29 Nov 2011

Reproductores de música, inseparables compañeros

Escrito por: Gaizka Manero López el 29 Nov 2011 - URL Permanente

Uno de los propósitos que nos marcamos con el nacimiento de este blog fue el de demostrar la evolución de la tecnología en nuestra sociedad y, sobre todo, cómo este proceso nos ha ayudado a tener una vida más cómoda. Es por ello que, a partir de ahora y durante unas semanas llevaremos a cabo un viaje por el desarrollo vital de los gadgets más comunes en nuestras vidas. El primero de todos será uno de los más utilizados y que más ha hecho por amenizar nuestros viajes y nuestras esperas: el reproductor de música.

  • 1954, año cero: a mediados de los años '50 del pasado siglo llega el Regency TR-1. Nacido de la mano de Texas Instruments compitió en el mercado con productos de Raytheon y Tokyo Tsushin Kogyo (hoy Sony). Su precio era de 49,95$ -unos 325$ actuales-, pesaba 340 gramos y su batería duraba 20 horas. Sus medidas eran de 7,6x12,7x3,2 centímetros, realmente compactas para la época. Su característico dial dorado servía para sintonizar las melodías que emitía por un único altavoz monofónico. Aunque ahora nos parezca prehistórico, fue un hito de su tiempo.
  • 1962, experiencia estéreo: ese año KLH lanza al mercado su Model 11 Portable. Pasará a la Historia por ser el primer sistema estéreo en usar transistores lo que unido a su amplificador, sus dos altavoces y su tocadiscos que se guardaba en una pequeña maleta hacía las delicias de los más adictos. Su único "pero" era la necesidad de conectarlo a la corriente eléctrica ya que no funcionaba con pilas.
  • 1965, nace la era del cassette: los de Eindhoven lanzan este año la primera cinta de audio. Su dominio como estándar musical duro al menos 20 años. Su mérito: a pesar de su dudosa calidad, cabían 45 minutos de música en una cinta de 3,2 milímetros. Fue el primer equipo realmente portátil. El Philips Compact Cassette se convirtió en el primer fenómeno musical de masas.
  • 1979, dejen paso al Walkman: para casi todos los nacidos antes del año 2000 música portátil es sinónimo de Walkman. Nace cuando el cofundador de Sony, Masaru Ibuka pidió a sus ingenieros un equipo con el que poder reproducir su música favorita durante sus vuelos de Japón a Estados Unidos. El prototipo vio la luz en menos de un año -tiempo récord incluso hoy en día- y entró en producción rápidamente. Su tamaño lo hizo irresistible: poco más grande que la cinta que contenía la música. El primer modelo, conocido como TPS-L2 llegó a las tiendas el 1 de julio por unos 33.800 yenes -unos 200$ actuales, equivalente al sueldo de un mes de la época- y para el 1 de agosto se habían agotado las 30.000 unidades lanzadas como toma de contacto. No tardó en expandirse por Estados Unidos (donde se llamó Soundabout), Reino Unido (Stowaway) y Suecia (Freestyle). Finalmente se le denominó Walkman en todo el mundo. Para 1981 ya se habían vendido más de 200 millones.
  • 1984, llega el Discman: sólo cinco años después de la explosión del Walkman, Philips y Sony comienzan a fabrica el Compact Disc. La idea es sustituir los vinilos y las cintas por un soporte que aguanta mejor el paso del tiempo. Los primeros intentos por hacer este formato ligeramente portátil fueron un fracaso: el tamaño mínimo era el de una micro cadena. Sin embargo, los ingenieros de Sony consiguieron crear un dispositivo que era prácticamente del mismo tamaño que un CD, el famoso D-50 o Discman. Para poder lanzarlo a un precio competitivo se prescindió de muchas funciones hoy completamente básicas como la opción de repetir canción. Para 1990 ya se vendía más Discman que Walkman en el mundo.
  • 1992, ¿revolución de la industria?: tras los éxitos cosechados con las cintas y los CDs en Sony se plantearon revolucionar por completo la industria con el lanzamiento del MiniDisc. En un formato mucho más pequeño que los anteriores se podían almacenar hasta 80 minutos de música gracias a un disco magneto-óptico de gran capacidad insertado en una caja de plástico cuadrada. En Japón -como casi todas las novedades- fue un éxito. En Estados Unidos a duras penas se vendieron 50.000 unidades el primer año. La aparición del CD regrabable y de los MP3 fueron su sentencia de muerte.
  • 1998, llega la compresión digital: bajo el nombre de MPMan llegó el primer reproductor MP3 del mercado. Usaba una tecnología de compresión por ordenador del sonido en códecs desarrollada en Alemania a finales de los '80. El secreto es que este formato elimina todos los sonidos que el oído humano no registra con lo que la música tiene "menor tamaño". Durante los años '90 y con la explosión de Internet se convierte en el formato preferido por los usuarios. Eiger Labs, una pequeña empresa californiana lanzó su MPMan con dos capacidades... 32 y 64 MB y gracias a su memoria en estado sólido nos permitía disfrutar de nuestros conciertos privados durante unas 9 horas.
  • 2001, Apple entra en el mercado: con la llegada del nuevo siglo estaba claro que el formato MP3 dominaría el mundo del audio portátil durante años. En esa misma época una pequeña empresa de Silicon Valley en horas bajas lanza su propio reproductor portátil con la intención de destacar en un mercado completamente atomizado. Se trata del Apple iPod, un reproductor blanco que cabía en la palma de la mano y que tenía una capacidad de 5 GB -unas 1.000 canciones-, algo impensable para la época. Aunque todos pensaban que su elevado precio -399$- lo relegaría al ostracismo, su éxito fue inmediato. Y eso que al principio sólo era compatible con ordenadores Mac y la música tenía que trasladarse obligatoriamente desde un CD. El lanzamiento en 2003 de iTunes y su compatibilidad con Windows sirvieron para afianzar el equipo frente a sus rivales (de los que casi nadie se acuerda ya). Al iPod original le acompañaron los iPod Mini (2004), iPod Shuffle (2005), el relanzamiento del iPod Classic (2007) y el del iPod Touch (precursor del iPhone en 2007). Cada año Apple factura más de 1.000 millones de dólares sólo por este producto.
  • 2011, una odisea en la nube: a pesar de la evolución de formatos todos tienen un denominador común, la necesidad de un soporte físico para almacenar nuestras canciones. Sin embargo, este mismo año la situación ha ido un paso más allá. algunas compañías como Amazon, Apple o Google ofrecen a sus clientes la posibilidad de guardar su música en un servidor remoto al que podemos acceder cuando y desde donde queramos a través de Internet. El mayor atractivo, sin duda, es que no hay límite de capacidad, la desventaja, la necesidad de una conexión. Veremos qué más nos depara el futuro.



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La Caverna Cibernética

Esta bitácora digital nace tras un viaje a Nueva York con mi esposa Arantxa en el verano de 2010. Tras visitar la capital del mundo vimos que, en muchos otros lugares, la tecnología es una parte absolutamente indispensable de la vida cotidiana.

Es por ello que, a partir de ahora, intentaremos descubrir juntos como la ciencia y sus avances nos hacen la vida más fácil.

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