29 Abr 2011

Agua, sol y viento

Escrito por: jose-carlos-ga-fajardo el 29 Abr 2011 - URL Permanente

En España, la energía nuclear aporta el 19% de la generación eléctrica total pero las renovables han llegado en el mes de marzo a ser la principal fuente de producción de electricidad.

Con una aportación del 21%, la energía eólica se convirtió en la primera fuente, por delante de la nuclear, del 17,3% de la hidráulica, del 17,2% de los ciclos combinados de gas natural, del 15% de la cogeneración y otros; del 12,9% del carbón y del 2,6% de la solar. Y sin emisiones de CO2. Muchos pueblos casi abandonados están volviendo a la actividad social al crearse puestos de trabajo y a disponer de electricidad, de agua y de medios de comunicación que los ponen en contacto con el resto del mundo.

El primer computador electrónico u ordenador fue construido en la Universidad de Pensilvania. Pesaba 27 toneladas, ocupaba 167 metros cuadrados, medía 2,4 x 0,9 x 30 metros, con 160 Kw. Utilizaba 1.500 conmutadores electromagnéticos; Su programa o software, cuando requería modificaciones, demoraba semanas de instalación manual. Este ordenador elevaba la temperatura del local a 50º C. Diseñada con la intención de realizar cálculos de proyectiles, disponía de más de 6.000 interruptores que permitían reconfigurar su programa, en un proceso que podía durar semanas.

Todos conocemos los PC actuales, sus dimensiones, capacidad y posibilidades. En pocas décadas se consiguió este enorme avance para la sociedad y al alcance de miles de millones de personas. Ninguno de los sucesos sociopolíticos y económicos actuales sería imaginable sin estos formidables instrumentos.

En el último siglo, y hasta en la actualidad más inmediata, las fuentes de energía basadas en hidrocarburos, gas y petróleo, su control causa la mayor parte de las guerras más atroces. El sangriento proceso de colonizaciones en el siglo XIX fue motivado por el ansia de controlar las materias primas que los países del norte sociológico necesitábamos para mantener este delirante proceso de desarrollo que se está mostrando como inhumano y devastador.

Nos hicieron creer que los países del Tercer mundo, a los que arrebatábamos esas materias primas y mano de obra barata, alcanzarían nuestro nivel cuando lograsen su condición de estar en “vías de desarrollo”. Como si el consumismo descabellado fuera un estadio en el proceso del desarrollo, y no una excrecencia del mismo.

Padecieron millones de seres humanos, se desertificaron centenares de millones de hectáreas, se contaminaron los mares, el aire y la vida sobre la tierra.

Llegó la energía nuclear y se nos hizo creer que aportaría una energía limpia, duradera y segura. Las catástrofes de Chernóbil en la URSS y de Fukushima en Japón, están demasiado presentes con sus lacerantes resultados.

Se sabía que podríamos aprovechar las energías de fuentes alternativas como el mar, el viento y el sol, cuyas posibilidades son inmensas e inagotables. Pero “no convenía” a los grupos financieros, económicos y políticos desarrollarlas, porque el precio no lo fijaban los mercados sino la escasez y el control de esas materias.

Para colmo, el mar, el viento y el sol, están al alcance de esas muchedumbres que habitan las tierras y mares entre los trópicos. Las gentes más necesitadas, a las que habíamos desprovisto de sus medios tradicionales de vida, son las que más se aprovecharían de esas energías alternativas.

España es el segundo país europeo con más energía eólica instalada, tras Alemania, y el cuarto del mundo. En 2010, China instaló 16.000 MW de nueva potencia de energía eólica, un 62% más que en 2009. Gracias a estos datos, superaba a Estados Unidos y se convertía en el país con más potencia de energía eólica del planeta.

La evolución del primer ordenador digital confirma que es posible transformar los paneles solares en la misma proporción que el de las 27 toneladas a los de 100 gramos actuales en algunos PC o tabletas.

No es fantasía imaginar los inmensos desiertos que circundan la tierra con paneles solares evolucionados, conectados y capaces de proporcionar la energía más limpia a las necesidades de las poblaciones. Resurgirán cultivos, se extenderá la educación general, se dispondrá de recursos sanitarios, de cuidados para las personas mayores y para las dependientes. Los cuatro pilares de un Estado de Bienestar basado en una población adecuada a los medios y a las necesidades, sin sucumbir ante la mayor arma de destrucción masiva: la explosión demográfica. Está demostrado que en todos los países en los que las mujeres tienen acceso a la educación y a los puestos de responsabilidad y de trabajo que les corresponden no existe riesgo de explosión demográfica.

Podemos si ponemos los medios que nos liberen de la explotación económica y social, como en tiempos nos liberamos de la esclavitud, de la ignorancia y de los fanatismos ideológicos.

