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24 Mar 2013

Los mitos del 18 de julio.

Escrito por: loisdmuras el 24 Mar 2013 - URL Permanente

El problema del "revisionismo" de la derecha sobre la guerra , es que en realidad no dice nada nuevo que no se hubiera dicho por ella misma a lo largo del franquismo ya que muchas de las bases que defienden estaban ya en la historia de Arrarás y otras , sobre la Guerra Civil ,y al igual que esa derecha en la democracia fue refundada por los restos de los franquistas y como se hizo el pacto de la transición .

Tampoco es ajeno que ese mismo "revisionismo" acompañara a la subida de Aznar al poder y se utilizara como materia ideológica. Debido a que el partido mayoritario en el gobierno ya lo era en la guerra , por eso ese revisionismo es sobre todo antisocialista y asimilado al anticomunismo de la guerra fría en el franquismo.

Que eso aparezca en el diccionario histórico solo es otro paso y ya es chocante que la derecha democrática siga defendiendo esos orígenes y no los anteriores a esa época ya que partidos demócratas ya aparecieron a mediados del siglo XIX .

Tampoco es ajeno que personalidades de esa derecha como Fraga se sintiera continuador más del canovismo o del fracaso de su renovación desde arriba como el maurismo de la Restauración y no de tradiciones democráticas , quizás por que los estallidos de esas tradiciones se provoco en las dos republicas anteriores.

De ahí el que la transición fuera una restauración de la monarquía cuenta y el olvido del sexenio democrático del siglo XIX . Que terminó con un golpe de estado . De todos modos hay una tradición democrática no republicana . No así borbónica . De las cuales la propia transición enterró la memoria . Asimilandolo a una quiebra o fracaso . Cuando también fue un golpe militar su final .

Gran error en este caso de los socialistas también , no reinvidicarla con mas fuerza , que si tenían esta tradición desde su fundación como partido demócrata socialista español. La refundación del partido socialista en una "tercera via" incluso antes que Blair , si fue algo nuevo , pero también tiene que ver con ello y que la tradiccion democratica se dejara solo en mano de los historiadores como forma de borrar el pasado.

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Este que apuntan aquí es nuevo , no se sabia , es mas se negó , solo se sabia el apoyo prestado con dinero a Falange y en concreto a José Antonio.

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“La fecha de inicio del golpe está ligada a la promesa de intervención de la Italia fascista de Mussolini, con la que los monárquicos, liderados por Calvo Sotelo, suscribieron el día 1 de julio un acuerdo para la compra de una “espectacular cantidad de material bélico de primer nivel”. Estos contratos de venta de armas y promesa de intervención fueron firmados en Roma por Pedro Sainz Rodríguez con el apoyo personal de Antonio Goicoechea y “el más que probable conocimiento de Calvo Sotelo”.

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De hecho, la obra reproduce tales contratos, conseguidos por el historiador Ángel Viñas, que hasta ahora estaban inéditos, a pesar de encontrarse en archivos españoles, “quizá negligentemente olvidados o convenientemente evitados”, explica el coordinador Francisco Sánchez”.

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También recordar que la guerra del 36-39 , fue producto del fallo del golpe de estado.

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Diez falsos mitos del franquismo y de la derecha.


ALEJANDRO TORRÚS .

La obra 'Los mitos del 18 de julio' repasa las leyendas sobre la República y la Guerra Civil construidas ya en la misma contienda por los golpistas y rejuvenecidas en democracia por sus herederos naturales que culminaron en el Diccionario Biográfico de la Real Academia de Historia.

Llegó la hora de la respuesta, de “dejar las cosas claras respecto al origen inmediato de la guerra civil” y contrarrestar el revisionismo de derechas que descalifica la República para legitimar la rebelión de militar de 1936. Todo comenzó en la primavera de 2011 cuando la Real Academia de Historia (RAH) sorprendió con la publicación de los primeros volúmenes del Diccionario Biográfico Español. Los mitos y leyendas construidos durante los años posteriores a la Guerra Civil por los golpistas y rejuvenecidos por parte de la derecha española durante la democracia se disfrazaron de verdad absoluta bajo el manto de la RAH a cargo de los Presupuestos Generales del Estado (6,4 millones de euros). Más que un diccionario, la obra pareció una burla de proporciones históricas.

En tal diccionario nunca se definió a Franco como un dictador y sí como un “valeroso militar” y el franquismo fue calificado de “autoritario, pero no totalitario". El golpe de Estado del 18 de julio fue denominado “alzamiento” y la Guerra Civil fue sustituida a menudo por otros términos como “cruzada” o "guerra de liberación". Pero el revisionismo fue aun más lejos. A la salvaje represión ocurrida en Badajoz tras ser conquistada por los franquistas se la denominó "normalizar la vida ciudadana". En definitiva, todo un panfleto digno de ser firmado por el mismísimo Fraga durante sus años como ministro de Información.

La obra surge como respuesta al Diccionario Biográfico Español de la RAHLa historiografía española, agraviada ante el despropósito financiado por el erario público, se puso desde el primer momento manos a la obra para desmontar las afirmaciones y falacias que el diccionario vierte. En abril vio la luz En el combate por la historia (Editorial Pasado y presente) y esta semana ha llegado a las librerías Los mitos del 18 de julio (Crítica), “uno de los mayores y más completos esfuerzos de demolición de ciertas interpretaciones sobre el golpe, y la guerra civil que sobrevino a continuación”, según escribe en el prólogo Francisco Sánchez Pérez, coordinador de la obra, en la que también participan los historiadores Fernando Puell de la Villa, Julio Aróstegui, Eduardo González Calleja, Hilari Raguer, Xosé M. Núñez Seixas, Fernando Hernández Sánchez y José Luis Ledesma.

La obra trata de sintetizar y esclarecer las razones que propiciaron que el golpe de Estado se produjera exactamente el 18 de julio, el papel que desarrollaron en la sublevación el cuerpo civil y militar, la idea revolucionaria de las izquierdas y la contrarrevolucionaria de las derechas, el peso de la defensa del catolicismo y de la nación entre los sublevados, la presunta amenaza comunista y la realidad de la España de 1936. En definitiva, un libro que planta batalla al revisionismo de derechas que descalifica la República para legitimar la rebelión militar.

A modo de decálogo pueden enumerarse una lista de diez falsos mitos creados por el franquismo y sus herederos ideológicos con el propósito de justificar el golpe de Estado militar.

1. La II República no fue un desastre. “La República no fue un fracaso que conducía inexorablemente a una guerra” sino que fue “destruida por un golpe militar” que, al contar con la connivencia de un país extranjero y no triunfar en buena parte del país y en la capital, se encaminó automáticamente a la guerra civil. La República fue una democracia de entreguerras de nueva creación y como otras muchos democracias europeas de Europa tuvo que lidiar por un lado con la derecha autoritaria, fascinada por la experiencia fascista, y con la izquierda obrera que consideraba, de manera habitual, que la democracia era incompatible con el capitalismo.

Durante los años de dictadura franquista, el régimen justificó el golpe de Estado por “el peligro comunista”. Sin embargo, las justificaciones conservadores han ido evolucionando de manera que es cada vez más habitual oír a los políticos de derechas nombrar el supuesto fracaso de la República como causa directa y sustancial de la guerra y nunca culpar de la misma el golpe de Estado militar que degeneró en una guerra civil.

Las justificaciones de la guerra civil de la derecha ya no son los rojos y marxistas sino los mismos políticos republicanos Como ejemplo sirve la entrevista que Manuel Fraga concedió a El País en 2007 en la que aseguró: “Pero los muertos amontonados son de una guerra civil en la que toda responsabilidad, toda, fue de los políticos de la II República. ¡Toda!”. En esta misma línea se manifestó Esperanza Aguirre en un artículo publicado recientemente en ABC en el que afirmó: “La "II República fue un auténtico desastre para España y los españoles (…). Muchos políticos republicanos utilizaron el régimen recién nacido para intentar imponer sus proyectos y sus ideas -en algunos casos, absolutamente totalitarias- a los demás, y que faltó generosidad y patriotismo".

Las justificaciones de la guerra civil de la derecha ya no son los rojos y marxistas sino los mismos políticos republicanos y su escasa habilidad y operatividad.

2. El asesinato de Calvo Sotelo no precipitó nada. El hecho de que el golpe de Estado se produjera el 18 de julio no tiene nada que ver con el asesinato de Calvo Sotelo, que se produjo el día 13 de julio de 1936 y conocido el día 14. Su muerte, señala la obra “no precipitó nada” y “no tiene nada que ver”.

De hecho, hubo un proyecto de atentado terrorista contra la vida de Azaña, como respuesta al asesinato de Calvo Sotelo, que fue abortado por los militares golpistas que se encontraban en la capital. “Prohibido terminantemente. Todo está preparado en Madrid y eso podría echarlo a perder”, le dijo el coronel Ortiz de Zárate a Eusebio Vegas Latapié, cabecilla del proyecto.

