07 Oct 2009
Muchas personas ayudan a los más necesitados sin esperar nada a cambio, movidos por la pasión por la justicia
Pedonadme, pero, ante un post que calificaba de "paños calientes" a la labor del voluntariado en los Ciberseminarios que voy colgando aquí cada día, se me ha escapado un grito... desde mi vejez y desde mi expericnia al servicio de los más pobres y marginados durante más de cuarenta años. Como ya no tengo fuerzas para continuar con el voluntariado social en activo me d3dico a escribir en lo smedios, escribir libros y procunciar conferencias denunciando las injusticias de este modelo de sociedad. Pedor no basta con firmar manifiestos ni acudir a manifestaciones, que también, sinreconocer que en Europa hay más de veinte millones de voluntarios sociales, y en España más de un millón, que junto a la protesta aportan propuestas alternativas y viables, pero también arriman el hombro en el servicio social a los más necesitados. No podemos esperar a que todo cambie, pero ponemos los medios.
(Esta fue mi respuesta al post.. pero que no cupo por su tamaño, y dolor personal)
No puedo estar de acuerdo contigo. Treinta años de experiencia de voluntariado social, en cerca de 40 países de Africa y de América, y sobre todo en España, con más de tres mil voluntarios que han pasado por mis seminario y servicios... ya no cuento todo lo que se ha hecho y se sigue haciendo desde que yo he pasado a ser presidente honorario en www.solidarios.org.es . Por favor, échale un vistazo, y eso que no somos más que una gota en un mar de servicios en la sociedad civil. Consulta allí o en www.congde.org los enlaces con ONG como Manos Unidas, ACSUR- Las Segovias, Mensajeros de la Paz, Cáritas, Ayuda en Acción, Save the Children, SETEM, Horizontes abiertos, Tierra de hombres, Intermón, Cruz Roja, Médicos sin Fronteras, Médicos del Mundo, Acción contra el Hambre, Amnistía Internacional, MPDL... varios centenares. Por eso trato del tema en el Ciberseminario, así como en el Manual del Voluntario, ya en su 6ª edición. Grito, denuncio, aporto sugerencias, propongo alternativas viables... porque mi salud ya no me permite ir a bañar a discapacitados profundos en Don Orione, o a los centros penitenciarios o a trabajar con enfermos del SIDA cuando, hace 20 años, estaban considerados como apestados... o a repartir café caliente por las calles a personas sin hogar de varias ciudades o a organizar el envío, durante los veranos, de 200 voluntarios, en grupos de cinco, a 20 países de Latinoamérica: para servir y aprender allí el sentido de lo que hacen aquí durante todo el año. Ah, y siempre se han pagado sus viajes. No se trata de "turismo solidario".
Servicios en prisiones, con inmigrantes, ancianos, mujeres maltratadas, enfermos terminales o abandonados, prostitución, hospitales, asilos, envío de 70 toneladas de medicamentos en paquetes de 20 kilos, a cerca de mil maternidades y dispensarios en Africa, Oriente medio y Latinoamérica, un millón de libros enviados a Escuelas Normales de Latinoamérica en bibliotecas de 5000 volúmenes, y a centros penitenciarios en España y a departamentos de español en Universidades de África y Oriente Medio... asistencia a ancianos que viven solos, servicio de ayuda a estudiantes discapacitados, acompañamiento a deficientes mentales, servicio en Don Orione y en Cottolengo bañando, limpiando, vistiendo y dando de comer a discapacitados muy profundos, trabajo con terminales de SIDA, acompañamiento a drogadictos en procesos de recuperación, acompañamiento y algo de cena, cada noche en Madrid, Granada, Sevilla, Murcia, La Coruña, Jaén etc etc desde hace 14 años... todo esto y mucho más que me dejo en el tintero no puede considerarse como "paños calientes"... porque, junto a esto, por medio del Centro de Colaboraciones Sociales, desde hace más de diez años, denunciamos, protestamos, escribimos y aclaramos en cerca de mil medios de comunicación de América, desde Canadá a Patagonia mediante diez artículos semanales sobre DDHH, indígenas, medio ambiente, ancianos, niños, educación, solidaridad, droga, narcotráfico, prostitución, mafias, maquilas, venta de armas, discriminación por causa de sexo, raza, creencias o posición socioeconómica... Entra en www.ccs.org.es . Perdona el tono, pero a veces, al ver tantas desgracias como nos cuetan los telediarios no somos capaces de ver lo que hacen cientos de miles de voluntarios sociales desde la discreción y la eficacia, desde la generosidad y la alegría. Desde los 18 a los 80 años.
