09 Ene 2010

¿Nos vemos en Harrods?

Escrito por: juan-manuel-jimenez-garcia el 09 Ene 2010 - URL Permanente

Si hay un lugar de peregrinación mundial para hacer compras es, precisamente, Harrods.

Estos mega almacenes comerciales situados en pleno barrio de Knightsbridge, en Brompton Road son los más conocidos del mundo y los más visitados.

Pertenecientes al multimillonario egipcio Mohamed Al-Fayed (en 1985 pagó por él 615 millones de dólares), está sobre una manzana de más de dieciocho mil metros cuadrados (unos tres campos de fútbol más o menos) y sus 330 departamentos están distribuidos sobre unos noventa mil metros cuadrados.

No son los más grandes de Londres, en esto le gana Selfridge, en Oxford Street, pero en fama no tiene rival.

Ahora, en Enero, muchos viajan a Londres a darse una vueltecita por Harrods para aprovechar las rebajas, cosa que ya no hacen ninguno de los integrantes de la Casa Real británica desde 1997, año en que murió la Princesa Diana de Gales y el hijo del dueño, Dody Al-Fayed.

Harrods ha sido proveedor de la Reina Isabel II, de la Reina madre, del Príncipe de Gales y del duque de Edimburgo.

Desde entonces, aunque ha mantenido algunas pragmáticas reales, no ha servido a la Casa Real ni un alfiler, el enfrentamiento personal entre el dueño de los almacenes y los miembros de la realeza a causa de la muerte de la pareja Dody-Diana.

Ellos se lo pierden porque, aunque me imagino que no han ido nunca de compras, realmente, es una auténtica gozada deambular de departamento en departamento, perderse por sus innumerables escaleras, adentrarse en el inmenso espacio dedicado a los juguetes o saborear cada una de las vitrinas de la exclusiva zona de alimentación.

Es toda una vivencia. Un despertar de todos los sentidos. Después si quieres comprar, a no ser que quieras presumir de la bolsa o el papel de envolver de Harrods, puedes irte a la tienda de la esquina y encontrar algo parecido a mitad de precio.

Es lo que tiene Harrods. El mundo de la exclusividad y del servicio exquisito cuesta algo más. O bastante más diría yo.


Su famoso slogan "Omnia Omnibus Ubique" (todo, para todos, en todos sitios) te adelanta el sablazo que te van a dar en la tarjeta de crédito.

Aunque eso sí, para tu comodidad, puedes aparcar tu helicóptero en su azotea.

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13 Dic 2009

El árbol de Navidad.

Escrito por: juan-manuel-jimenez-garcia el 13 Dic 2009 - URL Permanente

La Navidad es una época de tradiciones. Es posible que si echáramos la vista atrás, nos daríamos cuenta de que todos los años hacemos casi las mismas cosas: montar el belén, visitar a las personas que más nos importan, tomar turrones y mantecados, etc, etc.

Importados de tierras más septentrionales hemos adoptado tradiciones de otros pueblos: Santa Claus compite, en muchos casos, con los Reyes Magos de igual a igual o el árbol de Navidad ha desplazado al belén como símbolo en muchos hogares de nuestra tierra.

Esto daría para una tesis sociológica que no tiene cabida en este pequeño rincón dedicado a los viajes. Por eso, en el día de hoy, nos vamos a centrar en un árbol de Navidad con historia. Una historia de hermanamiento nacida de las más oscuras entrañas de la Segunda Guerra Mundial.

La historia es la siguiente. Durante dicha guerra, Noruega se vio amenazada por las tropas alemanas. La escasa cultura militarista de este nórdico país era un acicate más para que los alemanes se anexionaran estas tierras ricas en materias primas tan valiosas como, por ejemplo, el petróleo.

Noruega lanzó un mensaje internacional de socorro y pidió ayuda para sofocar estos ataques. Las tropas británicas se esforzaron en auxiliar al pueblo noruego en la lucha por mantener sus tierras lejos del ogro alemán.

Con el tiempo, Noruega quiso agradecer este apoyo británico y pensaron en hacerlo de una manera en la que todos los años se renovara dicho agradecimiento.

Así quedó escrito que la ciudad de Oslo, capital noruega, debía regalar todos los años a la ciudad de Londres el abeto que preside Trafalgar Squire en Navidad.

El Lord of Westminster, Alcalde de la City de Londres acude a Oslo, la capitl noruega, a elegir el más bonito abeto que desee para su ciudad. Trasladado a los bosques comunales, selecciona un abeto con un mínimo de 20 metros de altura y con no menos de 50 años de antigüedad.

El Alcalde de Oslo manda cortarlo y se encarga de transportarlo hasta la City. Allí, ambas personalidades se citan para la ceremonia de encendido del árbol. Este año ha sido el día cuatro de Diciembre.

