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    <body>NO ES ORO TODO LO QUE RELUCE&#8230; Tambi&#233;n en el mundo de la ciencia.

He le&#237;do con agrado el art&#237;culo: T&#211;PICOS Y ESTEREOTIPOS SOBRE LOS CIENT&#205;FICOS EN EL CINE de Jordi Bozzo Mulet (Lo reproduzco al final). Concuerdo b&#225;sicamente con el mismo, pero quisiera a&#241;adir alg&#250;n comentario y matizar alguna idea. El Dr. Bozoo  combate la impresi&#243;n que desde el cine se da del mundo de los cient&#237;ficos como personas que trabajan solos, en ocasiones su trabajo es ridiculizado, y otros estereotipos y caracterizaciones err&#243;neas que se ofrecen en las pel&#237;culas (habr&#237;a que apostillar de &#8220;ciencia ficci&#243;n&#8221; lo que ya en parte les exime del rigor). Frente a esas visiones se proclama un colectivo de cooperaci&#243;n, trabajo en equipo, etc. Y este aspecto id&#237;lico es el que quisiera matizar. A trav&#233;s de la historia de la ciencia hemos visto cient&#237;ficos que han trabajado en solitario (a veces con la oposici&#243;n de sus colegas) y que, como en el caso de Mandel, solo se les reconocieron sus meritos despu&#233;s de su muerte. Esa imagen se da incluso dentro del mundo de la ciencia, generalmente los premios se conceden con car&#225;cter personal y no a equipos de trabajo, universidades, etc. El premio N&#243;bel es la mejor prueba de ello, al final lo que queda es quien (m&#225;ximo una o dos personas) lo obtiene cada a&#241;o. 

Acerca de la cooperaci&#243;n entre los cient&#237;ficos tambi&#233;n es m&#225;s que discutible. En ocasiones se produce de forma indirecta. James Watson lo relata muy bien en &#8220;La doble h&#233;lice&#8221;: Varios equipos y desde distintas  disciplinas est&#225;n buscando la estructura del ADN. Es una aut&#233;ntica carrera. El premio ser&#225; el N&#243;bel. Incluso Watson cuenta la an&#233;cdota de que cuando &#233;l y Crick reciben noticias de que Pauling desde EEUU ha publicado ya la soluci&#243;n, sufren una gran decepci&#243;n pero cuando leen el trabajo y verifican que contiene diversos errores, su actitud es no difundirlos sino &#8220;ponerse a trabajar en su proyecto para ganar tiempo hasta que Pauling descubra su error&#8221;. Watson y Crick deben muchos de sus avances a los trabajos de Rosalind Franklin pero &#233;sta se fue a la tumba sin haber recibido jam&#225;s unas palabras p&#250;blicas o privadas de reconocimiento por parte de los premiados. 

Kung en su ensayo sobre las revoluciones cient&#237;ficas describe muy bien los casos donde los nuevos paradigmas son rechazados en ocasiones por cient&#237;ficos pues significan el cuestionamiento de los suyos. El propio Einstein nunca quiso aceptar las teor&#237;as cu&#225;nticas de Bohr y  Max Planck porque alteraban sus propios enunciados.  

El Dr. Bozoo menciona en su art&#237;culo que un impedimento a la colaboraci&#243;n cient&#237;fica viene dado por los intereses econ&#243;micos. Yo creo que no hace el &#233;nfasis suficiente. Una parte muy importante de la investigaci&#243;n actual se realiza por empresas privadas cuyo objetivo es el beneficio y por ello sus avances y errores son guardados con un celo especial. Los cient&#237;ficos que participan en sus proyectos se ven obligados a firmar duras cl&#225;usulas de confidencialidad (en ocasiones de por vida) sobre las investigaciones en las que participan. En este contexto la colaboraci&#243;n entre cient&#237;ficos se presenta dif&#237;cil. Perm&#237;taseme una an&#233;cdota banal: Fernando Alonso que ahora est&#225; de moda, presentaba en TV las instalaciones del centro de investigaci&#243;n de RENAULT, tras recorrer diversas dependencias, se&#241;alando una puerta dice &#8220;Aqu&#237; no podemos entrar,  detr&#225;s est&#225;n los cient&#237;ficos e ingenieros probando los nuevos modelos y materiales.  Aqu&#237;&#8230; no me dejan entrar ni a mi&#8221;. Otro de los muchos aspectos negativos derivados del car&#225;cter mercantil de la investigaci&#243;n cient&#237;fica es, por ejemplo, que la industria farmac&#233;utica centra sus esfuerzos en las enfermedades de los &#8220;ricos&#8221; dejando a un lado las mas mort&#237;feras que azotan las zonas pobres del planeta: malaria, tifus, tuberculosis, etc. El propio SIDA que  ya era end&#233;mico en &#193;frica s&#243;lo se investig&#243; cuando hizo su aparici&#243;n en la sociedad opulenta. 

