05 Oct 2012

Apple, año I después de Jobs

Escrito por: Gaizka Manero López el 05 Oct 2012 - URL Permanente

Hace un año nos despertamos con la noticia de la muerte de Steve Jobs. El último gran gurú de la tecnología dejaba huérfana a Apple, un huracán que parecía dispuesta a acabar con todo en el mercado de los dispositivos electrónicos. Muchos lloraron su pérdida. Miles de personas se concentraron frente a las tiendas de Apple o a su central en Silicon Valley. Los inversores y los analistas, mientras, temieron el fin de la compañía de la manzana.

Ahora han pasado ya doce meses. El mundo, obviamente, no se ha detenido, pero parece que sí han cambiado muchas cosas en la soleada California. Desde el principio quedó claro que Jobs era el carisma y la cara del éxito de Apple. El hijo pródigo que creó la compañía con Steve Wozniak y que tras ser expulsado de la misma volvió millonario, con más éxito y lleno de ideas para cambiar la empresa, la música, el cine, la prensa... el mundo de la tecnología.

Sin embargo, tras la larga sombra del CEO más famoso de Silicon Valley había un joven pero experimentado grupo de directivos que tenían muy claro cómo debía ser la empresa. Qué debía proyectar y cómo tenía que hacerlo. Al frente del grupo destacaba Tim Cook. No es un vendedor, pero es seguro el gestor que todos querríamos tener al frente de nuestro negocio. Calculador, es precavido, inteligente y claro con los medios. Era un cambio de estilo por lo irrepetible del carácter del fundador (para lo bueno y lo malo) pero también un cambio necesario para que la compañía no notara el cambio.

Cook fue la herramienta clave en la expansión de Apple. En sus adquisiciones, en sus lanzamientos, en el modo de proyectar una imagen de compañía simple, eficiente, apasionante. Y como CEO se ha visto en la necesidad de lidiar con un crecimiento insospechado de la compañía. Cada vez tienen más empleados. Cada vez más clientes... y cada vez más demanda de nuevos productos. Todos ponen como ejemplo que Steve Jobs nunca habría pedido perdón por los fallos de Apple Maps. Otros piensan que con él nunca se hubieran lanzado si había el más mínimo atisbo de error.

Los analistas y los accionistas, empero, están encantados. Las ventas se multiplican y el valor de las acciones supera el medio billón de euros (más de 650.000 millones de dólares). Durante los tres primeros meses del año. Los primeros sin el efecto postJobs y sin campaña navideña, los de Cupertino vendieron 26 millones de iPhones y 17 millones de iPads. A pesar de que sabían que la nueva generación de la tableta estaba a la vuelta de la esquina facturaron más de 35.000 millones de dólares.

Otro de los pilares del éxito de ventas de la firma ha sido la implicación con los trabajadores. Aunque sus ventas indicaran lo contrario cada vez más personas nos preguntábamos por cómo se fabricaban esos productos que tanto nos atraían. ¿En qué condiciones vivían los trabajadores? ¿Por qué la tragedia de Foxconn? Mejorar las condiciones y aumentar la transparencia, simplemente, hizo que más chinos compraran iPhones hechos en mejores condiciones y, sobre todo, que en Occidente nos quedáramos "más tranquilos" sobre algo que nunca minimizó las ventas de la empresa.

En este último año han llegado el iPhone 4S, el iPhone 5, el nuevo iPad, Mountain Lion OS X, iOS 6, nuevos iPod Touch y Nano, un nuevo Apple TV y nuevos MacBook Pro con pantalla Retina. Grandes mejoras que parecen no acabar de saciar la demanda de algo nuevo y revolucionario que cambiara la forma de entender otro negocio.

Desde la empresa dicen que entre el iPod, el iPhone y el iPad han pasado cinco años. Que nadie tiene en cuenta el MacBook Air, que creó los ultrabooks; iOS o avances como Apple TV o la evolución del iMac. Que la empresa necesita tiempo para sacar lo mejor de sí misma. También hay rumores sobre una posible iTV, sobre todo desde que Apple se hiciera con el fabricante Loewe. En cualquier caso, dicen que Apple sigue siendo la referencia y que las demandas por patentes favorables a los californianos son el ejemplo.

De momento, el diseño Apple y su forma de relacionar a las personas con las máquinas -de modo rápido e intuitivo- sigue siendo la pauta a seguir. Los demás se han dedicado a imitarlo en mayor o menor medida. Mientras eso ocurra (muchos se preguntan por qué Samsung, LG o HP no están bajo ese nivel de exigencia) parece que el liderato de los iDevices está asegurado.

Jobs, el hombre desconocido


Más allá de si era un genio o un tirano, esta semana, con motivo del primer aniversario de su muerte hemos sabido varias cosas sobre Jobs. Por ejemplo que su fortuna estaba estimada en más de 4.500 millones de euros, que tenía registradas más de 300 patentes a su nombre, que cobraba sólo un dólar para motivar a sus empleados y, de paso, minimizar el impacto de los impuestos en sus ingresos o, sencillamente, que estaba obsesionado con el diseño -hasta el punto en que tardó más de dos años en escoger una lavadora para su casa porque la mayoría le parecían horribles-.

El hombre que humanizó la tecnología y desde antes de la era de los PCs, tuvo claro que quería que su funcionamiento fuera intuitivo, sencillo, fácil, atractivo. En resumen, inteligente. Su máxima era que las personas se relacionaran con sus dispositivos como lo hacen con otras personas -estaría encantado con el maravilloso uso de Siri-. Precisamente por eso incidía en aspectos tan "nimios" como que para pasar de página en el iPad el gesto fuera el mismo que en un libro.

La clave, explican los expertos, es que no era ni informático ni diseñador. Sólo un "superusuario" y un visionario. Lo que no podía hacer de un modo sencillo se rechazaba. Lo importante era la usabilidad. No el hardware, sino lo que se podía hacer con él. ¿De qué sirve un equipo a la última si no sabemos utilizarlo? De nada.

Su pasión por las formas y la belleza llegaron con los primeros Macs todo en uno. Siguió con los iPod y llegó a la cima con el iPhone. Hasta en Nokia reconocieron que unió arte e ingeniería como nadie antes. El móvil, una mera herramienta era, por primera vez, apetecible. No destacaba por nuevas tecnologías, sólo por la sencillez de su funcionamiento y por un interfaz que hasta un niño comprendía.

Una vez logrado eso -después de decirle a los ingenieros que sólo habría un botón en el dispositivo-, se centró en la calidad. Era Apple, tenía que ser bueno, resistente, eterno... No quería una empresa cortoplacista, quería un legado. El modo de ensamblar el iPhone 5 le hubiera maravillado. Pixar también heredó su necesidad de perfección. Todo se mima en ambas empresas. Desde el packaging hasta la publicidad y el producto final. Todo.

Casi todos sus "rivales" coinciden en que era transgresor e innovador. En que conseguía impactar al público. Atraerlo. Que todos se centraran en el producto y no en él -de ahí su uniforme típico-. Su herencia, coinciden casi todos, es que ha conseguido que muchas empresas hayan aprendido que en la tecnología, como en todo en esta vida, el fin son las personas, nunca el medio. Gracias Steve.

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La Caverna Cibernética

Esta bitácora digital nace tras un viaje a Nueva York con mi esposa Arantxa en el verano de 2010. Tras visitar la capital del mundo vimos que, en muchos otros lugares, la tecnología es una parte absolutamente indispensable de la vida cotidiana.

Es por ello que, a partir de ahora, intentaremos descubrir juntos como la ciencia y sus avances nos hacen la vida más fácil.

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