Se hacen más cosas que acudir a las manifestaciones y firmar manifiestos, que también lo hacemos. Los voluntarios sociales son mensajeros de paz que roban unas horas a su tiempo para ayudar a que los más necesitados se ayuden a sí mismos. Sin esperar nada a cambio, ni recompensa alguna en míticos más allá.. movidos sólo por la pasión por la justicia.
Un abrazo
jc
25 Sep 2009
Ayuda, pero no cualquiera
“La elección es nuestra. Podemos ser recordados como una generación que optó por prolongar las disputas del
El multilateralismo, a juicio de Obama, debería estar basado en cuatro pilares: la no proliferación de armas, la promoción de la paz y la seguridad, la preservación del planeta y una economía global que dé oportunidades a todos los ciudadanos. Las mismas exigencias que piden las organizaciones de la lucha contra la pobreza ante un dato agravado por la crisis, 1.100 millones de personas carecen de los recursos necesarios para subsistir.
Los líderes mundiales usan una doble vara de medir. Las declaraciones que hacen ante la ONU, el G-192 que
Ni Obama ni los representantes del llamado G-20 en el encuentro de Pittsburgh van a atreverse a cambiar políticas donde los poderosos dejen de imponer su voluntad a los demás, socializar las pérdidas y salvar un sistema que provoca la muerte diaria de 30.000 personas por inanición.
Las organizaciones de la sociedad civil debemos exigir más que nunca en estos momentos. Los Objetivos de Desarrollo del Milenio, una hoja de ruta que se impuso la comunidad internacional para avanzar en el acceso universal y gratuito a la educación, la sanidad, los sistemas básicos, etc., deben ser enarbolados
La ayuda
En España, según el informe de Intermón Oxfam sobre la realidad de la Ayuda, el Gobierno ha materializado esta apuesta con
Los ciudadanos no debemos dejarnos dominar por la lógica inhumana de los mercados, y debemos exigir con toda nuestra fuerza, justicia económica e igualdad efectiva.
Director de SOLIDARIOS para
11 Sep 2009
La vulgaridad e insensibilidad del Mendigogame
POR
En el videojuego Mendigogame, los jugadores buscan escalar posiciones sociales, desde la indigencia absoluta hasta convertirse en dueños del Palacio Real de Madrid, del parisino de Versalles o de otros edificios emblemáticos en cada país.
Se trata de la versión española del videojuego Pennergame alemán o del Clodogame francés, con presencia en varios países y con la amenaza de extenderse a otros. La empresa raíz de este producto es
Este juego online abusa de tópicos y prejuicios, justo aquéllos contra los que luchamos las organizaciones que trabajamos por mejorar las condiciones de vida de las personas sin hogar. Aglutina bajo la denominación de “mendigos” a un conjunto plural de personas con situaciones de lo más diversas, unidos tan sólo por la exclusión y el dolor común. Los sitúa como agresores, cuando son ellos las víctimas habituales de múltiples formas de violencia. Los muestra como borrachitos simpáticos, sonrientes junto a su mascota y encantados con la idea de dormir al relente.
En todos los países donde ha llegado el juego, ha habido protestas enérgicas de aquellos que sabemos de primera mano que vivir en la
A pesar de las críticas, el videojuego alardea tanto de su éxito que ha sido nominado como candidato al premio OnlineStar09. A los mensajes individuales de protesta, responden con una carta tipo que señala que Mendigogame es sólo un juego sin pretensiones de reproducir la realidad, añadiendo que “con nuestro juego atraemos la atención hacia el problema de
Niels Wildung, creador del original Pennergame, dice abiertamente que “Afrontamos las críticas y aclaramos que el juego es una sátira y no pretende representar la realidad”, y la empresa explica que tienen una política de responsabilidad social corporativa, según la cual apoyan a las personas sin hogar a través de donativos a organizaciones sociales que trabajan con este colectivo. Habrá que explicarle que la sátira debe dirigirse contra el poderoso que tiene herramientas para defenderse; cuando se dispara contra el débil se trata más bien de una burla. Y, por supuesto, ningún donativo tapa un agujero ético.
