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30 Oct 2012

El AfriCom y el estado fallido libio.

Escrito por: loisdmuras el 30 Oct 2012 - URL Permanente

El AfriCom en Libia.

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Hace un año, después de un intenso trabajo de demolición del Estado libio a lo largo de 10 000 misiones aéreas y ataques de las fuerzas especiales infiltradas, la OTAN daba por terminada la operación Protector Unificado con la eliminación del propio Muammar el-Kadhafi a manos de los servicios secretos.

Pero aquello no ponía fin a la guerra. Las grietas en las que se había introducido, desde el exterior, la cuña para hacer caer el Estado libio se ampliaron y se ramificaron. En Bani Walid, rodeada y bombardeada por las milicias de Misrata, una población entera resiste hoy en día. Trípoli sólo controla una porción mínima de la «Nueva Libia», teatro de constantes enfrentamientos armados entre milicias, así como de homicidios y desapariciones. Según el presidente Mohamed Magariaf, ello se debe a «retrasos y negligencias» en la formación de un ejército nacional. Pero no debe preocuparse ya que el problema está a punto de resolverse no en Trípoli sino en Washington.

Después de haber dirigido la operación Protector Unificado, Estados Unidos se está encargando ahora de proteger a la «Nueva Libia» dotándola de un ejército. El Pentágono y el Departamento de Estado ya están ocupándose de la formación de una «fuerza de élite» libia de 500 hombres, que serán el núcleo duro alrededor del cual ha de conformarse el futuro ejército. El financiamiento inicial es de 8 millones de dólares, provenientes de la reducción de la ayuda a Pakistán para las «operaciones antiterroristas».

La misión oficial de la «fuerza de élite», cuya formación ya fue aprobada por el Congreso [de los Estados Unidos], será «enfrentar y vencer a las organizaciones terroristas y extremistas violentas». Ya está en marcha la selección de los hombres, escogidos por funcionarios del Pentágono, del Departamento de Estado y de la CIA a través de un screening que evalúa la capacidad física del candidato, su manera de pensar y, sobre todo, su actitud hacia Estados Unidos.

Condición número uno: el conocimiento de la lengua inglesa (o mejor aún del inglés que se habla en Estados Unidos), dado que es en ese idioma que se impartirán las órdenes. Y es que en realidad los hombres serán entrenados y dirigidos por miembros de las Fuerzas Especiales estadounidenses, trasladadas a Libia desde Pakistán y Yemen.

Un movimiento de alta estrategia de Washington.
- En primer lugar, las tropas seleccionadas, entrenadas y comandadas por el Pentágono lo único que tendrán de libias es el nombre. En realidad van a desempeñar el mismo papel que antiguamente tenían las tropas coloniales que se componían de indígenas.
- En segundo lugar, como se necesitarán años para formar un ejército libio, el despliegue de Fuerzas Especiales estadounidenses en Libia no será de carácter temporal sino permanente. Estados Unidos también tendrá sus propias bases militares en Libia, vinculadas a las que ya existen en la isla italiana de Sicilia. En este momento, Bengazi y otras ciudades ya están siendo sobrevoladas por drones que despegan de Sigonella (en Sicilia) y son teleguiados desde Estados Unidos. Esas bases servirán en la realización de operación no sólo en territorio libio, sino también en otras partes del continente (donde el AfriCom ya está realizando este año 14 «maniobras militares» de gran envergadura) y en el Medio Oriente (donde ya hay milicias libias infiltradas en Siria).
- En tercer lugar, Estados Unidos dispondrá de un instrumento de poder no sólo de índole militar sino también político y económico que le garantizará el acceso privilegiado al petróleo libio.

¿Y los aliados europeos? Quizás los llamen para que echen una mano. Por supuesto, siempre bajo las órdenes de Estados Unidos. Italia puede aportar una gran contribución, dada su experiencia de 30 años de dominación colonial en Libia y en el uso de los askaris . En Etiopía, los askaris perpetraron, bajo las órdenes de sus oficiales italianos, las masacres que abrieron camino al Imperio.

y más...
http://www.prensa-latina.cu/index.php?option=com_content&task=view&idioma=1&id=631781&Itemid=1

Nota. ¿ Donde son las reservas de oro y los 200.000 millones que tenian los bancos?. Algunos comentaristas dicen que se los llevo todos USA.

Ver también un post anterior...

Libia y el AFRICOM.

lacomunidad.elpais.com/la-abadia-de-theleme/.../libia-y-africom-

"Libia es hoy un auténtico Estado fallido. Luego de haber sido el país con el mayor índice de Desarrollo Humano durante la época de la Jamahiriya Libia, hoy la destrucción, la anarquía, las desapariciones forzosas y los asesinatos extrajudiciales sumerge al país en un verdadero caos. Estados Unidos la ha llevado nuevamente a la edad de las piedras. Su ruina y tiranía actual han sido los verdaderos legados de Estados Unidos y sus aliados Europeos para su pueblo. El Premio Nobel de la Paz, Barack Obama, ha terminado por reconocer el liderazgo fundamental de los Estados Unidos en la agresión a Libia, pero nunca reconocerá que se apoyó también en AlQaeda para tal propósito. La resiente muerte del embajador estadounidense en Benghazi a manos de grupos salafistas descontentos, lo comprueba".

Basem Tajeldine

"Si leemos el New York Times de las dos semanas que siguieron al ataque, se ve claro que no hay gobierno, que no hay fuerzas policiales, que no hay un ejército real libio. Nadie controla realmente nada. El resultado es que la entrada masiva de armas de la OTAN ha servido para crear una docena o más de policías privadas que representan los intereses de los jefes y camarillas locales y tribales. No existe un gobierno central de de Libia capaz de desarmar a esos grupos armados privados, que terminarán sirviendo a los señores de la guerra. No existe una policía libia organizada ni una fuerza militar que pudiera haber sido enviada a Bengasi. Todavía no la hay. Estados Unidos ha confiado en contratistas privados (y lo sigue haciendo) para proporcionar algún tipo de protección. Así que cuando Romney habla como si EE.UU. debiera haber sabido de inmediato lo que estaba pasando, la realidad es que no lo sabe nadie.

Sobre este tema Obama se equivocó claramente al no admitir mucho antes que el asesinato del embajador no fue producto del ataque de una turba indefinida, sino más bien de un golpe contundente ejecutado por militantes islamistas. No ha qu erido admitir esto porque socava su versión de la historia de que él ha sido capaz de mantener bajo control a los militantes islamistas".

ZSpace

y ...


"Herald Libya, que dice haber estado en el terreno, cita a algunos soldados que afirmaron tener ese armamento.

La publicación refiere que las fuerzas militares habrían empleado sustancias químicas en sus ataques pues la mayoría de las personas ingresadas en el hospital de la ciudad tienen síntomas como alucinaciones, espasmos musculares, tos, irritación de los ojos, mareos, dificultad para respirar y pérdida del conocimiento, y echaban espuma por la boca".

Y ver...

Libia y el doble rasero de los derechos Humanos


i

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10 Ago 2012

España en el corazón de las tinieblas.

Escrito por: loisdmuras el 10 Ago 2012 - URL Permanente

corazon de las tinieblas

Europa escribe en los márgenes

¿Qué es Europa? ¿Cuál es el proyecto europeo? ¿Cuántos desplazamientos metonímicos caben bajo esta palabra? En este punto podríamos ser algo nietzscheanos sin dejar de ser marxistas, creo yo, y responder: lo que las fuerzas, lo que las clases, que tratan de apoderarse de este objeto quieran que sea (al punto se siente la necesidad de aclarar que no es esta evidentemente la única línea de tensión entre las fuerzas en conflicto, ni siquiera hoy, tal vez, la dominante; es, en todo caso, más allá de micrologías, multitudes y movimientos líquidos, la línea en torno a la que construir eso que llamamos hegemonía). Lo que parece más claro es que para olvidar lo fundamental hay que estar hablando todo el tiempo, hay que llenar el espacio discursivo de significantes, hay que saturar mediáticamente el ambiente con sonidos, textos e imágenes con que suspender el pensamiento de un presente sin referencias, digámoslo así, de un instante absolutamente idiota ante el que una atención extenuada solo puede reaccionar con estupor.
Las instituciones políticas y económicas que gestionan el capitalismo europeo tienen todas las respuestas sin haberse hecho ninguna pregunta; no dejan de hablar todo el tiempo para ocultar que nunca pasa nada (quizá sería más exacto decir solo pasa nada), que la posibilidad del acontecimiento ha sido devorada por la velocidad con que se pliegan sobre sí mismos los momentos de acumulación y revalorización. Aparentan saber muy bien qué es Europa y cuál es su proyecto sin hacer memoria.