En el art&#237;culo objeto de este comentario, se eval&#250;a acertadamente la pel&#237;cula &#8220;Parque Jurasico&#8221;. Tuve la suerte de leer el libro cuando el film no era ni siquiera un proyecto. La pel&#237;cula no refleja en absoluto el esp&#237;ritu o fondo del libro. Un cient&#237;fico (el protagonista) expresa al creador del parque su desconfianza acerca de que todo pueda estar controlado, que siempre hay factores que pueden no estar evaluados suficientemente y que a la postre se muestran como determinantes. Expresa su preocupaci&#243;n porque se ponen en manos del hombre armas para las que no esta &#8220;entrenado&#8221; a usar. &#8220;&#191;Cree usted, por lo tanto, que la Tierra corre peligro?&#8221;, le preguntan y responde: &#8220;No,  no sea pretencioso,  la Tierra no, pero la humanidad s&#237;&#8221;.

La teor&#237;a eugen&#233;tica se mantuvo por cient&#237;ficos casi hasta la mitad del siglo pasado. Cost&#243; la esterilizaci&#243;n de miles de personas para que no transmitiesen su miseria, vicios o maldades. Eminentes cient&#237;ficos dieron soporte a las ideas racistas de Hitler. Cient&#237;ficos y no charlatanes buscadores de OVNIS, construyen armas at&#243;micas o dise&#241;an las bacteriol&#243;gicas. A pesar de todo lo anterior, sostengo que s&#243;lo el pensamiento racional y cient&#237;fico ha permitido el avance social desde las grutas de Atapuerca a los hospitales donde se cura a enfermos sin mirarles el carnet. 



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= ART&#205;CULO QUE MENCIONO: 

 T&#211;PICOS Y ESTEREOTIPOS SOBRE LOS CIENT&#205;FICOS EN EL CINE
Por Jordi Bozzo Mulet

Todo el mundo es consciente de que la Ciencia afecta directamente a much&#237;simos aspectos de la vida cotidiana de las personas, y sin embargo la realidad de la Ciencia y de quienes act&#250;an en su nombre, los cient&#237;ficos, resultan ser grandes desconocidos para el p&#250;blico. La imagen que de los cient&#237;ficos se tiene est&#225; habitualmente basada en t&#243;picos y estereotipos, casi siempre falsos, que a menudo han sido divulgados y popularizados por el cine, al que poco le importa deformar la realidad si el resultado redunda en favor de la espectacularidad y deslumbre del espectador. A falta de m&#225;s informaci&#243;n de la que obtienen a trav&#233;s de la pantalla, el p&#250;blico acaba creyendo reales estos estereotipos que con frecuencia ofrecen una imagen de los cient&#237;ficos y sus investigaciones que no es precisamente positiva. En consecuencia, cuando los cient&#237;ficos deben afrontar su relaci&#243;n con el p&#250;blico profano, obtienen recelo y reprobaci&#243;n en lugar de confianza y &#225;nimo.

Probablemente, los propios cient&#237;ficos sean un poco culpables de esta situaci&#243;n por no saber acercarse adecuadamente y m&#225;s a menudo a la gente de la calle, aunque la verdad sea dicha, bastantes problemas tienen ya en encontrar la financiaci&#243;n para llevar adelante sus investigaciones como para considerar prioritaria la cuesti&#243;n de cuidar su imagen ante la opini&#243;n p&#250;blica. Para ilustrar de alguna manera estas ideas falsas o estereotipos que marcan a los cient&#237;ficos, propongo una serie de ejemplos, junto con argumentos que los desmienten y aclaran. Advierto que no soy un aut&#233;ntico cin&#233;filo y mi visionado de pel&#237;culas es por ende  limitado, por lo que pido disculpas si omito filmes que ofrecer&#237;an tambi&#233;n ejemplos v&#225;lidos.

