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    <message>Octavio: todo, absolutamente todo, habla siempre de &#201;l. Cada cultura ha intentado -e intenta- explorarlo con los medios limitados que tiene a su alcance. La astrolog&#237;a y la religi&#243;n han sido -y siguen siendo- veh&#237;culos para intentar explicar y alcanzar el Misterio que lo impregna todo. Sin embargo, qu&#233; dif&#237;cil nos resulta entender que la Cruz lo traspasa todo. Aun as&#237; hay un modo sencill&#237;simo y natural para comprender el inconmensurable Misterio: el oto&#241;o. S&#237;. Y es que a mi pobre entender es la estaci&#243;n del a&#241;o m&#225;s propicia para saborear lo que significa el haber sido hechos a Su "imagen y semejanza". Basta fijarse sino en las hojas de oto&#241;o: saben caer dulcemente. Y f&#237;jate Octavio en como se dejan llevar por el viento... &#191;No te parece una magistral lecci&#243;n de vida? Tambi&#233;n nosotros, si lo queremos y lo deseamos, podemos ser como hojas de oto&#241;o; aprendamos pues hoy mismo, en ese d&#237;a tan oto&#241;al que hace en Mallorca, a dejarnos llevar por el soplo de la Fuerza santa...

Para m&#237;, la mejor lectura de oto&#241;o es contemplar la sabia naturaleza. Y es que como dec&#237;a Rilke:

 "Es dif&#237;cil el descenso hasta Dios. Pero mira..."</message>
    <name>Juan</name>
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