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04
Nov 2009

Los escritores. El garaje de vida

Escrito por: juuanre el 04 Nov 2009 - URL Permanente

Algunos hablan de oportunidades, otros de la excelencia, inclusive comentan: ¡respeto al cliente!. No deja de abundar la palabrería hueca, sin sentido. Cada mañana al levantarnos entre nuestras preocupaciones están los pagos, el tirar la casa adelante, el poder llegar a final de mes. Y concedernos, algún que otro gustillo. Los escritores creamos fabulas que nos transportan a otros mundos, o realizamos brutales asesinatos que luego el lector reconstruye, hasta descubrir un hilo fino que conduce a una mente enferma. En otras, un meteorito, o un error aplasta el orden establecido y prisioneros del pánico, entre miles de muertos algún solitario ve un trazado de resistencia. A lo sumo, también escribimos de un leve amor, quien muestra una anterior relación, que aparece, para dejar en el argumento una malla de rencores, miedos e intolerancias. Multitud de cambios. Agujeros siniestros que unidos por el personaje principal nos conducen hasta el precipicio. Mientras nuestras vidas se superponen a los mundos ficticios. En tareas tales como, llevar los críos al cole, reponer la nevera o imaginar un orgasmo: ¿solitario o unido al amor?.

Hace días tuve un sueño: “me despertaba y recorría las diferentes habitaciones del piso. Una gran tormenta evacuaba fuera la sal de la incómoda naturaleza. Dentro, las paredes rezumaban agua en sus muros. Una inundación tranquila, comenzaba a tejerse alrededor de mis pies. No tenía miedo, ni preocupación, ni fastidio. Decidí regresar a mi cama”. ¿Extraño sueño o favorito de nuestros traumas?. Algún lector pedirá una interpretación o ya estará convencido de algún destello. Si miramos bien, el agua nos remite a una tienda inmensa, rellena de satisfacción. En aquel inmenso garaje de vida, nuestra madre nos anima a dar el salto. Una vez fuera, la neurosis o la histeria. La alegría o la ausencia, ¡claman!. Es cuando aparecen los vendedores de mercado, oportunidades, excelencia, caprichos.

No hay porque cumplir con tanto rigor, solo amar y saltarse -porque no, tanta fiesta de oportunidades.

19
Oct 2009

Ríos de vida

Escrito por: juuanre el 19 Oct 2009 - URL Permanente

Ríos de Vida (dos)

El sábado por la tarde me invitaron al domicilio de un matrimonio amigo; su hijo pequeño de tan solo 20 días era el ritual que nos unía. El domingo por la mañana, un familiar me avisó que la madre de un alumno -de 50 años- se había desplomado a la hora del desayuno dejando a la familia, sus recuerdos.

En este fin de semana, el sino de la vida se empecinaba en mostrar el tránsito tan distante entre dos latidos. Si Vd., lector, ha llegado hasta aquí, convendrá conmigo que el placer de vivir está tan inmerso en el presente, que: ¿quizás?,

es una consecuencia de la conciencia que amasamos en esta sociedad, fruto de esta salud biótica, que nos lleva a vivir tantos años.

La prolongación de la vida -hasta los límites de los 80 o 90 años- nos ha dotado de un material vital. Es en este punto, que podemos inferir, esas intrahistorias sucesivas de diferentes momentos e intercambios, donde el amor o el sentimiento juegan una partida extraña, indescifrable, dolorosa o alegre.

¿Quién no recuerda el primer momento de la ducha de uno de sus hijos? O el suave injerto de beso y timidez del primer amor: O la entrevista de trabajo O aquel partido de fútbol con el equipo contrario, en el cual los principales espectadores eran nuestros progenitores.

Esta sucesión de metáforas sentimentales se unen produciendo –si Vd. me acepta- matices de dolor u optimismo. Es aquella primera nevada sumada al último verano. O aquel riachuelo, que no se doblega, a pesar de ver nuestra sorpresa, al introducir nuestro pie en el líquido, fresco y calmo. ¡Es vivir!. Es quien nos enfrenta, cada día ante el reto del aburrimiento, o la creatividad.

Cuando asistimos a situaciones de nacimiento o muerte, por alguna mezquina razón, salimos de allí: ¡prometiéndonos que seremos más alegres y vitales!, ¡que no dejaremos ni un instante de amar y ser amados!.

