03 Dic 2008

La tumba del General San Martín.

Escrito por: juan-manuel-jimenez-garcia el 03 Dic 2008 - URL Permanente

La Catedral de Buenos Aires no es de los monumentos más destacados de la ciudad. Tampoco sería uno de los más visitados sino fuera porque está al lado de edicios tan emblemáticos com la Casa Rosada, el Banco de la Nación o el Cabildo, o junto a la famosa Plaza de Mayo.

El edificio es de 1745, modíficándose el frontal en 1821 para darle una aire neoclásico según la moda afrancesada de la época. En una de las naves de la derecha hay una talla de la Virgen de los Desamparados, realizada en Sevilla en el siglo XVIII.

Su resultado no se puede comparar a las grandes catedrales goticas europeas, pero eso no quita para que tenga su valor, más religioso que artístico como veremos, y que sea lugar de peregrinación para tantos y tantos hispanoamericanos que celebran su independendencia de España visitando, en su interior, la tumba del Oficial que les liberó, el General José Francisco de San Martín Matorras, más conocido por el "General San Martín".

Antes de ir de lleno a este pequeño altar dentro de la Catedral Monopolitana de Buenos Aires, hagamos un poco de memoria histórica y recordemos las andanzas de este soldado español que se levantó en armas para conseguir la independencia de los pueblos sudamericanos.

José Francisco de San Martín nació el 25 de febrero de 1778 en Yapeyú (una ex misión jesuítica situada a orillas del río Uruguay en la Gobernación de las Misiones Guaraníes del Virreinato del Río de la Plata, en la actual provincia de Corrientes).

Su padre, Juan de San Martín y Gómez, había nacido en la villa de Cervatos de la Cueza, en la provincia de Palencia (España), y era teniente gobernador del departamento. Sirvió como militar a la Corona española y fue el primer teniente gobernador de la Gobernación de las Misiones Guaraníes con sede en Yapeyú, creada para administrar las treinta misiones jesuíticas guaraníes, luego de que la orden fuera expulsada de América por el rey Carlos III en 1767.

Su madre, Gregoria Matorras del Ser, también había nacido en la provincia de Palencia, concretamente en Paredes de Nava.

A los tres años de edad, se trasladó a vivir de Yapeyú a Buenos Aires. En 1784 José de San Martín pasó con su familia a España, donde inició su carrera militar en el regimiento de Murcia (1789), con el cual, a los trece años, tuvo su bautismo de fuego en el sitio de Orán (1791).

Más tarde intervino en las guerras del Rosellón (1793), de las Naranjas (1804) y, sobre todo, en la Guerra de Independencia, que le supusieron distintos ascensos hasta alcanzar, más tarde, el grado de teniente coronel. Distinguido por sus acciones contra los franceses, fue ascendido a capitán del regimiento de Borbón. Su principal actuación fue en la gran victoria de la batalla de Bailén, del 19 de julio de 1808, en que tuvo una actuación destacada como ayudante del general Coupigny.

Esta victoria fue la primera derrota importante de las tropas de Napoleón, y permitió al ejército de Andalucía recuperar Madrid. En premio por su actuación, San Martín recibió el grado de teniente coronel y una condecoración con una medalla de oro.

Continuó luchando contra los franceses en el ejército de los aliados: España, Portugal e Inglaterra. En la batalla de Albuera combatió a las órdenes del general William Carr Beresford (el mismo que dos años antes había invadido Buenos Aires ).

En esas campañas conoció a Lord Macduff, un noble escocés que lo introdujo a las logias secretas que conspiraban para conseguir la independencia de América del Sur. Fue allí que hizo contacto por primera vez con círculos de liberales y revolucionarios, que simpatizaban con la lucha por la independencia americana.

Tras esta fulgurante carrera y poco después de estallar la revolución emancipadora en América, San Martín, que había mantenido contactos con las logias masónicas que simpatizaban con el movimiento independentista, marchó a Londres (1811) y de allí a Buenos Aires (1812), cuyo Gobierno le encomendó primero la formación del regimiento de granaderos y más tarde la jefatura del ejército del Norte (1813), en sustitución de Belgrano.

