05 Sep 2010
Oración. La nueva inocencia. R. Panikkar
|
Mi oración Es un grito Es un gemido Es una petición Es un gozo Es un canto Es un respiro Es un plegaria Es un sobresalto Es un beso Es un amor *** Mi oración pide perdón Pero sufre en no saber Encuentra entonces un Don Hijo del hombre es su nombre; *** Mi oración es escuchar Muda es mi oración ¿A qué Dios, pues, se dirige ¿De qué demonio se escapa ¿A qué ángel se encomienda Mi oración es el gozo Mi oración es la alegría No es un diálogo, Mi oración es oración Mi oración no es sólo mía, Se renueva la aurora cada día, La oración se va hacia el Padre Mi oración es sin vocablos, He dicho también "oración" Yo no soy un espectador ¿No será, pues, la oración ¿No es la oración inocencia Aum-Amen-Alleluya Raimon Panikkar |
03 Sep 2010
In memoriam."Raimon Pánikkar, Maestro de vida"
La vida es riesgo; la aventura es novedad radical; la creación se produce todos los días, algo absolutamente nuevo e imprevisible. Cuanto más nos atrevemos a caminar por nuevos senderos
más necesitamos estar enraizados en la propia tradición
y abiertos a las demás, que nos advierten que no estamos solos
y que nos permiten alcanzar una visión más amplia de la realidad.
Así fue su presencia entre nosotros, su sentido del humor, la aceptación y la acogida, la gratuidad, el diálogo dialógico –más que dialéctico-, la convivencia, y la serenidad en
Camina, acéptate, no trates de cambiar nada ni de enfrentarte a nada, acoge sin esperar nada a cambio, no tienes que perdonar porque no tienes a quien juzgar; pero transforma tu corazón. Y cuando avance esa transformación verás cómo también cambia tu percepción de las cosas, de los sucesos, de las personas. No te agobies, el dolor es cosa del cuerpo y hay que aliviarlo, pero el sufrimiento es cosa de la mente y, como tú mismo citas, “Si nadie nos tiene que mandar, ¿a qué esperamos?”
Cuanto más nos atrevemos a caminar por nuevos senderos, más necesitamos estar enraizados en la propia tradición y abiertos a las demás, que nos advierten que no estamos solos y que nos permiten alcanzar una visión más amplia de la realidad.
Era sencillo en la exposición de lo más profundo de su pensamiento que apuntaló sobre doctorados en Física, en Química, en Filosofía y en Teología. Su conocimiento de más de quince lenguas, de las cuales dominaba, escribía y se expresaba en ocho, que yo recuerde.
Sin diálogo, decía, el ser humano se asfixia y las religiones se anquilosan. Es la alternativa a fundamentalismos, dogmatismos, anatemas e intolerancias de las religiones y culturas hegemónicas, y como superación de los monolingüismos, colonialismos y guerras religiosas, como subraya J.J.Tamayo.
Su pasión por la justicia, por la libertad y por la felicidad del ser humano en su realización, aquí y ahora, sabiéndose cosmos, vida, energía en la plenitud de ‘Todo en todas las cosas’. En su amor por la naturaleza que alumbró su concepto de la ecosofía sobre el de ecología. Porque ¿dónde me pongo para hablar del oikós, del medio ambiente? Eco-logía, tratado del medio ambiente, pero Eco sofía es saberme formando parte de ese oikós.
Nació en Barcelona hijo de un ingeniero indio e hindú y de madre catalana y católica. Tanto sus estudios científicos como los filosóficos tratan de establecer las fronteras del conocimiento para diluirlas. Se instaló en India y ese conocimiento de las culturas y religiones de India le permitieron adentrarse en el diálogo con el hinduismo y con el budismo, después de su experiencia en Tibet lo que le llevaría a formular su confesión de fe interreligioso: Marché cristiano, me descubrí hindú y volví budista, sin haber dejado de ser cristiano.
Acepta la primacía de la praxis, de una vida que se despliega en cada momento, y que es capaz de encontrar lo universal en lo concreto, en lo particular. “Mi aspiración no consiste tanto en defender mi verdad como en vivirla”. Su pensamiento, inspirado en el principio advaita (ni monista, ni panteísta, ni dualista), propone una visión de la armonía, de la concordia, que quiere descubrir lo humano eterno sin destruir las diversidades culturales que, al fina, se dirigen a la realización de la persona, siempre en proceso de creación, de recreación, como señala J. Pigem. Sus discípulos y amigos lo sabemos presente y dinámico. Ya no tenemos la posibilidad de estar con él, de escucharlo y de sentarnos o caminar juntos. No podremos decir “Siempre nos quedará Tavertet”, porque el Maestro está en nosotros.