José Carlos García Fajardo

Compartir

  • Eskup
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

18 Dic 2010

Quizás no baste con adaptarse

Escrito por: jose-carlos-ga-fajardo el 18 Dic 2010 - URL Permanente

"La gran lección que nos transmite la naturaleza es que la adaptación es el principio básico de la de felicidad: tranformación y cambio de uno mismo y de las circunstancias que han producido el desequilibrio, y por tanto la angustia"

Prof. A. Rocamora

Compartir

  • Eskup
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

23 Ago 2010

Cómo hacer la transición del viejo al nuevo mundo

Escrito por: jose-carlos-ga-fajardo el 23 Ago 2010 - URL Permanente

Damos por ya realizada la demolición crítica del sistema de consumo y de producción capitalista junto con la cultura materialista que lo acompaña. O lo superamos históricamente o pondrá en gran riesgo a la especie humana. La solución para la crisis no puede venir del propio sistema que la ha provocado. Como decía Einstein: «el pensamiento que creó el problema no puede ser el mismo que lo solucionará». Estamos obligados a pensar diferente si queremos tener futuro para nosotros y para la biosfera. Por más que se agraven las crisis, como en la zona euro, la voracidad especulativa no remite. Lo dramático de nuestra situación reside en el hecho de que no tenemos ninguna alternativa suficientemente vigorosa y elaborada que venga a sustituir el sistema actual. No por eso debemos desistir del sueño de otro mundo posible y necesario. La sensación que vivenciamos ha sido bien expresada por el pensador italiano Antonio Gramsci: «lo viejo se resiste a morir y lo nuevo no consigue nacer». Pero por todas partes en el mundo hay una amplia siembra de alternativas, de estilos nuevos de convivencia, de formas diferentes de producción y de consumo. Se proyectan sueños de otro tipo de geosociedad, poniendo en actividad a muchos grupos y movimientos, con la esperanza de que algo nuevo podrá brotar desde dentro del viejo sistema en erosión. Este movimiento mundial gana visibilidad en los Foros Sociales Mundiales y recientemente en la Cúpula de los Pueblos por los derechos de la Madre Tierra, realizada en abril de 2010 en Cochabamba (Bolivia). La historia no es lineal. Se hace por rupturas provocadas por la acumulación de energías, de ideas y de proyectos que en un momento dado introducen una ruptura y entonces lo nuevo irrumpe con vigor suficiente para alcanzar hegemonía sobre todas las otras fuerzas. Se instaura entonces otro tiempo y una nueva historia comienza. Mientras esto no suceda, tenemos que ser realistas. Por una parte, debemos buscar alternativas para no quedar rehenes del viejo sistema, y por la otra, estamos obligados a estar dentro de él, a seguir produciendo, no obstante las contradicciones, para atender las demandas humanas. En caso contrario, no evitaríamos un colapso colectivo con efectos dramáticos. Debemos, por lo tanto, andar sobre las dos piernas: una apoyada en el suelo del viejo sistema y la otra, en el suelo nuevo, dando énfasis a este último. El gran desafío es cómo procesar la transición entre un sistema consumista que estresa a la naturaleza y sacrifica a las personas y un sistema de sostenimiento de toda vida en armonía con la Madre Tierra, con respeto a los límites de cada ecosistema y con una distribución equitativa de los bienes naturales e industriales que hemos producido. Intercambiando ideas en Cochabamba con el conocido sociólogo belga François Houtart, uno de los buenos observadores de las actuales transformaciones, convergimos en estos puntos para la transición de lo viejo a lo nuevo. Nuestros países del Sur deben en primer lugar luchar, aun dentro del sistema vigente, por normas ecológicas y regulaciones que preserven lo más posible los bienes y los servicios naturales o traten su utilización de forma socialmente responsable. En segundo lugar, los países del gran Sur, especialmente Brasil, no deben aceptar ser reducidos a meros exportadores de materias primas, sino incorporar tecnologías que den valor añadido a sus productos, crear innovaciones tecnológicas y orientar su economía hacia el mercado interno. En tercer lugar, que exijan a los países importadores que contaminen lo menos posible y que contribuyan financieramente a la preservación y regeneración ecológica de los bienes naturales que importan. En cuarto lugar, que consigan una legislación ambiental internacional más rigurosa para los que menos respetan los preceptos de una producción ecológicamente sostenible, socialmente justa, los que relajan la adaptación y la mitigación de los efectos del calentamiento global e introducen medidas proteccionistas en sus economías. Lo más importante de todo, sin embargo, es formar una coalición de fuerzas a partir de gobiernos, instituciones, iglesias, centros de investigación y de pensamiento, movimientos sociales, ONGs y todo tipo de personas en torno a valores y principios colectivamente compartidos, bien expresados en la Carta de la Tierra, en la Declaración de los Derechos de la Madre Tierra o en la Declaración Universal del Bien Común de la Tierra y de la Humanidad (texto básico del incipiente proyecto de reinvención de la ONU) y en el Vivir Bien de las culturas originarias de las Américas. De estos valores y principios se espera la creación de instituciones globales y, quien sabe, la organización de una gobernanza planetaria que tenga como propósito preservar la integridad y vitalidad de la Madre Tierra, garantizar las condiciones del sistema-vida, erradicar el hambre y las enfermedades prevenibles, y forjar las condiciones para una paz duradera entre los pueblos y con la Madre Tierra.

