05 Sep 2010

Oración. La nueva inocencia. R. Panikkar

Escrito por: jose-carlos-ga-fajardo el 05 Sep 2010 - URL Permanente

Mi oración

Es un grito
que a otro no se dirige
-puesto que un Otro no existe.

Es un gemido
que no lleva más allá
-del dolor su propio sentido.

Es una petición
que no pide
-que el universo la escuche.

Es un gozo
que no se cree
-alegría universal.

Es un canto
que no se canta
-para acabar en sí mismo.

Es un respiro
que del alma brota
-como si fuese un suspiro.
Es un llanto
que el cuerpo desgarra
y no se puede esconder.

Es un plegaria
que en mí nace
-por lo que no sé pedir.

Es un sobresalto
que mi corazón siente
-por no estar de nada ausente.

Es un beso
de mis labios
que no saben decir más.

Es un amor
que se atreve
-a no creerse que es.

***

Mi oración pide perdón
para poder empezar
pues sin purificación
no se atrevería a amar.

Pero sufre en no saber
a quién se lo pedirá.

Encuentra entonces un Don
al que llaman el Ungido
de Dios y del hombre a la par.

Hijo del hombre es su nombre;
está dentro y está fuera.
Con él se puede llorar,
pero también exultar.

***
Mi oración es la alegría
que no espera nada más,
porque descubre lo ausente
en el momento presente.

Mi oración es escuchar
la música de las esferas
y sus ruidos también.

Muda es mi oración
que no sabe decir lo que siente
y al mismo tiempo presiente
que en la oración no hay ausente.

¿A qué Dios, pues, se dirige
si Dios en todo ya está?

¿De qué demonio se escapa
si el huir ya es demoníaco?

¿A qué ángel se encomienda
si por mí el ángel ya vela?

Mi oración es el gozo
que no espera en nada más
porque todo más es menos
cuando no hay más que esperar.
Mi oración es de esperanza,
aquella que sí se alcanza
cuando no se espera más.

Mi oración es la alegría
de saberse sin igual
porque cada ser es único
y no hay modelo ideal.

No es un diálogo,
no somos dos:
no es un monólogo,
no somos uno.
La oración no es el silencio,
pues ella misma es Palabra.

Mi oración es oración
cuando no se sabe más;
cuando es el respirar
de la misma creación.

Mi oración no es sólo mía,
es la de la humanidad,
la de la creación entera
en su parto con dolor,
aunque sea por amor.

Se renueva la aurora cada día,
y el crepúsculo también.
Entre los dos hay la Vida,
que no se mide en el tiempo,
sino en la tempiternidad,
en constante novedad.

La oración se va hacia el Padre
que es la Fuente misteriosa;
es la oración que el Espíritu
en su constante fluir,
hace brotar en el Hijo,
que no cesa de nacer.

Mi oración es sin vocablos,
pero en palabras está.
He dicho Padre y no Madre,
Hijo y no Hija también
por seguir la tradición;
pero sólo voces son
todas sin separación.

He dicho también "oración"
por no romper la costumbre,
puesto que de la boca sale,
aunque del corazón procede.
Pero tampoco es así,
pues no sabe que decir.

Yo no soy un espectador
de este reflujo divino
cuyo nombre es Amor.
En él me siento perdido
y no me quiero encontrar
porque ya no busco nada,
que la vida Vida es.

¿No será, pues, la oración
sino el vivir muy despiertos,
al hábito de la Vida
que palpita por doquier?
y al vivirla transformarla
y así bella y buena es.

¿No es la oración inocencia
que sólo desea amar?

Aum-Amen-Alleluya

Raimon Panikkar
La nova inocència

Compartir

  • Eskup
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

03 Sep 2010

In memoriam."Raimon Pánikkar, Maestro de vida"

Escrito por: jose-carlos-ga-fajardo el 03 Sep 2010 - URL Permanente

CCS 03 09 2010

La vida es riesgo; la aventura es novedad radical; la creación se produce todos los días, algo absolutamente nuevo e imprevisible. Cuanto más nos atrevemos a caminar por nuevos senderos
más necesitamos estar enraizados en la propia tradición
y abiertos a las demás, que nos advierten que no estamos solos
y que nos permiten alcanzar una visión más amplia de la realidad.

