Tu ahí...(prosapoetica)
Las mareas se embravecen. Ascienden por acantilados donde el sollozo efímero llega a las constelaciones donde se dibuja tu rostro, tu rostro. Te llamo rompiendo así el sueño eterno de tus besos presentes, de tu sonrisa sencilla predominante en la sibilina danza de mi danza, de mi danza. Somos frágiles, la levedad a bordo de un velero que marca las nubes de unos albatros desfallecidos que no distinguen las tierras donde las lágrimas se mecen, se mecen. Cruzamos el desamparo de unos muros cuyas...
¿QUÉ QUEDA?
El mar reposa en calma, Esa calma de los añejos recuerdos Que se mezclan con aves subterráneas En busca de su amor. ¿Qué queda? Grises piedras que culminan en lodazales Donde por donde mis piernas andan Al compás que una ráfaga de cuervos Me invitan a beber de su aroma negro. ¿Qué queda? El tambalear de una cima donde mi grito Se hace eco en mis entrañas hasta estallar En un desierto que todo lo mata, que todo lo barre. El mar reposa en calma, En el prospera ahora el olv...
María(relato)
La espesura de la arboleda impedía que los rayos solares penetraran al mediodía en el bosquecillo. Un bosquecillo que se encontraba a las afuera de la ciudad. Un pequeño pulmón ante tanta polución. La calma y la tranquilidad eran llamas que lo albergaban. Allí acudía a menudo María. María una mujer de mirada gastada y tez blanca. Ahí desconectaba con la ciudad y el ritmo frenético que en ella se lleva. Sus pasos por ese bosque eran lentos y serenos. Ella era serena. Allí por unos instantes po...
María(relato)
La espesura de la arboleda impedía que los rayos solares penetraran al mediodía en el bosquecillo. Un bosquecillo que se encontraba a las afuera de la ciudad. Un pequeño pulmón ante tanta polución. La calma y la tranquilidad eran llamas que lo albergaban. Allí acudía a menudo María. María una mujer de mirada gastada y tez blanca. Ahí desconectaba con la ciudad y el ritmo frenético que en ella se lleva. Sus pasos por ese bosque eran lentos y serenos. Ella era serena. Allí por unos instantes po...
las arboledas...(relato)
El sol serpentea por las aceras de la ciudad en cada calle donde los árboles con su tono dorado mecen el fresco a los que pasan baja su sombra. Ella, con los hombros caídos, con sus ojos firmes en el suelo anda como agazapada en un pensamiento, en una reflexión que años y años ha estado pisándole los talones. Cruza la calle, enfrente se encuentra un añejo parque de árboles viejos. Se sienta en uno de los bancos. En uno de esos de madera donde la gente no suele pasar. De pronto, sin ella esper...
El vaivén de las olas...
Las nubes muerden su vientre que a la deriva la mira y la mira en el engendrar de una noche que en su extensión la sacude con el amor. Su cuerpo desnudo como camino de la perfección ante la observación nítida de ella. El sudor del verano las llama con la alegría y la calma que aporta una sobre otra, otra sobre una en el surcar de sus sueños. No desean despertarse de esa maravilla que sus caricias transcurren de manera sutil en un círculo de intimidad. La paz es velada por el beso, el beso e...
Montedeu y el violinista
El violinista no dejaba de tocar, ahí, en el casco antiguo de la ciudad. El bochorno apresaba a la ciudad con su peculiar panza de burro. Por allí, mientras tanto, pasaba Montedeu con sus piernas artificiales, con su timidez de costumbre. El había llegado en una patera hacia meses de donde por lo trágico del viaje le amputaron las dos piernas. Mi querido Montedeu ya puedes caminar y pronto conseguirás tus propósitos. El violinista sigue ensimismado en su violín y Montedeu se pa...
Sus ojos buscaban...(relato)
Sus ojos buscaban el amanecer, el se tendría que marchar a trabajar y ella sola, en casa, invitaría a su mejor amiga para pasar la mañana con una dulce charla donde las penas se ahogan y un café que despierta sus corazones. Sus ojos buscan su espalda, esperando algún movimiento que le diera la señal de que ya se iba a la ducha y ella sola, en su cama, amparar el sueño de su amiga, ese sueño que llena todo el vacío que ella poseía. Sus ojos buscan como se va, como su despedida es una pradera d...
Encantada...(poesia)
Encantada, El trinar de los pájaros es fuente Por el que un remanso de paz Erupciona al vaivén de mis pies descalzo En su danza con el alba, con el alba. Los sueños de esperanza regresan De su largo viaje por el pasado, Se vuelven piedra que no se ha de tallar, Y deprisa, deprisa somos llamas Donde la calma con su vestido de luna blanca Fragua los latidos del alma Que se vuelven hechizos de un mundo De paz, paz.
El paso de las horas...(relato)
Pasan las horas, los días, las noches y en el corear de los pájaros que en la madrugada tienden sus alas a una luz cuya fuente de la que emana el sabor de la alegría. El sudor corretea por su espalda haciendo sus pasos más y más pesados. El sudor corretea por sus muslos como si fuera la amante de sus sueños tan escurridiza, tan lejana. Pero aún así se siente feliz. Se incorpora de su posición meditativa y avanza hacia el balcón de su casa no sin antes con una taza de café en su mano. Mira el ...
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