Hace pocos días, una representante de Farbflut se puso en contacto con la organización que presido, Solidarios para
No me parece necesario someter la propuesta a juicio ético o moral, porque tan sólo desde el punto de vista estético es de una vulgaridad insoportable. Vespasiano se equivocaba, el dinero sí huele, y a veces apesta.
Cristóbal Sánchez
Presidente de Solidarios para el Desarrollo
02 Jul 2009
“Mejor que hacer el bien es procurar que otros lo hagan”
ENTREVISTA:
Profesor emérito de la Universidad Complutense de Madrid (UCM, José Carlos García Fajardo fundó en 1987 SOLIDARIOS para el Desarrollo, una organización de la sociedad civil declarada de interés público y vinculada a la UCM, cuyos objetivos prioritarios son el voluntariado social, la cooperación con los pueblos empobrecidos del Sur y la sensibilización de la sociedad en temas de justicia social y solidaridad. En este sentido, García Fajardo considera que el voluntariado tiene un papel muy importante en la eliminación de las barreras mentales para hacer frente a las diversas formas de exclusión social. Desde 1999, cuando se creó el Centro de Colaboraciones Solidarias dentro de la ONG, procura además que esta sensibilización social tenga eco en los medios de comunicación a nivel mundial.
Ha señalado que los voluntarios sociales son caballeros andantes. ¿Por qué?
Se trataba de una figura retórica. Porque con su transparencia asumen la causa de los más débiles, denuncian las estructuras de poder injustas, se ponen en camino y se saben responsables solidarios que no hallarán descanso mientras exista una sola persona o comunidad explotada, marginada o ignorada. Tienen el idealismo y andadura de ese Caballero de la Triste Figura que se mueve en un mundo donde le toman por loco por no seguir el pensamiento único del mercado, la competitividad y los beneficios.
¿Existe un riesgo de saturación en el voluntariado social?
No lo creo. Al igual que la intensidad de una amistad no se mide por el tiempo que se pasa con el amigo, la intensidad y la calidad del voluntariado social se miden por la calidad de las horas invertidas en el servicio. Lo contrario podría influir en la continuidad de los voluntarios, pero para eso están las normas de conducta del voluntariado social que se aprenden en los cursos de formación continua y en la supervisión por los responsables de la ONG.
El voluntario debe ver los problemas con perspectiva y saber que él es una pieza más en un proceso de reinserción o en la resolución de un problema. Una persona sin hogar que lleva quince años en la calle no puede pasar de la noche a la mañana a vivir una situación de completa normalidad. La implicación intensa para conseguir resultados a corto plazo puede conducir a la decepción del voluntario o al aborto de resultados más firmes aunque a más largo plazo.
¿Qué supone la formación para un voluntario?
Durante mis años como presidente de nuestra ONG he sostenido que, sin formación, no hay voluntariado social. Una formación concreta para que el voluntario se desenvuelva en un entorno determinado, pero sobre todo un cierto aprendizaje en la sensibilidad, en el respeto y en la aceptación del otro, tal como es y sin pretender cambiarlo. Nosotros no vamos a enseñar nada ni a cambiar a nadie, sino a ayudar a transformar a quien lo desee, desde su propia realidad en la maduración de sus señas de identidad. Por ello escribí el “Manual del voluntario”, en el que recogí la experiencia de una vida.
En nuestro país hay centenares de miles de personas que se forman como voluntarios sociales. Sólo una actitud contemplativa, brotada del silencio, puede fundamentar y dar sentido a un vivir coherente. Y eso es lo que debe aportar el voluntario.
¿Cual es el papel del voluntariado en pro de la justicia social?
El voluntariado social no es prioritariamente una actividad asistencial con las personas marginadas, porque eso podría crear dependencia. La acción voluntaria tiene un componente asistencial decisivo en la resolución de problemas inmediatos, pero, sobre todo, se trata de buscar la colaboración mutua, la autonomía y, en definitiva, la felicidad para aquellos que no la tienen. Un voluntario puede ayudar a un discapacitado a sortear una barrera arquitectónica, pero su responsabilidad será, unida a otros miles de voluntarios, pedir a quien corresponda que desaparezcan las barreras. Su misión social se encamina hacia eliminar las barreras mentales frente a las diversas formas de exclusión social.
Algo mejor que hacer el bien es procurar que otros lo hagan. El voluntariado es para todos y ahí radica su eficacia social. Siempre habrá un lugar adecuado para cada persona dentro del voluntariado.
