23 Jun 2008

Presentación de "Bailaré claqué sobre tus sombras", el miércoles 2 de julio, en La Casa Encendida

Escrito por: jose-carlos-ga-fajardo el 23 Jun 2008 - URL Permanente

El próximo miércoles, 2 de julio, a las 19 horas, presentaremos “Bailaré claqué sobre tus sombras”, mi libro de relatos de sabiduría universal, en “La Casa Encendida”, Auditorio, planta SS, Ronda de Valencia, nº 2.
Intervendrán, el Prof. de la FCI, Jesús Timoteo, el editor de Miraguano, José Javier Fuente del Pilar y Cristóbal Sánchez Blesa. Al final, se servirá un vino.

Esta colección de historias, ambientadas en un remoto monasterio de China, fabulan la relación entre un anciano maestro, su atolondrado ayudante y un ejecutivo de nuestros días que podría habitar en Shanghai, Nueva York, Madrid o Delhi. El hilo conductor de su enseñanza son los cuentos: breves narraciones zen, sufíes o taoístas para entender mejor las “sombras” de la existencia humana. Esas sombras que nos esclavizan y que debemos patear con los pasos de un claqué festivo y consciente, pues de nada sirve la pretensión de ignorarla.

Me encantaría que nos acompañaras para tomar juntos una copa esa tarde, y que lo pasases tan bien leyéndolo como yo escribiéndolo.

Un abrazo,

José Carlos García Fajardo

27 Mar 2008

Para unos amigos, algo despistados

Escrito por: jose-carlos-ga-fajardo el 27 Mar 2008 - URL Permanente

Masa

Al fin de la batalla,
y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre
y le dijo: "No mueras, te amo tanto!"
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Se le acercaron dos y repitiéronle:
"No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida!"
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Acudieron a él veinte, cien, mil, quinientos mil,
clamando: "Tanto amor y no poder nada contra la muerte!"
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Le rodearon millones de individuos,
con un ruego común: "¡Quédate hermano!"
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Entonces, todos los hombres de la tierra
le rodearon; les vio el cadáver triste, emocionado;
incorporóse lentamente,
abrazó al primer hombre; echóse a andar.

César Vallejo

22 Ene 2008

Narraciones de la Luna Azul: Diente de león

Escrito por: jose-carlos-ga-fajardo el 22 Ene 2008 - URL Permanente

Una tarde en la que el Maestro Tenno había terminado su baño antes que los demás, se acercó a Sergei y le entregó un buen manojo de hojas de dientes de león para su conejo. Sergei se maravilló y le dijo agradecido:
- Y pensar, Maestro Tenno, que en el monasterio piensan que estoy algo loco por tener a un conejo como mascota. Me dicen que esto "son apegos".
- Déjalos que hablen, - le respondió con una amplia sonrisa-. Cuando yo era joven padecía una fuerte neurosis y mis familiares, profesores y hasta educadores en mi monasterio no hacían más que decirme "¡Cambia! ¡Tienes que cambiar! ¡Eso no son más que manías y falta de voluntad!" Sufrí mucho hasta que un día encontré a nuestro Maestro que, cuando le expuse mi sufrimiento por ser neurótico, me dijo con esa sonrisa que todos conocemos "¡No cambies! Sigue siendo tal como eres. En realidad, importa poco el color de tus ojos o el tamaño de tus pies. Te queremos así como eres y no podemos dejar de quererte". Aquellas palabras fueron como una música celestial en mi corazón. ¡Me quería así como era!
- ¿Y después, Maestro Tenno?
- Después de producirse el despertar, comprobé que ¡seguía siendo neurótico, pero ya no sufría! Así actúa el Cielo con sus hijos. No somos amados por lo que valemos o por lo que hacemos o por lo que tenemos, sino por lo que somos.
- Pues tengo yo un cierto problema con una viuda de Nanking que vive en el pueblo y que me recuerda a una historia de una tigresa que nos contó el Maestro.
- No sigas por ese camino, Sergei, que la voluntad influye en el juicio.
- Estábamos hablando de mascotas que se alimentan con dientes de león que, para quienes cultivan jardines, constituyen una plaga y para mí y para mi mascota, son una fuente inagotable.
- De eso, podemos hablar otro día.
- ¿Y de la viuda?
- Sergei, no hagas un problema de lo que no son más que fluidos.
- ¡Jobár, Maestro! Puestos así...

