20 Jul 2008

El Arte de los Mandalas Tibetanos.

Escrito por: Rinchen el 20 Jul 2008 - URL Permanente

El Arte de los Mandalas Tibetanos

Breve introducción al arte y significado de los mandalas tibetanos.
Por Lobsang Dawa.


La palabra tibetana para mandala es Khil-Khor, que literalmente significa “el centro y los alrededores”, pero en ocasiones se traduce también como “círculo sagrado”. Existen varios tipos de mandalas empleados para diferentes propósitos. Por un lado, están los mandalas elaborados o visualizados “como una tierra pura de Buda”, los cuales se ofrecen a los seres iluminados y/o a los maestros espirituales con la intención de acumular méritos. Otro tipo de mandalas son los que se utilizan durante una iniciación tántrica, en donde el mandala representa la residencia del Buda relacionado con dicha iniciación y el maestro introduce al discípulo en el significado del mandala como parte del ritual. En este contexto los mandalas que se utilizan para la ceremonia pueden ser pintados en tela, creados con arena de colores o bien, simplemente visualizados. Los mandalas de arena, a su vez, pueden elaborarse a petición de la comunidad con la intención de pacificar desastres naturales, traer paz y armonía a un lugar determinado y sus habitantes, como una bendición durante un retiro de meditación, o para consagrar medicinas en el caso de un mandala relacionado con el Buda de la medicina.

Los mandalas también cumplen con diferentes propósitos de acuerdo con la figura Budica que representan; por ejemplo, Avalokiteshvara representa la compasión; Manjushri, la sabiduría; Vajrapani, la fuerza; Amitayus, la longevidad, etc. Asimismo cada mandala puede prepararse para simbolizar una de las cuatro actividades iluminadas, en este caso el color base de la arena que se utiliza identifica la actividad particular. Así, la base blanca simboliza las actividades de pacificación, la amarilla es para el incremento, la roja para el poder y el azul oscuro para las actividades airadas.

En general, todos los mandalas tienen significados externos, internos y secretos. En el aspecto exterior representan el mundo en su forma divina, en el interior, un mapa mediante el cual la mente ordinaria puede transformarse en la experiencia de la iluminación, y en el aspecto secreto muestran el perfecto balance primordial de las energías sutiles del cuerpo y la dimensión de la clara luz de la mente. Se dice que la creación de un mandala de arena purifica en estos tres niveles.

Antiguamente los polvos para elaborar los mandalas de arena se preparaban con piedras semi-preciosas. Se utilizaba el lapislázuli para el color azul, los rubíes para el rojo, etc. En la actualidad se preparan con polvo de mármol teñido y –en ocasiones– con fina arena blanca de playa.

En general los mandalas de arena se construyen sobre una superficie plana de madera. Antes de comenzar su elaboración, se hace una ceremonia para consagrar el lugar invocando a los seres iluminados como testigos del trabajo meritorio que se llevará a cabo y se pide permiso a los espíritus dueños de la tierra para que no obstaculicen el trabajo. Con ese propósito se realiza la danza de los “sombreros negros”.

Una vez terminada la ceremonia, se comienzan a trazar con gris las líneas que servirán como guía para colocar la arena. Todo esto se aprende de memoria y está basado fielmente en las escrituras budistas; no hay espacio para el error o la improvisación. A continuación se empieza a colocar la arena desde el centro hacia las orillas, simbolizando el hecho de que al nacer sólo somos una gota de esperma y un óvulo, y vamos evolucionando hasta que el universo entero se percibe a través de los sentidos. Cuando el mandala está terminado y llega el momento de desmantelarlo, la arena se recoge de las orillas hacia el centro, representando cómo al morir regresamos de nuevo a la fuente primordial en el centro de nuestro corazón.

Para “dibujar” con la arena, se emplea un cono de cobre llamado chang-bu, el cual tiene ranuras en uno de sus lados y con una varita delgada de cobre se frota suavemente (como en un güiro) de tal forma que la arena sale finamente por el pequeño orificio al final del cono gracias a la vibración. Esto permite crear dibujos extraordinariamente pequeños y precisos.

Cada elemento del mandala encierra un profundo significado y la figura central simboliza al Buda en el cual se basa la construcción del mandala. Así, por ejemplo, el mandala de Avalokiteshvara puede ser identificado por una flor de loto que se encuentra al centro simbolizando a dicho Buda. El mandala del Buda Akshobya se identifica mediante un vajra azul, el de Buda Amitayus por su sílaba raíz al centro del mandala y, en ocasiones, la misma figura del Buda elegido se dibuja con detalle en el centro.

Al observar detenidamente un mandala de arena, podemos ver que es como un palacio visto desde arriba en el cual hay torres, cada una con su entrada hacia una de las cuatro direcciones, a su vez representadas por colores: amarillo para el norte, verde para el sur, azul para el oeste y rojo para el este. En cada una de estas entradas se encuentra un guardián o protector. Es posible identificar también columnas y arcos, alrededor de las cuales se ubican vallas como las de vajras y fuego.

Cuando la construcción de un mandala de arena se termina, se lleva a cabo una consagración en la cual se invoca al determinado Buda para que permanezca en esta residencia. Se agradece a los espíritus locales por no haber creado obstáculos durante la elaboración y se dedican los méritos acumulados por la creación de un mandala para la sanación del planeta y sus habitantes. Al finalizar dicha ceremonia se comienza a recoger la arena y esto cumple con dos propósitos fundamentales: primero, demostrar la impermanencia de los fenómenos (tarde o temprano todo se termina y el apegarnos a lo efímero sólo nos trae sufrimiento); el segundo propósito tiene que ver con el ideal de querer beneficiar a los demás con nuestros actos y por esa razón se reparte la arena entre quienes presencian la ceremonia de clausura como una bendición, mientras que otra parte de la arena se deposita en un cuerpo de agua como un río, un lago o directamente en el mar, con la intención de purificar el ambiente y a sus habitantes, y llevar esa bendición a todos los rincones de la tierra.

El patrocinar, colaborar o simplemente observar la creación y el desmantelamiento de un mandala de arena, tiene efectos purificadores muy profundos para los seres y el ambiente donde se construye. Las deidades y espíritus locales se complacen y se regocijan, por lo cual mandan sus plegarias para que prevalezca la paz y la prosperidad en esa tierra. Los Budas y Bodhisattvas observan desde las tierras puras donde habitan, mandando un lluvia de bendiciones. En breve, son muchos los beneficios tanto temporales como espirituales que se producen al participar en la creación de un mandala de arena.

¡¡¡ Sarvamângalam !!!
( ¡¡¡ Que todo sea auspicioso !!! )

22 Jun 2008

La Relación con el Maestro.

Escrito por: Rinchen el 22 Jun 2008 - URL Permanente

La Relación con el Maestro

por Juan Manzanera

No existen maestros si no hay discípulos. De modo que hablar de un ser especial, único y sobrenatural que te va a guiar hacia un estado de trascendencia es solamente consecuencia de asumir el rol de discípulo. No importa mucho si existen seres así, lo que importa es que tú creas que existen y que hayas puesto tu fe en algún ser humano en concreto. Pueden haber errores y elegir el maestro equivocado, pero por eso es preciso observar cuidadosamente y cuestionar al candidato a tu maestro.

Lo cierto es que tener un maestro es una tarea personal, una decisión interna de ser discípulo. No es una persona evolucionada y distinta quien te lleva a la iluminación sino tu actitud y tu forma de relacionarte con aquel al que has atribuido el rol de tu maestro. Lo de menos es que tu maestro sea alguien, esté iluminado o lo que sea. Lo crucial es que sepas ser un discípulo.

Necesitamos un maestro porque vivimos adheridos a la comodidad y el bienestar social; pero no es muy distinto a cuando de pequeños nuestros progenitores nos obligaban a ir a la escuela. Si por nosotros hubiera sido, nos habríamos pasado el día jugando. Ellos con más visión y una mayor perspectiva del futuro no obligaron a hacer algo que simplemente iba contra nuestra naturaleza. Lo mismo hace el maestro, sin él jamás abandonaríamos la dependencia del mundo sensorial ni tendríamos la oportunidad de abrirnos a conocer nuestra realidad más profunda. Pero para que uno sea capaz de escuchar su voz y su dirección antes tiene que atribuirle ciertos poderes y cualidades. Esta atribución es ser discípulo.

Como con todas las necesidades, el gran peligro es convertirla en dependencia. Hacerse dependiente es vivir la vida a expensas de otro, es volverse incapaz de actuar y funcionar bien sin la presencia o estimulación del otro. Un sujeto muy dependiente de su maestro no puede desvincularse de él y llena su vacío personal con la imagen del maestro. Por el contrario, necesitar un maestro en el camino espiritual no significa que pierdas tu individualidad, autonomía, responsabilidad y capacidad de decisión.

Hay numerosas personas que viven con el malentendido de que la relación perfecta con el maestro debe ser una forma de dependencia. El error fundamental es olvidar que asumir el rol de discípulo significa tomar ciertas responsabilidades y decisiones. No hay lugar para dependencias, decides respetar a esa persona que te complementa en el rol y verle como un guía haga lo que haga, y escuchar sus instrucciones como formas de iniciación. El énfasis no se halla en el maestro.

Si confundes la devoción con la dependencia estarás creando serias interferencias en tu proceso. Muchas personas, por su rasgo de carácter se sienten atraídas por personalidades dominantes, carismáticas o simplemente muy seguras de sí mismas. Para ellos es fácil caer en la dependencia, son personas que no tienen problemas en encontrar maestros y se sienten dichosos poniéndose en manos de otros. En otro extremo, hay temperamentos completamente independientes que valoran la autonomía y quieren vivir tomando sus propias decisiones. Son individuos que jamás se acercarían a un maestro o algo similar y que rechazan frontalmente la más mínima sospecha de sumisión.

La interpretación de la relación con el maestro como una forma de dependencia perjudica a ambos tipos de personas. A los primeros porque les impide madurar, se quedan estancados y no aprenden nada del maestro; se mantienen en una actitud infantil y sumisa, y nunca avanzan. En cuanto a los segundos, el malentendido hace que se pierdan la oportunidad de recibir inspiración y traspasar la visión limitada de su existencia. La mala enseñanza y su propagación, les lleva a pensar que tener un maestro es una especie de anulación de su persona y una negación de sí mismos, con lo cual jamás se acercan a nadie con esas características. Conozco muchas personas con un gran potencial espiritual que jamás se acercarán a ningún maestro debido a la difusión de esta interpretación de la relación. Este es un asunto delicado. También he visto a personas muy libres y responsables, obligándose a ser sumisos y dependientes sólo porque algún guía espiritual les dio a entender que eso es la relación ideal con el maestro. Gente que ha acabado con una gran frustración y desconsuelo.

La razón fundamental por la que necesitamos un maestro es que solamente llegando a experimentar con conciencia nuestro dolor más arraigado y sutil, nuestro sufrimiento más íntimo, podemos avanzar espiritualmente. Esto es algo que solos nunca vamos a hacer. Únicamente permitiremos que nos lleve hasta allí a una persona en la que confiemos plenamente. Ese el papel del maestro.

Lo demás son dependencias. A menudo como discípulos, la gente desplaza y proyecta en el maestro cualidades deseables e idealizadas; luego, suponen que con un poco de trabajo y dedicación podrán adquirir esas cualidades. Sin embargo, con tales planteamientos están abocados al fracaso y la decepción. Por una parte, el desplazamiento y la proyección les impiden percatarse de que esas cualidades están en sí mismos. Todo eso que atribuyen al maestro lo tienen pero no sólo no lo pueden ver sino que además lo ponen en otra persona externa, con lo cual refuerzan su ceguera sobre sí mismos. Por otro lado, esta negación de sí mismos y la represión que esto implica les resta una gran energía con lo cual no tienen fuerza para la expresión sana de su ser, y su proceso transformador resulta lejano e inalcanzable. En consecuencia, esperan que el maestro se haga cargo de ellos y de su evolución, viven en un perpetuo engaño a sí mismos y se olvidan del trabajo que sólo ellos pueden realizar.

