21
Nov
2011
Piedad Bonet: retrato a los 61
Cada niño trae su pan bajo el brazo, dicen en Amalfi, donde nacieron don Carlos Castaño Gil y doña Piedad Bonet, con una ene y una te, como corresponde a una desheredada de la Francia inmortal, cuyos antepasados, a diferencia de los del horrendo paraco, vinieron a Colombia en busca de oro y riqueza, y no de las tierras y las parcelas de los pobres y desprotegidos. Allí hay ya una diferencia con otros que llevan ese gentilicio como el Negro Bonet o mi general o ese poeta que dirigió en Madrid, el Museo Reina Sofía, o la tal cantante mallorquín y el otro lírida de la isla.
El mollete que traía bajo el brazo la pequeña gigante era su pasión por la retórica, evidencia que conocieron sus familiares el día que al bajarse del Súper Constelación de Avianca que los trajo de Medellín a Bogotá, luego de tres días de bus de escalera entre Amalfi y la Capital de la Montaña, la niña Piedad, mas cortica entonces que ahora, gritó que su recuerdo era negro, porque ya era de noche cuando se bajó en Teusaquillo en casa de su abuela, el ocho de Setiembre de 1950, cuando acababa de cumplir siete años, hace 61, y se dio cuenta que iba a ser de aquí y no de Amalfi, donde para hacer pis tenía que ir hasta el patio de atrás y mojarse las nalguitas.
Aun cuando el barrio de la abuela llevase el nombre de uno de los zipas – Teusacá, y hubiese sido sede del resguardo Pueblo viejo- cuando ella llegó era el lugar más chic de Bogotá, con ese tren de gomas que lanzaba chispas de fuego y pasaba justo frente al portón de la casa estilo anglo diseñada por Alberto Manrique, donde viviría hasta entrada su adolescencia y donde oiría hablar por vez primera de ese intelectual y hombre de letras nacido en Amagá, que ya casi era ministro de Guillermo Valencia e inauguraría su vida pública con la preciosa masacre Santa Bárbara Bendita en Cementos El Cairo, y de otros vecinos como Rojas Pinilla, Laureano Gómez, Mariano Ospina o el mismo Jorge Eliecer Gaitán, a quien padre y madre no bajaban de comunista.
Desde ese barrio se aventuraría por los huecos y escombros de la Calle 26 en tiempos de Mazuera Villegas y las primeras hambres de Gonzalo Arango en El Cisne, comprando gomas para mascar a las puertas de los Cines Opera y Cid mientras su mamá apretaba la cartera bajo el brazo para que algún ratero no se la quitara, hasta cuando, muerta del miedo decidió irse a vivir a un mejor sitio, mas safe & clean, es decir Sears, donde pasaba horas eligiendo entre muñecas Barbie y cocinas Frigidaire y entraba y salía de los vestiers con esos slacks pastel y las camisas de seda de Splendor in the Grass de Elia Kazan, ese 1961, cuando Wilma Dean 'Deanie' Loomis y Bud Stamper eran la viva imagen de su noviazgo imaginario con Germán Jaramillo el Warem Beatty cuya Natalie Wood no era ella, precisamente, sino Laura García, quien le enseñó a declamar poesía durante los ensayos de I Took Panama con los Moirosos del Teatro Popular de Bogotá, ese invento pro chino de Fanny Mickey, que no era la multimillonaria de derechas de hoy, cuando Pablo Escobar llenaba de nenes La Gata Caliente y pasaba las noches con Alberto Santofimio Botero y Virginia Vallejo y José Luis Diaz Granados, el papá del más grande poeta de paso de la Tertulia de Gloria Luz le cantaba esos estrofas de endecasílabos pareados que iban a llevarlo en andas hasta el Solio de Bolivar.
A esos años debe Piedad Bonet su ingreso en la literatura liviana [del hipismo y el nadaísmo] que tanto comparte con su admirado Juan Manuel, “ vate del botellazo”, y ese regusto por hacerse notar desde su altura como una activista social no tan radical como la pintora Clemencia Lucena, que vestía de obrera para recibir los camaradas, pero si medio roja medio azul, cayendo de vez en cuando en las manifestaciones, tomando tinto con Santiago García y Patricia Ariza, firmando con los estalinistas criollos cuanta hoja sacaba Arturo Alape, y trabajando desde chiquita en la Universidad de Los Andes, desde cuando se apoderó del departamento de literatura, que no piensa dejar sino el día de su ingreso en la gloria.
La creciente obra de Bonet tiene tres vertientes: la teatral, la lírica y la narrativa, pero a todas las guía su enorme ambición por la fama, sin la cual, no entienden la vida seres de su altura como Napoleón Bonaparte o Truman Capote.
Aun cuando ya no vista de manera juvenil y prefiera ir por el mundo ataviada a lo “novia vestía de negro”, según la ha descrito un periodista madrileño en una de sus frecuentes visitas a Casa de América, el nuevo palacio colonial del imperio español, donde BB es santo y patrono:
“En un sofá amarillo descansa la poeta más famosa de Colombia desde que el suicidio de sus antecesoras María Mercedes Carranza y Montserrat Ordoñez le dejó el campo libre. Tiene la voz y los modales de una adolescente que acaba de ingresar a un college con ese rostro cilíndrico, sin trabajado por el paso del tiempo y los excesos de sexo y alucinantes.”
Los títulos de sus libros revelan complicados asuntos: De círculo y ceniza, El hilo de los días, Lo demás es silencio, The World According to GGM, Gato por liebre, Ese animal triste y Tretas del débil.
Porque Bonnet escribe desde un limbo contemporáneo que habla para sordos y mudos lectores de textos desechables para fines de semana y señoritos y damitas perfumadas de frivolité. Así también su estilo. Confeccionado en una batidora de jugos, con cinco de polvo y seis de amargura y siete de roca y ocho de jota y diez de sustos y cuatro de ganas, el texto primero traza el paisaje exterior donde aparecerá el sujeto, como hacía sus bodegones el Tuerto López, y para el final ofrece el plato fuerte: un señor, una señora, una gallina, un adorno navideño, cualquier cosa, que sirva para transmitir [nos] sus sentimientos amorosos, el odio que sigue sintiendo a su pubertad porque la confundían con una niña de brazos y el odio que siente a la muerte, que quiere sacarla de este paseo tan bueno que ella lleva por todas partes con esos libritos de poesía y entrevistas con favorecedores y cuentitos alargados que compran todas las bibliotecas de la Red Nacional y difunde su amiga del alma, RENATA, la de Mincultura. He aquí la evidencia, en uno de los cien textos suyos que ha difundido Babosea de Alcalá de Henares, titulado, así, no más
After Fucking
La vida es triste sin los recuerdos del pasado.
Y estos recuerdos son tan bacanos
como cuando bailábamos twist en La Bomba,
y me mordías las nalguitas con los dientes del tiempo,
y comprábamos de la verde en La madre del revólver.
La vida es triste, pero hoy nos invitan a todas partes,
y nos gusta tanto, tanto,
que ya no salimos de Martínez Campos ni para orinar.
Aunque siempre sigo teniendo, como Mameca, miedo,
miedo a la enfermedad, a la muerte,
al avión, a la locura,
a tanto desechable como hay ahora
por culpa de Macaco, Mancuso y Doble Ocho.
Ay, La Gata me odia.
Después del coito soy un cernícalo triste.
Como ha dicho Maria Dolores Jaramillo de la Universidad Timochenko, los poemas de Bonet no deslumbran con imágenes y su lírico acento es cotillero, de confidente, de persona que pasa la mayor parte de día no en una biblioteca, ni hablando con periodistas o promotores culturales, sino en la sala de la casa, o el cuarto de costura, la cocina o el comedor, mientras plancha o lava los platos o prepara un buen sancocho o hace las arepas para el desayuno. Por eso dice, en un texto que define su poética, digno de su maestra Almojábana Grande, que
El poema es tirabuzón,
anzuelo, máquina de hacer pompas de jabón,
vendaje, compresa, sanguijuela,
juguete de latón, consolador de viudas.
Como narradora, más que a sus mentiras debe su prestigio a un texto publicado en La Jornada de México hace casi dos lustros, dedicado a examinar sus conocimientos del mundo masculino: Hombres.
Para PB los hombres son todos iguales. Somos padre, amante y esposo y aun cuando tengamos más neuronas que las mujeres, están mal conectadas. Los hombres envejecen mejor que las mujeres y por eso flirtean con muchachitas y tienen siempre éxito porque a las mujeres inteligentes las seduce el talento masculino, como sucediera a Chaplin, Picasso y Woody Allen. Otra virtud masculina, según Bonet, es saber guardar silencio, aun cuando eso venga de la conformación de los lóbulos del cerebro y antes de casarse un hombre se desvele pensando que habrá dicho su mujer, y tras el matrimonio se quede dormido antes que ella termine la perorata.
Los latinos, agrega, son divertidos, buenos bailarines, conducen con destreza y poseen sentido del humor. “Y en cuanto a sus defectos, algunos, los veniales -que jamás atinen en un regalo, que no perciban el último cambio de peinado y que se obstinen en no contestar a la pregunta ``¿en qué estás pensando?''- son tan universales que siempre estamos dispuestas a perdonarlos. No así el feroz egoísmo o la misoginia encubierta, rezagos de la vieja cultura patriarcal.”
Pero el prototipo de hombre que la desvela es ``el duro'', petrificado en su falsa masculinidad milenaria, hombres que la estremecen y asustan, porque quieren dejar de ser machos y las hacen sufrir en lo que ellas mas desean, sentir al hembro. De estas teorías este gran poema que escribió en honor a su amigo William Ospina:
Mi vagina es un valle de legañas reluciente de huesos.
Mi piel está seca, arena, sílice. Los labios agrietados.
Una cruz de madera sobre el vientre veringo.
Heme aquí entre malezas, en medio de rastrojos
muerta de ganas mirando al techo de este motel
con la luna bailando en la pupila
pensando en esa cosa que sabemos.
Ojalá un dia de estos un enjambre de abejas me pique
y despierte mis ojos, sobre mi tragadero
y reverbere sobre mi cuerpecito de uno con veinte
como un mar que cantando se quita las braguitas.
Es por estos poemas, “transparentes y directos aunque con zonas de misterio” que ha dicho esta semana Manuel Rico, uno de los seudónimos de Dario Jaramillo Agudelo en Babelia, y por esa capacidad de penetrar en el aliento de los hombres que Piedad Bonet ha sido elegida para representar a Colombia en todas partes donde los tiquetes los financie el Ministerio de Cultura y la selección de los viajeros la haga una señora Rodriguez en Casa de América, donde ya es costumbre verla, a ella, la Bonet, con su frágil aspecto, sus medidas 39-39-39, y la histeria de un tsunami, las cortas plumas de su pelo de gorrión aleteando en esa cabezota bien grande, los ojos avivatos parpadeando detrás de las lentes de culo de botella y esa sonrisa suya tan perversa, tan irónica y tan cínica, digna del personaje de su novela: Mi alma fue siempre de hielo.
