Daniel Estulin se ha ganado la fama mundial del periodismo de investigación gracias a destacados trabajos como su anterior bestseler La verdadera historia del club Bilderberg, considerado por muchos como uno de los libros más polémicos de la última década. Editorial Planeta presenta ahora su nuevo trabajo, Los señores de las sombras, en el que Estulin quiere poner al descubierto los vínculos entre gobiernos, servicios de inteligencia, terroristas, traficantes de droga, oenegés y grandes empresas petroleras. El telón de fondo: el control de los recursos naturales, cada vez más limitados.
09 Oct 2009
LA GUERRA DE AFGANISTAN ES LA GUERRA POR LA HEROINA
¿Narcodólares para salvar a los bancos en crisis?
Antonio Maria Costa, director general de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD), en una entrevista al semanario austríaco Profil declaró: "El narcotráfico es la única industria en crecimiento. Las ganancias son reinvertidas sólo en parte en actividades ilegales, el resto del dinero se coloca en la economía legal mediante operaciones de blanqueo. No sabemos cuánto, pero el volumen es impresionante. Esto significa la entrada de capital de inversión. Hay indicios de que estos fondos también acabaron en el sector financiero, que está bajo presión evidente desde la segunda mitad del año pasado (debido a la crisis financiera mundial, N. del autor).
El dinero del tráfico de drogas es actualmente el único capital líquido disponible para inversión. En la segunda mitad de 2008, la liquidez era el principal problema del sistema bancario, de ahí que este capital en efectivo se haya convertido en un factor importante. Parece que los préstamos bancarios han sido financiados con dinero que proviene del narcotráfico y otras actividades ilegales. Es, obviamente, difícil de probar, pero hay indicios de que algunos bancos se han salvado por estos medios.”
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NACE DOS AÑOS QUE COLGÚE ESTA ENTREVISTA, PERO LA REEDITO DADA LA CANDENTE ACTUALIDAD DEL TEMA:
-No sé como va usted de amigos, pero me aventuro a decir que de enemigos debe de tener muchos. ¿Me equivoco?
-No, no te equivocas, tengo muchos más enemigos que amigos (ríe).
-¿Cómo se puede vivir así?
-Bueno, quitarme del medio o matarme es muy sencillo. Tengo gente de seguridad que me protege y ya se entiende que si me pasa algo a mí, el día siguiente habrá mucha gente que empezará a pasarlo mal.
-Gobiernos, servicios de inteligencia, traficantes de drogas, empresas petroleras, incluso algunas oenegés están en su punto de mira en este nuevo libro. Más arriba no se puede apuntar, ¿o sí?
-A mí me interesa el submundo del submundo.
-¿Perdone?
-Hace como tres o cuatro años, y pensando en este libro, empecé a darme cuenta de que en el continente africano se estaban dando un conjunto de coincidencias que tenían un denominador común. Y eso no podía escapar de la lógica de los humanos.
-Ilústreme…
-Terrorismo, drogas, diamantes, traficantes, guerras, todo está vinculado. El patrón de todo esto se explica con el telón de fondo de la crisis energética. Este telón te explica absolutamente todo, desde Litvinenko hasta el once de marzo, el once de septiembre y todas las demás cosas que van pasando. Ni gobiernos, ni Bush, ni oenegés, ésta gente no manda nada.
-Esto se pone interesante. ¿Quiénes son los señores que están en la sombra, según su teoría?
-El hombre detrás de la cortina. Por encima de ellos hay otro nivel hasta que encuentras un grupo de gente que son los que toman las verdades decisiones.
-No me vale. ¿Quién toma las decisiones?
-Son elementos que al ojo humano no existen.
-Eso me queda claro, pero si usted los denuncia es porque no han logrado escapar de su mirada…
-El que manda es el dinero. Hay gente que tiene auténticas fortunas, hablamos de oligarquía de poder, que quiere mantener lo que tiene y hacerse con el control de lo que no tiene a coste nuestro. Te lo razono más. Nos quedan pocos años de petróleo, y el dinero sin el petróleo no funciona. Sin energía no puedes hacer nada. La elite quiere hacerse con el control de los últimos pozos petrolíferos que necesitan para seguir su crecimiento. Las empresas quieren el crecimiento sin límite pero están chocando con el techo de energía finita. La elite, el hombre detrás de la cortina, quiere salvarse a sí mismo, eso sí, a costa nuestra.
-¿La crisis energética es, ahora mismo, el principal tema de discusión de la política internacional?