También conviene señalar algunos miedos que hacen muy difícil asumir la posición de discípulo. Son condiciones internas que se mantienen a nivel inconsciente y que difícilmente reconocemos. Así, muchos sienten miedo a que la relación les lleve a perder toda su energía vital o su voluntad, con lo cual nunca acaban de hacer una entrega incondicional. Otros, tienen miedo a desintegrarse, desaparecer como individuos o perder las referencias. También hay quienes tienen miedo perder la libertad personal, la individualidad y la identidad. Asimismo, muchas creencias inconscientes adoptadas culturalmente impiden la apertura a un maestro y recibir su ayuda; por ejemplo, la creencia en nuestra sociedad de que nadie te va a dar nada gratuitamente o que siempre todo el mundo se va a aprovechar de ti.

Dicho todo esto queda claro que, en primer lugar no puedes tener maestro si no eres un discípulo antes, aunque hayas conocido a muchos lamas y maestros. No puedes ser discípulo si no asumes la responsabilidad de tu proceso espiritual. No puedes asumir tu responsabilidad si crees que las causas de tu desarrollo están fuera y en poder de alguna persona. No puedes recibir los beneficios de otras personas más evolucionadas que tú si no permites que lleguen a desenmascararte y te defiendes tras tus miedos.

Elegir un maestro puede ser más sencillo de lo que parece. A menos que seas una de esas personas que tienen como carta de identidad tener un maestro iluminado. (No hace mucho me encontré con alguien así, sin conocerle de nada, lo primero que me dijo cuando se presentó fue: “Hola, me llamo Pedro y soy discípulo de un maestro iluminado”. No quedaba claro si el importante era él o la existencia de un gran ser).

Como decía, si has entendido que necesitas ser un discípulo puedes encontrar fácilmente un maestro. Se trata simplemente de empezar respetando a todos a los demás porque todos te pueden enseñar algo. Luego, si ves a alguien que se enfada menos que tú tómale como maestro en paciencia, si ves a alguien que ama más y tiene más compasión que tú tómale como tu maestro en altruismo, si ves a alguien más feliz que tú tómale como maestro en simplicidad, si ves a alguien con más paz interior que tú tómale como maestro en sabiduría, etc. En el proceso, puede suceder que avances más que alguna de estas personas, entonces, humildemente agradécele su aportación a tu proceso espiritual y sigue hacia delante. Eso sí, siempre habrá sido tu maestro y siempre deberás guardarle en tu corazón.

Hay un pequeño detalle. Es particularmente valioso que la relación con esa persona te incite y te motive a cambiar. Dicho de otro modo, es mucho más efectivo si esa persona que tiene la cualidad que buscas posee la virtud de provocarte el deseo de obtenerla. Lo ideal es que quien elijas como maestro, no simplemente tenga unas cualidades y puedas aprender de su comportamiento sino que además, el contacto con él o ella te despierte un anhelo intenso de poseer esa cualidad. Entonces tienes todas las posibilidades de beneficiarte plenamente.

Lo primordial de esta relación es que consideres de máxima importancia la aportación que este ser está haciendo a tu vida. Esto es, necesitas llegar a ver que sus defectos y lacras resultan descoloridos e irrelevantes frente a lo que aprendes gracias a él o ella. El crecimiento que te aporta es tan importante que te lleva a desechar cualquiera de sus defectos. Esta actitud, visión y perspectiva es esencial en el rol de discípulo. Luego, a esto se añaden otras básicas como el respeto, la fidelidad, el afecto o las muestras de gratitud.

En otro nivel más profundo (que requiere más exigencias a la hora de tomar a alguien como maestro) también puedes intentar la práctica de ver a este ser como una manifestación de la máxima plenitud humana. Esto es, después de haber comprendido el poder de percibir la realidad última en un ser humano en el mundo, eliges hacerlo con tu maestro. Es una resolución que asumes de un modo irreversible, por la cual decides interpretar todos sus comportamientos como manifestaciones de la plena realización humana. Haga lo que haga sientes y entiendes que es la conducta de un gran ser. Esta es la práctica más sublime que existe, y sin extenderme en los inmensos beneficios que tiene, es el método más rápido y potente de trasformación interior.

Por último, tal vez, tú prefieras los maestros de título y trono, pero no deberías olvidar que si convivieras con cualquiera de ellos no le verías muy diferente de tu vecino, tu compañero de oficina o el cura de tu parroquia. Ya lo dice un refrán tibetano: intenta vivir bien lejos de tu maestro porque de lo contrario empezarás a verle lleno de defectos. Y es que, todo está en tu mente.

Juan Manzanera es profesor de meditacion, y psicoterapeuta, practicante budista hace más de 20 años, fue monje completamente ordenado en el monasterio de Nalanda (India).

¡¡¡ Sarvamângalam !!!
( ¡¡¡ Que todo sea auspicioso !!! )

08 Jun 2008

La Meditación: Un Camino a la Felicidad.

Escrito por: Rinchen el 08 Jun 2008 - URL Permanente

La Meditación: Un Camino a la Felicidad

"El Budismo hace más dichosos a quienes lo practican. Meditación,
toma de conciencia y análisis de la realidad son las claves para una vida en armonía".

por Gemma Gil Flores.

Los budistas parecen más felices que otras personas y, a juzgar por los estudios científicos, así es. Pruebas realizadas en la Universidad de Madison, Wisconsin (EEUU), han demostrado que los budistas experimentados presentan una mayor actividad cerebral en el lóbulo prefrontal izquierdo, una zona relacionada con las emociones positivas, el autocontrol y el temperamento. Asimismo, otro grupo de investigadores en California ha detectado que la práctica de la meditación ayuda a controlar el órgano relacionado con el recuerdo del miedo.

El lama Ole Nydahl, durante la conferencia ofrecida en la Universidad Francisco Marroquín, en Guatemala.
Cuando María del Carmen Rivera se aproximó al Budismo, hace ocho años, estaba atravesando una crisis matrimonial. “Sufría, y mi primera opción fue acercarme al catolicismo, pero no funcionó. Cuando acudí a una conferencia de Marco Antonio Karam, fundador de la asociación Casa Tíbet en México, me di cuenta de que había encontrado exactamente lo que buscaba”, afirma. Desde entonces acude a las reuniones semanales y se sienta media hora al día a meditar. ¿Es más feliz? “Olvídate, me va súper”, exclama con una sonrisa radiante.

Frente a ella, sentada en posición de flor de lotto, Claudia Cordón asiente. No hace ni un año que se acercó a esta enseñanza oriental y sus relaciones familiares han mejorado sustancialmente. “Antes visitaba a mi madre cada dos meses, ahora nos vemos tres o cuatro veces por semana”, sostiene.

Emociones positivas, tabla de salvación en momentos de crisis, activador de las buenas comunicaciones intrafamiliares, pero ¿cuál es el secreto? Desde luego, no existe una receta infalible. El Budismo no constituye una fórmula mágica para resolver los problemas y alcanzar la felicidad. Sin embargo, este método de autodisciplina ética funciona para los más de 450 millones de seguidores que tiene repartidos por el mundo.

El hecho de que entre sus adeptos se encuentren rostros tan populares como los de Richard Gere o Penélope Cruz ha llevado a esta doctrina a la primera plana de los medios de comunicación. No obstante, más allá de la modas impuestas por los protagonistas del papel couché, el Budismo es una tradición espiritual con más de dos milenios de antigüedad.

Una tradición milenaria

El Budismo es una filosofía moral que no se basa en la fe en un dios, como las religiones, sino en la experiencia vital. Comenzó hace 2 mil 550 años con Siddhartha Gautama, también conocido como Shakyamuni. Este buda (“el despierto”) había nacido en una familia acomodada, pero al ser testigo de las desigualdades sociales, las injusticias y el dolor que le rodeaba, quiso investigar por qué el ser humano es desdichado.

Un largo camino de ascetismo y meditación llevaron a Shakyamuni a experimentar la iluminación, es decir, consiguió averiguar por qué sufrimos y cuál es el camino para superar ese dolor. Sus enseñanzas pronto consiguieron un nutrido número de seguidores, al punto de que tres siglos después de su muerte su doctrina se había extendido por toda Asia. Sus preceptos habían conseguido cuando menos ofrecer un sendero para vivir en armonía.

En búsqueda de la dicha

“Una causa del sufrimiento se encuentra en el deseo, en buscar la felicidad en estímulos materiales que nos pueden dar un placer temporal pero no duradero”, explica Marco Antonio Karam. “La frustración nace cuando proyectamos nuestros deseos de permanencia, estabilidad y autonomía a un mundo que es impermanente, cambiante e interdependiente”, añade. Por tanto, el camino hacia la felicidad comienza por admitir la verdadera naturaleza de las cosas.

De acuerdo con la enseñanzas de Gautama, el bienestar no procede del exterior sino de uno mismo. De ahí la importancia de la meditación. “Trabajamos con nuestra mente, porque las cosas te duelen por la forma en que te relacionas con ellas”, afirma María del Carmen. Ni ella ni sus compañeros dudan en señalar que la mente constituye la piedra angular para alcanzar la dicha. Pero, ¿por qué es tan importante?

Según la doctrina budista, la mente es una energía, que no se crea ni se destruye sino que se transforma. Por tanto, cuando el cuerpo material muere, ésta vuelve a renacer en otro cuerpo. La idea de la reencarnación conduce directamente a otro principio básico: el Karma, es decir, cada momento presente es consecuencia de todos los actos pasados. De la misma manera, el futuro será consecuencia de la acción presente. Comprehender esta relación causa-efecto supone el punto de partida de una conducta más ética, ya que la próxima vida dependerá de lo que se hace aquí y ahora.

“Las personas tienen que tomar responsabilidad de sus propias vidas y no creer que la sociedad o dios tienen la culpa de sus problemas, porque si no creemos que somos la causa de nuestras circunstancias ahora, ¿cómo vamos a construir nuestro futuro?”, afirmó Ole Nydahl, uno de los pocos lamas o maestros budistas occidentales, en su reciente visita a Guatemala.

Un comportamiento ético es aquel en el que la búsqueda de la sabiduría sustituye a la ignorancia, el amor al apego y la compasión a la aversión. Para lograr todo esto la clave, nuevamente, es la meditación. Una actividad que lejos de ser un ejercicio de relajación para poner el intelecto en blanco constituye un análisis crítico de uno mismo y del mundo que le rodea.

Quizá todo esto suene complicado, pero, como afirma Fernando Pérez, sicólogo y budista, “no es posible tocar una pieza de Bach la primera vez que uno se sienta frente a un piano, sino que es un proceso gradual”. Con la meditación ocurre lo mismo. Llegar a comprender el budismo supone un largo proceso de aprendizaje y disciplina, pero quizá bien merezca la pena, especialmente si, como afirma Marco Antonio Karam, “alcanzar la auténtica felicidad es posible”.

Decálogo budista

El lama Ole Nydahl presentó, en la conferencia ofrecida recientemente en la Universidad Francisco Marroquín, el siguiente decálogo de acciones virtuosas:

De cuerpo:

Respetar toda forma de vida.
Dar a los demás lo que necesitan y no robarles ni engañarles.
Desarrollar una actitud sexual sana. El cuerpo es un elemento neutral. Si la mente es buena, el cuerpo actuará bien.