Lean su Carta de despedida en www.raimon-panikkar.org
José Carlos Gª Fajardo
01 Sep 2010
Cometas. In memoriam, 21. Arroz siete delicias.
Un atardecer, Sergei regresaba de ayudar a servir la comida diaria a los pobres que se acercaban al monasterio. El Abad había accedido a la petición del Maestro de ocuparse de ese menester, así como de visitar a los enfermos y a los más abandonados de la población cercana. Por su edad, no peligraba su serenidad espiritual saliendo con libertad para servir a los más pobres. Otra cosa era Sergei, el inquieto discípulo. Éste, tan pronto como cruzaba el portalón del monasterio, era como una esponja abierta a todas las sensaciones y, algunas veces, se metía en líos. Pero al Maestro le divertían sus disparates que achacaba a la limpieza de su corazón. Un día le preguntó el discípulo asistente:
- Maestro, ¿cuál es la diferencia entre el cielo y el infierno?
- Bueno, Sergei, yo no creo mucho en esos dos conceptos abstractos, pero sé a lo que te refieres y, en esa dimensión, te contesto.
- O sea, -sonrió Sergei -, así, para que lo puedan entender hasta los más brutos.
- Pero brutos "limpios de corazón", es decir, que buscan la verdad, la justicia y la solidaridad. Pues bien, imagina una montaña de arroz tres delicias, humeante y sabroso, y alrededor una muchedumbre de personas hambrientas. Pero, sus palillos son más largos que sus brazos y no pueden llevarse la comida a la boca, y se desesperan. Eso es el infierno al que te refieres
- ¿Y el cielo, al que nos referimos los más brutos del camino? -, preguntó con luz en los ojos azules el mozo de las estepas.
- Imagina una montaña llena de arroz seis delicias
rodeada por una muchedumbre feliz y sonriente. Sus palillos son más largos que sus brazos, pero han decidido darse de comer unos a otros. Esto es el cielo.
- ¡Más la delicia de la felicidad compartida! -, resumió el bárbaro de las estepas.
José Carlos Gª Fajardo (un día me lo contó Panikkar y yo lo recogí en "Bailaré claqué sobre tus sombras")
29 Ago 2010
Cometas en la Tierra. In memoriam, 17
Hace más de 20 años, cuando él andaba por los sesenta y tantos, estaba pasando unos días en Tavertet. Un día en que íbamos caminando, monte a través, hasta otro pueblo del otro lado del valle...no me viene el nombre pero se ha hecho famoso por una admón de loterías "La Bruja" o algo así, y estoy viendo ese precioso pueblo, sus calles, las gentes que nos acogieron... Bien, él llevaba puestas unas botas nuevas y otras más usadas, al hombro. Obviamente las tomé y le dije, "tu chela las lleva". No pregunté más. Al cabo de unas horas de camino, nos sentamos y él se quitó las botas nuevas, yo quité las mías y charlamos un rato mientras dejábamos que nuestros pies sintiesen la hierba de un prado. "Hace muchos años, cuando mi padre estaba en su lecho de muerte nos dijo que le daba algo de pena irse sin haber hecho la peregrinación al santo Monte Khailasa, que como buen hindú, hubiera querido hacer. Siempre pensé que algún día podría hacerla yo en su nombre. Pero ya ves, ahora me preparo para hacerla con unos amigos italianos que han organizado todo. Sé que es duro, muy duro el camino, mucho frío y a gran altitud durante días de marcha"
Me miró con aquella su sonrisa medio cómplice, medio pícara, acogedora siempre, y me dijo "por eso tengo que domar estas botas". "Babaji, si tuviéramos el mismo número de pié, me encantaría llevarlas puestas". "Lo sé, por eso nos vamos hoy a saborear un rico almuerzo que nos tienen preparado en XXX". Radiante de contento, le ayudé a ponerse sus botas usadas, hice un nudo con los cordones de las nuevas y me las eché al hombro, como un chela torpe y feliz de hacer el camino con el Maestro.