3. La fecha del golpe dependía del apoyo fascista. La fecha de inicio del golpe está ligada a la promesa de intervención de la Italia fascista de Mussolini, con la que los monárquicos, liderados por Calvo Sotelo, suscribieron el día 1 de julio un acuerdo para la compra de una “espectacular cantidad de material bélico de primer nivel”. Estos contratos de venta de armas y promesa de intervención fueron firmados en Roma por Pedro Sainz Rodríguez con el apoyo personal de Antonio Goicoechea y “el más que probable conocimiento de Calvo Sotelo”.

De hecho, la obra reproduce tales contratos, conseguidos por el historiador Ángel Viñas, que hasta ahora estaban inéditos, a pesar de encontrarse en archivos españoles, “quizá negligentemente olvidados o convenientemente evitados”, explica el coordinador Francisco Sánchez.

4. No existen las dos Españas destinadas a enfrentarse. El hecho de que la ejecución del golpe de Estado dependiera de la llegada del armamento italiano permite al historiador Ángel Viñas desmontar otro mito repetido cientos de veces: la guerra civil no se produjo simplemente por cuestiones internas sino que contó con la connivencia de la Italia fascista, sin la cual “aquel golpe medio conseguido, medio fracasado” no se hubiese transformado en una guerra civil.

Sin la ayuda italiana la intentona golpista no habría tenido éxito

La participación italiana no se produce, por tanto, una vez iniciada la contienda sino que su apoyo previo al golpe fue fundamental para las esperanzas golpistas. Los contratos conseguidos por Viñas muestran como Italia facilitó a España “más de 40 aviones, miles de bombas, gasolina etilada, ametralladoras y proyectiles” sin los cuales los militares sublevados no hubieran podido iniciar una guerra civil.

“Esta tesis desbarata completamente la idea apocalíptica que ha acompañado durante décadas, y que creó cuerpo historiográfico, de las dos Españas destinadas a enfrentarse, del guerracivilismo como una realidad endémica del país y en particular de que hubiese una guerra civil no declarada dentro de la sociedad española en los años treinta”, escribe Sánchez.

5. Los civiles monárquicos jugaron un papel crucial. El golpe del 18 de julio no solo fue obras de militares sino también de civiles, en particular de los monárquicos de Calvo Sotelo, que tuvieron un papel sustancial para que el golpe triunfase, y no meramente de apoyo. “Sin la trama civil interna, en una palabra, los militares golpistas quizá no hubiera tenido existo”, escribe Viñas.

La importancia de los civiles radica en tres aspectos. En primer lugar, sin el apoyo del partido alfonsino, Renovación Española liderado por Calvo Sotelo, los golpistas probablemente nunca hubieran conseguido el apoyo armamentístico de la Italia fascista. En segundo lugar, la trama civil, según argumenta Viñas, fue fundamental para la preparación de la sublevación de Franco en los términos exactos que este había diseñado para Canarias.

En tercer y último lugar, la trama civil fue esencial para crear las condiciones necesarias y suficientes para que pudiera florecer el movimiento insurrecional. La responsabilidad, en este caso, recaía en políticos y grupos de acción directa que debían conseguir “la deshumanización del adversario político”, “la provocación sistemática de la izquierda” y el estímulo y excitación de los propios partidarios”.

6. La defensa de la Iglesia y del catolicismo no existió en el diseño y ejecución del golpe. Entre las motivaciones alegadas por los militares en sus bandos de guerra iniciales de julio de 1936 (incluido el del propio Franco) no se cita ni una sola vez la recurrente “persecución religiosa” ni tampoco hay clérigos entre los conspiradores. “Nadie se creía en julio de 1936 que los militares rebeldes comenzasen semejantes fusilamientos masivos en defensa de la religión”, opina Sánchez.

La propaganda religiosa no empezó hasta septiembre de 1936 No fue hasta bastantes días después cuando la propaganda de los rebeldes utiliza la defensa de la religión para justificar la guerra civil. Otra cosa es la postura de la mayoría de los obispos, que apoyaron el golpe casi de inmediato, ofreciendo un respaldo ideológico formidable motivados, en su mayoría, por la defensa de sus privilegios casi feudales. Los obispos españoles fueron los encargados de bautizar a la guerra como cruzada, pero cabe recordar que ningún papa utilizado el término cruzada para referirse a la guerra civil.

Mucho más que la religión, la justificación invocada por los golpistas era la amenaza de la revolución comunista y la de defensa de la nación española frente a los separatismos. La defensa de la religión no se sitúa en el mismo escalón que la defensa de la patria hasta el 8 de septiembre cuando fue publicado en el Boletín Oficial de la Junta de Defensa de Burgos.

7. No había ninguna revolución comunista en marcha. Durante 39 años de dictadura franquista, el régimen señaló repetidamente que la sublevación militar fue la respuesta aun inminente levantamiento comunista. El anticomunismo sirvió a Franco para legitimar la insurrección contra el gobierno legítimo, presentándola como una contrarrevolución preventiva.

Basta para desmentir estas teorías conspiratorias la propia declaración del entonces embajador estadounidense, Claude Bowers, que recoge la obra: “A aquellos que fuera de España después tuvieron que escuchar con machacona insistencia la calumnia fascista de que la rebelión era para impedir una revolución comunista, puede sorprenderles saber que durante tres años y medio nuca oí semejante sugestión de nadie, mientras, por el contrario, todos hablaban confidencialmente de un golpe de Estado militar”.

Los motivos que llevaron a la sublevación a los militares fue frenar en seco las reformas progresistas, y democráticas, diseñadas en el primer bienio de la II República. Es decir, la reforma agraria, los estatutos de autonomía y la reforma militar. De hecho, a pesar de la existencia de muchos discursos revolucionarios en la España de los 30, no solo obreros sino también burgueses, ninguna organización republicana u obrera se puso manos a la obra para subvertir el orden constitucional en la primavera de 1936.

El número de empresarios y propietarios que fueron asesinados en los meses anteriores al 18 de julio es ínfimo

8. El golpe de Estado militar sí que prevé un plan de conquista del poder y de la guerra. Las derechas contrarrevolucionarias o antiliberales y ciertos sectores militares sí se pusieron manos a la obra para subvertir el orden constitucional y recabaron con éxito la intervención internacional de la Italia fascista antes del golpe, es decir, hicieron todo aquello de lo que acusaban falsamente a la izquierda republicana y obrera. Prueba de ellos son los contratos anteriormente mencionados; los planes de Mola que hacían referencia a una sublevación “sangrienta” que debía llevar a las tropas desde el extrarradio de la península a Madrid, ya que como predijo el propio militar: el golpe fracasaría en Madrid y Barcelona.

9. En la primavera de 1936 no existía el terror rojo. “No había ninguna dinámica de exterminio ni liquidación de los enemigos de clase que pudiera continuarse después del 18 de julio, es decir, no se asesinaba a las gentes de orden”. Para demostrar esta afirmación y desmontar el mito del terror rojo en la primavera del '36, el coordinador de la obra Francisco Sánchez recurre a los datos. El número de empresarios y propietarios que fueron asesinados en los meses anteriores al 18 de julio es ínfimo y el de religiosos inexistente. “Por lo que sabemos murieron más empresarios entre 1919 y 1923 en toda España que en la primavera de 1936”, asegura Sánchez, quien añade que en 1923 fue asesinado un arzobispo y un cardenal (Soldevila). “Lo que no ocurrió en toda la República”, sentencia.

10. La URSS o la Komintern no planeaban ninguna intervención en España. La Unión Soviética, en contacto directo con el PCE, no tenía prevista una intervención revolucionaria en España. De hecho, en ningún lugar de Europa entre 1918 y 1939 triunfó ninguna revolución obrera ni hubo ninguna “expansión comunista”, pues el comunismo “no pudo o no supo salir de la URSS”.

Las pruebas que en este sentido ofrecieron los conspiradores fueron una serie de documentos cuya autoría se desconoce a “ciencia cierta”, pero que “diversos indicios permiten endosárselas al propio Mola”. Estos documentos venían a señalar el inicio de una revolución soviética en el verano del '36. No obstante, una vez iniciada la guerra, esos documentos que habían sido el hazmerreír de muchos cuando se hicieron públicos, se transformaron en una de las principales herramientas propagandísticas del bando franquista. “Y sorprendentemente, todavía hoy continúan siendo esgrimidos por algunos para justificar la rebelión militar”, sentencia Sánchez

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09 Ene 2013

El Diccionario Hagiográfico franquista .

