20 Jul 2008

El Arte de los Mandalas Tibetanos.

Escrito por: Rinchen el 20 Jul 2008 - URL Permanente

El Arte de los Mandalas Tibetanos

Breve introducción al arte y significado de los mandalas tibetanos.
Por Lobsang Dawa.


La palabra tibetana para mandala es Khil-Khor, que literalmente significa “el centro y los alrededores”, pero en ocasiones se traduce también como “círculo sagrado”. Existen varios tipos de mandalas empleados para diferentes propósitos. Por un lado, están los mandalas elaborados o visualizados “como una tierra pura de Buda”, los cuales se ofrecen a los seres iluminados y/o a los maestros espirituales con la intención de acumular méritos. Otro tipo de mandalas son los que se utilizan durante una iniciación tántrica, en donde el mandala representa la residencia del Buda relacionado con dicha iniciación y el maestro introduce al discípulo en el significado del mandala como parte del ritual. En este contexto los mandalas que se utilizan para la ceremonia pueden ser pintados en tela, creados con arena de colores o bien, simplemente visualizados. Los mandalas de arena, a su vez, pueden elaborarse a petición de la comunidad con la intención de pacificar desastres naturales, traer paz y armonía a un lugar determinado y sus habitantes, como una bendición durante un retiro de meditación, o para consagrar medicinas en el caso de un mandala relacionado con el Buda de la medicina.

Los mandalas también cumplen con diferentes propósitos de acuerdo con la figura Budica que representan; por ejemplo, Avalokiteshvara representa la compasión; Manjushri, la sabiduría; Vajrapani, la fuerza; Amitayus, la longevidad, etc. Asimismo cada mandala puede prepararse para simbolizar una de las cuatro actividades iluminadas, en este caso el color base de la arena que se utiliza identifica la actividad particular. Así, la base blanca simboliza las actividades de pacificación, la amarilla es para el incremento, la roja para el poder y el azul oscuro para las actividades airadas.

En general, todos los mandalas tienen significados externos, internos y secretos. En el aspecto exterior representan el mundo en su forma divina, en el interior, un mapa mediante el cual la mente ordinaria puede transformarse en la experiencia de la iluminación, y en el aspecto secreto muestran el perfecto balance primordial de las energías sutiles del cuerpo y la dimensión de la clara luz de la mente. Se dice que la creación de un mandala de arena purifica en estos tres niveles.

Antiguamente los polvos para elaborar los mandalas de arena se preparaban con piedras semi-preciosas. Se utilizaba el lapislázuli para el color azul, los rubíes para el rojo, etc. En la actualidad se preparan con polvo de mármol teñido y –en ocasiones– con fina arena blanca de playa.

En general los mandalas de arena se construyen sobre una superficie plana de madera. Antes de comenzar su elaboración, se hace una ceremonia para consagrar el lugar invocando a los seres iluminados como testigos del trabajo meritorio que se llevará a cabo y se pide permiso a los espíritus dueños de la tierra para que no obstaculicen el trabajo. Con ese propósito se realiza la danza de los “sombreros negros”.

Una vez terminada la ceremonia, se comienzan a trazar con gris las líneas que servirán como guía para colocar la arena. Todo esto se aprende de memoria y está basado fielmente en las escrituras budistas; no hay espacio para el error o la improvisación. A continuación se empieza a colocar la arena desde el centro hacia las orillas, simbolizando el hecho de que al nacer sólo somos una gota de esperma y un óvulo, y vamos evolucionando hasta que el universo entero se percibe a través de los sentidos. Cuando el mandala está terminado y llega el momento de desmantelarlo, la arena se recoge de las orillas hacia el centro, representando cómo al morir regresamos de nuevo a la fuente primordial en el centro de nuestro corazón.

Para “dibujar” con la arena, se emplea un cono de cobre llamado chang-bu, el cual tiene ranuras en uno de sus lados y con una varita delgada de cobre se frota suavemente (como en un güiro) de tal forma que la arena sale finamente por el pequeño orificio al final del cono gracias a la vibración. Esto permite crear dibujos extraordinariamente pequeños y precisos.

Cada elemento del mandala encierra un profundo significado y la figura central simboliza al Buda en el cual se basa la construcción del mandala. Así, por ejemplo, el mandala de Avalokiteshvara puede ser identificado por una flor de loto que se encuentra al centro simbolizando a dicho Buda. El mandala del Buda Akshobya se identifica mediante un vajra azul, el de Buda Amitayus por su sílaba raíz al centro del mandala y, en ocasiones, la misma figura del Buda elegido se dibuja con detalle en el centro.

Al observar detenidamente un mandala de arena, podemos ver que es como un palacio visto desde arriba en el cual hay torres, cada una con su entrada hacia una de las cuatro direcciones, a su vez representadas por colores: amarillo para el norte, verde para el sur, azul para el oeste y rojo para el este. En cada una de estas entradas se encuentra un guardián o protector. Es posible identificar también columnas y arcos, alrededor de las cuales se ubican vallas como las de vajras y fuego.

Cuando la construcción de un mandala de arena se termina, se lleva a cabo una consagración en la cual se invoca al determinado Buda para que permanezca en esta residencia. Se agradece a los espíritus locales por no haber creado obstáculos durante la elaboración y se dedican los méritos acumulados por la creación de un mandala para la sanación del planeta y sus habitantes. Al finalizar dicha ceremonia se comienza a recoger la arena y esto cumple con dos propósitos fundamentales: primero, demostrar la impermanencia de los fenómenos (tarde o temprano todo se termina y el apegarnos a lo efímero sólo nos trae sufrimiento); el segundo propósito tiene que ver con el ideal de querer beneficiar a los demás con nuestros actos y por esa razón se reparte la arena entre quienes presencian la ceremonia de clausura como una bendición, mientras que otra parte de la arena se deposita en un cuerpo de agua como un río, un lago o directamente en el mar, con la intención de purificar el ambiente y a sus habitantes, y llevar esa bendición a todos los rincones de la tierra.

El patrocinar, colaborar o simplemente observar la creación y el desmantelamiento de un mandala de arena, tiene efectos purificadores muy profundos para los seres y el ambiente donde se construye. Las deidades y espíritus locales se complacen y se regocijan, por lo cual mandan sus plegarias para que prevalezca la paz y la prosperidad en esa tierra. Los Budas y Bodhisattvas observan desde las tierras puras donde habitan, mandando un lluvia de bendiciones. En breve, son muchos los beneficios tanto temporales como espirituales que se producen al participar en la creación de un mandala de arena.

¡¡¡ Sarvamângalam !!!
( ¡¡¡ Que todo sea auspicioso !!! )

12 Jul 2008

La Compasión y la Sabiduría son "Las Dos Alas del Dharma".

Escrito por: Rinchen el 12 Jul 2008 - URL Permanente

La Compasión y la Sabiduría son “Las Dos Alas del Dharma”
por Venerable Shangarákshita

La presentación clásica del sendero budista es “El Noble Óctuple Sendero”, tal y como lo expuso el Buda en el Sermón de Benarés, sin embargo este sendero se puede entender también como “Triple Sendero”, ya que los ocho factores clásicos se pueden contraer a tres: Ética, Meditación y Sabiduría.

De la misma forma que no es posible un progreso en la Meditación si nuestra vida no está asentada en una ética sólida, tampoco es posible la “floración” de la Sabiduría sin la práctica de la Meditación. No obstante, no debemos confundir este tipo de sabiduría con lo que corrientemente entendemos como conocimiento.

Los Dos Tipos de Conocimiento:

El Venerable Sangharákshita, en su libro “Budismo” - que recomiendo en la página “Los cuatro encuentros” – distingue dos tipos contrapuestos de conocimiento, que designan los términos sánscritos “vijñana” y “jñana”, que proceden de la misma raíz, “jña”, que significa conocer.

Dice Sangharákshita: “Jñana ve las cosas tal como realmente son, Vijñana las ve sólo como aparentan ser. Jñana está libre de codicia, odio e ignorancia; Vijñana está completamente atrapada en ellas, Jñana es trascendental; Vijñana, mundana. Jñana tiene la naturaleza de nirvana; Vijñana, la del Samsara”.

Las Cuatro Dependencias:

Referente al conocimiento, en algunos textos se nos habla de estas “cuatro dependencias”, que conviene sean el origen de nuestro conocimiento correcto:

1.- La primera es que debemos depender de las enseñanzas y no de quien enseña. Este principio nos protege del peligroso “culto a la personalidad” que se profesa a algunos maestros o gurús. Por otra parte, hay que tener en cuenta que el Buda, antes de morir, dejó bien claro que no nombraba a ningún sucesor y que nuestro maestro, después de él, seria el Dharma.

2.- La segunda es que debemos depender del significado y no de la expresión. Hay que desentrañar lo que hay detrás de las palabras.

3.- La tercera es que debemos depender de las escrituras de significado definitivo, no de las escrituras de significado interpretable. En esa línea, los sutras canónicos son una guía más segura que los comentarios de los eruditos.

4.- La cuarta es que debemos depender de Jñana y no de Viñana. Jñana, recordemos, es el conocimiento trascendente, el ver las cosas tal y como son. Visión libre de la ofuscación, el odio y el apego.

Prajna:

Si Jñana es el conocimiento correcto, la acción misma de conocer, en cuanto facultad espiritual, es denominada Prajna en la literatura budista. Prajna es la Sabiduría.

Dice Hui Neng, Sexto Patriarca del Budismo Zen, en el prefacio de sus "Comentarios al Sutra del Diamante": "¿Qué significa Prajna? Prajna es una palabra sánscrita que significa lo mismo que "Sabiduría Penetrante" en chino. La penetración es no dar lugar a las actitudes ignorantes; la sabiduría es la función de la penetración. Si existe sabiduría en la sustancia, la función es penetrante y no ignorante; si no existe sabiduría en la sustancia, la función es ignorante, sin penetración. Si cultivamos la sabiduría penetrante, es para liberarnos de la ignorancia, de la locura y del estado carente de iluminación".

Continúa el Venerable Shangarákshita, en el libro primeramente mencionado, explicando que, según el Budismo, hay tres niveles progresivos de Prajna: la Sabiduría derivada de oír, la Sabiduría basada en el pensar y la Sabiduría basada en la meditación.

Este último nivel, el de la Sabiduría basada en la meditación, supone alcanzar la sabiduría en todo su sentido. Es la Sabiduría de la iluminación que el Buda Shakyamuni alcanzó bajo el árbol Bodhi y que dio origen a la “Puesta en Movimiento de la Rueda del Dharma”.

¡¡¡ Sarvamângalam !!!
( ¡¡¡ Que todo sea auspicioso !!! )

05 Jul 2008

La Meta en el Budismo.

