17 Nov 2007
CLARA
Clara, Clarita, solterita de 53, del 4ºA, ya no soñaba con príncipes azules, se conformaba con un vecino del tercero, de pecho tapizado por una hermosa pelambre, donde algunas veces, nunca demasiadas, nunca pocas, hundía sus dedos blancos y suaves como la espuma del mar. Al bajar también solía parar en el rellano del segundo, donde al mismo tiempo aparecía el vecino de la letra E, tan delicado, tan atento, su piel como una brisa en el agosto de la meseta. No podía por menos, su aliento sabía a trigo. Abajo, el portero la saludaba siempre con discreción y pulcritud. Se quitaba la gorra, le hacía una breve reverencia y descansaba en ella su mirada de hombre de mundo. ¡Cómo evitarlo! sus brazos acogedores le regalaban caricias sin cuento y placer cotidiano. Según subía, en el primero, Don Nicolás aguardaba, respirar su fragancia trastornaba los sentidos y los sentimientos, le gustaba oler sin prisa su piel desnuda, sintiéndose acariciada por ese perfume. Clara, Clarita, solita, sin hombre, ahíta.
Últimos Comentarios
- Poema XXXIV 2 comentarios josemagg43 Eduardo Flores
- Poema XXXVII 1 comentario Eduardo Flores
- Poema XXXVI 1 comentario candidopinolago
- Poema XXVII 1 comentario J Ruiz. Maestro Fontanero y Patron de Pesca.
- Poema XXV 1 comentario Juan Carlos Rodríguez Talavera
Categorías
Buscar
Suscríbete
Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):


Escribe tu comentario