18 May 2012

Un profundo malestar

Escrito por: jose-carlos-ga-fajardo el 18 May 2012 - URL Permanente

A mediados del siglo XIX, se denunció: “un fantasma recorre Europa”.

Expresión de la toma de conciencia por los trabajadores de que el capital se apoderaba del valor añadido por el trabajo. Surge la conciencia de proletario, de ser humano estafado.

En la antigüedad hubo siervos o esclavos pero no tenían conciencia de que podían y debían alzarse contra ese Amo que los esclavizaba. El sistema ya no era justo ni acorde con la cosmovisión que imponían las revoluciones industrial y política. La lucha de clases fue una realidad exigida por la contradicción y por el empobrecimiento de trabajadores y más parados, hacinados en un ejército de depauperados.

Después de la caída de los grandes imperios (Otomano, alemán, ruso, austríaco,1914-18) hubo una renovada sensación de malestar y de angustia que preparó el camino para acoger a salva-patrias y a líderes de movimientos totalitarios que ofrecían orden, seguridad y trabajo. Todo ello habría de llevarnos a monstruosas matanzas en las que centenares de millones de personas morían sin saber por qué… ¿qué diferenciaba a los de uno y otro bando, a estudiantes y profesionales, a personas de la misma religión y hasta concepciones?

La explosión demográfica, arma de destrucción masiva que en menos de un siglo pasó de mil doscientos millones a seis mil millones de habitantes y que ya ha aumentado en otros mil millones no fue abordada en sus raíces por la perversa influencia de ideologías que tampoco supieron ver la destrucción del medio ambiente. Y por la oligarquía que se instalaba como potencia oculta que controla producción, trabajo, economías de casino y desprecio por las personas como “recursos humanos” y de respeto de las riquezas de la tierra como “recursos económicos”.

Ante el bombardeo de malas noticias que extiende las emociones negativas, malestar psíquico y lo que es peor, los ciudadanos se sienten culpables de una situación a la que no le ven salida. Y una ciudadanía sin futuro es incapaz de administrar adecuadamente el presente.

La crisis económica extiende un pesimismo social, tristeza y falta de expectativas. No se ve la salida. No hay futuro, por tanto, tampoco hay presente.

Hemos pasado de la preocupación a la angustia, dicen los sociólogos.

En una crónica de Charo Nogueira se ofrecen opiniones de prestigiosos expertos: "Estamos en una situación de miedo generalizado: cae la economía, la cifra de parados ha subido de 1,8 millones a 5,6 en apenas cuatro años. Cuando pensábamos que ya salíamos de una crisis, ha llegado la austeridad", dice el profesor Gil Calvo. Desde que, en 2010, comenzaron los recortes vivimos una pesadilla. Ni hay remedio, ni remediadores. Aquí surge la amenaza de la gran depresión del 29: el peligro de seguir a quienes ofrezcan seguridad, aunque sea sin justicia, como “salva-vidas” ya que no como salva-patrias pues, en la Unión Europea, la confusión todavía no permite a la mayoría asumir la evidencia de Cicerón “Mi patria está allí en donde puedo vivir con dignidad”.

"Hemos pasado de ser los nuevos ricos de Europa, hasta 2008 y con dinero de los alemanes, a ser los nuevos pobres, cuya salvación depende de Alemania, y quizá de Francia", apunta Gil Calvo. "Lo que me asusta es que se nos dice que somos culpables, que lo tenemos merecido y que tenemos que pagarlo por haber vivido por encima de nuestras posibilidades. Estamos interiorizando lo que creen de nosotros".

Estamos en estado de shock, pero no es un accidente, es una estrategia de clase que busca objetivos determinantes. Hay un 1%, los especuladores, que se están forrando, apunta Kaplún.

Decimos “la que está cayendo”, pero es un eufemismo que implica que nadie tiene la culpa. Como si fuera un accidente Pero es “la que nos han tirado encima”. Los mercados son personas. El Amo escondido de la parábola de Hegel.

Ante la falta de un futuro en el que podamos intervenir, se tiene la sensación de imposibilidad para hacerlo, en una indefensión aprendida que lleva a decir “no puedo intervenir en el futuro de mi vida”. Esto último lleva a la apatía y a la depresión. Y cuando la depresión, aunque siempre individual, se convierte en una especie de fenómeno colectivo, es un problema mayor.

Empobrecidos, culpables, sin futuro. El miedo es el único valor que se transmite más rápido que las enfermedades, porque es contagioso, advierte el psiquiatra Bobes.

De aquí la urgencia de compartir, de informarnos mediante las redes, de alzarnos contra el nuevo tirano en forma de “mercados” ante el que no sólo es lícito alzarse y derribarlo sino que, ante el sufrimiento de los débiles, es un deber inexcusable. Juntos, podremos. Para recomenzar con otro estilo y otras reglas de juego.

José Carlos García Fajardo

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Voluntariado: Habilidades sociales

Escrito por: jose-carlos-ga-fajardo el 18 May 2012 - URL Permanente

A veces, el lenguaje nos ayuda a reformular la realidad o a perpetuarla en sus vicios. Cuando expresamos el mensaje de nuestro interlocutor con otras palabras parecidas, podemos ayudarla a buscar un nuevo enfoque en la solución. Una persona mayor nos puede decir: “mi hija es una descastada y una indeseable que nunca se acuerda de mí”. Nuestra respuesta no puede reafirmar esa opinión porque ahondaríamos el abismo entre madre e hija, e incluso podría meternos en un problema con la familia. En realidad, nuestro cometido será tratar de recomponer lazos. Sin quitarle la razón responderemos algo así como: “Entiendo, estás muy disgustada con la actitud de tu hija”.