Escrito por: Rinchen el 05 Jul 2008 - URL Permanente

La Meta en el Budismo


Entonces el Bendito se dirigió a los bhikkhus (monjes):

- Es a través de no entender las Cuatro Nobles Verdades, Oh bhikkhus, que hemos tenido que vagar por tanto tiempo ambos, ustedes y yo, en el camino tedioso y soporífero del sámsara.

- A través del contacto, el pensamiento nace de la sensación y renace por una reproducción de su forma. Comenzando de las formas simples la mente surge y desaparece de acuerdo a las acciones, pero las aspiraciones de un Bodhisattvas persiguen el camino recto de la sabiduría y la rectitud, hasta alcanzar la iluminación perfecta en el Buda.

- Todas las criaturas son lo que son a través del karma de sus acciones hechas en las existencias pasadas y presente.

- La naturaleza racional del hombre es una chispa de la luz verdadera; es el primer paso en el camino ascendente. Pero los nuevos renacimientos son requeridos para asegurar una ascensión a la cima de la existencia, la iluminación de la mente y el corazón, donde la luz inconmensurable de la comprensión moral que es el origen de toda la rectitud, es obtenida. Habiendo obtenido ese nacimiento superior, he encontrado la verdad, y les he enseñado el noble camino que nos guía a la ciudad de la paz. Les he enseñado el camino al lago de la ambrosía, que limpia completamente todos los deseos diabólicos. Les he dado la bebida refrescante llamada la percepción de la verdad, y aquel que la beba, llagará a ser libre de la excitación, la pasión y el mal hacer.

- Los mismos dioses envidian la bienaventuranza de aquel que ha escapado del torrente de la pasión y que ha escalado las costas del Nirvana. Su corazón está limpio de toda corrupción y libre de toda ilusión. Es como una flor de loto que crece en el agua, y sin embargo ni una gota de ella se adhiere a sus pétalos. El hombre que camina en el camino noble vive en el mundo y a pesar de ello, su corazón no está corrupto por los deseos mundanos.

- Aquel que no ve las cuatro nobles verdades, aquel que no entiende las tres características de la existencia - la impermanencia, el sufrimiento y la abnegación - y no se ha establecido a sí mismo en lo no creado, todavía tiene un largo camino que atravesar, repitiendo los nacimientos a través del desierto de la ignorancia con sus espejismos de ilusión y a través de la ciénaga confusa y frustrante del error. Pero ahora que han obtenido la comprensión, la causa de las migraciones adicionales futuras y las aberraciones es removida. La meta es alcanzada. El deseo del egoísmo es destruido, y la verdad es lograda. Ésta es la verdadera liberación; éste es el cielo y la bienaventuranza de una vida inmortal.

La Meta Verdadera


De aquí, que el propósito de la vida santa no consiste en adquirir limosnas, ni honor, ni fama ni ganar moralidad, concentración o el ojo del conocimiento. El objeto de la vida santa, su esencia y su meta es la firme liberación y rescate del corazón.

Y aquellos que formalmente, en el pasado, eran Santos e Iluminados, aquellos Benditos también han señalado a sus discípulos esta meta propia, como ha sido señalada por mí a mis discípulos.

Sin embargo, Discípulos, puede que (después que yo muera) ustedes puedan pensar - La doctrina se ha ido con el Maestro. Ya no tenemos Maestro.

Pero, no deben pensar así; porque la Ley y la Disciplina que les he enseñado, después que yo muera, será su Maestro.

La Ley es su Luz,
¡La Ley es su refugio!
¡No busquen otro refugio!

Por lo tanto, Discípulos, la doctrina, que les he aconsejado que penetren, deben preservarla muy bien y deben guardarla muy bien, de forma que esta Vida Santa pueda tomar su curso y continuar por todas las edades, para el bienestar y la beneficencia de muchos, como consolación para el mundo y para la felicidad, prosperidad y beneficencia de los seres celestiales y los hombres.

Mantra del Prajnaparamita Sutra

"OM GATE GATE PARAGATE PARASAMGATE BODHI SVAHA"
"(Vamos, vamos, vamos más allá, vamos a la otra orilla, ¡Iluminación! ¡Gozo!)"

¡¡¡ Sarvamângalam !!!
(¡¡¡ Que todo sea auspicioso !!! )

30 Jun 2008

Consejos sobre la Meditación.

Escrito por: Rinchen el 30 Jun 2008 - URL Permanente

Consejos sobre la Meditación
por Venerable Lama Sogyal Rinpoche

Cuando tu lees los libros sobre la meditación, o cuando la meditación es presentada por diversos grupos, el énfasis es mas que todo sobre las técnicas. En el mundo occidental, la gente tiende a estar muy interesada en la "tecnología" de la meditación. Sin embargo, la característica más importante de la meditación no es la técnica, sino la postura, no tanto física sino más que todo se refiere a una actitud.

Debemos reconocer que cuando comenzamos la práctica de la meditación, estamos incorporando una dimensión totalmente diferente. Normalmente en la vida ponemos mucho esfuerzo en la obtención de las cosas externas y hay muchas luchas que tenemos que superar, mientras que en la meditación es justamente lo contrario, la meditación es la ruptura de cómo funcionamos normalmente.

La meditación es simplemente una cuestión de estar, de derretirse, como un pedazo de mantequilla dejada al sol. No tiene nada que ver con si tu "sabes" o no, de hecho, cada vez que tu practicas la meditación tu tienes que estar fresco, como si sucediera por primera vez . Tu apenas siéntate con tu cuerpo relajado, silencioso, tu mente completamente tranquila, y permite que los pensamientos vengan y que vayan, sin dejarlos causar estragos en tu mente. Si tu necesitas algo que hacer, observa la respiración. Este es un proceso muy simple. Cuando tu estás respirando hacia fuera, siente que estás respirando hacia afuera. Cuando tu respiración es hacia adentro, siente que tu estás respirando hacia adentro, sin proveer ninguna clase de comentario adicional o chisme mental, pero solo identificando la respiración. este proceso de la mente atenta es muy simple y procesa tus pensamientos y emociones, entonces, como una vieja piel se liberan.

Generalmente la gente para relajar el cuerpo se concentran en diversas partes. Pero la relajación verdadera viene cuando te relajas de adentro hacia afuera entonces todo se facilitará y se hará absolutamente natural.

Cuando tú comienzas a practicar, entras en contacto con tu "punto suave", y solamente permaneces allí. Tú no necesitas centrarte en cualquier cosa en detalle para comenzar. Apenas se espacioso, y permite que los pensamientos y las emociones aparezcan. Si tu lo haces así, más tarde, cuando utilices un método tal como mirar la respiración, tu atención estará más fácilmente en tu respiración. No hay punto determinado en la respiración en el cual tu necesites centrarte, es simplemente el proceso de la respiración. Veinticinco por ciento de tu atención está en la respiración, y el setenta y cinco por ciento está relajado.

Intenta identificarte realmente con la respiración, más que solamente mirarla. Tu puedes elegir un objeto, como una flor, por ejemplo, para enfocarte. A veces enseñan a visualizar una luz en la frente, o en el corazón. A veces un sonido o una mantra puede ser utilizado. Pero al principio es mejor simplemente ser espacioso, como el cielo, siente que eres el universo entero.

Cuando te sientes, deja que todo se calme y permite que las cosas y todo lo que está en desacorde se disuelvan naturalmente, de aquí nace tu verdadero ser. Tú experimentas un aspecto el cuál es el "verdadero" tú. A medida que profundices más, tu comienzas a descubrir y a conectarte con tu calidad de amar que es la más fundamental.

El punto clave de la meditación es el conseguir utilizar ese aspecto de el cual te has olvidado. En tibetano meditación significa "acostumbrarse". ¿Acostumbrarse a qué? a tu verdadera naturaleza, tu naturaleza de Buddha. Esta es la razón por la cual, en la enseñanza más alta de Buddhismo, Dzogchen, a ti te dicen que descanses en la "naturaleza de tu mente". Tu apenas te sientas y dejas que todos los pensamientos y conceptos se disuelvan. Es como cuando las nubes se disuelven o la niebla se evapora, así revelando el cielo claro y el sol que brilla detrás de ellas.

Cuando todo se disuelve, tu comienzas a experimentar tu verdadera naturaleza, tu "vives". Entonces tu lo sabes y en ese momento, te sientes realmente bien... !!!. Está sensación de bienestar es completamente diferente a todas las que tu puedes haber experimentado. Ésta es una experiencia verdadera y genuina, en la cual tu sientes una profunda paz, alegría y confianza sobre ti mismo.

Es bueno que medites cuando te sientas inspirado. temprano en las mañanas puedes tener esa inspiración, pues los mejores momentos de la mente son temprano en el día, cuando la mente está más tranquila y más fresca (el tiempo tradicionalmente recomendado es antes del amanecer). El más apropiado para sentarse a meditar, porque no solamente es fácil sino que entonces te dará más confianza en la práctica, y tu podrás más adelante practicar cuando no estés inspirado. No hay necesidad de meditar por mucho tiempo: apenas permanece silencioso hasta que puedas entrar y conectarte con la esencia de tu corazón. Éste es el punto principal.

Después de esto hay una cierta integración. Una vez que la mente atenta haya sido despertada por tu meditación, tu mente será tranquila y tus opiniones más coherentes. Entonces, estarás presente en todo lo que haces. Como en el refrán famoso del Zen: "cuando yo como, yo como; cuando duermo, duermo". Cualquiera cosa que hagas, tú estarás completamente presente en el acto. Así sea lavando platos, si se hace completamente, se puede decir que estarás más lleno de energía. Serás más pacífico, así eres más "tu". Te conviertes en el “tu” universal.

Una de los puntos fundamentales del viaje espiritual es el perseverar a lo largo del camino. Aunque tu meditación puede ser buena un día y no tan buena el día siguiente, como cambios en el paisaje, esencialmente no son las experiencias, buenas o malas las que cuentan, pero cuando tu perseveras, la práctica verdadera aflora en ti y llega entre lo bueno y malo. Lo bueno y lo malo son simplemente espejismos, así como puede haber buen o mal tiempo, cielo siempre es el mismo. Si tu perseveras y tienes esa actitud del cielo espacioso, sin la perturbación de emociones y experiencias, tu desarrollarás estabilidad y la profundidad real del la meditación.

Tu encontrarás esto gradualmente y casi inadvertidamente, tu actitud comienza a cambiar. Tu no te aferras a las cosas tan sólidamente como antes, y aunque se sucedan las crisis te mantendrás tranquilo, sabrás manejarlas y te darás cuenta que todas estas situaciones son risibles y vivirás con un corazón más alegre.

¡¡¡ Sarvamângalam !!!
( ¡¡¡ Que toso sea auspicioso !!! )

22 Jun 2008

La Relación con el Maestro.

