03 Nov 2009
LAS PALABRAS PERDIDAS
A veces como hoy me levanto como sobresaltado en una pesadilla que explota mi cuerpo y lo hace estallar hacia la medianoche, a veces siento que camino por un laberinto dando vueltas alrededor de algún objeto valioso cuyas palabras anhelan mi corazón y mis ojos no pueden descifrar. Yo estoy ahí, subiendo unas escaleras inverosímiles como de goma espuma que flaquean mis fuerzas, y excitan mi corazón.
A veces parece que hasta me exhibo, lo puedo notar en los ojos de los demás pero al final solo hallo descanso en un precipicio desde donde mi soledad saluda todo lo que parece asecharte pero que quizás no asecha, lo que parece calmarte pero que quizás no calma, lo que parezco desear pero que quizás no deseo.
Me distraigo pensando en esas letras que formarían esas palabras que darían un sentido a mi vida, esas letras que quizás nunca pueda recomponer, y ya por distraerme miro hacia abajo y veo la fiesta desde arriba, una mirada perdida en la camarera del bar con una media sonrisa que me sugieren tonos de violeta mustia o la expresión tímida de aquella muchacha que ahora cruza el pasillo por encima de la pista con un vestido rojo que parece de época y que trae esencias de discotecas de domingos perdidos en pueblos adyacentes a la ciudad, algunos chicos que bailan en la pista con aire desenfadado aún con la copa en la mano sin duda buscando noches largas que den lugar amaneceres de domingos tranquilos, cojo el mando a distancia y hago stop, en este momento esta historia ya me la conozco, la cara del portero frente a la puerta no logra darme ninguna pista tampoco la turbulencia de las aguas cuando caen en cascada hacia la gran fuente del interior de la pieza.
Odio ver las cosas por segunda vez, pero ésta segunda vez la creo necesaria para revisar si todo fue una intuición de que algo sorprendente e importante estaba cerca, que casi como que lo rocé, lo intuí, pero nuevamente se me escapó, dejándome esa sensación áspera del melocotón prematuro antes de sazón en mi garganta, esa sensación de subir hacia la cúspide pero a sabiendas de que algo en tu interior intuye que tiene un reverso opuestamente hacia abajo. Ese algo está ahí. Lo sé aunque no pueda verlo.
OSCAR
29 Ago 2009
ALGO ESTÁ SUCEDIENDO
Como cada dia, me levanté a las siete, me duché y tomé el desayuno a toda prisa, bajé al parking y me introduje en el coche. –“ Codigo incorrecto”- me contestó el antirrobo. - Se habrá desprogramado la llave, pensé- cogeré el metro. Llego deprisa y corriendo a la estación, introduzco el microchip en la máquina expendedora y el mensaje me deja perplejo – Tarjeta no valida. Diríjase a su oficina bancaria. ¡Bueno, a eso le llamo empezar el día con buen pié!, saco un billete de un solo viaje y me dirijo al despacho. Cuando llego es ya muy tarde y el acceso está bloqueado, acerco mi ojo al lector de iris, pero increíblemente no me reconoce. Yo mismo cree el programa y sé que es de la máxima seguridad, es imposible que le lector no me reconozca, además hay tres copias de la huella , y no pueden borrarse las tres. Introduzco mi llave codificada y apoyo el dedo pulgar en el lector dactilar, de repente salta la alarma y las sirenas empiezan a ulular desesperadamente, tengo que huir antes de que el recinto se cierre, por suerte, conozco una salida secreta y puedo escapar antes de que me alcancen los perros. Inexplicablemente el comunicador biónico se niega a conectar y empiezo a sentir pánico. Me dirijo a mi oficina bancaria, introduzco el código y mis huellas pero no responde, algo inexplicable está sucediendo. Salgo a la calle de nuevo y la gente pasa a mi lado sin mirarme, la deshumanización de las gran ciudad se hace irrespirable por momentos. Regreso a casa y recurro a la vieja llave mecánica, ya que el sistema de detección no me reconoce. Enciendo el comunicador e introduzco mi clave, -Numero incorrecto, inténtelo de nuevo- desesperado, bajo las escaleras a toda prisa , a mi alrededor, la gente continua circulando, pero un silencio sepulcral lo envuelve todo, caminan como zombis, en silencio, sin mirarse, intento detener a un transeunte, pero sigue su camino ignorándome, y el cielo permanece negro a pesar de que son casi las once. Me dirijo ya sin aliento a uno de los pocos quioscos expendedores de periódicos que quedan en la metrópolis, introduzco una moneda, y la impresora ronronea un instante, abro la portada y entonces lo comprendo todo. ESTA MADRUGADA HA SIDO DESTRUIDA EN UN ATENTADO LA CENTRAL NUCLEAR DE NEKSVILLE, LA CIUDAD SITUADA A APENAS 100KM, HA QUEDADO TOTALMENTE AISLADA Y ENVUELTA POR LA NUBE RADIOACTIVA, NO SE ESPERAN SUPERVIVIENTES… Juanmaromo.