El largo e intenso fin de semana lo concluiría jugando al bingo. “Los cartones eran de animales y cada vez que cantaban la bola, debíamos identificar un sonido que emitía un animal diferente.

Un bingo sencillo. Tan ecuánime al repartir su suerte como el río de la vida. Tan audaz como el soplo de cariño que une a dos o más personas. Tan gráfico como el niño que visite y la encantadora mujer que fui a despedir.

Lucas: Bienvenido a la vida. 20 días

Montserrat: Bienvenida a su nueva vida. 50 años

29
Jun 2009

Gelocatil

Escrito por: juuanre el 29 Jun 2009 - URL Permanente

Llega una edad en que los males imaginarios se transforman en extraños dolores de cabeza, o musculares, o la espalda se resiente. O uno siente que el alma esta desgarrada y separada de su cuerpo. Es cuando uno decide ir hasta el cajón y una pastilla de este analgésico le libera y le vuelve a un día esplendido.

Si me preguntaran cual es mi motivación para jubilarme –aún me quedan 11 años, mi respuesta seca y líquida a la vez: en el almacén del Estado –la seguridad Social, te dan los medicamentos gratis. Y entre ellos está el Gelocatil.

Dicen que Marty (el del Regreso al futuro) llevaba en su ambulancia Delorian, una caja de gelocatil. Como Marty sabía que no debía alterar los acontecimiento pasados, le mostró a John todos los avances científicos que se habían dado a lo largo de la historia (no todos, sólo los que conocía y que llevaba Delorian). Ergo: la caja de nuestro preciado analgésico.

Este producto, fue inventado por José Sánchez-Lafuente, quien trajo el principio activo, el Paracetamol desde los EE UU, desarrollando un analgésico que no tuviera contraindicaciones gastrointestinales. A partir de dicho momento se ha situado entre los cuatro primeros medicamentos españoles que se venden sin receta (11.000.000 de unidades anuales).

“Yo sufro de jaquecas de forma regular, pero un dolor de cabeza de tres pares de cojones que me dejan out totalmente. Y lo único que me lo calma es el Espidifen...”

“La aspirina nunca me hizo efecto. El Gelocatil, en cambio, si”.

“Según mi experiencia personal,

Aspirina: efecto analgésico mas rápido, pero chunga para el estomago.
Paracetamol: bueno para el estomago, pero tarda mucho mas en quitarme el dolor de cabeza”. Foro de internet

No es mi propósito entrar en el tema de la medicina que esta ya presente, la de la calidad de vida, ni siquiera en su complemento, la cirugía o la belleza de juventud.

“Quíteme esas grasas, o póngame unos pechos tales, o aumente mi miembro viril, o quítemelo por no ser parte de mi personalidad, o quíteme mis ojos estilo chino”

Los monos-humanos en sucesivas oleadas de esperanza psi-cologica nos estamos transformando: ¿hacia dónde?. Da igual. Uno de nuestros primeros medicamentos del placer, esta aun allí, en el discreto cajón, o en el gran almacén a partir de la jubilación.

¡Solo deseo acceder a ese gran almacén!

Nota

Gelocatil 650 mg comprimidos está indicado para el tratamiento sintomático del dolor de cualquier causa de intensidad leve o moderada, como por ejemplo: dolores postoperatorios y del postparto, dolores reumáticos (artrosis y artritis reumatoide), lumbago, tortícolis, ciática, neuralgias, dolor de espalda, dolores musculares, dolores menstruales, dolor de cabeza, dolor dental. Estados febriles y en las molestias que acompañan al resfriado y a la gripe.

23
Jun 2009

Mi vida italiana: Luis

Escrito por: juuanre el 23 Jun 2009 - URL Permanente

La ruta es plateada, brumosa del ocre, que dispara el calor de la siesta. Su marca rectilínea divide el profundo interior de la Pampa.

Con su ansiedad, la emigración ha depositado en pequeñas gotas, durante años, las necesidades e ilusiones.

Los edificios han crecido mezclados con un acento típico e inestable. En las tardes del domingo el tenue sonido de folklore les convoca al estudio de las típicas danzas del país. Entre la muchedumbre un hombre largo es capaz de balancearse por aquí, por allí. El edificio se parece a un budín de pan a punto de romper y desplazar a los asistentes, hasta el confín del miasma que produce el calor derretido. Los bailarines ejecutan el desacierto de la tercera generación, que les aísla en el sueño americano.
El tipo muestra su fastidio, o quizás un cierto nerviosismo. Masculla un deseo, el partido de basket que arbitrará por la tarde, dos rivales, el de casa y el Vélez. La clase media y los negros -piensa él-. Aprieta los nudillos hasta que su sonido se escamotea del infierno que allí traman.