Escrito por: Rinchen el 22 Jun 2008 - URL Permanente

La Relación con el Maestro

por Juan Manzanera

No existen maestros si no hay discípulos. De modo que hablar de un ser especial, único y sobrenatural que te va a guiar hacia un estado de trascendencia es solamente consecuencia de asumir el rol de discípulo. No importa mucho si existen seres así, lo que importa es que tú creas que existen y que hayas puesto tu fe en algún ser humano en concreto. Pueden haber errores y elegir el maestro equivocado, pero por eso es preciso observar cuidadosamente y cuestionar al candidato a tu maestro.

Lo cierto es que tener un maestro es una tarea personal, una decisión interna de ser discípulo. No es una persona evolucionada y distinta quien te lleva a la iluminación sino tu actitud y tu forma de relacionarte con aquel al que has atribuido el rol de tu maestro. Lo de menos es que tu maestro sea alguien, esté iluminado o lo que sea. Lo crucial es que sepas ser un discípulo.

Necesitamos un maestro porque vivimos adheridos a la comodidad y el bienestar social; pero no es muy distinto a cuando de pequeños nuestros progenitores nos obligaban a ir a la escuela. Si por nosotros hubiera sido, nos habríamos pasado el día jugando. Ellos con más visión y una mayor perspectiva del futuro no obligaron a hacer algo que simplemente iba contra nuestra naturaleza. Lo mismo hace el maestro, sin él jamás abandonaríamos la dependencia del mundo sensorial ni tendríamos la oportunidad de abrirnos a conocer nuestra realidad más profunda. Pero para que uno sea capaz de escuchar su voz y su dirección antes tiene que atribuirle ciertos poderes y cualidades. Esta atribución es ser discípulo.

Como con todas las necesidades, el gran peligro es convertirla en dependencia. Hacerse dependiente es vivir la vida a expensas de otro, es volverse incapaz de actuar y funcionar bien sin la presencia o estimulación del otro. Un sujeto muy dependiente de su maestro no puede desvincularse de él y llena su vacío personal con la imagen del maestro. Por el contrario, necesitar un maestro en el camino espiritual no significa que pierdas tu individualidad, autonomía, responsabilidad y capacidad de decisión.

Hay numerosas personas que viven con el malentendido de que la relación perfecta con el maestro debe ser una forma de dependencia. El error fundamental es olvidar que asumir el rol de discípulo significa tomar ciertas responsabilidades y decisiones. No hay lugar para dependencias, decides respetar a esa persona que te complementa en el rol y verle como un guía haga lo que haga, y escuchar sus instrucciones como formas de iniciación. El énfasis no se halla en el maestro.

Si confundes la devoción con la dependencia estarás creando serias interferencias en tu proceso. Muchas personas, por su rasgo de carácter se sienten atraídas por personalidades dominantes, carismáticas o simplemente muy seguras de sí mismas. Para ellos es fácil caer en la dependencia, son personas que no tienen problemas en encontrar maestros y se sienten dichosos poniéndose en manos de otros. En otro extremo, hay temperamentos completamente independientes que valoran la autonomía y quieren vivir tomando sus propias decisiones. Son individuos que jamás se acercarían a un maestro o algo similar y que rechazan frontalmente la más mínima sospecha de sumisión.

La interpretación de la relación con el maestro como una forma de dependencia perjudica a ambos tipos de personas. A los primeros porque les impide madurar, se quedan estancados y no aprenden nada del maestro; se mantienen en una actitud infantil y sumisa, y nunca avanzan. En cuanto a los segundos, el malentendido hace que se pierdan la oportunidad de recibir inspiración y traspasar la visión limitada de su existencia. La mala enseñanza y su propagación, les lleva a pensar que tener un maestro es una especie de anulación de su persona y una negación de sí mismos, con lo cual jamás se acercan a nadie con esas características. Conozco muchas personas con un gran potencial espiritual que jamás se acercarán a ningún maestro debido a la difusión de esta interpretación de la relación. Este es un asunto delicado. También he visto a personas muy libres y responsables, obligándose a ser sumisos y dependientes sólo porque algún guía espiritual les dio a entender que eso es la relación ideal con el maestro. Gente que ha acabado con una gran frustración y desconsuelo.

La razón fundamental por la que necesitamos un maestro es que solamente llegando a experimentar con conciencia nuestro dolor más arraigado y sutil, nuestro sufrimiento más íntimo, podemos avanzar espiritualmente. Esto es algo que solos nunca vamos a hacer. Únicamente permitiremos que nos lleve hasta allí a una persona en la que confiemos plenamente. Ese el papel del maestro.

Lo demás son dependencias. A menudo como discípulos, la gente desplaza y proyecta en el maestro cualidades deseables e idealizadas; luego, suponen que con un poco de trabajo y dedicación podrán adquirir esas cualidades. Sin embargo, con tales planteamientos están abocados al fracaso y la decepción. Por una parte, el desplazamiento y la proyección les impiden percatarse de que esas cualidades están en sí mismos. Todo eso que atribuyen al maestro lo tienen pero no sólo no lo pueden ver sino que además lo ponen en otra persona externa, con lo cual refuerzan su ceguera sobre sí mismos. Por otro lado, esta negación de sí mismos y la represión que esto implica les resta una gran energía con lo cual no tienen fuerza para la expresión sana de su ser, y su proceso transformador resulta lejano e inalcanzable. En consecuencia, esperan que el maestro se haga cargo de ellos y de su evolución, viven en un perpetuo engaño a sí mismos y se olvidan del trabajo que sólo ellos pueden realizar.

También conviene señalar algunos miedos que hacen muy difícil asumir la posición de discípulo. Son condiciones internas que se mantienen a nivel inconsciente y que difícilmente reconocemos. Así, muchos sienten miedo a que la relación les lleve a perder toda su energía vital o su voluntad, con lo cual nunca acaban de hacer una entrega incondicional. Otros, tienen miedo a desintegrarse, desaparecer como individuos o perder las referencias. También hay quienes tienen miedo perder la libertad personal, la individualidad y la identidad. Asimismo, muchas creencias inconscientes adoptadas culturalmente impiden la apertura a un maestro y recibir su ayuda; por ejemplo, la creencia en nuestra sociedad de que nadie te va a dar nada gratuitamente o que siempre todo el mundo se va a aprovechar de ti.

Dicho todo esto queda claro que, en primer lugar no puedes tener maestro si no eres un discípulo antes, aunque hayas conocido a muchos lamas y maestros. No puedes ser discípulo si no asumes la responsabilidad de tu proceso espiritual. No puedes asumir tu responsabilidad si crees que las causas de tu desarrollo están fuera y en poder de alguna persona. No puedes recibir los beneficios de otras personas más evolucionadas que tú si no permites que lleguen a desenmascararte y te defiendes tras tus miedos.

Elegir un maestro puede ser más sencillo de lo que parece. A menos que seas una de esas personas que tienen como carta de identidad tener un maestro iluminado. (No hace mucho me encontré con alguien así, sin conocerle de nada, lo primero que me dijo cuando se presentó fue: “Hola, me llamo Pedro y soy discípulo de un maestro iluminado”. No quedaba claro si el importante era él o la existencia de un gran ser).

Como decía, si has entendido que necesitas ser un discípulo puedes encontrar fácilmente un maestro. Se trata simplemente de empezar respetando a todos a los demás porque todos te pueden enseñar algo. Luego, si ves a alguien que se enfada menos que tú tómale como maestro en paciencia, si ves a alguien que ama más y tiene más compasión que tú tómale como tu maestro en altruismo, si ves a alguien más feliz que tú tómale como maestro en simplicidad, si ves a alguien con más paz interior que tú tómale como maestro en sabiduría, etc. En el proceso, puede suceder que avances más que alguna de estas personas, entonces, humildemente agradécele su aportación a tu proceso espiritual y sigue hacia delante. Eso sí, siempre habrá sido tu maestro y siempre deberás guardarle en tu corazón.

Hay un pequeño detalle. Es particularmente valioso que la relación con esa persona te incite y te motive a cambiar. Dicho de otro modo, es mucho más efectivo si esa persona que tiene la cualidad que buscas posee la virtud de provocarte el deseo de obtenerla. Lo ideal es que quien elijas como maestro, no simplemente tenga unas cualidades y puedas aprender de su comportamiento sino que además, el contacto con él o ella te despierte un anhelo intenso de poseer esa cualidad. Entonces tienes todas las posibilidades de beneficiarte plenamente.

Lo primordial de esta relación es que consideres de máxima importancia la aportación que este ser está haciendo a tu vida. Esto es, necesitas llegar a ver que sus defectos y lacras resultan descoloridos e irrelevantes frente a lo que aprendes gracias a él o ella. El crecimiento que te aporta es tan importante que te lleva a desechar cualquiera de sus defectos. Esta actitud, visión y perspectiva es esencial en el rol de discípulo. Luego, a esto se añaden otras básicas como el respeto, la fidelidad, el afecto o las muestras de gratitud.

En otro nivel más profundo (que requiere más exigencias a la hora de tomar a alguien como maestro) también puedes intentar la práctica de ver a este ser como una manifestación de la máxima plenitud humana. Esto es, después de haber comprendido el poder de percibir la realidad última en un ser humano en el mundo, eliges hacerlo con tu maestro. Es una resolución que asumes de un modo irreversible, por la cual decides interpretar todos sus comportamientos como manifestaciones de la plena realización humana. Haga lo que haga sientes y entiendes que es la conducta de un gran ser. Esta es la práctica más sublime que existe, y sin extenderme en los inmensos beneficios que tiene, es el método más rápido y potente de trasformación interior.

Por último, tal vez, tú prefieras los maestros de título y trono, pero no deberías olvidar que si convivieras con cualquiera de ellos no le verías muy diferente de tu vecino, tu compañero de oficina o el cura de tu parroquia. Ya lo dice un refrán tibetano: intenta vivir bien lejos de tu maestro porque de lo contrario empezarás a verle lleno de defectos. Y es que, todo está en tu mente.

Juan Manzanera es profesor de meditacion, y psicoterapeuta, practicante budista hace más de 20 años, fue monje completamente ordenado en el monasterio de Nalanda (India).

¡¡¡ Sarvamângalam !!!
( ¡¡¡ Que todo sea auspicioso !!! )

14 Jun 2008

La Cualificación de un Auténtico Maestro Budista.

Escrito por: Rinchen el 14 Jun 2008 - URL Permanente

La Cualificación de un Auténtico Maestro Budista
por Kunzig Shamar Rinpoche

Teniendo en cuenta lo vasto y profundo de las enseñanzas de Buda, resulta muy difícil ser un verdadero maestro cualificado. Ser genuinamente competente requiere la optención de un nivel de comprensión que capte la esencia de la mente iluminada en su integridad, completamente libre de toda concepción errónea. Extremadamente difícil encontrar un individuo así. Sin embargo, a pesar de ello, existen muchos maestros con una buena formación que han alcanzado un notable dominio intelectual de los principios generales de la tradición Budista, y son competentes a la hora de instruir de forma puramente académica a estudiantes.