La primera acción militar de San Martín y su recién creado regimiento de granaderos a caballo estuvo dirigida a frenar las incursiones de los realistas en las costas del río Paraná, principal afluente del Río de la Plata y vía de comunicación estratégica para la región.

San Martín se instaló con sus tropas en el convento de San Carlos, en el sur de la provincia de Santa Fe. El 3 de febrero de 1813 y ante el desembarco de 300 españoles, se libró el Combate de San Lorenzo, casi frente al Convento, a orillas del río.

Dado que existían aún sospechas acerca de la fidelidad a la causa independentista por parte del recién llegado San Martín, él decidió avanzar al frente de la reducida tropa de granaderos a caballo. Al estar así expuesto, su caballo fue mortalmente herido y San Martín, aprisionado bajo su cabalgadura, casi fue ultimado por un realista.

Le salvó la vida un soldado raso Juan Bautista Cabral que antepuso su cuerpo a dos bayonetazos. San Martín le ascendió post mórtem, por lo que actualmente es conocido como el Sargento Cabral.

Esta batalla, que por la cantidad de combatientes de ambos bandos podría parecer secundaria, permitió alejar para siempre a la flotas realistas que merodeaban por el río Paraná, saqueando las poblaciones.

Luego de esta victoria, San Martín fue designado para hacerse cargo del Ejército del Norte, donde debió reemplazar al general Manuel Belgrano.

Según la tradición, el encuentro entre los dos próceres se efectuó en la posta de Yatasto, en la provincia de Salta. Este hecho es conocido como «el abrazo de Yatasto».

Desde su reciente cargo de mayor general del Ejército Auxiliar del Perú debía reorganizar un ejército deshecho por las derrotas de Vilcapugio y Ayohuma.

El duro revés que éste había sufrido en Vilcapugio y Ayohuma a manos de los ejércitos realistas españoles cerraba prácticamente las posibilidades de avanzar sobre Lima, al tiempo que hacía vulnerable esa frontera, cuya custodia encargó a M. de Güemes, caudillo de Salta.

Al poco tiempo de encontrarse San Martín en Tucumán, llegó a la conclusión de que era imposible llegar por el camino del Alto Perú hasta Lima, que en ese momento era el centro del poder realista español. Cada vez que un ejército realista descendía del altiplano hacia los valles de la provincia de Salta era derrotado, y cada vez que un ejército patriota ingresaba en el Alto Perú, era también aniquilado.

Fue entonces que el general concibió la idea, que luego realizaría con éxito, de cruzar la Cordillera de los Andes y atacar la ciudad de Lima desde el mar. Para mantener segura la frontera del norte, pensaba San Martín, bastaban las tropas irregulares salteñas al mando del general Martín Miguel de Güemes, a quien encargó la defensa de la frontera norte y comenzó a preparar una futura estrategia militar.

Tras la derrota del ejército chileno en Rancagua (1814), San Martín dio amparo a O'Higgins y a sus tropas en Cuyo (Mendoza), de donde acababa de ser nombrado gobernador por J.M. de Pueyrredón.

En Mendoza José de San Martín se dedicó a organizar el ejército libertador, con el que se propuso invadir Chile cruzando la cordillera de los Andes, la mayor hazaña militar americana de todos los tiempos. Superadas las cumbres andinas, el 12 de febrero de 1817 derrotó al ejército realista al mando del general Marcó del Pont en la cuesta de Chacabuco, y el 14 entró en Santiago de Chile. La Asamblea constituida proclamó la independencia del país y le nombró director supremo, cargo que declinó en favor de O'Higgins.

San Martín viajó a Buenos Aires a fin de solicitar lo necesario para la campaña del Perú. Sin embargo, lo que recibió fue la oferta de intervenir directamente en las disputas internas del país, cosa que rechazó. Mientras tanto, las fuerzas patriotas habían sido completamente derrotadas en Cancha Rayada por el ejército realista de Osorio.

De nuevo en Chile, San Martín reorganizó las desmoralizadas tropas criollas y venció a Osorio en los llanos de Maipú, el 5 de abril de 1818, asegurando de este modo la libertad chilena.

