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03Feb, 2013
Críticas eliterarias XVIII: Paisajes después de la botella
Paisajes después de la botella
de
Juan Güisquisolo
Patético relato de un hombre vencido por el delirium tremens. El protagonista, un hombre que ha hecho del morapio su opio, narra, con un optimismo que debe mucho a Cioran y Thomas Bernhard, sus visiones provocadas por la incontinencia. Desde las habituales alucinaciones de insectos reptando por las paredes de su cuarto (entre las que destacan sus repetidas representaciones de chinches copulando con chinchetas), hasta las imágenes terroríficas de un ministro con barba de berberisco amenazándole con llevarle a la cárcel, el narrador describe un sinnúmero de visiones a cual más clarificadora y pintoresca. Por su belleza resalta la fantasía que muestra a una conocida estrella de cine, cuyo nombre omitimos por decencia, en el momento de meterse una botella de Rioja por cierto sitio innombrable, botella que, para sosiego del delirante, está vacía. Otra visión que impresiona por su crudeza es la que representa a un hombre que repta por una alfombra de alambre de espino para alcanzar un garrafón de tinto, garrafón que se aleja a medida que el sujeto se desgarra el cuerpo con los pinchos de la alfombra. El protagonista recurre a varios terapeutas, pero las deudas contraídas por los altos honorarios de éstos, cuando finalmente se encontraba curado, le llevaban de nuevo a aferrarse a la botella. Obra aleccionadora para aquellos que consideran que ella, la botella, es la mejor amante.
Obra publicada por Ediciones B/ODO con el patrocinio de la Asociación de Alcohólicos Conocidos.
21Sep, 2012
A Juan Manuel de Prada se le “desaparece” la virgen
♣ El escritor mariano Juan Manuel de Prada ha denunciado la desaparición de una estatuilla de la Virgen del Rocío, a la que es muy devoto (incluso achaca a la intersección de ésta la inspiración de sus últimas novelas). La pequeña figura, hecha de escayola, estaba sobre su mesa de trabajo, junto a su ordenador portátil. Una noche la dejó allí cuando se fue a dormir y al día siguiente, cuando quiso trabajar en un artículo de corte nacional-tradicionalista, comprobó que la figura no estaba allí. Cayó el escritor en un profundo estupor, incapaz incluso de encender el ordenador, pues toda su labor, incluso sus ganas, de debían a la confianza en sí mismo que le proporcionaba esta pequeña figura. La Conferencia Episcopal ha desplazado al domicilio del escritor un investigador experto en este tipo de desapariciones. La causa, al parecer, podría deberse a que la señora de la limpieza (el escritor, políticamente correcto y amigo del eufemismo la denomina “empleada del hogar perita en pasar el plumero”), que colocó sin darse cuenta un ejemplar de su libro (de Juan Manuel, no de la criada) titulado Coños, junto a la figura, no descartándose que ante la indecente lascivia contenida en el libro, la virgen haya subido a los cielos, en una huida desesperada. El escritor ha manifestado que se trata de una conspiración, pues hace años que se deshizo en una hoguera organizada por el Santo Tribunal de la Fe, de todos los ejemplares de este libro. Asegura que en la casa no quedaba ningún ejemplar, por lo que no descarta que fuera puesto ahí, junto a la Virgen del Rocío, por un enemigo del Bien y de la Cristiandad. El libro hallado ahora sobre su mesa, fue rociado con agua bendita, en un intento de aplacar el enfado de la virgen. El escritor confía en que desaparecido el motivo anticlerical y antihumano, la Virgen entre en razón y vuelva a situarse junto a su ordenador. La necesita, es su musa, su única musa.
04Nov, 2011
22Jun, 2011
Críticas eliterarias XV - Crónicas murcianas
Crónicas murcianas
de
Ray Joy Braburi
Serie de relatos sobre una tierra seca y yerta, un paisaje de canales secos, un planeta rojo de ira y ocre de color. Los mares que parecen divisarse desde el aire, son mares de plástico, plásticos que recubren los cultivos intensivos de pimientos rojos como la tierra, rojos, y azules como la política, azules.