De hecho, el entrenamiento de un erudito es bastante riguroso, debido en parte, al volumen del material que debe ser abordado. En la tradición Budista Tibetana, existe una vasta colección de comentarios que tratan los sutras, tantras, y otras visiones derivadas de las enseñanzas de Buda. Los escritos de Nagarjuna, Asanga, y otros grandes eruditos y seres realizados fueron traducidos del sánskrito hace siglos, y traídos a Tibet, donde han sido objeto de más comentarios por innumerables filósofos tibetanos. La tradición ha experimentado una continua evolución en tanto que se han debatido diferentes temas, así como revisado y criticado eminentes ensayos repetidas veces, con el fin de aclarar las distintas teorías. Instituciones Budistas de educación superior (Tib. Shedras) de todas las grandes tradiciones del Budismo Tibetano poseen ciertas áreas de estudio en común, tal como: la visión del Madyamaka, considerada como el nivel superior de pensamiento en la tradición Mahayana-sutra , a través de la cual se adquiere la comprensión definitiva de la visión última conocida como Pramana (Tib. Tsema). Pramana es la investigación a través del debate y el análisis, de las diferentes escuelas de pensamiento en lo que concierne a la cognición de los fenómenos a nivel relativo y último de la naturaleza de la mente. El sutra de Prajna Paramita (la perfección de los sutras de sabiduría) revela el camino hacia la Iluminación de forma sistemática de acuerdo con la tradición del Bodhisattva. El Abbhidharma Kosha es un análisis detallado de los vehículos Sravaka and Pratyeka Buddha, que juntos constituyen la tradición Theravada . El Vinaya (la disciplina); y estudios de filosofía tántrica.

Cuanto más se ahonda en la profundidad de estos temas, más complejas y extensas se vuelven las explicaciones. No es de extrañar que estos estudios duren hasta diez o quince años, incluso más. Además, existen materias secundarias tal como Sánscrito, astrología, y lingüística (que incluye gramática, poesía y literatura)

Actualmente, aquellos que siguen un curso en una Shedra pasan entre 12 y 14 años como estudiantes. Una vez superados con éxito sus estudios, reciben un título indicativo de su grado de calificación. Estos estudios son extensos y la finalización de los cursos indica un gran conocimiento de la materia. Sin embargo no hay que olvidar que no existe ninguna garantía de que los graduados han entendido las enseñanzas profundamente, ya que el verdadero conocimiento está más allá de la mera compilación de información.

Si se realizan años adicionales de estudio, el estudiante puede llegar a un punto donde no le queda ninguna duda sobre el significado del conjunto de textos y escrituras, además de haber alcanzado una certeza sobre los diferentes puntos de vista filosóficos estudiados. Un examen exhaustivo de todas las discrepancias lleva a clarificarlas, no quedando preguntas sin responder. Para tal persona no hay libro que tenga nada más que enseñarle, y una vez logrado este destacado nivel académico, el estudiante puede estar capacitado para componer tratados.

En Tibet, componer un tratado filosófico era una tarea de extrema importancia. Si un gran erudito tenía una sólida base en literatura y debate, se le permitía escribir sobre cualquiera de las principales materias de investigación filosófica antes mencionadas; siendo necesaria la preparación para defenderlo en un debate público. Se requería una importante formación académica ya que todo defecto en el razonamiento que el autor no pudiera defender era motivo de rechazo de la composición, además de causa de una dura humillación. Sin embargo, si la composición era aceptada como válida por otros grandes eruditos, el autor se vería colmado de respeto y reconocimiento. Entre aquellos grandes eruditos llamados "Khenpos" en las tradiciones Kagyu, Sakya y Nyingmapa, y "Geshes" en la tradición Gelugpa, el estatus superior que alguien podía alcanzar era al realizar un tratado que soportaba los muchos exámenes e inevitables desafíos sin ser refutado. Como resultado, tanto en Tibet como en India imperaban altos criterios.

A pesar de la dificultad que entraña obtener un estatus académico, también es de admirable realización un maestro de meditación altamente cualificado y capaz de guiar de forma efectiva a estudiantes. El propósito real de el camino Budista es alcanzar el estado de Buda, la Iluminación. Lo que depende en gran parte de la experiencia meditativa. Incluso memorizando miles de libros, si alguién no ha alcanzado la consciencia que el Buda se propuso, no se puede considerar que las enseñanzas de tal individuo llevan a uno a la iluminación.

Para guiar a un practicante a lo largo del camino de la meditación, un maestro debería conocer en detalle todos los aspectos de la meditación, además de haberlos practicado. Las experiencias y problemas que hayan aparecido en la meditación del propio maestro, le capacitarán para comprender la naturaleza de los problemas particulares de los estudiantes. Tales habilidades no se pueden aprender a través del conocimiento teórico. Sólo a través de la propia experiencia se aprende a discrimiar si se ha logrado el resultado de una meditación particular, y si no es así, uno puede aprender cómo realizarlo. A este hecho se añade que cada estudiante es único en aptitudes y debilidades, demandando un seguimiento individual. Queda claro, por tanto, que solamente aquellos maestros altamente realizados son capaces de guiar a otros en la meditación..

Un ejemplo del valor de este tipo de entrenamiento queda reflejado en la relación entre el yogui Milarepa y su discípulo, Gampopa. Durante el periodo en el que Milarepa entrenaba a Gampopa, en una ocasión mientras meditaba en una cueva, perdió la vista quedando completamente ciego. Se arrastró hasta la cueva de Milarepa y le informó del grave problema aparecido. Tenía miedo. Milarepa le contestó que no se preocupara, y que este suceso no era ni bueno ni malo. Inmediatamente le diagnosticó la causa, y le dijo que tenía el cinturón de meditación demasiado prieto, y que eso le estaba creando excesiva tensión.

En otra ocasión, Gampopa se hayaba meditando en su retiro en solitario, cuando se vió interrumpido por la aparición de mil Budas en el espacio encima de él. Corrió a encontrar a Milarepa para contarle muy entusiasmado, que había alcanzado un gran resultado en su práctica. Milarepa, muy tranquilo, le contestó "si te presionas los ojos con los dedos, vas a ver dos soles, que tal y como tu visión, no es más que una ilusión. No es ni positivo ni negativo. Concentrate únicamente en la meditación y no te apegues a las visiones". Como Gampopa apreciaba enormemente la declaración de su maestro, la visión desapareció.

Milarepa pudo aconsejar adecuadamente a Gampopa, gracias a su gran capacidad de compresión. Un erudito puede buscar en varios libros, concluyendo que en el primer caso quizás Gampopa debería visitar a un médico, y en el segundo caso puede concluir con que su visión era realmente un gran experiencia, y podía sugerir a Gampopa la posibilidad de tener más visiones de este tipo.

Actualmente hay muchos maestros de meditación en el mundo, pero casi todos conocen los primeros niveles de meditación, siendo principiantes ellos mismos. No se puede decir que todos los maestros de meditación son inexpertos, pero parece ser el caso general. Pueden tener la capacidad de enseñar niveles básicos de la práctica de la meditación, pero no tienen experiencia en niveles avanzados. Esto afecta de la misma forma a eruditos eminentes y de estatus humilde; si ellos mismos no tienen experiencia directa de niveles avanzados de conciencia meditativa. Eruditos que son inexpertos en meditación, pueden estar capacitados para instruir y enseñar sobre los principios del Budismo. Aunque si lo comparamos con un maestro de meditación, un erudito es inferior. Lo óptimo parece ser una combinación de estas cualidades, sin restricciones. Un dominio del conocimiento teórico requiere años y años de estudio, tal como un dominio de la experiencia meditativa a lo largo de los distintas etapas de calma y comprensión meditativa, hasta el nivel más avanzado, el cual, en la tradición Kagyu se conoce como el Mahamudra.

Hay que tener en cuenta la verdadera finalidad de la práctica Budista, que no es nada más que alcanzar la iluminación. Considerando el método más indicado para alcanzar el resultado de la realización absoluta de un Buda, Milarepa ha planteado que la combinación de el maestro adecuado, las instrucciones adecuadas, la práctica adecuada, y las condiciones adecuadas, producen el resultado adecuado. Se refiere a ir progresando con éxito a través de las distintas etapas para alcanzar el resultado último, de principio a fin. Teniendo esto en mente, un maestro adecuado resulta una condición indispensable. Si alguién pretende ser un erudito, su maestro debería igualmente ser un erudito. Si alguién pretende alcanzar la iluminación, su maestro debería ser un maestro de meditación cualificado.

El proceso más recomendable que doy a los budistas de hoy en día, es adquirir una base firme de comprensión teórica del camino Budista, y entonces proseguir centrándose lo máximo posible en la práctica de la meditación bajo la dirección de un maestro competente. En este caso, la competencia no se mide por la habilidad de leer Sánskrito o inglés, o la posesión del título de Khenpo o Geshe; sino que se mide por la experiencia meditativa y la realización.

¡¡¡ Sarvamângalam !!!
( ¡¡¡ Que todo sea auspicioso !!! )

08 Jun 2008

La Meditación: Un Camino a la Felicidad.

Escrito por: Rinchen el 08 Jun 2008 - URL Permanente

La Meditación: Un Camino a la Felicidad

"El Budismo hace más dichosos a quienes lo practican. Meditación,
toma de conciencia y análisis de la realidad son las claves para una vida en armonía".

por Gemma Gil Flores.

Los budistas parecen más felices que otras personas y, a juzgar por los estudios científicos, así es. Pruebas realizadas en la Universidad de Madison, Wisconsin (EEUU), han demostrado que los budistas experimentados presentan una mayor actividad cerebral en el lóbulo prefrontal izquierdo, una zona relacionada con las emociones positivas, el autocontrol y el temperamento. Asimismo, otro grupo de investigadores en California ha detectado que la práctica de la meditación ayuda a controlar el órgano relacionado con el recuerdo del miedo.

El lama Ole Nydahl, durante la conferencia ofrecida en la Universidad Francisco Marroquín, en Guatemala.
Cuando María del Carmen Rivera se aproximó al Budismo, hace ocho años, estaba atravesando una crisis matrimonial. “Sufría, y mi primera opción fue acercarme al catolicismo, pero no funcionó. Cuando acudí a una conferencia de Marco Antonio Karam, fundador de la asociación Casa Tíbet en México, me di cuenta de que había encontrado exactamente lo que buscaba”, afirma. Desde entonces acude a las reuniones semanales y se sienta media hora al día a meditar. ¿Es más feliz? “Olvídate, me va súper”, exclama con una sonrisa radiante.

Frente a ella, sentada en posición de flor de lotto, Claudia Cordón asiente. No hace ni un año que se acercó a esta enseñanza oriental y sus relaciones familiares han mejorado sustancialmente. “Antes visitaba a mi madre cada dos meses, ahora nos vemos tres o cuatro veces por semana”, sostiene.

