22 Jul 2008
Luna
Luna que engendras azucenas
En el despertar de las olas
Me preguntas por mi sueño.
Revoloteas como pinzones
Por el embellecido encuentro
De su beso y mi beso
En las lejanas corrientes
De nuestro árbol del amor
Y yo te contesto
De ese desierto que me transforma,
Que la transforma
En inanimadas alas para el amor.
Caminar por aceras estériles
Donde mi silueta es reflejo marmóreo
De un aliento gélido.
Como tu mirada,
Como su mirada…
Entre los pozos de la noche
De un latigazo delirante de su vacío, de tu vacío
¡No danzaremos con las hogueras¡
¡No danzaremos con las estrellas¡
19 Jul 2008
Agujeros negros son el precipitar de estrellas
Que se remojan en acantilados de sal
Donde un corazón de hielo
Se aferra una soledad perpetua
Como prisionera de una ilusión desvanecida,
Arrancada con su travesía de silencio
Del influjo de los vientos del sol.
17 Jul 2008
El beso
Se levanto de su sillón como mecedora del tiempo. Se acerco a su vieja estantería que tenía tantos años como ella y, de ahí, cogió un álbum de fotos. Fotos de tiempos pasados, de un ayer que se mezclaba con el hoy. Sus manos le temblaban, su pelo cano era hermana gemela de la plateada. ¡La plateada ¡ Esa noche enigmática en cada uno de sus cráteres, cada uno de ellos tenía algo que contar de sus vivencias pasadas .
Con su lento andar y ese álbum entre las manos se sentó en su sillón, una lámpara y la luz de la luna serían las guías para ese recorrido por su vida. Sacudió el polvo de las tapas del álbum de fotos y unos leves estornudos la cazaron. Cuando pasaron sus ojos estaban humedecidos. Abrió el álbum. Y, allí , estaba ella . Su primera foto era de cuando había nacido. Estaba desnuda, como recién bañada. Ello le hizo gracia. Paso la página, la siguiente foto era de su juventud. ¡Ay su juventud ¡ La foto fue sacada con un chico . Un chico pelirrojo y con pecas en la cara. Se trataba de Gregot. Su primer amor. Se hallaban en la playa, una playa coronada por un sol naciente refulgente. Recuerda muy bien como fue su primer beso, ese beso alado de complicidad y que convergía a un cosquilleo en sus labios. Se ríe. No sabía como besar. Era el primero . ¡El primero ¡ Un hormigueo la fue escalando por cada uno de sus músculos hasta llegar a su tez . Se enrojeció tanto que su cara parecía un fresón. El también. Después no supo que hacer. Los calores la oprimían por lo que decidieron desnudarse y darse un chapuzón en ese océano de aguas verdes.
El baño duro unos instante, el cielo fue tomando un color cenizo y las primeras gotas ya empezaban a caer. Por lo que salieron, esperaron como pudieron a secarse y se vistieron.
Las primeras palabras le llegan ahora a ese salón en que esta sentada a media penumbra, escucha perfectamente lo que le dijo el .
- Me das un beso
- ¡Un beso¡
Suspiro ella. Después de pensarlo y que la vergüenza le danzara se lo dio. Sí , se lo dio. Sus labios al principio no se encontraron. Eran tan torpes…. Lo tuvieron que intentar repetidas veces hasta que sus labios con sabor a sal se unieron en el esplendor de unos fuegos artificiales. Su sensación de aquella primera vez, de aquel instante lo llevaría eternamente en su mente hasta que la vida se acabase. Ese primer beso, como explicarlo. Es una explosión donde dos cometas colisionan y el rubor les atiza bonanciblemente. Posterior a ello no supieron que hacer. Se sumergieron en un mar de dudas.
¿Esta bien lo que he hecho? Recordaba a su madre en esos momentos:”¡Ten cuidado con los chicos que son unos pillos ¡”. Ese pensamiento la recorrió aceleradamente. Su corazón latía desbaratadamente, una mezcla de aquella sensación y las palabras de su madre. Por lo que a la tercera vez salió corriendo dejando al pobre Gregot, que mala intención no tenía, colgado. Se juro que no lo vería más pero ello no era muy cierto. En el instituto se lo tendría que encontrar.
Pasó aquella página de su álbum de fotos y, ahí, estaba su padre. Ante esa imagen incorrupta en el tiempo sintió lastima y añoranza.