Leonardo Boff

Compartir

  • Eskup
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

06 Ago 2010

Carta del Jefe Seattle, conservada en la biblioteca del Congreso de EEUU

Escrito por: jose-carlos-ga-fajardo el 06 Ago 2010 - URL Permanente

"El Gran Jefe de Washington manda decir que desea comprar nuestras tierras. El Gran Jefe también nos envía palabras de amistad y buena voluntad.
Apreciamos esta gentileza porque sabemos que poca falta le hace, en cambio, nuestra amistad. Vamos a considerar su oferta, pues sabemos que de no hacerlo, el hombre blanco podrá venir con sus armas de fuego y tomarse nuestras tierras. El Gran Jefe en Washington podrá confiar en lo que dice el Jefe Seattle con la misma certeza con que nuestros hermanos blanco podrán confiar en la vuelta de las estaciones. Mis palabras son inmutables, como las estrellas.
¿Cómo podéis comprar o vender el cielo? ¿El calor de la tierra? Esa idea nos parece extraña. No somos dueños de la frescura del aire ni del centelleo del agua. ¿Cómo podrías comprárnoslos a nosotros? Lo decidiremos oportunamente. Habéis de saber que cada partícula de esta tierra es sagrada para este pueblo.
Cada hoja resplandeciente, cada playa arenosa, cada neblina en el oscuro bosque, cada claro y cada insecto con su zumbido son sagrados en la memoria y experiencia de mi pueblo. La savia que circula en los árboles porta la memoria del hombre de piel roja.
Los muertos del hombre blanco se olvidan de su tierra natal cuando se van a caminar entre las estrellas. Nuestros muertos jamás olvidan esta bella tierra, porque ella es la madre del hombre de piel roja. Somos parte de la tierra, y ella es la madre del hombre de piel roja. Somos parte de la tierra, y ella es parte nuestra. Las fragantes flores son nuestras hermanas: el venado, el caballo, el águila majestuosa son nuestros hermanos. Las crestas rocosas, la savia de la pradera, el calor corporal del potrillo y el hombre, todos pertenecen a la misma familia.
Por eso, cuando el Gran Jefe en Washington manda decir que desea comprar nuestras tierras, es mucho lo que pide. El Gran Jefe manda decir que reservará un lugar para que podamos vivir cómodamente entre nosotros. el será nuestro padre, y nosotros seremos sus hijos. Por eso, consideraremos su oferta de comprar nuestras tierras. Mas ello no será fácil porque estas tierras son sagradas para nosotros. El agua centelleante que corre por los ríos y esteros no es meramente agua, sino la sangre de nuestros antepasados. Si os vendemos estas tierras, tendréis que recordar que ellas son sangradas, y deberéis enseñar a vuestros hijos que lo son, y que cada reflejo fantasmal en las aguas claras de los lagos, habla de acontecimientos y recuerdos en la vida de mi pueblo. El murmullo del agua es la voz del padre de mi padre.
Los ríos son nuestros hermanos, ellos calman nuestra sed. Los ríos llevan nuestras canoas y alimentan a nuestros hijos. Si os vendemos nuestras tierras, deberéis recordar y enseñar a vuestros hijos que los ríos son nuestros hermanos y hermanos de vosotros; deberéis en adelante dar a los ríos el trato bondadoso que darías a cualquier hermano.
Sabemos que el hombre blanco no comprende nuestra manera de ser. Le da lo mismo un pedazo de tierra que el otro, porque él es un extraño que llega en la noche a sacar de la tierra lo que necesita. La tierra no es su hermano, sino su enemigo. Cuando la ha conquistado, la abandona y sigue su camino. Deja detrás de él la sepultura de sus padres sin que le importe. Olvida la sepultura de sus padres y el derecho de sus hijos. Trata a su madre, la tierra, y a su hermano, el Cielo, como si fuesen cosas que se pueden comprar, saquear y vender, como si fueran corderos y cuentas de vidrios. Su insaciable apetito devorará la tierra y dejará tras de sí sólo un desierto.
No lo comprendo. Nuestra manera de ser es distinta de la vuestra. La vista de vuestras ciudades hace doler la vista del hombre de piel roja. Pero quizás sea así porque el hombre de piel roja es un salvaje y no comprende las cosas. No hay ningún lugar tranquilo en las ciudades del hombre blanco, ningún lugar donde pueda escucharse el desplegarse de las hojas en primavera o el rozar de las alas de un insecto. Pero quizás sea así porque soy un salvaje y no puedo comprender las cosas. El ruido de la ciudad parece insultar a los oídos. Y ¿qué clase de vida es cuando el hombre es incapaz de escuchar el solitario grito de la garza o la discusión nocturna de la rana alrededor de la laguna? Soy un hombre de piel roja y no lo comprendo. Los indios preferimos el suave sonido del viento que acaricia la cara del lago y el olor del mismo viento, purificado por la lluvia del mediodía o perfumado por la fragancia de los pinos.
El aire es algo precioso para el hombre de piel roja porque todas las cosas comparten el mismo aliento: el animal, el árbol y el hombre. El hombre blanco parece no sentir el aire que respira. Al igual que un hombre muchos días agonizante, se ha vuelto insensible al hedor.
Más, si os vendemos nuestras tierras, debéis recordar que el aire es precioso para nosotros, que el aire comparte su espíritu con toda la vida que sustenta. Y si os vendemos nuestras tierras, debéis dejarlas aparte y mantenerlas como sagradas, un lugar al cual podrá llegar incluso el hombre blanco a saborear el viento dulcificado por las flores de la pradera.
Consideraremos vuestra oferta de comprar nuestras tierras. Si decidimos aceptarla, pondré una condición: que el hombre blanco deberá tratar los animales de estas tierras como hermanos. Soy un salvaje y no comprendo otro modo de conducta. He visto miles de búfalos pudriéndose sobre la pradera, abandonados allí por el hombre blanco, que les disparó desde un tren en marcha. Soy un salvaje y no comprendo cómo el humeante caballo de vapor puede ser más importante que el búfalo que sólo matamos para poder vivir. ¿Qué es el hombre sin los animales? Si todos los animales hubiesen desaparecido, el hombre moriría de una gran soledad de espíritu. Porque todo lo que ocurre a los animales pronto habrá de ocurrir también al hombre. Todas las cosas están relacionadas entre sí.
Vosotros debéis enseñar a vuestros hijos que el suelo bajo sus pies es la ceniza de sus abuelos. Para que respeten la tierra, debéis decir a vuestros hijos que la tierra está plena de vida de nuestros antepasados. Debéis enseñar a vuestros hijos lo que nosotros hemos enseñado a los nuestros: que la tierra es nuestra madre. Todo lo que afecta a la tierra afecta a los hijos de la tierra. Cuando los hombres escupen en el suelo, se escupen a sí mismos.
Esto lo sabemos: la tierra no pertenece al hombre, sino que el hombre pertenece a la tierra. El hombre no ha tejido la red de la vida: es sólo una hebra de ella. Todo lo que haga a la red, se lo hará así mismo. Lo que ocurre a la tierra ocurrirá a los hijos de la tierra. Lo sabemos. Todas las cosas están relacionadas como la sangre que une a una familia.
Aún el hombre blanco, cuyo Dios se pasea con él y conversa con él de amigo a amigo, no puede estar exento del destino común. Quizás seamos hermanos después de todo. Lo veremos. Sabemos algo que el hombre blanco quizás descubra algún día: que nuestro Dios es su mismo Dios. Ahora pensáis quizá que sois dueños de El, tal como deseáis ser dueños de nuestras tierras, pero no podréis serlo. El es el Dios de la Humanidad, y su compasión es igual para el hombre de piel roja que para el hombre blanco. Esta Tierra es preciosa para El, y causarle daño significa mostrar desprecio hacia su Creador. Los hombres blancos también pasarán, tal vez antes que las demás tribus. Si contamináis vuestra cama, moriréis alguna noche, sofocados por vuestros propios desperdicios. Pero aún en vuestra hora final os sentiréis iluminados por la idea de que Dios os trajo a estas tierras y os dio el dominio sobre ellas y sobre el hombre de piel roja con algún propósito especial. Tal destino es un misterio para nosotros porque no comprendemos lo que será cuando los búfalos hayan sido exterminados, cuando los caballos salvajes hayan sido domados, cuando los recónditos rincones de los bosques exhalen olor a muchos hombres y cuando la vista hacia las verdes colinas esté cerrada por un enjambre de alambres parlantes. ¿Donde está el espeso bosque? Desapareció. ¿Donde está el águila? Desapareció. Así termina la vida y comienza el sobrevivir...".