Escrito por: loisdmuras el 09 Ene 2013 - URL Permanente

¿Una derecha civilizada? El asunto de la RAH

por Pepe Gutiérrez-Álvarez

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La Real Academia de la Historia (RAH), creada en 1735, se ha mantenido incólume al paso del tiempo. Atravesó las décadas de la dictadura franquista sin el menor problema, y que actualmente, sigue haciendo los servicios que les son propios.

Ahora, han puesto su real conocimiento en un proyecto de Diccionario enciclopédico auspiciado por la FAES, lo que se puede traducir en la siguiente divisa: “No escatimen ustedes gastos”. La inversión pública inicial data del el 21 de julio de 1999, creció al amparo del gobierno de José María Aznar. El documento lo firmaron, el presidente de la entidad monárquica, Gonzalo Anes, y del entonces ministro de Educación y Cultura, Mariano Rajoy. Según declaración propia, para Anes todo iba bien, nadie en las altas instancias de la política y de la Historia académica había dicho nada hasta que el diario “Público” reveló sus contenidos. Entonces Anes no pudo disimular su contrariedad, cuando todo iba sobre rueda.

Luego, trece años después, la firma fue renovada sin dificultades a pesar de que la palabra clave era “austeridad”. En abril de 2012, el gobierno de Rajoy desoyó la decisión -aprobada en el Congreso en julio de 2011, con votos en contra del PP- de congelar la subvención nominativa e interrumpir la difusión de la obra hasta que no se rectificasen los errores. De esta manera, el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte presidido por en neoliberal José Ignacio Wert, refrendaba el aval de 1999 con un añadido de 163.790 euros más que se sumaban a los 6,4 millones de euros invertidos.

No hay que decir que, siguiendo una metodología muy arraigada en la clase política, en este tiempo se había formado una de esas comisiones institucionales con personajes mediáticos. Su cometido era revisar las entradas vinculadas a la Historia Contemporánea, concretamente el “holocausto” del pueblo trabajador en manos de la barbarie franquista. Sus conclusiones fueron presentadas por el ínclito Wert que aclaró en el Congreso que se revisarían 14 “en profundidad”, una sería “eliminada” y 16 cambiadas “ligeramente”. No dijo cuáles y aclaró que una proporción tan pequeña no ponía en cuestión la obra completa. Evidentemente, este no era un proyecto cualquiera, era una pieza clave en todo el entramado diseñado por la FAES de dejar sentada una historia española a su medida.

Aunque la denuncia desde los profesionales de la Historia, así como desde los medias, se ha centrada en la falta de objetividad de algunas de las interpretaciones, el problema es más bien el siguiente: nuestra derecha no está dispuesta a reconocer los nombres de la barbarie franquista. Eso significaría cuestionar muchas otras cosas. No solamente que los padres y abuelos de muchas de las familias que siguen mandando habían hecho el negocio de su vida acabando con “los moros del Norte”, también implicaría una deslegitimación de las instituciones que fueron pilares del régimen franquista. Del ejército, de la monarquía, y no hay que decirlo, de la propia Academia en la que, por cierto. se sientan unos cuantos militares de alto rango, y en la que el Opus Dei cuenta sin duda con una extensa representación.

Entre los autores destaca el cardenal arzobispo de Madrid Ángel Suquía, historiador ligado obviamente a la COPE cuya contribución a la historia oficialista de la derecha no tiene precio. Entre las entradas figuran unos cuantos de los “mártires” muertos por los “rojos”, debidamente y beatificados por una Iglesia que sigue con su propia Cruzada siguiendo con su premisa al César lo que es del César y a Dios, lo que mande el César. Así lo precisa José Luís Ledesma uno de los analistas que en su informe subraya la asidua presencia del grupo de los asesinados durante la Guerra Civil en la zona republicana: “Lo llamativo es que aparecen no por sus vidas sino por cómo murieron, que suman decenas de ellos, que no hay nada parecido sobre los asesinados al otro lado de las trincheras, y, desde luego, que rezuman un intenso tono hagiográfico-martirial más propio de géneros y formatos de otro tipo”. Del tipo “Vidas ejemplares” o “Mártires de la Iglesia”, pero seguro que en dichas entradas nadie ha tenido el mal gusto de anotar que estaban apoyando un golpe fascista, y que en sus muertes tuvo mucho que ver las atrocidades perpetradas en nombre de dios y de España.

Es de eso de lo que se trata y no de un debate entre profesionales. Se les acusa de no haber sido “respetuosos ni con la profesión ni con el rigor”, de efectuar: “un atentado contra la historia”, de hacer una “historia militante”, de “entradas inadmisibles. El citado José Luís Ledesma, profesor de Historia Contemporánea de la Universidad de Zaragoza, que se encerró en la biblioteca de la RAH y le echó una pequeña radiografía a los 25 primeros tomos, de la A a la H, cuenta que hasta en 31 de las 50 biografías se recomendaría la publicación del estado del texto tal cual. Las 19 restantes “requieren modificaciones sustanciales o que no se recomienda su publicación en absoluto”. Entre los más de 40.000 reseñados haya personajes “de dudosa relevancia histórica”, y un buen ejemplo es el del insigne esclavista Díaz Ferrán cuyo retrato se cierra el año…2007. Está claro, es uno de los suyos.

Pero no es solamente por una cuestión de ideología como cree Juan Avilés, profesor de Historia Contemporánea de la UNED, a quien le parece “una obra buena” con entradas que “no son de recibo” porque “no cumplen con la objetividad y distancia”. “Se ha tratado de confundir la libertad de expresión con la ideología para justificar esta obra y su tono partidista y sesgado a la derecha. Un historiador tiene ideología, menos cuando escribe”, denuncia Avilés. En su opinión, el defecto más grave de este trabajo ha sido el rechazo al método de investigación creado por la Ilustración, pero la cuestión es que la RAH no es una entidad de profesionales elegidos por sus conocimientos, es una institución al servicio de la monarquía. Esto explica la coherencia de sus opciones.

Ellos no tienen problema en otorgarle a Juan Luís Cebrián una estatua para Felipe González, tampoco tienen demasiado problema en ser benevolentes con algunos de los líderes republicanos, al menos que puedan ser acusados de veleidades revolucionarias como Largo Caballero, al que se le atribuye encaminarse “abiertamente a la dictadura del proletariado (…) Ante la sublevación militar del 18 de julio exigió el reparto de armas entre las masas obreras”.

Este no es el problema. Ya en la segunda mitad de los años sesenta, la dictadura comenzó a “tolerar” la publicación de obras de autores republicanos, e incluso de una colección de revistas encuadernable en la línea de la “superación” de la “guerra fraticida”, y a lo largo de los años setenta se llegó a publicar todo. Ese no es el problema, el problema es que los herederos del franquismo no pueden aceptar de ninguna manera asumir sus responsabilidades. Por lo tanto, las biografías de Franco, Mola, Millán Astral, y compañía, no son entradas negociables. La RAH hace su trabajo al servicio de la Corona, y esta, como declaró en su día el propio monarca, no permitirá que se hable mal de Franco en su presencia. Es una historia militante, por supuesto, con la salvedad de que no está redactada por propagandistas a sueldo del tipo Pío Moa, César Vidal o de los que escriben biografías “objetivas” de los generales sublevados contra el pueblo del llamado “bando nacional” como las que se publican en La Esfera de los Libros, y en perfecta consonancia con obras de autores académicos reputados.

De hecho, la obra se atiene al pie de la letra del “pacto entre caballeros” del régimen de la Transición según todo acababa con un “abrazo” como el de Vergara. Con este abrazo se “respetaba” por igual a unos y a otros, a los franquistas y a la republicanos, a los que se beneficiaron del régimen y a los que lucharon en la clandestinidad…Ya lo decían los policías que durante sus “faenas” torturando en las comisarías: “Si esto cambia, nosotros nos pondremos al servicio del que gane”. El caso es que esto cambió pero, en lo fundamental, siguieron mandando ellos. Eso explica el exquisito respeto con que –por citar un ejemplo- se trazan los rasgos personales de Dolores Ibárruri y del general Mola ateniéndonos a lo que reproduce una información de “El País”:

Dolores Ibárruri. Al poco tiempo abandonó el catolicismo, pero siempre se mantuvo en una actitud de cerrada fe religiosa, en adelante consagrada al socialismo y, a partir de 1920, al comunismo (…) La combinación de elocuencia y pasión, el tono de una voz rica en matices, su estatura alta, su imagen de mujer siempre vestida de negro…, todo se combinaba para formar una imagen ampliamente difundida por el aparato propagandístico del partido y de la Internacional como la comunista española más conocida de la Guerra Civil y luego la española más famosa del siglo XX (…) En 1956, el XX Congreso del Partido Comunista soviético, en que se denunció el culto a la personalidad de Stalin y los grandes crímenes del dictador fallecido, fue un gran golpe para ella (…) Sus funerales fueron apoteósicos, dominados por un gran culto a la personalidad, tanto dentro como fuera del país, únicos en toda la historia de las izquierdas revolucionarias en España”.