Un alma tan escarcha, tan granizo, que el 23 de Mayo de 2011, diez días después que Jesús García Sánchez, alias Chus Visor y Luis García Montero la regalaran con 5000 euros por sus serviciales zalemas y corre ve diles en los últimos treinta años, no tuvo empacho, mientras incineraba el cuerpo de su hijito Daniel [1983-2011], que se había lanzado desde un edificio de la Universidad de Columbia aburrido de tener que sufrirla, llamó a la hija de Bernardo García y Cristina de la Torre, y a través de un teléfono móvil ["Ya te mando más. Escribo desde mi 'BB' y me da miedo un error"] le fue dictando una entrevista para el diario donde Maria Antonia trabaja. Luego, para excusar su insidia y el témpano de su alma escribió a Juan Manuel Roca, su sosia: “La entrevista a El mundo se la di a una alumna mía que vive en Madrid, precisamente por apreciarla. Luego vi con asombro que puso retazos de nuestra conversación privada con cierto ánimo de espectacularidad que me molestó, pero ya no podía hacer nada. Hay que cuidarse de Hernán Vargascarreño, que ya en otros momentos dio indicios de inmoralidad.”
¡Qué horror! En Colombia no sólo hay bichos como Alfonso Cano o Pablo Catatumbo, también hay poetizas.
16
Nov
2011
Ignacio Chaves Cuevas
Ignacio Chaves Cuevas [Bogotá, 1938 - Iguazú, 2005] renunció a la dirección del Instituto Caro y Cuervo después de 30 años y no pudo ocultar cierta aflicción por la forma en que se produjo su partida. "Me insinuaron renunciara", dijo al referirse a los resultados de una investigación administrativa ordenada por la Ministra de Cultura Maria Consuelo Araujo, alias La Conchi, y según la cual durante esos treinta largos e insoportable años hizo y deshizo, con la ayuda del Doctor Alfonso López Michelsen y Belisario Betancur, lo que le dio la gana con la plata y los bienes del instituto.
Entre los hallazgos de la investigación está la afirmación de que Chaves (de 66 años) no figura en los archivos de la Universidad de Los Andes como estudiante de pregrado ni postgrado, según carta de la oficina de admisiones. Pero él insistia en que sí había cursado estudios de filosofía y letras en Los Andes, entre 1958 y 1961, de los cuales daba fe Maria Mercedes Carranza, que había sido becado por el Vaticano, que uno de sus primos había sido presidente de Grenada por encargo de Ronald Reagan e incluso había hecho antes varios semestres de arquitectura.
Mariela Ruiz, de la misma oficina, confirmó lo dicho por Chaves. Sin embargo, ante la solicitud escrita de datos sobre su graduación, admisiones respondió que por políticas universitarias no podían dar más información. El saliente director tampoco mostró diploma o certificados para comprobar la finalización de sus estudios.
No obstante, el “doctor” Chaves Cuevas fungió de docente en Universidades de Florencia en Italia; Nacional de Colombia, contratado por un beodo lituano llamado Zaranka, padre de otro que gusta bajarse los pantalones en público; Javeriana; los Andes, Santo Tomás, y el propio Instituto Caro y Cuervo, donde peroraba sobre Literatura Hispanoamericana y Teoría Literaria. Con los mismos “títulos” fue Secretario Privado de la Gobernación de Cundinamarca, Secretario del Instituto Colombiano de Cultura Hispánica; Secretario de la Facultad de Economía de la Universidad La Gran Colombia; miembro de número y Secretario Perpetuo de la Academia Colombiana de la Lengua; Decano y Secretario Académico del Seminario Andrés Bello; fundador de la Corporación de Ciencias Veterinarias; miembro correspondiente de la Real Academia Española y la Academia Norteamericana de la Lengua Española.
Su gran tarea fue despilfarrar millones y millones de pesos durante los años que estuvo al frente al Instituto Caro y Cuervo, donde, dejó, en las bodegas del mismo, casi un millón de ejemplares de los libros de sus amigos que imprimió para congraciarse con ellos pero nunca distribuyó ni intentó vender y cuyo valor se calculaba en unos 2834 millones de pesos. El “Diccionario de construcción y régimen de la lengua castellana”, obra iniciada en 1872 por Rufino José Cuervo, que confeccionó sólo cuatro tomos, fue publicada en su totalidad entre los años 1987 y 1994 por un equipo de ignaros que anegaron de dislates y errores de ortografía los volúmenes restantes, que nunca, nadie, ha leído ni usado. Además, Chaves Cuevas procuró imprimir tan pocas copias que apenas existen las que fueron obsequiadas a los dignatarios y prebendados de entonces.
Como escritor dejó varios textos, entre los que cabe mencionar: “La investigación lingüística en Colombia”; “Acerca de la enseñanza de la lengua y de la literatura”; “El diccionario de Cuervo en París”; “Luis Carlos López, un clásico de nuestra literatura”; “El español, lengua del siglo XXI”, y “Homenaje a las mujeres letradas de Colombia”, todos escritos por otras personas, plagiados y/o firmados con ellos en “colaboración”, ya que la mayoría de ellos trabajaban en el Caro y Cuervo.
Sobre las demás acusaciones, [se estiman en 6000 las demandas contra su persona que reposan en los organismos de control desde hace tres décadas][1] el director respondió que sí era cierto que había funcionarios en el Caro y Cuervo con ciertos cargos y desempeñando otras funciones, como el caso de una investigadora titular que hacía las veces de tesorera o de un auxiliar administrativo que era conductor y compraba el whisky y el hielo para las reuniones de la Junta Directiva: "Como no podemos hacer nombramientos, usamos las vacantes para llenar los puestos que necesitamos. Pero la gente recibe el sueldo según su oficio. Por ejemplo, un investigador titular solo gana 800 mil pesos mensuales", explicó Chaves y eso, según él, es lo que gana la persona en las otras funciones.
Acerca de la queja según la cual en 2002 y 2003 se gastaron, cada año, alrededor de un millón y medio de pesos en arreglos fúnebres y florales, dijo que le parecía lógico que, "que el instituto enviara una corona cuando muere un investigador que ha trabajado muchos años con el Caro y Cuervo. No son arreglos florales por celebración o felicitación".
Otro de los resultados dice que el director no cumplió con todos los requisitos de contratación establecidos por la ley, "se hicieron sin formalidades plenas y a criterio del director, que no existe un abogado en los procesos de contratación, que algunos se han hecho verbalmente y que no hay certificados académicos ni de experiencia laboral para la toma de posesión del personal del instituto". Chaves se defendió diciendo que no conocía a ninguno de los contratados, que los únicos contratos que se hacían tenían que ver con las empresas de vigilancia, que se han ampliado al cumplirse el tiempo y que en el archivo, de 63 años, reposan todos los documentos.
Para el director, todo se debe a lo que llamó "persecución de personas que quieren fastidiarme". Dice que algunos que no lograron llegar a la dirección fueron los que se quejaron y dijo que creía que su salida tenía que ver con la investigación. "Este es un cargo limitado, sin viajes ni comisiones, pero da prestigio intelectual. Yo tenía pensado renunciar a más tardar en octubre, para dedicarme a publicar los escritos que tengo".
Ignacio Chaves Cuevas recibió la Medalla Cívica Camilo Torres, la Condecoración Simón Bolívar del Ministerio de Educación, la Orden Antonio Nariño del Círculo de Periodistas de Bogotá y la Orden Andrés Bello, en Primera Clase. Así mismo, como Director del Instituto Caro y Cuervo, el Premio Príncipe de Asturias (1999), el XI Premio Bartolomé de las Casas (2001) y el Premio Elio Antonio de Nebrija, que le concedió en el año 2002 la Universidad de Salamanca.
Aun cuando nadie lo crea, murió siendo Presidente del Consejo Superior de la Universidad Central de Bogotá, que antes había presidido otro dipsómano, Jorge Enrique Molina, que también duró 30 años en el puesto. Él, que a mediados de Marzo de 1981, ante tres rectores de notables universidades alemanas, con un cinismo ejemplar y dando fehacientes muestras de su perseverante franquismo y alcoholismo, dijo que Gabriel García Márquez debería ser encarcelado por ser un ideólogo de las guerrillas del M-19. Precisamente días antes que la embajadora María Antonia Santos de México en Bogotá protegiera al premio Nobel de ser detenido por orden del General Luis Carlos Camacho Leyva, que le acusaba de gestor de un contrabando de armas procedente de Cuba para el grupo sedicioso.
“El Caro y Cuervo –escribió Oscar Collazos en uno de esos sus raros raptos de lucidez--, se parecía a su director: académico relativamente opaco con indumentaria de atildado anacronismo, personaje un poco extravagante en guateques sociales y culturales, cultivador de maneras casi versallescas y cierta disposición a estar más cerca de la fauna política que de la arisca sociedad literaria.
Montañas de libros, entre los cuales se encontraban numerosos textos perfectamente prescindibles; clásicos olvidados y rarezas ausentes del mercado editorial. Como esos volúmenes, a los que hay que separar las páginas con cortapapeles, Chaves Cuevas parecía pedir que le separaran las hojas de su personalidad antes de emitir un juicio sobre la importancia de su trabajo.”
2005.
[1] En 2004 fue denunciado ante la Procuraduría General de la nación acusándole de catorce irregularidades: concesión de títulos de maestría sin respaldo legal, desde 1998; otorgar títulos de maestría a tres investigadores, sin cumplir los requisitos académicos establecidos para el efecto; concesión de títulos de Maestría en Lingüística Hispanoamericana y Literatura Hispanoamericana con programas y reglamentación que no les corresponde; conceder título de Doctorado a José Manuel Rivas Sacconi sin respaldo legal; saqueo de importantes obras literarias de la biblioteca de la Institución durante 9 meses a partir de diciembre de 1992; irregularidades en los contratos suscritos especialmente con la Editorial Presencia y los convenios celebrados con la Fundación Julio Mario Santo Domingo; descuido y negligencia por y en la imposición de multas cuantiosas al Instituto por parte de la DIAN; ausencia de archivos en sus secciones, como lo ordena la Ley; cierre irregular del Departamento de Lenguas Clásicas; remoción irregular de varios docentes del Seminario Andrés Bello; irregular manejo de rubros presupuestales y del Patrimonio Nacional; nepotismo; desempeño de cargos incompatibles con la Dirección del Instituto Caro y Cuervo; gastos innecesarios generados por el mantenimiento de vehículos. Después, ese mismo año, se le investigó por tener pensión otorgada por la Universidad Central teniendo además un cargo público como Secretario Perpetuo de la Real Academia Colombiana de la Lengua, donde se sentaba al lado de Piedad Bonnet y Rogelio Echavarría.