Desde 1947, todos los años se celebra la misma tradición. El año 2009 era el del abeto número 62.

Las luces de Navidad se encienden al anochecer y se apagan a la medianoche. Y Londres, que está precioso en esta época, bien merece un visita.

Es el espíritu de la Navidad. Bien merece la pena que entre personas de buen corazón y entre paises hermanos, se realicen gestos de generosidad como éste.

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23 May 2009

¿Dónde situamos esta columna?

Escrito por: juan-manuel-jimenez-garcia el 23 May 2009 - URL Permanente

Hace tiempo que no os planteo algún acertijo viajero en este blog. Y creo que ha llegado el momento de que disfrutemos de alguna aventura mental para recordar este rincón del que os hablaré en el día de hoy.

Esta columna que vemos en la foto está en el centro de una plaza que está situada en el centro de una de las más importantes ciudades de Europa. La plaza que lleva el nombre de una batalla, se remodeló para conmemorar esta victoria militar.

Su nombre original era el de un Rey: Guillermo IV, pero fue sustituido en honor del poderío militar nacional.

La plaza está formada por una gran área central rodeada de calles en tres de los cuatro lados, y por las escaleras que conducen al museo que domina la plaza por el otro. Las calles que atraviesan la plaza forman parte de la carretera A4, y, antes de 2003, los vehículos podían circular alrededor de toda la plaza.

En el centro de la plaza está la imponente columna que vemos en la foto, rodeada por cuatro leones de bronce realizado con los cañones requisados a los franceses tras las diferentes escaramuzas en el mar entre la flota de Napoleón y la de esta nación.

Una curiosidad añadida. Desde 1947 se celebrea en esta plaza una ceremonia navideña. ¿Veis el abeto que está justo delante de la columna? Pues es un regalo anual que hace la ciudad de Oslo como muestra de gratitud por el apoyo que tuvo Noruega de esta nación durante la Segunda Guerra Mundial. Para cumplimentar el protocolo, el alcalde la ciudad visita Oslo para la tala del abeto y el alcalde de Oslo devuelve la visita para el encendido de la decoración navideña.

Ahora responde... si te atreves

¿A qué ciudad nos referimos?

¿Qué nombre tiene la plaza?

¿A quié se representa en la cúspide de la columna?

Envíanos tus comentarios.

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18 May 2009

El Royal Albert Hall de Londres.

Escrito por: juan-manuel-jimenez-garcia el 18 May 2009 - URL Permanente

¿Qué tiene que ver una institución tan importante de Londres como es el Royal Albert Hall con María Félix de los Ángeles Santamaría Espinosa, una española de Madrid?

Sí, seguro que se acuerdan, este nombre tan largo de mujer viene a ser el nombre propio de Massiel, nuestra eurovisiva ganadora de 1968.

Y el Royal Albert Hall es el insigne lugar donde ocurrió este hecho histórico para nuestro país. Allí triunfó el famoso "La, la, la" desbancando del primer puesto, nada más y nada menos, que al inglés Cliff Richard, favorito en todas las apuestas.

El Royal Albert Hall fue una inmensa sala ovoide preparada para cualquier evento cultural, artísitico o político que la Reina Victoria regaló a su marido el Príncipe Alberto como testimonio de su inmenso amor hacia él.

Tan grande era que, tras su prematura muerte le dedicó, junto al Royal Albert Hall, un Memorial, igualmente bello, justo en frente de este edificio en pleno Hyde Park.

Aunque se abrió en 1871, ha estado en continuo uso desde entonces. Siempre fue utilizado como edificio multiusos.

En él no sólo se han celebrado conciertos, también exposiciones culturales, se han entregado premios o se han celebrado reuniones científicas.

Algunos de los dignatarios más importantes del mundo han dado allí sus discursos, entre ellos la actual Reina Elisabeth II.

Está dirigida, actualmente, por una organización benéfica registrada en fideicomiso para la nación, pero es financieramente autosuficiente, lo que quiere decir que no recibe fondos del gobierno central o local.

Está situado en el barrio de South Kensington, muy cerca de los almacenes Harrods. Frente a él está el Kensington Garden dentro del famoso Hyde Park.

Su nombre completo es Teatro Royal Albert Hall de las Artes y las Ciencias. El aforo del Hall es de 800 personas que ocupan 800 butacas.

Butacas que nunca más podrá llenar el artista Pink Floyd, quien tiene el dudoso honor de ser el único artista mundial vetado en él tras un concierto en el que puso en riesgo la estructura del edificio.

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29 Nov 2008

Between the President and the Prime Minister.

Escrito por: juan-manuel-jimenez-garcia el 29 Nov 2008 - URL Permanente

Los últimos 20 años de historia, de esta ciudad de la que hablaremos hoy, han servido para que las decisiones de las autoridades políticas provoquen un enorme crecimiento en el número de monumentos y estatuas que se han instalado en las calles y avenidas de la misma.

