15 Abr 2014

Nuccio Ordine .- La utilidad de lo inútil .

Escrito por: loisdmuras el 15 Abr 2014 - URL Permanente

La utilidad de lo inútil

"Que no es una ciencia productiva resulta evidente ya desde los primeros que filosofaron; en efecto, los hombres -ahora y desde el principio- comenzaron a filosofar al quedarse maravillados ante algo, maravillándose en un primer momento ante lo que comúnmente causa extrañeza y después, al progresar poco a poco, sintiéndose perplejos también ante cosas de mayor importancia...Ahora bien, el que se siente perplejo y maravillado reconoce que no sabe...Así pues, si filosofaron por huir de la ignorancia, es obvio que perseguían el afán de conocimiento y no por utilidad alguna." Aristóteles.

Acabo de leer un magnífico librito de Nuccio Ordine publicado con este título en la editorial Acantilado y me ha hecho recordar de dónde viene uno, cual es la tradición de Occidente, el valor de la ciencia, el conocimiento, el arte y la filosofía. Me ha recordado el valor del saber, inmensamente mayor que el valor del tener y del intercambio mercantil. Me ha recordado los fundamentos teóricos de Europa a los que hemos renunciado cayendo en un reduccionismo barato, pueril y extremadamente peligroso, el de la utilidad y, sobre todo, el confundir la utilidad con el valor del mercado. Este último reduccionismo ha creado un mundo unidimensional en los que los ciudadanos, en pro de la utilidad de toda actividad humana se han convertido en esclavos del mercado, clonados por el mismo patrón, sin pensamiento y sin ser.

Tanto la ciencia en sus orígenes, que es lo mismo que la filosofía, es un saber que es estrictamente inútil, y ésa es su gran virtud, lo que lo convierte en teoría que únicamente obedece al afán del conocer por el mero hecho de saber, instigado este afán por la curiosidad y el asombro o admiración ante el misterio de lo real. Misterio que se resuelve por el ejercicio de la razón, desinteresadamente saber qué es lo que subyace debajo de esos fenómenos enigmáticos que nos maravillan. Y este proceder es el cultivo del alma. Las artes la ciencia y la filosofía nos humanizan. Esa es la utilidad de su inutilidad.

Pero el problema no está en los griegos, que distinguen muy bien entre técnica y teoría, sino que comienza en el Renacimiento, cuando se produce una ruptura, con el nacimiento de la ciencia moderna en el siglo XVII, entre el saber técnico, ligado ya para siempre a la ciencia (aunque ésta siga existiendo como saber puro y teórico) y las llamadas humanidades: las artes, la historia y la filosofía. El principio que empieza a declararse es que el saber no sólo tiene como objetivo el saber, sino el hacer. “Saber para poder”. El concepto de utilidad introduce la finalidad. El saber no tiene el fin en sí mismo, sino fuera de él y a eso se le llama la utilidad. El saber es tal en tanto que es útil y útil significa que sirve para transformar el mundo y dominarlo. Los saberes que no tienen esta dimensión dejan de ser saberes, son inútiles y despreciados. La visión del mundo ha cambiado. El siguiente paso, que comienza con el desarrollo del capitalismo y llega a nuestros días, es cuando lo útil se reduce a la utilidad económica. Entonces todo el conjunto de la sociedad se somete al valor omnipresente y omnipotente del mercado. Todas las relaciones sociales, las relaciones con la naturaleza y las relaciones de trabajo, son relaciones mercantiles. Las instituciones, tenemos el caso paradigmático de la educación, se reducen al valor del mercado. El ciudadano deja de ser tal, para convertirse en mera mercancía, que es lo único que tiene valor evaluable económicamente.

Pero esto es la barbarie y no tiene nada que ver con la tradición europea, al menos en sus orígenes, ni tampoco con el humanismo del Renacimiento, ni con la libertad y la dignidad que la razón ilustrada nos aporta. Lo que ha sucedido es que se han reducido, de forma bárbara, las capacidades y las diferentes dimensiones de la existencia humana. La vida, la existencia, el quehacer diario, no se reducen a lo útil, y menos a la utilidad económica. Eso sin mencionar que la actividad teórica científica, que realizan los científicos por pura admiración, siguiendo el antiguo espíritu griego, después se ha transformado, sorprendentemente e inesperadamente en algol útil, y además en algo económicamente útil. Pero si sustituimos la actividad teórica del científico nos estamos quedando sin el manantial del que brota el saber. Y eso está ocurriendo porque el saber se ha reducido al saber económicamente útil. Es el único financiado.

La vida tiene distintas dimensiones, la utilidad es una y la mercantil es una de estas. Pero el deleite estético, la contemplación, la amistad, el juego, la familia. Y luego los valores políticos: libertad, fraternidad, igualdad y justicia forman parte de un hombre integral, de un ser libre en una sociedad libre, regida por la ética y no por el mercado. Y son estas múltiples dimensiones las que abarcan las humanidades: los saberes estrictamente inútiles. Y ahí está precisamente su valor. No sirven para nada, salvo para ser, que no es poco. Pero hoy en día este inmenso saber de siglos ha sido abandonado precisamente por su valor, su inutilidad, ha sido relegado al pasado y con ello estamos en un extremo peligro, estamos cayendo en la barbarie, en la ausencia de pensamiento, de sensibilidad, de libertad y estamos vendiendo nuestra vida al diablo. Nos estamos convirtiendo, bajo el paradigma del pragmatismo y utilitarismo, en esclavos del mercado en auténticos autómatas de visión plana incapaces de ver en profundidad porque el saber acumulado de siglos le ha sido arrebatado. El saber que nos construyó como personas y ciudadanos es despreciado, vilipendiado y arrinconado. Estamos perdiendo la humanidad que es la utilidad de lo inútil y la estamos cambiando por un egoísmo-hedonista con sede en el consumo que es el motor que alimenta al mercado. El hombre actúa en función de sus valores. Si los valores han desaparecido y sólo queda el valor del mercado, el hombre deja de ser tal y se convierte en cosa que se puede consumir. Es el ideal del mercado: convertirlo todo en objeto de consumo, incluido al propio hombre y las instituciones sociales que lo rigen y gobiernan.

Por ello es menester recuperar esa inutilidad y de ahí su utilidad. El humanismo nos recuerda que somos seres dentro de un cosmos en el que no ocupamos el centro precisamente. Pero nuestra vida es un disfrute de los sentidos y la razón, sin ir más allá de este disfrute. La razón, por su parte, nos hace accesible el conocimiento. Pero el valor del conocimiento es la libertad, pero no la del mercado, sino la de la persona. Somos en tanto que somos libres, sujetos autónomos, ahí radica nuestro ser: en la dignidad. Por eso el conocimiento es un camino hacia la libertad. Y hacernos más libres es hacernos más persona y más ciudadano. Y ésta es la utilidad de lo inútil: hacernos, en una palabra, humanos.
Rebelión

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15 Abr 2014

La Historia , la Edad de Oro y la perdida del paraíso .

Escrito por: loisdmuras el 15 Abr 2014 - URL Permanente

La edad de oro . Lucas Cranach 1530

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Cuando éramos libres y felices

La retórica política sigue refiriéndose a un pasado paradisíaco, una época anterior mejor que la actual. Pero no hay el menor indicio de que fuera así. Sería preferible debatir sobre el presente sin recurrir a los mitos

José Álvarez Junco 12 ABR 2014 El País.

La utilización de la Historia para legitimar dominaciones políticas se basó, durante milenios, en la existencia de antecedentes remotos e ilustres. Nada justificaba más un poder político que tener una antigüedad de milenios. Y nada proporcionaba mayor autoestima colectiva que provenir —el pueblo entero o su casta dirigente— de héroes legendarios. De ahí las repetidas invenciones de reyes o personajes que habrían protagonizado hazañas sobrehumanas. Hoy, estas no pasan de ser cuentos infantiles, algunos muy fascinantes. Pero no sirven ya para justificar nuestras estructuras o propuestas políticas, algo que en la actualidad es producto del debate y de la voluntad popular.

Hay, sin embargo, aspectos en los que seguimos anclados en la leyenda. La retórica política sigue refiriéndose, por ejemplo, a un pasado paradisíaco, una época en la que las relaciones sociales fueron más naturales, armoniosas y felices de lo que lo son en la actualidad. Se trataría de una Edad de Oro, un mundo perfecto, anterior al surgimiento del mal.

Son tantos y tan constantes los ejemplos que podrían citarse de este tipo de nostalgia que se siente uno tentado de explicarlo, en términos psicoanalíticos, como un deseo universal de retorno al seno materno. Recordemos el Paraíso Terrenal, de la Biblia, o la “Edad de Oro” de los clásicos grecolatinos (un “reino de Saturno”, anterior al destronamiento de este dios por su hijo Júpiter, caracterizado por la abundancia y la comunidad de bienes, la inexistencia de enfermedades o de esclavitud). Los primeros teólogos cristianos recibieron la leyenda de la Edad de Oro a través de la filosofía estoica y la fundieron con la del Paraíso bíblico. Durante toda la Edad Media, la Iglesia siguió manteniendo que en una sociedad “natural” reinarían la igualdad y la comunidad de bienes. Era un mero recurso retórico, ya que de inmediato se justificaba la existencia de jerarquías sociales, propiedad privada y coacción gubernamental debido a que una naturaleza “caída” como la humana exigía estas instituciones imperfectas.

En parte por herencia cristiana, y en tiempos mucho más recientes, el socialismo clásico recurrió al “comunismo primitivo”, paraíso del que la humanidad habría salido tras el pecado originario de la apropiación privada. Engels, apoyándose en Morgan y Bachofen, idealizó aquella “antigua sociedad de las gens, sin clases” de la que se salió por una “degradación”, una “caída”, al instituirse la propiedad privada; a partir de entonces, dominaron la codicia, el egoísmo y “los intereses más viles”, impuestos por “los medios más vergonzosos” —la violencia, la perfidia, el robo—. Y el “abuelo” del anarquismo español, Anselmo Lorenzo, escribió que la futura sociedad sin autoridad, realización de “la felicidad humana, la igualdad, la libertad y la justicia”, sería “como el reingreso de la humanidad en aquel paraíso de la fábula genesiaca, enriquecido con los infinitos del progreso”.

Han sido sobre todo los nacionalismos los que han hecho del pasado una pieza esencial del discurso

Pero han sido sobre todo los nacionalismos los que han hecho del mito del pasado feliz pieza esencial de su discurso. Todos ellos han planteado su programa como una “recuperación del pasado nacional”, a partir de narraciones o “recuerdos” mitificados de antiguos reinos o imperios autóctonos que fueron periodos de esplendor para su comunidad. Los nacionalistas tienen, además, una ventaja sobre las religiones o las utopías sociales: que resuelven con más facilidad el problema teodiceico, el origen del mal. Porque, a decir verdad, si se cree en un Dios omnipotente y omnisciente es muy difícil explicar el origen de las desgracias humanas. Que exista un demonio no resuelve nada, porque ¿no ha sido Dios todopoderoso el creador de este personaje maléfico y no sabía él de antemano las consecuencias de su creación? En cuanto al socialismo, ¿qué explica que la humanidad abandonara aquella situación feliz de comunismo primitivo y optara por la propiedad privada? ¿Qué nos garantiza que no volverá a ocurrir lo mismo después de hacer esta revolución que tantas penalidades nos está costando? Los nacionalistas, en cambio, resuelven este problema con soltura, atribuyendo todos los males a las interferencias foráneas, esos malvados extranjeros que son los únicos culpables de las distorsiones que han perturbado nuestra idílica situación originaria.

Así, el mito ha complementado a la razón en los planteamientos políticos modernos. A partir de los enormes descubrimientos y novedades que ha vivido la humanidad en el último medio milenio, cuando en filosofía se ha ido imponiendo la razón sobre la fe y la tradición, pareció que la argumentación política también se basaría en principios tales como la libertad o la igualdad, y que solo recurrirían a la Historia los defensores del orden tradicional. Pero no fue así. También los revolucionarios se inventaron sus mitos históricos.