Los cient&#237;ficos trabajan solos

Resulta sorprendente lo arraigada que est&#225; esta idea entre el publico, que ha sido profusamente difundida por el cine. Aunque quiz&#225; est&#233; superada la imagen del cient&#237;fico esquivo que trabaja sobre malvados proyectos en lugares apartados e insospechados, como fuera el Dr. Frankenstein u otros cient&#237;ficos locos del cine de serie "B", no es menos cierto que entre mucha gente sigue persistiendo la imagen del cient&#237;fico que lleva a cabo avanzad&#237;simas investigaciones completamente en solitario, a&#250;n en modernos laboratorios, sin colaboraci&#243;n alguna, o a lo sumo con un "ayudante". V&#233;ase si no, en pel&#237;culas como "La mosca" los incre&#237;bles experimentos que realiza completamente solito el cient&#237;fico protagonista Dr. Brundle, o incluso en "Blade Runner", donde vemos como un genetista de alto nivel trabaja completamente solo en su laboratorio, como si de un taller artesanal se tratara. M&#225;s ejemplos: en "Star Trek: Generations" el inventor del Motor de Curvatura -el descubrimiento cient&#237;fico m&#225;s importante de la humanidad- lo realiza un solo cient&#237;fico, que para peor catadura lo caracterizan de alcoh&#243;lico y pedante. En la misma serie de "Star Trek" el androide Data, que representa ser el mayor prodigio de la rob&#242;tica, tambi&#233;n fue creado por una sola persona, el Dr. Soong. Tambi&#233;n resulta poco cre&#237;ble que HAL, el superordenador de la pel&#237;cula "2001 una odisea en el espacio", fuera programado por un &#250;nico programador, el Dr. Chandra. En la pel&#237;cula "El d&#237;a de Ma&#241;ana", &#233;sta m&#225;s moderna, resulta que es &#250;nicamente un cient&#237;fico quien se percata del peligro del cambio clim&#225;tico inminente que se avecina, siendo por ello objeto de burla generalizada (este tema de la mofa sobre el cient&#237;fico discordante se trata m&#225;s ampliamente en el siguiente apartado de este art&#237;culo). En definitiva los ejemplos de cient&#237;ficos que responden al estereotipo de esp&#237;ritu solitario son much&#237;simos. Cerraremos la lista citando tambi&#233;n al Dr. Emmet Brown de "Regreso al futuro", inventor del fant&#225;stico Generador de Fluzo que permite viajar en el tiempo.

La idea del cient&#237;fico individual, que podr&#237;a haber sido v&#225;lida en los siglos XVIII o XIX, es hoy en d&#237;a impensable por inviable. La investigaci&#243;n cient&#237;fica actual, por m&#237;nimo que sea su nivel, requiere de especializaci&#243;n y tecnolog&#237;a, con lo que resulta evidente que para avanzar provechosamente en la investigaci&#243;n se hace del todo imprescindible la intervenci&#243;n de equipos de cient&#237;ficos, e incluso exigiendo la colaboraci&#243;n entre cient&#237;ficos de diferentes disciplinas. Es m&#225;s, la investigaci&#243;n cient&#237;fica actual ha devenido un fen&#243;meno global, hecho que se potenciar&#225; en el futuro hasta l&#237;mites insospechados. Los cient&#237;ficos saben que el progreso de la Ciencia no puede verse obstaculizado por las fronteras, y por ello los cient&#237;ficos de todo el mundo han acordado utilizar una sola lengua, el ingl&#233;s, gracias a lo cual los equipos de investigadores de todos los pa&#237;ses est&#225;n en constante comunicaci&#243;n, reuni&#233;ndose en congresos, intercambiando ideas y cooperando en proyectos pero tambi&#233;n compitiendo y ret&#225;ndose continuamente, siempre en beneficio del avance del conocimiento. En este aspecto, la comunidad cient&#237;fica avanza por encima de pol&#237;ticas y prejuicios.