El error más frecuente de quien reformula consiste en reproducir fielmente la opinión de la otra persona. En el ejemplo que nos ocupa se podría “meter la pata” respondiendo: “Si, ya la comprendo, me doy cuenta de que su hija es una desgraciada que se ha olvidado de usted”. Y algunos voluntarios terminarán con una fórmula fatal: “...pero no te preocupes, ya estoy yo aquí que vendré a verte”. De este modo solo conseguimos soliviantar más los ánimos de la otra persona, sin provocarle ningún alivio emocional y pocas compensaciones prácticas.

Se suele tener más éxito al iniciar conversaciones –sobre todo con personas desconocidas- cuando utilizamos temas neutros, ajenos a la espera personal del otro (“Es bonito este lugar”, “¿Vio el partido de ayer?”, “¿Se enteró de lo que ocurrió esta mañana en la Gran Vía?”, “Tenemos un tiempo de perros”...).

Si tenemos oportunidad, es muy ventajoso conocer de antemano los centros de interés de la otra persona. En el caso de personas mayores, éstos pueden girar en torno a su familia o a sus recuerdos; si hablamos de niños, los juegos, los ordenadores, el fútbol, el colegio... Temas que podemos utilizar para atraer su interés y tocar más adelante otros temas.

En general, se recomienda la utilización de preguntas abiertas (¿Y qué ocurrió?, ¿cómo te sientes?, ¿por qué te afectó tanto aquel asunto?...) más que las cerradas (¿Cuántos años tienes?, ¿Dónde has ido esta mañana?, ¿Qué enfermedad tienes?, etc). Las preguntas abiertas dejan más libertad al otro para dar una respuesta con la que se sienta cómodo; en unos casos precisará y dejará en el aire aspectos desagradables en los que no quiera entrar.

Podemos utilizar las preguntas sobre gustos y opiniones para mantener la conversación. Prácticamente podemos pedir opinión sobre cualquier tema a la otra persona. Según el grado de confianza que nos una a esa persona, podremos preguntarle sobre asuntos más “light” (deporte, clima, cine), o sobre asuntos relacionados con la actualidad, la política, religión etc. que den lugar a conversaciones más personales y a opiniones más valientes.

En el campo de las habilidades sociales, los voluntarios somos aprendices que debemos movernos con prudencia, cautela y humildad.

J. C. Gª Fajardo

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04 May 2012

Quién pisó el acelerador

Escrito por: jose-carlos-ga-fajardo el 04 May 2012 - URL Permanente

Siempre me lo he preguntado, para explicarme la transformación de Comunidad Europea con 12 países, a este monstruo de la Unión Europea, con 27 miembros y unos cuantos más a la espera. Cuando se hubieran podido establecer contratos preferenciales de acuerdo con la evolución de cada uno, en libertades, derechos sociales, fiscalidad y los componentes de una democracia.

Ante el caos con que nos amenazan algunos agoreros, tomemos altura para considerar si no estamos en una enésima batalla entre dioses, teogonía más que cosmogonía.

De los poderes absolutos, encarnados en religiones y en dinastías divinizadas, la soberanía auténtica mostró su rostro al atribuírsela “formalmente” al pueblo, pero que nunca había dejado de pertenecer a los poderes económicos.

Cuando dominaban los “dioses”, mediante el poder de sus representantes, no había problema. O se obedecía o se era eliminado. Cuando los Imperios chocaron por sus intereses, se sucedieron aprovechando lo conseguido por los vencidos. “Grecia conquistada [por Roma] conquistó al conquistador”.

Inventaron formas de gobierno que llamaron Estados, para conseguir el orden necesario para el crecimiento del poder que seguían detentando los “mercaderes” y los que los respaldaban con sus riquezas desde la oscuridad.

La búsqueda de nuevas rutas para llegar a Catay y al Cipango en busca de riquezas, alumbró un mundo que conquistaron los europeos bajo el pretexto de cristianización, civilización y comercio. Al igual que sucedería en el continente africano también feudo de los europeos.

El Extremo Oriente seguía su marcha, aunque misioneros y comerciantes avanzaban con sus empresas. El Islam había tenido su esplendor y de una arabización inicial pasó a una islamización, movida por los mismos intereses.

El centro geopolítico había pasado del Mediterráneo al Atlántico. Con las riquezas de las tierras colonizadas, así como con sus poblaciones a quienes no dudaron en llamar “recursos” materiales y humanos.

Así se desarrolló la Revolución Industrial: recursos económicos y mano de obra gratis que aportaban las colonias para utilizar los conocimientos científicos y técnicos de las metrópolis.

¿Que hubo esclavitud, genocidios, expropiación y crímenes execrables? A nadie importaba, porque se aplicaba la máxima de Maquiavelo: “la fuerza es justa cuando es necesaria”. Quién decidiera lo “necesario” poco importaba: poderes ideológicos, soberanos dinásticos, o los grandes capitales que mostraron su rostro en la City de Londres, Nueva York y en las Bolsas de otros países cuyos gobiernos controlaban cada vez más.

No importaban ni la religión, ni las dinastías, ni los reyes, ni los nobles, ni las monedas pues los demiurgos de las nuevas sociedades mercantilizadas eran poderes económicos. Vinieron las grandes Revoluciones de América, de Francia, de Rusia, de China… y se privatizaban las ganancias mientras se socializaban las pérdidas. Unos, escudándose en liberalismos capitalistas y otros, en marxismos llevados al paroxismo de los soviéticos, China y demás países en los que prendieron sueños de independencia y desarrollo.

Muchos pasaron de la explotación por las metrópolis a los nuevos dioses totalitarios: soviéticos, fascistas, nazis, y el resto.