De palabra:

Decir la verdad. Existen dos clases de mentiras graves: aquellas que se dicen para herir a los otros y aquellas que tratan sobre logros espirituales.
Utilizar un lenguaje conciliador, para que las personas se lleven bien.
Hablar sobre asuntos significativos e importantes. Reflexionar lo que se dice.

De mente:

Desear a los demás la felicidad.
No odiar.
Ser generoso y cultivar un buen corazón.
Entender que los responsables de las cosas que nos ocurren somos, en primer lugar, nosotros mismos.

¡¡¡ Sarvamângalam !!!

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10 May 2008

Pequeña Introducción al Sutra del Loto.

Escrito por: Rinchen el 10 May 2008 - URL Permanente

Pequeña introducción al Sutra del Loto por Mokusan Dojo

El Sutra del Loto tiene más de 2000 años de existencia y desde siempre fue elegido como el Sutra [1] Perfecto de la enseñanza del Buda Shakyamuni. Se enseñó y se desarrolló durante los últimos ocho años de vida de Shakyamuni Buda. Es la síntesis de una enseñanza que unifica el pensamiento del budismo.

El titulo en Sánscrito es Sadharmapundarika-Sutra, que se traduce por Sutra del Loto de la Ley maravillosa.

La Ley o Dharma es el orden del Universo, la realidad del Universo tal como es: la palabra Dharma define también la enseñanza del Buda, totalmente en armonía con el Universo y por eso, maravillosa.

La palabra maravillosa expresa algo excelente que no se puede asir por el intelecto y por eso es raro y extraño, porque no podemos crearlo. Sólo podemos decir que está aquí y es maravilloso.

El Loto es una flor corriente en el mundo oriental, su pura belleza crece sobre las aguas fangosas. La iconografía hindú y budista utiliza su imagen desde hace miles de años como expresión de la más alta espiritualidad, de la gran sabiduría del corazón, de la esencia del Universo o del maravilloso Dharma.
Desde los tiempos antiguos, la flor delicada del loto gira sobre su tallo, representando el Universo en el movimiento de la ley de causalidad.

El contenido de las tierras de Buda en las diez direcciones es la sola existencia de la Flor del Dharma. [2]
Esta flor única abarca todas las existencias sometidas a la ley de causas y efectos, el karma. La mayoría de la gente no considera la profundidad de esta ley. El cuerpo, primer productor de las acciones, a menudo descuidadas; el torrente de palabras que salen de la boca; y los pensamientos surgiendo en relación con los acontecimientos del mundo. Los tres son los agentes de la ley de la causalidad universal.

Las acciones producen ininterrumpidamente efectos que a su vez se vuelven causas de otras acciones. Este suceso se identifica a menudo con el proceso de una planta que da flores, frutos y semillas, que a su vez permitirán a otras plantas crecer, desarrollarse y dar otras semillas. Que se propaguen o no depende de las condiciones: el sol, la tierra, la lluvia, las heladas, etc.. Las causas son múltiples, los efectos también. Es el ciclo natural.

No obstante la flor de loto es distinta. La flor y las semillas aparecen simultáneamente, no entran en la intención ni en la producción condicionada. Zazen [3] es idéntico. El Satori no es el fruto de la práctica, Zazen es Satori. La flor de Dhyana [4] y la semilla de Prajna [5] aparecen en el mismo instante. La flor de loto representa la Santidad.

Crece en los charcos, la Flor Maravillosa coloca sus hojas sobre las aguas sin que estén manchadas, ni siquiera mojadas. La Flor Maravillosa crece en el mundo de Samsara [6] , se desarrolla y gira; en unidad con la Ley del Universo, es el momento de la enseñanza del Sutra.

“Si después de la extinción del Buda, una persona oye o lee, aunque sea una sóla frase del Sutra de la Flor del Maravilloso Dharma y se goza, aunque sea durante un pequeño momento de conciencia, afirmo que esta persona podrá alcanzar el Supremo Gran Despertar. ”[7]

La felicidad de la comprensión es una virtud propia del Sutra del Loto. En verdad, nuestro estado de conciencia escuchando o leyendo el Sutra nos hace entrar en la perfección del Universo, que es como la Flor Maravillosa, y nos permite alcanzar la realización de nuestra verdadera naturaleza en unidad con la totalidad del Universo.

Abrimos el Sutra y comprendemos lo maravilloso del Universo. Desde luego que no entendemos las matemáticas o la física de un golpe. El sutra está en relación con la Vía de la sabiduría del Buda.

El Budismo T’ien-T’ai [8] pone el Sutra del Loto en el corazón de su enseñanza y de su práctica. La escuela de Nichiren [9] en Japón transmite la liberación del mundo de Samsara por la sóla repetición del nombre del sutra, Myo Ho Renge Kyo; por ser un sutra que está en relación con la fe, la fe en la Flor del Maravilloso Dharma.

El prólogo

“Así he oído, una vez cuando el Buda vivía en Rajagriha [10] . En el Pico del Buitre, estaba con doce mil grandes monjes. ...”

La palabra Así –Evam- se encuentra siempre al principio de los sutras. Así significa creer, creer en lo que va seguir. El que no cree dice ‘no es así’ o piensa ‘es mejor de otra forma’, el que tiene fe dice ‘está bien así’ y está contento.

Así he oído, es Ananda el que habla. Ananda ejerció de secretario de Buda durante veinte años. Dotado de una memoria prodigiosa, es quien recitó los sermones delante de los discípulos durante el primer Concilio después de la desaparición del Buda. La reunión de todas las enseñanzas formaron el Sutra-pitaka.

Directamente, el Sutra del Loto nos propulsa al Pico del Buitre donde una asamblea numerosa se encuentra reunida. No es cualquiera, aquí están todos los grandes discípulos del Buda que son monjes y monjas, bodhisattvas [11] y Arhats [12] . También Indra, rey de los dioses acude con su corte a escuchar la enseñanza, y a su lado están los reyes dragones, los genios, los garrudas, asuras, músicos celestiales, humanos y no humanos; hay miles y miles de personas que se postran y se quedan en silencio.

Levantamos los ojos del Sutra y en un instante de conciencia miramos nuestro mundo humano, solamente humano.
Vemos un mundo donde el provecho material se erige en la ley, a la que en el budismo se le llama Codicia.
El maravilloso Universo se está destruyendo poco a poco por la ceguera de los hombres, es lo que en el budismo se llama Ignorancia.
Creando falsas ideologías, el hombre se pone siempre en conflicto, provocando el miedo y la inseguridad, a lo que en el budismo se llama Cólera.

Codicia, Ignorancia y Cólera son los tres venenos que atan al hombre a una falsa edificación del mundo y a la construcción de una realidad ilusoria donde el protagonista es un ‘yo’, también ilusorio, que hace lo que le da la gana y olvida el Maravilloso Universo que es como una Flor de Loto.
Ahora, ni los hombres ni los dioses se postran delante de un sabio. Los dioses han muerto y los hombres no se preocupan por buscar lo que está más allá del mundo de sus pasiones. No buscan la realidad del mundo, que es pura y bella como la Flor Maravillosa.

El Buda se sienta en su zafu, empieza a practicar Zazen y entra en una concentración muy profunda. En este momento, un resplandor sale de sus cejas y la luz ilumina todos los Universos.
En estos Universos, la asamblea presente ve todos los Budas y los Bodhisattvas que están practicando la Vía. Algunos están enseñando, otros están ayudando a gente que está en dificultades, otros están haciendo ayunos, otros viviendo en las montañas practicando la austeridad. Miles y miles de Budas y Bodhisattvas practicando la Vía en miles y miles de mundos.

Entonces el bodhisattva Maitreya pregunta a Manjusri ¿Qué pasa? ¿Por qué Buda nos enseña estos mundos?.
Manjusri [13] le explica que el Buda va enseñar la Ley que es buena al principio, buena en la mitad y buena al final.
Manjusri dice que hace ya miles de Kalpas [14] que esta Ley existe y que está siendo revelada por los Budas del pasado. Es una Ley que pertenece al tiempo cósmico y los budas se suceden para hacer entrar a los hombres en ella. Además, Manjusri transmite a Maitreya la afirmación de que, en el futuro, él mismo alcanzará el estado de Buda.

Cuando el Buda emite una luz radiante eso significa que va enseñar el verdadero aspecto de las cosas, el verdadero Dharma en armonía con el orden del Universo.

El Buda que enseña el Loto de la Ley Maravillosa, no es la persona histórica de Shakyamuni Buda. Aquí, el Buda manifiesta el cuerpo eterno del Dharma o Dharmakaya, el cuerpo cósmico que incluye todas las existencias. El Buda que es, el mismo, naturaleza de Buda de todas las existencias.

Por supuesto, el Buda no puede dejar de tener la naturaleza de Buda, pero aquí, con su cuerpo expresa el Dharma que es la naturaleza de Buda de todas las existencias. Entonces el Buda se revela muy poderoso delante de los hombres. Sin embargo, no es un poder personal sino él de la conciencia cósmica y eterna de todas las existencias. Esta conciencia es naturaleza de Buda, Despertar supremo, y se transmite de buda a buda, Buda solo, junto con todos los Budas. El Dharmakaya es el cuerpo de la transmisión entre maestro y discípulo.

El Buda va hacer llover la lluvia de la Ley
y colmará a los que buscan la Vía;
si, entre los que buscan los tres vehículos ,[15]
algunos tienen dudas o añoranzas,
el Buda ciertamente se los quitará,
los disipará sin que quede nada.

Así acaba el Prólogo.

El Buda sale de su meditación, tranquilo y lúcido y el Loto de la Ley Maravillosa se pone a girar.

Los medios hábiles.

Los medios hábiles son los métodos que el Buda emplea para ayudar a los seres vivientes a entrar en la sabiduría de la Vía y emanciparse de la ley de causalidad. Estos medios están en relación con el mundo de los hombres, el mundo del pensamiento, de la dualidad y de la discriminación, si nada de lo cual podrían ser entendidos. No obstante, en este capítulo, por primera vez, el Buda va a rechazar todos los métodos para enseñar la Vía única, insuperable, difícil de imaginar y difícil de entender.

Entonces el Buda sale del estado de Samadhi [16] , tranquilo, lúcido y se dirige a Sariputra [17] :
La sabiduría de los Budas es profunda e inimaginable, la transmisión de esta sabiduría es difícil de entender, difícil de penetrar, todos los Sravakas y los Pratyekabudas [18] no pueden conocerla. Porque un Buda ha experimentado la intimidad con cientos de miles de Budas, porque un Buda ha practicado totalmente la verdad inimaginable de la realidad de los Budas, dando a conocer sus nombres, enseñando el Dharma y enseñando el sentido que es difícil de entender.
Desde que alcancé el Despertar, he expuesto la doctrina oral para ayudar a los seres a separarse de los apegos con la ayuda de numerosas relaciones y parábolas. Sin embargo, esta Ley no se puede explicar. El aspecto dado por el discurso se apaga y desaparece rápidamente. Aunque el mundo estuviera lleno de personas semejantes en inteligencia a Sariputra, no podrían sondear la Sabiduría del Despertar.

La realización de la Ley es difícil de comprender.
Un Buda solo, junto con todos los Budas, es directamente capaz de realizar que ‘todos los dharmas’ [19] son el aspecto real. Lo que se denomina ‘todos los dharmas’ son: la forma tal como es, el cuerpo tal como es, la naturaleza tal como es, la energía tal como es, la acción tal como es, las causas tales como son, las condiciones tales como son, los efectos tales como son, los resultados tales como son, y el último estado de igualdad entre la substancia y los detalles.