Como todo de lo que se abusa, con el tiempo llegó el momento en que nace un movimiento contrario a dicha pasión ornamental. Este movimiento se apoya en razones estéticas para poner en entredicho ciertas estatuas que, según ellos, no tienen el valor estético suficiente para estar en la vía pública.

La polémica está servida y ha sido tema de discusión en algún noticiario y en algunos círculos de internet.

Pero nosotros, ajenos a esta polémica, nos vamos a centrar en la foto de abajo y en el monumento que está representado.

El de enmedio de la foto que está sentado soy yo. El de arriba, un invitado espontáneo a la foto (un poco graciosillo).

El de la izquierda de la foto fue President de los Estados Unidos. El de la derecha fue Prime Minister de Gran Bretaña. Ambos, sentados sobre un banco charlan amistosamente sobre algún tema político importante a finales de los años 30 o principios de los 40 del siglo pasado.

Ahora, contesta ... si te atreves ...

¿Quienes son ambos personajes?

La ciudad en la que está situada este monumento es la capital de una de las dos naciones, ¿cuál es?. En la foto te doy una pista.

Abajo te pongo el plano de la zona donde está situada la estatua, ¿sabrías identificar el barrio dónde está situada?

Envíanos tus comentarios.

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27 Oct 2008

Boudica, la estatua de una Reina guerrera.

Escrito por: juan-manuel-jimenez-garcia el 27 Oct 2008 - URL Permanente

Hace años, en un viaje a Londres, paseaba junto al Big Ben y me dirigía a cruzar el Westminster Bridge cuando me di cuenta de que, justo en la esquina del puente con Victoria Embankment, había un conjunto escultórico de gran embergadura.

Me acerqué para observarlo y, bueno, allí hice un par de fotos y pensé, sin más, que la tal Boudica, a la que estaba dedicada dicha escultura, sería famosa por alguna cosa que yo no conocía y que no tenía que ser muy importante. Y pensé esto último porque los ingleses son especialistas en vendernos a los demás las excelencias de todo lo suyo.

Pero, la verdad, debo reconocer que , en este caso, no lo habrán hecho muy bien, porque la historia de la Reina Boudica bien merece este reconocimiento.

Como decía, entonces no le di la mayor importancia. Pero, por curiosidades de la vida, en una visita a internet di con una locución del gran periodista Juan Antonio Cebrián y su "Rosa de los Vientos".

En ella se hablaba de Boudica, la Reina de los Ícenos, que se enfrentó con sus ejércitos a la invasión de los Romanos.

Como lo mejor es que vosotros mismos podais leer la redacción que hizo Juan Antonio Cebrián de los hechos, aquí os los transcribo, dejando claro que el valor de este post no puedo atribuirmelo en nunguna medida, sino que, como veréis, es la prosa de este genial periorista la que le da fuerza y vigor a este hueco cibernético que es mi blog.

Ahí va la increible historia de la Reina Boudica. Es el Señor Cebrián el que se la cuenta.

Cuentan de ella los historiadores romanos Tácito y Dión Casio que Boudica era alta, esbelta, bella, su pelo de color del fuego caía hasta las caderas, tenia la voz áspera y la mirada fiera. Era sin duda alguna toda una líder guerrera, una líder para su pueblo, no solo de los Ícenos sino del cúmulo de tribus autóctonas que se unieron por una vez para dar batalla campal a los invasores romanos.

Estamos el siglo 1º d.C., momento clave para Britania.

Año 43 d.C., cuatro legiones romanas, a cuyo frente se situaba el emperador Claudio, desembarcaron con éxito en la isla de Britania. Casi un siglo antes lo había intentado Julio Cesar con poco éxito, pero en esta ocasión los romanos habían llegado para quedarse.
No sin una fuerte oposición local, cuatro formidables legiones avanzaron hacia el interior, demoliendo los templos de la vieja y sagrada religión druídica y destruyendo los iconos del viejo poder celta.

Y fue en aquellos decenios cuando algunos nombres lucieron para la gloria eterna. Uno se esos personajes fue el de una mujer, reina de los Ícenos, una antigua tribu de origen celta asentada en los territorios de Anglia del Este, en la parte oriental de Britania, sitios que ocupan actualmente las ciudades de Norfolk y Sudfolk.

Boudica vino al mundo en algún lugar de los territorios ícenos hacia el año 30 d.C. Formaba parte de la aristocrática élite gobernante y, por tanto, recibió una educación apropiada a su condición social.

Con tan solo 18 años, en el 48 d.C., unió su destino al del Rey Prasutagus, monarca de los ícenos y aliado de Roma, hombre entregado a la buena vida, al placer de los sentidos y a los juegos de azar.

