15 May 2008
Cuaderno de Bitácora: Crucé las sombrías orillas. Las Benévolas, J. Littell
Sumario: Es difícil creer que este enorme éxito editorial coincidiese en su lanzamiento con el 60 aniversario de Estado de Israel. Su autor, Jonathan Littell, joven homosexual y judío decepcionado de todo, ha escrito una obra impresionante vendida por millones en más de 40 países. El Holocausto “narrado” por un alto oficial de las SS, salvado de la derrota y explicado con un cinismo y una falta de humanidad increíbles, pero admirablemente escrito. Aquí está el peligro. En la versión de unos crímenes que otros podríamos volver a cometer, porque están en la humana condición, según el autor de Las Benévolas”.
Crucé las sombrías orillas
“Hermanos hombres, dejadme que os cuente cómo ocurrió. Es muy cierto que se trata de una historia tenebrosa, aunque también edificante, un auténtico cuento moral.” Así comienza el best seller de Jonathan Littell, Las Benévolas. Asegura que “no es algo ajeno a vosotros, si he resuelto escribir es para poner las cosas en su sitio, y no para vosotros. Por supuesto que siempre queda la opción del suicidio, pero no me tienta gran cosa”. El protagonista escribe, ya en su cómoda ancianidad, su experiencia durante el III Reich como comandante de las SS, sobre todo en la batalla de Stalingrado, después de habernos explicado con todo detalle las acciones contra los judíos en los campos de concentración de Polonia: torturas, cámaras de gas, trabajos forzados, violaciones, y las matanzas planificadas en Ucrania, Eslovaquia, y en otros países del Este de Europa durante la “Solución final de la cuestión judía”. Llegó a formar parte del Estado mayor del Reichsführer-SS, Heinrich Himmler.
Antes de nada, quiero advertir de que se trata de una obra muy bien escrita, de 1.000 páginas, que se leen sin poder soltarla, te agarran y, lápiz en mano, no cesas de subrayar y de admirarte por la cantidad de datos, los razonamientos y la impresionante descripción de acontecimientos tan terribles como las matanzas de miles de judíos, al día, hombres, mujeres y niños en las circunstancias más impresionantes que he leído en mi vida.
Pero su lectura te atrapa y comprendes cómo funcionan el marketing de las editoriales y los lobbies que financian estas obras descomunales. Parece imposible que un joven de treinta y tantos años haya podido disponer de semejante documentación, erudición y estilo, sin una colosal ayuda en material, tiempo y medios. Además de las enormes ganancias que obtienen. Recordad otros best séller que nos golpean, nos atraen y nos manipulan para transformar la historia, y a nosotros con ella. Si nos dejamos.
“No tengo nada que justificar, ni pizca de contrición. No estoy arrepentido de nada; hice el trabajo que tenía que hacer, y ya está” afirma desde la Introducción el protagonista. “Que quede claro, no estamos hablando de culpabilidad ni de remordimientos”.
El protagonista pertenece a un estatus social elevado, es doctor en Derecho, de madre francesa, e hijo de un convencido de la superioridad de la raza aria. Un día decide ingresar en las SS y con su pasión por la música y la literatura, la etiqueta y las buenas formas, nada en su exterior haría suponer semejante capacidad de sevicia y de monstruosidad pero sin mancharse jamás las enguantadas manos.
Sólo anhela “no tener inclinación por nada que no sea tener inclinación por nada”. Pero dice que escribe por activar la sangre, “para ver si puedo sentir algo, si todavía sé sufrir un poco”.
Desarraigado de su familia, carcomido por la relación incestuosa con su hermana gemela desde la pubertad, homosexual compulsivo que se arriesga en los parques en busca de marineros fornidos y con una cultura poco corriente, vive entregado a la destrucción de millones de seres humanos con la más gélida determinación. Es capaz de asistir a un concierto y a una soirée de alto nivel para debatir los más sofisticados temas con una finura asombrosa.