Compartir

  • Eskup
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

08 Abr 2010

Urbanistas sin fronteras

Escrito por: jose-carlos-ga-fajardo el 08 Abr 2010 - URL Permanente

Quinientos millones de personas viven hoy sin hogar o en chabolas en las ciudades del mundo. El Centro de la ONU para Asentamientos Humanos (Hábitat) ha publicado un informe con una llamada de emergencia: El mundo no está preparado para la urbanización del siglo XXI ya que casi la mitad de la humanidad vivirá en ciudades.
En la cumbre de Copenhague, la ONU alertaba ante los problemas del hambre y advertía que está en curso una "explosión social" como jamás había conocido la historia,
No nos es lícito reservar nuestras energías para paliar los efectos de causas estructurales injustas. Las organizaciones humanitarias no pueden quedar reducidas al papel de "apaga fuegos" haciendo llamadas a la emotividad de las gentes cuando sobrevienen las catástrofes. Según el Informe, en el 2025, el 80 por ciento de la población urbana del planeta pertenecerá a países empobrecidos. Es preciso que la opinión pública tome conciencia de esta realidad y busquemos soluciones entre todos.
"Una persona sin hogar es lo mismo en cualquier sitio" y por eso se precisa una coordinación entre gobiernos, empresas privadas e instituciones humanitarias. Es discutible la afirmación de que "la urbanización masiva es la única forma en que el mundo puede sobrevivir a la explosión demográfica". Eso será mientras se mantengan los actuales parámetros y el modelo de desarrollo deshumanizado, consumista y de explotación que impusimos a los pueblos del mal llamado Tercer Mundo. Al desarraigar a las poblaciones de sus tierras y costumbres tradicionales hemos formado ejércitos de nómadas sin rumbo, sin pastos y sin ganados. Los nuevos bárbaros tienen que dirigirse hacia el limes del Imperio y traspasarlo. No se los puede confinar en ghettos ni actuar como si los países ricos del Norte no fuéramos responsables del empobrecimiento de los pueblos de Sur al imponerles unos modelos, unos cultivos, unas necesidades, unas formas incompatibles con sus raíces. Todo lo que no sea un desarrollo endógeno, sostenible, equilibrado y global llevará a la desertización de las tierras y de los seres humanos.
Junto a un control de la explosión demográfica eficaz y humano, apoyado en una educación digna, es necesario imaginar nuevos planteamientos y modelos de convivencia que devuelvan a las persona al cultivo de la tierra, de las artes, y de los oficios, así como de la inteligencia y del corazón en un ambiente que no se degrade y se convierta en el mayor desastre ecológico de este planeta.