Siguiendo la costumbre de la época, muchos gobernantes locales a cuyos epicentros de poder llegaban los romanos pactaban con estos para evitar males mayores. En ese tratado se venia a especificar que tras la muerte del Rey, su reino se cedería de forma íntegra o parcial a los romanos.

Prasitagus no fue diferente a otros y firmó un tratado de paz con los romanos del que se beneficio ampliamente, recibió amplios beneficios económicos y también ayuda militar para combatir a sus enemigos ancestrales.

Prasutagos vivió feliz como una lombriz el tiempo que le toco morar en este mundo y aun más en compañía de su bella esposa Boudica con la que tuvo sus dos hijas. Pero aquel tiempo de felicidad, paz y placer termino el 60 d.C. con la muerte de Prasutagus. Fue entonces cuando los romanos exigieron hacer cumplir aquella parte del trato.

Es, por ello, que pidieron a los Ícenos que, no sólo les cediesen la totalidad del territorio, sino también toda la dote económica que Prasutagos había guardado tan celosamente para sus hijas, la codicia romana no tenia fin. Boudica como regente del reino se negó a pagar lo que exigían los invasores extranjeros, y el Pretor Catus envió un número indeterminado de efectivos legionarios para someter a los ícenos. Una vez más, Boudica se negó en redondo a satisfacer los deseos de los romanos.

Las legiones llegaron a la región de Anglia, esclavizaron a la elite aristocrática y sometieron al resto de los habitantes. En cuanto a Boudica, para ella fue lo peor, pues fue sometida a tremenda humillación, desnudándola, azotada y violada repetidamente ante su pueblo, mientras contemplaba horrorizada como los depravados soldados violaban una y otra vez a sus hijas, todavía niñas. Era una mujer destrozada por las heridas del látigo y además con el tremendo pesar de ver lo que habían hecho con sus jóvenes hijas. Tenía solo 30 años y fue en ese momento cuando decidió luchar o morir.

Boudica era una mujer adorada por su pueblo y no tuvo ningún problema en utilizar su elocuencia, su carisma, su brillantez y con esas virtudes logro unir a las tribus hasta entonces desunidas para guiarlas a un combate sin igual contra Roma. Y no fueron pocas las tribus que se unieron a su causa.

Boudica congregó a una multitud enardecida de guerreros de ambos sexos, y en una explanada y ante ellos extendió sus brazos al cielo y solicito el apoyo de Andraste, la diosa celta de la victoria.

Para mayor realce decidió utilizar los viejos rituales mágicos. Para los celtas la liebre era un animal sagrado y cuentan las crónicas que, de los pliegues de su vestido multicolor, salio una liebre que tomo el camino del lugar donde se encontraban los invasores romanos, esto fue tomado como signo de buen augurio y Boudica ese día se sintió feliz pues vio como no menos de 150 mil guerreros y guerreras quedaron prendados y prendidos al futuro de Boudica. Había estallado la guerra.

Era un enorme contingente bélico, pero no tenia ningún tipo de entrenamiento militar. Estaban acostumbrados a luchar al estilo de la vieja tradición celta, sobre sus cuerpos desnudos y pintados de azul se lanzaban al combate, cada uno por su cuenta fueran 100 o 200 mil, aun así los britanos iban a dar mucha guerra y a luchar con gran valor y tenacidad y Boudica a la cabeza estaba dispuesta a conducir a su pueblo a la victoria final. En ese año 60 d.C., los romanos iban a aprender la lección, no tenían ni idea de lo que se les avecinaba.

La primera ciudad recuperada por la reina fue Camonodomun, hoy Colchester, una ciudad con castro romano y con sus habitantes fieles a los latinos. Las tropas britanas cercaron la ciudad y Boudica ordeno el asalto total sobre ella Las refriegas fueron constantes durantes días, hasta que la ciudad fue sometida por completo. Un grupo de 200 de la resistencia se encerraron en un templo y aguantaron dos días, hasta que finalmente fueron pasados a cuchillo.

Así es como reza la tradición de combate de los britanos, "No hacer jamás prisioneros y matar a los vencidos sin compasión".

Las noticias llegaron a la incipiente ciudad llamada Londinium hoy conocida como Londres, donde los romanos tenían su administración central. Lo que había pasado en Camonodumun corrió como un reguero de pólvora, y el terror se apodero de los habitantes de Londinium, pues habían llegado noticias que Boudica con sus temibles guerreros se acercaban a la ciudad. La masa guerrera de los britanos avanzaba sin compasión hacia territorio romano de Londinium que fue evacuada por completo. Cuando Boudica entro en ella no encontró oposición alguna, Londinium fue quemada hasta los cimientos, así una victoria tras otra.

La reina era imparable, siempre a la vanguardia de sus ejércitos, como es normal sufrió un sinfín de heridas de guerra, pero a pesar de las heridas ella siguió a la cabeza de su ejército.

