08Jun, 2013
Barroso, Rajoy y los siete enanitos
Un tal Pérez, de aspecto siniestro, con pelo y barba teñidos como el choclo del maíz, es el presidente del Comité de Expertos que acaba de dar en el chiste de la fórmula de sostenibilidad en las pensiones. ¡Eureka! Este presunto experto y otros once presuntos expertos más pretenden de forma colegiada que se vincule el cobro de las pensiones futuras a la esperanza de vida de los jubilados, al número de beneficiarios y a los ingresos y gastos de la Seguridad Social. Lo que equivale a decir, tal y como andan las cosas en España, que las prestaciones irán disminuyendo salvo que haya superávit en las cuentas de la Seguridad Social. Pero como esas cuentas están transferidas a las Comunidades Autónomas y éstas, las Comunidades, ni pagan a farmacéuticos ni salen del socavón de los números rojos, queda claro que los jubilados perderán poder adquisitivo hasta límites insospechados. Eso de la fórmula de sostenibilidad de las pensiones es como lo de la Renfe, cuando alguien, un presunto experto, decidió que se partiera en dos, como un melón: en Adif y en Renfe Operadora, para más tarde cerrar estaciones de f.c. y quitar trenes. En ese nuevo plan que ahora se contempla,, digo, aparecen en escena el FRA y el FEI; es decir, el Factor de Revalorización Anual y el Factor de Equidad Intergeneracional. En el FRA se deberán tener en cuenta las finanzas de la Seguridad Social y en el FEI, la “supuesta” carrera de vida del pensionista, cosa que sólo Dios lo sabe, además del señor Pérez. O sea, el IPC dejará de ponderar y sólo servirá para que sea sacado a relucir en las tertulias televisivas por parte de unos engolados economistas o de unos pasiegos telepredicadores armados de tiza y pizarrilla. Pero claro, tanto el señor Pérez como su combo de genios de la lámpara mágica, que más se asemeja la Banda del Empastre en la plaza de toros de Bogotá que a otra cosa más seria, han generado todo este enjambre de magnitudes “esotéricas” desde la perspectiva de una situación anormal en nuestra economía, es decir, con un país en recesión y cuando el partido que sostiene al Gobierno, y el Gobierno mismo, son incapaces de poner freno a un gasto desorbitado en las cuentas del Estado y a su monstruosa deuda pública galopante. El FRA tiene trampa mientras existan 6 millones de desocupados, jubilaciones anticipadas permitidas y una Seguridad Social en vías de liquidación por “cese en el negocio”, o sea, por ese intento desvergonzado de privatizar lo que hasta ahora funcionaba bien. Lo que acontece en Madrid, por poner un ejemplo, es de libro. Lo del FEI será un castigo injusto sin duda alguna para la generación del “baby boom” de los 60, cuando los gobernantes de entonces, curiosamente como los de ahora, sólo se centraban en el turismo y en el mercado inmobiliario sin tener en cuenta el I+D, esa asignatura siempre pendiente. En este país el 90% de las empresas son pymes y están descapitalizadas, los sueldos de sus trabajadores están recortados y la pretensión de hacerse hoy en día con un plan de pensiones que intente aminorar su desesperación creciente es difícil para ciudadanos revolcados en el merengue de la hipoteca, con sueldos tercermundistas y sin expectativas optimistas a la vista. Ante este panorama, donde muchos pensionistas deben hacerse cargo de descendientes en paro y sin perspectivas de trabajo a la vista; y donde, como señala José Oneto, “muchos colegios han dado la señal de alarma al comprobar que sus alumnos se desmayan, tienen mareos y presentan síntomas de malnutrición porque no suelen desayunar ni en ocasiones cenar, algo que han empezado a hacer en los Colegios, que han empezado a preocuparse sobre qué harán durante el verano cuando terminen las clases y se cierren las aulas”, de nada sirve que Durao Barroso diga, como así lo dijo el pasado miércoles en Bruselas ante Rajoy y siete ministros que le acompañaban, que “antes había un drama en España, y hoy no”. Algo parecido le diría, supongo, el rico Epulón al pobre Lázaro cuando éste se acercaba a su mesa en solicitud de unas migajas de pan. Anda, vámonos. El último que apague la luz.