Emilio Mola Vida. “El día 21 se entrevistó con Azaña, ministro de la Guerra, que ordenó su detención. Fue encarcelado en las prisiones militares de San Francisco, inhóspito caserón, antaño albergue de tropa (…) Participó en la sublevación de Sanjurjo el 10 de agosto de 1932, por lo que se le separó del servicio y pasó a la segunda reserva. Por entonces, falto de recursos, fabricó juguetes, escribió cuentos para niños y un tratado de ajedrez sin ser jugador (…) Pronto, al elogiar el aire barojiano de las Memorias, se las juzgaba tan excelentes que ‘por sí solas, le hubieran hecho célebre como escritor político y militar’ (…) El Gobierno, que tenía noticias de los proyectos del Ejército, adquirió armamento en el extranjero y concentró en Madrid y capitales de provincia el material militar y aéreo (…) unos petroleros rusos descargaron en Cádiz y Sevilla armas para las Casas del Pueblo (…) En julio todo estaba ultimado para el alzamiento. Los comunistas, temiendo que se les adelantasen los militares, fijaron su revolución para el 21”.

¿Cómo se puede hacer esto? Pues como se hacen este tipo de cosas, de la misma manera que se hace con Nixon, Kissinger y con muchos otros genocidas protegidos por las instituciones, pues obviando la víctimas. Porque este es un “Diccionario” en la línea de la historia tal como se nos contaba, la historia de los reyes godos y de los grandes hombres, como personajes al margen de los desafueros que causaron, las víctimas es gente anónima, no tienen historia. Es gente de la que no se suele hablar en la RAH.

En casos así, la verdad es un peligro. Es imposible que unos señores que sientan en sus reales al presidente de la entidad protectora (y beneficiadora) del Valle de los Caídos, que ofrezca un retrato de Franco utilizando datos como los que –por citar otro ejemplo- verazmente se ofrecen la película de Jaime Camino Dragon Rapide (1986). Camino nos presenta a dos golpistas hablan de porqué Franco era “Ecce homo” (ese hombre, como Jesús), de la película de Sáenz de Heredia. Uno cuenta a otro una anécdota sobre Franco en la León. Un legionario se había negado a comer las lentejas por las piedras que tenía, y en su rabia había tirado el plato al suelo. Pues bien, Franco lo obligó primero a comérselas en el suelo y luego lo mandó a fusilar. Era un hombre así lo que necesitaban, y la verdad es que el general no les decepcionó.

En realidad, con este Diccionario, la RAH nos ha ofrecido una buena imagen del peso de las instituciones que como decían los empresarios, se “sintieron felices” con el régimen franquista. Para ellos como para la FAES o para el PP, este no es un asunto de la historia sino de su historia. De la que quieren porque es la que necesitan. Su problema no es el rigor, la objetividad, y todo lo demás. Factores por lo demás que los historiadores académicos liberales suelen olvidar a otro nivel, cuando se trata del movimiento obrero y de la revolución.

Esto es así, no es otra cosa y nos vuelve a plantear un viejo debate sobre si la derecha es “civilizada” simplemente porque permite unas ciertas libertades. Es la derecha que ha legitimado la izquierda institucional que al asumir como propio el régimen de la Transición, desarrolló un discurso sobre la “derecha civilizada” que lo era porque respetaba un juego democrático en el que al margen de lo que dijeran las urnas, siempre ganaban los mismos. Era más guapa o más fea, pero era la que teníamos, nos decían plumíferos como Rosa Montero desde “El País” cuando la ocupación de Irak. Lo siguió siendo cuando pusieron en marcha toda aquella campaña sobre el 11-M y ETA, y pusieron decir y hacer sin escrúpulos de ningún tipo porque era lo que les convenía y punto. Ellos eran “el centro derecha”, tenían la patente y nadie les iba a desdecir.

Para la derecha reaccionaria, la historia es un instrumento más que ha de servir a sus propósitos de seguir siendo los ganadores. No estamos insisto, ante un debate de escuelas ni de objetividades académicas. Estamos ante pechos y personajes históricos sobre los que el consenso es imposible, y lo que hace la RAH es tan profesional como lo que hace la monarquía, y la respuesta no es otra que saber quien manda aquí. En cuanto a las víctimas, las cunetas, y todos los horrores, su respuesta podría ser la misma. No está permitido nada que pueda afectar a su hegemonía. Ellos son los que mandan, los que tenían la RAH y la casi totalidad del entramado institucional cultural, y su divisa bien podía ser la que ofreció César González Ruano que los sirvió porque lo tenía muy claro: “Sobre la conciencia todo lo que ustedes quieran, pero sobre la espaldas, ni un solo grano”.

otra crítica....

http://www.elconfidencial.com/cultura/2013/01/09/el-diccionario-biografico-promovido-por-el-gobierno-del-pp-es-un-ldquofracasordquo-y-un-ldquoatentadordquo-112492/

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07 Ene 2013

Diccionario Biográfico.- Mola y Millán Astray como, "esforzados intelectuales".

Escrito por: loisdmuras el 07 Ene 2013 - URL Permanente

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El 'Diccionario Biográfico' encumbra a Mola y Millán Astray como esforzados intelectuales.

Peio H. Riaño


Uno era un notable orador que recorría medio mundo deleitando al respetable con conferencias magistrales y el otro un delicado aficionado a la ebanistería que se brindó a hacer los muebles de su casa. Es parte del retrato que la Real Academia de la Historia hace de José Millán Astray y Terreros (1879-1954) y Emilio Mola (1887-1937) en los nuevos quince tomos del cuestionado Diccionario Biográfico Histórico Español. En ambas reseñas biográficas se resalta la amabilidad y la humanidad de las vidas de dos de los militares más violentos del ejército español en el siglo XX.

De Millán Astray, el autor de la entrada destaca los esfuerzos diplomáticos que tuvo que encarar para lograr la firma del Rey en el decreto que alumbrara la creación del Tercio de Extranjeros, que, “con algunas variantes, hoy perdura con el nombre de Legión española”. La principal diferencia reside en que aquellas eran fuerzas extranjeras. El credo del legionario tampoco es el bushido, el código moral de los samuráis, en el que se inspiró Millán Astray para la nueva unidad.

“Los políticos, ante la presión social, estaban predispuestos a admitir las iniciativas que ahorrasen enviar soldados de quinta a África”, apunta el autor, pero no aclara el porqué de ese malestar de la sociedad. En el camino queda aparcada la explicación que habría aclarado el clima de injusticia que creció por el método de alistamiento, que en su versión más democrática ofrecía elegir destino a los que podían pagárselo.

Manuel del Barrio Jala, comandante de Infantería y diplomado de Estado Mayor y autor del retrato, también añade en el perfil de Astray que llevó una “incansable actividad profesional e intelectual” en Madrid durante los años de su formación. No se refiere, en cambio, a que abandona, como él mismo recuerda, la academia militar en dos ocasiones, hasta que en una tercera consigue finalizar sus estudios y “obtiene el diploma de Estado Mayor”.

Del Barrio Jala recorre cada una de sus heridas de bala y las condecoraciones, habla de la fama que amasó dentro y fuera de España, y de la publicación de un manifiesto contra las Juntas de Defensa como reacción a su destitución como jefe del Tercio. El Golpe de Estado militar del 18 de julio de 1936 es un “alzamiento militar” para el comandante que escribe, siguiendo la jerga franquista que han criticado y denunciado las asociaciones de historiadores españoles desde la aparición de los primeros 25 tomos de este diccionario, en mayo de 2011.

Millán Astray impulsó la creación del Tercio de extranjeros, que “con algunas variantes hoy perdura con el nombre de Legión española

No hay nada más allá de la revisión de la hoja de méritos de Millán Astray, porque considera el autor que del biografiado “se cuentan múltiples anécdotas, unas favorables y otras no”. Estas últimas parecen no haber sido investigadas.

Para el historiador y profesor Fernando Hernández, el creador del Tercio “es el ejemplo de la brutalización del Ejército, el perfecto ejemplo de militar brutal”. Hernández es autor del ensayo El desplome de la República (Editorial Crítica), en el que desmonta la lectura de la Guerra Civil como una “cruzada anticomunista”. “Millán Astray es la exaltación de la violencia. Con figuras como esta, el Ejército se convierte en una fuerza reaccionaria y se pierde la referencia del talante del Ejército del siglo XIX”, añade.