Es posible que esta idea del cient&#237;fico que trabaja solo se haya visto favorecida entre el p&#250;blico profano por el hecho de que cuando cient&#237;ficos de renombre presentan sus trabajos en p&#250;blico, parecen ser ellos los responsables &#250;nicos y exclusivos de la investigaci&#243;n que divulgan, cuando en realidad son s&#243;lo la cabeza visible del equipo que llevan detr&#225;s. Tambi&#233;n cabr&#237;a considerar la tendencia que suelen tener los medios de comunicaci&#243;n y las personas en general a personalizar y centralizar en un solo individuo cualquier responsabilidad de acci&#243;n, &#233;xito o fracaso. En cualquier caso, convendr&#237;a que empezara a arraigar entre el p&#250;blico la idea de la investigaci&#243;n cient&#237;fica como ejemplo de labor de equipo, por encima de individualidades.

Los cient&#237;ficos desprecian a sus colegas que proponen teor&#237;as extravagantes

El cine ha divulgado a menudo la imagen del cient&#237;fico que es objeto de chanza por parte de sus de sus colegas al proponer ideas o teor&#237;as poco o nada convencionales, a menudo con el agravante de sufrir escarnio y humillaci&#243;n p&#250;blica. Vean si no c&#243;mo dejan en rid&#237;culo al arque&#243;logo de "Stargate" o al Profesor Brainard de "Un sabio en las nubes", abandonados al rid&#237;culo por sus teor&#237;as o supuestos inventos "imposibles". Eso s&#237;, al final siempre resultan tener la raz&#243;n y salen triunfantes. Los charlatanes han sacado buen provecho de este estereotipo del cient&#237;fico cuando intentan colar sus invenciones como "teor&#237;as revolucionarias rechazadas por la ortodoxia cient&#237;fica". Debe quedar absolutamente claro que jam&#225;s un cient&#237;fico se burlar&#225; de las propuestas de un colega rival. Para un profesional de la Ciencia no es dif&#237;cil distinguir una teor&#237;a innovadora u original de simples majader&#237;as, por m&#225;s extra&#241;a que &#233;sta sea. Es bien conocida la frase del premio Nobel Niels Bohr dirigida a un joven f&#237;sico: "Su teor&#237;a es descabellada, pero no lo suficiente para ser cierta". Sobran los comentarios. Me viene asimismo a la memoria el caso del astrof&#237;sico Sir Fred Hoyle, que alcanz&#243; gran prestigio al desarrollar el modelo de reacciones termonucleares en las estrellas. Pues bien, con posterioridad, Fred Hoyle se atrevi&#243; a desafiar a la Cosmolog&#237;a mayormente aceptada al proponer un modelo alternativo al Big Bang en el que la materia se crea continuamente. Asimismo y en otro campo cient&#237;fico, Hoyle se erigi&#243; en defensor de la panspermia, postulando que los cometas y otros cuerpos helados del sistema solar son portadores y difusores de organismos vivos, en clara oposici&#243;n a los modelos aceptados entre astr&#243;nomos y bi&#243;logos, que otorgan a estos astros tan s&#243;lo un papel de portadores de mol&#233;culas org&#225;nicas. Aun siendo extravagantes y no aceptadas por la inmensa mayor&#237;a de especialistas, las teor&#237;as de Fred Hoyle son tratadas con el mayor respeto.

Los cient&#237;ficos hacen sus descubrimientos como producto de la inspiraci&#243;n o la genialidad

No es cierto, o no exactamente como se piensa. Este estereotipo tiene mucho que ver con el del cient&#237;fico solitario, y es normal que en el cine resulte m&#225;s atractivo presentar historias de cient&#237;ficos genios que de cient&#237;ficos "currantes", pero la realidad es que los casos de inspiraci&#243;n y de idea genial se dan s&#243;lo excepcionalmente en la Ciencia actual. La elaboraci&#243;n de una teor&#237;a cient&#237;fica o el descubrimiento de algo nuevo es fruto del trabajo constante, y no s&#243;lo de una sola persona o del equipo de investigadores, sino tambi&#233;n de los centenares o miles de cient&#237;ficos que trabajan y han trabajado durante a&#241;os en el mismo campo, en todo el mundo. Podr&#237;amos compararlo a la construcci&#243;n de un inmenso rompecabezas o "puzzle", en el que hay que buscar, encontrar y ensamblar las piezas. El conocimiento del Universo lo construyen poco a poco miles de equipos de cient&#237;ficos en todo el mundo aportando el resultado de sus investigaciones, valiosas por peque&#241;as que sean, que constituyen las piezas del rompecabezas de la Ciencia. Tambi&#233;n hace falta conjuntar las piezas, tarea que no es f&#225;cil, y a veces alguien consigue ensamblar algunas que ponen de relieve un aspecto clave del rompecabezas, lo que dir&#237;amos una "Teor&#237;a" o "Descubrimiento" importante, pero est&#225; claro que el trabajo previo, oscuro y casi an&#243;nimo, de quien ha aportado las piezas previas, es tan decisivo como el propio ensamblaje.