01Nov, 2011
Cristóbal Montoro
A mi entender, están muy equivocados aquellos que piensan que Rajoy no tiene un definido programa de gobierno. Lo que sucede es que se mueve entre la indefinición para que muchos ciudadanos no puedan cambiar su decisión de voto. Rajoy es consciente de que existen muchos desesperados dentro de la clase media baja y a éstos, a los desesperados que esperan un cambio, no se les puede contar que van a aplicar una política neoliberal en el sentido más brutal de la palabra, es decir, los postulados de la escuela neoclásica en política económica, con recorte de derechos laborales, privatización de empresas públicas, privatización de ganancias y socialización de pérdidas empresariales, protección a la sanidad y la educación privadas frente a la sanidad y a la educación pública, etcétera. En suma, desmantelamiento del Estado de Bienestar en beneficio de la clase privilegiada. Pero hay algo que no cuadra. El PP, por un lado, entiende que no existe movilidad en los puestos de trabajo, como consecuencia de que una inmensa mayoría de ciudadanos dispone de vivienda en propiedad en la ciudad donde ha tenido o tiene trabajo y, en consecuencia, le resulta dificultoso “mover la casa” Por otro, ese mismo partido pretende relanzar la política del ladrillo. ¿Alguien lo entiende? Digo más, el PP pretende (de acuerdo con la tesis de Cristóbal Montoro, encargado de coordinar el programa económico el PP) bajar los impuestos, en la creencia de que, de esa manera, aumentarán los ingresos del Estado por disponer el ciudadano de más liquidez para el consumo. Pero Montoro, catedrático de Hacienda Pública, tiene luces y sombras. Las luces: durante su etapa como ministro con José María Aznar el PIB creció, la deuda pública bajó y se crearon dos millones de empleos. Las sombras: dirigió la economía durante el ciclo de las privatizaciones y pilotó el modelo de crecimiento económico basado en el ladrillo. Ahora el ciudadano Montoro se presenta como cabeza de lista por Sevilla, una vez despejada la incógnita de Soledad Becerril. Lo que ya no sabemos es si los sevillanos tendrán memoria y le recordarán de cuando dijo que “los andaluces son unos vagos”. Y eso que él es nacido en Jaén. Bueno, quizás si España fuese una democracia con listas abiertas no se lo permitirían, pero tratándose de una oligarquía de partidos la cosa cambia. El número uno en una lista cerrada del PP sale diputado de cualquier forma, aunque afirme que el Real Betis Balompié es un equipo de fútbol de Mansilla de las Mulas.
16Jul, 2011
El ruido de los tontos
La física del café con leche nos informa de que soplar sobre el café para enfriarlo no sirve, porque la espuma hace de aislante. Algo parecido sucede con Francisco Camps, flamante presidente de la Comunidad Valenciana, impasible al ademán, al que el juez ya ha acusado formalmente de que tendrá que sentarse en el banquillo de los acusados por un presunto delito de cohecho impropio. Como bien señala hoy Manuel Martín Ferrand en las páginas del diario ABC, “la rotunda mayoría absoluta con la que Camps ha revalidado su condición presidencial en la Comunidad Valenciana no aminora la gravedad procesal de su situación”. El famoso “El bigotes”, o sea, aquel Álvaro Pérez engominado que hizo el paseíllo más galán que Mingo por El Escorial la tarde de la boda de la hija de Aznar, le ha salpicado de mierda. Y la mierda es difícil de limpiar. Llega un momento, ahora, en el que la prensa de la Derecha no puede mirar para otro lado en el Caso Gürtel, un pulpo cuyos tentáculos se extienden por las comunidades de Madrid, Valencia y Galicia. Ni tampoco Rajoy, que ya el 12 de marzo de 2009 insistía en desvincular a su partido político de la trama corrupta, asegurando que la gente de Correa no había entregado ni un sólo euro al PP, además de defender a ultranza a Camps. También, aquel 12 de marzo dijo Rajoy que “habrá que demostrar” que Correa regaló un “jaguar” valorado en ocho millones de pesetas al exalcalde de Pozuelo de Alarcón, marido de Ana Mato. Pero, lo más curioso si cabe es que, un día, Ana Mato vió en la puerta de su casa un flamante coche y lo encontró como “algo normal”, o sea, que ni siquiera se paró a pensar, según afirmó en unas declaraciones a televisión, de dónde había salido el dinero para la adquisición de aquel “utilitario”. Vamos, que yo adquiero una bicicleta sencilla, sin cambio de machas ni ná de ná, como dicen los sevillanos, de esas que casi te regala el vecino de escalera que ha dispuesto comprarse una “montambay” para hacer cicloturismo con dos cojones, o sea, con chándal de siete colores, mariconera rosa neón al cinto y casco protector, sin decírselo antes a mi mujer, y tengo que salir por la ventana. Esa es la diferencia. Lo que sí ha quedado claro es que aquel 12 de marzo de 2009, Rajoy demostró con sus declaraciones que estaba en la inopia. Lo no sé es si ahora continúa pensando igual que hace dos años. Machaca en el Congreso, cada vez que tiene oportunidad de salir al estrado, el bombo de Manolo. Como las encuestas le ayudan, desea un adelanto de los comicios. Debería leer a Mestrio Plutarco, autor de “Vidas paralelas”, que dejó escrito antes de que se inventara el botijo que “nada hace más ruido que un tonel vacío y que un tonto”.