10 Nov 2007

Al anochecer 100: La muerte y el jardín

Escrito por: jose-carlos-ga-fajardo el 10 Nov 2007 - URL Permanente

Paseaban los tres por el jardín, que el anciano iba mostrándole a Ting Chang, cuando Sergei preguntó:
- Maestro, ¿por qué hay gente feliz y personas infelices, ricos y pobres, vencedores y vencidos? ¿Acaso el Cielo es injusto?
- ¡Mirad las plantas de este jardín! Hay árboles grandes y chicos, frutos sabrosos y mantillo, piedras y musgo. Hay rododendros y camelias, sencillas hierbas y orquídeas, lotos en aguas casi estancadas y soberbios bambúes. La energía que circula por las cañas de la ribera es la misma que la que fluye por las parras y que se transforma en rico vino, una vez cumplido su ciclo. ¡Las adelfas no quieren ser abetos! Quieren ser adelfas. E igual sucede con cada una de las especies animales o minerales.
- ¡Puestos así!, - dijo Sergei que pensaba en el conejo que cuidaba al abrigo de las prohibiciones del Monasterio.
- Fun Chang, – añadió el Maestro complacido -, preguntaba “¿Por qué el pollo no tiene la fuerza del búfalo? ¿Por qué el tigre no tiene la gentileza del perro? ¿Por qué el águila vuela con fuerza en el aire mientras los gorriones parecen tan débiles?” ¿No os parece injusto que las hierbas no sean arces, ni las arenas diamantes o las mariposas efímeras no sean longevos elefantes?
- Perdona, Maestro, por mi atrevimiento, - arguyó Sergei -, ¡pero nosotros somos seres humanos! ¡Ni minerales, ni plantas ni animales irracionales!
- ¿Y cómo sabes tú que ellos no sienten ni padecen? Viven con arreglo a su naturaleza, aparentemente sin preguntarse de dónde vienen ni adónde irán. En definitiva, ¿tiene esto alguna importancia?
- ¡Pero la muerte impone, Maestro! Es como si todo se acabase, - se le escapó a la liebre de las estepas rusas.
- ¿Y para qué quieres que dure? ¿Dónde estabas antes de nacer, Sergei? ¿Lo echas de menos? ¿Era tu condición más feliz, entonces? Nadie muere eternamente, sólo nos transformamos. La vida está en todas partes. Nuestra tarea es caer en la cuenta, vivir conscientes y observar la vida que fluye, mansa o a borbotones, porque todo cuanto necesitamos está en nosotros.
- Maestro, - se atrevió a decir Ting Chang -, ¿Qué quiso decir el Buda al afirmar que “la verdad es todo lo que es útil?"
- Todo lo que es conforme a la naturaleza es auténtico, por lo tanto, es hermoso, bueno y armonioso. La falta de equilibrio es enfermedad. La injusticia, lo que daña a otro, atenta contra la armonía del universo. Aunque nosotros no podamos concebirlo, al final, todo es para bien. ¡Contemplad el jardín!

