05 May 2008

"El indeseado despido interior", Juan María Laboa

Escrito por: jose-carlos-ga-fajardo el 05 May 2008 - URL Permanente

(Me parece una reflexión muy sensata, aún desde mi personal distancia de esta institución, pero no puedo "ignorarla" porque su acción u omisión repercute en cientos de millones de seres en el mundo. Al menos, que sean coherentes con sus ideas. J C. Además, Laboa es mi amigo desde hace muchos años y lo admiro sin condiciones. En mi blo he hablado de su magnífica, amena, valiente y documentada "Historia de los Papas". Excelente. JC)

Un amigo sacerdote me comenta que él no teme el maltrato de un cierto ambiente cultural o de un anticlericalismo anacrónico cuanto el sentirse ajeno, desdeñado y sujeto a sospecha por parte del aparato burocrático eclesial. Él practica con convicción el “sentire cum ecclesia”, pero ¿con cuál Iglesia?
¿La de quienes reparten el carnet de idoneidad en función de su psicología o de su estrechez de miras? ¿La de algunos clérigos, ardientes defensores de la “ortodoxia”, pero que no dudan en abandonar su más preciado altavoz en manos de quienes no representan ese sentir con la Iglesia? ¿La de algunos contertulios serviles que utilizan el escaso tiempo sobrante de sus ditirambos a su señor para atacar impunemente a sus hermanos en la fe? ¿La de quien denuncia a diestro y siniestro a los “altavoces del mal” sin caer en la cuenta de que su intolerancia e intransigencia expulsa más allá de los límites a tantos seguidores fieles al Señor? ¿La de quienes impiden dar cursos de verano a un sacerdote debidamente secularizado, secuestran revistas, imponen, prohíben, marginan, desdeñan?
Parece que no hubiera para cada católico más que una actividad perfectamente legítima, sin peligro de excesos: la apología de algunos eclesiásticos y de sus métodos, la exaltación fanática de sus pequeños éxitos, el disimulo de sus fracasos, incluso al precio de vergonzosas mentiras.
Demasiados sacerdotes y demasiados laicos se encuentran hoy en un indeseado “despido interior”, descontentos, desplazados, imposibilitados a identificarse con un discurso, un modelo, unas propuestas, unas preferencias y unas exclusiones que no consideran evangélicas. Si la Iglesia deja de ser un espacio de comunión, de encuentro y de amor, se convierte en campana ruidosa, en platillos estridentes, en formulaciones vacuas, en intereses bastardos revestidos de pompa vana.

Juan María Laboa- Profesor emérito de la Universidad Pontificia Comillas en Vida Nueva

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Jubilatería: Bitácora de un jubilata

Soy Profesor Emérito de la UCM. Temas: Derechos Humanos, Infancia, Mujer, Medio ambiente, Desigualdad, Exclusión, Migraciones, Globalización, Salud, Educación, Pobreza, Nuevas tecnologías, Política Internacional, Creencias y Personas mayores... desde que he entrado en la Jubilatería. En esta Bitácora de un jubilata quiero denunciar estos nuevos mitos de la "edad dorada", la "tercera edad", los "senniors"... cuando educamos a los niños para ser adultos pero nadie nos ha educado para ser viejos. Con Philip Roth pienso que la vejez es una "faena". Claro que, bien llevada, es preferible a morirse. Voy a intentar, relativizar lo relativo, bajar a los dioses de sus cielos, no absolutizar nada, aprovechar lo aprovechable, alertar a los más jóvenes para que se aprovechen ya que, de pronto, todo empieza a fallar. Hay que encontrar el ritmo adecuado para poder responder a ese niño que se despierta en un cuerpo viejo y usado preguntando ¿qué ha pasado? Hay una edad en la que la heterodoxia es preferible a la ortodoxia, o a dogmatismo alguno. Sin cinismo ni resentimiento, sin acritud ni ira y sin sarcasmo ni vulgaridad alguna.

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