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    <message>Despu&#233;s de un tiempo sin aparecer por aqu&#237;, te leo pero no puedo m&#225;s, vuelvo a dejar un comentario, y me alegra ver que no has disminuido el ritmo. Del horror que vivi&#243; Esperanza choca la prontitud con la que lleg&#243; a Espa&#241;a, desconozco si alguien m&#225;s volvi&#243; con ella, pero desde luego son muchos los que permanecieron all&#237;, entre tiroteos e inc&#243;gnitas. La imagen de Aguirre en calcetines resulta curiosa, determina la importancia de las personas. En cada noticia encuentras ese lema de la esperanza, le das un giro para que el espejo siempre reluzca y refleje el mejor lado que cabe esperar. Y ley&#233;ndote, ciertamente, uno se asoma a ese aspecto optimista de las cosas, a ese podemos si queremos, pero imagino a Esperanza, y al resto de empresarios o pol&#237;ticos, llegando a su hogar con el desaliento de narrar una an&#233;cdota terrible, con el suspiro de quien remonta el vuelo por los pelos, y el ruido de la guerra almacenado en su memoria durante un tiempo, pero poco m&#225;s. Para que alguien cambie, me refiero a un cambio verdadero, se necesita algo superior a un gran susto. Se necesita que nos afecte directamente, es decir, que Esperanza hubiera perdido una pierna, o sus pies desclazos hubieran pisado los sesos reventados de su asesor, o haber sentido en la sien el ca&#241;&#243;n de una ametralladora mientras contemplaba la mirada vacua de un ni&#241;o de veinte a&#241;os con el dedo en el gatillo, sin saber siquiera qui&#233;n era ella, y cerrar los ojos en espera de la muerte. S&#243;lo eso hace cambiar a una persona. Sucede cada d&#237;a, cuando un famoso es v&#237;ctima de un c&#225;ncer, se vuelca en la causa, de otro modo no lo har&#237;a tanto. Cuando el hijo de un famoso sufre una enfermedad terrible, es capaz de despojarse de todas sus posesiones para inyectar econ&#243;micamente un avance m&#233;dico que llegue a tiempo de salvar la vida de su ni&#241;o. Esperanza y el resto descansan ya en sus hogares, y pronto volver&#225;n al traj&#237;n de sus rutinas, y tal vez nunca olviden el incidente, pero dudo que tomen ninguna carta en el asunto, a fin de cuentas, no eran sus hijos a los que disparaban, no s&#233; si me explico...</message>
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