Para los que suelen envolver a los sabios en aureolas de ascetismo... contaré que comimos una espléndida carne bien jugosa con patatas y verduras a la plancha, bebimos un rico vino de la región y nos tomamos postre y té . Nos miramos, nos echamos a reír y me contó esta anécdota: "hace años comíamos el Dalai Lama y yo en un restaurante de Nueva York. Nos zampamos el mejor sirlon steak que recuerdo y, echándonos a reír, me dijo "Si nos vieran algunos".
Panikkar conocía al Dalai Lama desde que era un joven que había llegado a India atravesando a pie el Himalaya con otros monjes. Mantuvieron una amistad fuerte y se vieron varias veces. Como sabía (sabe) que me encantan las anécdotas, las historias y los cuentos... en varias ocasiones me habló de él y de otros grandes y admirables Maestros. Bueno, ya está bien que son las 2 de la madrugada y mañana hay que currar.
28 Ago 2010
Cometas en la Tierra. In memoriam et in concordia, 16
Raimon Panikkar no es un pensador convencional. Muy al contrario, rompe muchos esquemas, convenciones y prejuicios. Su formación intelectual, entre oriente y occidente, le permite reflejar en su obra un diálogo filosófico constante entre tradiciones, ideologías y creencias diversas. Su solidez en el conocimiento de la tradición filosófica occidental y sus excepcionales conocimientos de las tradiciones filosóficas y espirituales de oriente le confieren unas condiciones y una capacidad para el diálogo interfilosófico e interreligioso absolutamente inhabituales, no sólo entre nosotros sino también en el ámbito internacional.
(Universidad de Gerona)
Cometas. In memoriam, 15
En unos momentos en los que el pensamiento oriental está ganando terreno y adeptos entre nosotros, la figura de Raimon Panikkar se alza con la máxima autoridad de quien es un referente experto, riguroso, profundo. La filosofía, saber abierto constantemente a la reflexión de cuanto es humano, encuentra en Panikkar un pensador original y desacomplejado, porque sabe de qué habla y porque propone relaciones y acepta diferencias que sólo pueden ser expuestas y debatidas por quienes las han vivido y entendido desde el interior de cada tradición. Panikkar, que ha peregrinado tanto, propone el peregrinaje como símbolo de la vida, pero no como la vida misma, porque el peregrinaje debe ser no solamente exterior sino también interior
Cometas. In memoriam, 14
De ahí que él acepte la primacía de la praxis, de la vida, de una vida que se despliega en el momento, en cada momento, y que es capaz de encontrar lo universal en lo concreto, en lo particular. «Mi aspiración -ha manifestado- no consiste tanto en defender mi verdad como en vivirla.» Su pensamiento, inspirado en el principio advaiti (ni monista, ni panteísta, ni dualista), propone una visión de la armonía, de la concordia, que quiere descubrir «el invariante humano» sin destruir las diversidades culturales que, a la postre, se dirigen a la realización de la persona, siempre en proceso de creación, de recreación.
Cometas. In memoriam, 13
«Cuanto más nos atrevemos a caminar por nuevos senderos -ha dicho-, más necesitamos estar enraizados en la propia tradición y abiertos a las demás, que nos advierten que no estamos solos y que nos permiten alcanzar una visión más amplia de la realidad.» Por ello el diálogo es tan importante, no el diálogo meramente mecánico o informativo sino el que él llama «diálogo dialógico», que conduce a reconocer las diferencias y también lo que se tiene en común, que encamina finalmente a una fecundación mutua. El diálogo no es un lujo para los humanos sino estrictamente necesario. Y el diálogo interreligioso juega un papel importante. Este diálogo no es entendido por Panikkar como un diálogo abstracto, teórico, un diálogo sobre creencias, sino como el diálogo humano en profundidad, en el que se busca la colaboración del otro para la realización mutua, puesto que la sabiduría consiste en saber escuchar. La religión no es, para Panikkar, un experimento sino una experiencia, no una teoría sino una experiencia de vida, a través de la cual se forma parte, sin preocupación ni ansiedad, de la aventura cósmica.
(Universidad de Gerona)
Cometas. In memoriam, 12
Con una visión concreta y a la vez global de la existencia, Panikkar defiende la armonía de los unos con los otros, la nuestra con la naturaleza y, claro está, con nosotros mismos. Defiende la sacralidad de la vida como una secularidad sagrada. Porque todo ser es sagrado, todo ser es inviolable, y denuncia que se haya perdido la sensibilidad por la sacralidad de la materia. La ecosofía es la nueva sabiduría de la tierra. Lo que es humano, lo que es infinito o divino y lo que es material, no son tres realidades separadas sino tres aspectos de una única y misma realidad. Ésta es su intuición cosmoteándrica o teantropocósmica, que muestra la ambigüedad y los límites de cualquier discurso estrictamente científico o cultural.