08 Nov 2007

Al atardecer 067: Ting, el destazador

Escrito por: jose-carlos-ga-fajardo el 08 Nov 2007 - URL Permanente

El Maestro estaba sentado en la terraza que daba al río, sobre una pequeña alfombra que había terminado de tejer esa mañana. Como hacía recodo, podía contemplar la puesta de sol, y a quién llegara desde el Monasterio por el senderillo de piedras. Sergei abría camino y venía exultante precediendo a un hombre alto y fuerte, de pelo negro y larga trenza, que caminaba sonriente y admirado, pero contenido. Vestía la negra túnica que le habían prestado los monjes al ver que estaban inservibles los vestidos del camino. Calzaba sandalias de esparto con tiras negras y mantenía sus manos cruzadas ante sí, bajo las mangas perdidas. Al llegar ante el Maestro, se postró con la frente sobre el suelo y las palmas de sus manos abiertas hacia arriba. No se alzó hasta que aquél le tocó en su hombro y le ofreció asiento con una acogedora sonrisa.
- ¡No ha debido ser fácil convencer a los cancerberos!
- No, Noble Señor. Ya me lo temía porque, hace más de un mes, sin que él se diera cuenta, vi como me adelantaba uno de los consejeros de mi padre que venía para alertar al Abad.
- Como ya imagináis, - respondió cómplice el Maestro -, éste no me dijo ni una palabra pero yo veía cómo mejoraba la comida que nos envían de la comunidad. Bien, ya ha pasado el año convenido y estáis en dónde habéis querido.
- Alma Noble, he empleado este tiempo en seguir tus instrucciones y me he limitado a saborear el Libro de Chuang Tzú. Y, por supuesto, a servir y a atender a los pobres en el hospital que fundaran mis abuelos.
- ¡Que no es poco!
- Por eso, solicito de tu Paternidad que me aceptes para servirte en cuanto pueda.
- ¡Me imagino lo que le habrá costado al Abad acceder a vuestra insistencia y no a la de vuestro padre!
- Si me aceptas en tu servicio, Maestro, dame un nombre y apeemos el tratamiento. No seré más que uno de tus asistentes.
- ¡Tan sólo tengo un asistente! Este Sergei que ya conociste en tu viaje anterior. Te aseguro que es suficiente. Pero si aceptas ayudarle, los tres nos ocuparemos de este jardín... y de atender a un colega que Sergei se ha agenciado.
- ¿Vivirá con nosotros ese "colega", Maestro?
- Todavía no conoces a Sergei, pero, como él dice, "en esta zona el Abad no tiene jurisdicción". ¡Tiene un morro que se lo pisa! "¡Sergei!", - llamó, sabiendo que se encontraba a dos pasos detrás de los bambúes con la antena desplegada.
- ¡Señor! ¡Aquí estoy porque me has llamado!
- ¡Menos mal que no lo dijiste en hebreo! ¿A que te has olvidado de la palabra que Samuel dijo en la noche?
- No, Maestro. Dijo Hinnení, pero él iba a convertirse en profeta. Y además, no quería deslumbrar al huésped.
- Bien, - dijo dirigiéndose hacia el recién llegado -, todavía no te puedo poner un nombre. Dinos tú cómo quieres que te llamemos.
- Ting, el destazador, si te parece bien, Maestro.
- ¡Hermoso propósito! ¡De acuerdo! - Y volviéndose hacia Sergei -: Ayúdale a construir una cabaña al lado de la tuya. Que no tenga humedades y que esté al abrigo de los vientos. Compartiremos juntos las comidas y las dos meditaciones principales, antes del alba y antes de ponerse el sol. Y, ahora, Sergei, prepáranos el té mientras yo converso con Ting Chang.
Sergei se inclinó alborozado porque sabía que el médico iba a ocuparse del conejo sin nombre que ¡había sido aceptado!