Un pequeño estado, Prusia, se lanzó a la conquista de sus vecinos apoyados en el “carisma” de la lengua. Bien sirvieron los textos de Fichte, de Herder y otros visionarios del “espíritu del pueblo”, para crear el Reich, con Bismark de canciller. Después de la Gran Guerra, ese pueblo alemán llevó al poder a otro visionario que se lanzó a la locura de Reich de los Mil años.

Conocemos los resultados de la Guerra mundial, el hundimiento de los alemanes y la ayuda que recibieron con el Plan Marshall así como otros estados europeos para enfrentarse a la URSS. Por eso surgió la OTAN.

Nacieron el BM, el FMI, la ONU y después la Comunidad Europea que habría de servir como tercera potencia económico financiera entre el Este y el Oeste, para expandir su modelo de desarrollo económico. Abiertamente pero en nombre de los nuevos dioses, invisibles pero “eficaces”, a los que llamaron “mercados”.

A muchos países de la URSS los integraron en la OTAN y luego…alguien pisó el acelerador y los metió con calzadores en la Unión Europea, para debilitarla y llevarla al actual estado de postración y desconcierto.

A vista de pájaro, la hegemonía alemana actual podría degenerar en una nueva soberbia, hoy incapaz de hacer frente a los auténticos poderes soberanos: los “mercados”, estos dioses que no existen pero que habitan las lagunas de nuestra ignorancia.

Gran Bretaña, siempre dispuesta a acompañar a los ganadores, pero ya no podrán ignorar la potencia de las economías emergentes: China, Rusia, India, Brasil, los BRIC, así como al inconmensurable poder de la revolución de las comunicaciones en manos de la gran esperanza de nuestro tiempo: la participación de la sociedad civil en la construcción de un mundo más justo y solidario.

José Carlos Gª Fajardo

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Compartir y caminar juntos

Escrito por: jose-carlos-ga-fajardo el 04 May 2012 - URL Permanente

Uno de los hechos más revolucionarios del siglo XVII fue la proliferación de folletos políticos en inglés que circularon entre el pueblo. A quienes no sabían leer se los leían en tabernas, puentes y plazas. La Biblioteca británica conserva más de 20.000.

Desde entonces, ya no se legisla con visión trascendente alguna, sino con el punto de mira puesto en los titulares de la soberanía, los ciudadanos.

El desarrollo de los medios de comunicación hace mucho que superó el ámbito de la prensa escrita. Aquella galaxia de Gutenberg precisaba de otros medios para la comunicación de los mensajes que alcanzaran directamente a la población sin que ésta tuviera que estar alfabetizada. Y más adelante, con el invento del transistor, sin necesidad de estar en su casa conectado a una red. Se superarían así los límites de espacio y de tiempo, la servidumbre de las tiradas de la prensa y aún la de los horarios para informativos. Todo es expandiría de manera imparable en la aldea global estudiada por MacLuhan.

En plena Convención francesa, Rouget de Lisle entrega a Dantón la letra de La marsellesa que éste distribuye para que pase de mano en mano y de boca en oreja sin limitaciones culturales. Se cantaba y transformaba tanto al que lo hacía como a quienes escuchaban.

La invención del telégrafo en 1844 inició la revolución electrónica con una transformación de la cultura, valores y actitudes jamás soñada. El proceso alcanzó su paroxismo el 24 de noviembre de 1963 cuando más de doscientos millones de personas, separadas entre sí por millares de kilómetros, se convirtieron en testigos oculares de un crimen. El asesinato de Lee Harvey Oswald fue retransmitido en directo implicando a millones de seres anónimos. Personas analfabetas y que jamás habían recorrido más allá de unos kilómetros, pudieron viajar con la televisión infinitamente más de lo que hicieron sus antepasados.

Las nuevas técnicas amenazan con desbordar los saberes científicos de las personas que trepidan en la brusca aceleración de la historia. Vivimos inmersos en un mundo cuyo sentido se nos escapa y en una dinámica cuyo control es insoslayable. Cuando liberó la energía, ésta se convirtió en poder y fue preciso conocer sus leyes para servirse de ella.

Después de la larga noche medieval los saberes del Renacimiento se enriquecieron nutriéndose en el mundo antiguo, porque osaron saber. Sapere audiam, fue la consigna. Más bullen griegos que cristianos, exclama Erasmo y, en las ciudades donde los burgueses toman el relevo en los controles, la economía se transforma y la sociedad se conmociona. Ante sus ojos atónitos se alza un quehacer inmenso.

Desde siempre hemos considerado la evolución del pensamiento sociopolítico atendiendo a las creencias que informaban las instituciones y a las presiones económicas. Las artes, las ciencias y el derecho se insertaban en entramados de filosofía y metafísica, bajo la férula de ideologías dominantes. Se trataba de mantener unos órdenes de convivencia que se les antojaban perfectos. Se mantenía el orden y la obediencia a los poderes constituidos porque el cielo lo había querido así. El temor al castigo ocupó el puesto de la justicia y así se organizó un orden por sumisión, donde impera el absolutismo monárquico, un orden por concurrencia, en el que la democracia sigue a las revoluciones universalistas, un orden por comunión que busca afirmar características propias de determinados pueblos en una actitud contrarrevolucionaria y un orden por solidaridad que llega a rozar en tal modo la utopía que sólo ha sido posible mantener por la fuerza.