Pero no hay que olvidar que los romanos tenían infinitos recursos y grandes maestros militares, estaban listos para el combate, para sofocar esta gran rebelión celta.

Boudica había vencido en Camolodomun, en Londinium e incluso mediante emboscada había hecho desaparecer del mapa de un plumazo a una legión entera, era la 9ª legión, una de las mejores del imperio, la llamada legión hispana, esa legión que acudía en ayuda de Camelodomun fue destruida por completo, mas de 5.000 legionarios fueron masacrados por los celtas, toda una victoria impensable en aquella época y mucho menos que quien acabara con ellos fuera mujer, los romanos estaban humillados y avergonzados.

¿Que iba a pasar ahora?

¿Serian los romanos capaces de presentar batalla frente a Boudica y sus guerreros?. Pues, en efecto, lo fueron, entre los latinos existía un general con experiencia más que acreditada de cientos de batallas, su nombre Cayo Suetonio Paulino. Suetonio tenía a su disposición dos legiones romanas muy experimentadas dispuestas para el combate, eran más de 10.000 hombres, todos profesionales, que iban a enfrentarse a ese particular ejército de hombres y mujeres.

Envalentonados y enardecidos por las victorias logradas junto a su reina, aunque muy mal entrenados y sin ninguna disciplina para la batalla campal que se avecinaba Boudica dispuso a sus ejércitos.

Suetonio fue quien eligió el terreno que le pareció mas propicio para sus intereses, terreno que les daba ventaja sobre los celtas y desde ese territorio ventajoso a varios metros por encima de los guerreros de Boudica los romanos se dispusieron a presentar batalla. Disponían de catapultas, arietes y la más avanzada tecnología armamentística de la época, era la mejor maquinaria bélica el mundo antiguo.

Los romanos no se amedrentaron frente a lo que se les venia encima, miles de guerreros con sus lanzas dispuestos para la guerra, dispuestos a morir por su tierra en una lucha sin cuartel.
Boudica ordeno a sus carros guerreros que atacaran, los carros formaban una fila que parecía indestructible, pero los romanos aguantaron lanzando miles de jabalinas contra ellos y de esa manera desbarataron a los guerreros de Boudica.

Después de esto las legiones de infantería fueron avanzando de manera uniforme y fueron destruyendo a las primeras filas britanas, los rodearon con la caballería y la seguridad de Boudica y sus hombres se vio comprometida muy seriamente. Fue un combate terrible, las victimas se contabilizaron por miles, en pocos minutos el combate estaba a punto de acabar, las dos legiones se habían empleado a fondo y habían culminado su misión con un gran éxito.

Boudica consiguió escapar en compañía de su guardia personal y algunos leales, y así acabo la sublevación de los britanos, la sublevación más grande vista hasta entonces. Miles de hombres y mujeres yacían esparcidos por el campo de batalla.

Existen varias versiones sobre el futuro de Boudica, unas dicen que fue apresada y asesinada por Suetonio, otras que fue encarcelada y murió de pena. Pero hay otra que dice que Boudica escapó y se refugió en los bosques ancestrales de los que ella había sido reina y señora y que, sabiéndose buscada y perseguida por los romanos, decidió poner fin a su vida mediante la ingesta de un potente veneno y que, en ese amargo trance, la acompañaron sus dos hijas, optaron por la muerte antes que verse presas o esclavas de Roma.

Ella sabía muy bien que si Suetonio conseguía atraparla seria llevada a Roma y allí, en sus calles ante todos, habría sido humillada, torturada y, al final, crucificada como era costumbre en la época, era un deshonor terrible para una gran reina como era ella y por eso optó por el suicidio.

Cuentan los historiadores Casio y Dión Tácito, que su entierro fue espectacular, grande como era la figura que iba a ser sepultada, sus fieles guerreros le dieron los sepelios mortuorios de una gran líder como lo fue Boudica. Nunca se supo donde fue enterrada, está en paradero desconocido lo que acrecienta la leyenda de esta gran mujer.

Los britanos fueron resistiendo durante algunos años mas al grito de “Boudica”, pero finalmente fueron aplastados y sometidos por el poder implacable de Roma. Pero prevaleció el espíritu de Boudica, el espíritu de libertad, el afán por la independencia de su tierra y de no ser doblegados ante aquel invasor extranjero.

Lo cierto y verdad es que la memoria de Boudica fue borrada de un plumazo durante la Edad Media y no fue vuelta a recuperar hasta bien avanzado el siglo XVI.

Exaltada como la mayor heroína de Gran Bretaña, en el siglo XIX la compararon con la reina Victoria, Emperatriz de la India. No olvidemos que ambas se llamaban igual. Tras la muerte de la reina Victoria en 1.905, fue instalado un monumento en honor a Boudica.

Hoy en día si visitamos Londres podemos contemplar el complejo monumental con una escultura frente al Parlamento, en la que se nos muestra a una reina guerrera subida a un carro en compañía de sus dos hijas, es un carro de guerra britano con ciertos toques persas.