A finales del XVI, los monarcómacos franceses se rebelaron contra el absolutismo denunciando su “novedad” frente a un pasado de libertades. Algo parecido harían los revolucionarios ingleses en el XVII, reclamando el retorno (la “revolución”) a las libertades sajonas, a partir del mito del “inglés nacido libre”. Y aunque la Gran Revolución de 1789 se apoyó en la razón y decidió arrojar al cubo de la basura el recurso al pasado como justificación de los privilegios políticos, también algún revolucionario, como Sieyès, ancló sus demandas en antecedentes históricos (el pueblo galo frente a la nobleza celta).

Pese a que la razón se impuso sobre la tradición, también los revolucionarios apelaron a mitos históricos

En el caso español, los liberales gaditanos, que no podían acudir al racionalismo ni a la terminología revolucionaria para no parecerse al enemigo, se inventaron también un idílico pasado de libertades medievales que se supone restablecía la Constitución de 1812. El historiador Martínez Marina describió unas Cortes medievales que limitaban el poder del monarca, que elegían y destituían reyes y les hacían jurar los fueros y libertades, cosa que en realidad nunca ocurrió. La idea era que en la historia española había habido un feliz periodo de libertad, que además expresaba la verdadera “forma de ser” de los españoles, y que la propuesta de establecer un régimen político constitucional no era sino un retorno a aquella situación.

Pero este recurso a la Historia resultó un fiasco. Porque, siguiendo las huellas de los primeros liberales, también el romanticismo catalán idealizó sus glorias medievales: su imperio mediterráneo, su literatura, su lengua… y sus libertades. Y se empezaron a recuperar invenciones barrocas, muy sensatamente descartadas durante el siglo ilustrado. No serían verdad aquellas leyendas, argüían los románticos, pero qué hermosas eran. Y con la Renaixença empezó un culto al pasado que fue la base del posterior nacionalismo, enfrentado al final con el españolismo.

No menos idealizaron los vascos su paraíso perdido, pese a que esta identidad haya tendido a ser menos autoconmiserativa que la catalana. “Feliz vivía el pueblo vasco en sus montañas hasta que por las fronteras se nos entraron los hábitos emponzoñados de los liberales…”, escribiría, en pleno siglo XX, el tradicionalista, luego franquista, Esteban Bilbao. Los vascos, nunca derrotados ni invadidos, siempre fueron independientes. Se vincularon de forma pactada con el reino de Castilla, a condición de que se respetaran sus fueros y libertades. Y aquel mundo feliz desprovisto de tensiones y desgarramientos internos fue al fin perturbado por la “invasión” de los abyectos maketos o españoles.

Incluso en Andalucía, en el revival autonomista de los años setenta se publicaron estudios con pretensiones científicas que hablaban de los “soberbios avances de la Antigüedad y el Medievo”, de Tartessos o el Islam como espléndidas culturas basadas en el “modo de producción andalusí” (¡basado en el despilfarro!) y de sus “retrocesos” posteriores debidos a la “dominación de Castilla” sobre la nación andaluza.

No hay el menor indicio de que haya habido tiempos felices en el pasado humano. Lo que constatan los documentos existentes son constantes quejas de nuestros ancestros por los malos tiempos que les ha tocado vivir. Tampoco es cierto que los reinos peninsulares vivieran bajo un régimen “liberal” o “constitucional” en la Edad Media; ni que Cataluña fuera “independiente” antes de 1714; ni que los vascos lo hayan sido siempre (ni nunca)… Las propuestas políticas son legítimas en sí mismas, sin necesidad de apoyarlas en mitos. Debatámoslas, considerando simplemente sus ventajas e inconvenientes actuales. Quizás así nos entendamos mejor.

José Álvarez Junco es catedrático de Historia en la Universidad Complutense de Madrid. Su último libro es Las historias de España (Pons/Crítica)

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Nota. En la historia romántica de Galicia lo mismo con el celtismo, cuando fue en todo caso una invasión, como la romana o la sueva. Recordemos el discurso de D. Quijote a los cabreros.

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13 Abr 2014

Corrala Utopía y el derecho a una vivienda digna.

Escrito por: loisdmuras el 13 Abr 2014 - URL Permanente

Nota...

La Constitución española de 1978. Título I. De los derechos y deberes fundamentales

Artículo 47 Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación. La comunidad participará en las plusvalías que genere la acción urbanística de los entes públicos.

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Por qué el debate de las listas de espera de vivienda es una trampa

La presidenta andaluza, Susana Díaz, desautoriza a su consejera de vivienda por la Corrala Utopía

Una ley andaluza prevé los realojos de familias con necesidad urgente de vivienda sin pasar por los registros de demandantes de pisos protegidos. La polémica sobre el realojo de la Corrala Utopía deja fuera del debate la existencia de 700.000 pisos vacíos de los bancos en la región.

Diego Sanz Paratcha, Pablo Elorduy

10/04/14 . Diagonal.

La polémica que ha puesto en peligro la estabilidad del Gobierno andaluz ha tenido su origen inmediato en el compromiso anunciado por su consejería de vivienda de realojar a 10 familias de la Corrala Utopía, el edificio propiedad de Ibercaja que fue recuperado por el 15M en mayo de 2012 y que inauguró el movimiento de corralas -bloques vacíos ocupados para realojar a personas sin acceso a una vivienda digna- en la región. La presidenta de la Junta, Susana Díaz (PSOE), ha desautorizado a su consejería y ha asegurado que realojar a estas personas sin pasar por la lista de espera - en realidad, los registros municipales que en Andalucía funcionan para solicitar vivienda protegida- supone un acto de prevaricación. No obstante, las propias normas municipales andaluzas contradicen a la presidenta y prevén situaciones como ésta. Aún así, la palabra introducida como tema de conversación por la Junta está teniendo un fuerte efecto polarizador sobre una práctica -la recuperación de viviendas vacías en manos de los bancos- que cuenta con un fuerte apoyo social.

El ayuntamiento de Sevilla permite eludir la obligación del registro en el listado de pisos municipales a familias que ingresan hasta 15.975 euros anuales
La decisión de Fomento de Vivienda no supone una excepción ni un desborde de las atribuciones en esta materia. El artículo 13.1b del Decreto 1/2012, que regula estos registros municipales para darse de alta como solicitante de vivienda protegida, permite la adjudicación excepcional de viviendas a familias en riesgo de exclusión social. Se pueden incluso citar ejemplos concretos solicitados por el propio PSOE: en agosto de 2012, el grupo municipal socialista de Cádiz solicitó a la alcaldía de Teófila Martínez (PP) el realojo de unos vecinos que vivían en la sexta planta de una clínica. "Ella debe dar solución en el realojo a estos vecinos y aplicar en este supuesto lo establecido en el artículo 14 de la Ordenanza Municipal de Conservación y rehabilitación y en el articulo 6 de la Ordenanza de Infravivienda, porque lo contrario supone dejar abandonadas a su suerte a estas cuatro familias", argumentaba, ordenanza en mano, el PSOE de Cádiz.

"Resulta sorprendente la argumentación de Susana Díaz cuando la propia ley vigente establece la excepción a la adjuficación con base el reglamento de vivienda", coincide Eduardo Zorrilla, concejal de IU en Málaga. El representante señala a DIAGONAL que el IVIMA, la empresa municipal de vivienda de esta ciudad, hace al mes entre 10 y 20 adjudicaciones extraordinarias a familias en grave situación de exclusión social. "Somos muy escrupulosos y siempre exigimos el informe social", señala, y destaca que el PSOE desde hace dos años "siempre ha votado a favor" de estas adjudicaciones. "Unos casos son más graves que otros, y los más graves son los de familias que se quedan en la calle, como ha sido el caso de la Utopía". Estas adjudicaciones, afirma, no son exclusivas de Málaga y se dan "en todas las ciudades grandes con un parque público de vivienda".

(1)
El propio ayuntamiento de Sevilla (PP), que se ha negado a realojar a las familias en el parque público municipal, utiliza un baremo similar. En un acuerdo del pleno del 30 de octubre de 2013, la empresa municipal de vivienda (Emvisesa) creaba un mecanismo excepcional para el acceso a la vivienda pública hogares "con necesidades urgentes de vivienda social". El acuerdo permite a estas familias ser incluidas en pisos del ayuntamiento al margen de "la obligación de adjudicación de registro público municipal" siempre que demuestren ingresos inferiores a 2,5 veces el IPREM anual en vigor. Es decir, el ayuntamiento permite eludir la obligación del registro en el listado de pisos municipales a familias que ingresan hasta 15.975 euros anuales. El pleno de Emvisesa también acordaba esta medida para unidades familiares "en grave situación de exclusión social" o "en proceso de realojo". Firma el documento el alcalde y presidente de Emvisesa, Juan Ignacio Zoido.

La consejería de vivienda andaluza estima que alrededor de un 8% de los pisos protegidos en régimen de propiedad están vacíos En datos remitidos a un informe del Defensor del Pueblo del año 2012, la Junta de Andalucía cifraba en 29.251 el número de pisos con algún tipo de protección en esta comunidad autónoma y en más de 82.000 el número de personas solicitantes de estas viviendas, siempre a través de los registros municipales de vivienda. El Gobierno andaluz estimaba que alrededor de un 8% de los pisos en régimen de propiedad, y un porcentaje mayor sin especificar de pisos en régimen de alquiler estaban vacíos, lo cual dejaba la cifra total en cerca de 2.300. La consejería de Fomento de Vivienda, ya en manos de la consejera Elena Cortés (IU), valoraba que el principal motivo para la existencia de vivendas protegidas vacías eran "principalmente los problemas que las entidades financieras están poniendo para el crédito a los posibles adquirentes, así como a la inseguridad laboral, que retrae la demanda de este tipo de viviendas".

La arquitecta y experta en políticas de vivienda, Raquel Rodríguez, señala a DIAGONAL que parte del origen del problema está en la propia forma en que se ha diseñado la política de vivienda protegida. “La vivienda protegida la ha hecho mayoritariamente el promotor privado. Y normalmente es la propiedad la forma de acceso. ¿Qué familias registradas en las listas municipales van a tener un crédito disponible para acceder a esa vivienda protegida?”, sostiene. Algo en lo que coincide Marta Solanas, también arquitecta y miembro de la Intercomisión de vivienda 15M, el grupo que impulsó junto con las vecinas la recuperación del edificio vacío de Ibercaja que se convertiría en la Corrala Utopía. Para Solanas, “el problema de los últimos dos o tres años de crisis es quién está consiguiendo VPO, no la gente más necesitada, sino la gente que tiene acceso a crédito”.

“El problema de los últimos dos o tres años de crisis es quién está consiguiendo VPO, no la gente más necesitada, sino la gente que tiene acceso a crédito”Las palabras de Susana Díaz, y el gesto que las afirma --la retirada de la competencia en gestión de VPO a la consejería de vivienda detentada por sus socios de IU-- apuntalan la competencia entre pobres por recursos aparentemente escasos. Visto el desnivel entre demanda y oferta de vivienda protegida, las palabras de Díaz parecen tener sentido, y con ella las listas de espera. Pero la ley antidesahucios de la consejería ampliaba el foco y apuntaba -si bien tímidamente- al grueso del parque de vivienda vacía existente en Andalucía: las 700.000 pisos en buena parte en manos de la banca rescatada con dinero público. En la provincia de Sevilla, estos pisos podrían alojar a más del 10% de la población, según el censo del INE recogido en 2011. Hundida la ley por los dos torpedos lanzados desde el Gobierno central a instancias de la Troika, quedan las recuperaciones de corralas promovidas por los grupos stop desahucios y la propia práctica generalizada de la okupación en la mayoría de barrios populares -y algunas urbanizaciones desiertas- del país.

Juanjo, miembro de la intercomisión de vivienda del 15M de Sevilla, es un buen conocedor del proceso interno de la Corrala Utopía y tiene claro que detrás de la polémica hay algo más que una cuestión formal. "Tanto los bancos como los ayuntamientos llevan años negociando realojos con familias que han ocupado", sentencia. En el caso de la Utopía, la propia Ibercaja incluyó a algunas vecinas en su programa de alquileres sociales "llave solidaria". "Lo que pasa es que el Ayuntamiento de Sevilla, y ahora también la Junta, quieren que esto se haga por lo bajo, no quieren que esto no sea un ejemplo", dice, y añade que la propia jurisprudencia europea "llevada al límite establece que las administraciones tienen que dar una vivienda a las personas que lo necesitan", en referencia al requerimiento del tribunal de Estrasburgo que solicitó a las administraciones una alternativa para las familias de la Utopía a escasos días de su desalojo.