El enfrentamiento con Unamuno

Para el final, Del Barrio Jala se reserva el acontecimiento que ha dado la talla del personaje para los anales de la Historia, el enfrentamiento con Miguel Unamuno, en el paraninfo de la Universidad de Salamanca, el 12 de octubre de 1936, hoy día de la Hispanidad, antes “día de la raza”, tras el cual, el autor de Niebla, La tía Tula y San Manuel Bueno, Mártir quedó arrestado y confinado en su domicilio hasta su muerte.

El autor del Diccionario explica así el suceso: “En el famoso enfrentamiento que tuvo con Unamuno en la Universidad de Salamanca, la frase “¡Muera la inteligencia!” es criticada por muchos historiadores pero matizada por otros”. Entonces, acude a los que la matizan, como José María Gárate Córdoba (curiosamente, el encargado de la biografía de Mola), quien arguye que atacó el término inteligencia porque Unamuno “lo hipotecaba en uso exclusivo suyo y los de su línea”. “Pemán, presente aquel día en el incidente, intentó aclararlo diciendo que fue “¡Mueran los intelectuales! ¡Los falsos intelectuales, traidores!”. Fuera como fuese, no parece haber contradicción en que el personaje dibujado como intelectual pida la muerte de otros intelectuales.

El 'prusiano' Mola

El recorrido vital de Emilio Mola recoge su infancia con especial atención: “De pequeño acabó el bachillerato en Málaga con matrículas de honor en casi todas las asignaturas y con especial disposición en las matemáticas”. Gárate Córdoba aclara, como dato esencial para comprender la verdadera cualidad del militar, que “desde niño estudiaba hasta altas horas de la noche, le atraía lo complicado, componía relojes y era muy aficionado a la relojería”. Añade que era un gran lector y que “aprovechaba las vacaciones para estudiar y evitaba distraerse con diversiones”. Sus compañeros le llamaban 'el Prusiano'.

“Si Millán Astray representa la brutalización del Ejército, Mola lo es en la política”, replica el historiador Fernando Hernández al retrato elaborado en el Diccionario Biográfico. “Es un antiliberal a ultranza. Su entronque no es con el fascismo, simplemente es un autoritario. Desde luego, no le veo como intelectual. Tampoco era monárquico, pensaba en una dictadura en sentido estrictamente reaccionario”.

Sobre el General Mola pasa por alto su papel en la sublevación de Sanjurjo, pero destaca su afición por la ebanisteríaGárate Córdoba no advierte el encono que crece en Mola contra la República cuando el Gobierno provisional le destituye como director general de Seguridad, ni se detiene en contextualizar su participación en la sublevación de Sanjurjo, en 1932. Curiosamente, sí se centra en que era aficionado a la ebanistería y que se dedicó a hacer los muebles de su casa, mientras estuvo destinado en Cantabria. O que una vez fuera de su cargo al frente del control del orden público quedó sin recursos y entonces “fabricó juguetes, escribió cuentos para niños y un tratado de ajedrez sin ser jugador”.

La ‘interpretación’ de la Historia

El eufemismo es un arte cargado de posibilidades contra el relato de la Historia: lo que fue una conspiración, se convierte en “reunión”; y los golpistas en “militares descontentos”. Así, “el día 7 [de abril de 1936] con la destitución del presidente Alcalá-Zamora y las manifestaciones en varias provincias, se intensificaron las reuniones de militares descontentos y Mola acabó decidiéndose a dirigir el movimiento insurreccional”. Lamentablemente, el historiador pasa por alto que ya Franco movía ficha desde febrero en la trama contra el Gobierno legítimamente constituido.

Fernando Hernández también lamenta que no se aclare que las instrucciones de Mola, ya en primavera de 1936, fomentaban el exterminio de los contrarios, como por otra parte confirmó Maldonado de Guevara en el dichoso paraninfo de Salamanca: “El fascismo, que es el sanador de España, sabrá cómo exterminarlos”, en referencia a vascos y catalanes. Hernández recuerda cómo Mola fijó los bandos que se leían en las plazas de cada localidad, a tambor batiente, anunciando que el poder quedaba a partir de ese momento bajo la autoridad militar, que prohibía huelgas, partidos y sindicatos, e informaba de la eliminación de los individuos más significados del Frente Popular. “Fue una limpieza a fondo”, añade. Pero de eso tampoco se dice nada en la vida de Mola que recoge el Diccionario de la Academia de la Historia.

El Confidencial.

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31 Dic 2012

Carlos Jiménez Villarejo .- Jueces pero parciales.

Escrito por: loisdmuras el 31 Dic 2012 - URL Permanente

Escrito por el antiguo jefe de la Fiscalía especial anticorrupción. Denuncia la pervivencia del franquismo en el poder judicial.

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11 Nov 2012

Franquismo y holocausto.

Escrito por: loisdmuras el 11 Nov 2012 - URL Permanente

Durante toda su vida, Francisco Franco se refirió a un abstracto peligro judío (masónico y comunista, también) como el mayor enemigo de la España construida tras su victoria en la guerra civil de 1936-1939. Obsesionado con esta idea hasta el fin de sus días, el Caudillo se refirió una vez más a los judíos en su último discurso de 1 de octubre de 1975, poco antes de morir. Tan insistente fue Franco con su ofuscación acerca de un “contubernio judeo-masónico” que todo lo destruía, que la frase quedó impresa en la mente de los españoles como un latiguillo chusco de la retórica obsesiva del Generalísimo a la que incluso muchos franquistas no prestaban atención. De hecho, parecía que carecía de un significado tangible. Sin embargo, Franco hablaba en serio, convencido de lo que decía.

Los años y la tergiversación de la historia hicieron que su antisemitismo se diluyera como un azucarillo en la patética frase referida. Sin embargo, es obvio que en sus encendidos discursos Franco no dejó de mostrarse antisemita, pero nunca reveló que su odio-temor había tenido durante la Segunda Guerra Mundial una repercusión criminal sólo descubierta gracias al contenido de decenas de documentos secretos desclasificados, encontrados en los archivos de Estados Unidos, Reino Unido y Holanda.

Hasta ahora nadie pensaba en Franco cuando se hablaba del holocausto, como si la España pronazi de principios de los cuarenta, claramente dibujada por los documentos que un día fueron secretos, hubiera visto de lejos cómo la Alemania nazi deportaba y asesinaba a millones de judíos y otras minorías. Pero la realidad, espantosa, que aflora en los documentos citados muestra que Franco pudo salvar a decenas de miles de sefardíes, pero prefirió dejarlos morir a pesar de reiterados ultimátums alemanes que le advertían de las medidas extremas (léase exterminio) de que serían objeto si su España no aceptaba acogerlos.

El corolario de la investigación documental que se recoge en el libro que adelanta Magazine tiene varios puntos esenciales; el primero de los cuales es que apenas quedan dudas de que los nazis alentaron el golpe de Estado de julio de 1936, al que no dejarían de apoyar hasta la victoria en 1939. Como consecuencia del sostén germano, Franco –que en esencia era de sí mismo, es decir franquista– inclinó dramáticamente los destinos de España del lado alemán y no del italiano, por lo que cabe afirmar que la naturaleza del franquismo se percibe mucho más nazi que fascista. De hecho, tras la victoria de los nacionales en la Guerra Civil, el III Reich desembarcó con armas y bagajes en España con una proporción de medios y humana infinitamente superior a la de cualquier otro país de los que se verían implicados en la inminente contienda mundial. Como consecuencia de ello, los alemanes influyeron en toda la política y la economía española, prensa incluida, y una vez iniciada la Segunda Guerra Mundial las relaciones entre la cúpula del nazismo y Franco y sus ministros fue muy estrecha, y la nueva Alemania, cuyo imperio tenía que durar mil años, tuvo un exquisito trato de favor hacia el Generalísimo. Esta deferencia se tradujo en la oferta nazi de hacerse cargo de los judíos españoles esparcidos por Europa a los que tenían previsto asesinar industrialmente. Pero Franco no los salvó, a sabiendas de lo que les iba a suceder, muy bien informado por los embajadores españoles testigos de excepción de las deportaciones. De esta forma, la dictadura española se convirtió en cómplice activo del holocausto.

Las espantosas imágenes que se encontraron los soldados británicos en el campo de concentración de Bergen Belsen en abril de 1945
El ofrecimiento nazi de enviar a España a los spanischer Juden (judíos españoles), como designan los nazis a los judíos en todos sus documentos, no se produjo en una ocasión anecdótica que pasó rápidamente al olvido. Al contrario. Se trató de un tema de gran calado que generó cientos de documentos, telegramas, órdenes y contraórdenes procedentes del departamento de asuntos judíos del Ministerio de Asuntos Exteriores alemán, de la embajada de Alemania en Madrid y del Ministerio de Asuntos Exteriores español. Y es que, tratado como un amigo muy especial, el III Reich brindó a Franco la entrega de miles de judíos repetidas veces, por escrito, por comunicación diplomática verbal con reiterada insistencia de los embajadores alemanes. Tanto se esmeraron con su amigo español, que los nazis mantuvieron presos pero sin deportar a muchos judíos en espera de una respuesta positiva de Franco que nunca llegó. Mientras tanto, los alemanes ampliaron por propia iniciativa el plazo límite de entrega (marzo y abril de 1943) para dar tiempo a una respuesta de Franco.