Emociones positivas, tabla de salvación en momentos de crisis, activador de las buenas comunicaciones intrafamiliares, pero ¿cuál es el secreto? Desde luego, no existe una receta infalible. El Budismo no constituye una fórmula mágica para resolver los problemas y alcanzar la felicidad. Sin embargo, este método de autodisciplina ética funciona para los más de 450 millones de seguidores que tiene repartidos por el mundo.

El hecho de que entre sus adeptos se encuentren rostros tan populares como los de Richard Gere o Penélope Cruz ha llevado a esta doctrina a la primera plana de los medios de comunicación. No obstante, más allá de la modas impuestas por los protagonistas del papel couché, el Budismo es una tradición espiritual con más de dos milenios de antigüedad.

Una tradición milenaria

El Budismo es una filosofía moral que no se basa en la fe en un dios, como las religiones, sino en la experiencia vital. Comenzó hace 2 mil 550 años con Siddhartha Gautama, también conocido como Shakyamuni. Este buda (“el despierto”) había nacido en una familia acomodada, pero al ser testigo de las desigualdades sociales, las injusticias y el dolor que le rodeaba, quiso investigar por qué el ser humano es desdichado.

Un largo camino de ascetismo y meditación llevaron a Shakyamuni a experimentar la iluminación, es decir, consiguió averiguar por qué sufrimos y cuál es el camino para superar ese dolor. Sus enseñanzas pronto consiguieron un nutrido número de seguidores, al punto de que tres siglos después de su muerte su doctrina se había extendido por toda Asia. Sus preceptos habían conseguido cuando menos ofrecer un sendero para vivir en armonía.

En búsqueda de la dicha

“Una causa del sufrimiento se encuentra en el deseo, en buscar la felicidad en estímulos materiales que nos pueden dar un placer temporal pero no duradero”, explica Marco Antonio Karam. “La frustración nace cuando proyectamos nuestros deseos de permanencia, estabilidad y autonomía a un mundo que es impermanente, cambiante e interdependiente”, añade. Por tanto, el camino hacia la felicidad comienza por admitir la verdadera naturaleza de las cosas.

De acuerdo con la enseñanzas de Gautama, el bienestar no procede del exterior sino de uno mismo. De ahí la importancia de la meditación. “Trabajamos con nuestra mente, porque las cosas te duelen por la forma en que te relacionas con ellas”, afirma María del Carmen. Ni ella ni sus compañeros dudan en señalar que la mente constituye la piedra angular para alcanzar la dicha. Pero, ¿por qué es tan importante?

Según la doctrina budista, la mente es una energía, que no se crea ni se destruye sino que se transforma. Por tanto, cuando el cuerpo material muere, ésta vuelve a renacer en otro cuerpo. La idea de la reencarnación conduce directamente a otro principio básico: el Karma, es decir, cada momento presente es consecuencia de todos los actos pasados. De la misma manera, el futuro será consecuencia de la acción presente. Comprehender esta relación causa-efecto supone el punto de partida de una conducta más ética, ya que la próxima vida dependerá de lo que se hace aquí y ahora.

“Las personas tienen que tomar responsabilidad de sus propias vidas y no creer que la sociedad o dios tienen la culpa de sus problemas, porque si no creemos que somos la causa de nuestras circunstancias ahora, ¿cómo vamos a construir nuestro futuro?”, afirmó Ole Nydahl, uno de los pocos lamas o maestros budistas occidentales, en su reciente visita a Guatemala.

Un comportamiento ético es aquel en el que la búsqueda de la sabiduría sustituye a la ignorancia, el amor al apego y la compasión a la aversión. Para lograr todo esto la clave, nuevamente, es la meditación. Una actividad que lejos de ser un ejercicio de relajación para poner el intelecto en blanco constituye un análisis crítico de uno mismo y del mundo que le rodea.

Quizá todo esto suene complicado, pero, como afirma Fernando Pérez, sicólogo y budista, “no es posible tocar una pieza de Bach la primera vez que uno se sienta frente a un piano, sino que es un proceso gradual”. Con la meditación ocurre lo mismo. Llegar a comprender el budismo supone un largo proceso de aprendizaje y disciplina, pero quizá bien merezca la pena, especialmente si, como afirma Marco Antonio Karam, “alcanzar la auténtica felicidad es posible”.

Decálogo budista

El lama Ole Nydahl presentó, en la conferencia ofrecida recientemente en la Universidad Francisco Marroquín, el siguiente decálogo de acciones virtuosas:

De cuerpo:

Respetar toda forma de vida.
Dar a los demás lo que necesitan y no robarles ni engañarles.
Desarrollar una actitud sexual sana. El cuerpo es un elemento neutral. Si la mente es buena, el cuerpo actuará bien.

De palabra:

Decir la verdad. Existen dos clases de mentiras graves: aquellas que se dicen para herir a los otros y aquellas que tratan sobre logros espirituales.
Utilizar un lenguaje conciliador, para que las personas se lleven bien.
Hablar sobre asuntos significativos e importantes. Reflexionar lo que se dice.

De mente:

Desear a los demás la felicidad.
No odiar.
Ser generoso y cultivar un buen corazón.
Entender que los responsables de las cosas que nos ocurren somos, en primer lugar, nosotros mismos.

¡¡¡ Sarvamângalam !!!

( ¡¡¡ Que todo sea auspicioso !!! )

25 May 2008

Fukanzazengi. Para la Difusión Universal de los Principios de Zazen.

Escrito por: Rinchen el 25 May 2008 - URL Permanente

Fukanzazengi. Para la difusión universal de los principios de zazen.

Escrito en Koshoji por el shamon Dôgen el 13 febrero de 1224.
(Versión española de Dokushô Villalba )

"La Vida es fundamentalmente perfecta. Está por todas partes, independientemente de lo que hagan y comprendan los seres humanos. El Orden Cósmico es libre y en él no hay noción de obstáculo ¿Qué sentido tiene pues el esfuerzo concentrado de los seres humanos?

En verdad, el Cuerpo Universal está más allá de la suciedad del mundo humano ¿Quién podría creer que necesita ser limpiado? La Vida Cósmica nunca es distinta de nada ni de nadie, siempre es exactamente lo que es, siempre está allí donde está ¿De qué sirve ir de acá para allá buscándola?

Sin embargo, si en tu mente aparece la menor separación, por estrecha que sea, la Vía se te aleja como el Cielo de la Tierra. Si manifiestas la menor preferencia o antipatía, tu espíritu se pierde en la confusión.

Cuídate de no ser como aquellos que, después de haber entrevisto apenas la sabiduría que penetra todas las cosas, que unifica la Vía y clarifica el espíritu, se jactan de comprender la totalidad y se hacen ilusiones sobre su propio despertar, haciendo nacer en ellos el deseo de escalar el mismo Cielo. Aunque estas personas han comenzado la exploración inicial y limitada de las zonas fronterizas de la conciencia, son aún insuficientes en la Vía de la Emancipación Absoluta.

¿Necesitas que te hable del Buda Shakyamuni? Aún se siente la influencia de los seis años que vivió meditando totalmente inmóvil en la postura sedente del loto.¿Quieres que te hable de Bodhidharma? El linaje de la Transmisión ha conservado hasta nuestros días el recuerdo de sus nueve años de meditación delante de un muro. Así eran los hombres santos del pasado. ¿Cómo podemos los seres humanos de hoy día dejar de seguir la Vía?

Abandona pues la comprensión intelectual. Deja de correr detrás de las palabras y de seguirlas al pie de la letra. Lo que necesitas es aprender a dirigir tu luz hacia tu interior para iluminar tu verdadera naturaleza. Tu cuerpo y tu mente desaparecerán por ellos mismos y tu rostro original aparecerá. Si quieres llegar a ser tú mismo sólo hay un camino: ser tú mismo sin más tardar.

Para hacer zazen conviene un espacio silencioso. Come y bebe sobriamente. Despréndete de cualquier compromiso y abandona toda preocupación. No pienses: ‘Esto está bien, esto está mal’.No tomes partido ni por ni contra. Detén todo movimiento de tu mente consciente. Nos juzgues los pensamientos que aparecen. No cultives expectativas. No tengas ningún deseo de llegar a ser Buda. El verdadero zazen no tiene nada que ver con la posición sedente ni con la posición acostada.
Extiende una alfombra espesa en el lugar en el que tengas la costumbre de sentarte. Pon encima un cojín. Siéntate en la postura de loto o bien en la de medio loto. En la postura de loto pon primero tu pie derecho sobre tu muslo izquierdo, y tu pie izquierdo sobre tu muslo derecho. En la postura de medio loto basta con que pongas tu pie izquierdo sobre tu muslo derecho.

Afloja tu ropa y tu cinturón. Ordénalos convenientemente. Pon entonces tu mano derecha sobre tu pierna izquierda, con la palma hacia arriba, y tu mano izquierda sobre tu mano derecha. Las puntas de los dedos pulgares se tocan. Siéntate bien derecho en la actitud corporal correcta. No te inclines a la izquierda, ni a la derecha, ni hacia adelante ni hacia atrás. Asegúrate de que tus orejas están en el mismo plano vertical que tus hombros y que tu nariz se encuentra en la misma línea vertical que tu ombligo. Sitúa la lengua contra el paladar. Cierra la boca. Haz que la mandíbula superior permanezca en contacto con la inferior. Los ojos permanecen siempre abiertos. Respira suavemente por la nariz. Una vez que hayas tomado la postura, respira profundamente una vez. Inspira y espira. Inclina tu cuerpo de derecha a izquierda e inmovilízate en una posición sedente estable.

Piensa en no pensar ¿Cómo se piensa en no pensar? No pensando. Este es el arte esencial de zazen. El zazen del que yo hablo no es una técnica de meditación. Es la Puerta de la Paz y de la Felicidad. Es el Despertar Perfecto. Zazen es la manifestación de la Realidad Ultima. Las trampas y las redes del intelecto no pueden atraparlo.
Una vez que hayas comprendido su esencia serás como un tigre cuando entra en la selva y como un dragón cuando se sumerge en lo más profundo del océano. Tienes que saber que cuando practicas zazen la verdadera Vía se manifiesta, si apartas desde el comienzo la somnolencia y la distracción. Cuando te levantes, muévete suavemente y sin prisas, tranquilamente, deliberadamente. No te levantes súbita ni bruscamente.

Cuando se lanza una mirada al pasado, uno se da cuenta de que trascender la iluminación y la no-iluminación, que morir sentado o de pie, ha dependido siempre del vigor del zazen. Por otra parte, el hecho de que la apertura a la iluminación de algunos buscadores del pasado fuera provocada por un chasquido de dedo, por una bandera, por una aguja, por un mazo, por un cazamoscas, por un puñetazo, por un bastonazo o por un grito, no puede ser comprendido enteramente por el pensamiento dualista de los seres humanos, y menos aún por la práctica de poderes sobrenaturales.La experiencia de la iluminación está más allá de lo que los seres humanos ven y oyen, ya que se trata de un estado anterior a los conocimientos y a las percepciones.
Dicho esto, poco importa que seas inteligente o no. En la Vía no hay diferencia entre el tonto y el avispado. Concentrar el esfuerzo con un espíritu unificado es, en sí, seguir la Vía. La práctica-iluminación es pura por naturaleza. Avanzar es una cuestión de asiduidad.