En general no sabemos que estamos en la ilusión. Para la mayoría de la gente todo es la realidad y la verdad. El budismo Zen enseña que la mente engaña, nos arrastra en una cadena de juicios, interpretaciones, discriminaciones, haciendo pensar que todo eso es la realidad. Somos condicionados por nuestro entorno desde el momento en que el ‘yo’ toma conciencia de las cosas y las cosas se convierten en lo que pensamos que son, haciéndonos sufrir cuando nuestra realidad no encaja con el resto del mundo.
La sabiduría de un Buda, en la sucesión de todos los Budas, realiza totalmente el verdadero aspecto de todos los fenómenos, de las cosas tales como son, la existencia pura, concreta e instantánea sin la confrontación con el ‘yo’. El ‘yo’ es el Universo, el Universo es Buda o Dios.

Y aun si el mundo estuviera lleno de seres inteligentes, tal como Saripruta, agotándose intentando comprender la sabiduría de Buda con su inteligencia, no podrían imaginar lo que es.

Sólo conozco el aspecto concreto, y los budas en las diez direcciones son así también.

Entonces, la duda se propaga en la asamblea preguntándose por qué el Buda insiste en la dificultad de comprender o imaginar la Ley, inquietándose ante los obstáculos que surgen ahora para los Arhats y los Pratyekabudas cuando el Buda habla de un único medio. Sariputra, erigiéndose en el representante de todos, solicita al Buda más explicaciones.
Por tres veces Sariputra exhorta al Buda, al final Este accede a contestar. No obstante, en ese momento cinco mil personas presentes se levantan, saludan y abandonan la asamblea.

Una vez que la asamblea está liberada de las ramas y las hojas y que permanece sólo lo verdadero y lo real, el Buda empieza a predicar la Ley. Esta Ley es excepcional, no se manifiesta a menudo, tal como la flor de higuera salvaje que aparece una sola vez. Esta Ley no se puede comprender con el pensamiento discriminatorio. Sólo los Budas pueden conocerla porque ellos aparecen en el mundo por el Gran Asunto.

Los Budas aparecen en el mundo porque desean revelar la sabiduría de Buda a los hombres y procurar que se vuelvan puros [20] .
Aparecen en el mundo porque desean exponer a los hombres la sabiduría de Buda.
Aparecen en el mundo porque desean incitar a los hombres a realizar la sabiduría del Buda.
Aparecen en el mundo porque desean motivar a los hombres a entrar en el estado de la verdad que es la sabiduría de Buda.

El Gran Asunto, es el deseo de compartir el estado equilibrado de la conciencia unificada, la sabiduría inmóvil. El Satori de los budas produce esta conciencia sin discriminación. El Satori de los budas es el estado equilibrado de Dhyana, zazen, la participación aquí y ahora en la totalidad del Universo, la identidad con el Universo entero. Algo que no podemos pensar racionalmente, pero que es bueno al principio, bueno en el medio, bueno al final.
Es el único vehículo que un Buda enseña.

En general un Buda aparece en el mundo en épocas de disturbios. La acumulación de desorden, generada por la codicia, las pasiones y los puntos de vistas equivocados, produce raíces nefastas. Entonces, el Buda enseña la Ley desplegando una gran variedad de medios hábiles para poder ‘tocar’ a los hombres y ayudarlos a producir el espíritu del Despertar.
Él mismo, después de alcanzar el Supremo Despertar bajo el árbol [21] , dudaba poder transmitir esta sabiduría, percibiendo las complicaciones y la ceguera de los hombres. La Vía era demasiado sencilla para ser comprendida por mentes hundidas en el sufrimiento.

‘Mejor que no exponga la Vía y que entre directamente en el Nirvana’.
No obstante, se acordó de los Budas del pasado y de sus esfuerzos inagotables. Entonces se dirigió hacia Benarés donde dió su primera enseñanza, las cuatro Nobles Verdades, la Vía que agota el sufrimiento por la revelación de que el ‘yo’ que sufre no tiene una existencia real. Enseñó la extinción del ‘yo’ que alimenta las pasiones, pero también era un medio, no era la extinción real ya que todo, desde el origen, está en paz y tranquilidad.

Poco a poco, las escuelas se crearon por discriminación entre los distintos vehículos. Los Arhats concentrados en la pureza total del cuerpo y de la mente y en la obtención del Nirvana [22] ; los Pratyekabudas concentrados en su sola obtención del Despertar, apartados del mundo de los hombres.
Entonces aparecieron las voces de ‘extinción’, ‘meritorios’, ‘Ley’, ‘comunidad’, y las personas orgullosas apegadas a ciertos aspectos de la Ley.

Entonces el Buda apunta ahora hacia una Vía única, que es la de seguir el voto de los Budas del origen y que permite que todos los seres alcancen la liberación del Despertar. Ahora quiere rechazar los medios y enseñar la Ley sin distinciones.

Es muy difícil para los Budas que aparecen en el Mundo enseñar esta Ley.
Es también difícil, tener la oportunidad de oír esta Ley.
Y seres capaces de oír esta Ley, también son difíciles de encontrar.

Finalmente, cuando el Buda enseña el Sutra del Loto se dirige a todos los instructores del Dharma y los impulsa a ser fieles y alegres, confiando en el vehículo único.
Más allá de la enseñanza budista presente, el vehículo único es la fuente real de todas las religiones del mundo que tienen la clave para abrir la Vía de la no discriminación y de la paz en el maravilloso mundo de la Flor del Loto.

La parábola

En este momento, Sariputra, saltando de felicidad, se levanta de golpe y se postra uniendo las manos.
Sariputra está liberado de las dudas que le había procurado su estado de Arhat. Porque al emanciparse del apego al ‘yo’, los Arhats se giran demasiado hacia el aniquilamiento y el no-ego, perdiendo el sentido común de la existencia y olvidando la felicidad de la vida; se apartan del verdadero aspecto de las cosas. Ahora Sariputra comprende la grandeza del Dharma del Buda. El Honrado del Mundo le transmite su afirmación de que en un futuro realizará totalmente el estado de Buda.
Sariputra está enteramente emocionado, pero de nuevo, como interlocutor principal de la asamblea del Pico del Buitre, pregunta al Buda : “¿Cómo hacer para que todas estas personas no duden, para que también encuentren la verdad del único vehículo?”
Entonces, el Buda expone la parábola de la casa en llamas.

“Es, Sariputra, como si en un pueblo o en una ciudad, hubiese un padre de familia con una casa llena de bienes, con muchos servidores, muchos pasillos y muchas habitaciones, pero que tiene sólo una puerta muy estrecha.
Un día, esta casa, que tiene un techo de retama, prende fuego, arde, está en llamas. Este hombre tiene hijos. Su primer impulso es atravesar la puerta, pero piensa en sus hijos y empieza a llamarlos para que salgan de la casa. Pero los niños muy jóvenes, y muy juguetones, que están en la casa en llamas juegan, se divierten, no conocen, no se dan cuenta, no saben, no piensan que la casa está en llamas. No tienen miedo.

Aunque la casa está cada vez más quemada por este gran incendio, aunque están muy cerca de tener un dolor muy fuerte, no piensan en el dolor, y no conciben la idea de salir. Este hombre, padre de familia, o Sariputra, es fuerte y tiene los brazos largos, y tiene este pensamiento: “Soy fuerte, tengo grandes brazos. ¿No podré juntar a mis hijos, y cogiéndolos juntos contra mi pecho, ayudarlos a salir de la casa?”. Luego se hace esta otra reflexión: “Esta casa sólo tiene una entrada. La puerta es muy estrecha y estos niños están siempre en movimiento, ignorantes de su naturaleza, me temo que se pongan a girar de un lado para otro. Van a morir en este gran incendio. Tengo que decirles :
‘Venid aquí mis niños, hay que salir. La casa está en llamas. Hay un incendio muy grande. No debéis de quedaros ahí. Si no, vais a quemaros. Mirad, el peligro se acerca’”.

Pero los niños no tienen en cuenta el discurso de este hombre que habla en su interés. No tienen miedo, no tiemblan, no sienten el miedo, no piensan en el miedo, no se escapan. No saben, no comprenden qué significa ‘en llamas’. Al contrario, se dispersan, van de aquí para allá, miran a su padre, porque son niños ignorantes.
Después, este hombre se hace esta reflexión: “Esta casa está en llamas. Vamos a perder la vida miserablemente en este incendio; yo, y mis hijos. Tengo que encontrar un medio hábil para hacer salir a mis hijos de esta casa”.
Este hombre conoce la disposición de sus hijos, su inclinación hacia los juegos difíciles de obtener. De nuevo les habla a sus niños: “Estos juegos que son tan agradables, que os dan sorpresa y admiración, que estáis tristes de no poseer, estos juegos de colores distintos, como por ejemplo, carros, carros llevados por cabras, antílopes, bueyes, estoy seguro de que los deseáis. Deprisa, hay que salir corriendo fuera de la casa. A cada uno de vosotros le daré un carro, pero tenéis que salir enseguida para ver estos nuevos juegos”.

Entonces, los niños, cuando saben lo que les espera fuera de la casa, se precipitan rápidamente fuera de la casa en llamas para obtener estos juegos agradables, con una fuerza tremenda, una rapidez extrema, sin esperarse los unos a los otros. Se empujan mutuamente, diciendo “¿Quién llegará el primero?, ¿llegaré yo antes que mis hermanos?”.

Entonces, este hombre que por fin ve a sus hijos y sabe que ya están a salvo, fuera de peligro, se sienta en la plaza del pueblo, libre de preocupaciones, lleno de alegría y de seguridad.
Luego, sus hijos van al lugar donde está su padre y dicen: “Anda papá, danos esos juguetes encantadores, como los carros tirados por cabras, antílopes y bueyes”.

Sin embargo, este hombre, o Sariputra, da a sus niños un único carro tirado por un buey blanco, su pelo es impecable, sus formas magnificas, y con gran vigor y un paso regular, anda con la velocidad del viento.

Entonces, los niños al subirse cada uno en un gran carro, consiguen algo sin precedente, que no era lo que habían esperado al principio.

¿Por qué, Sariputra, por qué este hombre rico, dueño de grandes riquezas, poseedor de casas, graneros y numerosos tesoros, piensa de esta forma? : “¿De qué sirve dar más carros a estos niños? Porque son mis hijos; todos tienen mi cariño. Estos grandes carros tirados por bueyes blancos me pertenecen, y tengo que tratar a todos estos niños de la misma manera, sin distinción. Poseedor como soy de muchas casas, graneros y tesoros, puedo dar a todos estos grandes carros, y ahora que se trata de mis propios hijos, más todavía. Deseo que en ese momento, cuando mis hijos estén subidos en los carros tirados por los bueyes blancos, sientan sorpresa y maravilla”. Ahora, Sariputra, ¿entiendes esto? ¿Era una mentira por parte de este hombre, ofrecer a sus hijos tres tipos de carro, para luego dar un carro idéntico a cada uno?”.

El Sutra del Loto es muy largo, tiene en total 28 capítulos. A lo largo de los años, los monjes budistas se acostumbraron a recitarlo para conservarlo y, como está dicho que su sola repetición da el mérito de alcanzar el Despertar, quizás también para conseguir esta oportunidad. Con los siglos, el Budismo pasó el Himalaya y se trasladó de India a China donde los sutras fueron traducidos, estudiados y discutidos. Nuevas escuelas se crearon; las traducciones originaron nuevas palabras y eruditos para discutir y buscar su sentido profundo. Y los monjes seguían recitando el Sutra.

En el siglo VIII un monje llamado Hotatsu llegó al templo de Horín ji en el monte Sokei donde enseñaba el maestro zen Daikan Eno [23] .
El monje fanfarroneaba: “He recitado el Sutra del Loto ya más de tres mil veces”.
El Patriarca le dijo: “Aunque recites el Sutra diez mil veces, mientras que no lo entiendas no serás capaz de reconocer tus equivocaciones”.