La Declaración de Berlín, publicada por el Consejo Europeo del 25 de marzo de 2007, es uno de los incontables ejemplos en los que se da respuesta a aquellas preguntas: aun citando vagamente y como de puntillas una historia llena de sufrimiento y confrontaciones sangrientas, se afirma haber aprendido la lección superando contradicciones y divisiones artificiales (gracias al ansia de libertad de las gentes de Europa Central y Oriental), unificando Europa y fortaleciendo la democracia y el Estado de Derecho, tomando al ser humano como centro de todas las cosas, cuya dignidad es sagrada y sus derechos son inalienables. Nos esforzamos por alcanzar la paz y la libertad, la democracia y el Estado de Derecho, el respeto mutuo y la responsabilidad recíproca, el bienestar y la seguridad, la tolerancia y la participación, la justicia y la solidaridad. Y continúa esta feliz y luminosa yuxtaposición entre elementos que no parecen contener la más mínima sombra de contradicción entre sí ni respecto a la estructura económica en que se insertan (al menos, discursivamente): defensa de libertades y derechos, lucha contra el racismo y la xenofobia, lucha contra el terrorismo, la pobreza, el hambre y las enfermedades, promoción en el mundo de la libertad y el desarrollo

Joseph Conrad, en El corazón de las tinieblas [i] , nos ofrece un elocuente y vibrante ejemplar de este tipo de discursos de filantropía enmascarada (según expresara en una carta), escrito por el agente comercial Kurtz, insuperable representación de las virtudes del doux commerce, cuando menos, por lo que hace a los intercambios entre una metrópoli y su colonia. Toda Europa participó en la educación del señor Kurtz y, sin duda, era portador de altas cualidades morales. El texto al que hacemos referencia estaba dirigido a la Sociedad Internacional para la Supresión de las Costumbres Salvajes. Pasajes de este tenor: Por el simple ejercicio de nuestra voluntad podemos tener un poder benefactor prácticamente ilimitado, le hacían a Marlow, trasunto del propio Conrad, imaginar una exótica Inmensidad gobernada por una augusta Benevolencia. Me hizo estremecer de entusiasmo. Este era el ilimitado poder de la elocuencia, de las palabras, de las ardientes y nobles palabras. Al pie de la última página, en los márgenes del discurso, una anotación garabateada mucho después con mano insegura expone lo que con ironía macabra el narrador define como un método para esta misión civilizatoria: ¡exterminar a todos los salvajes!

¿Qué lección ha aprendido Europa? ¿Qué lección podría aprender suspendida como está mediática y mercantilmente en la pura reproducción económica de una abstracción (liquidación abstracta, denominaba Martínez Marzoa al callejón sin salida del capitalismo en el que nos encontramos)? ¿Cómo proyectar, cómo pensar habiendo perdido la dimensión del pasado? Conocer es recordar, rememorar en dirección a una profundidad histórica y a una profundidad sincrónica. Europa, esa metonimia por la cual es designada como totalidad una pequeña parte de la población, rentista, propietaria, parasitaria del trabajo y la naturaleza, no ha aprendido nada. La memoria de Europa, como la de Kurtz, está donde la dejó Marlow: depositada para su eterno descanso en el cubo de la basura del progreso, entre todas las heces y, metafóricamente hablando, todos los gatos muertos de la civilización. Europa sin memoria da mucho miedo. Günther Anders tiene razón: la irreflexividad es el mal, la época de lo monstruoso no ha pasado.

Cosas que habría que recordar: que, a pesar del contenido civilizatorio y las posibilidades de una modernidad construida por el trabajo bajo el látigo del capital, la perversa utopía del mercado mundial autorregulado, como enseñó Polanyi, es un delirio económico y un suicidio antropológico; que el capitalismo, como enseñó Marx, no puede avanzar sin socavar las fuentes originales de toda riqueza: la tierra y el ser humano; que el imperialismo colonial, última fase del totalitarismo capitalista, sigue desangrando el mundo bajo el control de las multinacionales y los conglomerados financieros.

Kurtz representa lo monstruoso en dos sentidos. Uno es evidente: el de la violencia colonial, el racismo, las matanzas, la confiscación de bienes y tierras; el de unas prácticas que han ten ido su continuidad en el colonialismo sin colonos del capitalismo multinacional, neocolonialismo sin bandera ni ocupación [ii] , como lo denomina Marc Ferro en la introducción a El Libro negro del colonialismo (especialmente indicado para quienes, como también se dice en el mismo lugar, han leído a Hannah Arednt con un solo ojo).

El otro se aproxima a esta figura como una tipología humana perteneciente a ciertas condiciones de excepcionalidad antropológica en las que se imbrican la dimensión más profundamente biológica, podríamos decir en términos freudianos, las demandas pulsionales del ello esas fuerzas míticas, grandiosas en su indeterminación con situaciones de vacío normativo, de anomia, en las que esos sistemas de límites y mediación institucional y simbólica de la conducta humana que denominamos cultura dejan de regir. Kurtz carece de autocontrol, su corazón estaba hueco. El choque entre la expansión colonial, entre las furias del interés privado y la viscosidad primitiva, primordial del río Congo, dominan a algo que no podríamos ya definir como propiamente humano, ateniéndonos a los argumentos del antropólogo Clifford Geertz: no es posible imaginar un ser humano sin cultura; eso, para mejor decir, ello, sería una especie de monstruo informe, sin sentido de la dirección ni poder de autocontrol, un verdadero caos de impulsos espasmódicos y de vagas emociones. [iii]

Es una discusión de gran relevancia la de si existe o no cultura, y en qué sentido, en las sociedades contemporáneas. Como hipótesis: la forma mercancía ha corroído los sistemas culturales, las instituciones y los sistemas simbólicos, liberando la satisfacción de las pulsiones a través del mercado y de procesos de mediación tecnológica (principalmente, a través de la tecnología de la imagen, desplazando el valor del código lingüístico hacia el icónico, más primitivo). Nos interesa pensar si esta monstruosidad puede convertirse en tipología para las condiciones antropológicas de excepción que impone el capitalismo. ¿Podríamos dominar aquella cosa muda o nos dominaría ella a nosotros?

Quizá fue durante la lectura de El río Congo, de Peter Forbath, o de una manera casual, que vi por primera vez la bandera del llamado Estado Libre de El Congo, esa finca que el rey belga Leopoldo II tenía en África. Échenle un vistazo, ¿no es nuestra bandera, la de la Unión Europea?

NOTAS DEL AUTOR:
[i] Hemos empleado la edición de bolsillo de Alianza Editorial, 2002, con prólogo y notas de Araceli García Ríos.

[ii] La expresión neocolonialismo fue empleada por Nkrumah, primer ministro de Ghana (la antigua Costa de Oro) para definir la situación de un Estado independiente en teoría y dotado de todos los atributos de la soberanía cuya política, en realidad, está dirigida desde el exterior. Esto significaba que las principales potencias imperialistas ya no estaban interesadas en controlar las colonias desde dentro, sino en ayudar a su desarrollo y en sustituir su presencia visible por un gobierno invisible, el de los grandes bancos: Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, etc. [] los países que pidieron esta ayuda están hoy atrapados a causa de la devolución de sus deudas. [] ...en tiempos coloniales, las poblaciones dominadas sabían quién era su opresor extranjero, mientras que en la era de la mundialización su dependencia es anónima; sólo pueden culpabilizar a sus dirigentes, y cambiarlos, además, no varía en absoluto la dependencia respecto del mercado mundial (El libro negro del colonialismo, pp. 39 41, La Esfera de los Libros, 2005, Madrid).