En nuestro tiempo, se ha desarrollado un nuevo orden mundial de la información y de la comunicación consciente de que quien tiene la información tiene el poder y de que, en los grandes procesos evolutivos, sólo sobreviven las especies mejor informadas. El ignorante ya no es libre, decía Hegel. El medio no sólo se ha convertido en mensaje sino que, con palabras de MacLuhan, lo aceptamos y hasta necesitamos como masaje, sin el cual nos sentiríamos perdidos, desorientados, sin puntos de referencia y sin criterios para alcanzar un cierto grado de control sobre nosotros mismos. No sabemos adonde nos conducirá esta tremenda trepidación de los pilares de una historia cuyo sujeto siempre es el ser humano. Mientras tanto, padecemos la más grande deshumanización, desarraigo y, lo que es peor, la renuncia del ser humano en busca de un sentido, no ya para la vida, sino para vivir aquí y ahora en solidaridad con los demás seres; conscientes de que ya nadie puede ser extraño para nadie, ni nada nos puede ser ajeno. O compartimos, nos acogemos, nos respetamos y caminamos juntos, o la nave sin control se desintegrará incapaz de soportar tanto sufrimiento de millones de personas desesperadas.

José Carlos Gª Fajardo

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27 Abr 2012

ESte sistema no tiene defensa

Escrito por: jose-carlos-ga-fajardo el 27 Abr 2012 - URL Permanente

Es una crisis del sistema en el que vivimos y cada día tengo más motivos de preocupación porque se derrumban más cosas, decía el Profesor de Economía y escritor José L. Sampedro.

Sigo indignado pero admito que es el resultado de una evolución del mundo, no ya sólo del sistema. Creo que hay un mundo global, que los griegos llamaban cosmos: todo depende de todo. Los hombres, con la soberbia que nos caracteriza, pensamos que dirigimos los acontecimientos, la historia, que llevamos el timón del barco. En el fondo, somos protagonistas del gran teatro del mundo, pero no sus autores. El guión lo escribe la vida, el producto más adelantado de la evolución.

A sus 95 años, el profesor subrayaba lo que ya pensaban los chinos hace más de tres mil años: el mundo es esencialmente vacío y energía. Pero el proceso global es un proceso no sólo de evolución sino de involución, porque el cosmos son va a ningún sitio.

No se puede transformar un sistema con los mismos elementos utilizados para imponerlo. Los privilegiados quieren mantenerlo. Estamos en un momento que podría compararse con el Renacimiento, con la cantidad de inventos conseguidos; la imprenta que difundió la primacía de la razón ante la teología. Aquello no lo pudo soportar el sistema y se inició el capitalismo. Ahora la informática es comparable a lo que fue el libro.

“No estamos haciendo un uso humano de los seres humanos”, afirmaba Norbert Wiener, fundador de la cibernética. El profesor se pregunta qué podríamos hacer.

El hecho de que la población se ha triplicado en el siglo XX nos hace pensar que es insostenible. No sabemos adónde vamos porque no sabemos qué es el futuro. Estamos de acuerdo en que la culpa de la crisis actual la tiene el despotismo de los mercados. Los gobiernos tenían que intervenir sobre esa conducta culpable, y no han alterado el funcionamiento. Los representantes del pueblo obedecen las órdenes de los culpables de una crisis que afecta a los más débiles.

Recordemos que pertenecemos a un sector privilegiado en el que mantenemos un despilfarro terrible. El 20% de los ricos consume el 80% de los bienes. Ante la crisis monetaria, los organismos internacionales, la FAO y FMI, han preferido dar dólares a los bancos antes que luchar contra el hambre. Asistimos a la degradación de los valores que sostuvieron el sistema. Una organización social puede mantener vida mientras mantenga los valores que, en Europa, han sido la dignidad humana, la libertad y la justicia social.

Los valores de la universidad clásica se han deteriorado porque han cambiado la universidad del Saber por la de Poder. Las palabras claves ahora son productividad, competitividad e innovación, pero ¿productividad para quién?

La productividad es de todos y no pueden hacer sólo responsables a los obreros y recortar salarios. No es lo mismo competitividad que cooperación; con la competitividad, uno pretende ser tan bueno como el mejor; mientras que, con la competencia, pretende eliminar al otro para hacerse con el monopolio. Es la innovación, el descubrimiento científico que es algo muy distinto a la innovación mercantil bajo las técnicas de mercado. No tiene defensa este sistema.

Ante ese paisaje los ciudadanos tenemos las manos atadas, pero se puede hacer algo. Un ministro de Luis XV decía: “Dejen hacer, dejen pasar” era la norma del liberalismo. Pero podemos educar y educarnos. La gente está cambiando, el siglo XIX enfrentaba a la gente culta con la gente analfabeta, ahora cualquier oficio precisa capacidades técnicas. Los países del tercer mundo están cambiando, evolucionando. Los actores cambiarán. Y podríamos acelerar ese proceso educándonos, sobre todo si hubiera más humanidad entre los más privilegiados.

El Profesor se pregunta qué le decimos a los más de cinco millones de parados que hay en España.

Con recortes y ahorro solamente, afirma rotundo, no se crea empleo. El empleo se crea cuando ese ahorro se emplea en bienes de consumo y de inversión y se da trabajo. Se saldrá de la crisis, porque la vida no se para, pero con un sufrimiento que se podría haber limado con una distribución más equitativa de los bienes. No con sacrificios injustos. Lo del paro es una amargura extraordinaria y me descompone que haya gente que no pueda estudiar y yo, como viejo profesor, me alarma que haya profesores en paro e investigadores, por falta de unos recursos mal administrados.

Esta sabia reflexión tenemos que difundirla y no convertirnos en cómplices de un sistema injusto por la voracidad de un sistema oligárquico que amenaza con llevarnos al abismo. Es tremendo reconocer en numerosos síntomas el pérfido ambiente de los años treinta que condujo al mundo a las más espantosas catástrofes.