06
Nov
2011
Jesús García Sanchez, alias Chus Visor
Según todas las crónicas, Jesús García Sánchez, conocido con el alias de Chus Visor, uno de los vendedores de poesía con mayores gananciales en varios continentes y el apoderado de una aglomeración de premios de poesía financiados con dinero público, [Premio Casa de América (6.000 Euros, más la edición del libro; Premio de Poesía Generación del 27(15.000 Euros, más la edición del libro); Premio Internacional de Poesía Ciudad de Melilla (18.000 Euros, más la edición del libro); Premio TIFLOS de Poesía, Cuento y Novela (36.000 Euros, más la edición del libro); Premio de Poesía Jaime Gil de Biedma (16.000 Euros, más la edición del libro); Premio Internacional de Poesía de la Fundación Loewe (27.000 Euros, más la edición del libro); Premio de Poesía "Fray Luis de León"(12.000 Euros, más la edición del libro); Premio Emilio Alarcos(15.000 Euros, más la edición del libro); Premio "Cáceres Patrimonio de la Humanidad"(6.000 Euros, más la edición del libro); Premio de Poesía en Lengua Castellana. Viaje del Parnaso (18.000 Euros, más la edición del libro)] fue al fin sorprendido en flagrancia tras descubrirse que ha manipulado los jurados y el ganador de una gema de 25.000 depreciados dólares americanos, en uno de esos premios, el Viaje al Parnaso.
Jesús García Sánchez, uno de los pocos impresores de poesía que ha logrado enriquecerse en el mundo, come y cena, los escasos días que pasa en Madrid, tras las visitas a las decenas de Festivales del Verso de los más remotos pueblos de América Latina, donde le dan sopa y seco, en el famoso restaurante Belarmino, de la Calle Castelló del barrio Salamanca, donde imparajitable pide boquerones y liebre, mientras tose y se incorpora otra cajetilla de Malboro, que aparte de la bronquitis crónica que ya padece, sin duda le conducirá a uno de esos enfisemas, que ni la poesía de la experiencia, que tanto privilegia, logrará apartar del camino de la parca, gran benefactora de los poetas pobres.
García, hijo de un viejo estalinista, muy afecto a la clerecía, quiso que su hijo llegara a Obispo, pero un cura medio pedófilo lo puso en el camino del comercio con la erótica declamándole al oído poemas de Clodoveo y Alcuino, Maryal-Kuhl y Álvaro de Luna, hasta que le hizo tropezar con una piedra del camino que le daño la dentadura. Con su hermano Miguel, sin embargo, frecuentó durante los años cruciales del franquismo los antros y trapicheaderos de la poesía del estraperlo y la perratería de la Cava Baja y la Corrala, donde recibieron la iluminación de hacer, a partir de unos libritos de poetas de izquierda que vendían en El Rastro, una colección de poesía, que pagada por los propios poetas hispanoamericanos con el sudor de sus estrofas, les dejara algo con qué vivir. Hoy, gracias a la colaboración de políticos como Edward Fenech Adami, Miguel de la Madrid, Belisario Betancur, Néstor Carlos Kirchner, Raúl Castro, Hugo Chávez o Marc Ravalomana, la editorial Visor de poesía es una de las mejor distribuidas entre los empleados de los gobiernos de los países del Tercer Mundo.
Chus Visor, quien según sus propios cálculos ha impreso unos ochocientos títulos en cuarenta años, --libro y medio por mes--, y quien según sus más enconados detractores, “nunca se ha leído un libro, ni siquiera de autoayuda”, también publica antologías sectoriales y nacionales, financiada por los gobiernos y las embajadas respectivas. Hace poco fue acusado por Juan Manuel Roca, el premiadísimo bardo colombiano del Festival de Medellín, de haber puesto en circulación una antología de la poesía de esa república, supuestamente confeccionada por uno de sus testaferros, a quien ha premiado y publicado en varias ocasiones, Ramón Cote Bonald, que es “desastrosa porque se mutilan los poemas. Hay poemas míos donde aparece publicada sólo la mitad, el resto no se sabe qué duende, qué fantasma los escamoteó, a lo mejor los mejoraron. Y cosas tan raras como que un poema de José Manuel Arango aparece como si fuera de Luis Vidales.” Para calmar las iras del colombiano Chus le ha premiado y publicado, obteniendo un prolongado silencio del energúmeno autor de A todos les doy con la botella.
Chus Visor que ha exprimido más de dos centenares de poetas latinoamericanos y controla con rigor adamantino las actividades político literarias de la llamada Casa de América, la nueva caja de Pandora colonial de los empresarios peninsulares desde donde sólo fomenta a los mediocres con la colaboración de una ignara secretaria de origen colombino, odia no obstante a los poetas. "Los editores de poesía somos unos gilipollas, dice. Los poetas no agradecen nada a nadie, siempre se creen el ombligo del mundo". Lo que no dice el tumefacto es que su cuenta bancaria es una de las más obesas del mundo editorial español gracias a los impagos de los derechos de autor de cientos de poetas sudamericanos a quienes les cancela con risitas y palmaditas en el culo. Todo eso la sabe muy bien el marido de Almojábana Grande, y su hermano de él, el militante del Partido Popular, Teniente Alcalde, Concejal de Cultura y Delegado del municipio a la Televisión de Granada, donde hacen los dos lo que les da gana.
06
Nov
2011
La poesía de Luis García Montero
La Jornada de Puebla publica, para ilustración de sus numerosos lectores en la península ibérica, un compendio de sustanciosas, pero cortas, disertaciones de [Joaquín Sabina, Octavio Paz, Marco Antonio Campos, Juan Manuel Roca, Piedad Bonnet, Juan Gelman, Rafael Alberti] sobre la obra del andaluz profesional Luis García Montero (Granada, 1958), candidato al Premio Nobel, Ciudad de Granada y Cervantes.
Luis García Montero militante del Partido Comunista Español y de Izquierda Unida, aficionado a las carreras de caballos de sangre árabe, ha ganado enorme prestigio como poeta desde el día que su hermano Juan García Montero, militante del Partido Popular y católico practicante partidario de que la religión incida en todos los aspectos de la vida cotidiana [Ver vínculo], se hiciera con los cargos de Teniente Alcalde, Concejal de Cultura y Delegado del municipio a la Televisión Granadina, controlando la colección Visor de Poesía [que ha publicado, sin derechos de autor, más de 200 líricos americanos], el Festival de Poesía de Granada, el Granada Hay Festival, los Premios García Lorca, Casa de América y Ciudad de Granada o la Residencia de Estudiantes de Madrid donde han colocado a su primo hermano Juan Muñoz.
Luis García Montero ha recibido numerosas coronas literarias [Premio Federico García Lorca, Loewe, Adonáis, Nacional de Poesía, Nacional de la Crítica] gracias a sus generosidades con prestigiosos vates, envejecidos o enfermos, en trance de crear alguna fundación o dejar alguna fortuna en derechos de autor, digamos Blas de Otero, Rafael Alberti, Jaime Gil de Biedma, Angel Gonzalez, pero fue condenado por la justicia a pagar a uno de sus colegas en la Universidad de Granada una indemnización de 3000 euros y una multa de otros 1800 por proferir insultos desde El Pais de Madrid contra el catedrático, mientras la esposa de Angel Gonzalez acaba de acusarle de deslealtad con la memoria de su marido y de pretender arrebatarle su herencia como viuda.
La Jornada publica para vergüenza de este relacionista del verso párrafos del cantante Joaquín Sabina [“Cómo no voy a quererlo si me sacó de una nube negrísima con el viejo paraguas cómplice de la amistad y la poesía.”], un cumplido de Octavio Paz [“Habitaciones separadas, es la obra de un joven poeta, pero ya importante.”]; la cancelación de una letra de banco por Marco Antonio Campos [director de Difusión Cultural y la Editorial de la Universidad Nacional Autónoma de México, Premio Casa de América, Premio Diana Toscano, Premio Xavier Villaurrutia, Medalla Pablo Neruda]; otro pago de otra letra muy protestada por Juan Manuel Roca [Premio Eduardo Cote Lamus, Universidad de Antioquia, Casa de las Américas, Casa de América]; un extenso elogio [“La poesía de Luis García Montero quizá sea nostálgica pero no romántica. Su lenguaje es sencillo pero no simple”] de Dario Jaramillo Agudelo firmado por su carnala Piedad Bonnet, capaz de sacrificar un crio para salir en un diario, invitados permanentes de las festividades patronales de todos los pueblos andaluces; otro cumplido [“A este poeta andaluz, los ríos de Granada, le hicieron la boca”] de Juan Gelman [Premio Boris Vian, Nacional de Poesía, Juan Rulfo, Pablo Neruda, Reina Sofía, Cervantes] y por último una picardía de Rafael Alberti [“Suelo sentir algún temor de los poetas profesores, de ésos que diariamente son obligados a dictar clases a sus alumnos. A Luis García Montero no lo conozco en ese trance, ni me lo imagino”.]