De nosotros habla este cuento. Países periféricos como Uganda o España (si bien, a diferencia de este país, aquel es un Estado soberano) deben tener muy presente el papel del sector financiero en el neocolonialismo. Esta cita es reveladora en ese sentido (p. 27): Casi siempre fueron las altas finanzas las animadoras de la política imperialista, promoviendo intervenciones militares, menos para adquirir mercados o territorios que para constreñir a los dirigentes de los países prestatarios a restituir sus deudas (Egipto, Tunicia, Venezuela, etc.), aunque más tarde pudo seguir lo demás. Después de las independencias los bancos pudieron conservar este control, y hoy todavía en mayor medida que en los comienzos del neocolonialismo. Si América Latina se sacude de encima el yugo de la esclavitud por deudas, por el contrario los dirigentes de países del sur de Europa parecen sentirse cómodos unciendo a las poblaciones al capital financiero y exportador. El cornudismo de nuestra clase política (en ocasiones, auténticas castas que se perpetúan a través de siglos y regímenes) en su plegamiento a los deseos del capital alemán y un puñado de grandes empresas exportadoras será sufrido en nuestros apaleados cuerpos. Pero esta ha sido la norma en el (sub)desarrollo del Estado español: el doble juego del enemigo de clase interior y exterior: una oligarquía político-económica rentista y el capital financiero internacional del que aquella depende: una tipología propiamente colonial. No es de extrañar que aparezcan en el discurso de los países centrales formas de racismo aplicadas ahora, oportunamente, hacia los pueblos del sur de Europa, cuyo destino de protectorado, parque temático o zona de maquilas tiene su correlato en un argumentario de tipo colonialista, viniendo a afirmar, en las versiones más extremas pero extendidas, que los pueblos meridionales no son aptos para el progreso, que son perezosos, ingratos y poco fiables, que se hacen líos con las cuentas, son despilfarradores y gastan más de lo que tienen (pero, ¿el consumo a crédito que revitalizó al capitalismo durante los años 70 no se basaba en esto?).

La envoltura ideológica con que se está revistiendo este proceso en España produce una mezcla de sentimientos que van de la vergüenza a la tristeza, pasando por la rabia. Es insoportable el alud de tópicos, frases hechas y lugares comunes, barrocos eufemismos y estupideces guionizadas con que recubren cada ajuste de cuentas respecto al demediado Estado del Bienestar. Estos discursos, en cualquier persona que no fuese un político profesional (valga la extraña expresión), serían un índice inequívoco de debilidad mental. No causan mayor indignación porque, simplemente, no son escuchados. En España tenemos, sobre todo, españoles. Barruntamos qué tipo de estupidez se pretende estar diciendo, pero en todo caso... ¡solo escribirlo causa sonrojo! Mariano, El Breve, es una auténtica catástrofe lingüística: escuchen, lean cómo tortura los participios, cómo arrolla las concordancias, cómo le retuerce el brazo a la sintaxis (Apostemos sobre seguro: un gobierno tecnocrático, con la complicidad del P(SO)E, ocupará su lugar, presidido por ¡Rodrigo Rato en el papel de Mario Monti para España! [¿Por qué no?, del delirio se sigue todo] Las reformas y medidas del gobierno del Partido Popular pretenden sin duda sacar a la gente del agujero, pero por el otro lado, a base de hundirla más y más). Hablar de la corrosión del lenguaje no es una cuestión menor en el proceso de descomposición que estamos viviendo.

[iii] C. Geertz, del libro La interpretación de las culturas; citado por Eduardo Nivón y Ana María Rosas, Para interpretar a Clifford Geertz. Símbolos y metáforas en el análisis de la cultura (Revista Alteridades, 1991).

......ver mas de este autor..

España no es España

Jorge Felipe García
13-12-2010

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12 Abr 2011

El oscuro corazón de las tinieblas de la Francafrica.

Escrito por: loisdmuras el 12 Abr 2011 - URL Permanente

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Alassane Ouattara, aquel que la comunidad internacional (es decir, el Imperio occidental) presenta unánimemente (con la misma unanimidad con la que se engañó al mundo sobre los acontecimientos de Ruanda) como el noble vencedor de las elecciones (aunque el Consejo Constitucional proclamó a Laurent Gbagbo vencedor con un 51,45%), es un hombre de las potencias occidentales (fue director para África del Fondo Monetario Internacional); es un hombre que en 2002 empezó a acosar y debilitar al Gobierno legítimo financiando una rebelión que atacó el país desde el norte; es un hombre, en definitiva, de turbio historial. De hecho, la ex congresista estadounidense Cynthia Ann McKinney nos confesaba estos días que cuando estaba en el Congreso recibió una llamada telefónica de Alassane Ouattara desde el yate de Henry Kissinger. Una llamada parecida a muchas otras que recibió durante sus años como congresista y que pretendían comprar su conciencia, una llamada con el objetivo de solicitarle ayuda para llegar como fuese a la presidencia de Costa de Marfil
Fundació S'Olivar

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--------------ver...
www.kaosenlared.net/noticia/nueva-agresion-imperialista-contra-costa-marfil

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El profesor Sylvain Poosson analiza la situacion en Costa de Marfil
Gbagbo no es un golpista
Ailín Bullentini
Página 12
Sylvain Poosson es profesor de Literatura Hispanoamericana y director de Estudios Internacionales de la Universidad de Hampton. Nació en Costa de Marfil, en donde estudió, ejerció el periodismo y participó de la llegada de la democracia, a principios de la década del 90. Aunque esté lejos, sabe analizar y conoce con detalles la realidad de su país, que en los últimos meses le quitó el sueño: Gbagbo cometió muchos errores. Pero es el padre de la democracia, militó más de veinte años en la política de su país y esperó por un proceso de elecciones democráticas para acceder a la presidencia. No es golpista, respeta los derechos de su pueblo. Ouattara, en cambio, es un asesino sin piedad y codicioso que haría cualquier cosa por sentarse en el sillón del poder, comparó en una charla telefónica en la que Página/12 lo consultó sobre su punto de vista respecto de la crisis en el país africano.

Los medios occidentales muestran a un Laurent Gbagbo acorralado y cuentan las horas para que las tropas de Ouattara, ayudadas por Francia y la ONU, lo arranquen del poder. ¿Qué hay de cierto en esto?

Se ve que la comunidad internacional no lo conoce. Gbagbo es capaz de morir ahí. No creo que se entregue tan fácilmente a las fuerzas de Ouattara. El tema es que la información que llega sobre el conflicto está filtrada, en su mayoría, por la prensa francesa, que cuenta la historia oficial. Pero hay que tener cuidado, sobre todo respecto de temas internacionales en los que Francia tiene intereses en juego, la prensa de su país juega para ellos, casi como si fuera su empleada.

¿Por qué Francia interfirió en Costa de Marfil?

Uno de los principales puntos de la plataforma de Gbagbo para las elecciones de noviembre se basó en un rediseño de la política económica del país, que indefectiblemente afectaba a Francia y a los negocios que ese país tiene en la nación africana. El 85 por ciento de las divisas que sostienen la economía de Costa de Marfil están depositadas en bancos franceses. Francia tiene 2500 empresas en Costa de Marfil y se reparte con Inglaterra la compra de la producción de petróleo y cacao base de la economía marfileña de mi país. Costa de Marfil gana, por la venta de esos productos, el 12 por ciento de las ganancias que genera Francia con su reventa. Esa es la amenaza a la que se enfrenta Francia si Gbagbo sigue en la presidencia. Cuando fue ministro de Economía entre 1990 y 1993, Ouattara se encargó de vender todas las empresas estatales a capitales privados, en su mayoría extranjeros. París se benefició enormemente.

¿Qué hizo Gbagbo para cambiar esta realidad, durante los diez años que ejerció la presidencia?

No pudo hacer mucho. Asumió la presidencia en 2000 y tres años después las milicias rebeldes del norte del país, con armas y mercenarios de Burkina Faso y el apoyo escondido de Francia, intentaron culminar su gobierno, matándolo. Ouattara apoyó ese golpe. Finalmente lo dejaron vivo, pero desataron una guerra civil y vertieron la sangre de centenares de inocentes en las calles. El país quedó dividido en dos: norte, bajo el mando de los rebeldes, y sur, con Gbagbo, que acabó negociando el poder completo. Se quedó en la presidencia, pero nombró al líder de los rebeldes, Guilliame Soro, como primer ministro. Desde entonces, nunca más pudo avanzar dos pasos sin la amenaza de poner en rojo vivo al país. Perdió todo manejo.

El mandato presidencial de Gbagbo se venció en 2005. ¿Por qué atrasó cinco años las elecciones?