José Carlos García Fajardo

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19 Abr 2012

Un millón de suicidios al año

Escrito por: jose-carlos-ga-fajardo el 19 Abr 2012 - URL Permanente

La OMS alerta de un grave problema sanitario con 1 millón de suicidas en el mundo. Cada hora, ciento veinticinco personas ponen fin a su vida, más de dos personas por minuto. Hablamos de suicidios verificados, no de los camuflados como “accidentes”, previa ingestión de drogas, de alcohol o de broncas emocionales insoportables que conducen a pisar el acelerador sin freno.
Está entre las tres primeras causas mundiales de muerte en personas de entre 15 y 44 años, pero el sector que presenta mayor riesgo es el de los adolescentes. Entre poblaciones rurales, son las personas de edad que ya no se sienten útiles, ni necesitadas, ni queridas.
También existen “suicidios” enmascarados en el abandono de tratamientos médicos, para “hacer pagar culpas a la familia”.
Muchos ancianos que viven solos en las ciudades grandes y que aparecen muertos, no se han pegado un tiro, ni se han tirado por la ventana ni ingerido venenos. Se han dejado morir abandonándose en la comida y en la higiene, debilitándose, perdiendo fuerzas, y hasta intuyendo un descanso y una liberación en dejar de llevar un vivir sin sentido; para ellos, luego, para el universo entero.
¿Se sabe cuántos soldados se han dejado morir por no poder soportar la tensión de una confrontación absurda? ¿Hay suicidio más eficaz que dejarse matar por el “enemigo”, y sin “deshonor” ante la familia pues te los rinden militares? ¿Acaso en la guerra de Vietnam, las drogas no se distribuían desde la propia intendencia?
Para el año 2020, la OMS prevé que el número de muertes por suicidio en el mundo superará el millón y medio. Por ello urge tratarla como corresponde. Con una aproximación psicológicamente cálida, acogedora, tranquilizadora. Con el arsenal terapéutico, realmente efectivo, del que disponemos y con tiempo, paciencia, con ese sumergirse en el drama del enfermo.
Los suicidios en España duplican a los muertos en accidentes de tráfico y es la primera causa de muerte violenta.
Recordemos que ‘asistir’ (assistere) es, “estar al lado del otro”.
Los profesionales que trabajan en la prevención de los suicidios, insisten en que se trata de muertes evitables que, en algunos países, alcanzan 10,4 por cada cien mil habitantes y, entre los adolescentes, el riesgo es del 30% por la misma proporción.
Sabemos que el suicidio se ha convertido en un tabú tan fuerte como el incesto o, hasta hace poco, las denominadas “desviaciones” sexuales. Como fue tabú durante siglos tratar de la pedofilia, pederastia o, como ahora denomina el Vaticano para las experiencias de sus clérigos, “efebofilia”, atracción por jóvenes de 11 a 17 años.
En algunos Libros de estilo de medios de comunicación se reglamenta la publicación de estas noticias, “porque pueden provocar estímulo de imitación”.
La OMS pide mejorar la educación en el tema, reducir la estigmatización y aumentar la conciencia de que el suicidio es prevenible. Todavía, en muchas legislaciones, el intento de suicidio se castiga como delito. Y a un enfermo no se le lleva al paredón, se le cura y después se le fusila. La Iglesia católica y otras religiones, castigaban al suicida con la prohibición de ser enterrado en “tierra sagrada”. Con el progreso en la conciencia de una mayor libertad y responsabilidad, se han avenido con el subterfugio de que “no sabían lo que hacían”, “locura transitoria”, “fuera de sí, “enajenados”.
No hay más que ver las dificultades que tiene un enfermo terminal para tener una muerte digna, mediante suicidio asistido, o mediante eutanasia positiva, por compasión y por justicia. ¿Tanto cuesta reconocer el derecho a disponer de la propia vida? ¿Alguien nos ha pedido permiso para nacer? Algunos expertos piden más planes de prevención para intentar reducir el número de muertes y más información, algo que demandan también muchos familiares.
¿Pueden imponerse ideologías que parten de falsas premisas y de un fanatismo que condena a vivir, como durante siglos bendijeron las condenas a morir?
Partiendo del reconocimiento de este derecho inalienable, es necesario prevenir las decisiones fatales que podrían evitarse mediante atención médica y psicológica, comprensión y tratamiento, información adecuada y medios eficaces para enfermos depresivos, alcoholismo, drogadicción y esquizofrenia. Adolescentes que no asumen su cambiante realidad, o de ancianos sin medios para vivir con la dignidad que la sociedad les debe siempre ya que “las cosas no son de su dueño sino del que las necesita”. Y aunque la vida no tuviera sentido tiene que tener sentido vivir, pero con dignidad y sin padecimientos insoportables. No vamos de la vida hacia la muerte, sino hacia la felicidad de saberse uno mismo, libre y responsable.
José Carlos Gª Fajardo

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13 Abr 2012

Suenan confusos tambores

Escrito por: jose-carlos-ga-fajardo el 13 Abr 2012 - URL Permanente

El gobierno de Israel califica de “antisemita” a cualquiera que discrepe de su política belicista. Razonamiento tan falso como el concepto de superioridad de la raza aria que llevó al criminal Holocausto.

Siempre la misma historia, el mal uso de las palabras: Judío, hebreo e israelita son sinónimos. Israelíes son los ciudadanos del Estado de Israel. En el Estado de Israel –que algunos se empeñan en denominar “judío”- viven israelíes: unos son judíos y otros no. Los israelíes judíos, unos son de extrema derecha, ortodoxos llenos de privilegios (no pagan impuestos, quienes estudian en escuelas rabínicas no hacen servicio militar, y tratan de imponer sus tradiciones) y otros son israelíes judíos progresistas, de izquierdas, liberales y cosmopolitas. Otros, judíos israelíes agnósticos o ateos e israelíes árabes, musulmanes, cristianos o drusos.