Muchos turistas lo contemplan estupefactos, pero pocos se interesan por saber que significa el monumento, ni a quien representa, pues amigas es Boudica, símbolo de libertad para los británicos. Solo vivió 31 años pero todos ellos de una gran intensidad.

Así se forjan los héroes y las historias en aquel tiempo donde Roma era la potencia a abatir, la potencia a quien enfrentarse, cada territorio creo sus propios héroes y entre ellos destaca brillantemente Boudica.

Juan Antonio Cebrián dixit.

Así se escribe la historia.

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11 Oct 2008

¿Dónde está el friso del Partenón de Atenas?

Escrito por: juan-manuel-jimenez-garcia el 11 Oct 2008 - URL Permanente

Los suyo sería responder a esta pregunta con la respuesta natural que todo el mundo diría: en Atenas.

Pero no es así.

El Partenón es el templo griego situado en la Acrópolis de Atenas dedicado a Atenea, diosa protectora de la ciudad de Atenas. Su nombre viene del griego Παρθενος (se lee Parthenos y significa "Virgen", uno de los adjetivos que servían de epíteto para Atenea).

Es el monumento más importante de la civilización griega antigua y se le considera como una de las más bellas obras arquitectónicas de la humanidad.

El Partenón conservó su carácter religioso desde su creación hasta el siglo XVII. Durante este tiempo fue convertido en una iglesia bizantina, una iglesia latina y una mezquita musulmana.

Pero en 1687, los turcos lo utilizaron como depósito de pólvora durante la guerra contra la República de Venecia. Una de las bombas venecianas cayó en el Partenón y causó una enorme explosión que destruyó gran parte de la edificación preservada en buenas condiciones hasta entonces.

El proceso de deterioro no terminó ahí, sino que continuó a principios del siglo XIX, cuando el embajador de un país europeo en Constantinopla, el Señor Elgin, decidió por su cuenta y mediante el engaño de querer repararla, quitar la mayor parte de la decoración escultórica del monumento (frisos, metopas, frontones) y trasladarla a su país para venderla.

Esta venta se realizó a un museo muy importante, en donde todavía se exhibe.

Los guiegos se quedaron con un palmo de narices y actualmente todavía reclaman su propiedad y la devolución a su lugar original.

Ahora responde a estas preguntas ... si te atreves.

¿En qué museo europeo está el friso del Partenón de Atenas?

¿A qué ciudad europea debemos ir para verlo?

Finalmente, ¿cuándo crees que los compatriotas del Sr. Elgin devolverán lo robado?.

Envíanos tus respuestas.

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29 Sep 2008

Un torero en Great Portland Street.

Escrito por: juan-manuel-jimenez-garcia el 29 Sep 2008 - URL Permanente

A veces hay que reirles las gracias a los ingleses. Son poco imaginativos, la verdad, a la hora de tomar los estereotipos nacionales para hacer publicidad.

Aunque la foto no se ve muy bien, en esta marquesina de una parada de autobuses en Great Portland Street (Londres), quisieron publicitar el servicio de correos británico en Navidad.

Y el torero español es el que recibe la felicitación navideña, todo sorprendido, por el Merry Christmas que aparece en la cartulina. (Y posiblemente por no entender ni papa de lo que pone en ella)

Bueno, como los españoles nos lo tomamos todo con un sentido del humor único, se lo permitiremos, pero espero que para las Olimpiadas del 2112 lo hagan con un poquito de más imaginación y gracia.

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22 Sep 2008

Una piedra en El-Rashid.

Escrito por: juan-manuel-jimenez-garcia el 22 Sep 2008 - URL Permanente

Era 1799. Los súbditos de su Majestad el Rey Jorge III de Inglaterra acumulaban tierras por todo el orbe.

Sus propiedades abarcaban los cinco continentes, desde Oceanía hasta Norte América, pasando por las costas de Asia y el centro y sur de África.

Inglaterra amagaban con someter, con su dominio, a todas las naciones del mundo.

Las tierras conquistadas en África tenían un nudo conductor de frontera en frontera que permitía un dominio en el continente fuera de lo común.

En Asia ocurría idem de lo mismo. El subcontinente indio, junto con Pakistán y Persia eran propiedades inglesas.

Realmente sólo les restaba Egipto para unir ambas colonias, el este y el oeste, África y Asia. Sólo Egipto era su anhelo inmediato.

Y Napoleón lo sabía. El bravo emperador francés intervino en la conquista de este basto y extenso país. Quiso meter una cuña, una barrera, una frontera política entra ambas colonias inglesas para limitar su poder, si esto fuera posible, claro.

En los últimos años del siglo XVIII, Napoleón dirigió el grueso de su ejército y su escuadra naval a la conquista del país de las monias, de las pirámides y de la cultura de los jeroglifos.