Cometió miles de errores como presidente. El principal es haber permitido que la corrupción contaminara cada rincón de su gabinete. Pero no fue él quien no quiso que se realicen elecciones: fue Soro, a través de la amenaza permanente de violencia y sus aportes constantes para mantener al país dividido, que no permitieron la instauración de un ambiente propicio para los comicios. A Soro y los rebeldes del norte les convenía mantenerse en el poder debido a los negocios ilegales del tráfico de cacao. Incluso en noviembre de 2010, Gbagbo alertó sobre la inconveniencia de llevar a cabo elecciones democráticas, con tanta violencia en las calles.

¿Por qué no se pudo definir aún el proceso electoral de noviembre?

Ouattara hubiera ganado la presidencia si no hubiera maltratado tanto a la población. Las tropas de rebeldes mataron y sembraron el miedo para que él se alce en la presidencia. Mujeres fueron violadas; miles de marfileños fueron asesinados por esas bestias, con la venia de Francia, para atemorizar a otros y ganar votos. Las elecciones no fueron libres ni democráticas. La Comisión Electoral Independiente, que le dio la victoria a Ouattara, tiene 22 miembros, de los cuales 20 son adictos a Ouattara. Cuando esos resultados preliminares llegaron a la Corte Suprema, esa autoridad consideró que había signos de fraude, pero no ordenó su nulidad y la realización de un nuevo proceso.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-165801-2011-04-08.htm

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¿Imparcialidad de la ONU?
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AGENCIAS - Abiyán - 11/04/2011

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, dijo ayer que ha ordenado a los cascos azules desplegados en Costa de Marfil usar "todos los medios necesarios" para impedir el uso de armamento pesado por las fuerzas del presidente saliente, Laurent Gbagbo, que en los últimos días han ganado posiciones en Abiyán.

Costa de Marfil: un país sumido en una guerra por el poder

"El continuado uso de armamento pesado contra la población civil y nuestras fuerzas pacificadoras, así como el ataque contra el cuartel general del Gobierno legítimo [el hotel Golf de Abiyán, sede del presidente electo Alassane Ouattara], me han empujado, una vez más, a pedir a la ONUCI [misión de la ONU en Costa de Marfil] que use todos los medios necesarios para impedir el uso de ese armamento, conforme a las resoluciones 1975 y 1962 del Consejo de Seguridad", dijo Ban en un comunicado.

Mientras, la residencia del irredento Gbagbo, que se niega a abandonar el poder pese a perder las elecciones de noviembre, ha quedado "parcialmente destruida" por el impacto de los misiles lanzados por las fuerzas de la ONUCI y de la misión Licorne del Ejército francés, confirmó ayer un portavoz de Gbagbo a la emisora francesa France 1.

El bando de Gbagbo negó sin embargo el ataque al cuartel general de Ouattara y tachó esas informaciones de "montaje". El portavoz del mandatario saliente dijo que la noticia del ataque era un "golpe inventado" y un "pretexto" para que la ONUCI y la misión francesa Licorne pudieran justificar un nuevo asalto contra la residencia de Laurent Gbagbo.

Y PARA TERMINAR SE LO ENTREGARON A QUATTARA EN VEZ DE RETENERLO ELLOS.

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01 Feb 2011

La teoría del dominó , la corrupción y la estrategia antiterrorista.

Escrito por: loisdmuras el 01 Feb 2011 - URL Permanente

El juego de la corrupción. Lo que la revolución tunecina y WikiLeaks nos dicen acerca del apoyo de EEUU a las dictaduras corruptas en el mundo musulmán
Juan Cole · · · · ·
28/01/11


Hay una lección obvia en la revolución tunecina de 2011: la paranoia acerca de los movimientos fundamentalistas y el terrorismo musulmán está haciendo que Washington tome malas decisiones que, en última instancia, perjudican los intereses y la posición estadounidenses en el extranjero. Los cables del Departamento de Estado a las capitales en todo el gran Oriente Medio, hechos públicos gracias a Wikileaks, muestran que los hacedores de la política de los EE.UU. tienen una imagen clara y detallada de las profundidades de la corrupción y el nepotismo que imperan entre algunos "aliados" en la región.

Los mismos cables indican que, en un cínico cálculo de Gran Potencia, Washington continúa sacrificando las perspectivas de la juventud de la región en el altar de la "seguridad". Ya se han olvidado de que el mayor dolor de cabeza de la política exterior de los Estados Unidos, la República Islámica del Irán, surgió en respuesta al respaldo de los estadounidenses a Mohammad Reza Pahlevi, el despreciado sha que destruyó los partidos políticos iraníes de izquierda y de centro, allanando el camino para la toma del poder de los ayatolás en 1979.

Los cables del Departamento de Estado publicados a través de WikiLeaks son muy reveladores cuando se trata de la forma en que el hombre fuerte de Túnez, Zine el-Abidine Ben Ali, y su familia extendida (incluyendo al clan de su esposa Leila, los Trabelsi) se apoderaron de la economía tunecina y le chuparon hasta los huesos. Las fascinantes descripciones de diplomáticos de EE.UU. hacen sonar a la "familia" presidencial como verdaderos vampiros tomando la población de Bontemps, Louisiana (en referencia a la serie True Blood).

En julio de 2009, por ejemplo, el embajador de EE.UU. cenó con Nesrine Ben Ali el-Materi y El Sakher-Materi, la hija del presidente y su yerno, en su suntuosa mansión. Materi, que surgió gracias al nepotismo para dominar los medios de comunicación de Túnez, ofreció una cena de 12 platos con jugo de kiwi que "normalmente no está disponible aquí"- y "helados y yogures que se había hecho traer desde Saint Tropez", todo servido por una enorme planta de sirvientes bien remunerados. El embajador notó el tigre mascota de la pareja, "Pachá", que consume "cuatro pollos al día", en un momento de grandes dificultades económicas para los tunecinos de a pie.

Otros cables detallan la forma en que Ali Ben y los clanes Trabelsi participan en una versión tunecina de información privilegiada, utilizando sus conocimientos de las siguientes decisiones económicas del presidente para apropiarse de bienes raíces y empresas que sabían que subirían de valor. En 2006, el embajador de EE.UU. estima que el 50% de la élite económica de Túnez estaba relacionada por sangre o matrimonio con el presidente, un grado de nepotismo difícil de igualar fuera de algunas de las monarquías del Golfo Pérsico.

A pesar del pleno conocimiento de la corrupción y la tiranía del régimen, en julio de 2009, la embajada de EE.UU. concluyó: "A pesar de las frustraciones de hacer negocios aquí, no podemos descartar Túnez. Tenemos demasiado en juego. Tenemos un interés en evitar que al-Qaeda en el Magreb Islámico y otros grupos extremistas establezcan bases aquí. Tenemos interés en mantener a las fuerzas armadas tunecinas profesionales y neutrales".

La idea de que si los EE.UU. no le hubiera dado al gobierno tunecino cientos de millones de dólares en ayuda militar durante las últimas dos décadas y media, mientras que ayudaban a entrenar a sus fuerzas armadas y de seguridad, un grupo marginal en la sombra que se hace llamar "al-Qaeda en el Magreb podría haber establecido una base" en el país era una tontería. Sin embargo, esto se convirtió en la excusa a prueba de balas para más mala política.

En este sentido, Túnez ha sido la norma en lo que respecta a la política estadounidense en el mundo musulmán. El firme apoyo de la administración Bush a Ben Ali hace especialmente atroz la sugerencia de algunos expertos neoconservadores de que el uso de la retórica de la democratización de George W. Bush para promover los propósitos neo-imperialistas estadounidenses de alguna manera inspiraron a los trabajadores y activistas de Internet de Túnez (ninguno de los cuales hizo referencia algún al despreciado ex presidente estadounidense). Sin duda habría sido más inteligente si Washington cortaba al régimen de Ben Ali toda ayuda, al menos militarmente, y se distanciaba de su manada de chacales. La región está, por supuesto, llena de dictaduras polvorientas y oxidadas y, ahora, extremamente nerviosas para las que gobierno es sinónimo de robo. Los EE.UU. no reciben ningún beneficio real de su dañina asociación con ellas.