El Partido en el gobierno es el Likud, presidido por Netanyahu, que se alía con facciones ultraderechistas del Parlamento: Shas (judío ortodoxo) e Yisrael Beytenu,“Israel nuestra casa”. Pero quien se considera orto-doxo excluye a otros como hetero-doxos; olvidando que hetero no es sinónimo de hereje sino que significa otra opinión, actitud o conducta. El Rabí Jesús de Nazareth fue judío heterodoxo. No cabe hablar de antisemitismo alguno, sino de “reconocer el derecho de los palestinos a vivir libre de amenazas dentro de fronteras seguras y reconocidas”, (Resolución 242 del Consejo de Seguridad de la ONU, 1967).

El gobierno de Israel califica de “antisemita” a cualquier gentil que discrepe de su política belicista. Si el que opina es judío, éste “se odia a sí mismo”. Razonamiento tan falso como la pretendida superioridad de la raza aria.
Existen famosos escritores, poetas, artistas, periodistas judíos e israelíes que no comparten las ideas ni las actuaciones excluyentes del Likud y que se oponen a la vergüenza de ese muro que discrimina a palestinos en sus propias tierras. Como encerrados en “guetos palestinos”. ¿No es una proyección sarcástica? Judíos israelíes que denuncian la ocupación de tierras de los palestinos, en las que se asientan colonos integristas y excluyentes. ¿No era algo parecido a lo que hicieron los nazis encerrando en guetos a judíos polacos, alemanes, austríacos, checos y ucranianos? ¿No fueron enviados al exilio millones de palestinos cuyas casas, tierras y medios de vida se hicieron imposibles por la intolerancia de las milicias que formaron la Haganah, brazo armado de la Agencia judía responsable de atraer judíos a Israel? Recordemos la actividad terrorista del Irgun y de Stern Gang, de cuyas filas surgirían Yigal Alon, Moshe Dayan, Isaac Rabin, Menahen Begin. Cuando preguntaron a Golda Meier por los derechos del pueblo palestino respondió: “¿Qué pueblo? No hay más pueblo que el judío”.

Existe un lobby judío que actúa en muchos países y gobiernos. Nada que objetar mientras respeten las reglas de la democracia. Pero no es conforme a derecho la prepotencia del gobierno israelí y su acoso y matanzas en Deir Yassin en donde Irgun asesinó a todos los habitantes (1948). Muchos judíos padecieron en los campos de exterminio nazis, pero también gitanos, comunistas, homosexuales, socialistas y discapacitados. Nadie podrá ignorar ni negar el Holocausto, pero no podemos permitir el exterminio del pueblo palestino
Ni es admisible que posean ojivas nucleares sin control de las instituciones internacionales (AIEA). Actúan como los pakistaníes o los coreanos del norte con sus bombas nucleares. ¿Con qué autoridad amenazan con atacar al pueblo iraní porque sus dirigentes desarrollen energía nuclear para fines industriales cuando los israelíes la han utilizado para bombas nucleares?

Escribo como persona que admira la historia del pueblo de Israel sin ignorar sus páginas negras, como las tienen los demás pueblos, culturas y civilizaciones. ¿Que se consideran "el pueblo elegido"? Allá ellos con sus historias pero no podemos tolerar que excluyan a los demás como goyim. Entre tantas razones para respetarlos, los admiro porque en su seno ha vivido el Rabí Jesús de Nazareth. En ese sentido yo también soy judío (hasta podría llevar sangre judía, pero no acepto servidumbres de raza, género, lengua o color). También me reconozco del pueblo cristiano y de su cultura pero no acepto a ese enclave ideológico con "sede" en el Vaticano. Y me sé griego y romano, como me sé árabe y musulmán. ¿Cómo si no hubiera podido escribir estas líneas y expresar mi pensamiento? Nunca podré ser "antisemita" porque eso es una barbaridad sin sentido. Pero puedo discrepar de formas de sionismo excluyente y prepotente porque me sé ciudadano del mundo y nunca he hecho acepción de personas. Si me viene corta la nacionalidad española y aún esta pobre caricatura "europea", ¿cómo no voy a reconocer la dignidad de todo ser humano en un planeta que nos estamos cargando por nuestra insensatez suicida? Vivan en paz, como fruto de la justicia, los ciudadanos del mundo y acabemos con esta explotación de unos seres por otros, con el hambre, con las guerras, con la explosión demográfica y construyamos todos juntos otro mundo más justo y solidario.

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Suenan confusos tambores

Escrito por: jose-carlos-ga-fajardo el 13 Abr 2012 - URL Permanente

El gobierno de Israel califica de “antisemita” a cualquiera que discrepe de su política belicista. Razonamiento tan falso como el concepto de superioridad de la raza aria que llevó al criminal Holocausto.

Siempre la misma historia, el mal uso de las palabras: Judío, hebreo e israelita son sinónimos. Israelíes son los ciudadanos del Estado de Israel. En el Estado de Israel –que algunos se empeñan en denominar “judío”- viven israelíes: unos son judíos y otros no. Los israelíes judíos, unos son de extrema derecha, ortodoxos llenos de privilegios (no pagan impuestos, quienes estudian en escuelas rabínicas no hacen servicio militar, y tratan de imponer sus tradiciones) y otros son israelíes judíos progresistas, de izquierdas, liberales y cosmopolitas. Otros, judíos israelíes agnósticos o ateos e israelíes árabes, musulmanes, cristianos o drusos.