Su padre había muerto en sus años de juventud. Una mañana de verano cuando realizaba las faenas del campo con la fresca se olvido parar el motor del tractor. Sin darse cuenta e inexplicablemente el tractor pasó por arriba de él. ¡Llantos ¡ Solo llantos hubieron aquel día y en días posteriores . Desde el pueblo y vestidos de negros la gente venía con antorchas por la noche en honor al difunto. Alrededor de la casa las iban poniendo, lo que aquello parecía decenas de luciérnagas velando al muerto. El dolor de su madre era intenso. Un dolor que contagiaba a cualquiera que estuviera a su lado. No había manera de consolarla y consolarse ella así misma. Gregot a eso de la madrugada vino a visitarla. No lo había visto desde aquel día en la playa. En esas horas hasta que el astro rey corono el nuevo día se mostró muy amable, tan amable que su madre lo percibió y con un gesto de aprobación notado por ella hizo que no se sintiera tan sola. Se quedo tranquila y más, cuando de las antorchas al derredor de la casa iba engendrando los espíritus blanquecinos de otras personas del pueblo que habían fenecido. Venían a recoger a su padre y llevárselo con ellos.
12 Jul 2008
Ella cayó entre sus manos
Cuando la plateada paseaba por allí
Donde sus besos eran destellos de sus luceros
Que las consumía como amantes de un anochecer
En la alianza a este mundo con sus aisladas pasiones
Por Ríos de libertad:
Hegemonía de las gaviotas ancladas
En el mar olivino
Y las fascinantes Pléyares sondear de sus labios
En el emocionante compromiso de acantilados
Donde el salpicar de sus pasiones
Son agua azul de sus almas.
01 Jul 2008
Los amantes
No se lo que acaece en el misterio de la noche
Cuando los cuerpos se rozan por la espiral de las espinas
Bajo cráteres remojados de blancor.
Cuando sólo derrumban su sentido
En hogueras de sábanas
Que caen por un precipicio
Donde el beso desvaído de sus manos
Es discordante con el fluir de la mar.
¡Mar del oscurecer precoz¡
Bajo el lecho de la melancolía
Los amantes
Hallan una libertad cautiva en astillas,
Hallan un abrazo desplomado en la nada,
Hallan un sueño jadeante
Ante sus yermas acaricias
Al no sentir el frescor de unos pétalos azules
Que les de vida.
Y llorar y llorar
Al océano de la nada miran
Y en la tortuosa pena caen
Quebrando sus labios en el hastío.
¡Di luna por qué¡
Sus manos son tumbas del olvido,
Son mala herida de la belleza del ayer.
¡Di Luna por qué¡
Tinieblas barruntan tu respuesta.
Observas, examinas
Y eres tu la que fundas la huída,
La que desvía el aliento
De ese amor apasionado.
Naufragan en el adiós,
Adiós a las ramas del despertar
Que con su canto son esperanza rota.
¡Gritas luna de la melancolía¡
Y ellos ascienden hasta tus ojuelos de blanquecinas arenas.
Esperamos el sonreír de tu brisa,
De esa brisa enigma de la esencia.
Mientras tanto, dormimos en caracolas de gemidos;
Mientras tanto, somos censura a nuevas auroras;
Mientras tanto, somos cipreses izados al son del viento.
27 Jun 2008
Cuerpo que se expande y contrae
Cuerpo que se expande y contrae
En la ribera de sus manos
En las raíces que emana de un espejo azul
Donde se refleja un fuego circular
A cada paso que da.
Cuerpo que emerge como centinela
De los agujeros negros que ondean
Este globo de agua y sal
Donde lentamente
Con el sabor marchito de las flores de mayo
Asciende por una cumbre de paz.
Cuerpo que en la alborada del anhelo
Se desplaza con viento norte
Por pasadizos donde erupcionan
El amor, el beso de mariposas añiles
Por su aterciopelado cuello.
05 Jun 2008
Gaviota de fuego (Microrelato)
Baja por la montaña donde el sonido mágico de las flautas la imantan hasta el océano. Bosques de oscura tonada son sombra que ha de pisar, son sombra que la socorren de un sol hostigador. A su paso la soledad es hojarasca que cruje en el gemido de su pecho. El río que a lo largo la acompaña ha dejado de cantar, es piedra y tierra donde no más que crecen recuerdos amargos. Llega al mar. Una gaviota de fuego viene a por ella. Le cuenta de ese otra isla donde el amor como volcán erupciona y barre con todo el ayer. Se transforma entonces en parte de esa gaviota de fuego que viaja por el vasto mar hasta aquel pedazo de tierra donde las puertas están abiertas.
04 Jun 2008
Navegantes del norte
Navegantes del norte. Violines que como aves son sombra de cuerpos imantados por la libertad. Un reducto de haces de polvo de estrellas que anuncia la esperanza de pisar otras tierras. Sus almas se disecan en lo subterráneo de nuevos vientos. Sus huesos son halito de una travesía que llama a la muerte en un mar de puentes brumosos. Sollozos que irrumpen en la mudez de miradas grises conquistadas por gaviotas negras que sueñan en aguas malditas. ¡La desesperación¡ El blanco palpitar de seres humanos embarcados al vacío. ¡La nada¡ ¡La nada¡ ¿A qué vienes luna?, se dicen. Nuestros corazones vagan por una frontera de calamidades donde nuestros cuerpos son asistidos por un océano de sables al rojo vivo. ¡La nada¡ ¡La nada¡ Tinieblas nos alcanzan y nos hacen caminar por veredas de sed y hambre.