Sin dominós que caigan

La profundamente viciada y a veces deshonesta Guerra Global contra el Terror de la administración Bush reprodujo los peores errores de política de la Guerra Fría. Uno de estos errores involucró la recreación de la llamada "teoría del dominó" -la idea de que los EE.UU. tuvieron que intervenir en Vietnam, o Indonesia, Tailandia, Birmania y el resto de Asia, porque de lo contrario el mundo caería en manos del comunismo. No era cierto, entonces -la Unión Soviética estaba, en ese momento, a menos de dos décadas del colapso- y no es aplicable ahora en términos de al-Qaeda. Tanto entonces como ahora, sin embargo, la teoría del dominó prolongó la agonía de estas mal concebidas guerras.

A pesar de que la administración Obama abandonó la frase "guerra contra el terror", los impulsos codificados en ella seguirán formando con fuerza la política de Washington, así como sus temores y fantasías geopolíticas. Esto se suma a una versión absurdamente modernizada de la teoría del dominó. Este miedo irracional de que cualquier pequeño contratiempo para los EE.UU. en el mundo musulmán podría conducir directamente a un califato islámico, se esconde debajo de muchos de los pronunciamientos de Washington y gran parte de su planificación estratégica.

Un ejemplo claro se puede ver en el cable de la embajada que consintió en el apoyo de Washington a Ben Ali, por temor al insignificante y oscuro "Al Qaeda en el Magreb". A pesar del nombre de miedo, este pequeño grupo no estaba originalmente ni siquiera relacionado con el Al Qaeda de Usama Bin Laden, sino que surgió de un movimiento reformista musulmán argelino llamado salafismo.

Si los EE.UU. dejaran de dar ayuda militar a Ben Alí, querían sugerir, Bin Laden podría convertirse en el califa de Túnez. Esta versión de la teoría del dominó -un pretexto para pasar por alto una cultura de corrupción, así como violaciones de los derechos humanos contra disidentes- se ha extendido tanto como para compensar la urdimbre y la trama de la mensajería diplomática secreta de los Estados Unidos.

Hundiendo democracias en nombre de la guerra contra el terror

Tomemos Argelia, por ejemplo. La asistencia militar estadounidense a la vecina Argelia ha crecido de nada antes del 11 de septiembre a casi un millón de dólares al año. Puede ser una suma pequeña en términos de ayuda, pero está aumentando rápidamente, y complementa el apoyo más importante de los franceses. También implica una formación para la lucha contra el terrorismo, es decir, precisamente las habilidades necesarias también para reprimir las protestas civiles pacíficas.

Irónicamente, los generales argelinos que controlan los hilos del poder fueron los responsables de la radicalización política de la parte musulmana del país, el Frente Islámico de Salvación (FIS). Autorizado a postularse para un cargo en 1992, ese partido obtuvo una abrumadora mayoría en el parlamento. Conmocionados y consternados, los generales derogaron los resultados electorales. Nunca sabremos si el FIS se hubiera convertido en un partido parlamentario, democrático, como más tarde pasó con Justicia y Desarrollo en Turquía, cuyos líderes habían sido fundamentalistas musulmanes en la década de 1990.

Enfadados por haber sido privados de los frutos de su victoria, los partidarios del FIS pasaron a la ofensiva. Algunos se radicalizaron y formaron una organización que llamaron el Grupo Islámico Armado, que más tarde se convirtió en una filial de al-Qaeda (un miembro de este grupo, Ahmed Ressam, trató de entrar a los EE.UU. como parte del "complot del milenio" para hacer estallar el Aeropuerto Internacional de Los Angeles, pero fue detenido en la frontera). El resultado ha sido una sangrienta guerra civil de la que salieron vencedores los generales y los políticos más seculares, aunque no sin antes haber causado la muerte de 150.000 argelinos. Al igual que con Ben Ali en la vecina Túnez, París y Washington consideran al Presidente Abdelaziz Bouteflika (elegido en 1999) una muralla secular contra la influencia del radicalismo del fundamentalismo musulmán en Argelia, así como entre la población argelina-francesa en Francia.

En apariencia, en los primeros años del siglo XXI, Argelia recuperó la estabilidad bajo Bouteflika y sus partidarios militares y la violencia disminuyó. Los críticos, sin embargo, acusan al presidente de manipular cambios legislativos que le permitieron postularse para un tercer mandato, una mala decisión para la democracia. En la elección presidencial de 2009, se enfrentó a un débil grupo de rivales y su principal opositor fue una mujer de un oscuro partido trotskista.

Los cables de la embajada de los EE.UU. (también revelados por WikiLeaks), reflejan un profundo malestar con una creciente cultura de corrupción y nepotismo, aún si no a la escala de Túnez. En febrero pasado, por ejemplo, el embajador David D. Pearce informó que ocho de los directores de la empresa estatal de petróleo, Sonatrach, estaban siendo investigados por corrupción. Y añadió: "Este escándalo es el último de una serie de investigaciones y actuaciones judiciales que hemos visto desde el año pasado, en las que están involucrados ministerios del gobierno de Argelia y las empresas públicas. Es significativo que muchos de los ministerios afectados están encabezados por ministros considerados cercanos al presidente argelino Bouteflika... "

Y esto no es nada nuevo. Más de tres años antes, en la embajada en Argel ya estaba sonando la alarma. Los observadores locales describen a los hermanos del Presidente Bouteflika "Abdallah y Said, como particularmente rapaces". La corrupción se extendía en un cuerpo de oficiales cada vez más dividido y polémico. El desempleo entre los jóvenes era tan alto que muchos estaban optando por cruzar el Mediterráneo en botes desvencijados, con la esperanza de llegar a Europa y encontrar trabajo. Y sin embargo, al leer los cables WikiLeaks no se encuentra ninguna recomendación de dejar de apoyar al gobierno argelino.

Como es habitual cuando Washington apoya regímenes corruptos en nombre de su guerra contra el terror, la democracia sufre y las cosas se deterioran lentamente. La elección viciada de Bouteflika, cuyo único propósito fue el de asegurar su victoria, por ejemplo, desalientan activamente a los fundamentalistas moderados de participar en ellas y algunos observadores piensan ahora que Argelia, que ya está siendo sacudida por disturbios por alimentos, podría enfrentar una agitación popular similar a la de Túnez (hay que recordar que la policía militar y secreta argelina, con años de sombría experiencia con la guerra civil detrás de ellos, son mucho más expertas en técnicas de control social opresivo que el ejército tunecino).

Si Argelia, un país rico en petróleo y mucho más grande que Túnez, se vuelve inestable, sería estratégicamente más sorprendente e, incluso, menos predecible, y no habría que culpar solamente a Buteflika y sus corruptos compinches, sino a sus muy bien informados patrocinadores extranjeros (como lo indican los cables de WikiLeaks), obstinados como están con sus políticas ridículas.

El Ben Ali de Asia Central

El problema tampoco se limita a África del Norte o incluso a ansiosos autócratas en el mundo árabe respaldados por los Estados Unidos. Tomemos Uzbekistán, un país de Asia Central rico en oro y gas natural, con una población de alrededor de 27 millones, y de cuya corrupción la embajada de EE.UU. ya hablaba a principios de 2006. El régimen dictatorial, pero decididamente secular, del presidente Islam Karimov fue uno de los primeros aliados de la administración Bush en su guerra global contra el terror, muy felices de proporcionar a Washington confesiones inspiradas en la tortura de 'operativos' de "al-Qaeda", la mayoría de los cuales, según el ex embajador británico Craig Murray, eran disidentes uzbecos, simples y ordinarios (aunque los uzbecos tienen una herencia cultural musulmana, décadas de dominio soviético dejaron a la mayoría de la población altamente secularizada, y salvo en el Valle Farghana, el movimiento fundamentalista islámico es muy pequeño). Las graves violaciones de los derechos humanos ocasionaron que incluso la administración Bush critique a Karimov, lo que, a su vez, hizo que Tashkent retirara los derechos de construcción de bases militares estadounidenses en el país.

En los últimos años, sin embargo, se ha producido un acercamiento, a medida que las obsesiones de seguridad regionales de Washington salieron, una vez más, a la luz, y que se intensificaron las guerras en el cinturón tribal del noroeste de Afganistán y Pakistán. La administración Obama está ahora convencida de que necesita a Uzbekistán para el tránsito de suministros a Afganistán y que, evidentemente, esto supera todas las consideraciones políticas. Como resultado, Washington está ahora ofreciendo a Uzbekistán cientos de millones de dólares en contratos del Pentágono, una receta más para la corrupción.