Los temas sociales tienen poca presencia en los medios de comunicación ¿Cuál es el papel de los mismos en las estructuras solidarias?
Hace tiempo, la campaña de Manos Unidas me impresionó con el siguiente mensaje: “si quieres cambiar el mundo, cambia tu corazón”. Y para cambiarnos a nosotros mismos, debemos dejarnos empapar por las cosas, permitirnos conocerlas. Hace una semana celebramos unas Jornadas de Comunicación para el desarrollo con el objetivo de abrir un debate en torno a ese papel de los medios de comunicación. Periodistas como Rosa María Calaf y Ana Pastor, profesores como Carlos Taibo y otros expertos como Pilar Orenes, nos recordaban que muchos medios no hablan del “tercer mundo” porque lo consideran un mundo de tercera. Y porque siguen una ‘equidistancia’ y supuesta objetividad marcadas que los convierte en cómplices de la injusticia. Pero cada día está cambiando esa actitud con la fuerza de la profesionalidad y de la auténtica información. No ha sido otro el objetivo para fundar el Centro de Colaboraciones Solidarias, hace más de diez años y a lo que dedico lo mejor de mi tiempo “liberado”
¿Qué es el CCS y qué fines tiene?
El Centro de Colaboraciones Solidarias (CCS) es un servicio gratuito del que se benefician más de 500 medios y cerca de 1.500 periodistas en toda América. Buscamos ampliar y profesionalizar la presencia de los temas sociales y de justicia social en universidades, centros de estudios y, sobre todo, medios de comunicación. Desde hace diez años analizamos la realidad social y humana de acuerdo con el calendario de las conmemoraciones más importantes en el campo de la salud, de la educación, de un desarrollo sostenible y de la justicia social.
Cada semana enviamos siete artículos de nuestra redacción y nuestros colaboradores sobre los grandes temas que proponen ONU, UNESCO, FAO, OMS, Amnistía Internacional, UNICEF, etc. Y otros cuatro más breves para que sirvan de “faldón”
Buscamos informar y sensibilizar a la sociedad y a los profesionales de la comunicación en temas de solidaridad, justicia social, por una cultura de paz, en defensa de los derechos humanos, con especial énfasis en la lucha contra la pobreza, la exclusión y la protección del medio ambiente.
En tiempos de crisis económica algunas personas creen que el voluntariado social evita la contratación de profesionales remunerados. ¿Cómo los convencería que dicha afirmación no es cierta?
El voluntario social nunca podrá amortizar ningún puesto de trabajo, pues eso supondría un intrusismo generador de mano de obra barata y, por tanto, de injusticia social. Igual sucedió con la prestación sustitutoria del servicio militar, hubo entidades que intentaron aprovecharse de los objetores de conciencia. Pero no prosperó en donde cada organización seria fue coherente con su concepción del voluntariado social. Hoy ya nadie puede llamarse a engaño. Los voluntarios sociales son mensajeros de justicia y de paz que saben robar unas horas a su tiempo para ayudar a que los demás se ayuden a sí mismos. Por eso los voluntarios sociales siempre serán necesarios, pues el modo en que ejercen su servicio a los más necesitados no interfiere sino que complementa la labor de los profesionales.
Por su relación directa con los jóvenes ¿opina si éstos están realmente sensibilizados con la realidad social de nuestro tiempo o necesitan impulsos nuevos para participar en la ayuda a los demás?
Es un error sostener que a los jóvenes les asustan el orden y la exigencia. Al contrario, si a un joven le pides poco no te dará nada, si les pides mucho te lo darán todo. Ésa es la experiencia cotidiana en las organizaciones de la sociedad civil con los voluntarios sociales que asumen un compromiso movidos por la compasión o espoleados por la injusticia. Lo que admiran y respetan no es la educación como transmisión de conocimientos sino la capacidad de los maestros para extraer lo mejor de cada uno de ellos.
(Revista de la Federación Riojana del Voluntariado Social)
10 Jun 2009
Bienaventuranzas del Voluntariado Social
1.- Bienaventurado el voluntario que no sólo “se matricula” en su voluntariado, sino que se forma y se informa constantemente de todo lo necesario para no meter la pata. Sobre todo, si no aprende de memoria la lección, sino que adapta la formación a sus motivaciones y a sus características personales.