03 Jun 2008
La desnudez del alba
Se encamina por la belleza
Que rota sobre tus labios.
Cobrizos océanos de seda
Me envuelven en un sueño
Que vaga a ras de tu cintura
Por la que transpiran rosas selváticas,
Donde las constelaciones es orificio
Por el cual nuestras vidas se evaden
En el corpulento fulgor de nuestros besos.
¡Ay amada mía¡
Me dices
¡Ay amada mía¡
Te digo
Palabras que florecen
En el esplendor de un sol
Que es sinfonía de los cuerpos
Gravitando en llamaradas de amor.
30 May 2008
Monólogos con la luna(1º)
Aprisa, aprisa
Te esperaba soledad
Como siempre
Entre los contrastes de las mareas
Que me embauca
Hacia un submundo de mustias flores
Sin el tierno azul de las acaricias,
Sin el balanceo plateado de los plumajes,
A la deriva por nubarrones animados.
¿Qué dices?
¿Qué hablas?
Sí, ya se,
Que eternamente serás mi amante
Como témpano de hielo,
Como templos derruidos
Cruzando en mi desencuentro.
Ubicada en cada desgajar
De mi vuelo
Por la dulce mirada del sueño.
Siempre, tan amiga.
Siempre eco de mi silencio.
Siempre palabras de mi alma
La cual ahonda
En parajes turbios,
La cual anida
En risas áridas.
¿Qué dices?
¿Qué hablas?
¿Qué si he sido hallazgo del amor?
De esa corriente de tulipanes
Acariciando mi cuerpo.
Tú, ¿qué opinas?
No ves mis pasos,
No ves mis alas abatidas,
No sientes la cascada de mi sonrisa
En un pacto con el descuido
Donde el revivir de mi corazón
Es absurdo vaivén de la clausura
De tempestad de mi mañana .
¡Mírame ¡
¡Examíname¡
¡Rastréame¡
Soy inercia
Del planear entre tundras,
Soy caída
Bajo este corrompido techo
Donde la calidez es espantada
Por el apuñalar de la esperanza.
¡Fíjate ¡
¡Me siento morir ¡
Mis llamaradas insípidas
Se hallan desbordadas
Ante toda la censura
De un sueño de amor.
¡El amor ¡
¡El amor ¡
¡Sueños de amor ¡
Playas vacías
Donde sabinas sangrantes
Aclaman a la melancolía
En las llagas de mi reconditez.
¡Sueños de amor ¡
Ahora, intranspirables a mis días
Donde la vejez de mi pecho
Sólo es reflejo
De una vida perdida
Por ese atracar
En tierras sin el cepo de la raíz
Que ahorque mi insonoridad.
Carcomida, desorientada
Sin sed que nutran
Esas huellas
Como un retoñar de la vida.
¡Sí soledad ¡
Soy océano, soy tormenta
De muertos flotantes.
¡Pétalos raídos ¡
Sin la sedosa frescura aromatizante
Que se alza al alba.
Pero, ¿sabes?
Me deleita tu sombra:
Apagada, serena,
Manto de terciopelo
Que acecha mi nada.
¡Sí , la nada ¡
Esa nada
Que nos lía
Por los abruptos acantilados
De la tristeza,
De la libertad utópica,
De la marginación
De mi fragancia.
Esta fragancia
Que estación tras estación
Se ha ido troceando
Hasta no más que ser
Estela de sables.
Ya sabes soledad
No espero nada,
No espero a nadie.
Sólo, el revuelo prodigioso
De las aves en el crepúsculo.
Sólo, la tierna atmósfera
De las olas
Sobre mi desnudez.
Sólo, el silbo de los boscajes
A mi olvido.
¿Por qué será?
Tal vez
Porque nunca sentí
El roce de su cuello
Sobre mis manos,
Estas manos desamparadas,
Infértiles para la ensoñación,
Sólo estas paredes que me astillan.
Tal vez,
Porque nunca sentí
Un “ te quiero”
Sólo, el susurro de agujeros negros
Dando zoco a mis deseos.
¡Constelaciones esfumadas¡
¡Desertización de mi ímpetu¡
¡Agotamiento precoz ¡
Pero, a veces,
Sólo los sueños
Son balada infranqueable
Donde tú no te acuestas, no me tocas,
Donde mis profundidades
Hace señas de un arco iris
Para yo ser jinete
De la maravilla revolucionaria
En mi letargo,
Sin la mortandad
De las plomizas nubes
Que pasan
Sin presentar esa imagen
Con esa misteriosa gruta
Que me imante,
Que me gravite
Como extraordinario revuelo
De una danza de su piel
Sobre mis labios
Hasta el éxtasis.
¡Sucumbir como presa
De su aliento ¡
No, ¡no ¡
Sólo, el tuyo soledad,
A veces abismo
En el retozar de mi encuentro
Por calles solitarias.
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- 2 comentarios Dunia casajuntoario
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