Un resumen, parcial desde luego, de lo sucedido se lo debemos a Eberhard von Thadden, enlace entre Von Ribbentrop (ministro de Exteriores) y Adolf Eichmann (responsable de Deportaciones), en un cable cifrado para su embajada en Madrid que envió el 27 de diciembre de 1943: “El gobierno español insistió durante las negociaciones que hubo entre 1942 y febrero 1943 en que no estaba interesado en los judíos españoles. Más tarde se autorizó [por parte alemana] la repatriación de todos los judíos españoles. Repetidas veces, España no cumplió el plazo acordado para su regreso. (...) A pesar de ello y por precaución, la expulsión de los judíos españoles no comenzó hasta el 16 de noviembre. Por favor, explique inequívocamente la situación al gobierno español y recalque que el gobierno del Reich ha hecho todo lo posible para resolver el problema amigablemente y evitar dificultades. Lo hicimos teniendo en consideración la nacionalidad española [de los judíos] a pesar de que se puede dar por supuesto que todos los judíos tienen una actitud antialemana”.

¿La oferta nazi contenía cierta piedad hacia los judíos sefardíes? No. No se trataba de eso. Era la deferencia al amigo y al mismo tiempo una medida para abaratar los costes del exterminio. Es decir, antes de proceder a aplicar en toda su dimensión la solución final, el gobierno del Reich dio la oportunidad al amigo Franco de decidir sobre la suerte de los spanischer Juden, de tal suerte que si los acogía para tomar sus propias medidas contra ellos –como suponían que sucedería–, el operativo nazi de exterminio humano se vería sustancialmente reducido.

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La lista de Franco para el Holocausto

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25 Jun 2012

La estrategia del calamar del Tribunal Supremo en los crimenes contra la humanidad.

Escrito por: loisdmuras el 25 Jun 2012 - URL Permanente

La ganga de los franquistas
Jon Rejado · · · · ·
24/06/12



El Tribunal Supremo español, desoyendo las peticiones internacionales, ha fallado que la Ley de amnistía de 1977 también protege los crímenes contra la humanidad del franquismo.

Reconocer el trabajo de los que lucharon contra la dictadura y convertirse en cobertura de los crímenes de ésta. Decir amnistía y provocar amnesia. El Tribunal Supremo español ha fallado que la Ley de amnistía de 1977 es una traba para juzgar los crímenes contra la humanidad cometidos al socaire del régimen franquista. Es decir, el derecho de las víctimas de esos crímenes a la verdad, la justicia y la reparación ha quedado en cuestión. Los expertos consideran que, a pesar de que la Ley constituye un obstáculo para la recuperación de la memoria histórica, hay por donde proseguir la tarea.

A juicio de la abogada y miembro de Amnistía Internacional Giulia Tamayo, la Ley de amnistía no es obstáculo para juzgar los crímenes contra la humanidad. Esto es, no es necesario derogarla. Recuerda que la Ley de amnistía no menciona los crímenes internacionales, sino “los delitos de intencionalidad política”. Por eso, considera que carece de sentido decir que puede interpretarse lo que no aparece en la ley. “Han utilizado esa trampa y, por ella, se ha llegado al debate sobre la necesidad de derogarla; es un disparate jurídico.” Tamayo recuerda que en 1977 España estaba intentando lavar su imagen y aparentar que daba pasos hacia la democracia. En ese contexto, poco menos de un mes antes de aprobar la Ley de amnistía, ratificó el Pacto internacional de derechos civiles y políticos. “Ese pacto ha generado continua jurisprudencia en torno a la imposibilidad de amnistiar los crímenes contra la humanidad.” Tamayo considera que la Ley de amnistía ha dado a los gobiernos españoles la posibilidad de actuar “con ambigüedad”. “Proclaman que, como la Ley no menciona los crímenes contra la humanidad, respeta el derecho internacional, pero están intentando que esos crímenes no se juzguen.” Sin embargo, cree que la situación ha cambiado. Piensa que el Tribunal Supremo español ha roto esa “ambigüedad” con la sentencia sobre el caso emprendido por Baltasar Garzón para investigar los crímenes del franquismo. Tamayo destaca que el Tribunal Supremo está intentando aplicar “la estrategia del calamar”: “han arrojado tinta hasta confundir totalmente el debate; ahora parece que todo puede interpretarse”. Piensa que el franquismo quería mantener la “impunidad” de los autores de esos crímenes, ya que algunos de esos delitos también se han seguido cometiendo también después del 6 de octubre de 1977.(1) Pone como ejemplo el caso de los niños robados y el de los desaparecidos: mientras no se aclare dónde está esa persona, el delito se mantiene. A juicio de Tamayo, la interpretación de la sentencia del Tribunal Supremo, además de “cruel”, es contradictoria. Al dejar en manos de las audiencias territoriales la investigación sobre las personas desaparecidas, se reconoce a las víctimas el derecho a la reparación, pero entendiéndola siempre como delito cometido por una persona privada. Además, interrumpe el camino para conocer la verdad, ya que la identidad de las personas que las hicieron desaparecer y las condiciones en que lo hicieron son también parte de la verdad.

La importancia de la interpretación

El profesor de derecho penal de la Universidad del País Vasco (UPV) y ex director de la oficina de Derechos Humanos del Gobierno vasco Jon Mirena Landa Gorostiza ha mencionada la necesidad de derogar la Ley de amnistía. “No es algo que diga yo; eso se lo han pedido a España los órganos de la ONU que controlan los tres principales pactos de derechos humanos.” La última nota de esas tres comisiones se publicó en 2009, pero es una petición reiterada. Hace poco menos de un mes, la Oficina del Alto Comisionado de la ONU recordó a España que debe investigar los crímenes contra la humanidad, en cumplimiento de la legalidad internacional.

Landa destaca que sólo se necesita una simple ley para derogar la Ley de amnistía de 1977. Bastaría con que la mayoría del Congreso de los Diputados precisara, corrigiera o derogara el texto. Además, si hubiera voluntad para ello, la norma suprema del ordenamiento jurídico español, la Constitución, permite juzgar los crímenes del franquismo. Landa recuerda que, según el artículo 10 de la Constitución española, el ordenamiento jurídico debe interpretarse de conformidad con la Declaración universal de derechos humanos y los acuerdos sobre la materia. Es decir, convierte los acuerdos internacionales suscritos por España en parte de su derecho interno. Sin embargo, la interpretación del Tribunal Supremo es otra. Lo protegido por la Ley de amnistía, y ahí coloca los crímenes contra la humanidad, no se puede juzgar. No obstante, Landa recuerda que puede cambiar de opinión. “El problema, más que jurídico, es político.”

El futuro

A juicio de Tamayo, el objetivo de la sentencia del Tribunal Supremo español es “asustar”. “Soy peruana y, en Perú, hasta los autócratas más desvergonzados tenían dudas de actuar contra los jueces que investigaban crímenes contra la humanidad.” No obstante, cree que eso acelerará el proceso. “La tinta del calamar está desapareciendo y está quedando patente el intento específico de mantener la impunidad de los autores de los crímenes.” Cree que el final está cada vez más cerca y que “ni el tiempo ni las amnistías” lo impedirán. Tamayo destaca la legitimidad de la investigación emprendida por la jueza argentina María Servini de Cubria, ya que el derecho internacional le permite el ejercicio de la jurisdicción universal. Recuerda que, además de en Argentina, la investigación también la puede realizar en España y añade que Servini de Cubria vendrá en junio a tomar declaración a varias víctimas. “España está obligada a la colaboración judicial; si la jueza argentina identificara a un responsable, podría solicitar su extradición y España tendría que concederla.”

Con todo, que un Estado quiera juzgar unos delitos no significa que los vaya a juzgar. Es decir, a pesar de que España examine la solicitud, no tiene por qué extraditar a esa persona. No obstante, Landa destaca que esa iniciativa tiene, al menos, “significado simbólico”. “Si ocurriera algo así, algunas personas sabrían que, en caso de viajar, podrían ser detenidas para ser puestas a disposición de un tribunal de otro país.” Además, Tamayo tiene la esperanza de que algún juez territorial entre en el tema, aunque la sentencia del Tribunal Supremo limite su trabajo.

La petición de la ONU de derogar la Ley de amnistía, la investigación que está realizando la jueza María Servini de Cubria, el trabajo de las víctimas, Tamayo recuerda que la presión es cada vez mayor y que la tendencia es clara en la comunidad internacional. Recuerda lo que ha sucedido en Argentina, Uruguay, Guatemala, Chile y tantos otros países: “Todos quisieron cerrar algunos pasajes de la historia, pero se han creado vías para poder hacer justicia”.