El Partido en el gobierno es el Likud, presidido por Netanyahu, que se alía con facciones ultraderechistas del Parlamento: Shas (judío ortodoxo) e Yisrael Beytenu,“Israel nuestra casa”. Pero quien se considera orto-doxo excluye a otros como hetero-doxos; olvidando que hetero no es sinónimo de hereje sino que significa otra opinión, actitud o conducta. El Rabí Jesús de Nazareth fue judío heterodoxo. No cabe hablar de antisemitismo alguno, sino de “reconocer el derecho de los palestinos a vivir libre de amenazas dentro de fronteras seguras y reconocidas”, (Resolución 242 del Consejo de Seguridad de la ONU, 1967).

El gobierno de Israel califica de “antisemita” a cualquier gentil que discrepe de su política belicista. Si el que opina es judío, éste “se odia a sí mismo”. Razonamiento tan falso como la pretendida superioridad de la raza aria.
Existen famosos escritores, poetas, artistas, periodistas judíos e israelíes que no comparten las ideas ni las actuaciones excluyentes del Likud y que se oponen a la vergüenza de ese muro que discrimina a palestinos en sus propias tierras. Como encerrados en “guetos palestinos”. ¿No es una proyección sarcástica? Judíos israelíes que denuncian la ocupación de tierras de los palestinos, en las que se asientan colonos integristas y excluyentes. ¿No era algo parecido a lo que hicieron los nazis encerrando en guetos a judíos polacos, alemanes, austríacos, checos y ucranianos? ¿No fueron enviados al exilio millones de palestinos cuyas casas, tierras y medios de vida se hicieron imposibles por la intolerancia de las milicias que formaron la Haganah, brazo armado de la Agencia judía responsable de atraer judíos a Israel? Recordemos la actividad terrorista del Irgun y de Stern Gang, de cuyas filas surgirían Yigal Alon, Moshe Dayan, Isaac Rabin, Menahen Begin. Cuando preguntaron a Golda Meier por los derechos del pueblo palestino respondió: “¿Qué pueblo? No hay más pueblo que el judío”.

Existe un lobby judío que actúa en muchos países y gobiernos. Nada que objetar mientras respeten las reglas de la democracia. Pero no es conforme a derecho la prepotencia del gobierno israelí y su acoso y matanzas en Deir Yassin en donde Irgun asesinó a todos los habitantes (1948). Muchos judíos padecieron en los campos de exterminio nazis, pero también gitanos, comunistas, homosexuales, socialistas y discapacitados. Nadie podrá ignorar ni negar el Holocausto, pero no podemos permitir el exterminio del pueblo palestino
Ni es admisible que posean ojivas nucleares sin control de las instituciones internacionales (AIEA). Actúan como los pakistaníes o los coreanos del norte con sus bombas nucleares. ¿Con qué autoridad amenazan con atacar al pueblo iraní porque sus dirigentes desarrollen energía nuclear para fines industriales cuando los israelíes la han utilizado para bombas nucleares?

Escribo como persona que admira la historia del pueblo de Israel sin ignorar sus páginas negras, como las tienen los demás pueblos, culturas y civilizaciones. ¿Que se consideran "el pueblo elegido"? Allá ellos con sus historias pero no podemos tolerar que excluyan a los demás como goyim. Entre tantas razones para respetarlos, los admiro porque en su seno ha vivido el Rabí Jesús de Nazareth. En ese sentido yo también soy judío (hasta podría llevar sangre judía, pero no acepto servidumbres de raza, género, lengua o color). También me reconozco del pueblo cristiano y de su cultura pero no acepto a ese enclave ideológico con "sede" en el Vaticano. Y me sé griego y romano, como me sé árabe y musulmán. ¿Cómo si no hubiera podido escribir estas líneas y expresar mi pensamiento? Nunca podré ser "antisemita" porque eso es una barbaridad sin sentido. Pero puedo discrepar de formas de sionismo excluyente y prepotente porque me sé ciudadano del mundo y nunca he hecho acepción de personas. Si me viene corta la nacionalidad española y aún esta pobre caricatura "europea", ¿cómo no voy a reconocer la dignidad de todo ser humano en un planeta que nos estamos cargando por nuestra insensatez suicida? Vivan en paz, como fruto de la justicia, los ciudadanos del mundo y acabemos con esta explotación de unos seres por otros, con el hambre, con las guerras, con la explosión demográfica y construyamos todos juntos otro mundo más justo y solidario.