(Universidad de Gerona)
Cometas. In memoriam, 11
Al fin, es la obsesión por la certeza la que nos ha conducido a la patología de la seguridad, que es la obsesión actual. De ahí que Panikkar recomiende que la filosofía tenga humor, es decir, que esté atenta a la polisemia, a la ambigüedad, a la apertura: porque sólo podrá favorecer la conciencia de libertad, si ella misma se encuentra por encima de cualquier servidumbre, también de cualquier servidumbre racional, racionalizadora. Ciertamente, Panikkar no es un pensador cómodo, porque no siempre es previsible, nunca es convencional, siempre abre nuevas perspectivas, nuevas dudas, esperas y esperanzas nuevas. Eso le convierte en un pensador de verdad, en un maestro de pensamiento, en una persona sabia. Y, como dice Cicerón, «sapiens beatus est».
(Laudatio, Universidad de Gerona)
Tags
Categorías
- 700 palabras
- Aforismos Para andar el camino
- Al amanecer
- ANTES DE QUE SE APAGUE EL DIA
- arte
- CARA JEFE SEATTLE
- CCS Centro Colaboraciones Solidarias
- Celebrar la vida
- Ciberseminario
- CIBERSEMINARIO YAGMAGAZINE
- cine
- clases pasivas
- Cometas en la tierra. In memoriam et in concordiam
- Compromiso solidario
- Contra la corrupción
- Creencias del mundo: Tradiciones religiosas
- Cuaderno de Bitáacora
- Cuaderno de Bitácora
- cuentos y sabiduría universal
- derechos humanos
- Ecosofía
- El deber de informar, la libertad de escribir
- El Envés
- El Profeta, Jalil Gibrán
- El sereno de Asilah
- encuentros
- espacios
- experiencias
- Glosas
- Grafitti
- Hojas de Otoño 001: Haykús
- Jardín Abierto
- JUBILATERIA ENVEJECIMIENTO ACTIVO
- justicia social
- La Luna azul. Cuentos
- La Resistencia, E. Sábato
- La vejez era esto
- laberintos
- Las pequeñas cosas
- Lecturas de prensa
- Lecturas interesantes
- Mascaritas
- medio ambiente
- Mis Lecturas Favoritas
- Narraciones de La Luna azul
- Palabras. Etimología
- Periodismo
- política
- RETAZOS AMIGOS RDM
- Retorno a Grecia
- Revolución ARABE
- salud y enfermedades
- SOTO Curso MUNDO ACTUAL
- Tiempo de vagar bastante
- viajes
- Voluntariado social
Buscar
Suscríbete
Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):
Archivos
- Mayo 2013
- Abril 2013
- Marzo 2013
- Febrero 2013
- Enero 2013
- Diciembre 2012
- Noviembre 2012
- Octubre 2012
- Septiembre 2012
- Agosto 2012
- Julio 2012
- Junio 2012
- Mayo 2012
- Abril 2012
- Marzo 2012
- Febrero 2012
- Enero 2012
- Diciembre 2011
- Noviembre 2011
- Octubre 2011
- Septiembre 2011
- Agosto 2011
- Julio 2011
- Junio 2011
- Mayo 2011
- Abril 2011
- Marzo 2011
- Febrero 2011
- Enero 2011
- Diciembre 2010
- Noviembre 2010
- Octubre 2010
- Septiembre 2010
- Agosto 2010
- Julio 2010
- Junio 2010
- Mayo 2010
- Abril 2010
- Marzo 2010
- Febrero 2010
- Enero 2010
- Diciembre 2009
- Noviembre 2009
- Octubre 2009
- Septiembre 2009
- Agosto 2009
- Julio 2009
- Junio 2009
- Mayo 2009
- Abril 2009
- Marzo 2009
- Febrero 2009
- Enero 2009
- Diciembre 2008
- Noviembre 2008
- Octubre 2008
- Septiembre 2008
- Agosto 2008
- Julio 2008
- Junio 2008
- Mayo 2008
- Abril 2008
- Marzo 2008
- Febrero 2008
- Enero 2008
- Diciembre 2007
- Noviembre 2007
- Octubre 2007
- Septiembre 2007
- Agosto 2007
- Julio 2007
- Junio 2007