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Nota .- El Boletín Oficial de la Junta de Andalucía (BOJA) publica hoy un número extraordinario con un decreto de la presidenta andaluza, Susana Díaz, que deroga otro publicado ayer en el que retiraba a la Consejería de Fomento y Vivienda, que dirige IU, las competencias sobre adjudicación de viviendas protegidas de titularidad pública. La secretaria general del PP andaluz, María Dolores López Gabarro ha lamentado que la autonomía andaluza está "secuestrada por un partido de radicales", en referencia a IU, con el "beneplácito" de Díaz.

Quien esto dice se le ve lo ancha que les ha quedado la Constitución y incluso las leyes ,habiendo ademas una sentencia del Tribunal de Estrasburgo que pide a administraciones del Estado español que demuestren medidas efectivas para el cumplimiento del derecho a la vivienda antes de desalojar a familias que viven en un bloque ocupado. Da igual Salt como la corrala Utopía

y ver.......también está crítica que además aporta algun dato curioso...

Dos hechos concretos sucedidos en este año 2014.

El primero de ellos es que a mediados de Enero el Banco de Santander ha concedido 500 millones de euros a la Junta de Andalucía para que ésta pueda hacer frente a las “tensiones de tesorería”

El segundo es que, hace tan sólo unos días, la Junta -en concreto la Consejera de Fomento y Vivienda, Elena Cortés- expedientaba con multas de hasta 11,1 millones de euros a ocho bancos, entre ellos el Santander, por no registrar el número de viviendas desocupadas que estos poseen.

kaosenlared.net

......................

ver más publicado despues de poner el post...

http://www.lamarea.com/2014/04/13/la-corrala-utopia-en-los-mediosokupas-radicalidad-y-semana-santa/

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12 Abr 2014

México como nuevo modelo de recolonización.

Escrito por: loisdmuras el 12 Abr 2014 - URL Permanente

11/4/2014

El narcotráfico sirve de excusa para militarizar el país Entrevista con Gilberto López y Rivas, antropólogo mexicano. Las consecuencias de la guerra contra el narcotráfico, las autodefensas y la herencia del zapatismo

Gilberto López y Rivas, antropólogo, ensayista y político mexicano, es profesor-investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia, en Morelos. Ha sido diputado federal, asesoró al Gobierno de Nicaragua en materia de cuestión étnica, y al Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), durante el diálogo de San Andrés. También fue integrante de la Comisión de Intermediación para el diálogo entre el Ejército Popular Revolucionario (EPR) y el gobierno de México. Colabora con La Jornada desde 1994. Este investigador también profundizó en el proceso de recolonización que se está llevando a cabo en muchos países de América Latina, como es el caso de México.

-En países como México, se está dando una ocupación integral, ya que afecta no solo al ámbito económico, sino al político, al ideológico, al de las comunicaciones y a los marcos constitucionales y legislativos, a través de las llamadas reformas estructurales que se han hecho a la Carta Magna. Dentro de estas estrategias de ocupación integral citas el narcotráfico como una de ellas. ¿En qué consiste exactamente el papel del narcotráfico en la recolonización de México?

-Los estrategas estadounidenses llaman guerras asimétricas a aquellas que no se dan entre dos poderes similares, sino que se dan a través de enemigos difusos. El papel que jugaba antes el comunismo, lo ocupan ahora dos fantasmas, por un lado, el narcotráfico y por otro el terrorismo. La ocupación de países requiere plantear una guerra, obviamente con actores locales, en este caso un gobierno, como el de Felipe Calderón (2006-2012), que inicia una supuesta “guerra contra el narcotráfico” y, enseguida, ahí viene al auxilio EEUU. En este sentido el narcotráfico no es solo un negocio, una corporación capitalista más, su tarea política es instalar el terror a través de la violencia, y servir de excusa para militarizar el país y criminalizar todas las luchas sociales. Justifica el despliegue de un aparato represivo que sirve para el control de población, control de trabajadores y control de territorios para la penetración del capital.

Cuando hablas de reformas de la Constitución y las leyes, ¿cuáles son las que de una manera más profunda han afectado a México?

La primera de estas reformas fue la reforma del artículo 27 de nuestra Constitución que abrió las tierras comunales y ejidales al mercado. Pero a partir de esta contrarreforma, se impulsó una la ley minera que deja los territorios en manos de las grandes compañías extractoras de metales preciosos, sobre todo canadienses; también se expide la ley de aguas, cada vez más privatizada y controlada por corporaciones como la Coca Cola, y recientemente, la “cereza del pastel” transnacional, esto es, reforma energética que se aprobó el diciembre pasado. Para el Gobierno estadounidense, con un conflicto abierto en Venezuela, la cual proporciona entre un 8% a 12% del petróleo de EE UU, era una prioridad forzar la ruptura del monopolio estatal de PEMEX. Con esta reforma se ha privatizado totalmente la reserva de petróleo y electricidad de México, la cual se convierte en una extensión de la reserva estratégica petrolera de EE UU.

México también ha sufrido reformas en el ámbito educativo, lo cual ha supuesto periodos convulsos con huelgas de maestros y protestas de todo tipo dentro del sector educativo.

La educación es uno de los ámbitos que primero atacaron con una reforma que persigue varios fines. En primer lugar, eliminar de las escuelas primarias y secundarias las humanidades, la historia, todos los civismos, todo lo que significa pensar, cuestionar o recordar para entrar en una especie de amnesia histórica. Además es una reforma orientada a romper con los derechos adquiridos de un magisterio muy politizado. Éste va a ser cuestionado de forma permanente por una serie de pruebas estandarizadas que realiza la iniciativa privada, ni siquiera son los propios profesores que se evalúan entre pares, si no que es una evaluación externa con base en parámetros como eficiencia o calidad, que provienen del mundo del capitalismo. Y por último, limita el papel del maestro en la sociabilización de los niños y jóvenes. No se quiere gente crítica que pueda en un momento dado tomar la calle y rebelarse como los zapatistas.

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En este contexto de allanamiento de la vida pública, otros movimientos que están siendo duramente atacados son los procesos de Autonomía Indígena. ¿Es el caso de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias - Policía Autónoma Comunitaria en Guerrero?

La Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC) y su policía comunitaria, en el estado de Guerrero, constituyen uno de los procesos autonómicos más importantes. Las comunidades emprendieron esta práctica autonómica para brindarse la seguridad que las autoridades estatales y federales no les ofrecían. Esta policía no recibe pago alguno, y la única gratificación que se le brinda es el reconocimiento social. La policía comunitaria ha trastocado los intereses establecidos entre las fuerzas de seguridad y el narcotráfico y suponen un freno para el negocio que representa la seguridad pública, para quienes la controlan y para aquellos que cobran un sueldo a cargo del erario y se dedican a organizar bandas criminales. Por eso mismo, la policía comunitaria ha sido atacada virulentamente por los gobiernos federal y estatal, y por el Ejército, varios de sus miembros se encuentran actualmente encarcelados. Tampoco hay que olvidar que la CRAC se ha opuesto a las concesiones mineras, lo cual le ha hecho ganarse muchos enemigos.

El estallido de la rebelión Zapatistas y los procesos de diálogo que se abrieron entonces, en los cuales participaste como asesor del EZLN ¿qué crees que supusieron para los movimientos sociales y procesos Indígenas en México?

El proceso de discusión y debate que se abrió en el 94, que no era nuevo para los indígenas pero que para el resto de la sociedad era inusitado, fue una especie de universidad para muchos temas que luego fueron claves para el Zapatismo. Uno de ellos fue la Autonomía, pero no una autonomía entendida como arreglos administrativos o distribución de competencias, sino una Autonomía como proceso de concientización, proceso de afirmación de identidades étnicas, proceso de resistencia anticapitalista a partir de una vieja tradición de autogobierno de los indígenas, de justicia propia, de formas de organización colectiva…

El éxito de la Escuelita Zapatista, a la que asistieron el pasado Agosto más de 1700 personas venidas de todas partes del mundo. ¿Qué ha supuesto?

La Escuelita llamada “La Libertad según los Zapatistas” sirvió para demostrar varias cosas. Por un lado, la gente que asistimos pudimos constatar que el 80% de los votanes, votán es el guardián, el corazón del pueblo, el acompañante que tuvimos cada uno de los asistentes día y noche, eran jóvenes. Comprobamos que el Zapatismo ha hecho el recambio generacional, que es una organización que se mantiene viva pese a las voces que preconizan su desaparición a cada rato, desde periódicos como El País. Y por otro lado, constatamos, en contra de las opiniones de tintes racistas que sostienen que los indígenas son meros títeres, cobayas, como sostiene Vargas Llosa, que estos son los que controlan sus propios procesos. La Escuelita partió de sus Juntas de Buen Gobierno como un intento de dar a conocer al mundo su realidad.

A 20 años del estallido de la rebelión, ¿qué ha demostrado el Ejército Zapatista?

-El EZLN sigue siendo una fuerza intacta, con una congruencia ética que se manifiesta, por ejemplo, en el retiro de todos sus cuadros político militares de los órganos de gobierno, al revés de lo que hace cualquier organización partidaria, que lo que persigue es el camino de la burocratización y la eternización de sus dirigentes. El EZLN sigue siendo una conciencia crítica, siempre presente en la vida del país.

Diagonal

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11 Abr 2014

EL pelotazo de Barcelona Word

Escrito por: loisdmuras el 11 Abr 2014 - URL Permanente

Artur Mas conversa con Enrique Bañuelos en el Palau de la Generalitat de Cataluña.

Artur Mas conversa con Enrique Bañuelos en el Palau de la Generalitat de Cataluña. jordi bedmar

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Pelotazo

Rebajar impuestos, aumentar la edificabiliad: todo vale para que unos pocos pueden beneficiarse de Barcelona Word

Joan Boada I Masoliver 9 ABR 2014 .El País.

Vuelvo a insistir en algo que he repetido muchas veces: la crisis genera grandes oportunidades para los ricos, los especuladores y los profesionales del pelotazo a costa del territorio, el paisaje y las personas. Un claro ejemplo de estas oportunidades beneficiosas para unos pocos es el complejo Barcelona World que se instalará en los terrenos adyacentes al parque Port Aventura, entre Salou y Vila-seca. Se quiere alzar un complejo de hasta seis casinos, hoteles y otros servicios imitando las instalaciones de Las Vegas o Macao, con exenciones legislativas con relación al juego, una rebaja especial de impuestos y una ligera modificación urbanística. Prometen 5.000 empleos estables.

Este punto de partida pone en marcha toda una operación que garantiza una serie de beneficios para unos cuantos. ¿Qué hace falta para que el negocio sea redondo? En primer lugar, unos empresarios modélicos que se desvivan para crear trabajo y mejorar la vida de los ciudadanos. Estos son los miembros de la empresa Veremonte: Enrique Bañuelos, conocido especulador urbanístico de la zona levantina investigado por la Audiencia Nacional y por la Comisión del Mercado de Valores por su participación en el caso Noos, y Xavier Adserà, miembro de una conocida familia tarraconense muy ligada al negocio de la sanidad privada, tan en boga en Cataluña gracias al conseller Boi Ruiz.

En segundo lugar, una institución muy apreciada en Cataluña, que siempre está dispuesta a dar una mano a gente con amplias vistas a su cuenta de resultados: La Caixa. La entidad bancaria es propietaria de unas 400 hectáreas en Port Aventura (operación que se formalizó a finales de los ochenta y que significó la expropiación de 800 hectáreas declaradas de interés público por otro amigo de los negocios, el president Jordi Pujol, a 400 campesinos por 1.000 millones de las antiguas pesetas, con la participación de otro empresario modelo, Javier de la Rosa, y las ofrece a la empresa Veremonte. Se topan con un pequeño problema, y es que con los parámetros urbanísticos actuales no se puede aumentar la edificabilidad, por lo tanto se requiere de un cambio en la legislación, ya que de lo contrario el beneficio sería risible.