Hotatsu dijo: “El estudiante es un imbécil, hasta ahora sólo he leído el Sutra en voz alta siguiendo los caracteres. ¿Cómo podré esperar comprender su sentido?”.
El Patriarca dijo: “Recítame una parte del Sutra y te lo interpretaré”.
Hotatsu se puso a leer el Sutra. Cuando alcanzó el capitulo de ‘los medios hábiles’ el Patriarca le detuvo: “¡Párate aquí! El punto principal de este Sutra es el ‘porqué’ de la aparición en el Mundo de los Budas. Incluso, si a continuación expone numerosas metáforas, el Sutra no va más allá de eso. ¿Cual es este ‘porqué’?. El único Gran Asunto, sin más. El Gran Asunto es revelar, exponer, realizar y hacer entrar en la sabiduría del Despertar. El Gran Asunto es naturalmente la sabiduría del Buda y el que está equipado con la sabiduría de Buda ya es un Buda. Ahora debes creer que la sabiduría de Buda es simplemente tu propio estado de espíritu natural [24] .

Y Eno añadió los versos siguientes:

Cuando el espíritu está en la ilusión, la Flor del Dharma gira.
Cuando el espíritu está en la realización, damos vueltas a la Flor del Dharma.
Al no estar claro consigo mismo, aun si lo recitamos a menudo,
Se volverá un enemigo con sus significaciones.
Sin intención, el espíritu está recto;
Con intención, el espíritu se vuelve complicado.
Cuando transcendemos los dos, ‘con’, y ‘sin’,
Montamos eternamente el carro del buey blanco.

Una vez que oyó el poema, Hotatsu se dirigió de nuevo al Sexto Patriarca.
“El Sutra dice que aunque todos, en la gran Sangha [25] , desde los Sravakas a los Bodhisattvas, agotasen su inteligencia para imaginarla, no podrían descifrar la sabiduría de Buda. Si ahora usted dice que el esfuerzo que tenemos que hacer es que el hombre común realice su propio espíritu, que es idéntico a la sabiduría de Buda, por mucho que fuéramos de un nivel superior, sería difícil para nosotros ayudar a los demás que tienen dudas o que desconocen esta afirmación. Además, el Sutra explica los tres tipos de carros, pero ¿cuál es la diferencia entre el carro del buey [26] y el carro del buey blanco? Por favor maestro, enséñeme aun más.”

El Patriarca contestó:
“La intención del Sutra es clara. Estás perdiéndote, vas contra tu comprensión. Cuando las personas de los tres vehículos no pueden imaginar la sabiduría de Buda, el problema viene de sus propias suposiciones. Aun si todos juntos agotan su inteligencia para considerarlo, no harán sino alejarse más y más. Desde el origen, el Buda enseña para el bien de los hombres comunes, no enseña para el bien de los Budas. Algunos no están preparados para asumir este principio, y dejan la asamblea; no saben que ya están sentados en el carro del buey blanco, siguen buscando todavía la puerta de salida para los tres tipos de carros. Las palabras del Sutra te lo dicen claramente: No hay ni un segundo, ni un tercero. ¿Por qué no puedes realizarlo? Los tres carros son una ficción porque pertenecen al pasado. El único vehículo es auténtico porque pertenece al presente. Sólo pretendo hacerte bajar de la ficción y que vuelvas a la realidad. Cuando vuelves a la realidad, la realidad no es un concepto. Recuérdalo, todas tus posesiones son un tesoro, y te pertenecen totalmente. Cómo las recibas y cómo las utilices depende sólo de ti. La Verdad del Sutra no es ni la idea del padre, ni la idea de los hijos; verdaderamente no depende de idea alguna; solamente se llama el Sutra de la Flor del Dharma. De Kalpa en Kalpa, de la tarde al anochecer, las manos no lo dejan caer y no hay un momento en el que no estemos leyéndolo”.

En ese momento, oyendo estas palabras, Hotatsu obtuvo el Satori. Saltando de felicidad se expresó con los versos siguientes.

Tres mil recitaciones del Sutra
Y una sóla frase de Sokei me las hace olvidar.
¿Antes de clarificar el sentido de la aparición de los Budas en el mundo,
Cómo podemos parar de repetir estas vidas de locura?
El sutra coge cabras, antílopes y bueyes como ejemplos,
Pero proclama que el principio, el medio y el final son buenos.
¿Quién sabe que, incluso metidos dentro de la casa en llamas
Originariamente, somos los reyes del Dharma?.

Cuando presentó sus versos al Patriarca, éste dijo: “A partir de ahora, serás llamado el Monje lector de Sutra”[27] .

Daikan Eno, el Sexto Patriarca, clarificó el verdadero sentido del Sutra del Loto del Maravilloso Dharma y por sus palabras, hizo penetrar a Hotatsu en la sabiduría de Buda. Es a partir de este momento, que la Flor del Dharma queda expuesta como la ‘Flor del Dharma girando’ y ‘hacer girar la Flor del Dharma’. Estas palabras no habían sido oídas nunca antes. Es un Patriarca budista que clarifica la sabiduría budista.
Los momentos cuando los seres del Despertar ‘hacen girar la Flor’ son los momentos de la manifestación de la Ley, en los que el ‘yo’ está en armonía con el Universo. Pero también, los Budas y los seres del Satori tienen momentos, como todos los seres vivientes, cuando la ‘Flor de Dharma esta girando’, en los que el Universo es totalmente independiente del ‘yo’.

Cuando abrimos el Sutra del Loto, leerlo, penetrarlo, nos unifica, nos pone en unidad con el Universo, encontramos la misma naturaleza que el Universo. No hay más misterio y todo es totalmente misterioso, nuevo.

De este modo, la sabiduría de Buda nace de la intuición profunda. Es el tesoro perteneciendo a todos y es el propio estado de espíritu natural que cada uno puede reencontrar de nuevo. El pensamiento racional o discriminatorio no ayuda a realizar esta sabiduría. Tampoco es un aniquilamiento rechazando la vida, ni una abstracción del espíritu que intenta penetrar la vacuidad de todos los fenómenos. La vacuidad es relativa, existe en relación con los fenómenos. Los fenómenos son relativos, existen en relación con la vacuidad.
Así, si la casa en llamas representa el mundo de la ilusión donde no vemos el peligro que supone vivir a ciegas; también el mundo de la ilusión es el único lugar donde podemos percibir la revelación de la sabiduría. Entonces, el padre, dentro de la casa en llamas, enseña los tres vehículos. Pero fuera, una vez que los hijos están a salvo, no les da juguetes, les da un único carro tirado por un buey blanco precioso que no se lo podían imaginar dentro. Es el carro de la sabiduría, que expresa una sola verdad, una sola fuente para todas las existencias.

Sólo conozco el aspecto concreto, y los budas en las diez direcciones son así también.

El Sutra de la Flor del Maravilloso Dharma es muy amplio, también es muy difícil de expresar porque propone otra realidad, una realidad sin adornos, y es curioso que para revelar esta realidad sin adornos el Sutra se sirve de un acumulación de ornamentos.

Cuando está enseñando el Sutra del Loto, el Buda oye los movimientos del Bodhisattva Samantabhadra, que va y viene por el mundo. Samantabhadra, el Bodhisattva ‘Toda bondad’ es el protector de los que derraman la Ley. El Pico de los Buitres no es ningún lugar especial de enseñanza, sino la tierra del Buda que se encuentra por doquier. Cuando uno estudia la Vía, cuando uno enseña la Vía, nunca está solo, siempre le acompaña este universo realizado de la Flor del Loto. Desde la tarde hasta el anochecer, las manos no lo dejan caer y no hay un momento en el que no se esté leyendo. Verdaderamente no depende de idea alguna; solamente se llama el Sutra de la Flor del Dharma.

MOKUSAN DOJO
Febrero 2003

NOTAS

[1] Sutra: enseñanzas dadas por el Buda Shakyamuni, recopiladas después de su muerte.

[2] Sutra del Loto 1.106.

[3] Zazen: práctica de la concentración con el cuerpo y el espíritu en unidad, esencia del Budismo zen.

[4] Dhyana, concentración en sánscrito; palabra que se ha traducido por Ch‘an en chino y Zen en japonés. Zazen significa concentración sentada.

[5] Prajna: la sabiduría.

[6] Mundo de la producción condicionada, también generador permanente de sufrimiento y placer, de pasiones.

[7] Capitulo HOSSHI (2.140) Instructor del Dharma

[8] Budismo T’ien-T’ai, ‘Escuela de la Plataforma Celestial’, Tiendai en japonés. Su fundador es el maestro chino Chih-I (538-597).

[9] Nichiren (1222-1282) monje Tendai, fundador de la escuela que lleva su nombre, convencido que el Sutra del Loto contiene la esencia de la doctrina del Buda y que la repetición del titulo del Sutra permite al adepto conseguir la salvación.

[10] Rajagriha, ciudad al borde del Río Ganges donde el rey Bimbisara había legado varios monasterios al uso del Buda y de sus monjes.

[11] Bodhisattva: seres del Despertar, que hacen el voto de quedarse en el mundo de Samsara para ayudar a todos los seres vivientes a alcanzar la emancipación.

[12] Arhat: los que han alcanzado la emancipación del mundo de las pasiones y no tendrán próxima encarnación. Se concentran en la extinción y el dolor del mundo.

[13] Manjusri: discípulo del Buda considerado como el Bodhisattva de la sabiduría. También es un Bodhisattva transcendental.

[14] Kalpa: término que define un periodo de tiempo muy largo.

[15] Los tres vehículos son los tres métodos de práctica de la Vía.1) los Sravakas o auditores, 2) los Pratyeka budas o budas para si mismo que buscan su sola liberación, apartados de los demás, 3) los Bodhisattvas (ver nota superior)

[16] Samadhi: concentración de zazen con el cuerpo y la mente en unidad.

[17] Sariputra: uno de los diez famosos discípulos del Buda. Sariputra ha alcanzado el estado de Arhat, santo que ha acabado con el apego a las pasiones y representa la sabiduría dentro de los otros discípulos del Buda. Es uno de los principales interlocutor en los sutras.

[18] Ver nota 12.

[19] Los dharmas son todos los fenómenos materiales o mentales.

[20] Pureza, en el sentido de sin separación entre el sujeto y objeto, no manchado por la discriminación.

[21] El árbol de la Bodhi bajo el cual el Buda se sentó en zazen durante cuarenta días hasta alcanzar el Supremo Satori.

[22] Nirvana: 1)extinción total de las pasiones que permite de no tener un nuevo nacimiento en el mundo de Samsara 2) Paranirvana la extinción real del cuerpo, la muerte 3) el Nirvana vivo estar en el mundo sin sufrir los apegos de las pasiones, libres.

[23] Daikan Eno o Hui-Neng (638-713). Sexto y último Patriarca chino. Uno de los más importantes maestros del Budismo Ch’an.

[24] El espíritu que no crea ilusión, distorsión de la realidad que está bien tal como es. Espíritu original tal como el de un recién nacido.

[25] Sangha: nombre dado a la comunidad de los monjes del Buda, en extensión nombre dado a las comunidades de discípulos alrededor de un maestro.

[26] Primero carro que el padre ofrece a sus hijos en la casa en llamas con los de la cabra y del antílope.

[27] Sutra del Estrado, compilación de las enseñanzas del Sexto Patriarca Daikan Eno.

¡¡¡ Sarvamàngalam !!!
( ¡¡¡ Que todo sea auspicioso !!! )

03 May 2008

Las Escuelas del Budismo Tibetano.

Escrito por: Rinchen el 03 May 2008 - URL Permanente

Las Escuelas del Budismo Tibetano por Sangharákshita

En términos generales, el budismo tibetano se divide en cuatro escuelas principalmente.