José Carlos Gª Fajardo

Compartir

  • Eskup
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

16 Mar 2010

Una entrevista que anda por Internet

Escrito por: jose-carlos-ga-fajardo el 16 Mar 2010 - URL Permanente

Fajardo, pasión por la justicia social y la polémica

Autor: José Antonio Ritoré

Una entrevista a José Carlos García Fajardo no es una entrevista, es una conferencia de prensa con derecho a réplica. A sus 73 años, el “profesor” Fajardo conserva intacta su oratoria y su capacidad para persuadir. En cualquier caso, tampoco hace falta pincharle mucho para que el resultado de una charla de casi dos horas arroje todo tipo de titulares, nombres e ideas, desde su época de asesor de “telegenia” de la plana mayor del PP (Gallardón, Rato, Aznar, Aguirre, Rajoy..., hasta, lo más importante, su labor como fundador y, ahora, presidente de honor, de Solidarios para el Desarrollo, la ONG que nació en la Facultad de Ciencias de la Información de la Complutense.
Parec
e increíble, pero en “tan solo” 73 años, le ha dado tiempo a estudiar cuatro carreras, aprender ocho idiomas, dirigir la Comunicación en la CEOE, asesorar en materia de imagen a gobiernos y multinacionales de España y Latinoamérica, escribir miles de artículos y un buen número de libros, visitar decenas de países, entre ellos 20 del África Subsahariana durante su año sabático, dar clase a más de 25.000 alumnos de periodismo, presidir y dirigir durante más de 25 años Solidarios. Y, todo eso, con 6 hijos y 11 nietos.

Está claro que Fajardo tiene historia para más de un post, pero voy a intentar extractar lo mejor de su vida y de su proyecto social. Para empezar,¿a qué se dedica ahora? Le fui a ver a su despacho en la Ciudad Universitaria, detrás de la Facultad de CC. de la Información y me lo encontré preparando cartas y mails a conocidos, amigos y simpatizantes de la organización para pedirles ayuda, para invitarles a hacerse socio: Solidarios, como otras muchas ONG, no pasa por sus mejores momentos. Y Fajardo está echando una mano para sostenerla, aunque pasa la mayor parte del tiempo coordinando el Centro de Colaboraciones Solidarias, una especie de “agencia social” que distribuye artículos, gratuitamente, para cientos de medios de comunicación en todo el mundo.

- No practico ninguna religión , no soy miembro de ningún partido político, he asumido la causa de los marginados, de los tuercebotas como yo.

¿Cómo nace Solidarios?

- Al salir de una de mis clases, un grupo de alumnos me esperaron en el despacho 314, para hablar de “eso”, y yo dije “¿Qué es eso?”, “Cuando usted se va por los cerros de Úbeda”, me contestaron. Les cité de 2 a 3:30 en el aula 315, yo creí que se habían olvidado, pero entré y allí estaban unos cuantos. Siempre digo que soy el causante de muchas almorranas, porque como no había sitio, tenían que sentarse en los radiadores.

Estamos hablando de finales de los ochenta y principios de los 90. La Facultad y la clases de Historia del Pensamiento de Fajardo fueron el caldo de cultivo de una generación de periodistas inquietos, a los que Fajardo sabía provocar: “podrá caerte mejor o peor, creerle más o menos, podrás conectar o no con su mensaje, pero indiferente no dejaba a nadie”. En La regla de William, desde hace un año, intentamos averiguar cuál es el motor de los comportamientos altruistas, en el caso de el profesor Fajardo, el origen está en el ejemplo de su madre, una mujer de clase media-alta, tampoco rica, que llevaba la casa y se volcaba con los desamparados.

- “Todo lo mamé de mis padres. Después de la guerra, en el hambre, recuerdo que ella iba todas las semanas al hospital para ver a gente a la que no visitaba nadie. Recuerdo que, en mi casa, los miércoles, teníamos sentados en la escalera a los pobres y les servíamos una taza de caldo y un trozo de pan. Yo veía a mi madre que aprendió a hablar con la manos para ayudar a una muda a la que golpeaba el marido. Nos educó para amar. Mi padre era más bien agnóstico, pero de una generosidad ilimitada.

Así que inspirado por sus padres, motivado por la justicia social y empujado por un grupo de de estudiantes con ganas de cambiar el mundo, Fajardo creó Solidarios para el Desarrollo

- A los pocos días de empezar los seminarios suena el teléfono. “Soy Javier, Me llevan a la cárcel, voy a estar largo tiempo. No me falle profesor”. Javier era un alumno de 2º, le había tenido al año anterior y le había dado muy buenas notas. Yo nunca había entrado en una prisión. Al cabo de 20 días estaba en la cárcel de Segovia, visitándole en su chabolo todos los miércoles. Empezaron a acompañarme profesores, otros alumnos… El director de la cárcel me comentó que “estaba matando pulgas a cañonazos”, porque allí había alumnos de la UNED y no recibían a un profesor en mucho tiempo. Así que le propuse crear un aula de cultura.

Solidarios trabaja en ocho prisiones actualmente. Sus voluntarios fueron los primeros de carácter laico que entraron en estas instituciones penitenciarias, hasta entonces reservadas a capellanes y a órdenes religiosas.
Una de las máximas que ha seguido la ONG es ir allá donde la llaman, responder a una demanda. “Como la sangre acude a la llamada de la herida para limpiar, aliviar y ayudar a que cicatrice.”