05 Nov 2007

Al atardecer 060: Rico en tiempo

Escrito por: jose-carlos-ga-fajardo el 05 Nov 2007 - URL Permanente

Estaba el Maestro paseando junto al río y se asombraba de la destreza de un pescador al lanzar su red redonda al aire. ¡Iba llena de armonía en su movimiento! Sonreía el Maestro cuando el pescador, cubierto por un simple taparrabos, sintió una cálida frescura en su espalda y volvió el rostro en dirección a la orilla. Los dos se miraron y se sonrieron complacidos.
En esto, llegó Sergei, apurado como siempre, y dijo al Maestro:
- ¡Qué contrariedad, Alma noble! Resulta que el Abad tiene la importante visita de un magistrado de Pekín que insiste en saludarte antes de regresar a la Corte. Y el Abad te ruega que lo atiendas, aunque sea unos minutos.
- ¿Pero no estábamos esperando al peregrino? - preguntó el Maestro.
- Eso me atreví a decirle yo al Abad, - respondió compungido el rapaz -
El Maestro se echó a reír y le preguntó con algo de sorna_
- ¿Y qué te respondió el Abad, Sergei?
- Me dio un bastonazo, y me espetó: "¡El peregrino puede esperar porque tiene todo el tiempo del mundo! Su Señoría es esperado con urgencia en la Corte".
- ¡Sergei! No tienes por qué imitar la voz del Abad. Eres incorregible. Pero, anda, vete en busca de Su Señoría y hazlo pasar a mi cabaña. Dudo de que fuera capaz de disfrutar de esta puesta de sol. El pescador se inquietaría.
- ¿Qué pescador, Venerable señor?
- ¡Cualquier buscador, Sergei, cualquier buscador! La verdad es que el Abad no hace más que enviarme mensajes de que el aparente vagabundo es en realidad una persona excelente y de que mejor podría alojarse en el Monasterio.
- ¿Por qué, mi Señor?
- ¿No ves lo rico que es en tiempo? ¡Tiene todo el tiempo del mundo!
- ¡Pero si el tiempo no existe, Maestro! Tú dices que lo vamos haciendo.
- Por eso, zorro de la estepa, por eso.
Sergei se fue volando para acompañar al gran Magistrado que tuvo dificultades al recoger su ampuloso kimono para caminar por el estrecho sendero de guijarros que conducía al Maestro. Cuando llegó ante la cabaña, miró al asistente que le indicaba la entrada con la mano. El alto mandarín tuvo que inclinarse para poder entrar y, al ver al Maestro sentado tejiendo un cesto, no pudo contenerse y mirando las desnudas paredes, exclamó:
- Maestro, ¿dónde están tus muebles?
- ¿Dónde están los tuyos, noble Magistrado?
- ¿Los míos? Pero si yo sólo estoy de paso. No voy a llevar mi morada a cuestas. El viaje requiere ir ligero de equipaje.
- Lo mismo me sucede a mí, - respondió con una amplia sonrisa el Maestro que vio alejarse con tristeza al noble mandarín de la Corte Imperial.

25 Oct 2007

Al atardecer 060 : Los justos

Escrito por: jose-carlos-ga-fajardo el 25 Oct 2007 - URL Permanente

- Maestro, - le preguntó un día Sergei -, tú que devoras los libros occidentales en busca de la sabiduría universal, ¿por qué no nos cuentas algunas historias de los bárbaros extranjeros que habitan el lejano oeste de nuestro continente asiático?
- ¡Cállate, Sergei, que no vayan a oírte! - respondió el Maestro llevando su índice a los labios -. Ellos creen que habitan un continente, que no es tal por mucho que lo mires en los mapas, y al que denominan Europa. Se creen el ombligo del universo y, en esa convicción etnocentrista, dominaron el mundo desde el siglo XVI. Lo que era puro eurocentrismo ellos le llamaban la sagrada "carga del hombre blanco". Por eso se han empleado en imponer, mediante la conquista, su civilización, su comercio y su cristianización. Las tres ces de la sangrienta colonización europea.
- Vosotros los chinos tampoco fuisteis mancos cuando os creíais el centro del mundo. Vuestros emperadores se llamaban "Hijos del Cielo", como el del Japón se cree "Hijo del Sol" mientras los Reyes cristianos lo eran "por la gracia de Dios". Día llegará en que una nueva potencia se crea el fundamento del Bien y del Mal y se dedique a "democratizar y a civilizar" a otros pueblos de culturas milenarias.
- ¡Que el "arbusto" no te impida contemplar el bosque, liebre terrorista! Te voy a contar lo que uno de los hijos más ilustres de ese continente americano, que tenemos aquí, al Este de Asia, entiende por "los justos". Ya sabes que ese concepto es sinónimo de sabio, de santo o de realizado.
- ¿Se trata de Camus o de Saint Éxupéry o de Whitman?
- ¡Condenado rapaz! Así no vas a avanzar. Se trata de Borges, al que atribuyen este texto: "Un hombre que cultiva un jardín, como quería Voltaire. El que agradece que en la tierra haya música. El que descubre con placer una etimología. Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez. El ceramista que premedita un color y una forma. Un tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada. Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto. El que acaricia a un animal dormido. El que comprende o quiere comprender un mal que le han hecho. El que agradece que en la Tierra haya Stevenson. El que prefiere que los otros tengan razón. Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo".