Sin exclusión una de otra
Uno bien podría pensar que las sectas o escuelas de cualquier religión son exclusivas, tanto en relación a sus miembros como a su doctrina y que si alguien pertenece a una entonces no puede pertenecer también a otra. Asimismo, hay quienes suponen que las enseñanzas de una escuela pueden contradecirse con las de alguna otra, pero en el budismo no sucede así.

El origen indio, no sectario, de las escuelas budistas tibetanas
El budismo llegó al Tíbet proveniente de la India. Es curioso, pero en el caso del budismo indio resulta difícil determinar con claridad el surgimiento, florecimiento y decadencia de las diferentes escuelas que ahí se desarrollaron. Las líneas de transmisión se superponen y fluyen de una escuela a otra de manera continua. No es fácil señalar con nítida seguridad a una cierta escuela de la otra, ya que en algún momento se transforma, inadvertidamente, en la otra escuela o, incluso, en varias. Esto se debe a que el budismo indio no es sectario.


Grandes maestros conjuntos
Por eso, en el caso de algunos grandes maestros, no es posible afirmar con precisión que pertenezcan a una escuela en particular.

El budismo tibetano sigue este modelo no sectario, así que si nos preguntamos lo que significa para el budismo tibetano “escuela”, todo cuanto podemos decir es que alude a determinado linaje de maestros y discípulos. Un maestro enseña budismo a sus seguidores, Luego éstos, a su vez, enseñan a sus propios discípulos y así, sucesivamente. Esto es lo que denominamos “escuela”. Puede ser que la línea de transmisión tenga su propia perspectiva del Dharma. Quizá enfatice un aspecto de la doctrina o alguna práctica pero, al final, eso sólo es un énfasis.

Tres diferentes factores que pueden caracterizar a una escuela
En ocasiones, una línea de maestros y discípulos se asocia con determinado monasterio.
Ocurre que un maestro reside en un monasterio y ahí acuden los alumnos. Cuando el maestro muere, los discípulos continúan viviendo y enseñando en ese lugar. Así es como un monasterio puede llegar a convertirse en la “sede” de una escuela.

De igual forma, una escuela o un linaje se relaciona a veces con un grupo de textos en particular.
Las escrituras budistas son muy numerosas y es muy difícil, por no decir imposible, que alguien consiga estudiarlas todas, aunque sea superficialmente. Asi, parecería que en la historia del budismo encontramos una especie de división del trabajo, donde cierta línea de maestros y discípulos se concentran en el estudio, la explicación e, incluso, la propagación de un determinado grupo de textos. Esta es otra forma en la que puede surgir una escuela.

Otra posibilidad es que surja una escuela porque su linaje se asocie con una manera de llevar a cabo la práctica espiritual.
Pasa a veces que un maestro se ha dedicado a cierta forma de meditación y la enseña a sus discípulos, quienes prosiguen transmitiendo la enseñanza.

El nacimiento de una escuela puede implicar la combinación de varios de estos factores. Con el paso del tiempo cada escuela asume un carácter cada vez más característico, pero nunca llega a convertirse en exclusivo. El budismo se distingue por un espíritu tolerante y si, bien, se reconoce que existen diferencias, ninguna de las escuelas tibetanas afirma enseñar la auténtica versión del Dharma.

Las cuatro principales escuelas de budismo tibetano
En orden cronológico, las cuatro escuelas principales del budismo tibetano son la

Nyingma

Kagyu

Shakya

Guelug

Formas de dividirlas
Las tres primeras se conocen como escuelas antiguas, mientras que a la última se le llama la nueva escuela. También es común que se diga que las tres primeras son escuelas no reformadas y que la guelug, en cambio, es una escuela reformada, aunque algunos budistas tibetanos aseguran que esta distinción no es justa. A un eminente lama nyingma le preguntaron: “¿En qué se basa esta clasificación? ¿Por qué ustedes, los kagyupas y los shakyapas se llaman ‘no reformados’ mientras que los guelugpas se conocen como ‘reformados’?” (el sufijo pa significa “hombre” o “persona”). Él sólo sonrió y dijo: “Para nosotros no fue necesaria la reforma”.

División por origen
En realidad, la principal diferencia radica en que las tres escuelas más antiguas son de origen indio, pues fueron fundadas por indios o por tibetanos que habían estudiado en la India, pero la escuela guelug es autóctona. Tsóngkhapa su fundador, nunca salió del Tíbet y la escuela que fundó es de origen tibetano puro.

Lo que comparten todas
Primero son triyana
Una característica de las cuatro escuelas tibetanas es que son “triyana”. (o tres vehículos) Para entender este término veamos brevemente la historia.

Tres etapas por las que atravesó el desarrollo histórico del budismo
El budismo duró en la India 1,500 años, desde el año 500 antes de nuestra era (ANE) hasta el 1000 de nuestra era pasó por tres etapas bien definidas.

Primera etapa del budismo Indio
La primera etapa duró cerca de 500 años y se caracterizó por su énfasis en el aspecto ético y psicológico de la enseñanza. En este período se estudió la mente con mucha minuciosidad, en especial con respecto a la meditación y los estados de conciencia más elevados. También se dio mucha atención a la disciplina ética y los preceptos monásticos. Se le describe como una fase ético-psicológica.

Segunda etapa del budismo Indio
Esta etapa duró también 500 años aproximadamente. En la segunda etapa desarrolló un énfasis en dos elementos adicionales: la metafísica y la devoción. No se rechazaron el aspecto ético ni el psicológico pero, mientras se seguía la tradición, se exploró con mayor profundidad la naturaleza de la realidad. Además, se le dio más importancia a la devoción.

Tercera etapa del budismo Indio
En la tercera etapa, que transcurrió desde el año 500 de nuestra era hasta el 1000, se continuaron las tradiciones anteriores, pero el énfasis adoptó un nuevo giro. Evolucionaron los rituales que entrañaban un sentido y un valor arquetípicos y se acentuó lo que podría describirse como “meditación iniciatica”. No se trataba ya de una concentración ordinaria meditativa sino de una meditación avanzada, que requería la guía personal de un guru, tras una iniciación o transmisión adecuada.

En el lenguaje budista tradicional, cada una de estas tres etapas progresivas se denomina yana, que significa “camino” y también suele traducirse como “vehículo”, porque se trata de un vehículo para la práctica y el progreso espiritual. El término sánscrito triyana indica estas tres etapas del budismo indio: el “Hinayana” o “vehículo pequeño” (ético-psicológico); el Mahayana o “vehículo grande” (devocional-metafísico); y el Vajrayana o “vehículo diamantino” (ritualista-yoguico meditacional).

Segundo por lo que practican todas las escuelas tibetanas
Por consiguiente, aunque el budismo tibetano se describa como una rama del mahayana, esta afirmación no es exacta.

Doctrinalmente
Todas las escuelas siguen el modelo hinayana con relación a la disciplina y la organización monástica y también con respecto a las enseñanzas básicas, como las cuatro nobles verdades, el noble sendero óctuple y los doce eslabones de la coproducción condicionada.

Filosóficamente
En lo que respecta a la filosofía, todas las escuelas tibetanas siguen el modelo Mahayana, en especial las dos grandes tradiciones del pensamiento budista indio: el madhyamika (las enseñanzas del camino medio) y el yogachara (la doctrina que dice que todo es mente).

Su Ideal
Del mahayana procede también el ideal espiritual global del bodhisatva.

Ritualmente
Finalmente, del vajrayana o tantra Indios derivan el ritual y la meditación Iniciatica (esotérica).

De esta forma todas las escuelas budistas tibetanas son de carácter compuesto.

Tercero que ubican a las yanas como fases en la práctica
El budismo tibetano no sólo considera las tres yanas como tres etapas sucesivas de la evolución del budismo, sino que, por el otro lado, también las ven como las etapas que cada practicante recorre en su camino espiritual.

Es por eso que las escuelas del Tíbet no se pueden diferenciar como tántricas o no tántricas, como intentaron hacer algunos escritores occidentales. Todas las escuelas aceptan esa triple estructura, tanto en relación a la evolución histórica del budismo como de la vida espiritual de cada individuo. Todas aceptan las tres yanas y consideran que el tantra es el punto culminante del budismo. En Occidente el tantra se ha malentendido de un modo formidable. Sin embargo, para los budistas tibetanos representa la etapa más elevada en la evolución del practicante.


Ultimo comparten la misma base de textos canónicos
Otra característica común de todas las escuelas tibetanas es que aceptan las mismas escrituras como base canónica (aunque los nyingmapas tienen algunos textos más). Estas escrituras se componen del Kangyur, que está formado por 100 (o en algunas ediciones 108) volúmenes xilografiados y del Tangyur, de 225 volúmenes.

El Kangyur comprende traducciones al tibetano de sutras y tantras, es decir, todas las obras que tradicionalmente se consideraban como la palabra del Buda o de sus discípulos iluminados que hablaban bajo su inspiración y guía (entre ellas se incluyen obras como La Perfección de la Sabiduría, el Sutra del Loto Blanco y el Sutra Lankavatara, traducidas al tibetano).

El Tangyur consiste en traducciones de comentarios y otros textos expositivos escritos por grandes sabios y filósofos budistas de la India (como Nagaryuna, Dharmakirti, Dignaga y otros más). Como todos los libros tibetanos, estos textos constan de páginas gruesas, crujientes y alargadas, de resistente papel fabricado a mano, por lo general hechas de bambú, que se guardan dentro de una cubierta de madera, pero no están unidas sino sueltas.

En realidad, las cuatro escuelas tienen mucho en común y muestran más similitudes que diferencias.

¡¡¡ Sarvamângalam !!!
( ¡¡¡ Que todo sea auspicioso !!! )

27 Abr 2008

Qué es la Compasión en el Zen.

Escrito por: Rinchen el 27 Abr 2008 - URL Permanente

¿Qué es la Compasión en el Zen?

por Bárbara Kosen

Cuando el maestro Fukakusa no Gensei ordenó monje a su discípulo Seiko, le dijo: "Seiko, te doy el nombre de Jinin, compasión y paciencia. Voy a decirte lo que significa. Cuando un bodhisattva enseña la Vía a los demás, es la compasión. Cuando practica para sí mismo es la paciencia. Si no posees la compasión, no puedes practicar la paciencia y a la inversa, si no posees la paciencia no puedes practicar la compasión. Si tienes compasión, te vuelves paciente; si eres paciente, te vuelves compasivo."

Aunque hablamos el mismo lenguaje, una de las dificultades para penetrar la Vía del Buda es la interpretación que cada uno se hace con las palabras. Interpretamos como consecuencia de la aparición de los cinco skandas de la conciencia. En japonés se denominan shiki- ju -so -gyo -shiki, la materia (física y mental), sensación, percepción, concepción y conciencia, los cinco agregados que se forman a cada momento de conciencia. Poco a poco a lo largo de nuestra vida una palabra (materia mental) se concibe según el entorno en el que vivimos, y toma un sentido individual haciéndonos perder el sentido de la 'cosa real'. Así, rápidamente, tenemos para cada palabra una interpretación personal. Una persona que entra en el Dojo por primera vez ya tiene su juego de palabras interpretadas, incluso la palabra zen.

El principio de la práctica del Zen es no confundirse respeto a la verdadera realidad. Las cosas son tal como son, no son las opiniones que tenemos sobre ellas.

En zazen nos despojamos del cuerpo-mente y dejamos que aparezca la intuición de la 'cosa real'. Esta intuición se desarrolla como sabiduría dirigida hacia todos los seres, no solamente manifestándose con las palabras -que van a ser interpretadas también por los demás-, sino más con las acciones y un comportamiento digno.

Entonces, algunas palabras de Fukakusa no Gensei deben ser aclaradas para asir su realidad en la práctica del Budismo zen.