En seguida inició la campaña de Perú (1820), que culminó con la proclamación de la independencia peruana (1821) y su designación como protector, cargo que aceptó hasta la total pacificación del país.

Celebrada la entrevista con Bolívar en Guayaquil (1822), donde ambos patriotas trataron el futuro del continente, San Martín renunció al Protectorado peruano y se retiró de la vida pública, embarcándose hacia Europa (1824).

Vuelto a Mendoza en enero de 1823, pidió autorización para regresar a Buenos Aires y reencontrarse con su esposa que estaba gravemente enferma. Bernardino Rivadavia, ministro de gobierno del gobernador Martín Rodríguez, se lo negó argumentando que no sería seguro para San Martín volver a la ciudad. Su apoyo a los caudillos del Interior y la desobediencia a una orden que había recibido del gobierno de reprimir a los federales, le valió que los unitarios quisieran someterlo a juicio.

No obstante, como la salud de su esposa empeoraba, decidió viajar a Buenos Aires, donde a su llegada ya ella había fallecido, el 3 de agosto de 1823. La lápida de su sepultura, que aún puede leerse en el Cementerio de la Recoleta, reza: «Aquí yace Remedios de Escalada, esposa y amiga del general San Martín».

Al llegar a Buenos Aires se le acusó de haberse convertido en un conspirador. Desalentado por las luchas internas entre unitarios y federales decidió marcharse del país con su hija, quien había estado al cuidado de su abuela. El 10 de febrero de 1824 partió hacia el puerto de El Havre (Francia). Tenía 45 años y era generalísimo del Perú, capitán general de la República de Chile y general de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Luego de un breve período en Escocia, se instalaron en Bruselas y poco después en París. Su única obsesión era la educación de su hija Mercedes.
Fechó su testamento ológrafo en París el 23 de enero de 1844, dejando como única heredera a su hija Mercedes de San Martín, casada con Mariano Balcarce (quien se desempeñaba como embajador argentino en París). Entre sus claúsulas establecía:

  • Que su sable corvo favorito, el de Chacabuco y Maipú, fuera entregado al gobernador porteño Juan Manuel de Rosas, «como una prueba de la satisfacción que, como argentino, he tenido al ver la firmeza con que ha sostenido el honor de la República contra las injustas pretensiones de los extranjeros que trataban de humillarla».
  • Prohibió la realización de funerales y de acompañamientos hasta el cementerio, «pero sí desearía que mi corazón fuese sepultado en Buenos Aires».


En marzo de 1848, al estallar la revolución de ese año en París, se traslada a la ciudad costera de Boulogne-sur-Mer, estableciéndose en una habitación alquilada. Allí falleció a la edad de 72 años, a las tres de la tarde del 17 de agosto de 1850, en compañía de su hija Mercedes y de su yerno.

Según cuenta la leyenda, el reloj de la casa dejó de funcionar a esa hora y aún sigue marcando las 3 en punto.

En 1861 sus restos fueron trasladados a la bóveda de la familia González Balcarce, ubicada en el cementerio de Brunoy (Francia).

Posteriormente hubo varios intentos de repatriarlos. Durante la presidencia de Nicolás Avellaneda se creó la «Comisión encargada de la repatriación de los restos del Libertador», hecho que finalmente se produjo el 28 de mayo de 1880.

Una teoría sostiene que la Iglesia Católica se habría opuesto a que se depositaran sus restos en la Catedral de la ciudad de Buenos Aires, frente a la Plaza de Mayo, que es donde descansan actualmente.

Según la versión, la Iglesia Católica, apoyándose en los cánones apostólicos romanos y en virtud de la supuesta filiación masónica del general San Martín no podría consentir la petición, pues la Iglesia sancionaba la pertenencia a la masonería con la excomunión.

Por este motivo no podría ser alojado en un templo consagrado. Tras largas negociaciones se habría alcanzado un acuerdo, en virtud del cual el féretro descansa actualmente en un mausoleo fuera de la planta principal de la catedral, e inclinado con su cabeza hacia abajo.

Se cree que esta posición es un símbolo de la supuesta condena infernal a la que —según la iglesia— estarían expuestos los masones.