Naturalmente, la inspiraci&#243;n y la intuici&#243;n que gu&#237;a el camino a seguir influye en el resultado final, pero inspiraci&#243;n sin trabajo y estudio previo no produce resultados positivos. El concepto de "idea genial" puede llegar, pero lo har&#225; tras una labor tenaz, muchos fracasos y decepciones, revisi&#243;n del trabajo hecho, vuelta a empezar, y tras no pocas "falsas inspiraciones". Incluso Newton, quiz&#225; el m&#225;s grande genio de la Ciencia que la humanidad ha concebido, afirm&#243; honestamente que "Si he llegado tan alto, es porque he ido sobre hombros de gigantes", haciendo referencia a su Teor&#237;a de la Gravitaci&#243;n, que no hubiera sido posible sin los trabajos de ilustres predecesores como Kepler, Tycho o Cop&#233;rnico.

Este falso concepto de que la inspiraci&#243;n produce los descubrimientos cient&#237;ficos, es la causa de que personas sin la formaci&#243;n adecuada se atrevan a postular las m&#225;s absurdas teor&#237;as, crey&#233;ndose haber recibido una "inspiraci&#243;n" o "iluminaci&#243;n". Estos personajes son rechazados por la comunidad cient&#237;fica sin detenerse a prestarles m&#225;s atenci&#243;n, y por ello se enfurecen y claman a la opini&#243;n p&#250;blica sobre la cerraz&#243;n y cu&#225;n obtusos son los "cient&#237;ficos oficiales", que se niegan a admitir la "evidencia" que ellos solos han "descubierto". Se hacen pasar ante el p&#250;blico por modernos Galileos, humillados ante la Inquisici&#243;n de la "ciencia oficial", cuando en realidad, Ciencia s&#243;lo hay una, y fue precisamente Galileo quien sent&#243; las bases del llamado M&#233;todo Cient&#237;fico moderno, el cual ellos ahora ignoran, consciente o inconscientemente. El m&#233;todo cient&#237;fico no es m&#225;s que la aplicaci&#243;n del sentido com&#250;n en la obtenci&#243;n del conocimiento: observar, experimentar, medir escrupulosamente, analizar de manera objetiva, y sacar conclusiones de acuerdo con lo observado. Realmente no es f&#225;cil para el profano distinguir al charlat&#225;n del aut&#233;ntico cient&#237;fico; el charlat&#225;n lo sabe, y se aprovecha de ello, algunos de manera maliciosa y otros por su propia ignorancia.

Los cient&#237;ficos creen en sus teor&#237;as como actos de fe

Relacionado con el punto anterior, existe una concepci&#243;n claramente err&#243;nea sobre el modo en que se conciben las hip&#243;tesis y teor&#237;as cient&#237;ficas, de manera que la creencia en ellas parece ser un acto de fe. El hecho de que un cient&#237;fico hable normalmente de "creer" o "no creer" en una teor&#237;a, puede parecer a una persona ajena a los entresijos del mundo de la Ciencia que las teor&#237;as cient&#237;ficas se elaboran a base de especulaciones y suposiciones. Bien lejos de la realidad, como ya se ha dicho, una teor&#237;a se elabora en base a la observaci&#243;n, experimentaci&#243;n y deducci&#243;n, y el avance del conocimiento permite que nuevos datos la redefinan o le den un nuevo enfoque. Normalmente, hasta que no se tienen suficientes conocimientos que expliquen un hecho observable, puede existir controversia entre diferentes teor&#237;as que intenten explicarlo, y entre los cient&#237;ficos partidarios y detractores de las mismas, pero se trata s&#243;lo de un fen&#243;meno temporal, hasta que nuevos descubrimientos favorezcan una u otra versi&#243;n y las discusiones desaparezcan.