2.- Bienaventurado el que sabe organizar su vida para no tener que fallar a su compromiso. Afortunado si sabe compaginar los exámenes, el encuentro con los amigos, su vida familiar, el partido de su equipo, su vida deportiva y las necesidades fisiológicas con su acción voluntaria. Y, en caso de conflicto, bendito si su sentido común le lleva a no dejar de lado aquella actividad donde está implicada una persona excluida. Bienaventurado si, en casos de fuerza mayor, sabe utilizar el teléfono o recurrir a los responsables de los programas o a sus compañeros voluntarios para que no cuenten con él.
3.- Bienaventurado el voluntario que sabe convivir y trabajar con aquellos que no piensan como él, sus compañeros voluntarios en primer lugar. Y bienaventurado si no pretende vestirse el mono de camuflaje para arrastrar prosélitos hacia otra plataforma ideológica que no sea el servicio desinteresado a los demás.
4.- Bienaventurado el voluntario que sabe que el marginado no es inferior ni superior, ni más bueno ni peor que él. Ese sabrá distinguir lo común que nos une a los seres humanos y las diferencias que nos hacen aprender unos de otros. Feliz aquel que no ve primero a un negro ni a un blanco, ni a un pobre ni a un rico, sino que sabe ver primero al ser humano y después a la riqueza de adjetivos que lo definen. Venerable será si en primer lugar sabe aceptarse a sí mismo con sus matices y aceptarse y quererse, ese aceptará al otro como es sin tener que tolerarlo, “a pesar de sus flaquezas”.
5.- Bienaventurado el voluntario que sabe trabajar en equipo y no se considera Superman ni mucho menos Spiderman (el hombre-araña que trepa). Bienaventurado aquel que gusta de D. Quijote como personaje literario, pero que sabe que su trabajo es muy real y válido para personas corrientes y molientes. Elogios merece si se considera más un Sancho Panza colaborador de las empresas nobles pero pegado a la tierra y a los problemas concretos de las gentes menesterosas. Ese sabrá poner límites a su acción voluntaria para que no se le convierta en una pesada losa y sabrá apoyarse en los demás para no caer en la tentación de creerse un mesías, aunque su trabajo sea imprescindible.
6.- Bienaventurado el voluntario que sabe convertir su trabajo en una actividad realmente gratuita por la que no espera que le den las gracias ni que su nombre pase a la lista de los elegidos entre el número de los buenos. Bueno será si disfruta con la acción voluntaria y no convierte al marginado en un “objeto” de sacrificio para alcanzar ningún fin sino como un fin en sí mismo.
7.- Bienaventurado el voluntario que no se toma su acción como un lavado de conciencia de tres horas semanales. Ese tipo de colada será de las que dejan rastro, como los malos detergentes de la tele. Bienaventurado aquel que es capaz de pensar el por qué de las situaciones de injusticia. Aquel que propone soluciones preventivas y exige a quien corresponde que corte la raíz de los problemas que tienen solución.
8.- Bienaventurado si cuando protesta por estas injusticias lo hace desde una participación coherente en los problemas. Bienaventurado si entiende que el voluntariado es una forma de construir la democracia, una forma de tomar decisiones sin delegarlas en nadie. Bienaventurado si cuando busca una transformación social interpreta que no tienen que ser los extraterrestres quien la hagan, sino cada uno de nosotros dentro de una organización o de un proyecto solidario. Y Bienaventurado el voluntario que sabe transmitir la actitud y la sensibilidad que lo alimenta a aquellos que aún creen nadar en un estanque de pirañas.
Cristóbal Sánchez Blesa
10 Mar 2009
Ciber voluntariado. 12 Cultura de participación
Con el fin de luchar contra la exclusión social, es preferible comenzar de nuevo que poner parches para calmar las conciencias de los que no saben ver que el hambre, las epidemias, la desertización creciente, la postergación de la mujer, la explotación de los niños y todas las formas de marginación no son causa sino efectos de una pobreza de la mayoría por la ambición de los menos, pero más poderosos.
Sin un ambiente de participación ciudadana, el voluntariado social pierde su sentido. Todo está relacionado y es interdependiente. El planeta tierra no conoce ni primer ni tercer mundo, es una realidad global que a todos nos afecta. Debemos acostumbrarnos a pensar con perspectiva planetaria y pasar de la ecología a la ecosofía. La primera se ocupa del estudio del medio ambiente, mientras que la ecosofía significa que nos sabernos parte del mismo.