15Jul, 2011
Miedo escénico
Ussía miente. Su artículo en La Razón, “¿A qué?”, está lleno de malevolencia. Insinúa que le gustaría ver a Alfredo Pérez Rubalcaba en la cárcel. La razón él la sabrá. A Pérez Rubalcaba se le podrán achacar errores políticos, pero a nadie se le escapa que jamás ayudaría un grupo terrorista. En el caso Faisán, que la Derecha escupe a la rosa de los vientos para desprestigiar al PSOE, habría que conocer las causas de aquel “posible aviso”. ¿Ha pensado Ussía que el Estado posiblemente deseaba salvar de una “ejecución” segura a un policía infiltrado en la banda jugándose el tipo? Es sólo un supuesto. Ussía debería saber, y lamento que no lo sepa, que aquellos terroristas que, según él, escaparon de su previsible captura por un chivatazo, ya están entre rejas. En cualquiera de los supuestos, por aquello de que pensar es libre, no se puede ni se debe desde las páginas de un diario, en este caso de corte conservador, escribir lo que sigue: “La Policía avisa a los terroristas para que se pongan a salvo a cambio de una negociación política con la banda impulsada por el Gobierno. La Policía colabora con los asesinos, con los delincuentes, con los terroristas. Semejante podredumbre, tan inmunda porquería, se expande desde el Ministerio del Interior. Rubalcaba y Camacho no pueden permanecer ni un minuto más, por decencia, por ética y estética ni en la candidatura a la presidencia del Gobierno el primero, ni en el Ministerio del Interior el segundo”. ¡Pero, cómo se puede ser tan ligero de pluma! Que yo sepa, el juez Ruz ya ha procesado al inspector José María Ballesteros, al jefe superior de Policía en el País Vasco, Enrique Palies y al exdirector general de la Policía, Víctor García Hidalgo. El equipo policial, por otro lado, ya controlaba el operativo contra bar Faisán, al mando del inspector Carlos Germán, el día del chivatazo, 4 de mayo de 2006. En este sentido, tal y como relata El País, “a la defensa de Ballesteros le llama la atención de dicho operativo contra Joseba Elosúa, dueño del bar Faisán donde se entregaba dinero a ETA, que en el día que se va a proceder a su detención, resulta que un hombre de avanzada edad, frágil de salud, delicado en lo que a memoria se refiere, despistado donde los haya, manifiesta que sale hacia la Lonja [oficinas donde supuestamente ocultaba el dinero de la extorsión], campa a sus anchas y, nadie, absolutamente nadie le controla”. En este sentido, El País sigue diciendo lo siguiente: “El recurso insiste en que no hay una sola prueba que acredite el hecho de que Ballesteros entregase a Elosúa el móvil a través del cual recibió el chivatazo, algo que reiteradamente ha negado también el citado presunto colaborador de la banda. Ni lo detectan las cámaras de vigilancia, ni el equipo de Germán. Por todo ello, el SUP entiende que el auto adolece del mínimo rigor jurídico, no existiendo un solo hecho objetivo, más allá de elucubraciones”. Al PP le ha entrado miedo escénico. Se siente ganador de las próximas generales pero tiene miedo a no conseguir los votos necesarios que le concedan una mayoría absoluta, de acuerdo con las actuales encuestas. Sabe de antemano que no va a conseguir que disminuya el paro, que las medidas que está tomando Rodríguez Zapatero, aún reconociéndolas como necesarias, tampoco ayudan demasiado a bajar esos índices, que a Telefónica, por ejemplo, se le permite que pueda desprenderse de 6.500 trabajadores con tal de que la empresa se haga cargo de los ERE; que la cadena de electrodomésticos Miró ya anuncia otro ERE para 493 trabajadores; que Eroski comienzan a cerrar tiendas en Madrid; que Citibank anuncia recortes de personal