Cita a Sófocles: “Lo que debes preferir a todo lo demás es no haber nacido”, y a Schopenhauer: “Más valdría que no hubiera nada. Como hay más dolor que placer en la tierra, cualquier satisfacción no es sino transitoria y crea nuevos deseos y desesperaciones, y la agonía del animal devorado es mayor que el placer del que lo devora”. Como sostiene que vivimos en el peor de los mundos posibles, ni hay ley ni norma, justicia ni valor alguno actúa, todo vale para los fuertes y poderosos. Ya que, en tiempos de guerra, el ciudadano pierde el derecho fundamental a vivir, no es de extrañar que también pierda el derecho a no matar.
En el genocidio o en la guerra total, afirma, el ejecutante está alienado respecto al producto de su acción. No es responsable ni siquiera cuando aprieta el gatillo del fusil que apoya en la frente de otro hombre. Su muerte la decidieron otros. Quien dispara sabe que es el azar quien determina que dispare él, y no tiene que hacerse más preguntas.
De igual forma “justifica” la falta de culpa en los profesionales del programa Eutanasis de exterminación de inválidos y enfermos terminales. “A estos enfermos seleccionados mediante disposiciones legales los recibían en un edifico médico enfermeras profesionales que registraban la entrada y los desnudaban; unos médicos los examinaban y los pasaban a un cuarto cerrado; un operario abría el gas; otros limpiaban; y otros extendían el certificado de defunción. Cuando, después de la guerra, interrogaron a estas personas, todas dijeron “¿Culpable yo?”. Nadie en concreto mató a nadie directamente, eran eslabones de una cadena. “Nadie es culpable, o todos somos culpables”.
Esta es la tesis durante las mil páginas. ¿Es culpable, se pregunta, el guardagujas del ferrocarril de la muerte de los judíos a quienes encarrilaba hacia un campo?”
“¿Soy culpable? Vosotros habríais hecho también lo que yo hice. A lo mejor tuvisteis más suerte que yo, pero no sois mejores”.
Sin quienes les ayudaron, Stalin y Hitler hubieran sido odres vacíos. Afirma que trastornados, pedófilos, psicópatas, megalómanos rabiosos los hay en todas partes. El Estado que los utilizaría en una guerra, los aplasta en tiempos de paz como amenaza social. El auténtico peligro son los hombres corrientes que forman el Estado.
“El autentico peligro para el hombres soy yo, y sois vosotros”, por eso no escogió convertirse en asesino, “si hubiera estado en mi mano me hubiera dedicado a la literatura”, igual que “habría elegido ser mujer, no activa y viva en este mundo, una esposa, una madre: sino una mujer aplastada bajo el peso de un hombre, aferrada a él, penetrada por él, ahogada con él, convirtiéndome en ese mar ilimitado donde él también se ahoga, placer sin fin y también sin principio”.
En vez de esto, escribe, me vi jurista, funcionario de seguridad, oficial SS y cuando llegó la paz, director de una fábrica de encajes en Francia y con eso que llaman una honrada familia.
Hay hombres para quienes la guerra o el asesinato, son una solución; para mí es una pregunta sin respuesta, porque cuando alguien grita, nadie contesta. “Soy un hombre como todos vosotros”
07 May 2008
Una sabiduría para todos los tiempos, Salvador Harguindey
"Los grandes espíritus terminan por pensar lo mismo", sostiene Salvador Harguindey en su libro "Una sabiduría para todos los tiempos"
El médico y escritor ha entrado en el pensamiento de las grandes figuras de la Historia para recopilar la esencia de su filosofía, de su modo de afrontar la vida, de sus claves para ir más allá con el objetivo de reunir estos postulados y ofrecérselos a una sociedad que en demasiadas ocasiones no sabe encontrar soluciones a muchos de sus problemas.
Desde Buda y Lao Tse a Jesucristo, Plotino, Hermes Trimegisto, Spinoza, Goethe, Dosoyevski, Tolstoi, Carl Jung, Hermann Hesse, Schopenhauer, Da Vinci, John Lennon, Erich Fromm, Aristóteles, Bob Dylan, Confucio, Raimon Panikkar, Aldous Huxley, Krishnamurti, Einstein, Evelyn Underhill, Abraham Maslow, el Dalai Lama y Ken Wilber, aquí se dan cita personajes cuyos ideales el escritor ha ido leyendo y recopilando en las últimas dos décadas.