Creador junto a una de sus réplicas más costosas, un tal Alvaro Salvador, y del intrigante Benjamin Prado y otros golem de la Poesía de la Experiencia, su obra se caracteriza por un extendido biografíame, teatral o seudo novelado, donde el personaje que habla cuenta recuerdos o deseos, acerca de la cual Gil de Biedma manifestó:
“Es lamentable, eso no existía en mi juventud. Nosotros no aspirábamos al éxito social con la poesía, era otra cosa. El mundo editorial ha cambiado la condición de los poetas, hoy es posible ganar fama y fortuna y seguir siendo muy mal poeta, hay cientos de premios, de concursos, de verdaderas canonjías, que terminan por fomentar gildas poéticas, camarillas mafiosas…Y ciertamente es una vergüenza que haya tanto admirador suelto por allí. Al principio me halagaba oír que me citaban por la radio o alguien se acordaba de un poema o una línea mía, pero una cosa es la gente o el lector común y otra el gremio de los poetas y los escritores profesionales, aduladores de oficio…”
A lo que hay que agregar estas opiniones de Addison de Witt, en http://criticadepoesia.blogspot.com/ quien opina que:
“Es posible que en toda la historia de la poesía española no haya otro vate con mayor poder que García Montero. Apenas comparable con el que ejercía durante el franquismo el secretario del tirano y su primo hermano, mejor conocido como Pacón, que sometió desde su oficina del Pardo a todo cuanto poeta quería figurar en las comitivas hispanoamericanas de entonces. Garcia Montero codirige la colección pija de una de las tres editoriales de poesía más grandes del mundo, controla el 90% de los grandes premios económicos y los festivales de poesía más importantes de España, maneja a su antojo los medios de comunicación de izquierdas y derechas, es junto al déspota Chus Visor un Virrey de la Nueva España en América Latina, con su grandísimo mercado atizado por ministros y gobernantes corruptos de bancos centrales hispanófilos, mientras cientos de pobres poetas acuden de rodillas y en romería a su regazo, estableciendo un criterio estilístico del cual no se pueden salir sus incondicionales y cierra las puertas con candado a quienes no se postran ante él... Y por supuesto tiene en su contorno un grupo de pelotas nutrido y considerable que deben alabar todos sus versos a cambio de las babas de la efímera gloria. Jamás un mediocre ha sido tan poderoso y a la vez tan peligroso para la poesía (en cuanto a su capacidad para fomentar la endogamia). Cualquier posible lector que llegue a la poesía contemporánea a través de Garcia Montero, pensando que debe ser el mejor poeta del globo terráqueo dada la inflamación mediática, se dará de bruces con libros que alejan para siempre al lector y al poeta. Una “poesía” monótona, aburridora, carente de hondura lírica, con textos interminables, ahítos de ombliguismo, tedio y una ausencia de autocritica que revela la incapacidad de un avivato para reconocer su enorme fracaso literario.”
01
Nov
2011
Un poeta maldito
En 1.973 apareció la más reciente Antología de la poesía del sur de país que se conozca. Preparada por un jovencísimo admirador de Aurelio Arturo, incluye cuarenta y cuatro vates, bajo el criterio que es por comarcas, clima y orografía que se produce la buena poesía. Que eso piense William Ospina, luego de recorrer los sitios, casas, colegios, restaurantes, enamoradas y juzgados donde estuvo y trató el autor de Morada al sur, es lo de menos. Lo de más es que por ningún lado encontramos el nombre de Edgar Bastidas, uno de los más extraños poetas que haya podido existir no solo en la "ciudad teológica" sino en el mundo.
Revisando antiguos papeles en el campanario de la Catedral del Sur, un erudito alemán encontró varios manuscritos y traducciones a idiomas europeos de textos de E.B. Gracias a la prueba del Carbono-14 logró descubrir que habían sido escritos cerca del año 1876.
Dióse entonces a la tarea de indagar quién fue su autor, pero poco pudo saber. Según sus conclusiones, que estoy mirando, Edgar Bastidas habría llegado al sur muy niño y a los catorce adoptó el gentilicio de la región. Militó en el ala más siniestra del conservadurismo lo cual no impidió asociarse con algunos radicales seguidores de José Hilario López como Jesús, alias Chucho Ortiz, José Miguel Wilches o alguna patriota como Socorro Betancur todos acérrimos enemigos de la hegemonía conservadora, partidarios de cerrar las universidades, pues consideraron que "los títulos no hacen el sabio, sino que reproducen el sistema opresor". Se sabe que estuvo en París gracias a una beca que le concedieron los masones, para quienes trabajaba en un instituto conocido como BAJO MAGDALENA, sabrá Dios por qué. Que estuvo en Italia donde, según sus propias palabras en carta dirigida a un conmilitón, "cometí los excesos más increíbles, mucho más espectaculares que aquellos que cometías tú en la época de soltería” y agregaba: “algún día habrá que escribir la crónica de estos viajes para medir el grado de locura que es capaz de desarrollar un ser humano, incitado por Baco, los dioses y ninfas más amadas de la campiña romana" Desconocemos la fecha de su fallecimiento, pero dicen que murió, abrazado, escupiendo un retrato del general Rafael Reyes.
Por las fechas en que escribió a Edgar Bastidas hay que situarlo en el modernismo. Pero al analizar su obra damos con una dificultad que se torna en varias: su temática está aislada tanto de este movimiento como del anterior. No hay en sus poemas rasgos de amor filial, o de patriotismo, caracterizadores del romanticismo, como tampoco hay en ellos evocaciones a la antigua Grecia, ni a la Francia de los Luises, ni están inspirados en el extremo Oriente, y mucho menos aparecen el cisne o el pavo real o el cuervo. Más bien el búho, pero esa indagación se la dejamos a quien desee ahondar en su obra.
Por hoy daremos una muestra fragmentaria de su principal poema: Un poeta maldito, publicado en 1877 en una de las más contradictorias revistas que haya existido jamás, Sur Cultura, y con el cual ganó Doce Mil Pesos, de los rescatados del robo del Banco de la Republica perpetrado por un comando del M-19 de Abril, en un concurso cuyos jurados fueron Heraldo Romero, Ignacio Rodríguez Guerrero, Ricardo Urrea Delgado y Franco Hebal Benavidez, esperando que dé al lector un sano esparcimiento.
'"Soy cada día este cadáver
que desaparece bajo un torrente de babas
y pensar que todo se precipita para cubrirme de irrisión .
Sálvame Señor de esta piedad difunta,
el espejo no me refleja, me culpa.
Dame Señor todo el fuego que sobró de Sodoma.
Dame el fuego que encendió tus delirios.
Señor quiero arder, arder,
y caído en el limbo espiritual
suspiro por nuevos suplicios.
El sueño de mi vida nunca ha sido la belleza
sino el poder infernal
porque soy débil y aborrezco la virtud
y soy cada día un sudario de topacios fúnebres.
Dame candela Señor
los ideales que no cambian la vida, corrompen el alma,
y nunca me someteré
a las migajas de ignominia a que me han condenado.
Disfrazado de una piedad difunta
subiré al trono falso de la poesía
y dictaré un decreto:
Yo, Edgar Bastidas me sentencio a la pena capital
de vivir sin esperanza por los siglos de los siglos.
Reclútame Señor para la independencia de Angola.
Sálvame señor de esta piedad postrera.
Dame Señor leche... con Brandy Amén".
El Pueblo, Cali, Junio 21 de 1976.
01
Nov
2011
Los poetas de Samuel Moreno Rojas, el más corrupto alcalde de Bogotá
El más honrado de los alcaldes bogotanos, el recién destituido ejecutor del Cartel de la Contratación, Samuel Moreno Rojas, hermano de la media pendejadita de Iván Moreno Rojas, preso en La Picota, hijos ambos, los dos, de Samuel Moreno Diaz y la Capitana de la Anapo y asesora del M-19, directora de Sendas y desfalcadora del Instituto de Crédito Territorial, Maria Eugenia Rojas, hija única del dictador Gustavo Rojas Pinilla, alias Gurropín, en compañía de un grupo de pulcros intelectuales colombianos, enemigos de la intriga y la lagartería: el Doptor Honores sin Causa Juan Manuel Roca Vidales, hijo de Juan Roca Lemus, alias Rubayata, insigne periodista del fascismo criollo y hermano de Fabio Roca Vidales[1], quien acaba de celebrar en un aquelarre en el Hotel del Parque el 122 natalicio de Adolfo Hitler; el pulquérrimo ex-empleado por más de 20 años de Colcorupta y la Universidad Nacional, que le concedió esposa y beca, Santiago Mutis Durán, mejor conocido como el hijuemutis del para nada intrigante Álvaro Mutis, recalcitrante monárquico, enemigo del ascenso al trono de don Juan Carlos pero Premio Aznar de Poesía en las tres categorías de Príncipe, Reina Sofia y Cervantes; la distinguidísima dama de las letras Adriana Urrea Restrepo, ex-funcionaria del honradísimo alcalde Moreno, Subdirectora de Fomento a las Artes y a las Expresiones Culturales, Directora del Cultura del Distrito con Antanas Mockus, experta en banquetes en un restaurante de la Plaza de Toros, Representante del Ministerio de Cultura donde hubiese que repartir dinero, Filósofa, Doctoranda en Filosofía, Especializada en Estética y Filosofía del arte, Diseño de políticas públicas para las artes y gestión cultural, Editora y autora de un volumen sapientísimo sobre la obra de un gran novelista del caribe don Eligio Burgos Cantor, mientras celebraban el triunfo del burgomaestre y soñaban con las futuras glorias y beneficios que hubieron de depararles tan magna aventura social y política. El coplero Roca acaba de morir en Chile con el nombre de su heterónimo Gonzalo Rojas y se ha escrito, de antemano, una loa memorable ante su propia tumba.
A continuación copiamos uno de los poemas más famosos de Juan Manuel Roca celebrando los botellazos que ha dado a sus iguales para criticarlos y rectificarles el rumbo estético.
A todos les doy botella
A todos les doy con la botella:
a Giovanni Quessep por beber sólo agua de Escocia y dárselas de Dante Alilleri,
a José Luis Diaz Granados por elogiar a Santomafia, y haberse fornicado a más de trescientas mulatitas cubanas que le regaló Fidel Castro a cambio de información sobre ciertos mamertos,
a su hijo, de él, a quien crio debajo de las mesas de los cantinas donde bebía tapetusa y no haberme invitado de primero donde Gloria Luz, la millonaria dueña de la más grande casa de agio de la capital,
a José Mario por darme de la que sabemos, revuelta con maracachafa,
a Patricia Ariza por horrenda mamertov y loba de la Candelaria,
a todos les doy botella,
incluso al pálido biógrafo de Tirofijo que no fue capaz de escribir un libro sobre mi siendo que vivíamos ambos en la más absoluta soledad,
a Juan Gustavo Cobo por gordinflón y samperista, así me haya querido hacer embajador y cónsul,
a Dario Ruiz Gomez por longanizudo citador de autores que no existen,
a Alvaro Mutis por ponerme a copiarlo y sonar como él,
a Dario Jaramillo Agudelo porque no me pagó más por los talleres para que guardara silencio y no le diera mas botella así me haga publicar en España,
a Fernando Denis porque me está derrotando como me quiso derrotar el loco maricón de Gomez Jattin y entre Mameca y Dario acabamos con el cuando un bus le dio la buena muerte en Cartagena de Negras,
a Gonzalo Marquez porque no me sacó sino una sola foto con el,
a todos les doy botella,
a Rogelio Echavarría porque cuando trabajaba en El Tiempo solo se sacaba a si mismo,
a Luz Miriam Giraldo por plagiaria y porque no me endiosó como hizo con Moreno Duran y el borracho de La tejedora de coronas de cementerio,
a Jorge Cadavid porque estuvo en Estocolmo, Salamanca, Timbuctu, Malambo y Turbaco pidiendo el Nobel para él y no para mi,
a Juan Felipe Robledo porque ya no me quiere y no me invita a tomar químicos,
a Ramon Cote porque descubrí que no era Cote sino Caballero Bonald, aunque sigue siendo Barraibar,
a todos les doy botella,
a Eduardo Escobar porque escribió un gran poema lleno de cucarachas,
a Alvaro Rodriguez por ser un viejo pendejo,
al mierda de Mario Rivero, porque apenas me saco diez veces en Golpe de Dados mientras él se publicó trescientas,
a todos les doy botella,
menos a mis compinches,
mis adorados Julian Malatesta que me dio un doctorado en Catatumbo College,
Chus Visor que me da, aunque poquita, alguna platica para pasearme por la Madre Patria que tanto me gusta,
a Guillermo Gonzalez a quien le quite El Espectador y no se dio cuenta a qué hora,
a Santiago Mutis porque donde lo ha colocado su papá me ha publicado,
al cantor de la fauna el poeta de los niños y los ratones y las niguas y los ñatos el gran Horacio Benavides Tagore,
a mis idolatrados protervos del Festival de Poesia de Medellin porque me dieron gloria, fama y fortuna,
a ti, gran poeta, traducido a mil ciento lenguas nuevas y viejas Fernando Rendon,
a ti Samuel Vasquez,
a ti Gabriel Jaime Franco,
a ti Piedad Bonet, gloria de la estatura, gran poetiza de la cama y la mesa, dotora de los Andes, protetora mia,
a todos vosotros dono los mil trescientos millones de pesos que me acaban de dar.
