24 Oct 2008
¡Salvemos la "banca"!
Son malos tiempos para demandar ayudas. Las prioridades se centran en aprobar fondos públicos para el rescate financiero.
¡Salvemos a los ricos! Después nos ocuparemos de lo demás.
Cada día hay más gente en el paro y más dificultades para llegar a final de mes.
Los precios no dan un respiro. Los comedores sociales se saturan de pensionistas y, los jóvenes sub-mileuristas no pueden cubrir sus gastos. ¡Eso puede esperar!
¡Refundemos el capitalismo! Inyectemos miles de millones al mercado financiero, con el pretexto de evitar males mayores. Los pobres “ignorantes” lo agradecerán.
Ese plan no va a resolver los problemas estructurales que han generado unos pocos, los mismos que siguen al frente del barco que hay que reflotar. Otros ya abandonaron (léase dimisión) con “flotadores dorados” y una buena carga de billetes en los bolsillos.
Que destino final tendrá todo ese dinero. ¿Servirá para reactivar la economía, ayudara a empresas y particulares? Posiblemente y tajantemente; ¡No!
Su banco o caja le pedirá mil y un requisitos para conceder un crédito (dinero que es de todos) a unos “módicos” intereses mensuales. ¿Alguna caja o banco ha reducido sus comisiones?
Ellos piden toda nuestra ayuda, no esperemos nada de su parte.
Alguien debería preguntarles porque no ayudan a reflotar el consumo y desahogar la economía de las familias reduciendo sus cuotas de comisión.
Comisión por; operaciones, por ingresos, por transferencias, por cobrar un cheque, por sacar de un cajero ajeno, por mantenimiento… ¡Por todo!
Y si necesitan inflar sus beneficios se inventan una nueva comisión.
Bancos y cajas con beneficios del 30% han estado cobrando al cliente por todo servicio mínimo, cobro de servicios a libretas con un interés de vergüenza, rozando el 1%.
Estos mismos que presentaban grandes cuentas de beneficios y exprimen a sus clientes
El Estado debería pedir cuentas de donde ha ido a parar todo el dinero. Dinero que ahora deberían poner en circulación para ayudar a empresas, familias, asalariados, jóvenes y pensionistas.
13 Oct 2008
La Gran Bacanal.
Rodrigo Rato, ex director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), pidió reformar los incentivos que cobran los máximos responsables de las entidades financieras en función de los beneficios y crecimientos logrados.
Sostiene que son una "explicación" de la crisis del sector. "Hay necesidad de revisar las reglas de capital y las posibilidades que tienen las entidades de sacar fuera de balance operaciones que generan este nuevo sistema financiero sin regulación y con altas tasas de apalancamiento".
Según sus declaraciones, los bonus e incentivos de los ejecutivos bancarios forman parte de "la agenda de discusión sobre lo que tiene que cambiar" tras esta crisis, que "tiene muchas explicaciones pero una de ellas es que los incentivos han funcionado de manera negativa" porque "todos los seres humanos respondemos a los incentivos".
Durante los años de beneficios los bonus y salarios desorbitados han sido habituales entre los altos cargos. Expertos, asesores, e incluso políticos pedían desregularizar la economía, apartar cualquier intromisión del Estado en el prospero e infalible mercado libre.
Estos mismos que repartían beneficios entre sus accionistas, auguraban la caída en cascada de la prosperidad a las capas más bajas de la sociedad.
El argumento era; si rebosa el bolsillo de dinero algo caerá al suelo para el mendigo. O lo que es lo mismo; si unos pocos ganaban tanto dinero como para no gastarlo en 100 vidas, el resto de ciudadanos también verían mejorar su economía y calidad de vida.
Los que arramblaron con todo exigen hoy normas de regularización y, extienden la mano de la avaricia pidiendo una inyección de liquidez para vacunar la inminente caída de los suculentos beneficios.
Nada de lo que se haga servirá para recuperar la confianza en este fracasado sistema. La creación de riqueza se ha quedado en las alturas, en las capas más bajas solo se acumulan deudas e inseguridad.
La “criatura” de la economía liberal, se vuelve contra el creador y las medidas tomadas para frenar el desplome se muestran totalmente ineficaces. Los Gobiernos van lanzando salvavidas, por un lado, y el pánico financiero hundiendo las barcas, por otro.
El sistema nos arrastra al abismo. Mientras unos intentan capear el temporal otros, salvados por la intervención de los mosqueteros y sus fondos ciudadanos lo celebran a todo lo grande.
Los más directos responsables de la crisis tienen motivo para brindar en su propio beneficio como es habitual. El último tiene como protagonista a Fortis, 150.000 euros en una comida para 50 personas en el hotel más caro de Mónaco. El banco belga Fortis, ha sido rescatado y se apresuran a lanzaren un comunicado diciendo que, “esto es frecuente”. El grupo bancario y asegurador Dexia, celebro el jueves pasado una recepción de lujo para más de doscientos invitados, pocos días después de haber recibido una inyección de 6.400 euros.
No hace falta que se justifiquen con frases del guion del buen directivo, ya sabemos que gastan el dinero a raudales en; caprichos, regalos, viajes, masajes… Lo despreciable es que lo hagan cuando acaban de ser rescatados de una situación grave. Mientras preparan el despido de unos 3000 empleados, hecho que también se puede calificar de “frecuente” para los dirigentes de las grandes compañías.
Un acto similar organizado por la también intervenida AIG causó un fuerte escándalo en Estados Unidos. Los “estresados” privilegiados se fueron a pasar unos días a todo lujo después que se anunciara la inyección de dinero público.
No importa lo grande que sea la pifia, siempre salen libres de culpa. Solo asumen su responsabilidad cuando reparten beneficios.
Los ciudadanos necesitan una prueba sustancial, para no perder toda credibilidad en el sistema. Algo con consecuencias imprevisibles, si retrocedemos históricamente a tiempos pasados a situaciones fatalmente similares.
Un código de conducta que ponga fin inmediato, a tanto despropósito y desequilibrio entre las capas altas y bajas de la sociedad.
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20 Ago 2008
Los beneficios privados y la deuda pública.
Cuando las cosas van mal, nos recuerdan constantemente; “hay alguien que está peor”.
Hace solo año y medio atrás, el discurso para callar peticiones de mejoras salariales, era esperar consolidar el crecimiento y los beneficios de la economía.
Octava potencia económica del mundo… diez años de bonanza… y los asalariados esperando a; ¿consolidar?
A consolidar…el fin de las cuentas positivas de resultado para volver al punto iniciar… ¡Volver a esperar!
Querían encandilar con un futuro mejor, haciéndonos creer que seriamos participes de un éxito común. Las palabras han sido sentenciadas por el tiempo y, el reparto de beneficios ha sido (como siempre) para unos pocos.
Recuerdo… hace solo año y medio; las empresas del IBEX-35 batiendo récords, el turismo (un valor seguro) imparable en la creación de empleo (temporal), los beneficios de las empresas en cotas impensables y el superávit de las administraciones públicas, los mejores del periodo democrático.
La realidad. La bolsa de los beneficios no ha llegado nunca a repartirse. Entre los sacrificados, miles de trabajadores que han perdido su empleo, y otros millones perfectamente controlados por la amenaza de perder el suyo. La primera medida que toma una empresa al amparo de una crisis es la reducción de personal. Piensan en los números y se olvidan de las personas.
Hay un enorme capital humano con experiencia profesional que acaba en las listas del paro.
¿Que nos queda de todo eso? Ricos más ricos, pobres más pobres. Millonarios más boyantes, familias más endeudadas. Trabajadores más oprimidos y mano de obra barata.
En los diez años de “bonanza” el discurso nunca cambió, ni un solo paso para mejorar los salarios y condiciones laborales. Mucha palabrería; “conciliar vida familiar y laboral”, “queremos que no haya nadie que cobre menos de mil euros”… solo hay que darse una vuelta por los hipermercados, que no paran de abrir, en pueblos y ciudades. Pregunten a sus empleados, muchos con títulos universitarios, por sus condiciones de horario y salario.
“Liberar horarios para crear más empleo”. Ocho por tres 24 horas. ¡NO! Doce por dos 24 y me ahorro uno. Jornadas de más de ocho horas, horas extras a cambio de días libres, salarios sub-mileuristas y contratos en régimen de semi-esclavitud.
“Si las cosas van a peor que me quede como estoy” la eterna consigna de la precariedad.
El discurso inmovilista, de la moderación salarial, sigue anclado en el ideario de los poderosos.
Los más ardientes valedores, son los mismos que han hecho caja y, esperan en sus yates que la crisis no ahogue la mano de obra indispensable para sus negocios.
Ahora que la crisis asfixia a las familias, esta bien recordar;
¿De quien no es la culpa?