Y es aquí, en 1799, donde nos detenemos para recordar la importancia de la suerte en el devenir de la cultura del mundo.

Era un 15 de Julio, un día caluroso de verano. A la sombra, posiblemente,la temperatura no bajaría de los 50 grados.

A 45 kilómetros de la ciudad de Alejandría se encuentra la ciudad de El-Rashid. Allí, los soldados franceses trabajaban de sol a sol para fortificar una plaza todavía sin defensas y a merced de las incursiones de los ingleses, el Fort Saint Julien.

El capitán francés Pierre-François Bouchard apremiaba a sus súbditos en la tara de cavar zanjas para levantar postes con buena sujección sobre el suelo.

En una de estas excavaciones, un golpe certero dio con una mole dura, pétrea, negra, un material distinto dentro del terreno arenoso.

Como pudieron, los soldados arrancaron, arrebataron al suelo ardiendo aquella piedra de más de 500 kilos y la guardaron como un preciado botín.

La piedra fue presentada a Napoleón, quien, para sus incuesiones en Egipto, se hizo acompañar de historiadores y hombres cultos de la época avezados conocedores del país de los gatos, a quienes hizo saber, de inmediato, el descubrimiento.

Pronto se dieron cuenta todos de la importancia del mismo: un mismo texto estaba escrito en tres idiomas clásicos: jeroglífico (utilizado por el gobierno y clases sacerdotales en al antiguo Egipto), griego clásico y demótico (el idioma que utilizaban las clases bajas del país del Nilo).

Esta piedra de granito negro, de 118 centímetro de alta y 70 de ancha, era una reproducción realizada a cincel de un decreto de la época ptolemáica. La reproducción tenía como función darlo a conocer a los egipcios.

Fue escrita por los sacerdotes de Menfis en 196 a.C.

A esta piedra, de importancia bárbara para poder comprender el idioma de los jeroglifos se le llamó "La Piedra de El-Rashid" o "La Piedra Rosetta", nombre con que el ejército francés llamó a aquella ciudad del delta del Nilo (Rosette).

La Piedra Rosetta contiene 92 renglones. Los 14 primeros, escritos en signos jeroglíficos, los siguientes 32, en caracteres demóticos y los 56 últimos, en griego.

El texto de la Piedra de Rosetta dice lo siguiente:

Bajo el reinado del joven, que recibió la soberanía de su padre, señor de las insignias reales, cubierto de gloria, el instaurador del orden en Egipto, piadoso hacia los dioses, superior a sus enemigos, que ha restablecido la vida de los hombres, Señor de la Fiesta de los Treinta Años, igual que Hefaistos el Grande, un rey como el Sol, gran rey sobre el Alto y el Bajo País, descendiente de los dioses Filopáteres, a quien Hefaistos ha dado aprobación, a quien el Sol le ha dado la victoria, la imagen viva de Zeus, hijo del Sol, Ptolomeo, viviendo por siempre, amado de Ptah. En el año noveno, cuando Aetos, hijo de Aetos, era sacerdote de Alejandro y de los dioses Soteres, de los dioses Adelfas, y de los dioses Evergetes, y de los dioses Filopáteres, y del dios Epífanes Eucharistos, siendo Pyrrha, hija de Filinos, athlófora de Berenice Evergetes; siendo Aria, hija de Diógenes, canéfora de Arsínoe Filadelfo; siendo Irene, hija de Ptolomeo, sacerdotisa de Arsínoe Filopátor, en el (día) cuarto del mes Xandikos (o el 18 de Mejir de los egipcios).

Los franceses trasladaron la Piedra a Alejandría, donde Napoleón ordenó hacer copias para enviarlas a los mejores egiptólogos franceses de la época, país donde triunfa el modelo de la Ilustración.

Las copias se hacen al modo de las imprentas, con tinta y papel, aunque algunas también se realizaron con moldes de escayola.

Posteriormente, se dispuso su traslado a París por medio del Instituto de Egipto.

Pero la historia da, a veces, vuelcos inesperados.

Las tropas británicas, tras largas batallas, derrotan a los soldados napoleónicos, imponiéndoles, en su huída, unas condiciones de rendición muy duras.

Los ejércitos ingleses, como han hecho siempre allá por donde han ido, confiscaron muchas de las obras de arte que los franceses querían embarcar camino de París, por supuesto, incluida la Piedra Rosetta, cuyo valor había trascendido al mundo cultural.

Esta decisión provocó unas enardecidas protestas de Étienne Geoffroy Saint-Hilaire ante el general británico Hutchinson que no sirvieron para nada.

En 1801, la piedra fue embarcada en la fragata de la Real Armada Británica llamada L´Egytienne y trasladada al puerto de Portsmouth, de donde salió protegida para depositarla ya para siempre en el British Museum de Londres.