Porque para vosotros no hay botella.
[1] Fabio Roca Vidales, [http://www.semana.com/nacion/noche-nazis-criollos/155478-3.aspx ] hermano mayor del poetastro nacional y su gran protector en España, vivió desde muy joven en la España de Franco militando en Falange donde conoció al General León Degrelle de la Legión Wallonie, la 28 División de las Waffen-SS y conocido como “el mejor soldado del Fuhrer”, autor de varios libros sobre el nacional socialismo, ha sido periodista profesional en España, Jefe de Redacción de “La República”, Jefe de Información de “El Siglo”, Director del vespertino, “ El Bogotano”, Jefe de Redaccion de la Agencia Colombiana de Prensa “Colombia Press”, Ex presidente del Colegio Nacional de Periodistas, Jefe de Redaccion del Radio noticiero Panorama de la voz de Bogota de Todelar de Colombia, Jefe de Relaciones, Prensa y Publicaciones de TELECOM,(1978-1982), Jefe de Publicaciones de la Universidad de la Salle, Ex director de revistas académicas de dos universidades, Corresponsal internacional de AMEX de Mexico, de Deutsche Press Agentur de Alemania y del periódico Alcázar de España. Caballero de la Orden de Isabel la Catolica en 1972. Secretario del Juzgado Distrital de Aduanas de Medellin, Ex juez Superior de Aduanas en la jurisdicción penal aduanera de Medellin. Cronista de planta internacional de “Cromos” y como su hermano lírida, Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar en 1976.
10
Mar
2011
Cultura, despilfarros y exclusiones
Se anuncia con cautela la celebración del cuarto de milla de Casa Silva, una de las plataformas donde hizo política María Mercedes Carranza, la única constituyente del 91 que votó a favor de la extradición de narcotraficantes, así departiera y recitara versos con Armando Holguín Sarria o Cornelio Reyes. Según Semana el 63% de los colombianos cree que el dinero, que es siempre público, va a parar a las arcas de los ladrones de cuello blanco. The Economist sitúa a Colombia de segunda en materia de fraude y los ejecutivos dicen que en 88% de los casos sus empresas serán víctimas de la rampante podredumbre inventada durante el Frente Nacional y lubricada por el narcotráfico, que ha pervertido desde la Suprema Corte de Justicia hasta las Fuerzas Armadas de la Revolución Colombiana FARC. Con recordar que el contralor del Distrito Capital ha sido destituido y el personero está hasta la corona de líos, basta.
En un país descompuesto, el sector cultural no sale indemne de los tiovivos de la contratación y malos manejos. Comenzando por los salarios descomunales de gestores culturales como Ramiro Osorio, 25 Millones [1] del Centro Cultural Julio Mario Santo Domingo, el mismo personaje que sacó, para gloria de los hermanos Rodríguez Orejuela [2], de la manga de Ernesto Samper Pizano el Ministerio de Cultura de Colombia; Catalina Ramirez, 18 Millones, de la Secretaría de Cultura del Distrito Capital; el “violinista” Santiago Trujillo, otros 18 Millones, electo a dedo por el honorabilísimo Yuri Chillán, sangrador de unos 16.000 Millones de pesos del Instituto Distrital de las Artes de Bogotá; Gloria Zea, de Botero Angulo, Holguín Holguín, Uribe Campuzano y Antei Codazzi, 16 Millones y un apoyo anual del Ministerio de Cultura cercano de los 1000 Millones, del Museo de Arte Moderno; la “Doctora” Carmen Barvo Bárcenas, 16 Millones, de Fundalectura; Ángela María Pérez, 15 Millones, con un presupuesto descomunal ignorado por todo el mundo pero controlado sólo por ellos mismos en la Sub-Gerencia Cultural del Banco de la Republica; los 15 Millones del Ministerio de Cultura y Ana María Alzate, 10 Millones, de la Fundación Alzate Avendaño. La nota de Arcadia no dice cuánto gana el “Doctor” Pedro Alejo Gómez, de Casa Silva, hijo del ex ministro de Gobierno y Educación de Guillermo León Valencia, embajador de Colombia en Rusia y la Corte de España, etc.
La corrupción, según Manuel Carvajal Sinisterra, ha sido peor para los colombianos que la prolongada guerra contra las insurgencias políticas y delincuenciales. El Frente Nacional, con la paridad política y económica para dos partidos fue la sopa de cultivo donde la peste del narcotráfico invirtió el todo “en cuanto voy yo allí”, sin mediar el trabajo o la creación. Decir que ahora vivimos sus peores momentos es una falacia. Hoy, por el contrario, puede hablarse abiertamente de ello porque la existencia y fortalecimiento de los partidos y sus organismos de prensa o los intereses de cada grupo en lucha por el poder, permiten la denuncia o la penalización. Corruptos han sido todos los gobiernos desde la misma caída del partido liberal y los que inaugurara Alfonso López Michelsen con su cuatrenio de marimba, coca y M-19 y así hasta llegar al horror de Belisario Betancur, los años de terror de Virgilio Barco y su ministro César Gaviria, y la apoteosis de corrupción, perversidad y crímenes de estado de Ernesto Samper Pizano.
Quienes creen que el incremento en los presupuestos culturales ha sido una conquista popular o del arte mismo, pecan por ingenuos y desinformados. Las instituciones culturales creadas o fomentadas por la clase política colombiana son otro instrumento para saquear el erario, con el Ministerio de Cultura a la cabeza. Una institución, que para referirse sólo a un tema, desde su creación en cuanto a la protección de las letras apenas ha servido en exclusivo a la ingesta despiadada de bienes literarios producidos por empresas españolas, que terminaron comprando El Tiempo o Caracol. La creación y dotación de cientos de bibliotecas públicas [PNLB: 1565 “bibliotecas”, 2200 libros, 5 maletas de cine, UN ordenador para administrar la “biblioteca”, un televisor, un VHS, un DVD y una grabadora], donde nadie lee un libro ni ve una película ni oye un disco, en los años de los ordenadores, Google Books, Wikipedia y la banda ancha, lo demuestra. La mediocridad, la ambición y la vida fácil de muchos de esos chicos y chicas que han pasado por las gerencias y mandos medios de esas instituciones ha sido el gancho para que prestaran depredadores servicios contra la cultura de un país que necesita mas y mas reformar su educación y enseñar a leer y escribir a los más pobres. Encarnaciones de ese prototipo pueden ser Dario Jaramillo Agudelo, Carmen Barvo Bárcenas, Ramiro Osorio, Catalina Ramirez o Pedro Alejo Gómez.
Dario Jaramillo Agudelo envejeció 25 años al frente de la Sub-Gerencia Cultural del Banco la República erigiéndose una estatua de poeta con favores a empresas e individuos que controlan el mundo cultural hispanoamericano como [Anna María Rodríguez de Casa de América; Antonio López Ortega de la Fundacion Bigott; Daniel Samper Ospina de SoHo; Esperanza López Parada de la Universidad Complutense; Javier Rodriguez Marcos de Babelia; Juan Camilo Sierra del Centro Garcia Marquez; Juan Muñoz de la Residencia de Estudiantes; Luis Garcia Montero de Visor; Manuel de la Fuente de ABC; Maria Luisa Blanco de El Pais de Madrid; Marco Antonio Campos de la UNAM; Mario Jursich de El Malpensante; Pilar Reyes de Alfaguara; Sergio Pitol del Fondo de Cultura Económica; Wiston Manrique Ardila de Babelia]. Cientos de miles de pesos costaron al pueblo de Colombia la decena de publicaciones en pro de una gloria literaria que ha desaparecido el mismo dia que dejó su cargo. Porque aun cuando sea una figura de relleno en ferias y festivales, nadie cree que haya escrito algo meritorio. Manuel Borrás, el editor español que más aire ha respirado [11 libros en 10 años] en las bibliotecas públicas americanas de la mano del omnipotente gerente cultural cree que Jaramillo Agudelo ha logrado su más grande deseo: ser invisible. A él y al Banco de la República debemos la aparición de dos de sus réplicas: Piedad Bonet y Juan Manuel Roca.
Carmen Barvo, fullera corista del Grupo que Daniel Samper Pizano apodó Promasa [Maria Mercedes Carranza, Pilar Tafur, Aseneth Velasquez viuda de Ucrós y Marta Álvarez], es gestora de Fundalectura, posición heredada de Silvia Castrillón directora de Asolectura, empresas que han contribuido a la distorsión de nuestras tradiciones literarias a través de la venta de libros para niños producidos en países del primer mundo, traducidos e ilustrados con gramáticas y diseños anodinos. Más del ochenta por ciento de los libros que esas instituciones promueven, sirven para elevar a largo plazo las ventas de empresas como Norma y Prisa. Castrillón, Barvo y Ana Roda han dilapidado formidables sumas de dinero público editando obrillas que obsequian, a través de los ladrones de Transmilenio, a los libreros de lance de San Victorino.