En un segundo, su típico gesto le lleva a arquear el bigotito. Es una fina corona casi al final de su altura rectilínea y frágil. El pantalón de poplin* gris le ajusta la cintura como una bandera que marca su identidad.
Repasa su reloj y mira hacia estrado donde una de sus hijas, se esfuerza con sus pasos. Una deliciosa sonrisa le devuelve el saludo. Una mujer se ha acercado dispuesta a reemplazarle, el le saluda y se marcha. La salida se estrecha ante la aglomeración de paisanos, les empuja. Se abre paso. Fuera el calor le abruma, el asfalto se derrite como una salsa agria de bar de tipos hartos de mascar tabaco. Aquel alquitrán se pega a sus zapatos.
¿Hacia dónde ir?. Escoge la derecha, ve hacia la esquina, como la joyería de Gómez remata el final, un leve esfuerzo y un giro. Ya es posible ver el club.

El Independiente, es para él un mástil donde aguantar el tedio. Atraviesa la puerta, un salón espacioso describe una superficie en la cual treinta mesas redondas, trazan la frontera con la barra. Las paredes dejan ver un derroche de trofeos que hablan del pasado de la institución. Con su mirada encuentra una mesa y se dirige hasta ella, la silla desconchada está dispuesta a soportarle, los otros tres le miran. Una cálida astucia crece, trepa, se pega entre ellos cual musgo. Los naipes se separan y reparten dando por hecho el comienzo del juego. En la base de la silla recién ocupada, un insecto -la juanita-, mueve las alas y deja correr un líquido, lánguido en dirección al suelo.


Serie de cuentos: Adiós Luis
q.p.d.
·
Luis Veneranda
Telefonista, arbitro de basket
Año 2004

*Poplin: material inventado en EEUU, que se puso de moda en 1965

25
May 2009

Y si...

Escrito por: juuanre el 25 May 2009 - URL Permanente

“en Argentina no llega ni el otoño---Hace 34 grados en mayo...estamos asfixiados,calenturados,y no vendemos una puta bota porque las mujeres tienen los pies hinchados por el calor...y nin qué hablar de un abrigo importante... <las menopáusicas estamos en situación terminal... No me escribas nunca...seguí con la comunicación multitudinaria, total...sabés que a tu prima (…) le cuesta horrores la cibernética (amo mi vieja y querida Olivetti,el olor,el ruido de las teclas)---Estamos bien, como el mundo en general...Con elecciones adelantadas, que a nadie interesan realmente, con dengue y gripe porcina pupulando como en el resto del mundo, barbijos mediante, con una realidad que ya no n os sorprende. Pero en general, muy bien...cuando eso significa: hijos,padres,nietos,trabajo,salud,en óptimas condiciones. y yo, escritora frustrada y porfiada, esperando que alguien, en el espacio sideral, me escriba aunque sea 2 letras personalizadas, para decirme...ALGO...todos mandan cadenas,información generalizada,pero sentimientos,emociones...CERO”-

Puff!. Es pronto para decir que las cadenas de e-mail con cosas que la gente pega y se la envía a uno para decirle algo. Hay veces que uso mi ratón para bajar hasta allí al final, por si dice, un abrazó o un beso. Firmado X. Este e-mail de mi prima –de una de ellas. Me pone los pelos de punta. Los tipos somos malos comunicadores. El grial del santo Barça nos protege –o Boca, o Manchester. O Alonso que corre desde atrás para adelante, pegando bocinazos para que se aparten.

Yo no tengo una Olivetti –eran verdes, de musgo. Tengo una gris clara, de nombre Adler, hecha en Holanda, cuando allí la globalización no había llegado y aun fabricaban radios. Era de un amigo que quiso ser escritor y publico dos libros, pero se hizo asesor y hoy es millonario. Y tiene tantos años como yo, y dejo de hacer declaraciones de renta gratis -a los vecinos de L´Hospitalet, para dejar también de ser rojo. Esa ciudad del extrarradio de Barcelona se lleno de emigrantes (el 70%) y los que éramos locales nos fuimos a buscar las segundas residencias, de hablar catalán y saludar al vecino con mirada fría y lejana. Y aguantar al mosquito tigre que vive sumergido, en nuestro derroche de agua en los jardines.