En la primavera pasada, cayó un gobierno de Asia Central Kirguizistán , debido al descontento popular, cosa que debió ser una advertencia para Washington. Y sin embargo, funcionarios de los EE.UU. ya parecen haber olvidado las lecciones que esos eventos debían tener para sus políticas en la región. Mientras el gobernante Kurmanbek Bakiev permitiera a los EE.UU. utilizar la base aérea de Manas para el tránsito y suministro de sus tropas estadounidenses en Afganistán, Washington pasaría por alto su corrupción y su autoritarismo. Luego resultó que su régimen no era tan estable como se había supuesto.

Aquí hay una simple regla para este tipo de situaciones: una mala política crea peores políticas. El error del gobierno de Obama de intensificar la guerra en Afganistán los dejó necesitando aún más suministros, preocupados por los peligros de las líneas de suministro a través de Pakistán, y tan vulnerables al chantaje, en tránsito, de las cleptocracias gobernantes de Asia Central. Y cuando sus poblaciones exploten en ira, el daño a los intereses de los EE.UU. podría ser severo.

Y téngase en cuenta que, como el Departamento de Estado bien sabe, la propia Afganistán es cada vez más una enorme versión, aunque más decrépita, del Túnez de Ben Ali. Por lo menos con Ben Ali, los diplomáticos estadounidenses eran un poco cautelosos. En contraste, los funcionarios norteamericanos solo tienen elogios para el presidente afgano, Hamid Karzai (aunque en privado son muy conscientes de la debilidad y la corrupción del "alcalde de Kabul"). Siguen insistiendo en que el éxito de su gobierno es fundamental para la seguridad del continente norteamericano, y por esa razón, Washington está gastando miles de millones de dólares en afianzarlo.

Triunfante la corrupción, en nombre de la lucha contra el terrorismo

A veces parece que todos los regímenes corruptos respaldados por los EE.UU. son corruptos en la misma forma. Por ejemplo, una forma de corrupción resaltada por la embajada de estadounidense de Ali Ben y los clanes Trabelsi de Túnez es la forma en que ofrecen "préstamos" a sus partidarios políticos y miembros de la familia a través de los bancos que controlaban o sobre los que tenían influencias.

Dado que los prestatarios entendían que en realidad no tendrían que devolver los préstamos, los bancos se debilitaron, y otros negocios los siguieron cuando encontraron dificultades para obtener créditos, lo que socavó la economía y el empleo. Gracias a la revolución de Jasmine, el problema finalmente está comenzando a resolverse. Después de la huida de Ben Ali, el director del Banco Central se vio obligado a dimitir, y el nuevo gobierno confiscó los activos del Banco Zitoune, que pertenecía a uno de los hijos políticos de Ali.

Del mismo modo, en Afganistán, Da Kabul Bank, fundado por el aliado de Karzai, Sherkan Farnood, fue utilizado como alcancía para la campaña presidencial de Karzai y para extenderles préstamos a los miembros de su familia, así como a las familias de los señores de la guerra en su círculo. Los beneficiarios incluyeron al hermano de Karzai, Mahmud Karzai, y a Haseen Fahim, el hijo de su vicepresidente y ex señor de la guerra de la Alianza del Norte, mariscal Mohammad Fahim. Parte del dinero fue utilizado para comprar bienes raíces en Dubai. Cuando reventó la burbuja de los bienes raíces en ese país, se desplomó el valor de esas propiedades como garantía.

Con beneficiarios incapaces de pagar sus deudas, el banco se tambaleó al borde de la insolvencia, con consecuencias potencialmente nefastas para todo el sistema financiero de Afganistán, mientras una multitud desesperada se reunía para retirar sus depósitos. Al final, el banco pasó a manos de un empobrecido gobierno afgano lo que, sin duda, significa que el contribuyente estadounidense terminará pagando por la mala gestión y la corrupción.

Al igual que la camarilla de Ben Ali se lució en la corrupción, así también, el círculo de Karzai está lleno de ladrones. Los diplomáticos estadounidenses (entre otros) han acusado, por ejemplo, a su hermano, Ahmed Wali, de estar profundamente implicado en el tráfico de heroína. Con humor negro, la embajada estadounidense en Kabul informó el pasado enero que Hamid Karzai había propuesto la candidatura, que el Parlamento había aceptado, para el puesto de zar contra el narcotráfico a un Moqbel Zarar Ahmad que había sido antes viceministro del Interior, pero fue destituido por corrupto. Otro ex Viceministro del Interior informó a los funcionarios de la embajada que "Moqbel era apoyado por la mafia de la droga, para incluir al medio hermano de Karzai, Ahmed Wali Karzai, y a Arif Khan Noorzai". ¡Esto es lo que dicen de la actual lucha afgana contra el narcotráfico!

O tomemos el ejemplo de Juma Khan Hamdard, a quien Karzai nombró gobernador de la provincia de Paktia, en el este de Afganistán. Hace poco más de un año, la Embajada lo acusó de ser el líder de "una trama de corrupción en toda la provincia". Se dice que él era "el punto central de una vasta red de corrupción que implicaba al jefe provincial de la policía y a varios directores de línea de ministerios afganos".

Según WikiLeaks, la red de Hamdard había creado una sofisticada estafa diseñada para 'ordeñar' fondos estadounidenses de proyectos de reconstrucción. Ellos manipulaban las licitaciones de los contratos para hacer el trabajo y luego hacían todos los recortes posibles, desde la colocación de la primera piedra hasta la ceremonia de inauguración.

Además, se informó que el gobernador Hamdard tenía vínculos de larga data con la milicia/partido Hizb-i Islami de Gulbaddin Hikmatyar, uno de los líderes de la guerrilla pashtún que quiere expulsar a los EE.UU. y a la OTAN de su país, y que, según funcionarios estadounidenses, también tiene una vaga alianza con los talibanes. Asimismo, se acusa a Hamdard de tener un negocio en Dubai, en el que el hijo de Hikmatyar es socio, que según los cables, canaliza joyas y dinero de la droga a los seguidores de Hikmatyar. Al igual que en Túnez, la retórica pública de lucha contra el terrorismo desmiente una elite gobernante corrupta y mentirosa que, por sus acciones, en lugar de evitar el radicalismo, lo fomenta.

Duras verdades

Una superpotencia obsesionada con las teorías de conspiración y, al mismo tiempo, consagrada a mantener el statu quo a sabiendas de todo, resulta que significa que no sabe nada en absoluto. Wikileaks nos ha hecho el favor al publicar este conjunto de verdades duras. Las políticas de línea dura como las de los generales argelinos o las de Karimov, en Uzbekistán, a menudo radicalizan a la población económicamente desesperada y oprimida. Como resultado, todo apoyo de los EE.UU. tiene una significativa probabilidad de regresar como un boomerang (para golpearlos en la cara), tarde o temprano. Las élites, seguras de que van a mantener ese apoyo, siempre y cuando haya una célula de Al Qaeda en algún rincón del planeta, tienden a ambicionar demasiado, sumergidas en la cultura de la corrupción y el enriquecimiento ilícito, y terminan socavando sus economías, intensificando la pobreza, el desempleo, la desesperación, y en última instancia, la indignación pública generalizada.

No es que los Estados Unidos debería, en palabras de John Quincy Adams, salir al mundo en busca de dragones que matar. Washington ya no es todopoderoso, si alguna vez lo fue, y la política exterior más realista del presidente Obama es un cambio bienvenido después del intervencionismo frenético de George W. Bush.

Sin embargo, Obama ha dejado sin cambiar, o en algunos casos, ha fortalecido, uno de los peores aspectos de la política de la era Bush: un soporte reflejo a los autodenominados prooccidentales gobiernos laicos que prometen impedir que los partidos musulmanes fundamentalistas (o a quien sea) lleguen al poder. Debe haber un camino diplomático intermedio entre derrocar gobiernos, por una parte y, por el otro, respaldar a capa y espada a dictaduras odiosas.

Es hora de que Washington dé una señal de un nuevo compromiso con la verdadera democracia y el respeto genuino de los derechos humanos, con solo recortar la ayuda militar y contra el terrorismo a los regímenes autoritarios y corruptos que, en todo caso, sólo están cavando sus propias tumbas.

Juan Cole es profesor de Historia y director del Centro de Estudios de Asia del Sur en la Universidad de Michigan. Su último libro, Engaging the Muslim World, acaba de salir en edición de bolsillo revisada, publicada por Palgrave Macmillan.