Otro tanto podría decirse de Ramiro Osorio y Catalina Ramirez, curtidos alfiles de los comerciantes españoles de bienes culturales. Ramirez como Osorio han vendido a los colombianos la increíble idea de que más allá de la Banda Ancha hay que hacer más bibliotecas para colocar en sus estantes más libros españoles y hay que fomentar la importación de bienes y producciones culturales exclusivamente peninsulares. Catalina Ramirez colabora estrechamente con la institución neocolonial Casa de América y Osorio acaba de abandonar el cargo más fastuoso que colombiano alguno haya ocupado jamás en la capital del reino: director de la División de Asuntos Culturales de la Secretaría General Iberoamericana. Hector Facio y Lince que les conoce sostiene que gracias a una decisión de la señora Ramirez recuperamos al competente gestor cultural: “Ramiro Osorio -dice el ilustre huérfano- está detrás de proyectos benéficos ¿? como el Ministerio de Cultura, el Festival Iberoamericano de Teatro y algunas de las becas y estímulos que el ministerio diseñó para artistas plásticos, músicos, escritores, cineastas y teatreros colombianos.” Lo que no dice es que esos proyectos son rimbombantes despilfarros para entretener grupos que luego pagaran con votos los buenos ratos recibidos con el dinero público. El grueso del dinero que el ministerio de cultura invierte en planes concertados se va en pagar las parrandas de los Carnavales de Barranquilla, De negros y blancos de Pasto, Feria del Libro, Festival de Poesía, de Teatro de Bogotá, Museo de Arte Moderno de Bogotá, Festival de Buenaventura, Festivales de Cine, Música y Hay de Cartagena, Festival de la Leyenda Vallenata de Sincelejo, de Música de Popayán, de Poesía de Medellin, Reinado Nacional del Bambuco, o el Torneo Internacional del Joropo, etc., cuyos auxilios oscilan entre los 200 y los 1000 millones de pesos anuales. Para el resto de las entidades populares los aportes no superan ni los 40 millones de que habla el manual del ministerio.
Pero la figura egregia, por excelencia, de este grupo de eminencias es el Doctor Pedro Alejo Gómez, insigne Encargado de Casa Silva. Hijo de Pedro Gómez Valderrama, ministro de gobierno y educación de Guillermo León Valencia cuando se implementaron en Colombia los planes decenales Atcon para la disolución de las humanidades, las ciencias sociales y todo aquello que hiciera recabar en las tradiciones de la lengua y la historia y el Lasso [Latin American Security Operation], que permitió la creación de las Farc.
Ex embajador en Holanda, delegado por Colombia ante la Corte Permanente de Arbitraje de la Haya, conjuez del Consejo de Estado en las secciones Primera y Quinta y delegado ante la Organización para la Prohibición de la Producción de Armas Químicas, este hijo del autor de La otra raya del tigre, uno de los más cínicos cantos al fracaso de los nacionales socialismos inspirados en las aventuras germánicas en América, suerte de enciclopedia de las vergüenzas ideológicas de los liberales derrotados por Rafael Nuñez en La Humareda, a la muerte, por suicidio de Maria Mercedes Carranza, optó, con el apeo de Ernesto Samper y Jacquie Strouss, por arrebatar a los herederos naturales o poéticos el lugar de la fundadora, tapando en la mano los motivos que le llevaron a quitarse la vida ante las ambiciones de la esposa venezolana de un ex presidente conservador, autor del Holocausto del Palacio de Justicia y otros hechos nada memorables. Desde entonces Casa Silva es una suerte de manicomio, donde como una vez dijo Ernesto Samper a Pedro Alejo: aquí debe estar todo el mundo, menos los poetas.
Como todo el mundo sabe, Pedro Alejo Gómez Villa, El poeta de las tirantas, como gusta hacerse llamar de su perro Ganda, único ser al que permite entrar y salir como pedro por su casa de Casa Silva, sólo ha favorecido a un vate y medio, a Juan Manuel Roca Vidales, y su discípulo, el castrista vergonzante Alberto Rodriguez Tosca, dilectos miembros del Club Trementina, quien siendo tan dipsómano como su jefe, ha logrado cubrirle las espaldas desde hace 25 años. Nadie sabe cuánto dinero público se han ingurgitado entre pecho y espalda este par de fanáticos de la metáfora y el anisado. Lo único que se sabe es que Don Pedro Alejo se atornilla cada mes unos 12 Millones de pesos, algo así como la media friolera de 200 Millones anuales con los cuales bien se podría dotar a las escuelas públicas del barrio de La Concordia, el más antiguo de Bogotá y vecino de Casa Silva, con unos 200 ordenadores con banda ancha para sus niños.
La cultura, como recordó una memorable nota Antonio Caballero, no puede ni debe depender del arbitrio de los empleados de los estados, sean democráticos y menos, totalitarios. Porque justamente La Cultura nada tiene que ver con los establecimientos o es el fundamento de la crítica a esos estados. Creer que Ramiro Osorio, Catalina Ramirez o Pedro Alejo Gomez pueden controlar la cultura de las ciudades colombianas o de la nación es delirio. Ni Franco, Goering, Jdanov, Fernández Retamar, Fernando Rendón, doña Guillermina Carvajal o alguno de sus Golem o ilustres huérfanos podrán impedir que cuestionemos y critiquemos sus despilfarros y exclusiones. También caerán, como ruedan en un mundo cada dia mas libre, gracias a la Internet, aquellos que han hecho del fraude y la corrupción fundamento de sus poderes.
Producir espectáculos, shows, no es función de los intendentes de la cultura de un país. La Cultura y sus productos crean maneras de ser y pensar, son la identidad de un pueblo, cambian y corrigen los rumbos de las políticas y corrientes del pensar. Pero si la música, el baile, las narraciones, el poema, el cine, la radio y las televisiones son cultura, no pueden ser reducidas a un espectáculo, tienen que hacer pensar para vivir, para borrar de nuestras conciencias las perversas conjeturas de la vanidad y el dinero. Y eso es precisamente no hacen los señores y damitas de quienes he venido hablando.
¿Qué irá a hacer Sergio Trujillo, me pregunto, con esos 16.000 mil Millones que han puesto en su bolsillo?
Averígüelo Nadie, es decir Juan Manuel Roca.

23
Feb
2011
Hijo de Tigre sale pintado

Samper Pizano y Samper Ospina recorren Colombia haciendo chistes.
En el último Carnaval de las Artes de la Fundación La Cueva, evento sufragado por numerosas entidades [estatales y privadas], públicas todas, donde las estrellas del espectáculo refrendan que resistir es vencer, con edades que despiertan mas compasión que asombro: Cuco Valois [1937], Alberto Fernández Mendiola [1927], Sonia Bazanta Vides [1928], Tuku Mtukudzi [1925], Piero de Benedictis [1925], Judith Bustos [1924], Amelia Martinez [1925], Alfonso Melo [1925] o Cristobal Díaz Ayala [1930], duendes de un ayer desvanecido, rescoldos de las grandes luminarias, sobresalieron en sus cuatro noches dos personajes de la farándula muy diferentes a esos mórbidos vestigios de la nostalgia, padre e hijo, multimillonarios en bienes y ricos en prestigio, pero maculados por la sombra de un paquidermo hermano y tío: Daniel Samper Pizano y su hijo, Golem o caricatura, Daniel Samper Ospina, ambos, los dos, los más leídos periodistas de la República del Narcotráfico.
Creo haber reconocido a DSP a finales de 1961, una mañana de Chapinero cuando cruzaba, con una ajada revista Pingüino bajo el brazo, el quicio de la mansión del doctor Eduardo Santos. El Mono Samper, apuesto muchacho de 16 años llegaba esa mañana, desde los balsámicos campos del Gimnasio Moderno, en su recién estrenada bicicleta Monark luciendo un blue jean de boca estrecha, un par de radiantes mocasines Gucci que dejaban ver la blancura de las medias y una remera gris perla, que contrastaba con los tonos verdes profundos de los pinos que flanqueaban la estancia del dueño de El Tiempo. Hacía una semana le había visto en compañía de sus amigos Rueda, Sanin, Perry, Lleras, Venegas, Mejía, Castro y Villaveces colándose en el Cine Tequendama, con la ayuda de un portero a quien sobornaban, para ver La dolce vita de Federico Fellini.
DSP fue el único heredero no sanguíneo del Doctor Eduardo Santos. Jorge Child, que parecía conocer bien la historia del testamento, sostenía que Danielito había hecho felices los últimos años del ex presidente mientras el padre de Fernando Gonzalez Pacheco, cuya madre era su sobrina, apagaba su demencia representándole en vivo a doña Lorencita Villegas, su adorada esposa, con quien no tuvo hijo alguno. Child, el economista y cronista de El Espectador, calculaba la fortuna de DSP, durante el gobierno de su hermano, en unos [US$ 5´000.000.oo] cinco millones de dólares de entonces. Hoy, con treinta libros en circulación y no menos de 500 presentaciones anuales en toda laya de festivales y saraos, su fortuna debe haberse incrementado.
DSP fue hasta la llegada al gobierno del “envidioso” Ernesto, su hermano, en medio de un escándalo por compra de votos de parte la mafia del tráfico de tóxicos para elegirlo, uno de los tres más combativos y valientes periodistas que ha tenido el país. Él mismo creó, con su poder y riqueza, la Unidad Investigativa de El Tiempo, que tantos destapes ofreció a las diversas fiscalías de los gobiernos corruptos de Lopez, Turbay, Betancur, Barco y Gaviria. Pero como Dios no castiga ni con vara ni con rejo sino en el puro pellejo, a DSP le tocó tomarse las tres tazas del caldo del aquelarre Samper-Cartel de Cali y terminó salvaguardando lo insostenible: el gobierno calavera y malicioso de su hermano, mediante la corrección gramatical de los discursos que J G Cobo Borda escribía para el presidente y que su hermano académico consideraba plagados de gerundios galicados y párrafos extensos. Fue entonces cuando el combativo periodista desapareció entre un mar de majaderías, confeccionando cosas como A mí que me esculquen, Dejémonos de vainas, Confesiones de un espermatozoide, Aspectos sicológicos del calzoncillo, Viagra, Chats y otras pendejadas o La mica del Titanic, todos, sin excepción, plagados de lugares comunes y sandeces.
Porque lamentablemente, en estos tristes volúmenes no hay humor, apenas muecas y desparpajos de la inteligencia de un hombre que siente vergüenza de si mismo por haber dejado que el carro de la historia se fuese sin él. De nada ha servido a DSP retomar tímidamente, estos años del siglo nuevo, el tono combativo del ayer, para combatir a quien sin está en la historia por muchas errores, uno de ellos, el más notorio, de haber encendido para los colombianos menores de veinte años una luz en el túnel de nuestro destino, ese que torció Ernesto Samper Pizano.