En tercer lugar, un gobierno facilitador de negocios, el Gobierno de CiU, autodenominado bussines friendly, dispuesto a hacer los cambios legislativos necesarios para que Veremonte y su socio bancario obtengan un negocio redondo. ¿Cómo? Se modifica la Ley 2/1989 de Centros Recreativos y Turísticos (CRT) para perpetrar el pelotazo. Esta permite en un posterior plan urbanístico aprobado por el conseller (sin trámite legislativo), aumentar y multiplicar por dos o por tres la edificabilidad de los terrenos que ahora son propiedad de La Caixa y que venderá a Veremonte para alzar el complejo bananero.

La empresa escogida para explotar el negocio del Barcelona World es Melco Crow, la cual está vetada en Estados Unidos por tener relaciones con la mafia china (1)

Como el juego también está en el negocio, meten, a petición de los generosos emprendedores, unos artículos modificando la Ley del Juego. Para empezar se reducen los impuestos sobre esta actividad: del 55% actual al 10%. También se podrá jugar a crédito, actualmente prohibido, ya que fomenta la ludopatía y facilita el blanqueo de dinero por mafias especializadas. Aparte de estos pequeños cambios en la ley, cabe destacar que la empresa escogida para explotar el negocio del Barcelona World es Melco Crow, la cual está vetada en Estados Unidos por tener relaciones con la mafia china.

En cuarto lugar, hace falta una crisis, que golpea con fuerza el Camp de Tarragona, un territorio con el 28% de paro y con un número de contratos precarios que está por encima de la media nacional. Empresarios, el sindicato UGT, alcaldes socialistas y convergentes, y miembros de los gobiernos territoriales exigen que nadie se oponga a la instalación de este complejo, ya que creará puestos de trabajo. No importa que se violenten las leyes, que se fomente el juego, que aumenten las mafias, que se genere un pelotazo urbanístico, que se imponga un modelo turístico caduco. Todo vale a favor de generar puestos de trabajo. Puro chantaje, y más teniendo en cuenta que nadie asegura estos puestos de trabajo, nadie sabe a ciencia cierta si el complejo se construirá todo, o solo una parte. Lo que sí se intuye es que servirá para beneficiar a los de siempre.

En quinto lugar hace falta unos partidos políticos que participen en la trama. De CiU, nada me sorprende, ya saben ustedes que necesitaríamos páginas del periódico para relacionar los casos de corrupción en los que se ha visto envuelta. Del PSC, tampoco, ya estaban de acuerdo con el proyecto de Adelson en el Baix Llobregat, y ahora firma un acuerdo privado (¿dónde está la trasparencia y el debate parlamentario?) que no modifica ni un ápice la ley y se presta a formalizar el pelotazo.

Ya tienen los ingredientes para hacer un buen negocio en tiempos de crisis. Un buen negocio para unos pocos, mientras la mayoría se cree las promesas de ocupación (precaria) y unos cuantos, demasiado pocos, se movilizan para denunciar no solamente Barcelona World y sus consecuencias, sino para luchar contra un modelo económico y social que agrede a la mayoría.

Joan Boada Masoliver es profesor de Historia.

(1) .. Nota del blog ..

La familia china Ho, controla el grupo Melco Crown, dueños de casinos en Macao y competencia directa de Las Vegas Sands ..Xavier Adserà, ( ya se habla de el más arriba) prevé que en el 2020 cien millones de chinos ricos salgan de su país con destino a Europa. Y el juego forma parte de sus prioridades turísticas y de ocio. La independencia de Catalunya de España no supone un problema para los inversores asiáticos, pero si esto implica, cómo ha advertido la Comisión Europea, la salida de la Unión Europea, el proyecto se podría ver frenado de golpe. La pertenencia a la UE, cómo ha explicado Adserà, es una "línea roja" que no se puede cruzar por cuestiones de "moneda y seguridad jurídica". O sea que lo poderes fácticos no se lo creen . No olvidemos que esto fue la resaca de perder Eurovegas .Este tipo de previsiones son las mismas de todos los megaproyectos que después resultaron ruinosos para los inversores en la etapa anterior. Pero lo más claro es que se haya abandonado claramente la apuesta por una política industrial de futuro .

y ver ..

"El hombre que vació la burbuja" El País.com

"Enrique Bañuelos también me engatusó a mí" Expansion.com

la familia china Ho, que controla el grupo Melco Crown, dueños de casinos en Macao y competencia directa de Las Vegas Sands.” - See more at: http://www.radiocable.com/echos-guerra-megacasinos-esp276.html#sthash.RAbNz8NH.dpuf
la familia china Ho, que controla el grupo Melco Crown, dueños de casinos en Macao y competencia directa de Las Vegas Sands.” - See more at: http://www.radiocable.com/echos-guerra-megacasinos-esp276.html#sthash.RAbNz8NH.dpuf
la familia china Ho, que controla el grupo Melco Crown, dueños de casinos en Macao y competencia directa de Las Vegas Sands.” - See more at: http://www.radiocable.com/echos-guerra-megacasinos-esp276.html#sthash.RAbNz8NH.dpuf

Enrique Bañuelos, al costado de Frank Tsui, director general de Melco Crown, el 30 de mayo a Tarragona.

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10 Abr 2014

Friedrich Hayek y el neoliberalismo autoritario .

Escrito por: loisdmuras el 10 Abr 2014 - URL Permanente

Una carta de Hayek a Salazar y los neoliberales autoritarios, a propósito de la Unión Europea y el Estado Social

Francisco Louça · · · · ·

06/04/14

Que el liberalismo es o puede ser poco liberal es un hecho bien conocido por los historiadores. Un sabroso episodio poco conocido en Portugal rebela esa ambigüedad esencial: uno de los gurú del neoliberalismo moderno Friedrich Hayek escribió, en 1962, una carta a Salazar, explicando el motivo del envío adjunto de su libro La Constitución de la Libertad, que lo debía ayudar en “su tarea de diseñar una Constitución que previere los abusos de la democracia”.

Incluso considerando el respeto que Hayek alcanzó más tarde, en particular después de haber recibido el Premio Nobel de Economía (en 1974, ex aequo con Gunnar Myrdal, por obvio efecto de equilibrio político), este episodio revela una actitud hacia la libertad y el Estado, incluyendo una dictadura, que es más expresiva que cualquier teoría o distinción honorífica.

Hayek volvió a este tema en una carta a The Times en 1978, observando que, en su opinión, ha habido “muchos casos de gobiernos autoritarios en los que la libertad personal está más segura de lo que está en muchas democracias. Nunca he oído nada al contrario sobre los primeros años de la gobierno del Dr. Salazar en Portugal y dudo que haya hoy en cualquier democracia de la Europa oriental o en los continentes de África, América del Sur y Asia (con excepción de Israel, Singapur y Hong Kong) una libertad personal tan bien protegida de lo que era entonces en Portugal”. Estas relaciones de Hayek con varias dictaduras fueron estudiadas por autores como el economista Brad DeLong o el politólogo Cory Robin.

Esta raíz autoritaria del liberalismo, así como su influencia en el orden jurídico y político de la Unión Europea, es el tema de este artículo. En él trato brevemente de la relación entre la crisis estructural y las amenazas recientes contra el Estado Social y, en particular, de la forma como diversas corrientes del liberalismo moderno, incluido Hayek o los ordoliberales, abordaron la cuestión de la relación entre la democracia y el funcionamiento del Estado.

El liberalismo estatista y autoritario

Como se verá, existe una tradición común a las varias cepas liberales, que presenta el Estado social como una frontera del riesgo de abuso de la democracia, que potencialmente promueve la degeneración de la relación social y sus valores fundamentales, al favorecer o crear el proteccionismo y la dependencia. Esta es la tradición común que se arraiga en el discurso de las derechas europeas contra los beneficios y apoyos del Estado Social. La actual crisis del Estado Social es por lo tanto el resultado de la tenaza establecida por su crisis de financiamiento y por su crisis de hegemonía social, frente a un ataque formidable que ha sufrido. La comprensión de esta tenaza es esencial para para diseñar una respuesta convincente, movilizadora y estratégica a los mitos y mentiras del fracaso del Estado Social.

La paradoja de la tradición liberal de von Mises y Hayek es la yuxtaposición entre un laissez faire radical y un intervencionismo jurídico que postula la ley como la gestión despótica de las reglas del juego de la economía. Esta paradoja fue asumida como una corrección o, incluso, una contraposición al liberalismo clásico, como asimismo a la propia auto organización y orden espontáneo idealizada en un momento anterior por Hayek, que dio origen a un constructivismo social que alcanzó proporciones siempre excesivas. En este sentido, no existe una teoría más vulnerable a su propia agenda ideológica, que la ideología del neoliberalismo hayekiano.

En las demostraciones de ese exceso, el episodio más conocido es la relación entre Hayek y Pinochet. Después de haber visitado Chile, cuando la dictadura estaba bien afirmada – y sus barbaridades demostradas y eran públicas y notorias - Hayek expresó su adhesión al nuevo orden en una entrevista al principal diario del régimen, El Mercurio, el 19 de abril de 1981. En ella declaraba sin ambigüedades que “la democracia necesita de una buena limpieza por un gobierno fuerte”. Su actitud dejó pocas dudas y sus palabras fueron cuidadosamente escogidas: “como comprenderá, es posible a un dictador gobernar de modo liberal. Y también es posible a una democracia gobernar con total falta de liberalismo. Personalmente, prefiero un dictador liberal a un gobierno democrático que carece de liberalismo”. La preferencia era indiscutiblemente clara.

El episodio no es inocente. Como se vio, ya diez años antes Hayek procuraba los favores de Salazar, en una persistente cruzada mundial de diálogos con los dictadores sobre los peligros de la democracia. La búsqueda de un estado autoritario que garantizara la libre acción de los negocios se había convertido en un leitmotiv del neoliberalismo hayekiano. No había en estas relaciones alguna duda o error de cálculo. Por el contrario, era así como estaba concebida una unidad contra la democracia, considerada excesiva por naturaleza. El pretexto de la necesidad de derrotar a los revolucionarios chilenos (Allende!) empalidecía en presencia de un designio más vasto, el de dar lecciones al mundo sobre la viabilidad de la conjunción entre el mercado y el poder autoritario que lo garantizara. Esta cosmogonía era el quid del neoliberalismo, en su estirpe hayekiana, que ignoraba la cuestión democrática, instrumental ante todo.

Tal concepción era, sin embargo, ampliamente compartida más allá de los círculos austríacos. La Sociedad Mont Pelerin, cuya creación en 1947 ha sido tomada como la fundación del neoliberalismo moderno, se tiñó desde el inicio con el color de un autoritarismo estratégico, promotor de un Estado fuerte como condición para los mercados. Aquellos que entonces se reunieron en la tranquila villa Suiza y que habrían de definir la agenda para el neoliberalismo en las siguientes décadas, desde Hayek - el primer presidente de la Sociedad -, hasta Popper, von Mises, Friedman, todos partícipes de la primera reunión de la sociedad, asumieron desde la primera hora su preocupación por el “riesgo de civilización” como la tarea de reconstruir un pensamiento liberal operacional para la posguerra. Como veremos, siguieron caminos diferentes, pero en ellos el Estado siempre tiene un papel determinante.

Poco antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial, en agosto de 1938, se reunió en París un grupo de intelectuales para un coloquio de homenaje al periodista y publicista Walter Lipmann, quienes establecieron un puente decisivo entre liberales europeos y estadounidenses. Algunos autores, como Dardot y Laval, consideran a esta reunión como la verdadera fundación del liberalismo moderno, anticipándose a la creación de la Sociedad Mont Pelerin. Su organizador, Louis Rougier, fue él mismo la representación de esta versión estatista del liberalismo: pétainista, aunque antinazi, era uno de los defensores del “dirigismo del Estado liberal”, e incluso de la acción económica de un “intervencionismo liberal” para estimular la demanda en una recesión (ibid.: 194). La razón de ser es esta visión del Estado, en contrapunto con la misma desconfianza en la democracia que llevaría a Hayek a cortejar a los dictadores disponibles, era la noción, que se convertiría en la filigrana de Popper, como ya era la de Lipmann, de un gobierno de las elites evitando los excesos y vulnerabilidades del voto. Para los nuevos neoliberales, ese gobierno de las élites era necesario para iluminar los tiempos oscuros en que los mercados estaban en riesgo de zozobrar frente a la voluntad popular.

