22 Abr 2010

El coloso de Marusi, de Henry Miller

Escrito por: jose-carlos-ga-fajardo el 22 Abr 2010 - URL Permanente

Epidauro era un centro de curación natural en el Peloponeso. El autor de Trópico de Cáncer escribe: “No hay para mí ningún misterio en la naturaleza de las curas que antiguamente se operaban en este gran centro terapéutico. Aquí el curado encuentra él mismo la curación… El paciente se curaba antes de empezar la cura”.

"Ir a pie a Epidauro es como caminar hacia la creación. No se busca nada más, no se pide nada más. Las palabras, si se pudieran pronunciar, se convertirían en melodía…
Tuve que ir a Epidauro para conocer el verdadero sentido de la paz… La paz del corazón es positiva e invencible, no exige condiciones, no requiere salvaguardias… Lo que el hombre quiere es paz para poder vivir… Lo que rige al mundo es el corazón, no el cerebro. Hemos vuelto la espalda al único reino donde se encierra la libertad.
Sé cual es la salvación: abandonar, renunciar, rendirse, para que nuestro corazón pueda latir al unísono con el gran corazón del mundo…

Ser libre es reconocer la vanidad de toda conquista, incluso la del yo, que es el último acto de egoísmo… La paz está en el centro y cuando se la toca, la voz brota en alabanzas y bendiciones. Y la voz va lejos, muy lejos, hasta los confines del universo. Y la voz, entonces, cura, porque lleva consigo la luz y el calor de la compasión.
Epidauro no es más que un símbolo en el espacio; el lugar verdadero está en el corazón del hombre, si quiere detenerse y buscarlo…

Si se pudieran reunir en Epidauro a todos los médicos, cirujanos, psicoanalistas para debatir, en la paz y el silencio, las necesidades urgentes e inmediatas de la humanidad, la respuesta unánime no se haría esperar: revolución mundial, de arriba abajo, en todos los países, en todos los campos de la conciencia. El enemigo del hombre no son los microbios: es el hombre mismo, el orgullo, los prejuicios, la estupidez, la arrogancia.
Es necesario que todos, individualmente, nos rebelemos contra una forma de vivir que no es la nuestra…
La vida exige que se le dedique algo más: espíritu, alma, inteligencia, buena voluntad…
Nada más que nuestro deseo de cambiarlo puede producir un mundo mejor y más justo. El hombre mata por miedo, y el miedo es una hidra de cien cabezas… ¿Quién ha puesto a los demonios en nuestro corazón para atormentarnos?"

El único medio de encontrar respuesta es ir a Epidauro; por eso os encarezco que dejéis todo y vayáis allí enseguida.

José Carlos Gª Fajardo

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1 comentario · Escribe aquí tu comentario

juan

juan dijo

el coloso de Marusi.... qué recuerdos... lo leí hace quince años, el ejemplar a lo mejor está en la bibioteca de la facultad todavía, con sus tapas rojas, viejito, enorme, como las aguas de las cícladas... gracias por traerlo de nuevo, con su puñaito de aceitunas de kalamata, con un vaso de ouzo o de raki, con la paz puesta en unos pulpos secándose al sol.... nunca fui por allí... esa me la debo aún... y a usted las gracias por traer al coloso de nuevo a mi lado...
abrazos en el alma, besos en el corazón. gracias, profe.

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