"A través de sus frases o planteamientos cortos, se puede conocer el pensamiento de todas estas personas para aplicarlas al momento actual, a las situaciones con las que nos encontramos hoy", argumentó Harguindey, quien ha detectado que, en realidad, "las propuestas de la mayoría de ellos apuntan a lugares comunes".
Conocer pero también reflexionar sobre lo que otros han dicho y puesto en común para poder sacar cosas en claro es la propuesta que el escritor busca con esta entrega fundamentada en la necesidad de estimular el debate.
«He procurado sintetizar ideas de grandes mentes o grandes conciencias de la Humanidad -de la filosofía, la religión o la ciencia- para resumir su pensamiento», describe Harguindey.
A través de esta labor, el autor ha constatado que, «los grandes espíritus terminan por pensar lo mismo», y cita a personalidades como Ghandi, Lao Tse, Dostoievski o Goethe.
«Desde el punto de vista filosófico, todos tienen una misma idea sobre qué es la vida y qué podemos hacer».
Todos estos personajes son, «como dicen los psicólogos modernos, autorrealizadores: han superado el miedo al envejecimiento,a la enfermedad y a la muerte», indica el especialista en Oncología. Pero Salvador Harguindey también subraya el carácter «divertido» del libro, que permite a la gente «leer una frase de cualquiera y pensar acerca de ella».
(Tomado de El Correo y hhtp://espiritualidadypolitica.blogspot.com)
Cuaderno de Bitácora: Una gran paradoja
“¿Quieren más paradojas de nuestra sociedad moderna? Trabajar todo un año para reunir el dinero necesario a descansar unos días. Trabajar toda una vida para jubilarse y no hacer nada”. Michel Balivo
“Terminamos enfermos, agotados, con nuestros ahorros en manos de entidades privadas que especulan con ellos, con la salud y los estudios privatizados, la alimentación en manos de corporaciones transnacionales. Y lo peor de todo es que aunque realmente llegáramos a ese sueño de no hacer nada, no estaríamos en capacidad de disfrutarlo porque solo sabemos preocuparnos, vivir en el tiempo futuro”.
Michel Balivo
“Sensibilidad, conciencia, acción y responsabilidad, son una sola y la misma cosa. Cuando deslumbrados por ensueños se la vendemos al diablo como decían nuestros antepasados, perdemos el timón de nuestras vidas y la alegría natural con que nacemos se aleja cada vez más de nosotros, o le damos espaldas en pos de nuevos sueños”.
Michel Balivo
“La verdadera garantía verdadera garantía de no volver a caer en manos de nuevos sueños, dioses, entidades, imperios, dueños, hambrunas, guerras, etc., es la de reconocer y dejar atrás los hábitos y creencias que produjeron estos resultados, esta sociedad injusta y violenta. Volver al simple reconocimiento de que cada acción da su fruto, que cada fruto tiene su sabor y fragancia”. Michel Balivo
“Cuando podamos comparar desde el comienzo de nuestros estudios los resultados de un latifundio esclavista frente a una empresa de propiedad, producción y distribución social, donde el bienestar del ser humano es la prioridad, podremos elegir a conciencia que dirección le daremos a nuestras conductas, a nuestras vidas”.
Michel Balivo
“El llamado primer mundo y los que imitan su modelo, caminan hacia la pérdida de calidad de vida y el aumento de represión y violencia, pues no disponen de otras alternativas. A nosotros nos corresponde construir modelos de vida más justos y eficientes. Y no hay modelo más justo y eficiente, que produzca mayor ahorro de energía y creatividad, que el de
Michel Balivo
Compasión humanitaria es justicia social
“Los gritos desgarradores de millones de hambrientos suben al cielo sin que les vengan respuestas eficaces de alguna parte que hagan callar este clamor. Es la hora de la compasión humanitaria, traducida en políticas globales de combate sistemático al hambre”. L. Boff
Presos de la pobreza
"Si hay un reto universal al que debemos enfrentarnos en los próximos años es el de la pobreza como violación de derechos humanos. A pesar de todas las promesas, los pobres, especialmente en África, son mucho más numerosos. Millones de personas no tienen acceso ni a la salud ni a la educación; son víctimas de desalojos forzosos y son condenados al hacinamiento, a la miseria y a
juzgar a los "perpetradores de la pobreza" es el mayor reto al que nos enfrentamos. Hace 30 años liberábamos presos de conciencia; hoy hay que liberar también a los "presos de la pobreza".