Milton Friedman interpretó esta estrategia liberal a través de una definición predominantemente negativa del papel del Estado, excluyéndolo de la intervención en la producción y provisión y bienes públicos. Es cierto que algunos miembros de sus equipos de Chicago – más directamente que los seguidores de Hayek – fueron a formar parte del gobierno de Pinochet y que él mismo los asesoró en ese trabajo; sin embargo su enfoque del neoliberalismo fue construido más por oposición al keynesianismo que por las implicancia en la lucha contra la izquierda política y, por lo tanto, se concentraba en la corrección del Estado capitalista moderno y no en el desmantelamiento de un hipotético Estado socialista. En una de sus últimas entrevistas, concedida a uno de sus fieles, Henri Lepage, en 2003, Friedman afirmaba “mi definición es la siguiente: es ´liberal´ una sociedad donde el gasto público, incluyendo todas las colectividades, no pasa del 10 al 15 por ciento del producto nacional”.

Para Friedman, el Estado no debería estar entonces a más la altura que alcanzó durante el apogeo de la época victoriana. La comparación es, en realidad, demostrativa: el Imperio británico de la reina Victoria tenía menos peso en la economía, aunque ciertamente con un sistema militar impresionante, una diplomacia de cañonera, un control monetario sofisticado y, sobre todo, una población sin derechos democráticos ni expectativas democráticas. Un gobierno de élites, sin duda.

Este camino intelectual muestra al neoliberalismo posterior al Coloquio Lipmann y después de la creación de la Sociedad Mont Pelerin como una remisión del pasado en un nuevo formato más ambicioso: a diferencia del liberalismo fundador, el de la voz insurrecta de los derechos naturales, afirmando tanto la libertad religiosa y política en tanto libertad de los mercados, éste ahora propone una agenda para estabilizar las reglas de la dominación y los pilares del poder en la capital. Para el primero, el liberalismo, la libertad de intercambio y por lo tanto la propiedad privada debían constituir la nueva relación social, basada en el elogio de las virtudes del comercio y en los límites impuestos a la acción de los gobiernos; para el segundo, el neoliberalismo, el propio gobierno se debe configurar como una forma de mercado y como un poder de autoridad del mercado, para el mercado y por el mercado.

De esta manera, para la arrogante ideología neoliberal, el gobierno debería seguir, asegurar y perpetuar el principio universal de la mercantilización de las relaciones sociales y de la competencia como forma de remodelación de las subjetividades. El neoliberalismo pasó a ser una ontología, una devoción, una moral y una política y fue así como llegó hasta nuestros tiempos.

Ordoliberalismo: el ataque contra el Estado Social en la constitucionalidad europea

Un Estado reducido, pero fuerte; económico, pero autoritario; un gobierno de las élites contra los excesos de la democracia – este neoliberalismo fue la agenda de resistencia al crecimiento del “Estado Social” de la posguerra y de las políticas ambiguamente llamadas de “bienestar” o de “providencia”.

El concepto de Estado Social fue acuñado por Bismarck, empeñado en responder al ascenso de la representación popular de la socialdemocracia y del sindicalismo independiente en las empresas, con la estrategia entonces claramente anunciada de un apoyo a los pobres para evitar la revolución social. El Estado Social de Bismarck fue concebido como una barrera contra la rebelión y creció por consiguiente en función a la tensión social a la que respondía. Tras la Segunda Guerra Mundial, la lenta generalización del sufragio universal fue a la par de la creación de recursos comunes, en particular de los Servicios Nacionales de Salud y en los esbozos modernos de la Seguridad Social, por lo menos en el pequeño lugar del planeta constituido por los países vencedores y con un sistema productivo y financiero más poderoso.

La marginalidad de los hombres de la Sociedad Mont Pelerín durante las décadas de la reconstrucción de posguerra, fue evidente. Remaban contra la corriente y no había ninguna razón especial para tomarlos en serio. Ni en el plano de la influencia intelectual – exceptuando la decorativa participación de Lipmann o de algunos otros en la conceptualización de la “guerra fría” y en el macartismo – ni en el plano del pensamiento económico, y mucho menos todavía entre los dirigentes políticos, los neoliberales contaban entonces nada más que con un grupo extravagante y residual. Fue necesaria la conjugación del agotamiento de la onda larga de crecimiento de la posguerra, por vía de la crisis monetaria del patrón-dólar en 1971 y de la recesión generalizada de 1973-1974, con la crisis de la estabilidad política de la guerra fría, perturbada por la derrota de los Estados Unidos en Vietnam, como por la Revolución de los Claveles, para que las soluciones keynesianas comenzaran a desmoronarse y se abriese el campo para que intelectuales marginales como Friedman y Hayek salieran a la palestra.

Sin embargo, si bien este proceso es bien conocido, es menos discutido y analizado otro que, a partir de las mismas raíces ideológicas, tuvo mayores consecuencias en Europa: la emergencia de un neoliberalismo autoritario en Alemania, que ha dejado una huella imborrable en la fundación y construcción de la Unión Europea, y sin la cual este proceso queda como indescifrable. Ese neoliberalismo tuvo como base la Escuela de Friburgo y tomó el nombre esclarecedor de ordoliberalismo, aparentemente sugerido en 1950 por Moeller, fundador de la revista académica Ordo.

El ordoliberalismo fue formulado por juristas y otros académicos en la posguerra, a partir de una tradición de oposición de derecha al nazismo, habiendo sido desarrollado por personalidades como Wilhelm Ropke, Alexander von Rustow, Walter Eucken, Franz Bohm, Hans Grossman-Doerth y Alfred Müller-Armack. Intentó diferenciarse del liberalismo clásico, explicando el papel del Estado en la formación del poder económico privado y de ahí la importancia que otorgó a la definición de un orden jurídico protector de los mercados.

Dardot y Laval demuestran cómo la creación por el ordoliberalismo del término “economía social de mercado”, en 1946, fue la expresión acertada de esta ideología y de esta política, afirmándose siempre claramente contra la concepción bismarckiana del Estado y de la providencia social. En contraposición, los ordoliberales procuraron afirmar la primacía de la concurrencia mercantil como visión de la sociedad y de la política de la sociedad. Müller-Armack, el creador de este término, lo interpretaba como un rechazo de la economía liberal: la economía social de mercado era definida como una política para la sociedad, como el Estado que organiza la economía, una orden, el orden del mercado porque no podría existir mercado sin orden.

La forma como la política alemana se fue formando alrededor de esta ideología es una historia fascinante y triste de derrotas y renuncias, que va más allá del alcance de este artículo. Basta registrar, porque es relevante para lo que sigue, que la socialdemocracia alemana comenzó por denunciar el concepto de “economía social de mercado”, para después someterse a él, convirtiéndolo en el dogma oficial de Alemania y del consenso de sus élites. Michel Foucault fue uno de los pocos que anticipó el efecto devastador de esta renuncia y de la hegemonía que ella propiciaba y que la combatió con la argucia e intensidad de su filosofía. En cualquier caso, a lo largo del medio siglo siguiente y hasta la actualidad, la idea de una economía social de mercado fue aceptada generalmente como una ortodoxia conveniente en Alemania y fue asumiendo por ello un papel clave en la formación institucional de la CEE y después en la Unión Europea.

El ordoliberalismo en la UE se expresó estratégicamente en la definición del Tratado de Roma y luego en todos los documentos para-constitucionales, los sucesivos tratados europeos: el objetivo de las Comunidades y después de la Unión, llegó a ser definido como el establecimiento de una competencia “verdadera y no falsificada” y no la otra, lo que dio lugar a una intensa jurisprudencia normativa. El Estado, las relaciones supra-Estado y la ley supranacional tutelaban y protegían el mercado según lo previsto. El orden es la tarea, como los ordoliberales lo enunciaban.

La constitucionalización del orden liberal procedió de esta manera, como el ordoliberalismo pretendía, como el primer garante de la construcción europea: el artículo 92 del Tratado de Roma definía que las ayudas del Estado son incompatibles con el mercado común, salvo excepciones, y desde entonces se procedió a un lento calvario de destrucción a través de la liberalización de los servicios públicos, ahora definidos como “servicios de interés general” y por lo tanto mercantilizados. De esta forma, la energía, el transporte, las telecomunicaciones, los servicios postales, la radiodifusión, los servicios de crédito, la salud, la escuela, y hasta la seguridad social, que era la última salvaguardia bismarckiana, todos los servicios sociales del Estado pasan a ser objetos del mercado.

Asimismo, la definición de la estabilidad de precios como el principio regulador del sistema monetario es heredera del ordoliberalismo. El artículo 29 del Tratado de Lisboa, al definir las competencias de la Unión, fija como objetivo del sistema de los bancos centrales la estabilidad de los precios, quitando así a los Estados o a la propia Unión la utilización de la política monetaria o restringiéndola severamente. De esta manera, el gobierno de las élites protege el mercado porque impone el poder de la ley para que los mercados financieros dicten las reglas del juego. El Estado fuerte y la estabilidad de los mercados son dos caras de una misma moneda para ordoliberalismo, que es la doctrina de la Unión Europea.

En este contexto, el modelo de la sociedad y de su gobierno es la empresa. Las ideologías más simplistas, como las doctrinas del “emprendedor”, del éxito individual, de la motivación de la flexibilidad, nacieron todas de este modelo empresarial. Él sustituyó al Estado Social, afirmándose como más autoritario y menos social y más Estado aunque menos democracia.

Los ordoliberales, cuyos principales profetas evitaron cortejar abiertamente las dictaduras de su tiempo, al contrario de Hayek, se concentraron en lo esencial: rehacer la economía para los mercados y usar la ley de las leyes, en este caso la constitucionalidad informal y jurisprudencial de la Unión Europea, para continuar sus intentos. Siendo informal, ese poder constitucional de excepción es aún más imperativo. Basado en la subversión de la división de poderes y en una reserva de autoridad ejecutiva y legislativa para el gobierno de los gobiernos. El poder del gobierno alemán en la Unión, por tanto, es mayor que el poder que tiene en su propio país, sin contrabalances institucionales importantes. La Unión Europea se ha convertido en la historia del éxito del autoritarismo del Estado aunque sin Estado, el prodigio neoliberal de la ley del mercado.

Francisco Louça es un economista portugués de reputación académica internacional y, hasta hace muy poco, el principal dirigente del Bloco de Esquerda.

Traducción para www.sinpermiso.info: Carlos Abel Suárez

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09 Abr 2014

Niegan que el "fracking" pueda librar a la economía de EEUU y menos abastecer a Europa..

Escrito por: loisdmuras el 09 Abr 2014 - URL Permanente



Mapa de las bolsas de gas susceptibles de ser aprovechadas por Fracking en Estados Unidos




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8/4/2014

¿No le estará tendiendo una trampa Estados Unidos a la UE para romper con el gas ruso?

Alfredo Jalife-Rahme

Expertos franceses niegan que el fracking "pueda librar a la economía de EEUU de su dependencia de los suministros de petróleo del exterior"

La cacareada "revolución" del fracking (fractura hidráulica) en Estados Unidos para extraer shale gas (esquisto/lutitas/grisú/pizarra) sigue siendo un misterio esotérico bursátil cuando sus inversionistas, sin ser hermanas de la caridad, extrañamente pierden dinero, como es el notable caso de la petrolera anglo-holandesa Shell –primer lugar del ranking de Fortune Global 500–, que optó por la graciosa huida del importante yacimiento de Texas (Eagle Ford: colindante con el seco y sediento noreste de México), después de haber perdido 80 mil millones de dólares, lo cual frenó sus inversiones en el Ártico.

Es asombrosa la cantidad de dinero invertido en publicidad en los principales portales de "Occidente" que glorifican el tóxico fracking, en paralelo a la Administración de Información (sic) de Energía de Estados Unidos (EIA), usualmente desinformativa y muy bien lubricada por las petroleras anglosajonas, que vaticina la producción de petróleo crudo en 9.2 millones de barriles al día (MBD) debido mayormente al “auge de shale gas”.