-En todo. En África hay, a día de hoy, 32 guerras abiertas. Todas son guerras energéticas. Haz un ejercicio: superpón en un mapa del mundo la ubicación del petróleo con los países que están en guerra. Todo encaja.
-Usted hace en el libro especial hincapié en Darfur, ¿por qué?
-Sudán es el epicentro de la crisis mundial entre varios países. Hace pocos meses estuve en Darfur con un pequeño ejército de legionarios que me protegían. Todos los gobiernos occidentales están ahí, pero también están los servicios de espionaje, las grandes multinacionales como Coca-Cola, y también oenegés. ¿Por qué? Darfur es el último lugar en el mundo donde todavía hay petróleo por explotar y donde todavía tienes terreno-y en África en general-para plantar comida.
-Me pinta un panorama peor que el que veía cuando jugaba al Risk. ¿Es exagerado hablar de una posible guerra mundial?
-Sólo sé que todos quieren quitarle poder al de su lado, y el otro no es ningún talibán. Estados Unidos lucha contra Francia en Darfur, rusos contra chinos, israelitas contra americanos…Las alianzas estratégicas no existen, todos están luchando contra el otro.
-¿Y las oenegés cómo cuadran en este conflicto?
-De las 35 oenegés que están en África, 35 pertenecen al mundo blanco occidental. Todas están financiadas por las mismas empresas que quieren hacerse con los recursos naturales. Fundación Rockefeller, Carmedy, Fundación Ford, Oxam… La gente base que está trabajando allí es maravillosa, pero ellos no mandan.
-Lleva diez años investigando como se financia el terrorismo internacional. Descúbranos alguna de las claves…
-En el libro hablo de cómo los judíos trabajan codo a codo con terroristas como Al Qaeda, traficando diamantes a través de África. Son socios de necesidad. Al Qaeda utiliza diamantes para esconder dinero, luego para vender y pagar sus atentados lo hacen a través de las mafias rusas que, a su vez, lo venden a los judíos en Londres, concretamente en Chelsea, que es donde está el centro.
-Yo pensaba que los talibanes y los judíos no se llevaban precisamente bien…
-Es mentira. Los talibanes son una de las doce tribus de Israel, tienen las mismas costumbres, los mismos nombres…
-¿Le ha afectado personalmente todo lo que ha visto y ha vivido durante estos últimos años?
-Sí, claro. Porque tú ves ahí una maldad que no tiene límite. Piensa que para que tú y yo podamos estar ahora aquí, unos negros tienen que morir en África. Es la única forma, porque no hay para todos, y África es la última frontera.
-¿Por qué los medios de comunicación no hablan de todos estos temas que usted me expone?
-Ten en cuenta que el principal negocio de los medios de comunicación no es contar la verdad, sino esconderla. Ellos forman parte de toda esta movida. Piensa que la droga es el lubricante de la economía mundial, si eliminas la droga, se desploma la economía mundial. ¿Cómo puede hablar el New York Times o el Washington Post de esto, cuando se les pueden desplomar sus propias acciones?
-¿Usted sigue la prensa, mira la televisión?
-Yo no tengo televisión. Tampoco hipoteca, vivo en una casa de alquiler porque no me gusta deber un duro a nadie. En mi casa sólo hay energía solar y tenemos un pequeño huerto que nos hace autosuficientes en todo.
-Una forma de vida, supongo…
-Soy antisistema por naturaleza.
05 Oct 2009
No fue el COI quien engañó a Madrid
- • Todos sabían que Río ganaría los Juegos del 2016, pero Gallardón antepuso sus ambiciones políticas
- Foto: LEONARD BEARD
Elegir el momento oportuno es esencial en política. Alberto Ruiz-Gallardón nunca ha sabido elegir sus momentos: llegó demasiado pronto, acuciado por la trágica desaparición paterna; controló el partido cuando el liderazgo de Fraga le imponía un techo social irreductible; y apenas pudo disfrutar de la década de esplendor aznarista. Como el delantero que remata cuando ha de pasar el balón o regatea cuando procede chutar, Gallardón no solo fue el verso suelto del Partido Popular, sino que estuvo siempre en el lugar inadecuado y en el momento inoportuno. Demasiado pronto o demasiado tarde, como ha ocurrido con Madrid 2016, una candidatura errónea.