El Museo Británico tiene abierta una web especial para esta piedra. Puedes enlazar aquí: http://www.britishmuseum.org/explore/highlights/highlight_objects/aes/t/the_rosetta_stone.aspx

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09 Sep 2008

St. Stephen Tower ... perdón, el Big Ben.

Escrito por: juan-manuel-jimenez-garcia el 09 Sep 2008 - URL Permanente

En Londres, la capital de Gran Bretaña, el poder político se centra principalmente en tres edificios muy significativos:

  • Buckingham Palace, donde reside la Reina, quien detenta la máxima representación del Estado y es Jefa espiritual de la Iglesia Anglicana;
  • El 10 de Downing Street, donde reside el Primer Ministro. Allí ejerce el poder ejecutivo en su máxima expresión;
  • Y Westminster Palace, donde están las dos cámaras legislativas, la de los Comunes y la de los Lores.

Pues bien, el icono fotográfico del Palacio de Westminster (y yo diría que de Londres, en general) es la Torre llamada Big Ben, situada en el extremo opuesto al de la Torre Victoria.

Como muchos ya sabeis, en multitud de ocasiones, un monumento recibe un nombre oficial, pero después es el pueblo el que fija este nombre o lo cambia por otro.

El pueblo londinense, al buscar un nombre para la Torre, tomó la parte por el todo, es decir, adoptó el nombre de la campana principal para darle nombre a la Torre.

La campana original pesaba 16 toneladas y no llegó a instalarse porque se agrietó antes, justo en las primeras pruebas de sonido.

Su sustituta, de 13 toneladas y 500 kilos, por lo gruesa que era, recibió el nombre del primer encargado de la obra de la Torre, Benjamin Hall y de ahí se tomó el diminutivo de Ben. Por eso es el Big Ben, el Gran Ben.

La Torre, vista globalmente, tiene 96 metros de altura, pero sólo 61 corresponden a los ladrillos. El resto es la antena de hierro fundido que la corona en su parte superior, que tiene 35 metros.

Pero atendiendo a las cualidades del Big Ben, lal más desconocida por los visitantes es, precisamente, su nombre real, el oficial.

En el momento de su diseño y construcción, se le dio el nombre de "St. Stephen Tower" o "Torre del Gran Reloj". Pero son muy pocas las personas que la llaman así. Uno de ellos. Mr. Mc Cain, su guardían. El público en general la llama Big Ben o la torre de Westminster.

El reloj, que tiene cuatro caras iguales, está sobre un fondo de cristales sostenidos por una estructura metálica. En la base de cada reloj hay una inscripción en latín que viene a decir algo así como que "Dios guarde a la Reina Victoria I".

La manecillas tienen 2,7 y 4,3 metros de largo, según marque las horas o los minutos. Precisamente una de las novedades tecnológicas de este relos es que tiene un sistema para evitar que la pesa nieve se acumule en las manecillas de los relojes y lo paren.

El reloj es el que marca la hora oficial a los ingleses y, de hecho, es utilizada por la BBC para sus señales horarias.

Como la Torre se ve desde muchos puntos de la ciudad, en la fiesta de Nochevieja, los londinenses se concentran en la Plaza de Trafalgar (Trafalgar Square) a los pies del Almirante Nelson y delante de la National Gallery, para tomar las uvas (o lo que tome cada uno) al son de las campanadas que marcan los relojes del Big Ben. Tal es la importancia del Big Ben para los de la City.

La BBC transmitió por primera vez las campanadas el 31 de diciembre de 1923, una costumbre que permanece hasta hoy.

Curiosamente, al igual que le Torre de Pisa, pero sin tanta vistosidad, el Big Ben debido a las condiciones de tierra donde se asienta la construcción, se inclina levemente al noroeste, unos 220 milímetros. También oscila anualmente algunos milímetros al este y al oeste, debido a los efectos térmicos.

Finalmente, para aquellos que quieran ver transcurrir la vida desde el propio Big Ben, pueden pinchar en los siguientes enlaces con una webcam en directo:

http://www.earthcam.com/uk/england/london/index.php

http://www.camvista.com/england/london/bigben.php3

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Patente de Quijote.

En este blog me animo a mostraros todo lo que tomé con mi cámara y mereció la pena.
Lo sabores y olores que disfruté allí donde fui.
Aquel hotel ... aquel café... aquel atardecer ... aquella compañía que nunca más volveré a ver. Os enseñaré algunas fotos con la intención de, al menos, moveros a la curiosidad.
Aquí encontrarás el mundo visto por un viajero común que buscó lo ordinario, lo conocido, el detalle por descubrir.
Si buscas la aventura, este no es el lugar. Lo siento, o no pude o no supe buscarla. Aquí encontrarás lo que cualquiera puede ver en un viaje de fin de semana.
En Sevilla, a 16 de Octubre de 2008.

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