13 Oct 2008
La Gran Bacanal.
Rodrigo Rato, ex director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), pidió reformar los incentivos que cobran los máximos responsables de las entidades financieras en función de los beneficios y crecimientos logrados.
Sostiene que son una "explicación" de la crisis del sector. "Hay necesidad de revisar las reglas de capital y las posibilidades que tienen las entidades de sacar fuera de balance operaciones que generan este nuevo sistema financiero sin regulación y con altas tasas de apalancamiento".
Según sus declaraciones, los bonus e incentivos de los ejecutivos bancarios forman parte de "la agenda de discusión sobre lo que tiene que cambiar" tras esta crisis, que "tiene muchas explicaciones pero una de ellas es que los incentivos han funcionado de manera negativa" porque "todos los seres humanos respondemos a los incentivos".
Durante los años de beneficios los bonus y salarios desorbitados han sido habituales entre los altos cargos. Expertos, asesores, e incluso políticos pedían desregularizar la economía, apartar cualquier intromisión del Estado en el prospero e infalible mercado libre.
Estos mismos que repartían beneficios entre sus accionistas, auguraban la caída en cascada de la prosperidad a las capas más bajas de la sociedad.
El argumento era; si rebosa el bolsillo de dinero algo caerá al suelo para el mendigo. O lo que es lo mismo; si unos pocos ganaban tanto dinero como para no gastarlo en 100 vidas, el resto de ciudadanos también verían mejorar su economía y calidad de vida.
Los que arramblaron con todo exigen hoy normas de regularización y, extienden la mano de la avaricia pidiendo una inyección de liquidez para vacunar la inminente caída de los suculentos beneficios.
Nada de lo que se haga servirá para recuperar la confianza en este fracasado sistema. La creación de riqueza se ha quedado en las alturas, en las capas más bajas solo se acumulan deudas e inseguridad.
La “criatura” de la economía liberal, se vuelve contra el creador y las medidas tomadas para frenar el desplome se muestran totalmente ineficaces. Los Gobiernos van lanzando salvavidas, por un lado, y el pánico financiero hundiendo las barcas, por otro.
El sistema nos arrastra al abismo. Mientras unos intentan capear el temporal otros, salvados por la intervención de los mosqueteros y sus fondos ciudadanos lo celebran a todo lo grande.
Los más directos responsables de la crisis tienen motivo para brindar en su propio beneficio como es habitual. El último tiene como protagonista a Fortis, 150.000 euros en una comida para 50 personas en el hotel más caro de Mónaco. El banco belga Fortis, ha sido rescatado y se apresuran a lanzaren un comunicado diciendo que, “esto es frecuente”. El grupo bancario y asegurador Dexia, celebro el jueves pasado una recepción de lujo para más de doscientos invitados, pocos días después de haber recibido una inyección de 6.400 euros.
No hace falta que se justifiquen con frases del guion del buen directivo, ya sabemos que gastan el dinero a raudales en; caprichos, regalos, viajes, masajes… Lo despreciable es que lo hagan cuando acaban de ser rescatados de una situación grave. Mientras preparan el despido de unos 3000 empleados, hecho que también se puede calificar de “frecuente” para los dirigentes de las grandes compañías.
Un acto similar organizado por la también intervenida AIG causó un fuerte escándalo en Estados Unidos. Los “estresados” privilegiados se fueron a pasar unos días a todo lujo después que se anunciara la inyección de dinero público.
No importa lo grande que sea la pifia, siempre salen libres de culpa. Solo asumen su responsabilidad cuando reparten beneficios.
Los ciudadanos necesitan una prueba sustancial, para no perder toda credibilidad en el sistema. Algo con consecuencias imprevisibles, si retrocedemos históricamente a tiempos pasados a situaciones fatalmente similares.
Un código de conducta que ponga fin inmediato, a tanto despropósito y desequilibrio entre las capas altas y bajas de la sociedad.
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22 Ago 2008
Tipos de contratos.
¿Qué es un contrato de trabajo?
Es un acuerdo entre empresario y trabajador por el que éste se obliga a prestar determinados servicios por cuenta del empresario y bajo su dirección, a cambio de una retribución.
Derechos y obligaciones
Un contrato de trabajo supone unos derechos para el trabajador, que se convierten en obligaciones para el empresario. Al mismo tiempo, las obligaciones que contrae el trabajador se convierten en derechos de su empresario.
Hasta aquí todo está bastante claro.
Es posible, a la hora de formalizar el contrato de trabajo, estar firmando algo que luego no se ajuste a lo pactado verbalmente con anterioridad.
Añadido a la confusión por la variedad y tipos de modelos existente.
Otra cuestión es el abuso o la mala utilización de algunos empresarios.
Este post acabará con las dudas que tenemos sobre los tipos de contratos, y ayudara a los más inexpertos a evitar sorpresas desagradables.
TIPOS DE CONTRATOS
Formativos.
Pueden ser en prácticas o para la formación. En los primeros, el trabajador debe estar en posesión del título necesario para el puesto, sin que haya pasado más de cuatro años desde su obtención. La duración del contrato no puede ser inferior a seis meses ni superior a dos años, aunque se produzcan cambios de empresa. Los segundos están dedicados a jóvenes de
Por obra o servicio
El trabajador deberá realizar las tareas acordadas durante un periodo de tiempo incierto, el que sea necesario para ejecutar dichas tareas.
Por circunstancias de la producción
Las empresas recurren a este tipo de contrato ante un incremento de la producción, de la de manda de su producto, un periodo de trabajo extra... La duración de este tipo de contrato es muy variable.
Por sustitución
Pueden ser por interinidad o relevo de un trabajador. Los primeros responden a la necesidad de cubrir un puesto durante un proceso de selección (sin exceder los tres meses) o a la sustitución de un trabajador con derecho a reserva del puesto. En este caso, la duración será la que determine este derecho. Un contrato de relevo tiene el objetivo de cubrir el trabajo que deja pendiente una jubilación parcial, hasta que el empleado sustituido tenga derecho a pensión, con un máximo de cinco años.
De fomento del empleo
Destinados a minusválidos, trabajadores temporales y desempleados.
Ordinario.
Este tipo de contrato corresponde al terreno de los contratos fijos. En él no se establecen condiciones ni requisitos extraordinarios. (El mejor y más difícil que ofrezcan actualmente)
Espero les sea útil.
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