A este respecto y retomando el tema cin&#233;filo, resulta pat&#233;tico y cient&#237;ficamente vergonzoso el papel&#243;n que le toca representar a Jodie Foster al final de la pel&#237;cula "Contact", en la cual encarna a la cient&#237;fico protagonista que, despu&#233;s de vivir una experiencia extra&#241;a en el aparato teletransportador, acaba suplicando y llorando ante sus colegas que le crean ante el escepticismo que despierta la descripci&#243;n de su experiencia. Jam&#225;s un cient&#237;fico habr&#237;a reaccionado de tal modo rid&#237;culo, sino que consciente de la dificultad de probar lo sucedido, se habr&#237;a puesto inmediatamente a investigar el fen&#243;meno. Desconozco si en la novela hom&#243;nima de Carl Sagan, en la cual est&#225; parcialmente basada la pel&#237;cula, sucede algo similar.

Por otro lado, esta mala interpretaci&#243;n sobre la "creencia" en teor&#237;as cient&#237;ficas es aprovechada por los charlatanes, e incluso organizaciones con peso social, para equiparar "teor&#237;as" acient&#237;ficas a teor&#237;as establecidas siguiendo la metodolog&#237;a cient&#237;fica. Un ejemplo claro y muy grave lo encontramos en el auge del llamado Creacionismo en los EEUU, teor&#237;a que defiende que la creaci&#243;n del mundo tuvo lugar en tiempos b&#237;blicos, es decir, hace unos pocos miles de a&#241;os. En algunos estados el Creacionismo ha logrado equipararse legalmente a la Teor&#237;a de la Evoluci&#243;n, sin m&#225;s base que el pretender que el creer en una o en otra se debe a un acto de fe. Una mayor cultura cient&#237;fica de las personas permitir&#237;a que casos como este nunca llegaran a suceder.  Los cient&#237;ficos son unos irresponsables.

Es &#233;ste otro t&#243;pico rid&#237;culo potenciado por el cine hasta la saciedad. V&#233;ase, por ejemplo, en "El enigma de otro mundo" o su versi&#243;n actualizada "La cosa", y tambi&#233;n en "Parque Jur&#225;sico", c&#243;mo los cient&#237;ficos son unos inconscientes, cuales ni&#241;os que no saben del "peligro" que conlleva manipular algo tan delicado como es su propia investigaci&#243;n. La negligencia de los cient&#237;ficos queda en evidencia cuando las consecuencias de su investigaci&#243;n, siempre nefastas, se les escapan de las manos y hay que sacarles del apuro. Se considera a los cient&#237;ficos inteligentes pero a la vez negligentes, a los que las personas de la calle deben vigilar para que no cometan locuras. Estos detalles pueden percibirse claramente en la opini&#243;n p&#250;blica, observando como todo el mundo se atreve a criticar a los cient&#237;ficos, del da&#241;o que causan, de la insensatez de sus acciones. La ignorancia sobre la realidad de la Ciencia y los cient&#237;ficos genera un "miedo a lo desconocido" que provoca que hallazgos que deben repercutir en el bien de la humanidad sean mirados con desconfianza, como por ejemplo pueden ser, por estar de actualidad, la clonaci&#243;n o la manipulaci&#243;n gen&#233;tica. Es habitual escuchar como gente completamente lega se atreve a despotricar contra el trabajo de los cient&#237;ficos e incluso al propio m&#233;dico, llegando al caso de aleccionarle sobre c&#243;mo debe realizar su trabajo. Resulta, adem&#225;s, chocante porque la actitud ante otros profesionales es completamente distinta. Nadie osa dar lecciones al mec&#225;nico que nos repara el coche o al t&#233;cnico que nos arregla la televisi&#243;n ya que sabemos, aunque sea m&#237;nimamente, lo complejos que son los aparatos y lo mucho que hay que saber para conocerlos y repararlos. Sin embargo, como la mayor&#237;a de personas no posee un &#225;pice de cultura cient&#237;fica, no son capaces de valorar el disparate que cometen cuando reprochan a un cient&#237;fico la validez de su trabajo. Naturalmente que el cient&#237;fico en su trabajo no es inmune a la comisi&#243;n de errores, olvidos e incluso de fraude, pero el trabajo de un profesional cient&#237;fico s&#243;lo puede rebatirlo otro cient&#237;fico utilizando sus mismas armas, es decir, datos de su investigaci&#243;n. De hecho, la competencia entre los equipos de investigadores existe como en cualquier otro &#225;mbito profesional, y es dura. Es parte del trabajo del cient&#237;fico el poner en evidencia los errores cometidos por otros, y ello constituye una de las pautas clave para el avance de la Ciencia. Seria deseable que la sociedad contemplara al cient&#237;fico como un profesional m&#225;s y perdiera as&#237; sus recelos. Un cient&#237;fico obtiene prestigio a trav&#233;s de la publicaci&#243;n de libros