19 Ago 2008
Obtener beneficio con la crisis.
Las hipotecas subprime y la tormenta crediticia que han desatado, han deprimido las cuentas de la banca, y acabado con una entidad que sobrevivió sin rasguños

El «ranking» anual de la revista «Institutional Investors Alpha Magazine ». La publicación explica que la retribución de Paulson puede considerarse como «la mayor demostración individual de creación de riqueza en un sólo año a lo largo de toda la historia financiera moderna». Paulson ha logrado buena parte de su éxito mediante apuestas en contra valores respaldados por hipotecas «subprime >>.
George Soros , con 2.900 millones de dólares, que avanza dos posiciones respecto al año anterior. Por su parte, James Simons , de Renaissance Technologies, obtuvo 2.800 millones de dólares, aunque esto no le ha servido para conservar la posición de privilegio lograda en 2006.
12 Ago 2008
429.800 millones ¡Viva la Crisis!
El precio del petróleo, ha echado el freno, igual que los consumidores.
Sin embargo el precio de origen baja y los precios de destino se mantienen.
Y no hablemos de los productos derivados del petróleo, esos mantiene sus precios hasta la próxima subida.

No están muy preocupados los magnates del “oro negro” por la reciente caída del 20% en los precios del crudo. Con un precio por debajo de los 120 dólares, probablemente no verán reducidos sus beneficios, ya que el aumento en las exportaciones compensará el impacto de la bajada del barril.
La profecía de, un posible barril a 200 dólares, no se ha cumplido pero eso poco importa.
Los amígueles miembros de
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