En general, tanto en nuestro país como en India y en China, se respeta el Sello del Buda. La particularidad de la Vía del Zen sigue prevaleciendo: devoción por la meditación sedente, solamente sentarse inmóvil con un compromiso total.
Aunque se dice que hay tantos mundos como seres humanos, todos siguen la Vía de la misma manera: practicando zazen. ¿Por qué abandonar el lugar que te está reservado en la casa de tu padre para errar por las tierras polvorientas de otros reinos? Un solo paso en falso y te alejas de la Vía que está justo bajo tus pies. Has tenido la suerte única de nacer con forma humana. No pierdas tu tiempo. Aporta tu contribución a la obra esencial de la Vía del Buda.¿Cómo puedes preferir los placeres de este mundo, tan efímeros como la chispa surgida del sílex?

La esencia y los fenómenos son como el rocío sobre la hierba, el destino es parecido a un relámpago (en un instante desaparecen). Honorable discípulo del Zen, aunque llevas mucho tiempo intentando tantear al elefante en la oscuridad, te ruego que no temas al verdadero dragón. Consagra tu energía a la Vía que indica lo Absoluto sin rodeos. Respeta al hombre iluminado que se sitúa más allá de las acciones de los seres humanos. Armonízate con la iluminación de los Budas. Sé un digno sucesor de la dinastía legítima de los Patriarcas. Actúa siempre así y serás como ellos.
La cámara del tesoro se te abrirá de par en par y podrás utilizarlo como mejor te plazca."

¡¡¡ Sarvamângalam !!!
( ¡¡¡ Que todo sea auspicioso !!! )

18 May 2008

¿Somos Dinosaurios por Practicar Zazen en el Siglo XXI?

Escrito por: Rinchen el 18 May 2008 - URL Permanente

¿Somos dinosaurios por practicar zazen en el siglo XXI?

por Bárbara Kosen

Cuando mi maestro enseñaba la Vía a sus discípulos hablaba de la ayuda que podía proporcionar zazen para resolver la crisis del mundo actual provocada por el desequilibrio entre el idealismo y el materialismo. Era hace veinte años. Hoy no nos parece que haya tanto problema de desequilibrio, el materialismo ha ganado, los profesores de filosofía están en el paro, no hay más conflicto, sólo un vencedor para contarnos el mundo. Tiene como director de conciencia el santo consumismo con sus vestidos preciosos y una joya brillante, la pantalla de televisión que nos da la imagen de un mundo perfecto. Incluso la vida de los dinosaurios, la tenemos en directo. Existen algunas personas que cada mañana se sientan en la postura de zazen, sin moverse, haciendo la paz en su espíritu y en su cuerpo. Parece una tontería, pero es la verdad. ¿Qué hacen, inmóviles, sin hablarse y además sin pensar en ellos mismos? ¿Están dormidos? No, alcanzan el Despertar del Buda en la misma postura que él experimentó bajo el árbol de la Bodhi hace 2500 años. Realizan la realidad en un único instante.

¿Qué es la realidad? Es el mundo tal como lo percibimos alrededor de nosotros. Es nuestro universo. Lo construimos de un modo subjetivo, pensando en el interior: “es así”, o creyendo “en algo”. Está definida por nuestras imágenes mentales, el intelecto. O la aprehendemos de un modo objetivo con el contacto con un objeto a través de los sentidos y pensando “es azul” o “es grande” o “es bueno”, lo que relaciona también la conciencia objetiva con el intelecto. Cada definición que tenemos de la realidad está hecha de forma intelectual, que la aprehendemos de un modo subjetivo u objetivo. La realidad es un nombre, un color, un concepto, una característica, una idea. Lo que llamamos realidad es una imagen construida por la mente. Es la ilusión que denunció Shakyamuni Buda. Confundimos la imagen con la cosa real. Tenemos la costumbre de no hacer diferencias entre el objeto definido por su nombre y su existencia tal como es en la realidad, donde no tiene nombre. Hemos perdido el contacto con la cosa real.

Entonces, ¿cómo tener contacto con esta realidad sin nombre sin utilizar la razón? La tocamos en seguida en la concentración en una sola acción, en el tiempo que no deja entrar ningún grano de polvo, ninguna construcción mental entre el sujeto y el objeto. Fu Zenna, unidad, no impureza entre los dos. Es lo que se llama practicar la Vía. Shikantaza, es la sola acción de sentarse. Lo hacemos totalmente, nos sentamos cuerpo y espíritu en unidad, en el momento presente. La realidad es: la única acción de sentarse. Porque hay una diferencia entre la idea que tenemos de una acción y la realidad que vivimos a través de nuestras acciones. Las uvas que vemos en un cuadro pueden darnos ganas de comer uvas pero nunca serán las que comemos. Cuando las comemos, esta realidad no podemos explicarla, darle un nombre. La acción de comerlas existe sin definición en el instante del presente. La práctica del Zen es asir la realidad en la acción. La acción es el contacto del sujeto con el objeto, interior con exterior. En el instante presente de la acción donde no entra el pensar y tampoco las percepciones de los sentidos, no entran las discriminaciones. Es un dominio que sólo existe por si mismo, sin filtro, sin cristales de color que tiñen el universo con “lo que pienso” o “lo que siento”. La acción encuentra la realidad sin nombre para definirla, limitarla. Entonces cada mañana practicamos la postura del despertar a la realidad. Cada mañana acabamos con la imagen del mundo que nos hemos construido. No es una destrucción, sólo decimos ‘stop’ a la fabricación de ilusiones, hacemos huelga de creaciones mentales de ilusiones. Nuestra acción se hace la realidad sin adornos. Dejamos pasar los pensamientos, no estamos ni antes ni después, sólo ahora. Practicando Shikantaza aprendemos a asir el universo en una única mirada y en eso poco importa el siglo donde vivimos. Realizar la realidad se encuentra en un grano de arroz que no tiramos negligentemente o en la montaña que se quiebra silenciosamente. La acción se hace la raíz de nuestra existencia con el espíritu en equilibrio. Este espíritu en equilibrio - sin discriminación- se hace raíz de compasión hacia todas las existencias.

¡¡¡ Sarvamângalam !!!
( ¡¡¡ Que todo sea auspicioso !!! )

10 May 2008

Pequeña Introducción al Sutra del Loto.

Escrito por: Rinchen el 10 May 2008 - URL Permanente

Pequeña introducción al Sutra del Loto por Mokusan Dojo

El Sutra del Loto tiene más de 2000 años de existencia y desde siempre fue elegido como el Sutra [1] Perfecto de la enseñanza del Buda Shakyamuni. Se enseñó y se desarrolló durante los últimos ocho años de vida de Shakyamuni Buda. Es la síntesis de una enseñanza que unifica el pensamiento del budismo.

El titulo en Sánscrito es Sadharmapundarika-Sutra, que se traduce por Sutra del Loto de la Ley maravillosa.

La Ley o Dharma es el orden del Universo, la realidad del Universo tal como es: la palabra Dharma define también la enseñanza del Buda, totalmente en armonía con el Universo y por eso, maravillosa.

La palabra maravillosa expresa algo excelente que no se puede asir por el intelecto y por eso es raro y extraño, porque no podemos crearlo. Sólo podemos decir que está aquí y es maravilloso.

El Loto es una flor corriente en el mundo oriental, su pura belleza crece sobre las aguas fangosas. La iconografía hindú y budista utiliza su imagen desde hace miles de años como expresión de la más alta espiritualidad, de la gran sabiduría del corazón, de la esencia del Universo o del maravilloso Dharma.
Desde los tiempos antiguos, la flor delicada del loto gira sobre su tallo, representando el Universo en el movimiento de la ley de causalidad.

El contenido de las tierras de Buda en las diez direcciones es la sola existencia de la Flor del Dharma. [2]
Esta flor única abarca todas las existencias sometidas a la ley de causas y efectos, el karma. La mayoría de la gente no considera la profundidad de esta ley. El cuerpo, primer productor de las acciones, a menudo descuidadas; el torrente de palabras que salen de la boca; y los pensamientos surgiendo en relación con los acontecimientos del mundo. Los tres son los agentes de la ley de la causalidad universal.

Las acciones producen ininterrumpidamente efectos que a su vez se vuelven causas de otras acciones. Este suceso se identifica a menudo con el proceso de una planta que da flores, frutos y semillas, que a su vez permitirán a otras plantas crecer, desarrollarse y dar otras semillas. Que se propaguen o no depende de las condiciones: el sol, la tierra, la lluvia, las heladas, etc.. Las causas son múltiples, los efectos también. Es el ciclo natural.

No obstante la flor de loto es distinta. La flor y las semillas aparecen simultáneamente, no entran en la intención ni en la producción condicionada. Zazen [3] es idéntico. El Satori no es el fruto de la práctica, Zazen es Satori. La flor de Dhyana [4] y la semilla de Prajna [5] aparecen en el mismo instante. La flor de loto representa la Santidad.

Crece en los charcos, la Flor Maravillosa coloca sus hojas sobre las aguas sin que estén manchadas, ni siquiera mojadas. La Flor Maravillosa crece en el mundo de Samsara [6] , se desarrolla y gira; en unidad con la Ley del Universo, es el momento de la enseñanza del Sutra.

“Si después de la extinción del Buda, una persona oye o lee, aunque sea una sóla frase del Sutra de la Flor del Maravilloso Dharma y se goza, aunque sea durante un pequeño momento de conciencia, afirmo que esta persona podrá alcanzar el Supremo Gran Despertar. ”[7]

La felicidad de la comprensión es una virtud propia del Sutra del Loto. En verdad, nuestro estado de conciencia escuchando o leyendo el Sutra nos hace entrar en la perfección del Universo, que es como la Flor Maravillosa, y nos permite alcanzar la realización de nuestra verdadera naturaleza en unidad con la totalidad del Universo.

Abrimos el Sutra y comprendemos lo maravilloso del Universo. Desde luego que no entendemos las matemáticas o la física de un golpe. El sutra está en relación con la Vía de la sabiduría del Buda.

El Budismo T’ien-T’ai [8] pone el Sutra del Loto en el corazón de su enseñanza y de su práctica. La escuela de Nichiren [9] en Japón transmite la liberación del mundo de Samsara por la sóla repetición del nombre del sutra, Myo Ho Renge Kyo; por ser un sutra que está en relación con la fe, la fe en la Flor del Maravilloso Dharma.