en España; etcétera. Y falta conocer cuántas personas se irán a casa antes de la edad reglamentaria por la reestructuración de las cajas de ahorro; cómo se hará frente al stock de 750.000 viviendas vacías y sin compradores a la vista, ni se sabe cuándo se recuperará el sector inmobiliario; etcétera. Por otro lado, el Congreso ya ha aprobado el límite de gasto no financiero del Estado para el año próximo, que se sitúa en 117.353 millones de euros, lo que representa una caída del 3,8% en comparación con el año anterior. Y Salgado ya ha dicho que ese gasto, que se presentará en la Cámara en septiembre, (refiriéndose al debate sobre los Presupuestos Generales del Estado para 2012), podría ser “ligeramente inferior”. Lo dicho. Rajoy ya se ha hecho la foto con las tres presidentas de Aragón, Madrid y Castilla-La Mancha. Quedan bonitos en ese “streap tease” sentimental, pero, de entre esos cuatro presentes en la foto, uno de ellos no gobierna en ningún sitio. Y tiene miedo escénico. Yo diría que un miedo insuperable.
25Ene, 2011
Gaviota o albatros
Una canción de Carmelo Larrea, “Dos cruces”, va como anillo al dedo a Rajoy. Sevilla tuvo que ser/ con su lunita plateada/ testigo de nuestro amor/ bajo la noche estrellada. Para Aznar, Fraga y Rajoy, el trío de la bencina, el fin del zapaterismo está próximo. Sólo falta que se calme al pueblo sufriente de esa hambre calagurritana que tiene de urnas para que se cumplan los sueños de los asistentes a la pasarela Cibeles de esa Convención Nacional del PP en Sevilla y de los okupas de Génova 13, que es donde habitan las manolas, las tres y las cuatro solas/ una vestida de verde, / otra de malva, y la otra, / un corselete escocés/ con cintas hasta la cola. Rajoy, en torno al que flotan todas las complacencias de su partido, se ve como si fuera el último ganador del Festival de Benidorm, con la prensa cojonera y las chillonas fans a sus pies. Como decía J.A.Monroy, “tuvo que ser en Sevilla. En Sevilla tuvo que ser. Sevilla, sonoro enjambre de abejas espirituales, hechas de oro y temblor, como la vio el poeta. Sevilla, nombre que fulgura en la historia con puro destello de inmortalidad. En Sevilla pueden ocurrir las cosas más bellas y las más absurdas. Las más sublimes y las más insólitas”. Las que van delante, garzas, / la que va detrás, paloma, / abren por las alamedas/ muselinas misteriosas. Y por encima de todas las garzas y de todas las palomas vuela majestuosa la gaviota victoriosa. ¿Quién serán aquellas tres/ de alto pecho y larga cola?/ ¿Por qué agitan los pañuelos?/ ¿Adónde irán a estas horas? ¡Rajoy, presidente! Sal al balcón y escribe el “víctor”. Se acabó la miseria, el paro obrero y las canciones de ciego contra el feroz Rubalcaba, y las baladas al estilo de “Estaba el señor don Gato”. Sabido es que los ciegos y las personas con visión reducida pueden llegar a ser grandes ornitólogos y distinguir mejor que nadie el canto de las aves. Pero la majestuosa gaviota no se detiene en cazar moscas. La gaviota, ese logo del PP, idea Bernardo Rabassa, presidente del Club Liberal Español, no es una gaviota, es un albatros. A Fraga siempre le molestó que al albatros del logo le llamaran gaviota. Albatros, gaviota, ¡qué más da! Leo en diariodesevilla.es que “la Junta de Andalucía ha emprendido una campaña de exterminio de la gaviota de Cádiz, que no es Teófila Martínez, sino esa ave voladora que habita en las costas marinas e interiores, marismas y zonas adyacentes. El problema de la gaviota es lo mucho que engaña. Tiene apariencia grácil y estética de diseño, pero su belleza esconde una condición depredadora y comemierda. Gaviota, albatros…, no sabría qué decirles.