Esteban Beltrán,
Amnistía Internacional
Consumismo solidario
"El consumismo a que ha dado lugar la cultura del capital está en la base del hambre de miles de millones de personas y de la actual escasez de alimentos de la humanidad.... Es solidario aquel consumo que supera el individualismo y se auto-limita por la causa del amor y de la compasión para con aquellos que no pueden consumir lo necesario. La solidaridad se expresa en el compartir, por la participación y por el apoyo a los movimientos que buscan los medios de vida, como tierra, vivienda y salud. Implica también la disposición a sufrir y a correr los riesgos que tal solidaridad comporta".
Leonardo Boff
06 May 2008
ONG españolas que trabajan en territorios Ocupados Palestinos denuncian su imposibilidad de responder a la crisis humanitaria en Gaza
Las ONG españolas con presencia en la Franja de Gaza alertan de su incapacidad para responder a la crisis humanitaria desatada por Israel, y denuncian el asedio al que están sometidos más de un millón y medio de civiles palestinos. Si esto no es un genocidio o al menos un exterminio calculado y fríamente ejecutado, no entenderemos holocausto alguno.
Declaran que los proyectos que financian instituciones públicas españolas, han dejado de poderse ejecutar como programados.
Solidaridad Internacional achaca la crisis actual a una política consciente de Israel de obstaculizar cualquier proceso de paz y desarrollo en Gaza. La ejecución del trabajo orientado a mejorar el sistema de atención sanitaria de los Comités Palestinos de Salud sufre enormes dificultades. Pese a haber tenido que centrarse en servicios de emergencia, responsables del Hospital Al-Awda señalan “la dificultad de encontrar medicinas para cirugías de urgencia y para el tratamiento de patologías crónicas”.
Acsur-Las Segovias culpa a Israel de infringir las Convenciones de Ginebra. “Al suspender la venta de combustible a Gaza, el primer ministro Olmert priva a la población asediada de su derecho de acceso a servicios básicos de educación, agua y salud”. Lamenta que más del 60 % de los empleados y pacientes del Programa de Salud Mental Comunitaria de Gaza apoyado con financiación de la Cooperación española, ya no pueden acudir a los centros de atención psico-social.
“Faltan todo tipo de materiales de construcción”, denuncia la Asamblea de Cooperación por la Paz, que deplora que estas limitaciones hayan obligado al Grupo Hidrológico Palestino, a suspender la construcción de cisternas y sistemas de captación, tratamiento y conducción de agua para la población de Gaza.
Por los mismos motivos, la Asociación de Trabajadores y Técnicos sin Fronteras ha tenido que reformular un proyecto de adecuación de viviendas y escuelas para población infantil con discapacidad física, ante la imposibilidad de realizar dichas obras.
De igual forma, el Movimiento por la Paz ha tenido que suspender un proyecto destinado a la mejora del entorno urbano para discapacitados en la localidad de Izbat Beit Hanoun. Por otro lado, la carencia de suministro eléctrico y combustible ha afectado mucho la prestación de asistencia sanitaria que esta organización española lleva a cabo en las comunidades más aisladas y vulnerables de la Franja de Gaza, a través de su contraparte local
Paz Con Dignidad denuncia las restricciones de acceso y vejaciones que las fuerzas israelíes reservan al personal en misión a los Territorios Palestinos. Denuncia que “a pesar de disponer de todos los permisos en vigor y coordinar sus movimientos a través del consulado español, los cooperantes han sufrido crecientes restricciones a sus movimientos”.
Médicos del Mundo manifiesta que la situación actual, con ataques continuos y cortes de suministros y de combustible constantes incrementan la vulnerabilidad de una población que ya lleva más de 60 años padeciendo el conflicto. La dinámica actual impulsada fundamentalmente por Israel de cortar y abrir el suministro de bienes esenciales y, sobre todo, de combustible debe terminar y la comunidad internacional tiene que presionar a Israel y
Fundación Promoción
Por su parte, el Grupo de ONG por Palestina de la Plataforma 2015 y Más, lamenta que en el 60º de la Nakba, (La Catástrofe) que los judíos festejan como el de implantación como Estado, la población de Gaza siga sufriendo un asedio inhumano, viendo cómo se desvanecen sus esperanzas de ejercer algún día próximo, su derecho a la soberanía nacional y a la seguridad humana.