Gallardón conocía la realidad olímpica, pero la ocultó premeditadamente. Madrid pudo ganar los Juegos del 2012. De hecho, debió ganar si el griego Lambis Nikolau no hubiese pulsado el botón erróneo. Ese accidente impidió un éxito predecible. Pero tras aquel varapalo tocaba hacer mutis. Las reglas del COI son conocidas hasta la extenuación, salvo por quienes no quieren reconocerlas. Lo sabíamos todos: los Juegos del 2016 no podían ser para Europa, pero Gallardón antepuso su ambición política. Se trataba de copiar el efecto Maragall: alcaldía-JJOO-Gobierno del país. En su caso, de Madrid-16 a la Moncloa, laminando por el camino al pusilánime Rajoy y a los aznaristas que le esperan en cada recodo con la navaja entre dientes.
Madrid-16 no tenía ninguna opción real. Los Juegos solo podían adjudicarse a dos ciudades: a Río o a Río. Y los pronósticos que lanzamos hace una semana en EL PERIÓDICO se cumplieron por una razón clara: eran inevitables. Ganó Río barriendo al otro finalista; Tokio no tuvo la menor opción; y Madrid hubiera necesitado un milagro. Samaranch hace prodigios, pero no se le conocen milagros. Hoy todos se lamentan y desde la ignorancia (o desde la malicia) abjuran del COI y su presidente Rogge: «Nos han engañado», proclaman. Es cierto: les han engañado. Pero el autor del engaño no es el COI, sino Alberto Ruiz-Gallardón. Sabía que los números no podían cuadrar, pero decidió invertir una gran suma de dinero público en su promoción personal.
Claro, no fue el único. Cuantos podían beneficiarse personalmente de otros cuatro años de gestiones remuneradas apoyaron al alcalde. Y lo hizo Rogge, por supuesto. Rogge es el padre de la novia y desea un cortejo amplio y variado. Rogge vende un producto llamado Juegos Olímpicos y esta es una batalla basada en leyes de márketing que Madrid ha incumplido con rotundidad, en contraposición a Río de Janeiro, que supo siempre a qué público se dirigía y qué mensaje querían escuchar los cien electores. Michael Payne fue durante veinte años director de márketing del COI nombrado por Samaranch y, junto a él, transformó un olimpismo moribundo en el actual monstruo. Payne sabe lo que quieren oír los senadores del COI. La candidatura de Londres 2012 le contrató hace cinco años y triunfó. La de Río hizo lo mismo en el 2007 y ha triunfado con un proyecto fabuloso e innovador. Simplemente fueron candidaturas que sabían a quién se dirigían y qué pesa en el voto de los electores.
Madrid conocía todo esto a través de Samaranch. Pero Gallardón lo ocultó bajo una montaña de entusiasmo popular. «Rogge me ha prometido...». No, Rogge solo vendía su producto, y vaya si lo ha vendido bien: un pulso mundial entre Lula, Obama y el Rey español. El G-20 convertido en espectáculo. Todos sabían que Gallardón maquillaba la realidad y priorizaba sus ambiciones personales al futuro de la candidatura. A partir de esa premisa todos jugaron sus cartas en clave de política interna española: el Rey, reacio durante días a viajar a Copenhague, apostó por el discurso de la familia real olímpica; Zapatero, que sabía mejor que nadie el resultado previsto, batió el récord mundial de velocidad en cambiar decretos-ley y le dio el abrazo del oso a Gallardón; Samaranch, el maestro del ajedrez olímpico, lanzó un brindis al sol y se ganó aún más el cariño de toda España; y los aznaristas se quedaron en Madrid: «Yo no voy a Copenhague a brindar con caipirinha», nos dijo a principios de semana alguien muy próximo al expresidente Aznar. Todos sabían de qué iba esto, salvo los vecinos de Madrid, atracados a impuestos extraordinarios con los que pagar tanta fiesta.
El Rey y Samaranch salen reforzados; Rajoy se frota las manos por el descalabro de Gallardón (unido a la catástrofe de Camps) que le deja el camino franco para las generales del 2012; y Zapatero, mucho más intuitivo que todos sus rivales, se felicita porque volverá a enfrentarse con Rajoy, al que siempre noqueó. La herida es para Madrid, que debió evitar esta pelea inútil y centrarse en el 2020, donde tenía (y tiene) grandes opciones de triunfar. La hoja de ruta del COI, convertido de facto en un gran actor de la geopolítica mundial, es clara: expandir su producto alternando ciudades de solera con países emergentes. Nadie habrá apoyado tanto el desarrollo de los BRIC como el COI: China en el 2008 (Pekín); Rusia en el 2014 (Sochi); Brasil en el 2016 (Río). Queda la India, reservada para los próximos años treinta; y Suráfrica, de cabeza al 2024, después de que una gran capital europea acoja los del 2020. Este será el auténtico momento de Madrid, aunque quizás ya no será la hora de Gallardón, siempre impuntual con la historia.