Traducción para www.sinpermiso.info: Antonio Zighelboim

....................................

http://www.voltairenet.org/article168231.html

Túnez

Lo que los civilizados expertos no vieron venir

Omar Benderra (29-01-2011)
Traducción Susana Merino

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=121431

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28 May 2010

La Françafrique .

Escrito por: loisdmuras el 28 May 2010 - URL Permanente

28-05-2010
El "dossier negro" del ejército francés en África
Africultures
¿Qué hace el ejército francés en África? (1), es el título del último dossier negro de la asociación Survie para la editorial [francesa] Agone. Un dossier que no puede ser más actual en este año de conmemoración del cincuentenario de las independencias africana. Entrevista con el autor que retoma algunas de las cuestiones abordadas en este dossier. Traducido del francés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos

La tercera parte de su libro se titula La rehabilitación de lo colonial y su lectura me ha producido un verdadero malestar. Yo no sabía que el ejército francés, al menos las fuerzas especiales que operan en África, estuvieran forjadas hasta ese punto por la nostalgia del colonialismo. Me pregunto si más allá de los retos económicos y políticos no hay que ver en la fuerte implicación militar francesa en África una manifestación de potencia, como si Francia siguiera sin digerir las independencias africanas, como si no pudiera renunciar a ser una Francia más grande (fórmula que designaba al imperio francés) Los políticos lo reivindican muy claramente; ya se trate de Mitterrand, de Chirac o de Sarkozy, siempre se encuentra en su discurso la idea de que Francia debe conservar su rango en el mundo. Es bien sabido que es el argumento que legitima el mantenimiento de esta presencia militar en África. Por supuesto, dicha presencia ofrece muchas ventanjas: en gran medida condiciona la posibilidad de mantener unas situaciones de monopolio económico en algunos países y de vigilar los recursos estratégicos.

Además, algunos regímenes africanos como los de Chad o la República Centroafricana sólo se mantienen por la fuerza de las armas, por el apoyo del ejército francés.

Desde las independencias, el principal pretexto del mantenimiento de la presencia militar francesa es defender a los países africanos, con los que se han firmado acuerdos militares, contra las agresiones exteriores. En la práctica casi nunca hay agresiones exteriores, el ejército francés sólo ha servido para controlar los problemas internos de unos regímenes que se enfrentan a rebeliones armadas o a movimientos populares.

Lo más frecuente es que los ejércitos de los Estados africanos postcoloniales se comporten con sus propias poblaciones como ejércitos de ocupación. Sus fuerzas armadas se conciben ante todo para responder al peligro del enemigo interno y no al de una agresión exterior. Sus análisis muestra claramente la responsabilidad de Francia en esta situación.

Absolutamente, eso formaba parte del kit teórico doctrinal que se inculcó a los oficiales africanos formados en las escuelas militares francesas. Hay que recordar que en el momento de las independencias los ejércitos africanos se crearon de la nada, así que constituyen una especie de prolongación del ejército colonial francés. Los ejércitos africanos son filiales del ejército francés, están estructurados sobre el mismo modelo, formados a partir de la misma ideología: la doctrina militar de la guerra revolucionaria, de la contrainsurrección, que quiere que el objetivo principal del ejército sea el control de la población. Pero para los ejércitos africanos no se trata del control de una población extranjera, como en el caso del ejército francés en Argelia. La misión de los militares africanos es controlar a sus propias poblaciones, pero con los mismos métodos que empleó el ejército francés en sus guerras coloniales. Es lo que ocurrió en Camerún en el momento de la independencia, en la sangrienta guerra que se declaró contra los maquis del UPC (Unión de las Poblaciones Camerunesas). En el caso de Ruanda el investigador Gabriel Périès encontró unas memorias de oficiales ruandeses, formados en Francia en las décadas de 1980 y 1990, en las que se vuelve a encontrar esta obsesión de luchar contra el enemigo interior, de establecer tácticas contra la insurrección. Llevada hasta el final, la lógica del control de la población lleva al genocidio

Al establecer la genealogía de la guerra contra la insurrección, su libro subraya las continuidades y similitudes que existen entre las guerras coloniales de Indochina y Argelia, y las guerras postcoloniales de Camerún (una guerra ocultada) y de Ruanda.

Lo único que he hecho ha sido mencionar unos trabajos que existían sobre el tema. Oficialmente, desde el final de la guerra de Argelia se han abandonado estas teorías contrainsurreccionales y se han proscrito métodos como la tortura o la guerra psicológica. En la práctica, hubo una primera oleada de exportación a las dictaduras sudamericanas de las tácticas antisubversivas francesas: así, personas como el general Aussaresse (conocido por sus revelaciones sobre el uso sistemático de la tortura en Argelia) pudieron seguir transmitiendo su pericia y experiencia... Después esta pericia y experiencia antiinsurreccional se recicló en el África francófona para controlar las independencias y el periodo posterior a la independencia. Lo que trato de demostrar es que esta tradición de la guerra revolucionaria continúa hoy de forma más sutil. Cuando se leen las publicaciones militares contemporáneas se encuentran referencias a personas como Trinquier (principal teórico de la guerra en contra de la insurrección), pero también referencias a las técnicas de conquista colonial de Liautey o de Gallieni (guerras coloniales de pacificación de finales del siglo XIX y principios del XX); estrategas que vuelven a estar de moda cuando se trata de pensar en una situaciones de conflicto como las Afganistán o Costa de Marfil.

Así pues, el ejército francés mantiene una relación íntima con su historia colonial en el plano de la pericia y experiencia, y de los discursos. ¿Existe una especificidad del ejército francés desde este punto de vista?

Los militares franceses consideran que en el plano del contacto con las poblaciones hay una tradición cultural más fuerte que la de los anglosajones. El ejército francés alardea de una auténtica pericia y experiencia que le permite ser aceptado mejor como ejército de ocupación. Es la cuestión del control de las poblaciones. Para los militares franceses no hay que hacer como los estadounidenses, que llegan militarmente por la fuerza y a continuación se encierran. El ejército francés se vanagloria de ser capaz de actuar de manera psicológica, llevando a cabo operaciones cívico-militares para hacer que las poblaciones civiles acepten la presencia de los militares. Siempre con esta idea, que se remonta a Indochina, consideran que se va a poder separar el grano de la paja y cortar a las rebeliones de sus bases populares.

¿Ha recurrido el ejército francés a conocimientos de tipo etnológico en su trato con las poblaciones de los países ocupados?

Cuando se rasca un poco siempre se da con una especie de disposición a pensar surgida directamente del periodo colonial. Se supone que las fuerzas especiales francesas poseen, además de una pericia y experiencia propiamente militar, unos conocimientos culturales, etnológicos, que les situarían en mejores condiciones para operar en ciertas zonas geográficas del mundo, en particular en África. Estos conocimientos culturalistas descansan en unas concepciones completamente superadas desde el punto de vista universitario. Cuando se leen las intervenciones de oficiales en coloquios se encuentran cosas absolutamente asombrosas, como que la presencia del ejército francés es necesaria porque a los africanos les cuesta proyectarse hacia el futuro. Los mismos clichés manidos que salpicaron el discurso de Dakar de Sarkozy: este viejo fondo colonial que pretende ser un conocimiento que permite una intervención sobre unas poblaciones.

Volvamos al caso de Camerún, el primer país africano que accedió a la independencia el 1 de enero de 1960. Desde mediados de la década de 1950 hasta principios de la de 1970 se produjo una auténtica guerra en este país: decenas de miles de muertos, más de 100.000 según algunas fuentes. ¿Esta guerra que llevó a cabo un régimen a sueldo de Francia contra la UPC tiene que ver también con la guerra antiinsurreccional?

Recientemente el investigador Gabriel Périès ha demostrado cómo en la misma época se calcaron en Camerún los dispositivos establecidos en Argelia (2). La división en zonas de los territorios, la tortura a gran escala, la deportación de las poblaciones, la política de tierra quemada: todo lo que se hacía en Argelia se retomó tal cual en Camerún. Hay que señalar al respecto el excelente documental Autopsie d'une indépendance [Autopsia de una independencia] (3) en el que se oye a Mesmer declarar a propósito de los bombardeos de pueblos con napalm que no tiene importancia. Éstas son cosas que al cabo de los años empiezan a aflorar a la superficie.

