27 Mar 2008

Cuaderno de Bitácora 037: ¿Cuándo hemos participado de sus ganancias?

Escrito por: jose-carlos-ga-fajardo el 27 Mar 2008 - URL Permanente

Que paguen las crisis económicas quienes las han provocado Durante años, miles de personas fueron "convencidas" para que invirtieran sus ahorros en la sociedad “Gescartera”, hoy condenados sus gestores a penas de 11, 8 y 3 años de cárcel y como responsables por complicidad en apropiación indebida a Caja Madrid y a La Caixa. La sociedad de inversiones Gescartera pagaba intereses de hasta cuatro veces más que en la banca y cajas normales. Eran muy listos e hicieron cadenas en los pueblos para ir convenciendo a familiares y amigos. Lo mismo hicieron algunas órdenes religiosas y varias diócesis con decenas de millones de euros invertidos en esta entidad irresponsable. Igual sucedió con la Mutualidad de Policía con más de nueve millones declarados como pérdida, pero que, mientras ganaban dividendos substanciosos todos callaron. Curioso el cúmulo de órdenes religiosas: Agustinas misioneras más de tres millones de euros, Instituto de misiones extranjeras, F. Misioneras de España. Hnos. Escuelas cristianas, Esclavas Divino Corazón y otras más. Otro se callaron y no protestaron, asumieron su error.
Los únicos que se salvaron de la quema fueron las diócesis porque sus obispos recibieron un "soplo" a tiempo, con unos cien millones de euros arriesgados. Hubo un párroco de una pequeña aldea que "se dejó hacer" y en varias cuentas a su nombre, se movieron millones... él sólo recibía un tanto al mes, eso no era pecado...y el pobre iba tirando. Durante estos últimos años los inversores estafados se echaron en manifestaciones a la calle y se movilizaron en los medios para que el Estado se hiciera cargo de lo que les debían.
Mi pregunta: Mientras ganaban dinero ¿lo compartieron con el resto de los contribuyentes o entregaron algo a instituciones sociales o abrieron un comedor para inmigrantes en necesidad? Ayer la Audiencia Nacional hizo justicia y dictó sentencias. Ese es el único camino en un Estado de Derecho y con garantías judiciales. Si luego tiene que depurar responsabilidades en instituciones oficiales por su culpa in vigilando, es otro capítulo que no se va a sobreseer.
A otras sociedades como Foro Filatélico y Afinsa, les sucedió lo mismo y ahora sus víctimas piden la ayuda del Estado: Cuando ganaron dinero de hasta un 18% ¿lo compartieron con alguno de sus conciudadanos? Puestas así las cosas, muchos nos negamos a que de los fondos del Estado, formados con las aportaciones de todos los contribuyentes, se les de ni un euro. ¿Apostaron alto? ¿Sabían el riesgo que corrían? ¿Les gusta jugar? Pues, a veces, se pierde. Y el que pierde, paga o se queda sin nada.
Y los 84 millones de euros que faltan en Gescartera y quizás duermen en paraísos fiscales... deben aparecer caiga quien caiga.
Ahora parece que también ha brotado una fiebre entre los constructores inmobiliarios que piden ayuda al Estado, para que les rebajen un 50% en el IVA por transacciones. ¿Habráse visto mayor desfachatez? Han ganado durante años el dinero a espuertas. Todo el mundo sabía que era una “burbuja” fomentada y retroalimentada por bancos y cajas, que concedían créditos sin cesar sabiendo que, con los créditos de unos se abonaban los otros y así seguía la cadena. Inversores en varios apartamentos, luego los vendían y, mientras, trabajaban con "créditos puente" o con pelotazos sin garantías. Se recalificaban terrenos, se atropellaban los ordenamientos de medio ambiente y del litoral... se recalificaban terrenos deportivos para construir rascacielos y se hicieron con total impunidad miles de operaciones semejantes transformando terrenos protegidos en urbanizaciones de lujo con docenas de campos de golf.
¿Que ha estallado la burbuja? Pues que cada palo aguante su vela. Nada de facilitar ayudas fiscales para reparar los despropósitos cometidos. Que actúen con las reglas del sacrosanto mercado: cuando no se pueden vender las existencias, para hacer caja y atender a las obligaciones, se rebajan los precios y hasta se hace almoneda. Es lo que hacen hasta "las grandes superficies" con sus “rebajas”. Pongan las inmobiliarias los pisos a mitad de precio y verán como se los quitan de las manos. Es la sacrosanta ley del mercado: se fabrica lo que se vende para vender lo que se fabrica. Si uno se equivoca, la santa Ley lo reorganiza todo. Pero ahora les ha tocado a los especuladores, a los audaces inversores y a los financieros y banqueros sin escrúpulos. Ya saldrán adelante. No siempre les iba a tocar a los ciudadanos con dificultades para llegar a final de mes. Qué ocasión tienen para poner unos cientos de miles de pisos en alquileres asequibles. Hay muchos jóvenes que los necesitan.
Habría que ser mucho más contundentes con quienes comercian abusivamente con las necesidades de los demás ciudadanos.

José carlos Gª Fajardo

3 comentarios · Escribe aquí tu comentario

jpolinya dijo

Perfecto.

Por cierto si miltuplicado no ha sido un error de tecleo felicidades, acabas de parir una palabra que debería hacer fortuna.

Un abrazo.

jose-carlos-ga-fajardo dijo

Lo hice a partir de centuplicado... JC

jpolinya dijo

Tienes razón. No había caído.

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Jubilatería: Bitácora de un jubilata

Soy Profesor Emérito de la UCM. Temas: Derechos Humanos, Infancia, Mujer, Medio ambiente, Desigualdad, Exclusión, Migraciones, Globalización, Salud, Educación, Pobreza, Nuevas tecnologías, Política Internacional, Creencias y Personas mayores... desde que he entrado en la Jubilatería. En esta Bitácora de un jubilata quiero denunciar estos nuevos mitos de la "edad dorada", la "tercera edad", los "senniors"... cuando educamos a los niños para ser adultos pero nadie nos ha educado para ser viejos. Con Philip Roth pienso que la vejez es una "faena". Claro que, bien llevada, es preferible a morirse. Voy a intentar, relativizar lo relativo, bajar a los dioses de sus cielos, no absolutizar nada, aprovechar lo aprovechable, alertar a los más jóvenes para que se aprovechen ya que, de pronto, todo empieza a fallar. Hay que encontrar el ritmo adecuado para poder responder a ese niño que se despierta en un cuerpo viejo y usado preguntando ¿qué ha pasado? Hay una edad en la que la heterodoxia es preferible a la ortodoxia, o a dogmatismo alguno. Sin cinismo ni resentimiento, sin acritud ni ira y sin sarcasmo ni vulgaridad alguna.

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