En efecto, es prodigioso el disparo de la producción petrolera de Estados Unidos desde 2012, después de su desplome a 4 MBD, gracias a la “revolución del fracking”, que se duplicará el año entrante y vuelve a emular la producción de hace 25 años, con la salvedad de mayores población, precio y producción económica en el presente.

En el "mundo post Crimea" se ha derramado mucha tinta sobre los alcances de las sanciones de Estados Unidos a Rusia y del hipotético rescate por Washington de la fuerte dependencia de Europa al "gas natural" ruso mediante la exportación de su mirífico shale gas, extensivo a su control del noreste del “México neoliberal itamita”.

Un editorial de 'The Washington Post' (22/3/14) aduce que "Estados Unidos posee una cuña energética con el gas natural" para frenar a la Rusia de Vlady Putin, hasta hoy el zar geoenergético global.

Es mucho más complejo que los desplantes unilaterales y unifactoriales de Estados Unidos, ya que Rusia, extensivo a los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), no está manco y puede provocar mucho daño en un revire que desate, más allá de la "guerra del gas global", una guerra financiera letal contra los "petrodólares" mediante la cotización del petróleo en otras divisas ajenas al dólar, lo cual equivaldría a la "opción pre nuclear" de Vlady Putin.

El juego del shale gas, a menos que se trate de otro bluff más de Estados Unidos, es muy peligroso, ya que el desplome del precio de los hidrocarburos, del que depende sustancialmente Rusia, equivaldría prácticamente a una declaración de guerra. Y aquí todos los actores saben muy bien a qué juegan.

Más allá de las jeremiadas retóricas, al unísono de la desinformación y la "guerra sicológica", destaca el estudio del 'think tank' francés IDDRI (Instituto del Desarrollo Durable y las Relaciones Internacionales), con sede en París, con "apoyo financiero" del gobierno francés, que sostiene el punto de vista contrario a la avasallante propaganda anglosajona sobre la panacea del fracking: "incluso para Estados Unidos, el petróleo no convencional y la revolución del gas no son una panacea para la economía, el espíritu competitivo industrial y el poder adquisitivo nacional, ni lo son para el logro de los objetivos a largo plazo del sector energético y la política del cambio climático".

Los investigadores del IDDRI –Thomas Spencer, Oliver Sartor y Mathilde Mathieu– consideran que “a pesar de precios muy bajos y últimamente poco sostenibles del gas natural y el petróleo extraído mediante la tecnología del fracking, su introducción en el mercado ha generado un impacto mínimo en la macroeconomía de Estados Unidos. A lo sumo, en el mejor de los mundos posibles y a muy largo plazo, entre 2012 y 2035 su impacto no supera uno por ciento del nivel actual del PIB de Estados Unidos frente a su tasa de crecimiento anual de 1.4 por ciento.

Los expertos franceses asientan que “no existe ninguna prueba de que el shale gas conduzca a un renacimiento industrial general en Estados Unidos”.

Niegan que el fracking "pueda librar a la economía de Estados Unidos de su dependencia de los suministros de petróleo del exterior", y arguyen que existen “varios motivos que implican que la Unión Europea (UE) no reproducirá la escala estadunidense de la revolución del shale gas”. Mucho menos alentadora es la "perspectiva de transportar los hidrocarburos a Europa desde Estados Unidos", ya que “los proyectos existentes no permitirán eliminar su dependencia del gas y el petróleo suministrado por Rusia, según explaya 'Russia Today' (1/4/14).

Entre los "mensajes clave" de IDDRI destaca que el fracking "tuvo un impacto mínimo en la manufactura de Estados Unidos" y “no existe evidencia de que el shale gas provoque un "renacimiento en su manufactura".

IDDRI acepta que el fracking quizá le confiera una "ventaja competitiva en la petroquímica básica a Estados Unidos, pero no en el sector de los químicos como un todo".

Tampoco la revolución del fracking en Estados Unidos conducirá a una "descarbonización sostenida de su mezcla energética" ni asegurara su "seguridad energética". ¿Es un 'bluff' la "seguridad energética de Norteamérica" (Estados Unidos/Canadá/México)?

En referencia a la UE, “existe incertidumbre sobre el tamaño exacto de las reservas de shale gas explotables”.

En un escenario intermedio, la UE producirá entre 3 y 10 por ciento de su demanda gasera. ¿De dónde conseguirán el restante 97 a 90 por ciento de su gas?

Peor aún: "la dependencia de importación de combustibles fósiles de la UE seguirá aumentando", cuando los "precios permanecerán ampliamente determinados por los mercados internacionales".

¿No le estará tendiendo una trampa Estados Unidos a la UE para romper con el gas ruso y caer en las garras del espejismo del fracking, independientemente de su toxicidad ampliamente demostrada, desde la provocación de sismos, pasando por la contaminación/sequía de mantos freáticos, hasta la exacerbación del cambio climático?

Dadas las "presentes orientaciones estratégicas de la política energética de la UE", los investigadores concluyen que el shale gas "no es seguramente un sustituto del gas ruso".

Es probable que Estados Unidos se vuelva un "exportador neto de gas alrededor del final de esta década, sujeto a la aprobación política de la infraestructura de importación", lo cual "llevaría a alguna convergencia de los precios entre Estados Unidos y las otras regiones", pero no cesará de ser "un importador significativo de petróleo crudo". ¿Es el fracking el parto de los montes de Estados Unidos?

Es una lástima que IDDRI se pase por las hordas caudinas los hallazgos del Panel Intergubernamental del Cambio Climático de la ONU. http://www.lahaine.org/index.php?p=76724

¿Dónde quedan el "principio de precaución" y el actualizado axioma bioético “primum nil nocere” (lo primero es no dañar), cuando los perjuicios del fracking superan de los lejos sus etéreos beneficios?

Urge renovar el invaluable humanista parámetro renacentista: la ciencia sin consciencia es nesciencia (ignorancia).

alfredojalife.com

Nota del blog.- Aprovechando la ocasión que la pintan calva por supuesto no ha faltado, las ofertas de empresas más que españolas, multinacionales aquí, llenándonos la prensa de artículos ofreciendo y pidiendo el enlace de los oleoductos argelinos que llegan a España, para enlazarlos y ofrecerse también como un alternativa al gas ruso, olvidándose que también Italia podía hacer lo mismo, para sacar unos eurillos por el paso del gas, ya que aquí tampoco hay producción propia. Se pregunta uno si la prensa de aquí la leemos solo dentro o la leen también más al norte o si también han puesto este tipo de anuncios en la prensa francesa o alemana. O si es considerada mas estable Rusia o el norte de África ya que después de lo de Libia y Egipto de donde Repsol también importaba ahora están cortados en ambos casos.

Lo del franking americano no dejaron también de vendernos allá , pero luego copiada la misma propaganda aquí , que ahora como ellos no necesitarían el gas , y no bombardeaban Siria ( mira por donde ) ya no se le podía llamar Imperio , olvidándose en todo momento del petróleo ( y petrodólares que nunca mencionan), como están haciendo todos hablando del gas ruso cuando es también su petróleo. Mientras las energías limpias que España podía vender ni se habla, ni tampoco del aquel proyecto solar europeo en el Sahara. Ni de un New Deal verde europeo.

.

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08 Abr 2014

La ayuda a la banca en España.

Escrito por: loisdmuras el 08 Abr 2014 - URL Permanente

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La ayuda a la banca es un 77% mayor de lo que anunció el Banco de España

EFE . El PÚBLICO.

El Tribunal de Cuentas cifra en 108.000 millones de euros el dinero público la banca desde 2009 hasta 2012. La CAM y Bankia han sido las entidades financieras que más subvenciones recibieron, al recibir más de 47.000 millones.

Agencias

El volumen de dinero público empleado o "comprometido" por España en apenas tres años con el rescate de su sistema financiero ronda los 108.000 millones de euros, un 77% más de los 61.366 millones que anunció el Banco de España .

Más de la mitad de la ayudas, unos 57.000 millones, se ha gastado en aportaciones directas al capital de las entidades financieras.

De esos 57.000 millones, unos 50.800 millones salieron del Estado, a través del FROB, y el resto de los Fondos de Garantía de Depósitos, que se nutren de las aportaciones de las propias entidades.

A continuación figura una partida de 28.666 millones de euros comprometida también por el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) y los Fondos de Garantía de Depósitos, que son las pérdidas máximas que se pueden llegar a cubrir en entidades vendidas con esquemas de protección de activos.

Parece prácticamente imposible que se acabe desembolsando esta cantidad, pero ya que el comprador disfruta de estas garantías, el Tribunal de Cuentas considera que esta cantidad se debe sumar a los fondos públicos "comprometidos" por España con el sector.

Además, en su informe de fiscalización de la legalidad de las actuaciones del FROB, de los Fondos de Garantía de Depósitos y del Banco de España sobre la reestructuración bancaria en el periodo 2009-2012, el Tribunal de Cuentas suma líneas de créditos concedidas a las entidades por un máximo de 16.300 millones.

Por entidades, a tenor de las ayudas recibidas y el volumen de recursos públicos comprometido, Banco CAM, creado por la extinta CAM alicantina, con 24.861 millones, es el que más dinero acapara, por encima de los 22.426 millones de Bankia y su matriz BFA.

En el caso del Banco de Valencia, los fondos comprometidos superan los 17.868 millones; en Catalunya Banc, 12.055 millones; en Novagalicia, 9.055 millones; en Caja Castilla La Mancha (CCM), 7.316 millones; y en Unnim Banc, hasta 5.779 millones.

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En el Confidencial habia salido este cuadro..

Ayudas estatales a la banca.

Pero un comentario en el mismo dice ..

Esos 100.000 son sólo para las cajas, que en realidad son 92.859 si quitamos el Banco de Valencia, que no es una caja. Pero además hay otros 48.058 millones para los bancos (¿no eran malos solo las cajas?), aparte del dinero para las cajas de ahorros. Inyecciones de liquidez, que recibió únicamente el Banco de Valencia, por un total de 3.099 (entre FROB e ICO). Inyecciones directas de capital, 11.702 millones (entre CAM, Banco de Valencia y Unnim), aportados por el FROB. Por esas mismas tres entidades, un esquema de protección de activos, por un total de 25.360 euros, a percibir por el Banco de Sabadell, BBVA y La Caixa, puede materializarse o no, pero ahí está el respaldo del estado. En la época de Zapatero se creo el FAAF, que dio liquidez a 54 entidades, aunque ya está devuelto. Pero se movilizaron importantes cantidades. Sólo a los bancos (Sabadell, BBVA, Santander, Popular y Bankinter) se les prestó por el estado, a través de la compra de activos financieros en su poder, 6.462 millones. En cuanto a la Sareb, que pone este artículo, hay que recordar que el importe es mayor, porque al Banco de Valencia se le compraron activos por valor de 1.962 millones, y no los 500 que ahí pone. El total, por tanto, de SAREB es de 21.641. Están también las emisiones avaladas, que comprometen al estado por las emisiones internacionales de deuda de los bancos (cosa que no se hace, paradójicamente, con las CCAA, que son administración) , y que entre Sabadell, Popular, BBVA, Banco de Valencia y Bankinter obligan al estado por un total de 24.833 millones. Sin esas ayudas del estado algunos bancos habrían quebrado. La bonita cifra total de ayudas a bancos y cajas ha sido de 141.000 millones de euros.

http://www.elconfidencial.com/empresas/2013-09-08/cuanto-ha-costado-de-verdad-el-rescate-de-la-banca-100-000-millones-de-euros_25562/

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Canción patriótica .

.

Suiza patria querida

Suiza de mis amores

yo tengo una cuenta en Suiza

con muchísimos millones

¡Vivan las cuentas en clave

la fuga de capital

el tráfico de divisas

¡ Viva la Suiza neutral!

refugio de mi chequera

viva la banca extranjera

con capital nacional
..

pacogarabato

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07 Abr 2014

La memoria herida .