- Los misioneros son enviados, pero nosotros somos llamados, y eso siempre lo tuve claro.

Las cárceles es el proyecto que más emociona a Fajardo.

- Tengo mano con los ladrones, con los chorizos, con las putas. El servicio que más me gusta es el de las cárceles, les revoluciono, les provoco, digo que el primer derecho del preso es a fugarse. Les digo que aquello es como un colegio mayor, no tienen que preocuparse de la cocina y, cuando se duermen, tienen a un montón de agentes y guardias civiles para que no entren los ladrones a robar.

Es un provocador, le gusta polemizar y le preocupa cómo se están burocratizando las organizaciones sociales.

- Antes, adaptábamos nuestra disponibilidad al servicio social y se hacían las cosas. Ahora se ha considerado que esto es un nicho de empleo. Ahora los trabajadores de las organizaciones sociales tienen el horario estricto de trabajo. Hay tantas exigencias en sus derechos que algunos no están dominados por la pasión de la justicia. Hay algunas ONG sin voluntarios. Hay personas que dirigen ONG que no han visitado una cárcel, que no han estado bañando a un enfermo o acompañando a uno terminal. Y eso es lo que transforma tu vida.

Solidarios siempre ha sido un referente como organización de voluntariado: formación y dos horas a la semana es el compromiso. Entre los servicios a elegir: personas mayores, sin hogar, cárceles, hospitales, inmigrantes, discapacitados… Y, lo más importante, el respeto de una serie de valores y principios

- Hay gente que cree que el voluntario le hace un favor a la ONG, mientras no erradiquemos eso, estamos perdidos. El favor se lo hacen los pobres, los marginados, los ancianos, para que vayan a caminar con ellos; nosotros, los voluntarios sociales, no vamos a cambiar nada. Ante el sufrimiento y ante el dolor, hay que descalzarse, mentalmente. No podemos ir a una cárcel, a estar con inmigrantes sin acoger, sin guardar silencio, ¿quiénes somos para decirle a un alcohólico que deje de beber?

Como buen periodista y hombre de Comunicación, José Carlos García Fajardo piensa en titulares y en su trabajo al frente de la ONG ha acuñado algunas frases que firmarían muchos de los gurús que pueblan ahora el universo bloguero y tuitero.

“Lo hicieron porque no sabían que era imposible.”
“A un joven si le pides poco, no da nada. Si le pides mucho, lo da todo.”
“A qué esperamos, si nadie nos tiene que mandar.”
”No somos necesarios a pesar de nuestras fragilidades sino precisamente a causa de ellas, pues así es más fácil que los marginados se identifiquen con nosotros”
“El que no tenga nada que hacer, que no lo venga a hacer aquí.” (en referencia a los voluntarios “ocasionales”)

Al trabajo en cárceles le siguieron las personas sin hogar.

- Empezamos María José (una persona clave en Solidarios) y yo comprando medio litro de leche todos los días, un infiernillo por 170 pesetas en SEPU. En el suelo de mi despacho, sobre un cartón, calentábamos la leche y salíamos por Argüelles.

Y el acompañamiento a enfermos, personas con discapacidad…

- Mi mujer me dijo un día que una prima tenía un hijo en el Hospital de Puerta de Hierro, que fuera a verle, que estaba malo, y al salir, hace 24 años, le dije que tenía SIDA y empezamos a visitarle a él y a otros. Así empezó nuestro servicio a los terminales de SIDA. Por una señora ciego, nos enteramos de que en el Gregorio Marañón, y en otros hospitales, había personas a las que no visitaba nadie. Otro día, llegó una persona que me pidió que fuera a una residencia de personas con grave discapacidad. Comprendí que la gente que trabajaba allí quedaba agotada. Me ofrecí, junto con otros amigos, los sábados y domingos a bañar, a afeitar, a acompañar en la comida a las personas con discapacidad profunda, de 7 a 10 de la mañana. Un día, en la Facultad de Ciencias de la Información, que está hecha con el culo, me encontré a una chica sentada en una silla de ruedas. Le pregunté, “¿qué haces?, “esperando a que alguien me suba”. Ese mismo día colgué carteles en la Facultad para encontrar voluntarios. Así nació el PED (programa para estudiantes discapacitados)

Luego llegaron los viajes de voluntarios a países de Sudamérica, 200 chicos viajaban cada año pagándose cada uno el viaje y siendo acogidos por instituciones que los necesitaban, hasta que alguien llamó por teléfono y preguntó por “Viajes Fajardo”. En ese momento comprendió que tenían que acabar con ese modelo que algunos querían convertir en “turismo solidario”; pero sí que pusieron en marcha dos proyectos emblemáticos: el Libro Solidario y el Puente Solidario. A través del primero, han procesado tres millones de libros, de los que ya se han enviado un millón, en bibliotecas de 6.000 volúmenes cada uno, a Universidades y Escuelas de Magisterio de Sudamérica, la zona Atlántica de África, centros de español en Irán, en Irak… Por su parte, el Puente Solidario (iniciativa que ya no tiene activa la organización) clasificó y envió 60 toneladas de medicamentos a centenares de maternidades y pequeños hospitales de África y de América. Este último proyecto se complementó con la puesta en marcha, durante el año sabático de Fajardo por el África Subsahariana, de 20 centros de medicina preventiva en 20 Universidades de países como Costa de Marfil, Malí, Tanzania, Kenia, Camerún, Zimbawe…

Hace tres años que José Carlos García Fajardo pasó a un segundo plano: se jubiló, cedió el testigo de la presidencia de Solidarios y, cómo el mismo afirma, “dejé que mi organismo reclamase sus derechos, antes no tenía tiempo para enfermar”. Si en África, a los 59 años, las pasó canutas y estuvo muy enfermo por problemas intestinales, desde hace un lustro es el corazón el que le mantiene a raya: 14 pastillas al día. Aunque afirma que no tiene la misma fuerza ni vitalidad, yo le encontré pletórico, volcado en su CSS, obsesionado con la justicia social, recordando a Hélder Cámara, al que conoció personalmente, “Cuando doy de comer a un pobre, me llaman santo; cuando pregunto por qué es pobre, me llaman comunista”.