No sólo nos va en ello la calidad de vida sino la misma supervivencia, pues no en vano los Informes del PNUD alertan sobre el peligro inminente de que el actual modelo de desarrollo pase de injusto a inhumano. Esto no cuenta tan sólo para los países del llamado Tercer mundo. Y si a alguien “fatigan” estos datos, más fatigan a quienes los padecen, como dijo el anterior Secretario General de las Naciones Unidas, Butros Galli, quien pidió “un nuevo pacto mundial entre el Norte y el Sur para evitar el estallido de una bomba social integrada por 1.300 millones de personas que viven en la miseria sin acceso al empleo, a la sanidad o a la educación. De la respuesta política y del compromiso financiero de los países más ricos depende el futuro del planeta ya que la explosión social es inminente”.
Si alguien pensara que estas reflexiones no caben en un curso sobre el Voluntariado Social, sepa que los más atroces sistemas sociopolíticos y económicos de la historia fueron anunciados previamente en publicaciones sin que el gran público reaccionase. No sería difícil enumerar las obras y los autores que a lo largo de la historia anunciaron con tiempo las calamidades que habrían de suceder una vez que conquistaran el poder. Pero baste con esto para terminar con la fantasía de que el voluntariado social se ocupa sólo de los pobres y marginados “nacionales”, por decirlo de modo suave. El voluntariado social hunde sus raíces en el grito de los pobres, y no sólo les presta su voz y sus manos sino que los escucha con atención porque ellos deben ser los protagonistas de su andadura vital y no comparsas en un guiñol cuyos hilos no están en sus manos.
J.C. García Fajardo
06 Mar 2009
Ciber voluntariado 10: El grito de los excluidos
Ser persona es la capacidad de darse a los demás y saberse parte de la creación entera. El tránsito de ser humano a persona es esa actitud radical de crear espacios de encuentro y ambientes de solidaridad fruto de una convivencia consciente de que la comunión es la más alta expresión de la naturaleza humana, porque se apoya en una voluntad de asumir la realidad más auténtica.
Nada más lejos de la uniformidad y del individualismo que se apoyan en un egoísmo lastrado por confundir los medios con los fines, instrumentalizándolo todo en aras del interés o de la utilidad como únicos criterios válidos para triunfar por encima de los demás. La felicidad personal tiene que ver con la perfección de la humanidad entera, con la maduración de cuanto existe y con aquella actitud ante la vida de una pobreza noble que nos anima a “vivir con modestia y pensar con grandeza”.
Los poderes de turno pretenden imponernos doctrinas que amenazan con ahogar la libertad de elegir, de ser y de compartir. No nos permiten ni siquiera el derecho a equivocarnos.
Pero por fortuna, cada día somos muchos más los compartimos la suerte de los demás en la convicción de que los hombres somos hermanos y que participamos de un proyecto común. Es preciso juntar esfuerzos para luchar por la humana condición que exige la dignidad como garantía de una libertad auténtica. No libertad para morirse de hambre. Así seremos capaces de sintonizar con esos millones de personas que padecen hambre, miseria, dolor, marginación y soledad.
Es un error considerar que el voluntariado social que ejercitamos en nuestras comunidades no está íntimamente ligado a la suerte de los más pobres del mundo. Se pierde de vista la auténtica naturaleza del voluntariado social y corremos peligro de reducirlo a una beneficencia que perpetúa y se convierte en cómplice de las estructuras de injusticia que padece nuestra sociedad. Esas estructuras son la causa del subdesarrollo, que no es una etapa en el camino hacia el desarrollo sino un subproducto del mismo basado en una sociedad consumista, opulenta y despilfarradora a costa de la explotación de los pueblos empobrecidos del Sur.
Urge extender este movimiento de solidaridad a todos los hombres, comenzando por los más cercanos, por los que están a la vuelta de la esquina, por los que viven a nuestro lado sin que nos hayamos dado cuenta de su indigencia, de su tristeza y de su aislamiento mientras permanecemos ciegos a las manos que se extienden hacia nosotros y nos llaman. Más que enviados, debemos considerarnos llamados a un quehacer solidario. Al fin y al cabo, la libertad no nos la puede dar nadie sino que se conquista cada día.
J.C. García Fajardo
05 Mar 2009
Voluntariado social y otras actividades
Con motivo de las elecciones en EEUU, muchos políticos han descubierto el potencial ciudadano durante las campañas.
