elegir el destino... con el frío que hace
Es la voz del parásito quien me despierta de la sonrosada siesta. En la cadencia de la brisa que acompaña a la hoja hasta el canalón de la vieja cabaña. Nadie puede oírme en Suecia. Cerca de los fiordos donde cada asedio intelectual se riega con el mejor de los vinos que me regalaste. Entrelazado por las piernas de mi compañera fiel, y el nórdico recurrente a base de plumas. Conozco la sensación del frío cuando se apaga el fuego. Encuentro la soledad exitante, sobre todo si es compartida. En ...
Idolos como Naegleria
Un lugar con el sabor del porqué. La ameba se encuentra nadando en la laguna donde el calor la adora. Imagina que estás nadando en la laguna aquélla de Arizona donde lo único que puedes conseguir es la muerte. Primero comerá algas y sedimentos. Más tarde tú serás quien le servirás de alimento. La razón es muy sencilla: la ameba "come cerebros" se alimenta sobre todo de neuronas. Fagocitando todas esas ideas que antes has elaborado con tanto esmero. Nadie más aquí, es suficiente para una vez h...
Bordes rasgados de un atardecer
Bordes rasgados en la piel. Siembra la sal en el mar dulce. Cadenas de olas que sin fin se apagan cuando el sol se transpone. El atardecer llamea mientras alguien interrumpe el baño de una bombilla. De un siempre peligroso tono cuando la noche templa. Las luces que caducan cada día sienten que han nacido para ser siega de atolondradas primaveras. La razón escondida que envuelve las miradas cuando ella se zambulle. En la inmersión reconoce que ha sentido un pequeño calambre. Dos veces. Es la p...
Qué sonrisa más tonta
Que la música está en todas partes, es bien sabido. Y qué amanece en las gargantas cuando te asedia el sol por las ventanas es un hecho. No hablo de tristezas porque no voy a misa los domingos, no sangran mis manos y no aspiro a mártir de ningún sectario dogma de fe. Los ángeles que despegan de los cielos me parecen absurdos: Gabriel sólo hubo uno, pajaros: muchos. El mito se escapa en las hojas de cientos de corazones desmenuzados por intensos y lúcidos escritores, con peor o mejor fortuna. ...
La intención (II)
No hubo en el guardarropas nadie que estuviera mirando a la hierba. Tampoco tenía miedo alguno. Pero el mundo está lleno de gente que no sabe si va o viene porque en la corriente todo tiene un término pero no en el ciclo del agua. Goteando me acerco a lo que debería ser el cielo, apenas un arroyo que cae del manantial Grifo de cocina. Agua cocinada. Catarata nihiista entre la misma inercia egipcia. Con esto quiero decir: ¿quién se atreve a negar lo que todo el mundo ha creído siempre? Pue...
La intención (I)
Es la gran máquina del tiempo. La que se controla con la máscara azulada. Ese poder es un hito en la ciudad donde el pequeño Foco ha crecido. Puede que la espera no sea tan larga, tampoco es la primera vez, ni tan fantástica. Pero no hay nadie a quien descartar: todos parecen culpables. No es cuestión de cursar los extremos aprendidos ni de recitar sermones cargados de retórica. Qué hacer cuando no hay ADN, las huellas son parciales, y el detector del iris no ha funcionado. Tanta información ...
la última cara
La última cara La última vez que oí tu voz entre las olas tragué algo más que la sal que abunda en el Mediterráneo. Dime qué tuve que callar mientras imaginé que fingías. Aún siendo verdades a medias disparé una espina sólo pretendía recobrar la luz que añoraba. ajeno a los lamentos que inquietaban al sol; Que digo al sol, a la canción patriótica de tu cuerpo: un muro lleno de plan...
La ira y las conchas marinas
De porqué se esconden las sombras y otros misterios, se hacen los oídos sordos a tanta inmediatez. No en vano, digo, es inmediato que a la luz de un cuerpo le sobrevenga una opacidad más o menos ténue. Sordos, porque las sombras, aún siendo dueñas del volumen principal como origen, nadie parece recapacitar acerca de la energía que ocupan en el mundo. En realidad: ninguna, todo lo contrario. Si tuviéramos que recapitular y hablar de temas tan profundos como la antimateria, aquí tendríamos una ...
La tráquea de la guitarra y el mapa de ruta
Estaba Guitarra ajena a la música que desprendía su cuerpo cuando le sorprendió un mar en calma. Sucede que te confías y un barco fanfarrón envió a dos marineretes al agua. Una ola despistada abordó la llamada perdida que Gonzalo trataba de averiguar su origen, y porfirió el descanso en cubierta del otro inocente. Yo quería cenar contigo, pero tenía el alma estraviada con la posibilidad de que mi astigmatismo fuera fruto de un oleaje en creciente formación. Como digo, también caí al agua. ...
El reflejo
¿Sabe el reflejo lo que el alma esconde? Puede que no. La maldición del juicio de los siglos, y miles de ráfagas de luz en el borde lúcido de la noche. Riela la luna ofreciendo libertad negra. Oscura locura y es fascinante soñar despierto. Pero canto y despierto a las gaviotas, y hacen ruido. Y la gente se queja... y me confundo con los oradores improvisados. "Que se calle ese desgraciado"... y que me calle yo. Una vez que lo único que suena es el agua en calma, me agoto de escuchar al corazó...
Sobre este blog
Bombillas y mitocondrias
José Angel SalasSólo veo bombillas caminando. Luces y sombras. Papeles digitales donde a veces se asoman bocetos y lienzos, y otras es la literatura quien se proyecta. Somos el paso y la huella. Somos mientras. El sonido que nuestro pensamiento ha ordenado y convertido en geometría para dar sentido a nuestras vidas.
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