Raimon Panikkar, Maestro de tantos discípulos en Oriente como en Occidente, ha cumplido sus días en Tavertet, en el Pirineo catalán. A los 91 años, pero cuántas veces respondió con una sonrisa a quienes le preguntaban por su edad: Unos diez mil setenta y tantos años, -o los que fueran-, porque formamos parte de la historia, cabalgamos a hombros de los que nos precedieron y nuestro ser está impregnado de sus logros y de sus fracasos; también somos responsables –que no culpables- de la vida y de la misma naturaleza. Y añadía, pero si prefiere la respuesta de John Milton a aquel joven en Florencia que preguntaba lo mismo, la suscribo: “A mucho tirar, respondió el poeta ciego en su ancianidad, unos tres o cuatro años, porque no pensará usted que tengo los que ya he vivido”. Somos lo que no somos. Todavía. Lo que estamos siendo.

Así fue su presencia entre nosotros, su sentido del humor, la aceptación y la acogida, la gratuidad, el diálogo dialógico –más que dialéctico-, la convivencia, y la serenidad en la vida. Te sentías liberado, ¿por qué te empeñas en cargar con el saco de tu pasado? Al otro lado del río ya no necesitamos llevar a cuestas la balsa que nos sirvió para cruzarlo. Muchas veces, acompañándolo en su paseo del atardecer por la montaña volvía la cabeza y te preguntaba por algo que te había atormentado o preocupado en el pasado, y sucedía como a aquel discípulo que se sentía atado. Enséñame las cuerdas que te atan. No están, Maestro. Pues eso, camina y no te apegues ni al desapego. Así como eres, está bien. ¿Te imaginas al loto quejándose del limo en el que vive y crece? ¿Se queja la paloma del aire que la sostiene?
Camina, acéptate, no trates de cambiar nada ni de enfrentarte a nada, acoge sin esperar nada a cambio, no tienes que perdonar porque no tienes a quien juzgar; pero transforma tu corazón. Y cuando avance esa transformación verás cómo también cambia tu percepción de las cosas, de los sucesos, de las personas. No te agobies, el dolor es cosa del cuerpo y hay que aliviarlo, pero el sufrimiento es cosa de la mente y, como tú mismo citas, “Si nadie nos tiene que mandar, ¿a qué esperamos?”

Cuanto más nos atrevemos a caminar por nuevos senderos, más necesitamos estar enraizados en la propia tradición y abiertos a las demás, que nos advierten que no estamos solos y que nos permiten alcanzar una visión más amplia de la realidad.
Era sencillo en la exposición de lo más profundo de su pensamiento que apuntaló sobre doctorados en Física, en Química, en Filosofía y en Teología. Su conocimiento de más de quince lenguas, de las cuales dominaba, escribía y se expresaba en ocho, que yo recuerde.
Sin diálogo, decía, el ser humano se asfixia y las religiones se anquilosan. Es la alternativa a fundamentalismos, dogmatismos, anatemas e intolerancias de las religiones y culturas hegemónicas, y como superación de los monolingüismos, colonialismos y guerras religiosas, como subraya J.J.Tamayo.
Su pasión por la justicia, por la libertad y por la felicidad del ser humano en su realización, aquí y ahora, sabiéndose cosmos, vida, energía en la plenitud de ‘Todo en todas las cosas’. En su amor por la naturaleza que alumbró su concepto de la ecosofía sobre el de ecología. Porque ¿dónde me pongo para hablar del oikós, del medio ambiente? Eco-logía, tratado del medio ambiente, pero Eco sofía es saberme formando parte de ese oikós.