Desde el CCS apoyamos vivamente esta denuncia por ser uno de los ataques más crueles y criminales a los Derechos Humanos del Pueblo Palestino.
Biocombustibles, crimen contra la humanidad
“Hay que regular las Bolsas de manera que los especuladores pierdan sus ganas de especular”, denunció el relator de la ONU, Jean Ziegler, quien considera un crimen contra la humanidad destinar productos de alimentación a los biocombustibles. La especulación ha disparado los precios del arroz, del maíz, del trigo y de la soja, alimentos de subsistencia para muchos pueblos.
Los gobernantes del mundo han permanecido de espaldas a las señales que anunciaban las crisis alimentarias que afectan a cientos de millones de seres humanos. Ahora se pierden en buscar sus causas en lugar de atacar directamente a la intervención de los especuladores y al disparate de dedicar a combustible para las máquinas los productos de la tierra vitales para los seres humanos. Cierto que han influido en el coste de los transportes, las fluctuaciones de las monedas, el pretexto del clima, etc., mientras que en países como Vietnam, China, India, Argentina, Brasil y otros han multiplicado la producción de cereales y demostrado que el desarrollo de la agricultura puede arrancar del hambre a su población. Ahora les aterran las manifestaciones de las poblaciones hambrientas que no pueden importar a sus nuevos precios el arroz, el trigo, el maíz, la leche, el azúcar y la soja. Nosotros, los países ricos de Europa y de América somos responsables de una estrategia desastrosa en la que participaron el Banco Mundial, el FMI y la OMC, atentos solo a sus intereses.
El relator de la ONU, Jean Ziegler, considera “un crimen contra la humanidad” los biocarburantes. El Fondo Mundial prima cultivos de exportación frente a los de subsistencia. El relator especial para el Derecho a la Alimentación calificó de auténtica tragedia el aumento del precio de los alimentos y pidió fondos suplementarios para atajar el hambre. Jean Ziegler culpó del drama a los biocarburantes, a las “políticas aberrantes” del Fondo Monetario Internacional (FMI) y a la especulación financiera.
El sociólogo y escritor, autor de El imperio de la vergüenza, pidió una moratoria de cinco años para los polémicos biocombustibles.
Ziegler acusó a la OMC de mantener una política totalmente contraria a los intereses de los pueblos mártires del hambre, porque son los pagos proteccionistas los que permiten a los campesinos cultivar alimentos. También calificó al FMI de seguir políticas aberrantes por desarrollar cultivo de exportación para reducir la deuda exterior en detrimento de las “agriculturas de subsistencia”, y abogó por el fin de los cultivos que sólo interesan a las antiguas metrópolis y las oligarquías financieras.
El analista lanzó una llamada a todos los donantes del Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU a incrementar sus ayudas, puesto que las subidas de precios han provocado una caída del poder adquisitivo del 40%. De este programa dependen 75 millones de personas, dijo Ziegler, con ocasión de su despedida del cargo de relator. Toda una vida en defensa de los derechos humanos y en contra del modelo de desarrollo que las grandes economías han impuesto al mundo y con el que padecen explotados los países más débiles.
Ziegler comprendió a los países empobrecidos que optan por la agricultura de exportación porque necesitan divisas para poder pagar sus deudas y seguir los dictados aberrantes del FMI. El sociólogo aboga por reglas más duras, en particular en la comercialización de materias primas. “Hay que regular las Bolsas de manera que los especuladores pierdan sus ganas de especular”, denunció.
También subrayó que la transformación masiva de cultivos en biocarburantes ha provocado la escalada de precios de productos básicos esenciales para la supervivencia de millones de personas.