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07 Abr 2012

Bhagavad-Gita

Escrito por: jose-carlos-ga-fajardo el 07 Abr 2012 - URL Permanente

“En la mañana, baño mi intelecto en la estupenda y cosmogónica filosofía del Bhagavad-Gita, ante el cual nuestro mundo moderno parece insignificante y trivial” (Henry. D. Thoreau).
El Bhagavad-Gita, o Canto del Señor, forma parte del libro sexto del Mahabharata, epopeya hindú compuesta hacia el siglo VI a.C. El texto, de enorme riqueza ética y espiritual, recoge los diálogos entre el Bienaventurado Krishna y su compañero y amigo, el príncipe Arjuna.
La acción desinteresada, el cumplimiento del deber, el desapego, el conocimiento de la naturaleza divina e inmortal de cada ser humano, la purificación de la mente y tomar conciencia del mundo, son algunas de las enseñanzas que Krishna va desgranando en un diálogo de belleza, sabiduría y sublimidad incomparables.
Dice el gran sabio de las religiones, Mircea Eliade, que en el Bhagavad-Gita está la clave de la bóveda del hinduismo, la síntesis del espíritu hindú y de todos sus caminos. El gran problema era si, para encontrar el sentido de la existencia, sería preciso abandonar la sociedad como los yoguis o dedicarse a la devoción. Krishna revela que todos pueden encontrar el sentido de la existencia superando esta nada de ilusiones y de pruebas con tal de que no se persiga un objetivo personal, de que no se actúe por odio, ira o codicia. Si se renuncia al fruto de sus actos. Así se supera el ciclo del karma, de causa y efecto.
En La prueba del laberinto, Mircea Eliade escribe: “Lo sagrado no es una etapa en la historia de la conciencia, sino un elemento de la estructura de esa misma conciencia. En los grados más arcaicos de la cultura, vivir como ser humano es ya en sí mismo un acto religioso, puesto que la alimentación, la vida sexual y el trabajo poseen un valor sacramental. La experiencia de lo sagrado es inherente al modo de ser del hombre en el mundo”.
Al final de sus días, como director del Departamento de Historia de las Religiones en la Universidad de Chicago, afirmaba: “Estoy seguro de que las formas futuras de la experiencia religiosa serán completamente distintas de las que ya conocemos en el cristianismo, en el judaísmo, en el Islam, que ya están fosilizadas, desvirtuadas, vacías de sentido. Habrá otras expresiones. La gran sorpresa es siempre la libertad del espíritu, su creatividad”.
Porque lo sagrado es la revelación de la realidad, el encuentro con lo que nos salva al dar sentido a nuestra existencia. Es “la contemplación del cielo inmenso lo que revela al hombre la trascendencia, lo sagrado”.

José Carlos Gª Fajardo

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03 Abr 2012

El Camino de Chuang Tzú, (Debate y otras ediciones)

Escrito por: jose-carlos-ga-fajardo el 03 Abr 2012 - URL Permanente

Descalzarse y encender varillas de incienso, juntar las manos y postrarse en silencio, desde el vacío, porque "llegamos arrastrando nubes de gloria", dice Wordsworth, porque la más cara frescura vive en lo hondo de las cosas.

Pretender escribir sobre el Tao es desconocer el Tao y, sin embargo, no hay realidad fuera del Tao, por eso “quien sabe, no habla y quien habla, no sabe”. Sin límites ni substancia, sin adjetivos ni definición, sin arriba ni abajo, sin adentro ni afuera, sin bueno ni malo, justo o injusto, yang o yin, la mayor felicidad consiste en no hacer nada para obtener la felicidad porque “el gozo perfecto es carecer de él”.
Si uno está en armonía con el Tao cósmico, la respuesta llegará en el momento de actuar, pues uno actuará con arreglo al modo espontáneo del wu wei que, según Merton, es el modo de acción propio del Tao y es la fuente de todo bien, “hacer sin hacer” y plegarse a la naturaleza de las cosas sabiéndose uno con ellas.
Acercarse a los textos sagrados del I Ching, o libro de las mutaciones; al Tao Te King, de Lao Tsé; a El Camino, de Chuang- Tzú; o a las obras de Li- Chi o de Lie-Tzu, es abismarse en la esencia del pensamiento taoísta que, como el sabor del té, no puede explicarse pero puede alcanzarse. Y “saber cuando detenerse”.
El Taoísmo adquiere enorme relevancia en nuestro tiempo porque puede resolver la crisis ecológica creada por la visión de antagonismo a la naturaleza del pensamiento judeo-cristiano que pretendió “dominarla”, y ayudarnos a recuperar el contacto con los ritmos de la naturaleza y con el fluir de las energías en el cuerpo. Lo que el Zen denominará “recuperar el rostro originario”, la identidad perdida.
Pocas lecturas habrá superiores al Tao Te King y a El Camino de Chuang Tzú. Podría eliminarse gran parte de la literatura universal sin que la echáramos de menos si podemos gustar con la punta de la lengua la sabiduría del Tao, nada digamos si acertamos a tragarla.
El Taoísmo, como otras profundas sabidurías, admite que lo real es, en el fondo, Uno: hay un principio de orden y de unidad que es misterioso e inefable, trascendente e inmanente, al que “por no saber su auténtico nombre, sólo lo llamamos Tao”, o el Camino.
“Hay algo que lo contiene todo. Es antes que el cielo y la tierra, es inmóvil, incorpóreo, en sí, inalterable, lo penetra todo, por siempre moviéndose. De modo que puede actuar como Madre de todas las cosas. Si ha de ser nombrado, que su nombre sea Grande. La grandeza significa seguir adelante, seguir adelante significa llegar lejos, y llegar lejos significa regresar”. El Taoísmo es la realidad suprema que reabsorbe todas las contradicciones, es principio de liberación para quien lo capta.
Después de la época de los emperadores Han, se constituyó el Taoísmo religioso. Por desgracia, posteriormente se mezclaron prácticas mágicas y supersticiones populares que lo desvirtuaron.
Pero su esencia está ahí, aquí, en el silencio, en el vacío, en el ritmo y en el caminante que se sabe Camino, Verdad y Vida. Como dirá el shivaísmo de Cachemira, “el secreto es que no hay secreto”. Por eso, saberse Krishna, Buda, Tao, Cristo es saberse necesario como el hueco vacío del eje en donde confluyen los radios de la rueda, o el vacío que da su ser a la olla de arcilla, o el de las puertas y ventanas que se lo dan a la casa.
El Taoísmo excluye el concepto de Ley, tan querido para Confucio y no digamos para el Judaísmo, y prefiere el de Orden, como ritmo que armoniza una infinidad de ritmos menores.
El sabio ve todas las cosas a la luz de la intuición. Está en el centro del círculo y ahí se mantiene mientras el “sí” y el “no” se persiguen en torno a la circunferencia. “Los hombres verdaderos no tenían miedo cuando se encontraban solos en sus puntos de vista... respiraban profundamente desde los talones”.

José Carlos Gª Fajardo

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