Nació en Barcelona hijo de un ingeniero indio e hindú y de madre catalana y católica. Tanto sus estudios científicos como los filosóficos tratan de establecer las fronteras del conocimiento para diluirlas. Se instaló en India y ese conocimiento de las culturas y religiones de India le permitieron adentrarse en el diálogo con el hinduismo y con el budismo, después de su experiencia en Tibet lo que le llevaría a formular su confesión de fe interreligioso: Marché cristiano, me descubrí hindú y volví budista, sin haber dejado de ser cristiano.
Acepta la primacía de la praxis, de una vida que se despliega en cada momento, y que es capaz de encontrar lo universal en lo concreto, en lo particular. “Mi aspiración no consiste tanto en defender mi verdad como en vivirla”. Su pensamiento, inspirado en el principio advaita (ni monista, ni panteísta, ni dualista), propone una visión de la armonía, de la concordia, que quiere descubrir lo humano eterno sin destruir las diversidades culturales que, al fina, se dirigen a la realización de la persona, siempre en proceso de creación, de recreación, como señala J. Pigem. Sus discípulos y amigos lo sabemos presente y dinámico. Ya no tenemos la posibilidad de estar con él, de escucharlo y de sentarnos o caminar juntos. No podremos decir “Siempre nos quedará Tavertet”, porque el Maestro está en nosotros.
Lean su Carta de despedida en
www.raimon-panikkar.org

José Carlos Gª Fajardo

Compartir

  • Eskup
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

01 Sep 2010

Cometas. In memoriam, 21. Arroz siete delicias.

Escrito por: jose-carlos-ga-fajardo el 01 Sep 2010 - URL Permanente

Un atardecer, Sergei regresaba de ayudar a servir la comida diaria a los pobres que se acercaban al monasterio. El Abad había accedido a la petición del Maestro de ocuparse de ese menester, así como de visitar a los enfermos y a los más abandonados de la población cercana. Por su edad, no peligraba su serenidad espiritual saliendo con libertad para servir a los más pobres. Otra cosa era Sergei, el inquieto discípulo. Éste, tan pronto como cruzaba el portalón del monasterio, era como una esponja abierta a todas las sensaciones y, algunas veces, se metía en líos. Pero al Maestro le divertían sus disparates que achacaba a la limpieza de su corazón. Un día le preguntó el discípulo asistente:
- Maestro, ¿cuál es la diferencia entre el cielo y el infierno?
- Bueno, Sergei, yo no creo mucho en esos dos conceptos abstractos, pero sé a lo que te refieres y, en esa dimensión, te contesto.
- O sea, -sonrió Sergei -, así, para que lo puedan entender hasta los más brutos.
- Pero brutos "limpios de corazón", es decir, que buscan la verdad, la justicia y la solidaridad. Pues bien, imagina una montaña de arroz tres delicias, humeante y sabroso, y alrededor una muchedumbre de personas hambrientas. Pero, sus palillos son más largos que sus brazos y no pueden llevarse la comida a la boca, y se desesperan. Eso es el infierno al que te refieres
- ¿Y el cielo, al que nos referimos los más brutos del camino? -, preguntó con luz en los ojos azules el mozo de las estepas.
- Imagina una montaña llena de arroz seis delicias
rodeada por una muchedumbre feliz y sonriente. Sus palillos son más largos que sus brazos, pero han decidido darse de comer unos a otros. Esto es el cielo.
- ¡Más la delicia de la felicidad compartida! -, resumió el bárbaro de las estepas.

José Carlos Gª Fajardo (un día me lo contó Panikkar y yo lo recogí en "Bailaré claqué sobre tus sombras")