- Tengo que ser mucho más provocador, pero no puede haber protesta sin propuesta alternativa. Por eso, el fin de mi vida es en el CSS difundiendo artículos sobre DDHH, medio ambiente, justicia y solidaridad.

Seguramente José Carlos García Fajardo empezó todo esto por que no sabía que era imposible.

Compartir

  • Eskup
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

05 Ene 2010

Tierra y Humanidad: una comunidad de destino, por Leonardo Boff

Escrito por: jose-carlos-ga-fajardo el 05 Ene 2010 - URL Permanente

Haga clic aquí con el botón secundario del mouse para descargar imágenes. Para ayudarle a proteger su confidencialidad, Outlook ha impedido la descarga automática de esta imagen desde Internet.
Tenemos que empezar el año con esperanza, pues urge hacer frente al clima de conmoción y de frustración que significó la COP 15 de Copenhague. Ciertamente, el calentamiento global comporta graves consecuencias. Sin embargo, desde una perspectiva más filosofante, no estaría destinado a destruir el proyecto planetario humano, sino que lo obligaría a elevarse a un estadio más alto para que sea realmente planetario. Urge pasar de lo local a lo global y de lo nacional a lo planetario.

Si miramos hacia atrás en el proceso de la antropogénesis, podemos afirmar: la crisis actual, como las anteriores, no nos llevará a la muerte sino a una integración necesaria de la Tierra con la Humanidad. Será la geosociedad. En ese caso, estaríamos entonces ante un sol naciente y no ante un sol poniente.

Tal hecho objetivo conlleva un dato subjetivo: la irrupción de la conciencia planetaria con la percepción de que formamos una única especie, ocupando una casa común, con la cual formamos una comunidad de destino. Esto nunca había ocurrido antes, es lo nuevo de la actual fase histórica.

Es innegable que hay un proceso en curso que ya tiene miles de millones de años: la ascensión rumbo a la conciencia. A partir de la geosfera (Tierra) surgió la hidrosfera (agua), enseguida la litosfera (continentes), posteriormente la biosfera (vida), la antroposfera (ser humano) y para los cristianos la cristosfera (Cristo). Ahora estaríamos ante la inminencia de otro salto en la evolución: la irrupción de la noosfera que supone el encuentro de todos los pueblos en un único lugar, el planeta Tierra, y con una conciencia planetaria común. Noosfera, como la palabra sugiere (nous en griego significa mente e inteligencia), expresa la convergencia de mentes y de corazones dando origen a una unidad más alta y compleja.

Lo que nos falta, por el momento, es una Declaración Universal del Bien Común de la Tierra y de la Humanidad que coordine las conciencias y haga converger las diferentes políticas. Hasta ahora nos limitábamos a pensar en el bien común de cada país. Ampliamos el horizonte al proponer una Carta de los Derechos Humanos. Esta fue la gran lucha cultural del siglo XX. Pero ahora surge la preocupación por la Humanidad como un todo y por la Tierra entendida no como algo inerte, sino como un superorganismo vivo del cual nosotros los humanos somos su expresión consciente. ¿Cómo garantizar los derechos de la Tierra junto con los derechos de la Humanidad? La Carta de la Tierra surgida en los inicios del siglo XXI intenta responder a esta demanda.

La crisis global nos está exigiendo un gobierno global que coordine soluciones globales para problemas globales. Ojala no surjan centros totalitarios de mando sino una red de centros multidimensionales de observación, de análisis, de pensamiento y de dirección que tengan como objetivo el bien vivir general.

Se trata sólo del comienzo de una nueva etapa de la historia, la etapa de la Tierra unida con la Humanidad (que es la expresión consciente de la Tierra). O la etapa de la Humanidad (parte de la Tierra) unida a la propia Tierra, formando juntas una única entidad, una y diversa, llamada Gaia o Gran Madre.

Ahora estamos viviendo la edad de hierro de la noosfera, llena de contradicciones, pero aun así, creemos que todas las fuerzas del universo conspiran para que se afirme. Hacia ella está marchando nuestro sistema solar, quién sabe si toda la galaxia, y hasta incluso este tipo de universo, pues según la teoría de las cuerdas puede haber otros, paralelos. Es frágil y vulnerable, pero viene cargada de nuevas energías, capaces de moldear un nuevo futuro. Tal vez en este momento la noosfera sea solamente una llama trémula, pero representa lo que debe ser. Y lo que debe ser tiene fuerza. Tiende a realizarse.