09 Mar 2009
LA CATACUMBA
Jean-Claude Romand, un tranquilo funcionario cuarentón de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se levanta aquel 9 de enero de 1993 más temprano que de costumbre. En vez de inspeccionar el césped que rodea su casita en Gex, una pequeña localidad situada a 17 kilómetros de la frontera suiza y a muy pocos más de Ginebra, mata a su esposa Florence y a sus hijos Aritoine y Caroline, de tres y siete años. Luego va a la casa vecina, la de sus padres, y también acaba con ellos. El perro tampoco escapa a la exigencia asesina del funcionario, que hoy, por una vez, no marcha puntual hacia la oficina, sino que prende fuego a las casas después de ingerir todos los somníferos que quedaban en un tubo.
Años más tarde, el 1 de enero de 2000, Enmanuel Carrére publica L'Adversarie, un libro en el que se habla de todo lo que sabemos de Jean-Claude Romand. Carrére, que es un novelista muy estimable, asistió al proceso de Romand, en junio de 1996, y desde un libro cuenta la historia de Jean-Claude Romand, que mató a su familia para no revelar lo que no era, entonces intentaba escribir sobre un personaje que no comprende.
Cuando Romand salió del coma en que le habían sumido los somníferos se encontró con un grupo de policías estupefactos: habían descubierto que Romand no era ni había sido nunca funcionario de la OMS. que nunca había terminado los estudios de medicina, que nunca había podido, pues, ejercer como médico, que no tenía trabajo alguno conocido y que su esposa, familiares y amigos estaban convencidos de todo lo contrario.
Durante 18 años de matrimonio, Romand había salido de casa cada día a la misma hora. Iba a una oficina imaginaria, que sólo existía en una postal, una crucecita puesta en una fachada con decenas de ventanas idénticas. La realidad era otra. Romand se subía al coche y se iba hasta un aparcamiento gratuito. Allí dejaba pasar las horas, dejaba que transcurriese la jornada laboral.
A veces imaginaba congresos y viajes al extranjero y eso le permitía regresar más tarde, dos o tres días después, tras visitar de manera compulsiva los sex shops o casas de masaje ginebrinas. "Una mentira, normalmente, sirve para recubrir una verdad, algo que puede ser vergonzoso pero es real. La mentira de Romand no ocultaba nada. Tras el falso doctor Romand no hay un auténtico Jean-Claude Romand", dice Carrére. En efecto, Jean-Claude Romand se metió en la piel de su personaje desde el momento en que no se presentó al examen de segundo curso de medicina. No lo dijo a sus padres para no decepcionarles y esa mentira exigió otras, una ficción completa, crear un personaje que sólo era su función social.
Romand creó durante 18 años una arquitectura social sobre el vacío más absoluto. Cuando una amante le reclamó el dinero prestado (nuestro hombre vivía del dinero que le dejaban sus colegas médicos para que él lo colocase en Suiza al 18%) todo el entramado se vino abajo. Pero Romand no quiso ver el terremoto en los ojos de sus padres, esposa o hijos.
Ni tan sólo en los de su perro. Por eso les mató.
La justicia condenó a Romand a 22 años de cárcel sin derecho a reducción de pena. El proceso sirvió para encerrar el enigma Romand en una celda, pero no para resolverlo. Carrére pone al desnudo la extraña relación entre la personalidad social y lo que queda de nosotros una vez privados de títulos, funciones y uniformes. Por eso el enigma Romand interesa a tanta gente, porque es un poco nuestro propio enigma.
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Soy Juanmaromo, Hace dos años que abrí este rincón donde me retiro a meditar, a escuchar música, y a charlar con mis amigos. Me he traído mis mejores discos unos libros de poemas y el inmenso baul del foro, donde guardo mis tesoros más preciados. Todo lo que hay en mi casa, es propiedad de alguien, los textos anónimos, son de dominio publico, las obras firmadas, pertenecen a sus autores, y todas las poesías de “Lenguas de fuego” son de mi puño y letra.. Un abrazo y muchas gracias por vuestra visita.
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