El prólogo

“Así he oído, una vez cuando el Buda vivía en Rajagriha [10] . En el Pico del Buitre, estaba con doce mil grandes monjes. ...”

La palabra Así –Evam- se encuentra siempre al principio de los sutras. Así significa creer, creer en lo que va seguir. El que no cree dice ‘no es así’ o piensa ‘es mejor de otra forma’, el que tiene fe dice ‘está bien así’ y está contento.

Así he oído, es Ananda el que habla. Ananda ejerció de secretario de Buda durante veinte años. Dotado de una memoria prodigiosa, es quien recitó los sermones delante de los discípulos durante el primer Concilio después de la desaparición del Buda. La reunión de todas las enseñanzas formaron el Sutra-pitaka.

Directamente, el Sutra del Loto nos propulsa al Pico del Buitre donde una asamblea numerosa se encuentra reunida. No es cualquiera, aquí están todos los grandes discípulos del Buda que son monjes y monjas, bodhisattvas [11] y Arhats [12] . También Indra, rey de los dioses acude con su corte a escuchar la enseñanza, y a su lado están los reyes dragones, los genios, los garrudas, asuras, músicos celestiales, humanos y no humanos; hay miles y miles de personas que se postran y se quedan en silencio.

Levantamos los ojos del Sutra y en un instante de conciencia miramos nuestro mundo humano, solamente humano.
Vemos un mundo donde el provecho material se erige en la ley, a la que en el budismo se le llama Codicia.
El maravilloso Universo se está destruyendo poco a poco por la ceguera de los hombres, es lo que en el budismo se llama Ignorancia.
Creando falsas ideologías, el hombre se pone siempre en conflicto, provocando el miedo y la inseguridad, a lo que en el budismo se llama Cólera.

Codicia, Ignorancia y Cólera son los tres venenos que atan al hombre a una falsa edificación del mundo y a la construcción de una realidad ilusoria donde el protagonista es un ‘yo’, también ilusorio, que hace lo que le da la gana y olvida el Maravilloso Universo que es como una Flor de Loto.
Ahora, ni los hombres ni los dioses se postran delante de un sabio. Los dioses han muerto y los hombres no se preocupan por buscar lo que está más allá del mundo de sus pasiones. No buscan la realidad del mundo, que es pura y bella como la Flor Maravillosa.

El Buda se sienta en su zafu, empieza a practicar Zazen y entra en una concentración muy profunda. En este momento, un resplandor sale de sus cejas y la luz ilumina todos los Universos.
En estos Universos, la asamblea presente ve todos los Budas y los Bodhisattvas que están practicando la Vía. Algunos están enseñando, otros están ayudando a gente que está en dificultades, otros están haciendo ayunos, otros viviendo en las montañas practicando la austeridad. Miles y miles de Budas y Bodhisattvas practicando la Vía en miles y miles de mundos.

Entonces el bodhisattva Maitreya pregunta a Manjusri ¿Qué pasa? ¿Por qué Buda nos enseña estos mundos?.
Manjusri [13] le explica que el Buda va enseñar la Ley que es buena al principio, buena en la mitad y buena al final.
Manjusri dice que hace ya miles de Kalpas [14] que esta Ley existe y que está siendo revelada por los Budas del pasado. Es una Ley que pertenece al tiempo cósmico y los budas se suceden para hacer entrar a los hombres en ella. Además, Manjusri transmite a Maitreya la afirmación de que, en el futuro, él mismo alcanzará el estado de Buda.

Cuando el Buda emite una luz radiante eso significa que va enseñar el verdadero aspecto de las cosas, el verdadero Dharma en armonía con el orden del Universo.

El Buda que enseña el Loto de la Ley Maravillosa, no es la persona histórica de Shakyamuni Buda. Aquí, el Buda manifiesta el cuerpo eterno del Dharma o Dharmakaya, el cuerpo cósmico que incluye todas las existencias. El Buda que es, el mismo, naturaleza de Buda de todas las existencias.

Por supuesto, el Buda no puede dejar de tener la naturaleza de Buda, pero aquí, con su cuerpo expresa el Dharma que es la naturaleza de Buda de todas las existencias. Entonces el Buda se revela muy poderoso delante de los hombres. Sin embargo, no es un poder personal sino él de la conciencia cósmica y eterna de todas las existencias. Esta conciencia es naturaleza de Buda, Despertar supremo, y se transmite de buda a buda, Buda solo, junto con todos los Budas. El Dharmakaya es el cuerpo de la transmisión entre maestro y discípulo.

El Buda va hacer llover la lluvia de la Ley
y colmará a los que buscan la Vía;
si, entre los que buscan los tres vehículos ,[15]
algunos tienen dudas o añoranzas,
el Buda ciertamente se los quitará,
los disipará sin que quede nada.

Así acaba el Prólogo.

El Buda sale de su meditación, tranquilo y lúcido y el Loto de la Ley Maravillosa se pone a girar.

Los medios hábiles.

Los medios hábiles son los métodos que el Buda emplea para ayudar a los seres vivientes a entrar en la sabiduría de la Vía y emanciparse de la ley de causalidad. Estos medios están en relación con el mundo de los hombres, el mundo del pensamiento, de la dualidad y de la discriminación, si nada de lo cual podrían ser entendidos. No obstante, en este capítulo, por primera vez, el Buda va a rechazar todos los métodos para enseñar la Vía única, insuperable, difícil de imaginar y difícil de entender.

Entonces el Buda sale del estado de Samadhi [16] , tranquilo, lúcido y se dirige a Sariputra [17] :
La sabiduría de los Budas es profunda e inimaginable, la transmisión de esta sabiduría es difícil de entender, difícil de penetrar, todos los Sravakas y los Pratyekabudas [18] no pueden conocerla. Porque un Buda ha experimentado la intimidad con cientos de miles de Budas, porque un Buda ha practicado totalmente la verdad inimaginable de la realidad de los Budas, dando a conocer sus nombres, enseñando el Dharma y enseñando el sentido que es difícil de entender.
Desde que alcancé el Despertar, he expuesto la doctrina oral para ayudar a los seres a separarse de los apegos con la ayuda de numerosas relaciones y parábolas. Sin embargo, esta Ley no se puede explicar. El aspecto dado por el discurso se apaga y desaparece rápidamente. Aunque el mundo estuviera lleno de personas semejantes en inteligencia a Sariputra, no podrían sondear la Sabiduría del Despertar.

La realización de la Ley es difícil de comprender.
Un Buda solo, junto con todos los Budas, es directamente capaz de realizar que ‘todos los dharmas’ [19] son el aspecto real. Lo que se denomina ‘todos los dharmas’ son: la forma tal como es, el cuerpo tal como es, la naturaleza tal como es, la energía tal como es, la acción tal como es, las causas tales como son, las condiciones tales como son, los efectos tales como son, los resultados tales como son, y el último estado de igualdad entre la substancia y los detalles.

En general no sabemos que estamos en la ilusión. Para la mayoría de la gente todo es la realidad y la verdad. El budismo Zen enseña que la mente engaña, nos arrastra en una cadena de juicios, interpretaciones, discriminaciones, haciendo pensar que todo eso es la realidad. Somos condicionados por nuestro entorno desde el momento en que el ‘yo’ toma conciencia de las cosas y las cosas se convierten en lo que pensamos que son, haciéndonos sufrir cuando nuestra realidad no encaja con el resto del mundo.
La sabiduría de un Buda, en la sucesión de todos los Budas, realiza totalmente el verdadero aspecto de todos los fenómenos, de las cosas tales como son, la existencia pura, concreta e instantánea sin la confrontación con el ‘yo’. El ‘yo’ es el Universo, el Universo es Buda o Dios.

Y aun si el mundo estuviera lleno de seres inteligentes, tal como Saripruta, agotándose intentando comprender la sabiduría de Buda con su inteligencia, no podrían imaginar lo que es.

Sólo conozco el aspecto concreto, y los budas en las diez direcciones son así también.

Entonces, la duda se propaga en la asamblea preguntándose por qué el Buda insiste en la dificultad de comprender o imaginar la Ley, inquietándose ante los obstáculos que surgen ahora para los Arhats y los Pratyekabudas cuando el Buda habla de un único medio. Sariputra, erigiéndose en el representante de todos, solicita al Buda más explicaciones.
Por tres veces Sariputra exhorta al Buda, al final Este accede a contestar. No obstante, en ese momento cinco mil personas presentes se levantan, saludan y abandonan la asamblea.

Una vez que la asamblea está liberada de las ramas y las hojas y que permanece sólo lo verdadero y lo real, el Buda empieza a predicar la Ley. Esta Ley es excepcional, no se manifiesta a menudo, tal como la flor de higuera salvaje que aparece una sola vez. Esta Ley no se puede comprender con el pensamiento discriminatorio. Sólo los Budas pueden conocerla porque ellos aparecen en el mundo por el Gran Asunto.

Los Budas aparecen en el mundo porque desean revelar la sabiduría de Buda a los hombres y procurar que se vuelvan puros [20] .
Aparecen en el mundo porque desean exponer a los hombres la sabiduría de Buda.
Aparecen en el mundo porque desean incitar a los hombres a realizar la sabiduría del Buda.
Aparecen en el mundo porque desean motivar a los hombres a entrar en el estado de la verdad que es la sabiduría de Buda.

El Gran Asunto, es el deseo de compartir el estado equilibrado de la conciencia unificada, la sabiduría inmóvil. El Satori de los budas produce esta conciencia sin discriminación. El Satori de los budas es el estado equilibrado de Dhyana, zazen, la participación aquí y ahora en la totalidad del Universo, la identidad con el Universo entero. Algo que no podemos pensar racionalmente, pero que es bueno al principio, bueno en el medio, bueno al final.
Es el único vehículo que un Buda enseña.

En general un Buda aparece en el mundo en épocas de disturbios. La acumulación de desorden, generada por la codicia, las pasiones y los puntos de vistas equivocados, produce raíces nefastas. Entonces, el Buda enseña la Ley desplegando una gran variedad de medios hábiles para poder ‘tocar’ a los hombres y ayudarlos a producir el espíritu del Despertar.
Él mismo, después de alcanzar el Supremo Despertar bajo el árbol [21] , dudaba poder transmitir esta sabiduría, percibiendo las complicaciones y la ceguera de los hombres. La Vía era demasiado sencilla para ser comprendida por mentes hundidas en el sufrimiento.

‘Mejor que no exponga la Vía y que entre directamente en el Nirvana’.
No obstante, se acordó de los Budas del pasado y de sus esfuerzos inagotables. Entonces se dirigió hacia Benarés donde dió su primera enseñanza, las cuatro Nobles Verdades, la Vía que agota el sufrimiento por la revelación de que el ‘yo’ que sufre no tiene una existencia real. Enseñó la extinción del ‘yo’ que alimenta las pasiones, pero también era un medio, no era la extinción real ya que todo, desde el origen, está en paz y tranquilidad.