15Sep, 2010
El viaje a Melilla
Abbas el Fassi, que es el equivalente a Zetapé en el Reino de Marruecos, se ha enfadado como un antropoide con la visita a Melilla que tiene prevista para mañana Mariano Rajoy. El señor Abbas el Fassi se ha rebotado y ha tachando de “provocación” el hecho de que el gallego y su cuadrilla hagan el paseíllo en una plaza de Soberanía –que no de toros—sin la adecuada enfermería. Mariano Rajoy torea de salón en “un agridulce bosquejo entre caricatura y aguafuerte”, que diría Cela, otro gallego fetén que supo mojar los pinceles, o su pluma, allí donde le facilitaron cuartilla en blanco. Y en Melilla se encontrará mañana Rajoy y su séquito entre moros de la morería, españoles de todos los colores, clarines que devuelven el toro al corral y, también como decía Cela, “damas catequistas y sus nenes insurrectos”. En Rabat se espera con impaciencia la visita del Rey de España, para que hable con su primo Mohamed sobre cómo calmar la otra crisis, la crisis de nunca acabar. Pero esa visita tendrá que esperar. Rajoy que como María Cristina, nos quiere gobernar, irá mañana a ese pedazo de España en África. Me temo que no ha metido en su maleta ni bombachos ni casaca ni fez rojo ni un disco de Emilio el Moro para amenizar el viaje. Y con esa pinta desgarbada y ese color en la barba que no acompaña al pelo de su cabeza, hasta puede recibir insultos y desplantes. En otros tiempos hubiera producido un cierto golpe de efecto haber podido llevar bajo el brazo un ejemplar de “España de Tánger” al bajar de las escalerillas del avión, pero se nos murió Eduardo Haro Tecglen y también su periódico. A Tánger ya no acuden millonarios excéntricos ni espías de prestigio ni contrabandistas de armas. Pero a Melilla marcha mañana Rajoy dispuesto a recordar el Tratado de Wad-Ras de 1860, a saludar a la legión de votantes al PP y a pasear con Juan José Imbroda entre edificios modernistas. Abbas el Fassi ya cuenta con el permiso necesario para hacerse el haraquiri.
15Jul, 2010
El desdén con el desdén
Que me perdone Agustín Moreto por haberme apropiado del título. Se acabaron los Mundiales de fútbol con el triunfo de España. Lo que ya no sabemos es cómo terminará el pulpo adivino. También finalizaron los sanfermines y el Debate sobre el Estado de la Nación. Ya se han apagado, al menos por un tiempo, las adivinanzas, los encierros taurinos y las vuvuzelas sopladas en el interior del Hemiciclo de la Carrera de San Jerónimo. Ignoro si el ganador del último feroz combate dialéctico ha sido Rodríguez Zapatero o Mariano Rajoy. Sí es cierto que el jefe de la Oposición, en clara actitud de desprecio a los representantes de los españoles, no se ha dignado asistir a la segunda sesión del Congreso. En mi opinión, Rajoy es un tipo perezoso al que le importa un rábano cómo marcha el país; que sólo pretende ocupar la Moncloa sin dar un palo al agua y, lo peor de todo, sin exponer un programa político alternativo ante la Cámara. ¿Será que no lo tiene? El agorero Tertsch, en el interior de las páginas del diario ABC, señalaba hoy lo siguiente: “la economía se hunde, los socios europeos nos huyen y temen, nadie se fía de nosotros, nuestras instituciones se combaten entre sí y afloran las hostilidades por doquier”. Hermann Tertsch es, posiblemente, el bombero encargado de lanzar gasolina por la manguera para apagar el incendio. Columnistas así, máxime cuando se trata de un primo carnal de Ana de Palacios, actual vicepresidenta del Banco Mundial, sólo ayudan a escorar por la línea de estribor la intención de voto de ciertos ciudadanos pusilánimes, de escasa cultura democrática y sin las ideas claras, que todavía esperan al Mesías salvador. Echarle la culpa de la tremenda crisis económica únicamente al equipo de Rodríguez Zapatero supone no entender nada de nada sobre lo que acontece en un mundo donde campan a sus anchas los tiburones financieros. ¿Será Rajoy el nuevo Mesías prometido? Yo no lo creo. A estas alturas de la vida sé que la fe consiste, como decía Nietzsche, en “no creer en lo que vemos”. Y hasta ahora sólo se escucha el ruido monocorde de las endiabladas vuvuzelas demandando un adelanto electoral. Rajoy ya debería saber que lo que la Naturaleza no da, Salamanca no presta.