DSP recorre ahora la República del Narcotráfico ofreciendo, quizás gratuitamente, a cambio de audiencia y tenidas nocturnas, charlas con músicos y compositores valetudinarios, que nunca dilucidan los orígenes de una leyenda agónica, reseñada en dos líneas de Cien años de soledad. El vallenato tiene muy poco de memorable y no sobrevivirá. Desaparecerá cuando ya no esté en la tarima DSP, el otro inventor del género, con Alfonso López Michelsen, desde sus días como gobernador del César y luego presidente entre 1974-1978, años del marimbaje, de la narco república y el Festival de la Cacica Araujo Noguera. Como sucedió al bambuco, el pasillo y el torbellino al eclipsarse los terratenientes de la República Liberal, cuando el narcotráfico haya sido extirpado desaparecerá el vallenato.
Mientras escribo, informan que Daniel Samper Ospina llega a los 80.ooo seguidores en una red social. Es el periodista más famoso de Colombia. Un enfant gâté que ha hecho de SoHo el éxito comercial del desnudo sin invertir, como Playboy, millones de dólares, lo suyo, es desvestir a las comunes y corrientes como si fueran famosas, y estas, si quieen verse en bola, tienen que hacerlo en canje, para que sepan que no son la excepción sino la regla: todas las mujeres y todos los hombres son iguales, Yidis Medina es idéntica a Faustino Asprilla y el resto, a Natalia Paris.
Como su padre, DSO estudió en el Gimnasio Moderno y la Universidad Javeriana donde se ilustró en literatura de la mano de la plagiaria Luz Mery Giraldo, o el novelista Santiago Gamboa y el botánico Hernando Cadavid Mora quienes le revelaron las técnicas del humor mortecino, como puede leerse en este fragmento que retrata un cock-tail en horror a Ingrid Betancur Pulecio al publicar su libro:
Es una colombo-gala. Dan queso al primer marido de Ingrid y a ella mamona. Yolanda Pulecio cobra la entrada. Llegan los ex secuestrados. La hija del Presidente con el vestido pastel que usó en la posesión de su papá. Junior Turbay trata de comerse el pastel del vestido. Astrid Betancour da queso al embajador de Francia. 'El Gordo' Bautista aparece con Angelina y, gordo, ratero y pícaro, miserable gordo crápula y bandido, le roba un beso. Llega el sargento Arteaga con un cuatí en el hombro. Llega el presidente Santos con Edward Niño, el hombre más chiquito del mundo, en el hombro. Hay un dummy de Lecompte. El doctor Géchem confirma que se divorcia. Ingrid habla con Uribe por teléfono delante de los presentes. Doña Yolanda vigila que la llamada sea collect. Jean Claude posa lado del dummy. Entra Clara Rojas con Emmanuel, que canta Toda la vida y sorprende a la concurrencia porque está tan grande como Pachito Santos. Irrumpe Gregorio Pernía empeloto, tapándose la porquería con las manos, y reclama una noche de pasión con Ingrid, dado que su ex esposa, Marcelamar, la interpretó. El presidente Santos se enfunda en una camisa amarilla que le pasa Hector Abad Facio Lince, verdadero autor del libro de Ingrid, y dice que leyendo en este ha llorado mas que con el primero que escribió Hecticor sobre las desviaciones de su papá pero pasa la palabra a Ingrid que toma el micrófono y se equivoca: en vez de leer el primer capítulo, lee el discurso de aceptación del Premio Nobel. Jean-Claude trata de convencer al dummy de que el nombramiento de su hija no tiene nada de malo. Junior Turbay se reparte el pastel con sus amigos. Repentinamente, los ánimos se caldean. Ingrid se agarra con Clara Rojas. Edward se agarra con el cuatí. Y todos hacen el pacto de que lo que pasó en el coctel se queda en el coctel.
Aun cuando la sintaxis y la prosodia de su hijo son indignas del académico DSP, DSO es quizás el más audaz, cruel y perverso de los libelistas colombianos desde los mismos tiempos de Vargas Vila. Nadie como él, con un cinismo ejemplar, ha rociado sal en las heridas de la fealdad, vicios, defectos físicos y morales, de su clase social. ¿Qué cómo y por qué lo hace? Porque aun cuando nadie lo crea, DSO resopla por una herida que no sana en el corazón del envidioso de Ernesto Samper Pizano, su tío, que terminó con sus indelicadezas por manchar para siempre el buen nombre de su familia de pobres pero honrados cachacos. Hasta el fin de los siglos los que lleven el apellido Samper serán culpables de lo que suceda para mal en Colombia. ESP vendió la república liberal al narcotráfico.
Y como de todo hay en la viña del señor y casi siempre se encuentra coño a la medida, DSO ha tropezado con Carolina Sanín, la preciosa, inteligente, culta y excitante poeta que escribe en El Espectador, una Sainte-Beuve merecida. En una nota titulada Sátira o cinismo, ¿qué pretende Daniel Samper Pizano? aparecida hace tres años en una revista indigna de Sanín, dice algunas lindezas de su arte y persona, que bien vale poner de nuevo ante el respetable.
Para CS es inquietante que un frívolo pornógrafo que fomenta la traquetizacion del cuerpo de las muchachas colombianas, pagándoles con promesas y mas fotos desnudas en otras revistas para viejos verdes, se haya convertido, de la noche a la mañana, en voz de la opinión pública, en la guía moral que sensibiliza a la clase media sobre las conductas delictivas e irracionales de una república de narcotraficantes. Porque las notas que publica ESO no dañan nada, ni siquiera la imagen de quienes zahiere y muerde para hacer reír a sus pariguales en envidias y rencor. DSO, en vez de crítica, dice Carolina Sanin, insulta a unos gobernantes impresentables, a la totalidad de la izquierda que por detestar por igual no para en mientes, a todas la mujeres que no depilan la cuca como a él le gusta, a los pobres y pauperizados, la gente que no puede vestir bien, es decir que va mal vestida, a los feos, a los gordos, a los narigones, a los cojos, a los enfermos de la próstata, a los flojos de los esfínteres anales, a todo aquel que siendo un político en ascenso, negro o verde, suscite la ira de su envidia y el recuerdo de que ninguno de los Samper podrá aspirar como los Santos a la presidencia de Colombia.
Qué tristeza da ver a estos hombres tan inteligentes convertidos, por gracia de la desgracia de su hermano, hijo y tío en unos cómicos, que como Pernito, Machaquito, Tuerquita, Carretón y Bebe van de pueblo en pueblo tratando de hacer reír a todo el mundo a costa de los defectos morales y políticos de otros, menos de los horrendos crímenes de Ernesto Samper Pizano, el más patibulario y corrupto presidente que ha tenido Colombia.
11
Ene
2011
El Mono Rencor
Fernando Rencor —que murió en Medellín hace 62 años, pero dirige desde el blanqueado hace 21 un enredo financiero aclamado como Festival Internacional de Poesía, que según la revista albanesa Joxa “es el más político del mundo”; el paisa contumaz de proterva condición— nunca ha sido él mismo sino varios espectros e imitaciones y la mejor replica, lírica, del otro Mono, el Jujuy, recientemente fallecido de explosivo israelita.
Su nervio es una creación colectiva entre Morena de Oro, a quien conoció en un juzgado penal municipal donde trabajaba como juez el papá del gran poeta de los años cincuenta Fernando Herrera, y a quien convenció, mientras ayudaba a condenar a su marido a la pena máxima y desaparecía sus semovientes, no sólo de amancebarlo sino que le enseñó, como si fuese un nuevo Barba Jacob, a vivir de la lira; de Francisco Jota Franco, el administrador- “poeta a la fuerza”, que lidia como banderillero con la susceptibilidad de los cicateros de las ONG de la izquierda mundial mientras arregla la llegada a cada Festival de más de 7000 poetas de la UP y de otras cavernas terráqueas, o del Poeta de la Parca, mejor conocido como el Obeso de Ébano, o de Goce Yambal, otra de sus amores de juventud, y del Heredero al Trono, Eduard II, su hijo menor de 40 años, mejor vate que su padre pero muy malo para los negocios, según dicen en los bancos.
La primera vez que Rencor oyó poesía debió ser una de esas tardes en que su papá, Eduard I, de San Roque, dueño de la única agencia de viajes a los países con cortina de hierro, Rusiatta, que había en Medellín y publicador de la revista de literatura del realismo socialista Temas y la dedicada a los niños, Michinov, se sentaba, mientras buscaban en una vieja radio de galena el dial de Moscú, con los tripulantes del barco de papel de Lino Gil Jaramillo o el inefable Rogelio Echavarría y la divina Maruja Viera a declamar poemas contra la ocupación del eje a Stalingrado o las purgas contra los amigos de la clase obrera y la invasión a Checoeslovaquia.
“Era muy inculto pero seductor”, dice Juan Manuel Roca, que primero conoció al padre, entonces enemigo del suyo, Rubayata. Gracias a Roca, Rencor puedo aprenderse de memoria los poemas de Vidal Echeverría, los del Nadaísta de Cartago, los de Javier Arias Ramirez, pero a quien más imitó en esos años fue a la señora Olga de Arosemena, con quien quiso casarse para hacerse con un ingenio azucarero y el abrigo de astracán de la dama. Roca le presentó una noche en el bar de Marielita en La Candelaria a Alvaro Mutis, que lo despreció pero le dijo que ahí le dejaba a Santiago, que si era un lambón de profesión y le gustaban los viajes gratis.
Por entonces, como el atleta que era, andaba escapándose del colegio San José, de los Hermanos Cristianos, para trepar muros y robar gallinas, o burlarse de los compañeros que hacían fila o para ‘capar’ clase en la biblioteca, con la complicidad de Gloria La Piernapeluda, bibliotecaria ella. En quinto de bachillerato se voló para siempre de la escuela, donde nunca más volvería, a pesar de que no sabía ni leer ni escribir y la ortografía era muy precaria: escribía Hortografía con H.
Se volvió trotamundos, periodista político de El Giro de Medellín, cronista de La Sentencia en Cúcuta, sustanciador de penas y, como buen revoltoso, militante de todas las formas de lucha y distribuidor de Voz Proletaria, donde escribió por años con el seudónimo de JL Díaz-Granates, incluido un poema a la gloria del Doctor en atentados Albertico Santomafia. Fue en esa época cuando conoció a los poetas de la acción Luis Edgar Devia Silva y Manuel de Jesús Muñoz Ortiz, que morirían a manos de las fuerzas para-lelos de Antioquía, uno mientras dormía y el otro escribiendo con su mano derecha. Estos dos grandes poetas militantes le convencieron de que, contrario a lo que decía su padre, el no iba a morirse de hambre sino a llenarse de plata con la poesía. Entonces convenció a uno de los sindicatos del partido de que le dejaran sacar una revista de cuatro hojitas [“una revista que no sirviera para nada, una revista de poesía que se llamara Prospección”] en uno de los mimeógrafos que acababan de llegar de Alemania Oriental. Prospección, en honor a Prometeo, el hijo de Jepeto y Coja, perdió el apoyo sindical pero siguió saliendo y hoy completa 100 años y 100 números. “Es poesía indignante”, añade su amigo Jairo, “no esa cosa meliflua y pegachenta que fluía con aliento aguardientoso al final de las fiestas colombianas”.