Por lo tanto, esto pone en tela de juicio el mito de una descolonización suave

La descolonización discreta sigue siendo la versión oficial si nos referimos a los programas escolares de historia en el primer y segundo ciclo de enseñanza secundaria. Uno de los retos del estudio de la descolonización es mostrar que hubo, por un lado, una descolonización violenta, la de Argelia, y por otro, una descolonización calificada de pacífica, de suave. Los casos de Camerún y Madagascar bastan para mostrar que es un completo mito: el mito de las independencias sin hacer ruido preparadas por Deferre y De Gaulle tras la Conferencia de Brazzaville en 1946. En la práctica, todo lo que Francia concedió fue contra la voluntad de la metrópoli, con frecuencia después de intentos desesperados de retomar las riendas violentamente. Esto fue acompañado de un proceso de eliminación de los movimientos independentistas y de sus dirigentes, pero también de la promoción de politicos devotos a los intereses franceses. En la época de posguerra hubo un auge de movimientos independentistas, autonomistas, progresistas, revolucionarios, un viento de esperanza irresistible: había diferentes ideologías que movilizaban a las poblaciones y estos movimientos fueron sofocados, destruidos y a veces completamente erradicados, como en el caso de Camerún. Así pues, hubo un periodo en el que las poblaciones africanas se quedaron huérfanas de varios movimientos y dirigentes. Esto empieza a renacer ahora con los movimientos sociales africanos y las contracumbres en las que el centro de las preocupaciones de la sociedad civil es la cuestión de la dominación neocolonial, ya se trate de la presencia francesa o de sistemas mas globalizados, como la deuda y las políticas impuestas por el FMI y el Banco Mundial.

Volvamos al ejército francés. Usted menciona en su libro un detalle que produce escalofríos: siempre se ha apodado a las tropas de marina la Colonial

En este componente del ejército francés surgido del ejército colonial las cuestiones de tradición y de identidad son cuestiones extremadamente fuertes, en particular en las fuerzas especiales. Las tropas de marina están muy orgullosas de su pasado colonial y reivindican su espíritu y sus métodos. Tanto las paradas militares como los editoriales de su revista L'Ancre d'or se siguen cerrando con las palabras Y en nombre de Dios, ¡viva la Colonial!.

E imagino que con frecuencia encontramos a estas tropas de marina en las operaciones francesas que se llevan a cabo en tierra africana.

En efecto, forman la mayor parte de las fuerzas especiales a las que se llama durante las operaciones sensibles: operaciones puñetazo, operaciones con un fuerte contenido en servicios de inteligencia. También las encontramos en las operaciones europeas (EUFOR). Durante la primera de ellas en la República Democrática de Congo en 2003 Francia se había jactado de haber inculcado cierta cantidad de métodos a unas fuerzas especiales europeas, en particular a las fuerzas especiales suecas. Desde entonces nos preguntamos de qué métodos se trataba, porque algunos militares entre estas fuerzas suecas se habían quejado ante sus superiores de haber tenido que soportar la visión de actos de tortura practicados por los militares franceses a congoleños. Esto hizo mucho ruido en Suecia y mucho menos en Francia

¿Hay un control del parlamento francés sobre las operaciones militares en África?

Desde la modificación constitucional operada en el verano de 2008, teóricamente el parlamento tiene derecho a observar las operaciones exteriores, pero es un derecho muy limitado. Los diputados tienen derecho a ser informados de una operación exterior en los tres días posteriores a su desencadenamiento, con lo que se encuentran ante un hecho consumado. El parlamento sólo posee poder de control sobre las operaciones importantes de más de cuatro meses (que sólo representan una pequeña parte de las operaciones militares) cuya renovación puede denegar. En cambio, no existe ningún control sobre las operaciones secretas de defensa especiales ni sobre las operaciones clandestinas de la DGSE [Dirección General de Servicios Especiales, el servicio de inteligencia encargado de la seguridad del territorio, n. de la t.]

Ciertamente, Chad y la República Centroafricana (RCA) representan hoy el ejemplo más caricaturesco de la injerencia militar francesa en algunas regiones de África. Además, usted dedica un lugar destacado en su libro a estos dos ámbitos de intervención.

En 2006 Francia montó en la RCA una operación del mismo tipo que Kolwezi (rescate del régimen de Mobutu gracias a la intervención de los paracaidistas franceses): en la total ignorancia tanto de la población francesa como de los parlamentarios, el ejército francés envió a los paracaidistas para reconquistar Birao. Este tipo de operación hoy sigue siendo completamente posible. Más recientemente, durante la última ofensiva seria de los rebeldes en la capital de Chad hubo una intervención oficial del ejército francés con el pretexto de proteger a sus ciudadanos. Esta operación permitió proteger el aeropuerto, desde donde pudieron despegar los mercenarios de [el presidente de Chad] Idriss Deby Según el diario La Croix, la protección de aeropuerto de N'Djamena también fue acompañada de una intervención militar de las fuerzas especiales francesas que participaron directamente en los combates contra los rebeldes: una operación clandestina que sigue sin ser reconocida por las autoridades francesas ...

En su último informe sobre la República Centroafricana, Human Rights Watch es muy crítica en relación con las últimas intervenciones del ejército francés en la RCA.

En el informe anual que publicó en 2007 la ONG señaló varias cosas: detalló la política de tierra quemada llevada a cabo por el ejército centroafricano con las poblaciones del norte, unas poblaciones acusadas de mantener a los movimientos rebeldes. También aquí encontramos las técnicas coloniales francesas: se trata de aterrorizar a las poblaciones para que dejen de apoyar a los rebeldes. Los excesos más graves se cometieron justo después de las intervenciones francesas. Tras la toma de Birao por el ejército francés las fuerzas centroafricanas devastaron esta ciudad. En aquel momento, en la prensa los militares franceses hicieron a los rebeldes responsables de las destrucciones. Después se supo que se trataba de un intento de ocultación que es muestra de la complicidad en un crimen de guerra. En el informe de HRW también hay unas fotos que plantean preguntas: se ve a unos oficiales franceses al lado de la OCRB (Oficina Central de Represión del Bandidaje), una especie de milicia que se dedica a las ejecuciones sumarias.

Vista la naturaleza de sus intervenciones en África, ¿Francia está realmente en condiciones de conmemorar el cincuentenario de las independencias africanas?

Se percibe un gran malestar en relación con la conmemoración de este cincuentenario. Este malestar no es ajeno al hecho de que todas las intervenciones orales de Nicolas Sarkozy sobre la cuestión de África afirman una voluntad de ruptura con las prácticas de sus antecesores. Pero fuera de estos discursos, no se ve ruptura alguna: sigue siendo el reino de los diferentes tipos de presión, de los emisarios ocultos, de los acuerdos secretos, de las operaciones clandestinas. A modo de celebración va a haber cosas bastante caricaturescas: un desfile del 14 de julio en el que bajo la cobertura de rendir homenaje a los tiradores africanos se va a invitar a ejércitos como los de Camerún o de Congo, conocidos pero sus excesos contra las poblaciones. Todavía están por hacer la verdadera descolonización y la celebración de esta descolonización...

Notas

1. "Que fait l'armée française en Afrique ?", Agone, octubre de 2009.

2. cf. Une guerre noire, enquête sur les origines du génocide rwandais (1959-1994), Gabriel Périès y David Servenay, La Découverte, 2007.

3. Cameroun, Autopsie d'une indépendance, dirigida por Gaëlle Le Roy y Valérie Osouf, duración 52', producción: France 5 / Program 33, 2007.

Algunas referencias:

En Centrafrique, stratégie française et enjeux régionaux

http://www.monde-diplomatique.fr/2008/02/MUNIE/15569

État d'anarchie (rapport Human Rights Watch sur la RCA)

Rébellions et exactions contre la population civile

http://www.hrw.org/fr/reports/2007/09/13/tat-d-anarchie

Cameroun : retour sur une décolonisation sanglante

http://www.afriscope.fr/spip.php?article182

Où est le "centre" de l'Afrique ?

http://www.africultures.com/php/index.php?nav=article&no=7250

Marchés militaires et économie de la prédation, des pays du lac Tchad et du Soudan occidental au Golfe de Guinée.

http://www.africultures.com/php/index.php?nav=article&no=4394

Cinquante ans de décolonisation africaine

http://www.africultures.com/php/index.php?nav=article&no=9139

Fuente: http://www.africultures.com/php/index.php?nav=article&no=9444

rJV

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