31May, 2010
Dos años todavía
Rodríguez Zapatero ha vuelto a conceder una prórroga a los agentes sociales para que se sosieguen en lo que respecta al tema de la reforma laboral. El presidente del Gobierno mira a uno y otro lado del campo de juego en espera de que se produzca el gol de oro antes de tener que llegar a la odiosa fórmula del lanzamiento de chutes a puerta desde el punto de penalti. Ayer le abuchearon en Badajoz como hace la afición con esos toreros flojos en las faenas de aliño. De momento se encuentra dándose cabezazos en ese muro de las lamentaciones que se llama “reformas estructurales”. Detrás de él está la negra sombra de la posible huelga general y la rebaja de calificación por parte de Standard & Poor’s al Gobierno de España. Ya sólo nos faltaba lo de Eurovisión, con Jaume Marquet y su barretina, o su gorro frigio, que ya no sé muy bien qué era aquello que se salía del guión. Para mí que estos días pasados, por aquello de las meigas, a José Blanco, o a Rubalcaba, o a ambos a la vez, se les ha pasado por la cabeza las figuras de Segismundo Casado y de Negrín cuando en Madrid toda esperanza se encontraba al borde del acantilado. Faltan dos años de legislatura. Es mucho tiempo, para bien o para mal. Si se emponzoña más el caso Gürtel; si acontece algo imprevisible por ahora en el congreso del PP de 2011; si mejora la economía; si se acomete una reforma laboral sin demasiada escabechina en la trinchera sindicalista; si se termina con ETA de una maldita vez; si mejoran los índices de empleo; si se inyecta algo de optimismo en los rostros de los trabajadores; si ocurre todo eso, digo, podría volver a ganar el PSOE ante la sorpresa de media España..Rajoy es pusilánime hasta comiendo caracoles. Eso también ayuda.
17Abr, 2010
El cenizo
Ayer , después de haber leído el último artículo de Jaime Peñafiel en el periódico digital “La República de las ideas.es” comentaba, entre otras cosas, que ese periodista palaciego no sabía distinguir entre los verbos deshacer y desechar, en su referencia a los “desechos de tienta”. Pues bien, hoy observo en el número 4 de esa publicación online que se ha producido la corrección correspondiente. Es sólo un detalle sin importancia. Actualmente preocupan más otras cuestiones mucho más serias. Hace un año, la OMS nos metió a todos el diablo en el cuerpo con una posible pandemia de gripe A y con el virus H1N1. Ahora es un volcán, el Eyjafjälla, el que está poniendo en jaque a la aviación comercial y a las autoridades sanitarias, preocupadas por si inhalamos el polvillo. Debido a que las cenizas «son materiales piroclásticos muy finos y muy porosos y que pueden recorrer distancias muy considerables», según recuerdan los vulcanólogos, hasta podría suceder que el año próximo nos quedemos sin verano por el efecto refrigerante de sus cenizas, como ya sucedió en 1783 por causa del mismo volcán islandés. De momento, las cenizas deletéreas ya alcanzan el norte de España. Tendremos que tocar madera o, mejor aún, mandar a la hoguera al cenizo, porque aquí siempre hay un cenizo; que, como el tonto del paseo, se lleva todas las bofetadas. Está claro que el que se está llevando todas las tortas es Garzón, aunque el cenizo, el verdadero cenizo que trae mala suerte o se la trae a los demás parece que es Rajoy. Con la que está cayendo, el jefe de la Oposición permanece en la inopia con impasible ademán, como si fuera un peatón que, cansado de caminar cor callejuelas llenas de cascarrias, se hubiera sentado en una mesa de velador para leer la prensa y tomar una pinta de “Guinness”. Pero, ¡cuidado!, que tal y cómo afloran las porquerías internas de su partido, ya se encargará Esperanza Aguirre y su combo en el próximo Congreso de aventar los restos de su cadáver, tras su incineración política, para aumentar los materiales piroplásticos sobre la atmósfera y, de paso, poderle echar la culpa a Zapatero.
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