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    <message>Cu&#225;nta raz&#243;n tienes, querido amigo Octavio. Y es que, nos guste o no, la realidad indica que si el Occidente cristiano sigue anquilosado en algunos planteamientos morales es porque &#233;stos surgen y se sustentan basicamente de la idea del Dios de los fil&#243;sofos... Ocurre, sin embargo, que si por definici&#243;n Dios es un misterio, es imposible conocer a Dios en t&#233;rminos conceptuales: hablar de Dios s&#243;lo desde la perspectiva filos&#243;fica significa que "lo que es incomprensible es comprensible". Y as&#237; nos va. A diferencia de los m&#237;sticos que basan su "teolog&#237;a" en una experiencia religiosa directa y personal. De ah&#237; que tal vez sea importante reflexionar sobre un hecho que encuentro altamente significativo: cuando Santo Tom&#225;s de Aquino dict&#243; la &#250;ltima sentencia de la Suma teol&#243;gica y puso con tristeza la cabeza entre los brazos, y el escriba le pregunt&#243; qu&#233; pasaba, el Aquinate le respondi&#243; que todo lo que hab&#237;a escrito no importaba nada comparado con lo que hab&#237;a contemplado. Est&#225; claro: los cristianos de Occidente deber&#237;amos esforzarnos m&#225;s en intentar seguir el consejo de San Agust&#237;n: "Entrar en nuestras almas para transcenderlas despu&#233;s y as&#237; llegar a la regi&#243;n de la abundancia indeficiente" (Confesiones, IX, 10). Cu&#225;nto sorprende que haya ca&#237;do tan facilmente en olvido que otra gran mente del cristianismo, como es San Buenaventura, &#233;ste pensara que la experiencia religiosa era primordial. En efecto, Buenaventura sent&#243; que si profundizamos en nosotros mismos encontraremos la imagen de Dios reflejada "en nuestro propio mundo interior" (Itinerario de la mente a Dios 3, 1). Esta introspecci&#243;n, pues, era esencial para el santo. Naturalmente, era importante participar en la liturgia de la Iglesia, pero el cristiano tiene que descender primero a las profundidades de su propio s&#237; mismo, donde se ver&#225; "trasladado en &#233;xtasis por encima del entendimiento" y gozar&#225; de una visi&#243;n de Dios que transciende nuestras nociones humanas limitadas (o.c. 1,7).  

Considero tan importante la cuesti&#243;n que pone a relucir Octavio, que es preciso recordar un comentario que ya hice en un post anterior: el cristianismo, antes que ser una ontolog&#237;a es una "odolog&#237;a" (de "odos", camino), un camino que -seg&#250;n ya dije (citando a un te&#243;logo ortodoxo)- no s&#243;lo conduce hacia el exterior, a los ritos o actos de justicia, sino tambi&#233;n al interior, "de donde manan los r&#237;os de aguas vivas", all&#237; donde el flujo y reflujo de la vida y del aliento nos lleva y se nos lleva.

Y en clara confluencia con la perspectiva cristiana est&#225; tambi&#233;n, a mi pobre entender, la perspectiva taoista, budista y advaita vedanta.

En una ense&#241;anza budista se canta:

"Arremolinados por las corrientes del oc&#233;ano del samsara
est&#225;n los innumerables pensamientos de amor y de odio.
En cuanto te das cuenta de que no tienen naturaleza propia,
entonces, hijo m&#237;o, el mundo entero es de oro.

Si meditamos, como una ilusi&#243;n,
que todas las cosas son como una ilusi&#243;n,
la verdadera budeidad, como una ilusi&#243;n,
se manifestar&#225; gracias a la devoci&#243;n."

F&#237;jemonos que no se dice que las cosas son completamente reales ni que son completamente ilusorias: se dice que son "como" una ilusi&#243;n. Acto seguido se dice lo mismo de la persona que busca la liberaci&#243;n y de la meta que &#233;ste se esfuerza por conseguir: tambi&#233;n son como una ilusi&#243;n.

Por eso, el gran Chuang Tzu cantaba: 

"Es s&#243;lo debido a que existe el "ser" que tambi&#233;n existe el "no-ser" y, del mismo modo, es el "no-ser" el que nos permite hablar del "ser". As&#237; pues, el sabio no se aproxima a las cosas desde este nivel, sino que trata de reflejar la luz de la naturaleza."

Un abrazo muy fuerte Octavio, y un saludo cordial a todos.
Juan Gay&#225;.    

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    <message>Interesantes meditaciones las de Octavio y las de Juan.

Y seguro que a los creyentes nos conviene bastante la v&#237;a del silencio y del vac&#237;o para poder introducirnos en la dimensi&#243;n transcendente, y en cambio a los occidentales nos sobra un poco de la aproximaci&#243;n a la divinidad como una cuesti&#243;n filos&#243;fica.

Hasta la pr&#243;xima.
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