En la victoria de Obama fueron importantes los dos millones de voluntarios que buscaron el apoyo ciudadano. Igual que utilizaron Internet y crearon una comunidad simpatizante en Facebook. Se trataba de dar a conocer la imagen del candidato, su actitud y sus ideas. Se dirigieron a personas corrientes que se sabían interpeladas y a las que hacían sentirse necesarias para la superación de la crisis económica, la ampliación de los servicios sociales, de las pensiones, de la educación, creación nuevos puestos de trabajo y para terminar con los escándalos financieros y con la sensación de inseguridad y de agresividad que marcaron la política de Bush.
Les dijeron que otro mundo era posible, porque era necesario. Que no se trataba de poner parches al modelo de desarrollo actual sino de atreverse a crear uno nuevo.
No sin razón se ha hablado de la explosión del voluntariado. Algo que en Europa no está arraigado. Es difícil imaginar un voluntariado motivado ante las próximas elecciones al Parlamento Europeo. Porque perciben la ausencia de líderes con carisma y capacidad de arrastre. No hay más que mirar a dirigentes que se muestran escépticos ante un desafío tan necesario como urgente. Vuelven a resonar aires de
Cuando deberíamos conformar la Europa de las sociedades civiles, de los pueblos y de las nacionalidades, nos encontramos con políticos entecos, anacrónicos y de muy cortos vuelos. No es de extrañar que los ciudadanos se resistan a cooperar con partidistas que se descalifican unos a otros y dan la impresión de estar movidos por la codicia del poder y el disfrute de sus prebendas.
Este es el voluntariado político que algunos confunden con el social. Pensaron, “si los voluntarios sociales han sido el activo de las ONG, aprovechémoslo nosotros también”.
Pero los voluntarios sociales son mensajeros de esperanza que ayudan a las personas y a los pueblos para que éstos se ayuden a sí mismos, y que arañan unas horas de su tiempo para llevar a los más necesitados ayuda, compañía y afecto.
Ya hemos asumido que el ejercicio exclusivo y principal del desarrollo integral de la persona y de la sociedad no compete en exclusiva ni al Estado ni a los partidos políticos ni a las religiones.
Es el ser humano en su entorno con su cultura y sus opciones libres quienes deben ser los protagonistas de su desarrollo integral. Siempre cabrá la cooperación, pero nunca una imposición que no respete la libertad, la conciencia, la justicia y el derecho fundamental a buscar la felicidad, pues el ser humano ha nacido para ser feliz. Y la felicidad tiende a la proyección de las potencialidades del ser humano en un desarrollo equilibrado que le acerque a la plenitud de su ser como persona.
Como el ser humano se mueve por conceptos y se sirve de categorías, las organizaciones con voluntarios sociales entienden que su espíritu se caracteriza por:
La gratuidad, pues es la donación de sí mismo y la conciencia de ser para los demás lo que sostiene su concepción de
De ahí que nada se aleje más de un auténtico voluntariado social que: Invadir el terreno de los profesionales. Imponer ideologías, políticas culturales o religiosas, por dignas y respetables que sean. Utilizar al excluido como herramienta para satisfacer su curiosidad o sus necesidades profesionales. Crear dependencia con el asistencialismo, pues el voluntario desarrolla en las personas capacidades personales que les lleven a
Los
Bienvenidos los voluntariados políticos, cívicos o deportivos pero no los confundamos con el voluntariado social, porque en éste se pasa de la compasión y de la emoción al compromiso personal.