Y la verdad que revista y festival le han dado un espacio insospechado al cartel de Rencor en Medellín. Porque lo más notable de este esfuerzo colectivo no es su persistencia, que ha resucitado al festival cuando las dificultades económicas lo han tenido flotante; tampoco el desprendimiento de los poetas que a menudo cobran pero en fama recibiendo aplausos mojados; ni siquiera es la confusión que se crea al oír poemas en lenguas tan raras como swajili o mapiripano. Lo verdaderamente impactante ha sido el público.
Según ha dicho el poeta Magnus Lutero, lo que más le ha impresionado es cómo la gente, en medio de tanto humo de cannabis y ríos de ron tres esquinas, con tanta hambre como produce la yerbita, se sienten por horas enteras a oír sin entender nada. Y lo mejor es que la gente se emociona, porque según Margaret Randal, una nadaísta norteamericana, amiga de Josemario Arbeláez, ese es el efecto de la poesía: que le den ganas a uno sin saber por qué. “No estábamos preparados para la relación que constantemente hace la gente entre su dolorosa historia y los poderes sanatorios de nuestro arte”, agrega, bajo la mirada desviada de Rencor, que hoy tiene un guayabo de todos los demonios.
Son esos momentos restauradores, estos ‘silencios multitudinarios’ del festival, los premios que Rencor más aprecia. A riesgo de sonar algo mesiánico, declara su fe en la poesía que él fomenta, como salvadora de la izquierda mundial, especialmente la que se produce en los canales de Ámsterdam, la libérrima, la de las putas en las vitrinas y el alprazolam, amobarbital, bromacepam, clorodiacepóxido, diacepam, fenobarbital, flunitracepam, glutetimida, hidrato de cloral, loracepam, meprobamato, metacualona, secobarbital y el triazolam de libre venta en sus calles, que tanto ayudan en la redacción de la poesía neo surrealista que tanto aprecia Rencor, porque produce muchos espacios de intolerancia para poder usar de todas las formas de lucha para hacerse con el parné de los contribuyentes.
Y con esa pasión cíclica, de saña y cólera que lo caracteriza, con una cobardía que todavía le sube los colores a la cara, Fernando Rencor y su fuerza colectiva han puesto la capital del crimen en el ojo del huracán porque allí lo que hay es mucho billete y poca poesía, --Medallo es la capital del perico--, y ellos, los poetas del despilfarro del dinero del contribuyente, los amigos de Manuel Marulanda Velez y el Mono Jujoy, han convertido el arte más individual en la parranda de los desempleados. Por algo uno de sus grandes esfuerzos ideológicos es una página en el idioma de Shakespeare donde difunde a quienes ya se han sometido a su codicia, avaricia, gula y soberbia. El es quien de ahora en adelante dirá quien recibe la gloria: al fin y al cabo Moises es tan irritable como Rencor y tan malo como Pedro Páramo.
El pobre Mono Rencor, que dicen los virulentos tiene más billete en Venezuela que el propio Osama Bin Laden, acaba de recibir otro sobreprecio como corredor de bolsa, el llamado Bashrahil, de El Cairo, la ciudad más democrática del mundo. Antes había recibido, de la firme mano de Alvaro Uribe Velez, la media pendejadita de más de 800 millones de pesos de por vida, cada año, incrementados por los costos inflacionarios, para que los derroche él, y sus herederos. Por algo Carlos Lozano, el director de la Voz Proletaria, le considera un genio.
02
Dic
2010
Les Belles Colombiennes
Un grupo de los más agraciados escritores colombianos ha sido transportado a Francia para una exhibición de dos semanas, coincidiendo con los festejos nacionales del reinado de belleza de Cartagena de Indias, este año medio aguado por los torrentes que han caído sobre el Caribe.
Gracias a la cooperación de las multinacionales de la Societé du spectable de que habla el situacionista Guy Ernest Debord, o la Culture du spectable, del reaccionario Marc Fumaroli, y las agencias inmobiliarias Hay Prisa Festivals y Abadfaciolince Apartmens & Condos de la mano derecha del Ministère de la Culture et de la Communication de la France de Nicolas Sarkozy, diez agraciados reporteros e insidiosos, y dos novelistas, han recorrido cuarenta y tres pequeños municipios belgas y franceses donde peroraron en igual número de minúsculas librerías donde laburan otros tantos colombianos exiliados y abandonados de la suerte y la fortuna, acerca del fastidio que profesan al recién abolido gobierno de Alvaro Uribe Velez, promovidos eso si, durante esos ocho años en toda laya y suerte de eventos del libro, con el dinero de la prosperidad democrática de este último.
Según el traductor al ruso y al español del prestigioso libro del llamado en todas partes El Huérfano Ilustre, [por ser el único en Colombia entre cuatro millones de desplazados y perseguidos por Carlos Castaño que pudo hacerse rico y famoso con la muerte de su padre mientras leía un soneto apócrifo de Borges,] Don Hector Abad Facio y Lince, el interés de los franceses por la actual literatura nacional no depende tanto de las buenas traducciones, de las editoriales o cosa parecida, sino de la continua labor de los propios escritores y de sus padres, que han invertido mucho dinero enviándolos a Paris y pagando las traducciones de sus libros. Sin embargo, uno de los escritores descartados, el manizaleño Eduardo Garcia Aguilar, que trabaja en France Press y no se explica aun cómo Alvaro Mutis permitió que lo excluyeran, dice que en vez de la nómina que da ahora vueltas por todas partes, medio borracha, medio perdida, medio zonza, han debido traer a los de siempre, a Jose Mario Arbelaez, Roberto Burgos Cantor, Óscar Collazos, Fernando Cruz Kronfly, Ricardo Cano Gaviria y Fanny Buitrago, que si son buena gente y gastan de su bolsillo.
Nadie ha podido explicarse por qué no metieron en el paquete a Laurita Restrepo, que tanto ha hecho por la revolución y las finanzas de la cultura, o a la francesa Ingrid Betancourt, la más famosa escritora colombiana de todos los tiempos, autora, nada más y nada menos de tres de las obras capitales para entender la historia reciente de Colombia: Si sabía (1996), una investigación sobre el financiamiento de la campaña electoral del ex presidente Ernesto Samper por el Cartel de Cali; La rabia en el corazón (2002 ) [La Rage au cœur, 2001/ 2002 donde demuestra como los políticos colombianos están corrompidos por el poder del narcotráfico y No hay silencio que no termine (2010) [Même le silence a une fin, 2010 ], la terrible memoria de sus seis años de cautiverio a manos de las FARC.
Otra cosa inexplicable, es porque trajeron a un marrullero llamado Gonzalfo Sanchez Cristo, que de politólogo ahora oficia de sanador de heridas y medidor de terrenos de los perseguidos por las Autodefensas Unidas de Colombia y de El Pájaro de Guaduas. Su presencia la ha justificado un francés diciendo que como en Colombia hay conflicto él está bien en el grupo para explicar lo malas que son las novelas colombianas que tratan de eso.
Entre las intervenciones más destacadas figuran las del hijo de Rubayata, el nadaísta Juan Manuel Roca, que en un francés digno de André Malraux ha explicado a las audiencias porque diablos él es el heredero de Apollinare y por qué nadie, como al Penado 14, lo entiende en Colombia.
En Béziers, Montpellier y Burdeos, Hector Abad Facio y Lince ha estado hablando de la batalla de Verdun y como después de haberse dado cuenta de los julepes de las ametralladoras alemanas contra los soldados franceses, el decidió escribir un libro donde el llanto corriera no a mares sino en incesante goteo, como si estuviera recogiendo la platica que le paga Alfaguara por las miles de veces que cada vez que un lector lee en su libro su papá se muere. Según sus propias palabras:
“Visto desde Francia, Colombia parece un país empantanado en sus propias pequeñeces: quesitos y guerrillas y guerritas. Un país chiquito, lleno de mezquindades entre ricos de medio pelo, falto de rigor y de “Grandeur”. Todo lo hacemos estrecho: las avenidas, los parques. Vista desde Verdun, nuestra violencia parece una guerrita sin heroísmo, sin grandeza y sin futuro. Quesos y guerras las de Europa: lo nuestro es quesito y guerrita.”
Otro que se ha destacado, Madame Carvajal, mejor conocido como William Ospina Hernandez, se ha dedicado a hablar de cómo la semana anterior a su aterrizaje en Francia estando el Abadía de Westminster en Londres, tuvo una alucinación y en vez de ver las tumbas de los reyes y mercenarios vio las de los poetas, pero los ingleses, sino las de Juan Manuel Roca, José Mario Arbelaez, Alfredo Vanin, Armando Orozco Tovar, Darío Jaramillo, Fernando Denis, Gonzalo Márquez, José Zuleta y otros, preguntándose:
“¿Cómo podría estar la muerte aquí? Todo de pronto es vida, pasión, humor, ingenio, el deleite y la música. Basta avanzar un poco y estamos en presencia no de los medallones votivos sino de las aureolas de seres angélicos que están muy vivos todos, y no sólo están vivos sino que día y noche nos reparten felicidad a manos llenas con el azogue del Ministerio de Cultura?”.
Una coincidencia une tan disimiles voluntades de los escritores colombianos: ninguno, ni siquiera Vallejo, ha mencionado a Belisario Betancur, ahora que se han cumplido treinta años del Holocausto del Palacio de Justicia y la Catástrofe de Armero y el Temblor de Popayán. Ninguno tampoco se acuerda del Avión de Avianca en Mejorana del Campo, donde nunca estuvo Antonio Caballero, precisamente porque lo había dejado el aeroplano en Paris.
harold-alvarado-tenorio
Harold Alvarado Tenorio ha escrito poemas, ensayos, crónicas, entrevistas y diatribas sobre la poesía de todos los tiempos en diversos medios impresos y virtuales del mundo. Es Doctor en Letras de la Universidad Complutense de Madrid y Profesor Titular de la Cátedra de Literaturas de America Latina de la Universidad Nacional de Colombia. Ver
http://www.arquitrave.com
http://www.haroldalvaradotenorio.com
http://www.antologiacriticadelapoesiacolombiana.com
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