El autogobierno, una oportunidad

En vista de que en España la vía judicial se ha complicado, Landa considera que habría que trabajar otra, una ley vasca de memoria histórica, por ejemplo. “Establezcamos recursos para obtener la verdad; sería una vía extrajudicial, pero tendría toda legitimidad.” Piensa que, mediante esa ley, siempre y cuando se aprobara con un consenso amplio, podrían introducirse unas exigencias mínimas dentro de la legislación española. “Estoy convencido de que esa cadena contribuiría a sacar otra cadena, hacia el objetivo final.” Landa recuerda que para hacer eso sólo se requiere voluntad política. Si el discurso de esa ley se convirtiera en oficial, tendría también una dimensión jurídica, que podría utilizarse como “palanca”. Landa cree que conseguir algo así sería un “paso adelante tremendo” y añade que el Gobierno de España lo recurriría. “Si hay ley, hay recursos, y, si hay recursos, la fuerza de la gente se articula mejor.”

De cara al futuro, Landa recomienda acabar con las asimetrías y criterios de velocidad variable: antiterrorismo, memoria histórica, delitos de Estado, etc. Añade que no se pueden mantener “paquetes jurídicos” diferentes con importancia diferente: “Para ver la verdad, hay que ponerlo todo sobre la mesa; una democracia sana sabe sacar experiencia de la verdad”.

Amnesia en doce puntos

En 1977, la reivindicación de amnistía predominaba en el País Vasco y España; cuando se aprobó la ley, la mayoría la consideró una victoria, sin reparar en cómo se interpretaría después.

Sin explicación. La ley sin exposición de motivos. La Ley de amnistía de 1977 sólo tiene doce puntos y ocupa poco más de una hoja del Boletín Oficial del Estado. Fue aprobada por una amplia mayoría del Congreso constituyente y se consideró como una victoria. Sin embargo, con el paso del tiempo, el punto de vista ha cambiado. “Esa ley es la mejor artimaña de la prestidigitación franquista; nos metieron una ley de punto final sin enterarnos”, resume Jose Mari Galante, preso amnistiado en 1977 y miembro de la asociación de ex presos La Comuna. El profesor de ciencia política de la UPV Francisco Letamendia recuerda bien la época anterior a la aprobación de esa ley. Era militante de Euskal Iraultzarako Alderdia (EIA, ‘Partido para la Revolución Vasca’) y fue diputado en el Congreso constituyente por Euskadiko Ezkerra (EE).(2) Letamendia destaca que todas las movilizaciones anteriores a la aprobación de la ley estaban vinculadas a la amnistía. En julio arrancó la Marcha de la Libertad. “Fueron hechos de una importancia tremenda: diez extrañados por el gobierno español aparecieron con Telesforo de Monzón”.(3) Con todo, Letamendia distingue tres ámbitos en la lucha por la amnistía. En España, se consideraba como un instrumento para dejar atrás el franquismo y, en el País Vasco, existían otras dos posiciones. “Para las fuerzas parlamentarias, la amnistía era el resultado de la democracia y la autonomía, pero las fuerzas de izquierda abertzale la vinculaban a la ruptura”. La ley se redactó en ese contexto y obtuvo un amplio consenso, salvo el de Alianza Popular (AP) y EE.(4) “El sentido de la amnistía era muy limitado; se la concedieron a personas a quienes seguían considerando criminales y no reconocieron la lucha realizada por el País Vasco contra la dictadura.” AP también se abstuvo, a pesar de que dos de sus diputados votaron en contra. “No podemos conceder continuas amnistías a los destructores de la democracia”, arguyó Antonio Carro.(5)

Una ley no leída

Letamendia explica que, en lo tocante a España, para superar el franquismo se impuso la “amnesia”, siguiendo el camino emprendido en los tres o cuatro años anteriores. “La operación de total amnesia sobre el régimen se consensuó con los herederos del franquismo.” Galante confirma esa idea, pero añade que se vivió como una victoria: “Al oír la palabra amnistía, pensamos que habíamos ganado, pero acaso nadie reparara en la letra pequeña; salí con la amnistía, pero ni siquiera me leí la ley”. A su juicio, sólo se vio una lectura a la ley. Con el paso de los años, Galante destaca que ha aparecido otra realidad. “Muchos de los que lucharon al otro lado siguen diciendo ahora lo que podemos y lo que no podemos hacer.” Así las cosas, reivindican la derogación de la ley, no sólo para poder juzgar los crímenes del franquismo, sino también para anular las sentencias condenatorias contra quienes lucharon contra la dictadura: “somos inocentes que luchamos contra la tiranía”.

Notas del tr.: (1) Fecha límite fijada en el apartado c del artículo primero de la Ley en punto a la realización de los “actos de intencionalidad política” susceptibles de amnistía. Coincide con la fecha en que los grupos parlamentarios suscribieron el acuerdo sobre la Ley. (2) Coalición que concurrió a las elecciones del 15 de junio de 1977 (las primeras de carácter pluripartidista desde febrero de 1936) en las provincias de Álava, Guipúzcoa y Vizcaya, con el apoyo de EIA, el Movimiento Comunista de Euskadi (EMK), Eusko Sozialistak y personalidades independientes. Obtuvo un diputado (Letamendia) y un senador (el abogado Juan María Bandrés), ambos por Guipúzcoa. Otras fuerzas de la izquierda abertzale propugnaron la abstención por la no excarcelación de la totalidad de los presos políticos vascos. La participación de EIA en las elecciones provocó una fuerte crisis en la Koordinadora Abertzale Sozialista (KAS), que se saldaría con su expulsión pocos meses después y con la configuración de dos bloques en la izquierda abertzale: el de EE (en el que EIA quedaría como único partido, tras la marcha de Eusko Sozialistak y EMK) y el que formarían el resto de partidos de KAS (el Partido Socialista del Pueblo [HASI] y el Partido Patriota y Revolucionario de los Trabajadores [LAIA]) junto con partidos abertzale de izquierda (Acción Nacionalista Vasca [ANV] y Convergencia Socialista Vasca [ESB]): Herri Batasuna (‘Unidad Popular’, HB). El propio Letamendia dimitiría de su escaño en noviembre de 1978 y entraría en HB como independiente. (3) La represión policial contra la campaña proamnistía realizada en el País Vasco entre el 9 y el 17 de mayo de 1977 (saldada con cinco muertos por acciones de la fuerza pública contra manifestaciones y en otras acciones represivas) precipitó, el 18 de mayo, la retirada de los candidatos de dos de los tres partidos de KAS (EHAS [antecesor de HASI] y LAIA) de la lista de EE, que inicialmente habían anunciado para el día 24, si antes de esa fecha no había sido excarcelada la totalidad de presos políticos vascos. Ante el desgaste que supuso para el gobierno la cruenta represión de la semana proamnistía, el anuncio de boicot de EHAS y LAIA a las elecciones y el secuestro, por los comandos berezi, escindidos de ETApm, del empresario, ex alcalde franquista de Bilbao y ex presidente de la Diputación Provincial de Vizcaya Javier de Ybarra, el Consejo de Ministros decretó, el día 20, la excarcelación de ocho significados presos vinculados a las organizaciones armadas vascas mediante la fórmula de extrañamiento. El 2 de junio excarceló por el mismo procedimiento a nueve presos más. El 10 de julio arrancó la Marcha de la Libertad, que recorrería el País Vasco durante las semanas siguientes en defensa de la amnistía total y la autonomía vasca. El día 21, al paso de la Marcha por Durango (Vizcaya), aparecieron en público, junto con el ministro de la Gobernación del Gobierno vasco durante la guerra, Telesforo de Monzón, diez de los ex presos deportados. (4) En la votación en el Congreso de la Ley de amnistía, Letamendia se abstuvo, mientras que, en el Senado, Bandrés votó a favor. En su intervención para explicar el sentido de su voto, Letamendia apuntó la incoherencia de amnistiar a los presos políticos y, al tiempo, no reconocer legalmente a los partidos de KAS (a finales de septiembre, el Ministerio del Interior les había denegado la solicitud de inscripción en el registro de asociaciones políticas alegando que sus objetivos independentistas contravenían el artículo 173 del Código penal de 1973), así como su insuficiencia, al no haber sido sustituidas las fuerzas de seguridad franquistas en el País Vasco por “fuerzas del orden dependientes de los poderes autonómicos”, no prever la reintegración en las fuerzas armadas de los militares antifranquistas condenados y no derogar los tipos penales contrarios a los derechos sexuales y reproductivos. Véase Ortzi [heterónimo de Francisco Letamendia]: Denuncia en el Parlamento, San Sebastián, Txertoa, 1978, pp. 22-24. (5) Ministro de Presidencia del primer gobierno de Carlos Arias Navarro y último en vida de Franco (enero de 1974-noviembre de 1975). Entre otros asuntos, fue uno de los ministros que negoció con Marruecos la entrega del Sahara occidental a la monarquía alauita.