Según datos de la FAO, Fondo de la ONU para la Agricultura y la Alimentación, en el último año el trigo se ha encarecido un 130%, el arroz un 74%, la soja un 87% y el maíz un 53%. Ziegler puso de manifiesto que, si en Europa una familia dedica un 10% de su presupuesto a la alimentación, en el mundo en desarrollo esa proporción puede llegar al 90%.
Afirmó que las revueltas del hambre que han tenido lugar ya en 37 países van a intensificarse, y el número de personas afectadas por la malnutrición va a aumentar en los próximos cinco o seis años.
Ante los tardíos esfuerzos del Secretario de la ONU, Ban Ki-Moon, reunido con los directivos de las 27 agencias para elaborar un plan de batalla ante la crisis, Ziegler no cree que la ONU disponga de medios adecuados y urgentes para enfrentarse a las multinacionales que controlan la producción de biocarburantes. Estamos ante un caso espeluznante de especulación criminal y de aberrante política de los Organismos internacionales.
Cuaderno de Bitácora: "Hambre, los alimentos como negocio"
"Vale la pena reflexionar sobre estas palabras del hombre sabio, Leonardo Boff" J.C.
El mundo se está alarmando con la subida del precio de los alimentos y con el aumento del hambre en el mundo. El hambre es un problema ético, denunciado por Gandhi: «el hambre es un insulto, humilla, deshumaniza y destruye el cuerpo y el espíritu; es la forma más asesina que existe». Pero también es resultado de una política económica. El alimento se transformó en ocasión de lucro y el proceso agroalimentario en un negocio rentable. Se cambió la visión básica que había predominado hasta la llegada de la industrialización moderna, la visión en la que la Tierra era vista como la Gran Madre. Entre la Tierra y el ser humano se articulaban relaciones de respeto y de mutua colaboración. El proceso de producción industrialista considera la Tierra solamente como baúl de recursos a ser explotados hasta que se agoten.
La agricultura más que un arte y una técnica de producción y de medios de vida se ha transformado en una empresa para lucrar. Mediante la mecanización y la alta tecnología se puede producir mucho con menos tierras. La «revolución verde», introducida a partir de los años 70 del siglo XX y difundida por todo el mundo, quimicalizó casi toda la producción. Los efectos son ahora perceptibles: empobrecimiento de los suelos, erosión devastadora, deforestación y pérdida de millares de variedades naturales de semillas que son reserva frente a crisis futuras.
La cría de animales se ha modificado profundamente debido a los estimulantes de crecimiento, las prácticas intensivas, vacunas, antibióticos, inseminación artificial y clonación.
Los agricultores clásicos han sido sustituidos por los empresarios del campo. Todo este cuadro se ha visto agravado por la urbanización acelerada del mundo, con el consiguiente vaciamiento de los campos. La ciudad demanda alimentos que ella no produce y que dependen del campo.
Existe una verdadera guerra comercial alrededor de los alimentos. Los países ricos subsidian cosechas enteras, o la producción de carnes, para colocarlas a mejor precio en el mercado mundial, perjudicando a los países pobres, cuya principal riqueza consiste en la producción y exportación de productos agrícolas y carnes. Muchas veces, para ser viables económicamente, se obligan a exportar granos y cereales que van a alimentar el ganado de los países industrializados, cuando en el mercado interno podrían servir de alimento para sus poblaciones.
Por el afán de garantizarse lucros, hay una tendencia mundial, en el marco del modo de producción capitalista, de privatizar todo, especialmente las semillas. Menos de una decena de empresas transnacionales controla el mercado de semillas en todo el mundo. Han introducido las semillas transgénicas, que no se reproducen en las cosechas, y que necesitan ser compradas cada vez, con grandes beneficios para las empresas. La compra de las semillas es parte de un paquete mayor que incluye la tecnología, los pesticidas, la maquinaria y la financiación bancaria, atando a los productores a los intereses agroalimentarios de las empresas transnacionales.
En el fondo, lo que más interesa es garantizar ganancias para los negocios, y lo que menos, alimentar personas. Si no se produce una inversión de este orden de cosas, por ejemplo, una economía sometida a la política, una política orientada por la ética y una ética inspirada por una sensibilidad humanitaria mínima, no habrá solución para el hambre y la desnutrición mundial. Continuaremos en la barbarie que estigmatiza al actual proceso de globalización. Los gritos desgarradores de millones de hambrientos suben continuamente al cielo sin que les vengan respuestas eficaces de alguna parte que hagan callar este clamor. Es la hora de la compasión humanitaria, traducida en políticas globales de combate sistemático al hambre.
