02 Sep 2007

Al atardecer 027: Detener la flecha en el aire

Escrito por: jose-carlos-ga-fajardo el 02 Sep 2007 - URL Permanente

Todos conocemos a los famosos guerreros japoneses que, al servicio de un noble daimio, ilustraron la rica historia de la era Tokugawa (1603-1868). Eran valientes, arrojados, disciplinados y se ejercitaban de continuo en las nobles artes del Camino y, muchos de ellos, en el espíritu del sintoísmo. Cuando el gran Maestro Dogen, en siglo XII, llevó desde China el camino del chan, o sea, el taoísmo transformado por el budismo, en Japón alcanzó el culmen de su finura estética dando nacimiento al Zen.
Todos los guerreros samurais seguían el código bushido, que en Occidente hemos traducido torpemente por artes marciales, cuando, en realidad, se trata del arte de detener la flecha en el aire. La del adversario y la propia. Es un camino de perfección, do. Por eso, sus diversas variantes se denominan ju do, ken do, kyu do, cha do, taekwon do, karate do, etc. Los caminos de la fuerza del contrario, de la espada, del arco, del té, de la armonía, de la mano vacía. Karate sin do, es puro boxeo.
Pues bien, un samurai llegó al galope y detuvo su cabalgadura ante la humilde morada del Maestro Zen Hakuin. Se descalzó, entró y saludó al Maestro al que preguntó de inmediato:
- Señor, necesito saber si realmente existen el infierno y el paraíso.
- ¿Quién eres tú? - preguntó el Maestro.
- ¿Yo? El guerrero samurai...
- ¿Tú, un guerrero samurai? Pero mírate bien mastuerzo. Con esa cara de bobo pareces un mendigo y un truhán. ¿Qué señor va a quererte a su servicio?
El samurai, preso de la más viva cólera, desenvainó su sable. Hakuin continuó:
- ¡Jo, además de estúpido, eres cobarde y demasiado torpe para cortarme la cabeza de un tajo.
El samurai, fuera de sí, alzó el sable con ira dispuesto a golpear al Maestro. En ese momento, éste dijo:
- ¡Aquí se abren las puertas del infierno!
Sorprendido por la inmensa paz del Maestro, por su tranquila seguridad y por su sonrisa, el samurai envainó su sable y se postró en el suelo respetuosamente.
- ¡Aquí se abren las puertas del Paraíso!
El samurai comprendió perfectamente, hizo una reverencia y partió liberado de su duda existencial: ¿Infierno, Cielo, Eternidad? Aquí y ahora.

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15 comentarios · Escribe aquí tu comentario

belizondo1 dijo

El cielo está dentro de nosotros, el infierno está dentro de nosotros. Solo hay que elegir.

José Antonio Hurtado García dijo

El cielo y el infierno está en nosotros, pero absolutamente siempre en relación con lo que nos rodea. Es aquello que nos rodea lo que puede provocar que desatemos el cielo o el infierno, y consiero aquello que nos rodea hasta nuestro propio pensamiento...

Es más, el cielo y el infierno que se puede extraer de nosotros tiene su consecuencia directa sobre lo que nos rodea, sin todo eso que nos rodea, incluído nuestro propio ego el cielo y el infierno que se puede estraer de nosotros no sería significativo en absoluto.

Bueno, no imparto una lección (yo sigo siendo un aprendiz de muchos oficios) simplemente reflexiono en "voz alta".

José Antonio Hurtado García dijo

Perdón, por no seguir los consejos del maestro, yo escribo aqui directamente, en este editor y se me acaba de colar un "estraer" de orejas de burro y cara a la pared toda la mañana... y hasta es posible que de rodillas y con los brazos en cruz.

jose-carlos-ga-fajardo dijo

Nos pasa a todos... Nos vamos a comer con otros dos nietos que acaban de regersar de vacaciones. ¡Cuida el kiosco!

jose-carlos-ga-fajardo dijo

re gre sar... ahora a los niños que cometen faltas los envían a una esquina "a pensar". "¿A pensar en qué?, les he preguntado en varias ocasiones "¡En lo que hemos hecho, abuelo!"

mdgozalez dijo

bellísimo abuelo..yo también podría serlo ...no repito nada de lo ya dicho , creo en los seres humanos y en su capacidad para pensar por si mismos, y que nadie les asuste con cielos e infiernos inventados...

Profesor , cuando regreses , me gustaría le echases un vistazo a mi Post sobre este nuevo curso escolar que empieza y el primero en el que yo no estoy ...es distinto pero muy sentido lo que he intentado reflejar...A sido como mi gran oportunidad...

Caminito dijo

¡Muy hermoso, bello y cierto!!!!!
Un abrazo, y muchísimas gracias por todos los escritos y artículos de este Blog, y por todo el ánimo.

jose-carlos-ga-fajardo dijo

Lo haré, Lola, con mucho gusto... pues esa es mi situación. Será el primer curso, desde 1978 ¡se dice pronto!, en que no impartiré clases. Daré seminarios, dirigiré un Curso de Periodismo Solidario y seguiré al Frente del CCS, pero aquella edmoción de recibir a un par de centenares, en dos grupos, de jóvenes para "contaminarlos"... ya se acabó. Por eso. me engancho a lo que puedo para seguir "contaminando", seduciendo, incendiando, sacudiendo...

gilermez04 dijo

Bien profesor,aqui y ahora.Vida es la gran indulgencia(placer),la muerte es la gran abstinencia.Un saludo

jose-carlos-ga-fajardo dijo

Ya lo he leido, Lola, y he colgado un largo post.
ccc1804 y gilermez 04... ¿se puede quejar la paloma del aire que la sostiene?
Un abrazo

palabrasalared dijo

Un placer señor profesor seguir leyendole a usted y a sus preciosos textos por internet .

Zola

Zola dijo

Touché!!!

Pat dijo

Muy grande, y muy real. Aquí y ahora, eso es lo importante. Y también estoy de acuerdo con JA Hurtado. Hacemos cielo e infierno en relación con el entorno...

tangorasta dijo

El cielo y el infierno están en nosotros y sólo en nosotros.Es humano "hacer cielo e infierno en relación con el entorno" pero la "perfección" és precisamente que nada ni nadie del entorno logre "destruir" tu armonía interior...Difícil?Dificilísimo pero quiero pensar que creer en ello e intentar ponerlo en práctica en tu día a día és el primer "gateo" en el camino.
Qué ha aprendido el samurai con la actitud del maestro?Qué hubiera aprendido si el maestro hubiera optado por levantarse y pegarle una hostia,si se me permite la expresión?A veces las ensenyanzas budistas me parecen tan "simples" y tan "lógicas" por sí mismas que me pregunto cómo no somos tod@s capaces de ponerlas en práctica...
Gracias Jose Carlos por el post.Un saludo.

jose-carlos-ga-fajardo dijo

La virtud más eminente es hacer sencillamente lo que tenemos que hacer... O no hacerlo, "porque tu lo deseas, lo quieres y mandas", pero asumiendo las consecuencias. El karma no es sino que: se recoge que se siembra.

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