El Bodhisattva es el héroe, el ideal del Budismo Mahayana. En el budismo hay dos corrientes principales: Hinayana y Mahayana. El Budismo Hinayana o Pequeño Vehículo se apoya en la visión realista del dolor de la
existencia con sus ciclos de renacimiento, el Samsara, y la necesidad de liberarse de él. La obtención de la liberación total, el Nirvana, se alcanza por los propios esfuerzos, dando la espalda al mundo para transcenderlo. El practicante se aleja del mundo, vive en monasterios y purifica su mente. Su ideal, su héroe, es el Arhat, el santo totalmente purificado, liberado a su muerte de los lazos de Samsara. El Budismo Mahayana -o Gran Vehículo- comparte con el Budismo Hinayana el precedente de la misma realidad del dolor del mundo de Samsara. La diferencia es que el practicante no busca una liberación individual alejada de este mundo de sufrimiento, sino que su emancipación va junta con la de todos los seres. El Despertar o Satori del practicante le permite ayudar a los otros a alcanzar también la liberación del ciclo de Samsara. Como realiza la vacuidad de todos los fenómenos, Samsara y Nirvana no son distintos, son la misma realidad que la mente purificada puede alcanzar. El héroe del Mahayana es el Bodhisattva, que se queda en el mundo y desarrolla Bodaishin, el espíritu del Despertar del buda, de zazen, y hace el voto siguiente: "antes de mí, haré pasar a todos los seres vivientes a la otra orilla, la orilla del Nirvana". Es idéntico a la maravillosa flor de loto que crece en el fango. No puede ser de otra forma que en concordancia con el Karma de la humanidad y establece el voto de Bodaishin para esta misma humanidad.

Compasión significa comprender el sufrimiento de los demás y darles una solución. Es el espejo brillante de zazen. En zazen podemos ver nuestro propio sufrimiento, nuestros fallos, deseos y apegos. Observamos nuestro contenido mental y físico sin apegarnos a él. Lo dejamos pasar. Los pensamientos se vuelven sólo visitantes que entran y salen, no tienen una forma propia que nos permite decir soy 'yo' que sufro o que soy feliz. Este contenido depende de causas y circunstancias innumerables que no hemos dirigido, que en verdad no dependen de nosotros, pero son inevitables. Este contenido no tiene una esencia fija, es Ku, existencia sin noúmeno, ¿por qué haría nacer el sufrimiento?. La enseñanza del maestro hacia el discípulo zen es cortar las ilusiones de raíz, como cuando el alfarero, con un gesto directo, separa de la mesa del torno la base del cuenco acabado. El Bodhisattva Manjusri es uno de los protectores de los Dojos zen. Simboliza la sabiduría de zazen. Manjusri está representado sentado en un tigre, llevando los libros de la Prajna Paramita en la mano izquierda y levantando una espada en la mano derecha. Es la espada que corta las ilusiones y la dualidad y, en verdad, es la representación de la gran compasión del Bodhisattva. Una espada o un golpe de kyosaku, u Obaku que tuerce la nariz a Rinzai, a veces necesitamos algo muy fuerte para despojarnos de nuestra piel vieja y complicada. Sin palabras está mejor. Otra vez una sonrisa, una caricia nos hace comprender que todo está bien, que no hay peligro, que las cosas son así tal como son.

En el Zen, en el Budismo Mahayana, lo que entendemos para nosotros mismos, nuestra comprensión del método de emancipación, intentamos transmitirla a todos los seres. Pero descubrimos a menudo que cada persona está en su propio universo creado con sus opiniones, olvidando su condición real y concreta, olvidando la verdadera precariedad de su existencia, olvidando una posible armonía de la humanidad con el orden cósmico. Entonces el altruismo del monje zen va a manifestarse de nuevo como una práctica íntima dirigida hacía el entorno de cada día, con compasión y paciencia.

El maestro Dogen enseñó al respecto 'los cuatro métodos de educación del Bodhisattva'. Son: el don, la palabra benevolente, la acción saludable y la acción unificada. Como los monjes no entran en el sistema de producción material, el don es él de la enseñanza y del no-miedo. Claro, enseñar no significa tener palabras budistas saliendo de su boca a cada momento del día, sino enseñar con su comportamiento digno y conservar los ojos abiertos para saber cuándo se puede hablar y cuándo las palabras tienen el poder de la espada de Manjusri. El don del no-miedo es hacer realizar al otro su dignidad de ser humano frente a la grandeza del universo en los límites de vida y muerte. El don del no-miedo es poder enseñar la liberación de la dualidad aunque todas las existencias están encerradas en ella. El don del no-miedo es dar la victoria sobre las ilusiones. El don es ilimitado, nunca se agota.

La palabra benevolente... en francés hay un antiguo dicho: "antes de hablar dar siete veces la vuelta a las palabras en la boca". Bueno, es un artificio un poco lento pero hay de eso. La palabra benevolente tiene que estar fundada en el amor y la comprensión de los demás. No se trata de entender el carácter de cada uno a quien nos dirigimos sino de verle como una persona 'real', un ser humano sin disfraz. Cada ser humano tiene en él la semilla de desarrollar buda, desde este punto de vista no hay más discriminación a propósito de quien puede establecer Bodaishin o no. No criticar es la palabra benevolente, hay muchas otras cosas que hacer que denigrar a la gente, cada uno tiene un aspecto bueno en su vida.

El don y la palabra benevolente son ambos acciones saludables. Finalmente si lo pensamos demasiado nos volvemos complicados o voluntarios para algo que debería fluir naturalmente. Tal como en zazen, hay que actuar en la unidad del cuerpo-mente, desde la luz de nuestra decisión de Bodaishin más allá de los sueños y de los deseos incluso el deseo del voto del Bodhisattva. La acción saludable es tomar en cuenta a todas las existencias en la igualdad, y permitir a todos, incluso a los seres no sensibles, despertarse a sí mismos, sin esperar ninguna recompensa, sino la felicidad de compartir algo grande y bueno.

La acción unificada es comunicar totalmente con el mundo donde estamos viajando, donde estamos viviendo. Cada momento es nuevo, entero, total; en unidad. Cada elemento de este mundo es digno de respeto. Un pino crece en una roca. Invisibles gotas de rocío dan vida a un desierto. No hay separación, no hay idea de grande o de pequeño, no hay búsqueda ansiosa, no hay miedo. La acción unificada es olvidarse de sí mismo y 'dejar pasar toda la arena del Ganges entre sus dedos'. Estar en unidad con las personas que practican la Vía y con las que no la practican, estar en unidad con lo que encontramos, sin dualidad. Finalmente la práctica de un Bodhisattva llena su vida y no deja ningún espacio fuera de la Vía. Su vida-práctica es como un anillo, Dokan, el anillo de la Vía. Y Fukakusa no Gensei continúa: "... Los cuatros grandes votos del Bodhisattva te enseñan el camino. El primero dice: 'Las criaturas son innumerables. Juro salvarlas a todas.' Y el último 'La Vía del Buda es sin igual. Juro realizarla.' En consecuencia, para cumplir el primer voto debes ser compasivo y para realizar el último debes ser paciente."

¡¡¡ Sarvamângalam !!!
( ¡¡¡ Que todo sea auspicioso !!! )

12 Abr 2008

El Sermón de Benarés de Buda Shakyamuni.

Escrito por: Rinchen el 12 Abr 2008 - URL Permanente

El Sermón de Benarés de Buda Shakyamuni

Observando que su viejo maestro se acercaba, los cinco Bhikkhus acordaron entre ellos no saludarlo y no dirigirse a él como maestro, sino por su nombre solamente. Porque - dijeron ellos - había roto los votos y había abandonado la santidad. Él no es un Bhikkhu, sino Gautama, y Gautama se ha convertido en un hombre que vive en la abundancia y se gratifica con los placeres mundanos. - Pero cuando el Bendecido se acercó dignamente, ellos involuntariamente, a pesar de su resolución, se levantaron de sus asientos y lo saludaron. No obstante ellos lo llamaron por su nombre y se dirigieron a él como "amigo Gautama".

Habiendo recibido en esos términos al Bendito, él dijo - No llamen al Tathagata por su nombre ni se dirijan a él como 'amigo', porque él es el Buda, el Santo. El Buda mira igualmente, con su corazón gentil, a todos los seres vivientes, y ellos por lo tanto le llaman 'padre'. El no respetar a un padre es erróneo; el menospreciarlo es una debilidad. El Tathagata - continuó el Buda - no busca la salvación en las austeridades, ni busca la razón para gratificarse con los placeres mundanos, ni tampoco vive en abundancia. El Tathagata ha encontrado el camino medio.

Oh Bhikkhus, hay dos extremos, los cuales el hombre que ha renunciado al mundo no debe seguir, por una parte, la práctica habitual de la gratificación propia que es indigna, vana y le sirve solamente a la mente mundana, y por otra parte, la práctica habitual de la mortificación propia, que es dolorosa, inútil e ineficaz.

- Ni la abstinencia del pescado o la carne, ni ir desnudo, ni el afeitarse la cabeza, ni llevar el pelo enredado, ni vestir como pordiosero, ni cubrirse con mugre, ni hacer sacrificios a Agni, limpiará al hombre que no esté libre del error. Leer los Vedas, hacer ofrendas a los sacerdotes o sacrificios a los dioses, la mortificación propia por el calor o el frío y muchas otras penitencias ejecutadas por el bien de la inmortalidad, eso no limpia al hombre que no está libre de errores. La ira, la ebriedad, la obstinación, la intolerancia, el engaño y el fingimiento, la envidia, la alabanza propia, el enojo con otros, las intenciones arrogantes y diabólicas, constituyen el pecado y la impureza; no el comer carne, verdaderamente.

- Un camino medio, Oh Bhikkhus, evitando los dos extremos, ha sido descubierto por el Tathagata; ¡un pasaje que abre los ojos y que confiere el entendimiento que guía hacia la paz mental, la sabiduría suprema, la iluminación completa, y el Nirvana! ¿Cuál es el camino medio descubierto por el Tathagata, Oh Bhikkhus, que evita esos dos extremos, el pasaje que abre los ojos, confiere el entendimiento que guía a la paz mental, a la sabiduría suprema, a la iluminación completa y al Nirvana? Oh Bhikkhus, déjenme enseñarles el camino medio, el cual se mantiene apartado de ambos extremos. Sufriendo, el devoto emancipado produce pensamientos confusos y enfermizos en su mente. ¡La mortificación no conduce, ni siquiera, al conocimiento mundano, y mucho menos triunfa sobre los sentidos!

- Aquel que llena su lámpara con agua no desvanecerá la oscuridad, y él que trata de encender fuego con madera podrida, fracasará. ¿Y cómo puede cualquiera ser libre de uno mismo llevando una vida miserable si no triunfa en apagar el fuego de la lujuria y está todavía enredado con los placeres mundanos o celestes? Pero aquel en quien el 'yo' ha llegado a extinguirse es libre de la concupiscencia; no deseará ni placeres mundanos ni celestiales, y la satisfacción de sus deseos naturales no lo corromperá. No obstante, que sea moderado y que coma y beba de acuerdo a la necesidad del cuerpo.

- La sensualidad es enervante; el hombre que se gratifica a sí mismo es un esclavo de sus pasiones, y el placer que busca es degradante y vulgar. Porque el satisfacer las necesidades de la vida no es malo. Mantener el cuerpo saludable es un deber, ya que de otra manera no seríamos capaces de ajustar la lámpara de la sabiduría y mantener nuestras mentes fuertes y claras. El agua rodea a la flor del loto pero no moja sus pétalos. Oh Bhikkhus, este es el camino medio, que mantiene apartado a ambos extremos.