Los relatos que contiene el libro pertenecen, más que a la ciencia ficción, a la caradura ficción, por no decir que a la política ficción, también llamada prevaricación. Fueron escritos cuando se creía que había vida en Murcia. Hoy las historias han perdido mordiente al saberse que allí sólo habitan constructores y los paisajes desolados son urbanizaciones sin agua y campos de golf que se mantienen con la orina de los jugadores. En una de las historias, titulada “la sombra del campo de golf es alargada”, un constructor se topa con un lugareño que le pregunta por qué construye un campo de golf si sabe que no hay agua, ni hierba, ni ganas, ni nada. El constructor, entonces, saca un maletín y soborna al lugareño con un montón de dinero para que declare a las autoridades que cerca de allí manan manantiales parleruelos y los pozos producen agua a raudales. El lugareño se niega y es acusado de entorpecer el progreso de la nación, la puta nación, y es denunciado ante las autoridades, que amenazan con encarcelarle, por lo menos hasta que se apruebe el plan que declare las marismas y desiertos, solar urbanizable. Su única vía de escapar del castigo es firmar una petición para un trasvase interplanetario que les permita usar el agua de un planeta cercano, llamado Arrakis-Monegrón. El lugareño así lo hace, pero resulta que pertenece a la brigada anticorrupción de la galaxia. El constructor es juzgado pero los jueces lo dejan libre de culpa y de parné. Termina la historia con el constructor caminando por un erial, pensando en la promoción de los dos millones de chalets que no tendrá lugar, y viendo en imaginario la bonita proyectada urbanización con su agua de espejismos y su riego mental, que es lo que les falta a los constructores: riego mental. El final, con el constructor muriendo de sed entre las dunas de la parcela, es ejemplar.
El resto de las historias sigue el mismo patrón, lo que provoca cansancio en el lector, harto de tanto trapicheo y tanto desbarajuste ecológico. La editorial Trasvasera-PP, con sede en la calle Génova, ofrece junto con el libro un DVD de lavado de cerebro gratuito. Gratuito el DVD, no el lavado de cerebro que, como suele suceder, se paga muy caro.
Lambert O’Really
Crítico de su Majestad
07Abr, 2011
Críticas eliterarias XIII: La tabla de Flanders
La tabla de Flanders
de
Arthur Smith Reseeyou
Durante unos campeonatos de surf en Tarifa, las continuas victorias del holandés Flanders despiertan la envidia de sus oponentes, quienes comienzan a sospechar que su tabla tiene truco. El representante de Suiza, Fahrt OhneSee, decide investigar por su cuenta tan mosqueante misterio. Disfrazado de rociero penetra en la habitación de Flanders y se hace con la tabla. Descubre que la tabla de Flanders está hecha en Pakistán, en una fábrica que emplea niños para tratar la fibra de vidrio y que grababan en los bordes suras del Corán. OhneSee piensa que la fuerza de la tabla estriba en las suras del Corán y no en los dos pequeños motores estabilizadores made in Japan que tiene acoplada la tabla en su parte inferior. Creyendo haber averiguado el misterio, OhneSee devuelve la tabla y la cena, pues ha comido marisco en mal estado. Al día siguiente OhneSee se graba un pasaje bíblico en su tabla y queda el último. ¿Será que Yavhé es inferior a Alá? Esa misma tarde OhneSee es encontrado muerto en su habitación, una habitación llena de cáscaras de camarón. La policía achaca en un primer lugar el óbito a un empacho de gambas en mal estado, pero un cabo llama la atención al inspector sobre la tabla de surf que, de cúbito supino, yace junto a la cama. Es la tabla de Flanders...
Novela de intriga de este antiguo reportero de Guerra (Alfonso) ahora reconvertido en narrador de éxito.
Lambert O’Really
Crítico de su majestad
28Ene, 2011
Críticas eliterarias XII: Antes de que vengan a castrarme
Antes de que vengan a castrarme
(Memorias de un pederasta por equivocación)
de
Ian Peter Ast
El libro, editado por Ediciones del mal, recoge las memorias de un pobre hombre que tras terminar sus estudios de pediatría en la universidad a distancia, puso una consulta en su casa donde se anunciaba, por esos deslices que tiene el destino, como “Pederasta diplomado”. Al comienzo de su periplo profesional al hombre le soprendía que los padres que le traían niños a la consulta quisieran cobrarles en vez de pagarle, y de que los niños a los que examinaba le pedían que les tocase en unas zonas corporales específicas. Al principio el pobre pediatra se resistía tanto a las sugerencias de los niños como a las exigencias dinerarias de los padres, pero poco a poco fue cediendo y se aficionó al roqueteo, lo que terminó en vicio y en que a nuestro protagonista se le viera buscando pacientes a las salidas de los colegios.
