- crisis económica
- globalizacion, economía: ¡estúpidos!
- la lamentable Amalia
- mandibulas rotas
- poesía maldita
- Tía Mari y la crisis
11
May
2009
ridícula impaciencia
Es así de cercana, la amalgama que se produce entre una madre y su hijo. Aunque convendremos que existen madres excelentes, veniales y hasta alejadas de la torpe insistencia que aparece al escuchar a sus hijos.
Pero en este caso, que me motiva, deberíamos decir que todo ha salido mal.
“Desde la fiesta del parto que fue accidentada, hasta el traslado del niño en su etapa infantil, por un camino esquivo y famélico, de un padre que no aceptaba su destino”.
Y después de tanto desaliño, la etapa adolescente que encontró un interlocutor masculino diferente, que aguantaba en su espalda dos fracasos anteriores. Y… nadie puede obligar a alguien a ser más padre que amante, cuando el acueducto que teje el amor de pareja es intenso y atractivo. ¡Caspita!. Los últimos años han ensombrecido la locura filial. Ya nada es posible de arreglar, cuando la muerte se aproxima indecente, a cobrar sus cuentas.
Aunque deberíamos convenir, que de tanto reproche escondido, o ambigüedades sin aceptar, o verdades dichas pero no corregidas, se forma un hilo de recuerdos. Y la memoria tiende a desvariar, en algunos más que en otros, pero el cariño se convierte en una obligación, en un desacuerdo crónico, perdida la fe de aquellos años, en que hasta los 12 o los 15, los padres o madres aguantamos hasta lo indecible. Luego se atasca el temario. Luego parece que un vaso seco y arruinado se va aproximando a ese egoísmo que separa, que aleja.
A fuerza de ser hijo y reflexionar en nuestro propio pasado, nos decimos que aquello debería cambiar, y con nuestros vástagos no debería ser igual. No tendría que asomar la razón, tan altiva y hueca. Deberíamos dar paso al amor, como lo hacían nuestras abuelas, incapaces de domesticar la sangre y el compromiso.
Pero el agua se estanca, y el cloro huele espeso y difícil, y el error nos lleva por aquella pendiente maldecida tantas veces.
Será. O fue.
14
Ene
2009
el miedo al desamor
Es tan severo como una gota que cae del canto ondulado del grifo. Le sentimos como una pena que se va metiendo en nuestros huesos. Al comienzo son desencuentros. Luego la espina se transforma en una asfixia de convivencia. Poco a poco los malentendidos van en aumento. Hasta que un día uno se ve solo, aterido en la inmensa planicie donde las almas nos vemos pero no nos atrevemos a tocar. Donde observamos, la presencia de miradas dubitativas, pero nuestra enfermedad del antiguo cariño roto, nos impide conectar con un nuevo sonido. Pasan los días, los meses el fin descubierto, se hace realidad. Con el cargamento de identidad rehacemos otra espera, otro caldo caliente, otro lecho domesticado en su obstinación de reclamar compañía.
Es el largo periodo del desamor, lamemos nuestras torpezas o las intercambiamos con alguna oreja que atrapa nuestra desdicha.
Hasta que aparece un hilo de sensualidad. De pan tierno y tostado. Es el signo que remueve nuestra paranoia por unirnos a un latido diferente. A un calor húmedo, arcaico, tan temido por la duda de si acabara en aburrimiento o depresión. El camino que nos precede, no es para cobardes. Nos clama frescura, bobadas y proyectos. De aquí en más, nada será seguro, solo miedo y sentimiento.
juan Re-crivello
Últimos Comentarios
- Haidar 2 comentarios juan Re-crivello casajuntoalrio
- Yo soy turco (los irreductibles del TC) 4 comentarios juan re Fujur juan re miguelherher
- Sábado y desencanto 2 comentarios juan re Manuel Cascales Guindos
- Cabreo y neuras 1 comentario juan Re-crivello
- El Che (1961/1965): las bases del atraso cubano 4 comentarios juan Re-crivello jonatan juan Re-crivello elpidiovaldes
Tags
- crisis económica
- globalizacion, economía: ¡estúpidos!
- la lamentable Amalia
- mandibulas rotas
- poesía maldita
- Tía Mari y la crisis
Enlaces
Buscar
Suscríbete
Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):


0 comentarios