21 Oct 2007

Al anochecer 010: La puerta

Escrito por: jose-carlos-ga-fajardo el 21 Oct 2007 - URL Permanente

- Maestro, - le preguntó Sergei una tarde, mientras reparaban un recodo del río en donde desovaban las carpas -, aunque llevo algún tiempo contigo, no avanzo mucho en el camino de la iluminación. ¿Qué debo hacer?
- Si buscas la iluminación tardarás en encontrarla, porque la buscas para tu propio bien. Como el buen Maestro, el despertar llega cuando el discípulo está preparado. Iluminación, ¿para qué?
- Yo quiero decir la paz, el sosiego, la serenidad, -argumentaba Sergei.
- A lo que tú llamas paz, llamo yo justicia; trabajo que libera a lo que tú llamas sosiego; y a lo que tú llamas serenidad, yo lo llamo rectitud de juicio, paciencia, humor e infinita generosidad. Hasta el olvido de sí mismo en el servicio a los demás.
- Pero, Maestro y padre mío, ¿dónde está la puerta de ese Camino?
- ¿Oyes el rumor del torrente que salta ente las rocas?
- Sí, claro, Maestro.
- Pues bien, ahí está la puerta del camino que nos conduce al despertar. Así, caerás en la cuenta de que todo está en nosotros mismos. Y en lo que nos rodea, nos sucede o nos inquieta.
- ¿En la pregunta se encuentra la respuesta?
- Si está bien formulada, así es.
- ¿Y cómo saberlo?
- Anda, Sergei, creo que es hora de tomarnos una taza de té bien especiado, a la manera india que tanto te gusta, - le dijo el Maestro sonriendo, y esperanzado porque veía al polluelo debatirse dentro de una cáscara cada vez más fina.