Además la sangre tira, de escritores somos dos en esa extraña familia. Mi prima y yo. Ella es la voz femenina de la sinceridad, el cariño y las cincuentonas. Las que envían power, hablan de sus cosas y hasta son capaces de ver qué narices hay debajo de la inmundicia de las relaciones personales. Pero a los tipos nos cuesta. Quedan los de más de 60 –ya están perdidos, los de 50/40, entre los que me encuentro. Somos clásicos. Es decir hemos cambiado –algo. Pero nos aburre limpiar, hacer de comer, pasear al perro o lo que nos obligue. El sofá es nuestro amante. Hemos comenzado la decadencia. Aun tenemos chispazos. Y detrás viene el tropel. Se dividen entre metrosexuales y normales. Los primeros son aquellos que cuando voy al gimnasio se ponen desnudos frente al espejo y con una maquinilla low cost, se afeitan los pechos y lo que venga. ¡Qué horror de mal gusto!. Los otros están luchando por conciliar su futuro y lo que la generación femenina les pide. Sus chicas ya han abandona los complejos de sumisión y quieren todo fifty fifty. Pero creo que ganaran la partida los metrosexuales. O al menos “salen en la tele”, y triunfan en todos los concursos de telerealidad.

Podríamos continuar. Solo decirle a mi alter ego. Con quien por cierto hacia los deberes en el mantel de la cocina. Que ella es más lista y más positiva. Y escribe mejor

03
Mar 2009

Mi vida italiana 4: El tío Mario

Escrito por: juuanre el 03 Mar 2009 - URL Permanente

Mi vida italiana 4: El tío Mario

Resulta incomprensible describir a esta persona. Nacido en Torino, llego a Argentina con tan solo 6 meses. Siempre se definía a sí mismo por ser el único Piamontes que había llegado tan joven a la vasta llanura. En los años 60 tenia la costumbre de poner en marcha su Ford T pick up de 1925 y salir de paseo por el pueblo. El viejo coche protestaba, daba un o dos golpes y echaba andar. En el pueblo todos decían ¡allí va el Tío Mario!. De profesión chatarrero, negociaba y vendía todo lo que encontrara a su paso. Su carácter afable, acompañaba el gesto de una calva que le confería el típico estilo de la gente venida del Norte de Italia. Hablaba un mal castellano, pero un perfecto piamontes, que unía con los típicos giros de manos para afirmar lo que todos presentíamos.

De apellido Pascal, como su padre –mi bisabuelo- que postrado en una cama se hartaba a gritos cuando no le hacían ni caso. Recuerdo que tuvo su padre un periodo de varios meses que no le abandonaba el hipo. Lo habían intentado todo. La familia ya harta deicidio dejar a este autor -con 8 años- intentase una cura. Me acerque hasta él, Tío Mario me observaba. El bisabuelo estirado en la cama con su bigote blanco parecía un ser inmenso que agotaba a la furia. Con un vaso de agua y sifón y un cuchillo removí aquel liquido denso. Debo confesar, que de ver a mi otra abuela curar a todos los vecinos en esa época me sentía inspirado. Acerque hasta su boca el vaso. La barbilla pinchaba con un pelo de dos días canoso y grave. Él se dejó llevar y su boca abierta y rosada arrastro tras de si las burbujas. Un silencio dio paso a un sonoro eructo. Salí de la habitación en volandas. ¡Era un héroe!. Tío Mario puso en marcha su Ford y juntos salimos a dar un paseo. Las calles se abrían cual ciénaga para dejar pasear nuestra torpe alegría. ¡Habíamos curado al Pascal!. Desde la cama quizás aquel autentico hombre raíz y nervio de la familia reía del atrevimiento.

El Tío Pascal tenia una pasión secreta. Cada mañana recogía las apuestas de la quiniela en una vasta zona. La escribía en unos papelitos cortos y efímeros que llevaba como trofeo. Una vez le detuvieron y tuvo el valor de comérselos. Con el se fue un prototipo de hombre alegre, voraz con la vida, familiar, el más joven piamontes en pisar América. El también tuvo el placer de tener unos vecinos en los 50 metros de tapia que hablaban a su espalda. Familia extraña, ¿cuáquera?. Pero Los Dolan son otra historia...

juan Re-crivello

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