Compartir

  • Eskup
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

29 Ago 2010

Cometas en la Tierra. In memoriam, 17

Escrito por: jose-carlos-ga-fajardo el 29 Ago 2010 - URL Permanente

Hace más de 20 años, cuando él andaba por los sesenta y tantos, estaba pasando unos días en Tavertet. Un día en que íbamos caminando, monte a través, hasta otro pueblo del otro lado del valle...no me viene el nombre pero se ha hecho famoso por una admón de loterías "La Bruja" o algo así, y estoy viendo ese precioso pueblo, sus calles, las gentes que nos acogieron... Bien, él llevaba puestas unas botas nuevas y otras más usadas, al hombro. Obviamente las tomé y le dije, "tu chela las lleva". No pregunté más. Al cabo de unas horas de camino, nos sentamos y él se quitó las botas nuevas, yo quité las mías y charlamos un rato mientras dejábamos que nuestros pies sintiesen la hierba de un prado. "Hace muchos años, cuando mi padre estaba en su lecho de muerte nos dijo que le daba algo de pena irse sin haber hecho la peregrinación al santo Monte Khailasa, que como buen hindú, hubiera querido hacer. Siempre pensé que algún día podría hacerla yo en su nombre. Pero ya ves, ahora me preparo para hacerla con unos amigos italianos que han organizado todo. Sé que es duro, muy duro el camino, mucho frío y a gran altitud durante días de marcha"

Me miró con aquella su sonrisa medio cómplice, medio pícara, acogedora siempre, y me dijo "por eso tengo que domar estas botas". "Babaji, si tuviéramos el mismo número de pié, me encantaría llevarlas puestas". "Lo sé, por eso nos vamos hoy a saborear un rico almuerzo que nos tienen preparado en XXX". Radiante de contento, le ayudé a ponerse sus botas usadas, hice un nudo con los cordones de las nuevas y me las eché al hombro, como un chela torpe y feliz de hacer el camino con el Maestro.

Para los que suelen envolver a los sabios en aureolas de ascetismo... contaré que comimos una espléndida carne bien jugosa con patatas y verduras a la plancha, bebimos un rico vino de la región y nos tomamos postre y té . Nos miramos, nos echamos a reír y me contó esta anécdota: "hace años comíamos el Dalai Lama y yo en un restaurante de Nueva York. Nos zampamos el mejor sirlon steak que recuerdo y, echándonos a reír, me dijo "Si nos vieran algunos".

Panikkar conocía al Dalai Lama desde que era un joven que había llegado a India atravesando a pie el Himalaya con otros monjes. Mantuvieron una amistad fuerte y se vieron varias veces. Como sabía (sabe) que me encantan las anécdotas, las historias y los cuentos... en varias ocasiones me habló de él y de otros grandes y admirables Maestros. Bueno, ya está bien que son las 2 de la madrugada y mañana hay que currar.

Compartir

  • Eskup
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

28 Ago 2010

Cometas en la Tierra. In memoriam et in concordia, 16

Escrito por: jose-carlos-ga-fajardo el 28 Ago 2010 - URL Permanente

Raimon Panikkar no es un pensador convencional. Muy al contrario, rompe muchos esquemas, convenciones y prejuicios. Su formación intelectual, entre oriente y occidente, le permite reflejar en su obra un diálogo filosófico constante entre tradiciones, ideologías y creencias diversas. Su solidez en el conocimiento de la tradición filosófica occidental y sus excepcionales conocimientos de las tradiciones filosóficas y espirituales de oriente le confieren unas condiciones y una capacidad para el diálogo interfilosófico e interreligioso absolutamente inhabituales, no sólo entre nosotros sino también en el ámbito internacional.

(Universidad de Gerona)

Compartir

  • Eskup
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

Cometas. In memoriam, 15

Escrito por: jose-carlos-ga-fajardo el 28 Ago 2010 - URL Permanente

En unos momentos en los que el pensamiento oriental está ganando terreno y adeptos entre nosotros, la figura de Raimon Panikkar se alza con la máxima autoridad de quien es un referente experto, riguroso, profundo. La filosofía, saber abierto constantemente a la reflexión de cuanto es humano, encuentra en Panikkar un pensador original y desacomplejado, porque sabe de qué habla y porque propone relaciones y acepta diferencias que sólo pueden ser expuestas y debatidas por quienes las han vivido y entendido desde el interior de cada tradición. Panikkar, que ha peregrinado tanto, propone el peregrinaje como símbolo de la vida, pero no como la vida misma, porque el peregrinaje debe ser no solamente exterior sino también interior