Y el Bendito habló gentilmente a sus discípulos, compadeciéndose de ellos por sus errores y señalándoles la inutilidad de sus tareas y el hielo de su voluntad enfermiza que congelaba sus corazones, derritiéndolo así bajo la tibia persuasión del Maestro.

En ese instante, el Bendito comenzó a poner en marcha la Rueda de la ley non-plus-ultra, haciéndola girar con su predicación a los cinco Bhikkhus, y así poder abriles la puerta de la inmortalidad y enseñarles la bienaventuranza del Nirvana.

El Buda dijo - Las barras o cabillas que se introducen en la rueda [que mueve continuamente a los seres vivientes y los envuelve en el ciclo de la existencia] para impedir que gire, son las leyes de la conducta pura: la justicia es la uniformidad de su extensión; la sabiduría es la llanta; la modestia y la consideración son la biela en la cual el eje inmovible de la verdad es fijado. Aquel que reconoce la existencia del sufrimiento, su causa, su remedio y su cesación ha comprendido, sondeado y penetrado las cuatro nobles verdades. Ese caminará por el camino correcto.

- Los puntos de vista correctos serán la antorcha que ilumine el camino. Las aspiraciones correctas serán la guía. El habla correcta será su morada en el camino. Su marcha será imparcial, porque es la conducta correcta. Sus refrigerios serán la forma correcta de ganarse la vida. Los esfuerzos correctos serán sus pasos: los pensamientos correctos su respiración; la contemplación correcta le dará la paz que le sigue a sus huellas.

Ahora, ésta, Oh Bhikkhus, es la noble verdad que concierne al sufrimiento: El nacimiento es asistido con dolor, la decadencia es dolorosa, la enfermedad es dolorosa y la muerte es dolorosa. La unión con lo desagradable es dolorosa, dolorosa también es la separación de lo placentero y cualquier deseo insatisfecho asimismo es doloroso. Esto entonces, Oh Bhikkhus, es la noble verdad concerniente al origen del sufrimiento.

Ahora, ésta, Oh Bhikkhus, es la noble verdad que concierne al origen del sufrimiento: Verdaderamente, es el deseo él que causa la renovación de la existencia, acompañado por la delicia sensual que busca satisfacción aquí y allá, el deseo por la gratificación de las pasiones, el deseo por la vida futura, y el deseo por la felicidad en esta vida. Esto entonces, Oh Bhikkhus, es la noble verdad que concierne al origen del sufrimiento.

Ahora, ésta, Oh Bhikkhus, es la noble verdad que concierne a la destrucción del sufrimiento: Verdaderamente es la destrucción en la que ninguna pasión permanece, de esta sed; es el apartar todo eso, el estar libre de todo eso, el no vivir ya más en el anhelo, el afán, el deseo y la vehemencia - en la sed. Esto entonces, Oh Bhikkhus, es la noble verdad que concierne a la destrucción del sufrimiento.

Ahora, ésta, Oh Bhikkhus, es la noble verdad que concierne al camino que guía a la destrucción del sufrimiento. Verdaderamente, este es el camino óctuplo; diríamos: Puntos de vista correctos; aspiraciones correctas; habla correcta; conducta correcta; modo de vida correcto; esfuerzo correcto; pensamientos correctos y contemplación correcta. Esto entonces, Oh Bhikkhus, es la noble verdad que concierne a la destrucción del sufrimiento.

Por la práctica de la compasión he logrado la liberación del corazón y por lo tanto estoy seguro que nunca regresaré en nuevos nacimientos. Incluso, ahora he obtenido el Nirvana.

Cuando el Bendito había puesto en movimiento las Ruedas de la Cuadriga Real de la verdad, un éxtasis estremeció todo el universo. Las devas dejaron sus moradas celestiales para escuchar la dulzura de la verdad; los santos que se habían marchado de la vida rodearon en multitud al gran maestro para recibir las buenas noticias; incluso los animales de la tierra sintieron la bienaventuranza del descanso que le había traído las palabras del Tathagata: y todas las criaturas de la hueste de los seres sintientes, los dioses, los hombres y las bestias escucharon el mensaje de liberación, y lo recibieron y entendieron en su propio lenguaje.

Y cuando la doctrina fue presentada, el Venerable Kondanna, el mayor entre los cinco Bhikkhus, discernió la verdad con su ojo mental y dijo - ¡Verdaderamente, Oh Buda, nuestro Señor, has encontrado la verdad! Entonces, los otros bhikkhus también, se unieron a él y exclamaron - ¡Verdaderamente, tú eres el Buda, y has encontrado la verdad!

Y los devas, los santos y todos los espíritus buenos de las generaciones anteriores que habían escuchado el sermón del Tathagata, recibieron felizmente la doctrina y exclamaron - ¡Verdaderamente, el Bendito, ha encontrado el reino de la rectitud. El Bendito ha movido la tierra; ha echado a andar la Rueda de la Verdad, la cual, nadie en el universo, hombre o dios, puede hacer retroceder en ningún momento. El reino de la verdad será predicado sobre la tierra; y la rectitud, la buena voluntad y la paz reinarán entre los hombres.
Aquí termina el Sermón de Benares, las palabras del Honorable del Mundo para la humanidad confundida y engañada. Así que resumiendo, cuando nos damos cuenta de las dos primeras Nobles Verdades (El sufrimiento existe y el sufrimiento surge del apego al deseo) ¡entonces comprendemos que la vida es amarga y dolorosa!

Y en tal caso - dijo la Rev. Ming Zhen Shakya - a no ser que esta Verdad sea comprendida... no aceptada con fe, sino reconocida... no estudiada, sino testificada... no asumida por la razón, sino verificada por la experiencia, absolutamente y sin matices, a no ser que una persona sepa desde la cabeza hasta los pies que la vida es en verdad amarga y dolorosa, no será hasta entonces siquiera un candidato para la liberación budista - A través de la abnegación, diría yo, ponemos a funcionar voluntariamente la tercera: La Verdad de la Cesación del Sufrimiento.

En general debemos llegar a un conocimiento profundo de nuestra mente y a la vez tener una claridad para entender y poder decidir si nuestra mente está percibiendo los fenómenos de una forma real o si simplemente está creando los fenómenos y con esta convicción, llegamos a la cuarta noble verdad.

Entonces, ahora mismo, con toda nuestra voluntad y corazón compasivo, comencemos a poner en movimiento las Ruedas de la Cuadriga Real de la Verdad - las leyes de la conducta pura, el camino óctuplo - para generar la visión, que a su vez genera el conocimiento, que conduce a la paz, que conduce a la sabiduría y que conduce a la iluminación Perfecta e Insuperable. Dejemos atrás todo el sufrimiento temporal, comprendiendo completamente que está solamente en nosotros hacer el esfuerzo de seguir el Camino Óctuplo y levantar el velo de los obstáculos para ver la Realidad Absoluta.

Como dijo el Honorable del Mundo, el Señor Buda, el Tathagata en su Sermón de Benares:

Por la práctica de la compasión he logrado la liberación del corazón y por lo tanto estoy seguro que nunca regresaré en nuevos nacimientos. Incluso, ahora he obtenido el Nirvana.

"OM GATE GATE PARAGATE PARASAMGATE BODHI SVAHA"
"(Vamos, vamos, vamos más allá, vamos a la otra orilla, ¡Iluminación! ¡Gozo!)"
¡¡¡ Sarvamângalam !!!
( ¡¡¡ Que todo sea auspicioso !!! )

30 Mar 2008

Mensaje de S.S. el Dalai Lama. Un llamamiento al Pueblo Chino.

Escrito por: Rinchen el 30 Mar 2008 - URL Permanente

MENSAJE DE SU SANTIDAD EL DALAI LAMA
28 de Marzo de 2008

UN LLAMAMIENTO AL PUEBLO CHINO

Hoy mando mis sinceros saludos a mis hermanos y hermanas chinos de todo el mundo, especialmente a los de la República Popular China. En vista de los recientes acontecimientos en el Tíbet, quisiera compartir con vosotros mi opinión sobre las relaciones entre el pueblo tibetano y el chino y haceros llegar un llamamiento personal a todos vosotros.

Estoy profundamente apenado por la pérdida de vidas en los trágicos sucesos ocurridos recientemente en el Tibet. Soy consciente de que también algunos chinos han muerto. Mi pesar y mis plegarias para las víctimas y sus familiares. Los recientes disturbios demuestran claramente la gravedad de la situación en el Tíbet y la urgente necesidad de buscar una solución pacífica que beneficie a ambas partes por medio del diálogo. Incluso en esta coyuntura, he expresado mi buena voluntad hacia las autoridades chinas para trabajar juntos para conseguir paz y estabilidad.

Hermanos y hermanas chinos, os aseguro que no tengo ninguna intención de buscar la separación del Tíbet. Ni tampoco tengo ningún deseo de romper los lazos que unen al pueblo tibetano y al chino. Todo lo contrario, mi compromiso ha sido siempre buscar una verdadera solución al problema del Tíbet que asegure los intereses a largo plazo tanto de los chinos como de los tibetanos. Mi principal preocupación, como he repetido una y otra vez, es asegurar la supervivencia de la cultura característica del pueblo Tibetano, su idioma y su identidad. Como un simple monje que se esfuerza por vivir su vida según los preceptos Budistas, os puedo garantizar la sinceridad de mi motivación personal.

He hecho un llamamiento al gobierno de la República Popular China para que comprendan claramente mi posición y para que trabajemos para resolver este problema "buscando la verdad a partir de los hechos". Insto al gobierno chino a poner en práctica su buen juicio e inicien un diálogo significativo con el pueblo tibetano. Hago también un llamamiento para que hagan sinceros esfuerzos para contribuir a la estabilidad y la armonía de la República Popular China y eviten crear rupturas entre las nacionalidades.

El retrato que han hecho los medios de comunicación estatales sobre los sucesos en el Tíbet, utilizando imágenes engañosas y distorsionadas podrían sembrar las semillas de tensiones raciales con consecuencias impredecibles a largo plazo.

Esto para mi es una grave preocupación. Igualmente, a pesar de mi repetido apoyo a los Juegos Olímpicos de Beijing, las autoridades chinas, con la intención de crear rupturas entre el pueblo chino y yo, las autoridades chinas afirman que estoy intentando sabotear los juegos. Sin embargo, me siento animado por el hecho que varios intelectuales y eruditos chinos han expresado también su gran preocupación por las acciones del gobierno chino y las posibles consecuencias adversas a largo plazo, especialmente con las relaciones entre diferentes nacionalidades.

Desde tiempos antiguos, los pueblos Tibetano y Chino han vivido como vecinos. En los dos mil años que se han registrado de la historia de nuestros pueblos, algunas veces hemos disfrutado de relaciones amistosas, entrando incluso en alianzas matrimoniales, mientras que en otras épocas hemos luchado unos contra otros. Sin embargo, desde que en Budismo floreció en China, antes de que llegara al Tíbet desde la India, nosotros los tibetanos históricamente hemos concedido al pueblo chino el respeto y afecto que se merecen como nuestros hermanos y hermanas mayores en el Dharma. Esto es algo bien conocido por los miembros de la comunidad china que viven fuera de China, algunos de ellos han asistido a mis conferencias sobre Budismo, así como también peregrinos de China continental, a quienes he tenido el placer de conocer. De estos encuentros me reconfortan y siento que pueden contribuir a un mejor entendimiento entre nuestros dos pueblos.

El siglo veinte ha sido testigo de enormes cambios en muchas partes del mundo y también al Tíbet le ha llegado esta turbulencia. Poco tiempo después de que se fundara la República Popular China en 1949, el Ejército de Liberación Popular entró en el Tíbet, y como consecuencia en Mayo de 1951 se firmó el Acuerdo de los 17 Puntos entre China y el Tibet. Cuando yo estuve en Beijing en 1954/55, asistiendo al Congreso Nacional Popula