Sin embargo, la realidad fue otra muy distinta. La tumba funeraria fue construida con menor espacio al que correspondía y cuando llegó el ataúd desde Francia, que tenía doble cobertura, no pudo ser acostado totalmente por un simple error de cálculo.

Esto explica la posición inclinada, pero no explica por qué se colocaron los pies de San Martín hacia arriba, y la cabeza hacia abajo.

Esta es la historia del libertador de Chile y Perú, padre de la patria en Argentina, español de sangre, argentino por nacimiento y luchador incansable contra el colonialismo de los Reyes españoles en el continente americano. Juró con su sangre defender al Rey y se volvió contra él y su monarquía en cuanto se liberó de las ideas absolutistas que reinaban en España

Su figura es alabada y estudiada en los centros de adistramiento militar en Sudamérica.

Su tumba está rodeada por una bandera argentina y custodiada por una pareja de guardias del Regimiento de Granaderos, el cuerpo militar que el General creó.

Cada dos horas, entre las 9 de la mañana y las cinco de la tarde, podemos observar dentro de la Catedral un sencillo cambio de guardia ante la tumba del Capitán General José Francisco de San Martín Matorras.

Compartir

  • Eskup
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

5 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Nuria

Nuria dijo

He estado en Bueno Aires y no entré en la Catedral. Me lo apunto para la próxima visita.

Martina

Martina dijo

Es una catedral muy pequeña pero acogedora. La capilla de la tumba del General siempre está llena de gente que se acerca a verla de cerca. A San Martín se le ha dedicado un parque en la zona de Retiro que es justamente donde estaba el antiguo cuartel de los granaderos. Allí es donde está el monumento que has puesto en tu post.

sire

sire dijo

AMO AL GENERAL SAN MARTIN...ESTOY MARAVILLADA DE SU VIDA...CON SUS ACIERTOS O SIN ELLOS...ADORO LEER SOBRE SU VIDA.

catalina

catalina dijo

es verdad q por ser mason en grado 33 su tumba esta posicionada a 33 grados?
muy valiosa y digna de orgullo su obra.
gran mason argentino!!!!!!!!!!!!

Rosita

Rosita dijo

Hay un solo monumento en una plaza argentina donde San Martín se encuentra de pie, no a caballo. ¿Sabes cuál es?

Escribe tu comentario


Si prefieres firmar con tu avatar, haz login
Inserta un emoticono

Sobre este blog

Avatar de juan-manuel-jimenez-garcia

Patente de Quijote.

En este blog me animo a mostraros todo lo que tomé con mi cámara y mereció la pena.
Lo sabores y olores que disfruté allí donde fui.
Aquel hotel ... aquel café... aquel atardecer ... aquella compañía que nunca más volveré a ver. Os enseñaré algunas fotos con la intención de, al menos, moveros a la curiosidad.
Aquí encontrarás el mundo visto por un viajero común que buscó lo ordinario, lo conocido, el detalle por descubrir.
Si buscas la aventura, este no es el lugar. Lo siento, o no pude o no supe buscarla. Aquí encontrarás lo que cualquiera puede ver en un viaje de fin de semana.
En Sevilla, a 16 de Octubre de 2008.

ver perfil »

Suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

Hermanamiento de Blogs

Este blog está hermanado con:
"Por bloguerías" (http://lacomunidad.elpais.com/por-bloguerias/posts) de Ángeles Castellano.

UTILIZACIÓN DE FOTOGRAFÍAS.
*Las fotografías que utilizo en este blog son, en un 90 %, realizadas por mí mismo en mis viajes.
Algunas son bajadas de páginas como Google Maps o Multimaps para poder indicar mejor la localización de los lugares a los que me refiero en los posts.
Las menos, pero las hay, las tomo de otras páginas públicas o personales cuando no existe en ella anuncio de prohibición de utilizarlas u obligación de pedir permiso.
Si alguien identifica una fotografía como suya y no desea que se vea en este blog, por favor, deje un comentario en el mismo. La retiraremos inmediatamente y le pedimos, desde aquí nuestra más sincera disculpa.
*La fotografías realizadas por mí pueden ser copiadas y utilizadas libremente.