Compartir

  • Eskup
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

Cometas. In memoriam, 14

Escrito por: jose-carlos-ga-fajardo el 28 Ago 2010 - URL Permanente

De ahí que él acepte la primacía de la praxis, de la vida, de una vida que se despliega en el momento, en cada momento, y que es capaz de encontrar lo universal en lo concreto, en lo particular. «Mi aspiración -ha manifestado- no consiste tanto en defender mi verdad como en vivirla.» Su pensamiento, inspirado en el principio advaiti (ni monista, ni panteísta, ni dualista), propone una visión de la armonía, de la concordia, que quiere descubrir «el invariante humano» sin destruir las diversidades culturales que, a la postre, se dirigen a la realización de la persona, siempre en proceso de creación, de recreación.

Compartir

  • Eskup
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

Cometas. In memoriam, 13

Escrito por: jose-carlos-ga-fajardo el 28 Ago 2010 - URL Permanente

«Cuanto más nos atrevemos a caminar por nuevos senderos -ha dicho-, más necesitamos estar enraizados en la propia tradición y abiertos a las demás, que nos advierten que no estamos solos y que nos permiten alcanzar una visión más amplia de la realidad.» Por ello el diálogo es tan importante, no el diálogo meramente mecánico o informativo sino el que él llama «diálogo dialógico», que conduce a reconocer las diferencias y también lo que se tiene en común, que encamina finalmente a una fecundación mutua. El diálogo no es un lujo para los humanos sino estrictamente necesario. Y el diálogo interreligioso juega un papel importante. Este diálogo no es entendido por Panikkar como un diálogo abstracto, teórico, un diálogo sobre creencias, sino como el diálogo humano en profundidad, en el que se busca la colaboración del otro para la realización mutua, puesto que la sabiduría consiste en saber escuchar. La religión no es, para Panikkar, un experimento sino una experiencia, no una teoría sino una experiencia de vida, a través de la cual se forma parte, sin preocupación ni ansiedad, de la aventura cósmica.

(Universidad de Gerona)

Compartir

  • Eskup
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

Cometas. In memoriam, 12

Escrito por: jose-carlos-ga-fajardo el 28 Ago 2010 - URL Permanente

Con una visión concreta y a la vez global de la existencia, Panikkar defiende la armonía de los unos con los otros, la nuestra con la naturaleza y, claro está, con nosotros mismos. Defiende la sacralidad de la vida como una secularidad sagrada. Porque todo ser es sagrado, todo ser es inviolable, y denuncia que se haya perdido la sensibilidad por la sacralidad de la materia. La ecosofía es la nueva sabiduría de la tierra. Lo que es humano, lo que es infinito o divino y lo que es material, no son tres realidades separadas sino tres aspectos de una única y misma realidad. Ésta es su intuición cosmoteándrica o teantropocósmica, que muestra la ambigüedad y los límites de cualquier discurso estrictamente científico o cultural.

(Universidad de Gerona)

Compartir

  • Eskup
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

Cometas. In memoriam, 11

Escrito por: jose-carlos-ga-fajardo el 28 Ago 2010 - URL Permanente

Al fin, es la obsesión por la certeza la que nos ha conducido a la patología de la seguridad, que es la obsesión actual. De ahí que Panikkar recomiende que la filosofía tenga humor, es decir, que esté atenta a la polisemia, a la ambigüedad, a la apertura: porque sólo podrá favorecer la conciencia de libertad, si ella misma se encuentra por encima de cualquier servidumbre, también de cualquier servidumbre racional, racionalizadora. Ciertamente, Panikkar no es un pensador cómodo, porque no siempre es previsible, nunca es convencional, siempre abre nuevas perspectivas, nuevas dudas, esperas y esperanzas nuevas. Eso le convierte en un pensador de verdad, en un maestro de pensamiento, en una persona sabia. Y, como dice Cicerón, «sapiens beatus est».

(Laudatio, Universidad de Gerona)

Compartir

  • Eskup
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

Suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):