José Carlos Gª Fajardo
04 Mar 2009
Cibervoluntariado 9: Hacer propias las necesidades ajenas
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Nosotros somos responsables, en la más bella acepción del término, y podemos compartir la situación de los “condenados de la tierra” haciendo propias sus necesidades. Las personas de carácter no tienen tiempo para los lamentos porque se ocupan en trabajar para remediar las desgracias y las necesidades de los que sufren. El voluntariado social o se erige en esta realidad palpitante e ineludible o hace causa común con los responsables de que se perpetúe la injusticia estructural institucionalizando los efectos al no acometer la transformación de las causas. Pasemos el mensaje de boca en oreja acompañado de una conducta coherente con nuestra actitud vital. Tenemos que seguir el camino de los hombres y mujeres auténticos que nos precedieron y que, hoy mismo, en tantos lugares, anónima y eficazmente, están contribuyendo a este alborear de un mundo nuevo con una sociedad nueva. Al fin y al cabo ¿qué es la solidaridad sino la respuesta ante una desigualdad injusta? La solidaridad que queremos construir supone cambios sociales desde las estructuras para transformar nuestra sociedad y abrirnos camino hacia un futuro sostenible. La solidaridad se forja cuando comprometemos nuestra vida, nuestro tiempo, nuestros conocimientos y nuestra voluntad de cambiar una sociedad que no nos gusta por otra más humana, más digna y más justa. Por eso, no todo está perdido y si es cierto que “la noche nace al mediodía” como sostienen los sabios chinos, no lo es menos la proposición contraria que se encuentra en la afirmación anterior “la aurora comienza a medianoche”. Dado el abismo en que ha desembocado nuestra sociedad de consumo, de crecimiento ilimitado y de progreso incontrolado, es posible que nos encontremos en ese nuevo amanecer que desarrolle la nueva cultura de la solidaridad. Del mismo modo que la caída del muro de Berlín, en 1989, sorprendió a la mayor parte de los expertos y estudiosos de todas las universidades del mundo, así como a los profesionales de los medios de comunicación, digan ahora lo que quieran pero ahí están las hemerotecas para comprobarlo, es muy probable que esa nueva revolución se esté produciendo aunque, como en todos los acontecimientos que marcaron el cambio de edades en la historia sólo sean perceptibles en su forma real cuando ya se hayan producido. Un espacio no se hace visible hasta que no se adquiere una cierta distancia. El mundo digital está transformando nuestras estructuras desde lo más profundo de forma que son inimaginables las posibilidades del ser humano que, como en el ejemplo de Mc Luhan, "pisa a fondo el acelerador de una potente máquina pero con la mirada puesta en el retrovisor". Nuestra tarea como voluntarios sociales es ayudar a recuperar nuestras verdaderas señas de identidad. |
J.C. García Fajardo
03 Mar 2009
Bibliotecas para Escuelas de Magisterio en Latinoamérica
Amigos, he leído este texto en Tribuna Complutense, el medio de difusión más importante de nuestra universidad. En Solidarios, nunca hacemos las cosas para que "se sepa", pero si las hacemos ¿por qué no se van a dar a conocer? Así mostramos que nadie sabe de lo que es capaz hasta que se pone a hacerlo. Pueden los que creen que pueden. En este caso, se comenzó con un par de libros llevados a unos amigos estudiantes de medicina en Cuba... y hoy nos acercamos al millón de ejemplares. Por supuesto, nada de esto hubiera sido posible o al menos en esta magnitud, sino hubiéramos contado con la ayuda de la Comunidad de Madrid y de
Bibliotecas de Solidarios para La Habana
El fundador de Solidarios,
¿Cómo colaborar?
La iniciativa de enviar bibliotecas es una de las más asentadas en Solidarios. Llevan ya años mandándolas a centenares de centros semejantes en toda Latinoamérica y a las facultades de África y de Oriente Medio en las que funciona el departamento de español.
El profesor Gª Fajardo calcula que, en este tiempo, se han enviado más de 700.000 libros a universidades y centros pedagógicos de Latinoamérica. Sin contar los que han ido llevando en sus viajes, sobre todo a los departamentos de español de universidades de África y de Oriente Medio.
Asegura además que, ahora que tiene más tiempo libre, quiere ocuparse del envío del mayor número posible de libros.
Informa de que Solidarios tiene libros ya seleccionados para próximas remesas, pero admiten todos los que se les hagan llegar a
En estos momentos se está organizando una campaña de financiación de cada biblioteca, figurando con una placa que indica la procedencia de los fondos. Cada contenedor que se envía cuesta unos mil euros.
Aparte de los libros, Solidarios también ha enviado más de sesenta toneladas de medicamentos a más de mil dispensarios, maternidades, pequeños hospitales, clínicas y asilos en África, América y Oriente Medio. Estos envíos se detuvieron cuando la OMS dijo que sólo se podían enviar genéricos, algo fácil de decir, pero costoso porque hacía falta mucho dinero para encargar los medicamentos a los laboratorios, ya que estos exigían el pago por adelantado.
El profesor Gª Fajardo asegura que, ante dicha situación, en Solidarios no se desanimaron, sino que dejaron el servicio y pasaron a otros proyectos como el envío de libros.
Existe una cuenta activa en Triodos Bank (la banca ética) para aquellos que quieran ayudar. Hay que indicar “libro solidario” y el número es
1491-0001-20-00010005360
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