17 Ago 2009
DESDE QUE TE MARCHASTE
Las mareas me empujan las resacas me arrastran las olas me revuelcan por la arena las medusas me laceran el alma. De un tempo a esta parte todo es fugaz como la misma vida, la alegría muda en tristeza y la ilusión, se pierde en las fronteras del recuerdo. Los colores palidecen y hasta la luz parece ser opaca. La música me acaricia con sus notas pero mi mente flota a la deriva, sin rumbo ni destino sin puerto y sin amarre. El agua ya perdió su azul turquesa o el verde esmeralda de otros tiempos ahora es agua sin más, gris, salpicada de algas moribundas o arrancadas. Ni el cine me interesa, y hasta los libros se me caen de las manos deshojados y me siento flotar en medio de la ausente nada… o divagar en manos del hastío. Desde que nos dejaste se cerró la puerta y el portazo resuena en mis oídos como un gong que me aturde y desorienta como un martillazo en los sentidos te llevaste contigo la inocencia y el niño que en mi aún persisitia ahora soy cien siglos mas antiguo y las canas arraigan en mi alma, mi espalda se encorva bajo el peso del llanto y mañana es solamente una palabra hueca.
17 Jul 2009
LA SOLEDAD

La soledad es esa sensación de vacío interior que a veces nos asalta sin motivo; de repente todo se diluye, y nos quedamos solos con nosotros mismos. No importa que estemos en el metro, o en brazos de la persona amada.
Es como el rayo de Saulo, que nos arroja del caballo, pero que en lugar de iluminarnos nos llena de oscuridad. A veces es solo una impresión, una premonición, pero otras llega para quedarse.
La soledad es el pórtico de la depresión, nada nos importa ni importamos a nadie, es una anorexia afectiva que nos destruye lenta pero implacablemente, nos recluye en un ámbito vacio, tenebroso y sin referencias para orientarnos, distorsiona el sentido del tiempo y nos arroja en brazos de la paranoia.
Todo lo que nos rodea se difumina, las personas, las calles, y son sustituidas por fantasmas que se pasean libremente por el vacio de nuestra mente. Los miedos y las fobias toman posesión de nosotros y nos mueven irremisiblemente hacia el jakemate.
¿Qué podemos haces cuando sentimos su gélido aliento arañar nuestro cuello?, la huida es inútil, siempre nos alcanza porque va con nosotros, debemos plantarle cara, aferrarnos a nuestros seres queridos, a nuestros hobbies, salir al bosque, pasear por la orilla del mar.
La mejor vacuna contra la soledad, son pequeñas dosis de soledad voluntaria o compartida, tiempo para pensar, para meditar, para encontrarnos a nosotros mismos, para hablar con nuestra pareja.
No debemos olvidar que la soledad es un estado psíquico y que solo podrá invadirnos si le bajamos el puente y que ante cualquier alarma debemos reaccionar con presteza pero sin histeria.
Los mejores antídotos, el amor, la amistad y la paz interior. El silencio y el miedo son las puertas falsas por donde intentará invadirnos. Cerrémoslas a cal y canto y tiremos las llaves en el pozo sin fondo de la paz interior.
JUANMAROMO
10 Jul 2009
Diferencias apreciables
Cuántas veces hemos visto a un pobre hombre, muchas veces mayor, tirado en la calle y el comentario que hemos hecho o el que hemos oído ha sido: "Es un alcohólico".
Y cuántas veces hemos tenido un amigo o conocido, con problemas de alcohol y el comentario que hemos hecho o hemos oído ha sido: "Tiene un problema".
En el primer caso el comentario siempre ha sido despreciativo, como si ese pobre hombre hubiera elegido su enfermedad y su forma de vida y no tuviera remedio.
En el segundo como un análisis de un problema habitual en la sociedad pero que tiene remedio.
Y yo me pregunto: ¿Cuál es la diferencia entre un alcohólico con casa y un alcohólico con dos cartones?
Muchos dirán "la casa". Pues sólo en parte.
El principal problema es la capacidad de acceder a una correcta asistencia sanitaria.
El alcoholismo, no lo olvidemos, es una enfermedad, definida así por la OMS: "Un estado de cambio en el comportamiento de un individuo, que incluye, además de una alteración que se manifiesta por el consumo franco de bebidas alcohólicas una continuidad de este consumo de manera no aprobada en su ambiente socio-cultural, a pesar de las dolorosas consecuencias directas que puede sufrir como enfermedades físicas, rechazo por parte de la familia, perjuicios económicos, y sanciones penales... un estado de alteración subjetiva, en el que se deteriora el dominio de la persona dependiente, sobre su forma de beber, existe la urgencia de ingerir alcohol y se pone de manifiesto una IMPORTANCIA FUNDAMENTAL DEL ALCOHOL, en que el planteamiento de las ocasiones de beber, puede tener preferencia sobre resto de sus actividades. Además de estos cambios, se observa un estado de alteración psicobiológica, con signos y síntomas a la privación del alcohol. Ingestión de bebidas alcohólicas para lograr su alivio y aumento de la tolerancia".
Tengo amigos que empezaron a beber con 8 años, siguiendo el ejemplo de sus padres, con 13 años, "la gracieta malagueña" como lo define él, otros que empezaron en la calle y después de más de 3 años de calle son enfermos del brick.
El problema es que en nuestra cultura todavía no lo consideramos una enfermedad real, más bien un vicio. Culpabilizamos al enfermo.
Por ello es difícil acceder a un correcto tratamiento sanitario.
Y para alguien que está en la calle ni les cuento. ¿Saben cuánta gente se ha hecho alcohólica después de llegar a la calle?
Pedro Cluster (CON DOS CARTONES. Historias de la vida de la calle)