Leonardo Boff
05 May 2008
"El indeseado despido interior", Juan María Laboa
(Me parece una reflexión muy sensata, aún desde mi personal distancia de esta institución, pero no puedo "ignorarla" porque su acción u omisión repercute en cientos de millones de seres en el mundo. Al menos, que sean coherentes con sus ideas. J C. Además, Laboa es mi amigo desde hace muchos años y lo admiro sin condiciones. En mi blo he hablado de su magnífica, amena, valiente y documentada "Historia de los Papas". Excelente. JC)
Un amigo sacerdote me comenta que él no teme el maltrato de un cierto ambiente cultural o de un anticlericalismo anacrónico cuanto el sentirse ajeno, desdeñado y sujeto a sospecha por parte del aparato burocrático eclesial. Él practica con convicción el “sentire cum ecclesia”, pero ¿con cuál Iglesia?
¿La de quienes reparten el carnet de idoneidad en función de su psicología o de su estrechez de miras? ¿La de algunos clérigos, ardientes defensores de la “ortodoxia”, pero que no dudan en abandonar su más preciado altavoz en manos de quienes no representan ese sentir con la Iglesia? ¿La de algunos contertulios serviles que utilizan el escaso tiempo sobrante de sus ditirambos a su señor para atacar impunemente a sus hermanos en la fe? ¿La de quien denuncia a diestro y siniestro a los “altavoces del mal” sin caer en la cuenta de que su intolerancia e intransigencia expulsa más allá de los límites a tantos seguidores fieles al Señor? ¿La de quienes impiden dar cursos de verano a un sacerdote debidamente secularizado, secuestran revistas, imponen, prohíben, marginan, desdeñan?
Parece que no hubiera para cada católico más que una actividad perfectamente legítima, sin peligro de excesos: la apología de algunos eclesiásticos y de sus métodos, la exaltación fanática de sus pequeños éxitos, el disimulo de sus fracasos, incluso al precio de vergonzosas mentiras.
Demasiados sacerdotes y demasiados laicos se encuentran hoy en un indeseado “despido interior”, descontentos, desplazados, imposibilitados a identificarse con un discurso, un modelo, unas propuestas, unas preferencias y unas exclusiones que no consideran evangélicas. Si la Iglesia deja de ser un espacio de comunión, de encuentro y de amor, se convierte en campana ruidosa, en platillos estridentes, en formulaciones vacuas, en intereses bastardos revestidos de pompa vana.
Juan María Laboa- Profesor emérito de la Universidad Pontificia Comillas en Vida Nueva
Sobre este blog
Jubilatería: Bitácora de un jubilata
jose-carlos-ga-fajardoSoy Profesor Emérito de la UCM. Temas: Derechos Humanos, Infancia, Mujer, Medio ambiente, Desigualdad, Exclusión, Migraciones, Globalización, Salud, Educación, Pobreza, Nuevas tecnologías, Política Internacional, Creencias y Personas mayores... desde que he entrado en la Jubilatería. En esta Bitácora de un jubilata quiero denunciar estos nuevos mitos de la "edad dorada", la "tercera edad", los "senniors"... cuando educamos a los niños para ser adultos pero nadie nos ha educado para ser viejos. Con Philip Roth pienso que la vejez es una "faena". Claro que, bien llevada, es preferible a morirse. Voy a intentar, relativizar lo relativo, bajar a los dioses de sus cielos, no absolutizar nada, aprovechar lo aprovechable, alertar a los más jóvenes para que se aprovechen ya que, de pronto, todo empieza a fallar. Hay que encontrar el ritmo adecuado para poder responder a ese niño que se despierta en un cuerpo viejo y usado preguntando ¿qué ha pasado? Hay una edad en la que la heterodoxia es preferible a la ortodoxia, o a dogmatismo alguno. Sin cinismo ni resentimiento, sin acritud ni ira y sin sarcasmo ni vulgaridad alguna.
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