Aspecto &#233;ste m&#225;s sutil pero no menos decisivo, que evidencia el desconocimiento del mundo cient&#237;fico por parte de los profanos. Tambi&#233;n aqu&#237; el cine aporta su granito de arena en no ofrecer una imagen real de la divulgaci&#243;n del conocimiento cient&#237;fico, pero en este caso, mas bien por desconocimiento que intencionadamente. V&#233;ase por ejemplo "Parque Jur&#225;sico" o "La Esfera", en que los cient&#237;ficos protagonistas son conocidos por otros cient&#237;ficos porque han le&#237;do sus libros. La realidad es distinta. Un cient&#237;fico se da a conocer y obtiene su prestigio a trav&#233;s de la publicaci&#243;n de art&#237;culos en revistas cient&#237;ficas, y la publicaci&#243;n de libros viene por a&#241;adidura, cuando se tiene ya una reputaci&#243;n. Pero lo cierto es que muy poca gente profana sabe lo que son las revistas cient&#237;ficas. Se trata de publicaciones a las que los cient&#237;ficos env&#237;an el resultado de sus investigaciones, en las que los trabajos son sometidos a una revisi&#243;n y valoraci&#243;n por parte de especialistas que determinar&#225;n la trascendencia, validez y calidad del trabajo presentado, siendo en consecuencia aceptado o rechazado para su publicaci&#243;n. Podemos citar como revistas de m&#225;ximo prestigio la norteamericana Science o la europea Nature, ambas de &#225;mbito multidisciplinar. En ellas, s&#243;lo los trabajos de relevancia cient&#237;fica extrema ser&#225;n aceptados para publicar, tras pasar un escrupuloso proceso de revisi&#243;n. Sin duda la suprema satisfacci&#243;n de un cient&#237;fico es ver alg&#250;n d&#237;a publicadas sus investigaciones en sus p&#225;ginas, pero si no es as&#237;, tampoco son la &#250;nica opci&#243;n v&#225;lida, ya que existen multitud de publicaciones m&#225;s especializadas que son tambi&#233;n prestigiosas en sus propias disciplinas, por poner unos pocos ejemplos, citaremos Lancet, Cell, Physical Review Letters, Astronomy &amp; Astrophysics, y un largo etc&#233;tera. Estas publicaciones no est&#225;n normalmente al alcance del p&#250;blico en general, ya que se adquieren por suscripci&#243;n, o bien se pueden consultar en bibliotecas especializadas. Sin embargo, existen otras publicaciones de amplia difusi&#243;n que se hacen eco de las investigaciones cient&#237;ficas m&#225;s relevantes aparecidas en esas revistas, como son por ejemplo, en el aspecto multidisciplinar, "Scientific American" y "La Recherche", o sus versiones traducidas a diversos idiomas (en castellano, "Investigaci&#243;n y Ciencia" y "Mundo Cient&#237;fico", respectivamente).

Tras conocer la realidad de lo que son las publicaciones cient&#237;ficas, cabe decir que en la publicaci&#243;n de libros no existe proceso de revisi&#243;n y selecci&#243;n, quedando a merced de la honestidad del autor la veracidad de los contenidos publicados. Queda pues patente que cualquier charlat&#225;n puede publicar libros de pseudociencia si es capaz de convencer al editor de turno. Por ello, es habitual que los charlatanes pseudocient&#237;ficos presuman de "curriculum" de libros escritos en vez de art&#237;culos publicados en revistas cient&#237;ficas de prestigio.