Escrito por: loisdmuras el 07 Abr 2014 - URL Permanente

Clara Valverde abre las fosas comunes de las palabras

El último parte de guerra de Franciso Franco, después de declarar “cautivo y desarmado el Ejército Rojo” anunciaba que la guerra (provocada por el alzamiento de los facciosos contra la legítima II República) había terminado. Las tropas mal llamadas “nacionales” habían alcanzado sus últimos objetivos militares. Y mientras continuaba el horror de la represión, empezaba una larga senda de perpetuación de su vengativa victoria contra nuevas víctimas aún por nacer, concebidas entre el horror de los bombardeos, o el miedo a las sacas y los paseos que acababan en las cunetas… y que se extendería a los hijos de sus hijos. Como una maldición bíblica. Como una tragedia que apenas se muestra ni se distingue, y que se vive en la casi inconsciencia de unos seres que heredan, sin saberlo, lo que va a enfermarles: las miradas que se ciegan de los seres más queridos, sus silencios atronantes, sus palabras enterradas.Clara Valverde nos habla en su nuevo libro de la transmisión generacional del trauma. Y basta con leer a quién dedica su libro (a su abuelo materno Wilhelm Gefäll, cuya familia no sobrevivió al Holocausto nazi, y a su abuelo paterno J.M. Valverde Cano, preso de Franco) para entender que nada de lo que escribe puede serle ajeno. La gran ventaja que la autora nos lleva es que ha sabido identificar la herencia no deseada, reconocer sus daños, elaborar su duelo, y convertirlo generosa y lúcidamente, en palabras vivas y con relieve.

Las personas que se asomen al último libro de Clara Valverde podrán ir descubriendo invisibilidades y enigmas de su propia historia, del mismo modo cómo he podido hacerlo yo al comprobar que acertaba sin saberlo cuando intuía un dolor paralizante en gestos inexplicables que acababan inconcretos y en el vacío, o en “manías” y sobresaltos cotidianos que se exacerbaban por un trozo de pan que no se comía, o un ruido inesperado, o la visita de un pariente cuya sombra no podía traspasar el dintel. El largo trabajo de destrucción y carcoma de una guerra que nunca acabó de terminar, de una memoria histórica no elaborada, de unas palabras tan necesitadas de oxígeno (y sin embargo, falsamente enterradas) muta en sus efectos -como los virus más resistentes- según la generación a la que se pertenece, la historia familiar y la propia elaboración personal y colectiva del duelo. Un duelo que los verdugos niegan, mientras cronifican un odio que atraviesa también generaciones, haciendo imposible que ninguna transición pueda presumir de ejemplar.

En la presentación del libro editado por Icaria con prólogo de la documentalista Montse Armengou, autora de numerosos trabajos sobre la dictadura y la represión franquista, Clara Valverde estuvo acompañada por Jorge Barudy, el neuropsiquiatra chileno que fue también víctima del golpe pinochetista. Barudy no escatimó elogios sobre la autora y el libro, al que definió como un “minitratado sobre la psico-traumatología”, mientras confesaba su perplejidad ante el hecho de que en España no se fuera más consciente de cómo sigue afectando a toda la sociedad la traumatización sufrida a raíz del alzamiento franquista. Barudy resaltó la diferente manera de abordar el shock (o no quererlo abordar en el caso de España) en los dos países, a pesar de que en Chile hubo 8.000 desaparecidos, y para España hablamos de más de 100.000. “Cuando la sociedad hace todo lo posible por no reconocer los traumas, tiene todos los números para seguir traumatizada para siempre”.

Carlos Jiménez Villarejo recordó por su parte en la presentación de “Desenterrar las palabras”, que a finales del 2013 había visitado España el grupo de expertos en desapariciones de la ONU y el relator especial para la promoción de la verdad, la justicia, la reparación y las garantías de no repetición. Lo destacable de la visita, y que pone de relieve la oportunidad y necesidad del libro, es que en el año 2013 dicho comité sólo fue a tres países: Nepal, Siria y España. “El silencio, el miedo, las penas sufridas en España desde julio de 1936 conllevan una dificultad de las generaciones posteriores para asumirlo”, sostuvo Jiménez Villarejo, que lamentó también la inexistencia de una Comisión de la Verdad “como forma de conocer la realidad de la violencia impuesta y el grado de violación de los Derechos Humanos que se produjo”.

No me resisto a reproducir unas palabras del prólogo escrito por Montse Armengou y con las que me identifico plenamente:

“En esa espiral infernal que causa el maltrato y la tortura —características esenciales de la represión franquista junto con la humillación y la aniquilación física y psíquica del «enemigo»— y en la que la víctima acaba sintiéndose culpable, el padre asesinado termina siendo el responsable de la desgracia familiar. Solo en el momento en el que la víctima —porque los hijos y los nietos siguen siendo víctimas como muy bien explica y analiza Clara Valverde en su trabajo— se reconoce como tal en el contexto de un simple documental, es cuando aprehende su condición de víctima y entiende que lo es y lo fue porque unos diseñaron un plan sistemático para que así sucediese.

Así que psicólogos, periodistas, antropólogos, forenses, historiadores, etc., que deberíamos estar al servicio de las más elementales políticas de reparación impulsadas por el Estado, acabamos siendo los bomberos del rescate de la represión de la dictadura y, lo que es más grave y vergonzoso, del olvido de la democracia.

El magnífico libro que nos presenta Clara Valverde habla de las víctimas, de esas voces silenciadas, de los sucesos que sucedieron ayer y que les han marcado de por vida. Pero, ¿qué tiene esto que ver conmigo? y ¿cómo nos afecta?, se interroga la autora. Todo, porque el libro habla principalmente de hoy, del presente, de esa salud democrática afectada por un trauma no resuelto y que vamos transmitiendo de generación en generación.” Clara Valverde nos ayuda de nuevo a transitar por los caminos saludables de la verdad, a respetar las palabras, a no tener miedo a nuestra propia imagen en una historia cruel para que el futuro pueda construirse de modo más digno, y a poner en alto las palabras que importan para acabar con los silencios que nos quieren cómplices y culpables. Abramos las fosas comunes de nuestro relato para ennoblecer nuestra memoria.

Clara Valverde Gefaell es escritora sobre biopolítica y resistencia. Profesora de enfermería. Es coordinadora del Equipo Aquo de Formación en relación terapéutica, trauma transgeneracional y activismo, activista en el #15M y presidenta de la Liga Síndrome de Fatiga Crónica/Encefalomielitis Miálgica. Entre sus libros destacan: Desenterrar las palabras. Transmisión generacional del trauma de la violencia política del siglo XX en el Estado español (Icaria, 2014), No nos lo creemos: Una lectura crítica del lenguaje neoliberal (Icaria, 2013) y «Pues tienes buena cara». Síndrome de la Fatiga Crónica. Una enfermedad políticamente incorrecta (Martínez Roca, 2009).

leer el prólogo.

Desenterrar las palabras.pdf - Icaria Editorial

Una entrevista con la autora.

Es difil tener el coraje, la fuerza y la claridad que exige ...

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06 Abr 2014

El mito como intento de transfigurar la realidad.

Escrito por: loisdmuras el 06 Abr 2014 - URL Permanente

Suárez: el Secretario General del Movimiento y la democracia

Xavier Domènech · · · · ·

06/04/14

Un héroe trágico

El 29 de enero de 1981, el jefe de gobierno del Reino de España, Adolfo Suárez, presentaba su dimisión. Se había quedado solo. La Unión de Centro Democrático (UCD), el partido “moderado” que él mismo había puesto en pie, era poco más que un avispero para su fundador. Los militares, que se sentían traicionados por sus promesas incumplidas, lo querían sí o sí fuera del gobierno. Pero fue sobre todo el deterioro de su relación con el Rey, ese Rey que ahora nos explica que la transición la “impulsamos Adolfo y yo”, lo que acabó por dar la puntilla final a su presidencia. Hacía tiempo que el monarca quería su dimisión. El último gran desencuentro entre ambos se había producido poco tiempo atrás a cuenta de la elección del General Armada como segundo Jefe del Estado Mayor del Ejército. Suárez se negaba a aceptar el nombramiento del que posteriormente se convertiría en el Elefante Blanco del 23F, pero finalmente la voluntad del Rey se impuso por encima del que poco después dejaría de ser Presidente. Se buscaba un golpe de timón ante un proceso de cambio político demasiado abierto y era el momento de prescindir de unos de sus timoneles por arriba. Nuestro pequeño y audaz Maquiavelo, más táctico que estratégico, quedó absolutamente abandonado. Abandonado primero por los suyos y después por el propio pueblo que, según nos cuentan, lo seguía a pies juntillas, cual flautista de Hamelín, fascinado ante un político de tamaña osadía que se sacrificó porque los amaba tanto. En su nueva aventura, con la creación del Centro Democrático y Social, Suárez solo consiguió dos diputados en las elecciones generales de 1982. De hecho, a pesar de todos los mitos, cuando en 1985 se realizó una encuesta del CIS en la que se preguntaba a quién se debían las libertades, sólo un 13% de los españoles apuntaron a sus dirigentes, mientras que un 55% las atribuyó a las movilizaciones populares. Fue precisamente a partir de esos años cuando se empezó a intensificar el mito de la transición para ahogar otro posible mito, el de la calle, en tiempos en que el conflicto social era culpabilizado como el principal freno de la modernización.


La leyenda de Suárez contiene en sí misma elementos de una construcción precaria. Ahora mismo estamos bañados en ella, como una forma específica de reedición del mito de la transición, tan intensa como es su crisis real en nuestro propio presente. Su construcción hagiográfica es de todas formas tardía en relación con la propia articulación memorial de la transición y establece una relación compleja con la misma. Más cuando muchos de los constructores del mito de la transición ya en los años ochenta habían sido a su vez los sepultureros políticos de Suárez. Fue precisamente desde su olvido personal, a partir de una enfermedad que afecta precisamente a la memoria, que empezó su activación. Hay en este sentido un cruce entre la famosa fotografía realizada en 2008 de Suárez con el Rey, de un Suárez que ya no recordaba prácticamente nada y era recibido por aquel que no quería recordarlo todo, y la publicación poco después del libro de Javier Cercas Anatomía de un instante. Libro que significó el espaldarazo final a la construcción de la leyenda de Suárez como el gran héroe trágico, incomprendido por sus contemporáneos, engrandecido por la posteridad, ya que él en su audacia de llanero solitario pertenecía al futuro y no al pasado. Había también una coherencia profunda en esta construcción que iba más allá del propio Suárez. En Soldados de Salamina también de Cercas ya encontrábamos las semillas de la recuperación de ese fascismo fascinante, en la historia novelada del cofundador de Falange y futuro Ministro de Franco Rafael Sánchez Mazas que para el autor contenía en su vida cristales de la futura Reconciliación Nacional. Poco después éramos invadidos por la recuperación de fascistas “liberales” (un oxímoron realmente digno de consideración) como los verdaderos iniciadores del camino hacia la democracia, en una operación muy al gusto de ciertos grupos mediáticos. Historia que con Adolfo Suárez penúltimo Secretario General del Movimiento, es decir de la Falange en el poder, se coronaria en ese absurdo que hace del fascismo el origen de la democracia. En este último caso, si se quiere como héroe trágico y audaz condenado a la soledad entre los suyos, como político incomprendido, como mito para nuestro presente. Pero Suárez ni fue un llanero solitario, ni tan siquiera un avanzado a su época, sino un producto genuino de la misma y de las gentes que los pusieron en el lugar que lo pusieron, para luego abandonarlo.

Causas y consecuencias: entre la calle y el palacio

La transición española como período histórico mantiene un especial carácter en relación con nuestro propio presente. No es sólo un tiempo dejado en manos de la historia, y por ello la articulación de su memoria pública se debe más a periodistas y políticos que a historiadores, ni tan siquiera en las de una memoria democrática ya cerrada, sino que es considerado el período genético de nuestro sistema político. En este sentido su construcción como mito es a su vez una construcción normativa sobre actitudes políticas y sociales, un espacio que incluye aquello que se considera legítimo a la vez que excluye todo aquello que se considera ilegitimo. Y esto es así tanto para aquellos que hacen de este mito su principio de acción, como para aquellos que intentado atacar ese mito no hacen sino reconstruirlo alimentado el espejismo de su poder, confundiendo el propio mito con la realidad.