Jon Rejado es periodista

Traducción para www.sinpermiso.info: Daniel Escribano


http://www.lacomunapresxsdelfranquismo.org/wp-content/uploads/2012/01/6737455137_806e140a7d.jpg






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21 May 2012

El franquismo en la sala de operaciones de la derecha

Escrito por: loisdmuras el 21 May 2012 - URL Permanente

El pasado en la sala de operaciones. A propósito de las “rigideces” de la
legislación laboral franquista

......

    Comentaba estupefacto Álvaro Rein el retrato de la normativa laboral franquista

    esbozado por algunos de los gerifaltes, plumíferos, voceros y cuentahistorias de la

    derecha española. Como no pretendo aterrorizar al esforzado lector con una antología

    de los disparates vertidos por tan mediocres personajes, retengamos tan sólo alguno

    de los pasajes del texto seleccionado por el compañero Rein. Exclama, con ademán

    admonitorio e impostado tono trascendente, la autora de la pieza: “Los males de la

    economía española están provocando nuevos temores en la zona euro, y gran parte

    de la culpa proviene de la legislación laboral que se remonta a la época de la dictadura

    del general”.

    Por de pronto, nada se me antoja tan revelador del complejo de culpa latente en el

    subconsciente de la derecha española y la ultraderecha como el recurso, cuando de

    encontrar argumentos descalificatorios se trata, a pretendidas semejanzas con un

    régimen que ellas jamás han repudiado. En lo tocante a la supuesta relación entre la

    normativa laboral hasta ahora vigente en el Reino de España y los problemas de la

    deuda pública española en los mercados financieros, ésta ya ha sido analizada en

    esta misma revista y allí remito. No obstante, sí puede alegarse algún elemento de

    continuidad entre la legislación laboral del régimen del 18 de Julio y la vigente en la

    democracia parlamentaria, pero no precisamente en la dirección pretendida por la

    experta en diplomacia y banca mundial. Y es que la mendacidad patológica inscrita en

    el código genético de la derecha española asoma la patita en este paroxismo de

    abyección revisionista: “La legislación laboral de Franco ofreció a los trabajadores una

    pétrea seguridad en el trabajo y fuertes derechos de negociación colectiva”. Y que, por

    mucho que intente presentarse como lo contrario, no es más que un insípido refrito de

    la propaganda de las propias autoridades franquistas. En efecto, pocas semanas

    después de la conclusión de la conferencia de Potsdam, en que las potencias

    vencedoras de los antiguos benefactores del golpe monárquico-fascista español

    acordaron la exclusión del régimen surgido de éste de la Organización de Naciones

    Unidas, el flamante ministro de Asuntos Exteriores franquista, Alberto Martín Artajo,

    blandía despechado “nuestra legislación de trabajo y de seguros sociales, tan

    avanzada como la primera”.(1)

    ... y sigue...


    • Revista Sin Permiso

      El pasado en la sala de operaciones. A propósito de las “rigideces” de la
      legislación laboral franquista | Daniel Escribano · · · · · ...

      http://www.sinpermiso.info/

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    15 Mar 2012

    El problema español está en nuestro desastroso modelo fiscal.

    Escrito por: loisdmuras el 15 Mar 2012 - URL Permanente

    Ingresos fiscales por países en porcentaje del PIB nacional en 2010. Fuente: Eurostat. (pincha para verlo grande)

    El problema español está en nuestro desastroso modelo fiscal

    El déficit español no es culpa del gasto público

    Ignacio Escolar

    Miércoles, 14 de Marzo de 2012

    Ahora que la Unión Europea exige a nuestra enferma economía una sangría adicional de otros cinco mil millones más, conviene recordar que el déficit español no lo ha creado el exceso de gasto público, sino la falta de ingresos.

    escolar.net

    Por mucho que se repita, no es cierto que nuestro Estado del bienestar sea insostenible o que las autonomías sean demasiado caras o que hayamos vivido por encima de nuestras posibilidades. El problema español es otro: está en nuestro desastroso modelo fiscal. Algunos datos para opinar del asunto con propiedad.

    Ingresos fiscales por países en porcentaje del PIB nacional en 2010. Fuente: Eurostat. (Ver foto principal)

    Aún no se conoce el detalle de 2011, pero las cifras de 2010 lo explican con bastante rotundidad. En ese año, las administraciones públicas españolas recaudaron un 32,9% del PIB. Son 6,7 puntos menos que la media de la UE 27 (39,6%), 10,8 puntos menos que lo que se recauda en Francia o 9,7 puntos menos que en Italia, siempre en proporción sobre el PIB. Con un sistema fiscal europeo, las cuentas públicas españolas serían perfectamente sostenibles. De toda la UE, solo en Irlanda (con su agresiva política fiscal para empresas) y en algunos países de Europa del Este –Polonia, Rumanía, Letonia, Bulgaria y Lituania– se pagan menos impuestos que en España.

    El gasto público español tampoco es desmesurado. Al contrario, está cinco puntos por debajo de la media europea: el 45,6% del PIB frente al 50,6% de la UE. La distancia ahora es incluso menor de lo habitual por el aumento en el número de parados provocado por la crisis económica. Hasta el inicio de la crisis, entre 2001 y 2007, el gasto público español rondaba el 38%. Al igual que con los ingresos, el tamaño de nuestro sector público nos aproxima a “potencias” como Letonia o Rumanía. Nuestro gasto social –lo que invertimos en pensiones, en educación o en sanidad– también está por debajo de la media europea.

    El problema de nuestros impuestos no está en las nóminas: España recauda poco, pero al mismo tiempo está entre los países donde más pagan los asalariados (a pesar de que los sueldos sean también inferiores a la media). El principal agujero de nuestras cuentas públicas no se encuentra en el IRPF: está en el fraude, en la economía sumergida y en un sistema fiscal diseñado para recaudar en los tiempos de la burbuja inmobiliaria y que ahora, tras el ladrillazo, se ha vuelto ineficaz. El impuesto de transmisiones patrimoniales, por ejemplo, ha retrocedido a cifras de hace una década. En el año 2006, la Comunidad de Madrid ingresó por este impuesto 2.000 millones de euros: el año pasado fueron justo la mitad. La recaudación del IVA también se ha hundido por el parón inmobiliario mientras que los ayuntamientos ya no pueden financiarse por las recalificaciones de suelo. Todo el modelo fiscal hace aguas porque estaba diseñado para un patrón económico, el del ladrillo, que nunca más volverá.

    Que el ajuste de las cuentas públicas venga de recortar el gasto público y subir los impuestos a los trabajadores en el IRPF es un doble tijeretazo para los españoles con menos recursos. Es una injusticia al cuadrado que las clases medias vamos a pagar por duplicado: con más impuestos y con menos prestaciones sociales.

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    30 Ene 2012

    La justicia al revés.

    Escrito por: loisdmuras el 30 Ene 2012 - URL Permanente

    La justicia al revés.

    .

    Este Luciano Varela

    que ha irrumpido en la justicia

    con criterios de adivino

    y al que todo se la pela

    ¿Es ejemplo de estulticia

    o está pasado de vino?

    .

    Pues tanto darle a Falange

    y a manos ensangrentadas

    alas para el vapuleo

    me parecen mas un canje

    por rencillas ya pasadas

    y fruto del pasteleo.

    .

    Que es evidente en la historia

    que son las bajas pasiones

    las que originan desgracias

    y en doctrina acusatoria

    con helar los corazones

    se consigue la eficacia.

    .

    Mas el supremo consejo

    en vez de imponer cordura

    y decir que se ha pasado

    lo mantiene en el cortejo

    y salva la catadura

    del colega desvariado.

    .

    Pues a las grandes instancias

    no les preocupan los hechos

    acaecidos en antaño

    ni cuestionar sus infancias

    ni a quien los crió a sus pechos

    que crearon el amaño.

    .

    Y asi pasando los años

    en cuestion de competencia

    los ofendidos fallecen

    y sentados en escaños

    aun disfrutan de la herencia

    y sus fueros engrandecen.

    ( anónimo en la red)

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    26 Ene 2012

    De genocidios, holocaustos, exterminios...

    Escrito por: loisdmuras el 26 Ene 2012 - URL Permanente

    Dossier de "Hispania Nova", Revista de Historia Contemporánea, sobre los procesos represivos en España durante la Guerra Civil y la Dictadura

    http://hispanianova.rediris.es/10/dossier.htm

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