11 Dic 2010

LCD o plasma, he aquí la cuestión

Escrito por: Gaizka Manero López el 11 Dic 2010 - URL Permanente

No hace mucho acudía a una tienda de tecnología -no daré nombres- y pude oír a dos dependientes que el consumo de televisiones se ha disparado gracias a la crisis. Al parecer, "se ven tan bien que se ha convertido en un sustituto del cine", le argüía uno al otro. La verdad, no pondré en duda si las cifras de ventas les dan o no la razón -no nos interesa-, sino en la pregunta que, al parecer le hacen casi todos los clientes: ¿LCD o plasma? Intentemos averiguar cuál es la respuesta "buena", si es que la hay.

Liquid Crystal Display y Plasma Display Panel


LCD es el acrónimo inglés de Pantalla de Cristal Líquido. Se trata de una pantalla delgada y plana formada por un determinado número de píxels monocromos o en color. Un píxel es la menor unidad homogénea en color que forma parte de una imagen digital ya sea esta una fotografía, un fotograma de vídeo o un gráfico.

Así, este conjunto de píxels que forman la pantalla se colocan delante de una fuente emisora de luz o, simplemente, de una superficie reflectora para iluminarla.

Por el contrario, una pantalla de plasma es un tipo de pantalla de gran formato (de 37 a 70 pulgadas) que consta de celdas diminutas situadas entre dos paneles de cristal que contienen una mezcla de los gases nobles neón y xenón. De este modo, el gas de estas celdas se convierte en plasma eléctricamente lo que hace que esta sustancia fosforescente resultante emita luz.

Estas pantallas se caracterizan por dos cosas: su gran luminosidad (más de 1000 lux) y su grandes emisiones de calor (muchas veces incrementado por su formato de gran tamaño). Además, frente a los LCD clásicos encontramos una mayor luminancia muy baja a nivel de negros, lo que hace que el color negro resultante sea más adecuado para el visionado de películas.

Sin embargo, todas estas características pueden provocar el efecto de "pantalla quemada" en los plasmas que no sean modernos -ojo con las ofertas de las grandes superficies-. Esto es, cuando una imagen se queda estática durante mucho tiempo en una pantalla hecha en base fósforo -hoy en día menos que al principio- pueden quedar restos de esta imagen marcados durante un tiempo sobre las imágenes nuevas.

Las pantallas LCD sufren, en ocasiones, de lo que se denomina "píxels atascados o muertos", es decir, algunos de los transmisores de cada diodo píxel parpadea o no funciona correctamente. Normalmente, los fabricantes, aceptan el estándar ISO 13406-2 que permite un máximo de 11 píxels muertos por pantalla. Algo prácticamente invisible al ojo humano.

Sin embargo, frente a las carencias que demostraron los primeros paneles LCD frente a los "plasmas", los investigadores desarrollaron, para ganar calidad de imagen, los paneles LED. En estos, para que cada unidad brille más o menos dinámicamente -la tasa de refresco medida en herzios es la encargada de evitar la molesta "estela" de las imágenes-, se desarrolló la Dynamic Pixel Technology, en la que se dispone de píxels y subpíxels formados íntegramente por LEDs rojos, azules y verdes. Esto hace que se puedan obtener, mezclándolos, más de 16 millones de colores.

Su nitidez -en los paneles "indoor" con menos brillo y más definición- es muy superior a la de cualquier LCD convencional. Además, su disposición en forma de matriz, hace que sean especialmente tolerantes con el estándar Full HD (1920x1080 píxels, esto es, 2.073.600 píxels por imagen).

En resumen


Los paneles de plasma tienen un mayor ángulo de visión, colores más naturales -no está retroiluminados- y un menor efecto estela -los LED más potentes rondan los 200 herzios de tasa de refresco, hay plasmas de hasta 600-. Todo ello hace que sean más tolerantes con las tasas de refresco necesarias para reproducir 3D. Además, para los que nos preocupa el medio ambiente, no contienen mercurio en su fabricación. Para los que nos preocupa el bolsillo, el coste de producción de paneles por encima de las 42 pulgadas de diagonal es más barato, lo que repercute directamente en su precio final.

Por el contrario, las pantallas LCD consumen hasta un 30% menos de electricidad para funcionar, su coste es más bajo y las nuevas pantallas LED igualan el número de colores de los plasmas. A esto hay que unirle una menos probabilidad del efecto pantalla quemada y que los LED de última generación cumplen todos los requisitos medioambientales.

Por eso os recomiendo que os planteéis cuántas pulgadas queréis, qué uso le vais a dar -3D, videojuegos, imágenes de alta resolución- que distancia tenéis hasta vuestra pantalla -no sólo por la relación distancia pulgadas, sino también por el calor que emiten- y, la más importante: cuánto estáis dispuesto a gastaros.

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La Caverna Cibernética

Esta bitácora digital nace tras un viaje a Nueva York con mi esposa Arantxa en el verano de 2010. Tras visitar la capital del mundo vimos que, en muchos otros lugares, la tecnología es una parte absolutamente indispensable de la vida cotidiana.

Es por ello que, a partir de ahora, intentaremos descubrir juntos como la ciencia y sus avances nos hacen la vida más fácil.

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