20 Oct 2007

Al atardecer 059. Vivir en pareja

Escrito por: jose-carlos-ga-fajardo el 20 Oct 2007 - URL Permanente

Andaba Sergei dándole vueltas en la cabeza al tema de vivir en pareja. Había oído decir que así se estilaba en algunas sociedades evolucionadas. Pero él comprendía que la grandeza de la civilización China reposaba en una estructura familiar organizada.
- Sergei, - le dijo un día el Maestro, mientras paseaban junto al río -, a ti lo que te ocupa es cómo desahogar esa fuerza que sientes contenida, y no tanto el deseo de fundar una familia.
- Maestro, ¿cómo voy a ocultarte las contradicciones que siento? Por una parte, esto del celibato que imponen algunas sectas está claro que es una estructura de poder, aparte de encaminar respetables tendencias que no en todas partes son admitidas.
- Lo malo, - dijo pensativo el Maestro -, es que, por no admitirlas dentro de un orden, a veces, se convierten en abusos de los que son víctimas los más débiles.
- Tú dices que cada persona es dueña y responsable de su cuerpo.
- Es exacto. Pero ser dueño no significa hacer cualquier cosa. Como en el matrimonio, uno se puede casar con quienquiera, pero no con cualquiera. Si fuera para aliviarse, aquí o allá, hay que guiarse sobre todo por los sentidos; respetando el no hacer daño a otro. Pero, para el matrimonio es menester utilizar la cabeza tanto como los sentimientos. Uno se casa para crear un hogar, fundar una familia, construir una comunidad de afectos. Es decir, para facilitar la mutua autorrealización, que libera. y no la ego realización, que encadena.
- ¡Lo ponen tan difícil que a ver quién se casa!
- Por eso, el Rabí Jesús dijo aquella expresión hiperbólica que luego sus secuaces tomaron como norma e instituyeron el celibato obligatorio. (¿No has leído el delicioso libro de Uta Ranke Heineman Eunucos por el Reino de los Cielos?)
- Algo nos has contado, pero yo sigo con lo de formar pareja. Es que, veo a algunas que te echan para atrás.
- Escucha este cuento, liebre corredora: Había una pareja de intelectuales que se habían casado hacía unos meses, ambos trabajaban y eran muy autosuficientes. Para ellos era como prolongar la relación de camaradería y de intercambio de fluidos que llevaban practicando. Pero, al poco de vivir juntos, no paraban de discutir y de distanciarse. Vivían como encadenados agresivos. Por eso decidieron visitar a un consejero con una fama acorde con sus elevados honorarios.
- ¡Menudo consejero! -, exclamó Sergei a quien no se le escapaba ninguna.
- ¡Escucha!, liebre testosterónica, - prosiguió el Maestro -, el terapeuta les dijo que “la pareja perfecta es aquella en la que dos se convierten en uno”. Cuando oyeron aquellas palabras, exclamaron aterrados y al unísono: “¡Convertirse en uno! Pero, ¿en cual de los dos?”

15 Oct 2007

Al atardecer 060: La naturaleza de las cosas

Escrito por: jose-carlos-ga-fajardo el 15 Oct 2007 - URL Permanente

- Maestro, si tú no crees en el cielo ni en el infierno ni veneras a los dioses, ¿por qué te ocupas en servir a los pobres y ayudar para que los demás lo hagan?, - le preguntó un día Sergei, mientras regresaban de bañar a una anciana impedida.
- ¿Y por qué sale el sol cada mañana?,- respondió el Maestro sin dejar de caminar.
- Porque eso está en la naturaleza de las cosas, - respondió rotundo el discípulo.
- Pues eso, Sergei, pues eso. El Maestro Fun Chang nos enseña que no hay que transformar a las personas en lo que no son, sino en aceptar lo que son, en comprender su experiencia de la vida. ¿Acaso arrancamos del jardín las plantas que no son robles? Las rosas no quieren ser robles, Sergei, quieren ser rosas.

Sobre este blog

Avatar de jose-carlos-ga-fajardo

Jubilatería: Bitácora de un jubilata

Soy Profesor Emérito de la UCM. Temas: Derechos Humanos, Infancia, Mujer, Medio ambiente, Desigualdad, Exclusión, Migraciones, Globalización, Salud, Educación, Pobreza, Nuevas tecnologías, Política Internacional, Creencias y Personas mayores... desde que he entrado en la Jubilatería. En esta Bitácora de un jubilata quiero denunciar estos nuevos mitos de la "edad dorada", la "tercera edad", los "senniors"... cuando educamos a los niños para ser adultos pero nadie nos ha educado para ser viejos. Con Philip Roth pienso que la vejez es una "faena". Claro que, bien llevada, es preferible a morirse. Voy a intentar, relativizar lo relativo, bajar a los dioses de sus cielos, no absolutizar nada, aprovechar lo aprovechable, alertar a los más jóvenes para que se aprovechen ya que, de pronto, todo empieza a fallar. Hay que encontrar el ritmo adecuado para poder responder a ese niño que se despierta en un cuerpo viejo y usado preguntando ¿qué ha pasado? Hay una edad en la que la heterodoxia es preferible a la ortodoxia, o a dogmatismo alguno. Sin cinismo ni resentimiento, sin acritud ni ira y sin sarcasmo ni vulgaridad alguna.

ver perfil »

Fans

  • blackdragon
  • mujermadrid
  • Camino
  • rusbe22222

Suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):