Los cient&#237;ficos se reservan el conocimiento para ellos mismos

T&#237;pico estereotipo del cient&#237;fico en el cine, y absolutamente falso, al menos como suele imaginar la gente. Retomamos el ejemplo del Dr. Frankenstein, y tambi&#233;n se da el caso en "La isla del Dr. Moreau", en el Dr. Xavier de "El hombre de rayos X en los ojos", y un largo etc. Como el del artista, el trabajo del cient&#237;fico no tiene sentido si no es dado a conocer, y cuanto m&#225;s impacto y repercusi&#243;n tenga, mayor es la satisfacci&#243;n obtenida. Obviamente, si un cient&#237;fico no publica sus trabajos, es imposible que alcance ning&#250;n prestigio y si no tiene una m&#237;nima reputaci&#243;n ante la comunidad cient&#237;fica, nunca llegar&#225; a tener credibilidad. Un cient&#237;fico siempre aspira a que el resultado de sus investigaciones sean la referencia para sus colegas, y si llega a serlo para las futuras generaciones de cient&#237;ficos, el logro es m&#225;ximo.

Es cierto, sin embargo, que buena parte de la investigaci&#243;n cient&#237;fica est&#225; financiada por la empresa privada, por lo que existen claras motivaciones econ&#243;micas que determinan la orientaci&#243;n de las investigaciones en esos casos. Es posible y de hecho ocurre, que en ellas se destaquen los resultados favorables cuando se publican, y se minimicen o silencien los resultados desfavorables. Pero la Ciencia es la misma para todos y la competencia entre las propias empresas existe y es implacable. Lo que a unos les puede interesar ocultar, a otros les interesar&#225; poner en evidencia. No obstante, entre la gente siempre afloran rumores sobre acuerdos m&#225;s o menos secretos entre multinacionales, o incluso estados, para no revelar conocimientos por intereses comunes que suelen ser econ&#243;micos. Es imposible a priori desmentir la existencia de tales pactos, aunque por su complejidad intr&#237;nseca y la gran cantidad de personas que resultar&#237;an implicadas, cient&#237;ficos y no cient&#237;ficos, los hace realmente improbables, o al menos para garantizar la confidencialidad a medio y largo plazo de los mismos. Consideraci&#243;n aparte merece la investigaci&#243;n que pueda llevar a cabo la industria militar de los estados poderosos del mundo, ya que est&#225; concebida en ese sentido, el secreto, tomando las medidas necesarias para garantizarlo.

En definitiva y como conclusi&#243;n, podemos aseverar que a pesar de que la mayor&#237;a de las personas sigue con inter&#233;s el avance de la Ciencia y en cierto modo admira a los cient&#237;ficos que desarrollan las investigaciones que permiten ese avance, existe un gran desconocimiento del cient&#237;fico profesional y su trabajo. El papel del cine ha favorecido y sigue favoreciendo los citados estereotipos del cient&#237;fico y aunque ser&#237;a deseable que ello se subsanara en el futuro, no parece que las perspectivas sean favorables. Se aprecia cada vez m&#225;s una espantosa falta de documentaci&#243;n cient&#237;fica, y tambi&#233;n cultural, en la presentaci&#243;n de las pel&#237;culas. Se prima la espectacularidad en detrimento de la coherencia y la sensatez, aunque con ello se digan barbaridades, se falsee la realidad y se encasille en estereotipos a colectivos como los cient&#237;ficos. Quiz&#225; se realice un paso decisivo en este sentido cuando la cultura cient&#237;fica forme parte de la cultura real, ya que desgraciadamente, hoy d&#237;a la palabra Cultura sigue siendo sin&#243;nimo de cultura de letras.

NOTA. Jordi Bozzo es Doctor en Biolog&#237;a, investigador en la Fundaci&#243; Cl&#237;nic del Hospital Cl&#237;nic de Barcelona, redactor en la editorial cient&#237;fico-m&#233;dica Prous Science, miembro de Aster Agrupaci&#243;n Astron&#243;mica de Barcelona, entidad de la que ha sido presidente y es profesor de Exobiolog&#237;a







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