Elche de la Sierra está celebrando sus fiestas patronales los días 14 al 21; con todo el esfuerzo por parte de su corporación, e ilusión de todos aquellos que, directa o indirectamente, lo hacen posible.
De todo el conjunto de actividades destacan sus encierros de novillos toros, los días 15, 16, 17, 19 y 20.
Estas fiestas, como otras muchas en España, se celebran con una doble pretensión: por una parte cumplir con la tradición -parte religiosa, parte laica-, y por otra, propiciar el reencuentro entre familiares e hijos del pueblo que tuvieron que emigrar por muy diversas circunstancias, y siempre, pensando en cómo hacer de estos días, tiempo diversión y alegría, participación, solidaridad, etc., olvidando lo cotidiano y el estrés.
Desde hace bastantes años, Elche ha acuñado el lema, «Elche de la Sierra cuna de los encierros» por su tradición, antigüedad, y por lo que supone de diferencia con respecto al resto de encierros en la comarca, sin menospreciar todo lo bueno que tienen los festejos de el resto de pueblos de la zona, y resaltando de gran impulso dado por otras corporaciones a este tipo de eventos.
Larga duración
Esta diferencia estriba en el tiempo: Generalmente, los encierros suelen durar minutos. En éste caso entre una hora y media y dos horas, lo que hace que el peligro aumente considerablemente, y por consiguiente, su atractivo, también. Normalmente, durante este periodo la manada suele hacer el recorrido unas ocho/diez veces.
Empezaremos por hacer una pequeña descripción de su contenido: desde tres o cuatro días antes del primero de los encierros, la gente del lugar ya viene disfrutando de la presencia del toro.
Cuando se anuncia que están llegando a las proximidades del pueblo, una gran cantidad de personas jóvenes, -y no tan jóvenes-, se desplazan hasta donde les es posible compartir con los mayorales, -responsables de que la manada llegue a buen fin-, las labores de acompañamiento y alojamiento de las reses en los corrales que se les ha habilitado. Hace algunos años, la corporación ideó para mejor disfrute de sus ciudadanos, construir en la falda de la montaña la Peña San Blas, unos corales al estilo Batán, donde además de poder observar con tranquilidad las características de los toros, se puede disfrutar de una cerveza, aperitivos y comida a base de carne a la brasa; muy típico de estas mañanas; se puede acceder en coche.
La hora de inicio de los encierros normalmente se fija a las 11 de la mañana. Sobre las 9 se suele proceder al apartado, iniciando inmediatamente el camino hacia el pueblo.
Este recorrido es, para los deseosos de participar, un auténtico gozo; la manada viene por la senda de la Peña de San Blas, acompañada por mozos y bastante personal a caballo, haciendo del trayecto un deleite para los participantes y aquellos que, desde las zonas de los huertos, quieren seguir la trayectoria hasta donde se inician la carrera, el puente del arroyo.
El espacio donde los mozos y toros realizan las carreras, de unos 250-300 metros de distancia, cuenta con numerosas peñas ubicadas en los diferentes locales que a tal efecto se acondicionan; También se han instalado espacios con cierres especiales y burladeros donde todo visitante tiene un lugar fácil donde poder resguardarse del peligro que suponen estar en la calle, y debido a su larga duración, tener sitio donde descansar y disfrutar de lo que las peñas hacen para mayor distensión: atender a los visitantes obsequiándoles con viandas y bebidas.
Aún cuando todas las peñas tienen el propósito convencido de que todos los asistentes puedan sentirse respaldados por la solidaridad de vecinos y peñas, la aglomeración hace que en algunos casos estos buenos propósitos no se vean cumplidos adecuadamente. Conviene hacer la advertencia a todo aquel que tenga a bien visitar Elche de la Sierra en fiestas, lo haga con actitud abierta para solicitar cualquier tipo de ayuda o servicio, en la confianza de que serán atendidos, de acuerdo a sus deseos y costumbres del encierro.
Para Elche de la Sierra una gran satisfacción sería que, con el debido respeto, todos disfruten de los festejos sin incidentes; que nadie se sienta extraño y participen al igual que el resto de público, y que cuando marchen lo hagan con el convencimiento de volver.
Hay que advertir del riesgo que supone el intentar hacer carreras sin el adecuado conocimiento de cómo protegerse de situaciones comprometidas.
Es importantísimo hacer un recorrido previo acompañado de alguien que lo conozca, observando dónde recurrir cuando la situación lo requiere, y si no está en forma, situarse en lugar seguro. Con cierta frecuencia suele haber cogidas debido, básicamente, tanto al conocimiento que los toros adquieren cuando hacen varias veces el recorrido, como a la gran cantidad de público que participa.