Compartir

  • Eskup
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

23 Dic 2009

Si el clima fuera un banco, ya lo hubieran salvado los Estados

Escrito por: jose-carlos-ga-fajardo el 23 Dic 2009 - URL Permanente

Por su enorme interés comparto el dolorido artículo de mi admirado amigo Leonardo Boff.

Rumbo al desastre

No me vienen otras palabras al asistir al melancólico desenlace de la COP-15sobre el cambio climático en Copenhague. La humanidad ha penetrado en una zona de tiniebla y de horror. Estamos yendo hacia el desastre. Años de preparación, diez días de discusión, la presencia de los principales líderes políticos del mundo... no fueron suficientes para despejar la tiniebla mediante un acuerdo consensuado de reducción de gases de efecto invernadero que impidiera llegar a los dos grados Celsius. Sobrepasado ese nivel y rozando los tres grados, el clima ya no será controlable, y quedaríamos entregados a la lógica del caos destructivo, amenazando la biodiversidad y diezmando millones y millones de personas.

El Presidente Lula, en su intervención en el día mismo de la clausura, el 18 de diciembre, fue el único que vino a decir la verdad: «Nos ha faltado inteligencia», porque los poderosos prefirieron negociar ventajas a salvar la vida de la Tierra y los seres humanos. Obama no aportó nada nuevo. Fue imperial, al imponer minuciosas condiciones a los pobres.

Dos lecciones se pueden sacar del fracaso de Copenhague: la primera es la conciencia colectiva de que el calentamiento es un hecho irreversible, del cual todos somos responsables, pero principalmente los países ricos. Y que ahora somos también responsables, cada uno en su medida, del control del calentamiento para que no sea catastrófico para la naturaleza y para la humanidad. La conciencia de la humanidad nunca más será la misma después de Copenhague. Si se dio esa conciencia colectiva, ¿por qué no se llegó a ningún consenso sobre las medidas de control de los cambios climáticos?

Aquí surge la segunda lección, que importa sacar de la COP-15 de Copenhague: el gran villano es el sistema del capital con su cultura consumista. Mientras mantengamos el sistema capitalista mundialmente articulado, será imposible un consenso que ponga en el centro la vida, la humanidad y la Tierra, y tomar medidas para salvarlas. Para el capitalismo la centralidad la tiene el lucro, la acumulación privada y el aumento de competitividad. Hace muco tiempo que distorsionó la naturaleza de la economía como la técnica y el arte que era de producción de los bienes necesarios para la vida. La transformó en una brutal técnica de creación de riqueza por sí misma, sin ninguna otra consideración. Esa riqueza ni siquiera es para ser disfrutada, sino para producir más riqueza, en una lógica obsesiva y sin freno.

Por eso es por lo que la ecología y el capitalismo se niegan mutuamente. o hay acuerdo posible. El discurso ecológico busca el equilibro de todos los factores, la sinergia con la naturaleza y el espíritu de cooperación. El capitalismo rompe con el equilibrio al sobreponerse a la naturaleza, establece una competición feroz entre todos y pretende sacar de la Tierra todo lo posible, hasta que ésta no pueda ya sostenerse. Si asume el discurso ecológico... es para hacer lucro con él.

Además, el capitalismo es incompatible con la vida. La vida pide cuidado y cooperación. El capitalismo sacrifica vidas, crea trabajadores que son verdaderos esclavos “pro témpore”, y adopta el trabajo infantil en varios países.

Los negociadores y los líderes políticos en Copenhague fueron rehenes de este sistema, que trafica, quiere obtener lucros, no duda en poner en riesgo el futuro de la vida. Su tendencia es auto-suicida. ¿Qué acuerdo podrá haber entre los lobos y los corderos, o sea, entre la naturaleza que clama pidiendo respeto y los que la devastan sin piedad?

Por eso, quien entiende la lógica del capital, no se sorprende con el fracaso de la COP-15 en Copenhague. EL único que levantó la voz, solitaria, como un «loco en una sociedad de «sabios», fue el Presidente Evo Morales, de Bolivia. «O superamos el capitalismo, o destruirá la Madre Tierra».

Nos guste o no nos guste, ésta es la pura verdad. Copenhague quitó la máscara del capitalismo, incapaz de conseguir consensos porque poco le importa la vida y la Tierra, sino las ventajas y los lucros materiales.

Compartir

  • Eskup
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

18 Dic 2009

Sobrevivir al desarrollo

Escrito por: jose-carlos-ga-fajardo el 18 Dic 2009 - URL Permanente

Hay palabras suaves, palabras que sirven para calmar el corazón y otras que hieren. Hay palabras que emocionan a un pueblo y cambian el mundo. Y hay, por otro lado, palabras que son veneno, palabras que se infiltran en la sangre como una droga, pervierten el deseo y oscurecen el juicio. "Desarrollo" es una de esas palabras tóxicas.

Serge Latouche, Sobrevivir al desarrollo.

Compartir

  • Eskup
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

Sobrevivir al desarrollo

Escrito por: jose-carlos-ga-fajardo el 18 Dic 2009 - URL Permanente

Hay palabras suaves, palabras que sirven para calmar el corazón y otras que hieren. Hay palabras que emocionan a un pueblo y cambian el mundo. Y hay, por otro lado, palabras que son veneno, palabras que se infiltran en la sangre como una droga, pervierten el deseo y oscurecen el juicio. "Desarrollo" es una de esas palabras tóxicas.

Serge Latouche, Sobrevivir al desarrollo.

Compartir

  • Eskup
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

Suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):