El proceso de cambio político se inició con una serie de primero pequeñas mutaciones en las formas de acción política y social en la década de los sesenta, que interactuaron con las dinámicas internas de la dictadura y las externas al régimen en el seno de la sociedad, hasta devenir finalmente un torrente incontrolado en los setenta. Pero una cosa es el proceso y otra muy distinta el mito. Éste fue objeto de construcción y densificación, más allá de las narrativas puestas en juego en los años setenta, en los años ochenta. Liberar en este sentido al proceso de su mito es liberar también a todas las realidades, tensiones y potencialidades del cambio político de las narrativas, legitimidoras y deslegitamadoras, que no hacen sino enterrarlas. De hecho, la misma definición de la transición está marcada por su carácter normativo. No hay casi posibilidad para ponerse de acuerdo sobre su inicio, ni sobre su final, ya que esa delimitación hace y deshace legitimidades alternativas. Su definición como período histórico, separado del franquismo y del sistema democrático, equiparando así dos sistemas políticos, culturales y sociales a un proceso, conlleva en este sentido una serie de cargas inherentes que no se pueden desconocer. Se supone así que conforma un momento autónomo definido precisamente por su carácter transitivo. No se trata tanto de lo que sucedió realmente durante ese tiempo mal definido, sino de cómo devino. Se define así por su final. Todo lo que no explica ese devenir, y ese final, todo lo que muestra posibles vías diferentes o realidades contradictorias con ese final, deviene así menor o tratado como un accidente. Se esconde así el proceso y los agentes reales del cambio político que se gestaron en el período franquista, que no terminó con la muerte de Franco (confundir Franco y franquismo siempre ha sido en este sentido una confusión interesada), sino con la instauración de un nuevo sistema político. Esta construcción de la transición a su vez como período en si mismo y, de forma relacionada, como mito contiene muchas y variadas implicaciones. Pero nos detendremos sólo en dos que tienen consecuencias directas en la construcción de la leyenda alrededor de la figura de Adolfo Suárez: a la primera la llamaremos el efecto túnel de lavado y a la segunda la conversión de causas en consecuencias.

En el primer sentido, la definición de la transición precisamente como período que transita hacia un final, en este caso la democracia, presuponiéndose que esa línea ya se encuentra presente en su inicio, y en ese sentido conforma un período coherente en si mismo, decanta rápidamente la sustitución de las legitimidades de origen de las elites políticas por las legitimidades de ejercicio en relación de nuevo al final del período. Así Manuel Fraga Iribarne no sería uno de los más destacados ministros de la dictadura, ni tan siquiera el Ministro de Gobernación cuando sucedieron los muertos de Vitoria en 1976, sino uno de los miembros reformistas del primer gobierno de la transición (ya no de la dictadura) que habría llevado la democracia a España; Juan Carlos I no fue tampoco un monarca instaurado por uno de los dictadores más sanguinarios del siglo XX, saltándose la misma legitimidad sucesoria monárquica que recaía en su padre en el exilio, que juró lealtad a los principios fundamentales del Movimiento, sino el dirigente clarividente que aportó luz a una tierra carente de ella; y, finalmente, en el caso que nos ocupa, Adolfo Suárez no era ese Ministro Secretario General del Movimiento que se oponía durante el primer semestre de 1976 a cualquiera de los proyectos de transformación del régimen, que no de liquidación de la dictadura, ya fueran los de Garrigues o los del mismo Fraga, sino el sagaz piloto del cambio. La transición es así en si misma una construcción desmemoriada y desmemorizadora que restaura legitimidades y echa al olvido todo aquello que no es congruente con las mismas.

Pero quizás donde estos efectos de la construcción de la Transición contienen mayores consecuencias para nuestro presente y para la comprensión de la figura de Suárez, es en la conversión de las consecuencias del cambio político en causas del mismo para reforzar su propia legitimidad. La consolidación de la monarquía, con problemas para perpetuarse más allá de la dictadura, el papel dominante de las elites por encima de los agentes sociales, de los líderes políticos por encima de sus organizaciones o el discurso de la moderación, fueron consecuencias del cambio político, cierto. Pero ser el resultado de un proceso no te convierte en su activador, ni siquiera en su conformador. El proceso no se desencadenó como un encuentro entre elites, las del régimen y las de la oposición, como tampoco se inició a partir de las contrastadas credenciales democráticas de aquellos que habían sostenido la dictadura. La primera batalla de la transición, en palabras del Gobernador Civil de Barcelona en 1976, “fue la batalla de la calle”. Esa calle que para Fraga era “mía”, es decir del franquismo, como forma de controlar a falta de cualquier mecanismo democrático que se produjera un plebiscito público sobre qué quería la gente. Y esa batalla el régimen la perdió. El primer semestre de 1976, en un país donde el derecho a huelga y a manifestación no sólo estaba prohibido sino que en algunos casos podía conllevar la tortura y la muerte, España se puso al frente de la conflictividad europea. Huelgas generales como las trece vividas en Vizcaya, las de Córdoba, Sabadell o el Baix Llobregat, tan sólo eran la punta del iceberg de un proceso profundo que estaba atravesando toda la sociedad. De hecho, esas huelgas, y el modelo de oposición gestado con anterioridad, consiguieron que en un momento de fuerte crisis económica se produjera una intensa alza de los salarios reales. Pero si ese fue su resultado social, sus resultados políticos crearon un escenario de bloqueo. La oposición podía ocupar la calle, pero no el poder, ya que a diferencia de la revolución portuguesa de 1974 no contaba con ninguna alianza posible en el seno de las Fuerzas Armadas, fieles hasta al final a la dictadura. El régimen podía mantenerse en el poder, pero era incapaz de gobernar el país. Ese escenario planteaba al Rey un dilema crucial. No entre dictadura o democracia, sino sobre en torno a la posibilidad de consolidar la monarquía o no (no está de más recordar que todos los Borbones desde Fernando VII han probado las hieles del exilio). Necesitaba recuperar la iniciativa política para no quedar ahogado en un proceso desbordante. Necesitaba, en este sentido, una figura que reuniera las cualidades de fidelidad a su persona y legitimidad dentro del franquismo para iniciar el desbloqueo de la situación. Para ello no servían ni Fraga, ni Areilza, las dos principales figuras del reformismo dentro del franquismo, ya que despertaban tanto recelo en sus filas como proyecto propio tenían. Finalmente, la elección inesperada del nuevo Presidente del Gobierno en julio de 1976, a partir de los mecanismos electivos propios de la dictadura, recayó en Adolfo Suárez.

Suárez era en 1976, según Javier Tusell, “una persona inequívocamente identificada con el Movimiento”. De hecho era su máximo dirigente y desde allí controlaba todo su poder institucional y mediático que no era poco. Pero a su vez también era, en las propias palabras del futuro presidente del gobierno, “un chusquero en política”, sin una trayectoria política de largo recorrido, sin un padrino fuerte que le protegiera después de la muerte de Herrero Tejedor, pero capaz de muestras de fidelidad inconfundibles hacia Juan Carlos. En este sentido su elección tranquilizaba al personal político franquista, era claramente uno de los suyos y como tal aseguraría su pervivencia, y a la vez permitía asegurar el proyecto de la monarquía. Éste no era otro que consolidar la institución y si para ello hacía falta la democracia, como se hizo claro finalmente, bienvenida fuera. Con Suárez se podía encontrar alguien dispuesto a iniciar un camino de recuperación de la iniciativa política, llevándose con ella a parte del régimen. Y así fue, pero ello no se podía hacer sin asumir una parte del programa de la oposición antifranquista. En este sentido, la primera medida que tomó el nuevo gobierno en julio de 1976 no fue otra que el Decreto-Ley de Amnistía para los presos políticos antifranquistas. Lo que vino después fue una alocada huída siempre hacia adelante, que tomó forma de operación, incluyendo la legalización de los partidos políticos, exceptuando los republicanos que no pudieron presentarse a las elecciones de junio de 1977 para no poner en peligro precisamente a la monarquía, y la celebración de unas elecciones pluripartidistas por sufragio universal sin restos de ningún tipo de representación orgánica. Ello no se encontraba en ninguno de los proyectos del reformismo franquista y no fue otra cosa que una imposición de las gentes que ocuparon las calles. No de la forma soñada eso es cierto, pero tampoco nunca soñada por los franquistas. De hecho, si la movilización de 1976 marca el inicio del fin de la dictadura, también el resultado de las elecciones de 1977 fue una sorpresa para los jerarcas del régimen. Después de más de casi cuarenta años de dictadura, de control de los medios de comunicación, de control y adoctrinamiento educativo y de represión, ganaron las elecciones, pero no obtuvieron la mayoría electoral. Entre la Unión de Centro Democrático articulada desde el poder por el mismo Suárez y la Alianza Popular dirigida por Fraga obtuvieron el 43% de los votos, mientras que los partidos que venían del campo del antifranquismo en su conjunto agrupaban el 49,2%. Y entonces pasó lo que no estaba previsto por la última ley fundamental de la dictadura, la Ley de la Reforma Política, esas Cortes se declararon ilegalmente constituyentes. Se produjo así la ruptura jurídica con la dictadura, aunque eso no fue seguido de otras y fundamentales rupturas. El papel de Suárez en este proceso fue posible sólo a partir de una gran autonomía de la esfera política respecto a otras instancias de poder, que en ciertos momentos le llevó a confrontaciones con el ejército o los mismos poderes económicos, posibilitada por la intensidad del conflicto entre las fuerzas en pugna. El proceso acabó con el franquismo, pero preservó gran parte de su personal político que en algunos casos salió del mismo con una nueva legitimidad renovada, los aparatos de coerción, las fuerzas armadas y la judicatura franquistas no sufrieron ninguna depuración, y, finalmente, la monarquía pudo consolidarse como institución. Pero si ello era debido a la capacidad de iniciativa política que mostró una parte del régimen, el final de la dictadura sólo es atribuible a la calle. El proceso constituyente se impulsó desde abajo, aunque se controló desde arriba.

La autonomía de Suárez en todo esto fue, de todas formas, una autonomía relativa. Su papel consistió en asegurar siempre, en cada nueva huída hacia delante, la preeminencia de la iniciativa política por parte del franquismo y la monarquía. Pero cuando los ritmos sociales se desaceleraron, cuando llegó el gran frenazo, su figura quedó suspendida en el aire: ya no era útil. Ahora, es verdad, parece haber recobrado utilidad en forma de leyenda. Pero el mito se articula y se difunde desde el palacio, mientras que la dignidad y la libertad se construyen desde la calle. Ahora, como antes, el mito es un intento de transfigurar la realidad.

Xavier Domènech es historiador y profesor de la Universitat Autònoma de Barcelona.

...............

Nota.-

El mareo de la perdiz.

Pilar Urbano publicó un libro sobre Suárez , y como no se atuvo al guión entonces independiente de lo que diga , no lo leí , por las respuestas y criticas se ve que aporta ciertas desmitificaciones , no es el único libro sobre ello , ya hay un montón pero la repercusión de un libro de ella y más inmediato a su muerte y re mitificación como siempre es mayor ya que está en los mismos medios Si quieren convencernos de algo que publiquen los papeles de Suárez que los hay, al igual los del 23 f o que se hagan públicas las grabaciones de las comunicaciones realizadas esa noche desde el Congreso o otros papeles que no se pueden ver hasta el 2031 ,eso si sigue habiendo un montón de preguntas sin responder por ejemplo como es que al nombramiento de Armada se opuso Suárez...y como es que el Rey necesita una legitimación después del 23 F. ¿Había alguna duda?...Después de lo de Grecia. ¿Como es que los militares obedecieron al rey unos y otros no? . Y tantas otras .Cuando se vean en papeles esto y otras cosas entonces sabremos lo que paso, pero como no lo enseñan entonces es que paso otra cosa o no?...¿ qué pasó?.

Entonces sigamos mareando la perdiz de la desmemorización y el miedo a los archivos como aun pasa con la guerra civil

y ver.....

La invención de Adolfo Suárez (2).

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