Poco a poco, las escuelas se crearon por discriminación entre los distintos vehículos. Los Arhats concentrados en la pureza total del cuerpo y de la mente y en la obtención del Nirvana [22] ; los Pratyekabudas concentrados en su sola obtención del Despertar, apartados del mundo de los hombres.
Entonces aparecieron las voces de ‘extinción’, ‘meritorios’, ‘Ley’, ‘comunidad’, y las personas orgullosas apegadas a ciertos aspectos de la Ley.

Entonces el Buda apunta ahora hacia una Vía única, que es la de seguir el voto de los Budas del origen y que permite que todos los seres alcancen la liberación del Despertar. Ahora quiere rechazar los medios y enseñar la Ley sin distinciones.

Es muy difícil para los Budas que aparecen en el Mundo enseñar esta Ley.
Es también difícil, tener la oportunidad de oír esta Ley.
Y seres capaces de oír esta Ley, también son difíciles de encontrar.

Finalmente, cuando el Buda enseña el Sutra del Loto se dirige a todos los instructores del Dharma y los impulsa a ser fieles y alegres, confiando en el vehículo único.
Más allá de la enseñanza budista presente, el vehículo único es la fuente real de todas las religiones del mundo que tienen la clave para abrir la Vía de la no discriminación y de la paz en el maravilloso mundo de la Flor del Loto.

La parábola

En este momento, Sariputra, saltando de felicidad, se levanta de golpe y se postra uniendo las manos.
Sariputra está liberado de las dudas que le había procurado su estado de Arhat. Porque al emanciparse del apego al ‘yo’, los Arhats se giran demasiado hacia el aniquilamiento y el no-ego, perdiendo el sentido común de la existencia y olvidando la felicidad de la vida; se apartan del verdadero aspecto de las cosas. Ahora Sariputra comprende la grandeza del Dharma del Buda. El Honrado del Mundo le transmite su afirmación de que en un futuro realizará totalmente el estado de Buda.
Sariputra está enteramente emocionado, pero de nuevo, como interlocutor principal de la asamblea del Pico del Buitre, pregunta al Buda : “¿Cómo hacer para que todas estas personas no duden, para que también encuentren la verdad del único vehículo?”
Entonces, el Buda expone la parábola de la casa en llamas.

“Es, Sariputra, como si en un pueblo o en una ciudad, hubiese un padre de familia con una casa llena de bienes, con muchos servidores, muchos pasillos y muchas habitaciones, pero que tiene sólo una puerta muy estrecha.
Un día, esta casa, que tiene un techo de retama, prende fuego, arde, está en llamas. Este hombre tiene hijos. Su primer impulso es atravesar la puerta, pero piensa en sus hijos y empieza a llamarlos para que salgan de la casa. Pero los niños muy jóvenes, y muy juguetones, que están en la casa en llamas juegan, se divierten, no conocen, no se dan cuenta, no saben, no piensan que la casa está en llamas. No tienen miedo.

Aunque la casa está cada vez más quemada por este gran incendio, aunque están muy cerca de tener un dolor muy fuerte, no piensan en el dolor, y no conciben la idea de salir. Este hombre, padre de familia, o Sariputra, es fuerte y tiene los brazos largos, y tiene este pensamiento: “Soy fuerte, tengo grandes brazos. ¿No podré juntar a mis hijos, y cogiéndolos juntos contra mi pecho, ayudarlos a salir de la casa?”. Luego se hace esta otra reflexión: “Esta casa sólo tiene una entrada. La puerta es muy estrecha y estos niños están siempre en movimiento, ignorantes de su naturaleza, me temo que se pongan a girar de un lado para otro. Van a morir en este gran incendio. Tengo que decirles :
‘Venid aquí mis niños, hay que salir. La casa está en llamas. Hay un incendio muy grande. No debéis de quedaros ahí. Si no, vais a quemaros. Mirad, el peligro se acerca’”.

Pero los niños no tienen en cuenta el discurso de este hombre que habla en su interés. No tienen miedo, no tiemblan, no sienten el miedo, no piensan en el miedo, no se escapan. No saben, no comprenden qué significa ‘en llamas’. Al contrario, se dispersan, van de aquí para allá, miran a su padre, porque son niños ignorantes.
Después, este hombre se hace esta reflexión: “Esta casa está en llamas. Vamos a perder la vida miserablemente en este incendio; yo, y mis hijos. Tengo que encontrar un medio hábil para hacer salir a mis hijos de esta casa”.
Este hombre conoce la disposición de sus hijos, su inclinación hacia los juegos difíciles de obtener. De nuevo les habla a sus niños: “Estos juegos que son tan agradables, que os dan sorpresa y admiración, que estáis tristes de no poseer, estos juegos de colores distintos, como por ejemplo, carros, carros llevados por cabras, antílopes, bueyes, estoy seguro de que los deseáis. Deprisa, hay que salir corriendo fuera de la casa. A cada uno de vosotros le daré un carro, pero tenéis que salir enseguida para ver estos nuevos juegos”.

Entonces, los niños, cuando saben lo que les espera fuera de la casa, se precipitan rápidamente fuera de la casa en llamas para obtener estos juegos agradables, con una fuerza tremenda, una rapidez extrema, sin esperarse los unos a los otros. Se empujan mutuamente, diciendo “¿Quién llegará el primero?, ¿llegaré yo antes que mis hermanos?”.

Entonces, este hombre que por fin ve a sus hijos y sabe que ya están a salvo, fuera de peligro, se sienta en la plaza del pueblo, libre de preocupaciones, lleno de alegría y de seguridad.
Luego, sus hijos van al lugar donde está su padre y dicen: “Anda papá, danos esos juguetes encantadores, como los carros tirados por cabras, antílopes y bueyes”.

Sin embargo, este hombre, o Sariputra, da a sus niños un único carro tirado por un buey blanco, su pelo es impecable, sus formas magnificas, y con gran vigor y un paso regular, anda con la velocidad del viento.

Entonces, los niños al subirse cada uno en un gran carro, consiguen algo sin precedente, que no era lo que habían esperado al principio.

¿Por qué, Sariputra, por qué este hombre rico, dueño de grandes riquezas, poseedor de casas, graneros y numerosos tesoros, piensa de esta forma? : “¿De qué sirve dar más carros a estos niños? Porque son mis hijos; todos tienen mi cariño. Estos grandes carros tirados por bueyes blancos me pertenecen, y tengo que tratar a todos estos niños de la misma manera, sin distinción. Poseedor como soy de muchas casas, graneros y tesoros, puedo dar a todos estos grandes carros, y ahora que se trata de mis propios hijos, más todavía. Deseo que en ese momento, cuando mis hijos estén subidos en los carros tirados por los bueyes blancos, sientan sorpresa y maravilla”. Ahora, Sariputra, ¿entiendes esto? ¿Era una mentira por parte de este hombre, ofrecer a sus hijos tres tipos de carro, para luego dar un carro idéntico a cada uno?”.

El Sutra del Loto es muy largo, tiene en total 28 capítulos. A lo largo de los años, los monjes budistas se acostumbraron a recitarlo para conservarlo y, como está dicho que su sola repetición da el mérito de alcanzar el Despertar, quizás también para conseguir esta oportunidad. Con los siglos, el Budismo pasó el Himalaya y se trasladó de India a China donde los sutras fueron traducidos, estudiados y discutidos. Nuevas escuelas se crearon; las traducciones originaron nuevas palabras y eruditos para discutir y buscar su sentido profundo. Y los monjes seguían recitando el Sutra.

En el siglo VIII un monje llamado Hotatsu llegó al templo de Horín ji en el monte Sokei donde enseñaba el maestro zen Daikan Eno [23] .
El monje fanfarroneaba: “He recitado el Sutra del Loto ya más de tres mil veces”.
El Patriarca le dijo: “Aunque recites el Sutra diez mil veces, mientras que no lo entiendas no serás capaz de reconocer tus equivocaciones”.

Hotatsu dijo: “El estudiante es un imbécil, hasta ahora sólo he leído el Sutra en voz alta siguiendo los caracteres. ¿Cómo podré esperar comprender su sentido?”.
El Patriarca dijo: “Recítame una parte del Sutra y te lo interpretaré”.
Hotatsu se puso a leer el Sutra. Cuando alcanzó el capitulo de ‘los medios hábiles’ el Patriarca le detuvo: “¡Párate aquí! El punto principal de este Sutra es el ‘porqué’ de la aparición en el Mundo de los Budas. Incluso, si a continuación expone numerosas metáforas, el Sutra no va más allá de eso. ¿Cual es este ‘porqué’?. El único Gran Asunto, sin más. El Gran Asunto es revelar, exponer, realizar y hacer entrar en la sabiduría del Despertar. El Gran Asunto es naturalmente la sabiduría del Buda y el que está equipado con la sabiduría de Buda ya es un Buda. Ahora debes creer que la sabiduría de Buda es simplemente tu propio estado de espíritu natural [24] .

Y Eno añadió los versos siguientes:

Cuando el espíritu está en la ilusión, la Flor del Dharma gira.
Cuando el espíritu está en la realización, damos vueltas a la Flor del Dharma.
Al no estar claro consigo mismo, aun si lo recitamos a menudo,
Se volverá un enemigo con sus significaciones.
Sin intención, el espíritu está recto;
Con intención, el espíritu se vuelve complicado.
Cuando transcendemos los dos, ‘con’, y ‘sin’,
Montamos eternamente el carro del buey blanco.

Una vez que oyó el poema, Hotatsu se dirigió de nuevo al Sexto Patriarca.
“El Sutra dice que aunque todos, en la gran Sangha [25] , desde los Sravakas a los Bodhisattvas, agotasen su inteligencia para imaginarla, no podrían descifrar la sabiduría de Buda. Si ahora usted dice que el esfuerzo que tenemos que hacer es que el hombre común realice su propio espíritu, que es idéntico a la sabiduría de Buda, por mucho que fuéramos de un nivel superior, sería difícil para nosotros ayudar a los demás que tienen dudas o que desconocen esta afirmación. Además, el Sutra explica los tres tipos de carros, pero ¿cuál es la diferencia entre el carro del buey [26] y el carro del buey blanco? Por favor maestro, enséñeme aun más.”

El Patriarca contestó:
“La intención del Sutra es clara. Estás perdiéndote, vas contra tu comprensión. Cuando las personas de los tres vehículos no pueden imaginar la sabiduría de Buda, el problema viene de sus propias suposiciones. Aun si todos juntos agotan su inteligencia para considerarlo, no harán sino alejarse más y más. Desde el origen, el Buda enseña para el bien de los hombres comunes, no enseña para el bien de los Budas. Algunos no están preparados para asumir este principio, y dejan la asamblea; no saben que ya están sentados en el carro del buey blanco, siguen buscando todavía la puerta de salida para l