Este hombre al que le cambió la vida una palabra equivocada, terminó comprándose un trinchera de fácil apertura frontal y una líneas de Internet con ADSL para acceder a páginas donde niñito toca mayorcito y mayorcito toca niñito. Ahí empezaron sus problemas. Los niños a los que solía camelar con caramelitos, una vez en su habitación, le robaban cuando no, conchabados con otros niños del recreo, le daban una paliza y lo dejaban baldado. Decidió, después de tan poco éxito en el contacto físico, dedicarse a Internet, pero cayó en manos de una web pirata que le cobraba con tarifas que harían sonrojar a un directivo de Telefónica, arruinándole en poco más de lo que se tarda en descargar un video de Youtube. Así desengañado, probó el hombre el masoquismo, pero cayó en manos de un gremio sadomaso que lo único que hacían era comer yogures caducados y hacerse cosquillas con plumas de miraguano. Decidido a cumplir su destino, el desgraciado pediatra volvió a la pederastia y, en un arranque de desesperación, se arrimó a un niño con pantalón corto y le tocó los muslos. Pero su mala suerte quiso que ese niño no lo fuera, sino un valenciano bajito que mellaba al día varias hojas de afeitar y para colmo era cuñado del inspector de la policía local. Al pobre pederasta le cayó, además de una buenas hostias, un pleito que acabó con una condena castratoria, si tal legalismo existe.
Publicado por la editorial Libros del mal con ayuda del Fondo Ecuménico Episcopal, los ingresos del libro se destinarán a pagar las indemnizaciones de la Iglesia por los casos de los curas pederastas.
Lambert O’Really
Crítico de su majestad
13Ene, 2011
Titultextos - VIII
Yo, robot, desde que trabajo para una segunda fundación, colecciono crónicas marcianas que, siguiendo una línea de sombra, oculto en una montaña mágica, concretamente en la cabaña del Tío Tom, padre de Gog, el del libro negro, un libro que dice que Cristo paró en Éboli, donde el maestro y Margarita tratan de enseñar a un niño con pijama de rayas que así habló Zaratustra: “vida y destino equivalen a los gozos y las sombras”. Mas oyó esto la Regenta, que canturreaba la guaracha del macho Camacho, y sacando una Biblia de barro, les habló del Anticristo, ese Ecce homo con voluntad de poder y que al final fue humano, demasiado humano.
24Dic, 2010
Críticas eliterarias - XI: No sin mi abuela
No sin mi abuela
de
Ahmit Ahmbien
Estremecedor relato de Ahmit Ahmbién, una mujer iraní que buscó emigrar a Estados Unidos pero no quiso abandonar a su abuela Mahmit‑Ah en Teherán. Las autoridades iraníes deseaban que Ahmit Ahmbién saliese del país como fuera, pues enrolada en el feminismo radical musulmán ‑movimiento que reivindica el velo transparente, poder pintarse las uñas de los pies y derecho a cocina en la preregrinación a La Meca‑ había llegado a ser incómoda al régimen del imán Brujul‑Lah. Pero la mujer, terca como un mullah, dijo que no se iba sin su abuela Mamiht-Ah. El gobierno iraní, conocedor de que la abuela Mamiht-Ah poseía cierto know-how muy útil para el país, a saber, la preparación del pastel de higos con cactus al vapor, no le concedía el permiso. En el libro se narran las peripecias que la protagonista Ahmit Ahmbién tuvo que hacer para conseguir que a su abuela le dieran el visado y poder emigrar a los Estados Unidos. Especialmente emotivos resultan los momentos en que Ahmit Ahmbién debe convencer al funcionario de visados, un visadomasoquista a quien debe pisar las manos con los tacones de dos zapatos de tacón punzante y luego regalarle una sesión de lluvia amarilla. Al final, y gracias a la intervención de Amnesy International, llegan a un acuerdo con el gobierno iraní. La abuela, ahora en Nueva York, quéjase todos los días a su nieta de que Teherán ha cambiado mucho y que no encuentra ya la mezquita del barrio. Pero eso es otra historia que, a no dudar, dará para otro libro de Ahmit Ahmbién. A mi también me gustaría tener tanto morro.
Traducida del por Belén Esteban, la edición corre a cargo de la editorial Espasa-Koipe, en la colección girasol.
Lambert O’Really
Crítico de su majestad
05Oct, 2010
Críticas eliterarias IX - El otoño del Petrarca
El otoño del Petrarca
de
Gabrielle Della Marca
El inventor del realismo mágico nos deleita con esta nueva obra que recrea los postreros días del famoso poeta italiano. Situado en un pueblecito denominado Macondo del Piamonte, Gabrielle Della Marca relata, con su personalísimo estilo, el marchitar del, quizás, más grande poeta de Italia. Y digo quizás porque esto lo discute Frizt von Katze en su voluminosa obra Die Verflügung des Dichter Petrarka in bezug des Weltdichtungeinfluss. Para Frizt von Katze el más grande poeta italiano es Piero Corpuscristi, un desconocido milanés autor de los Poemi della Porca Miseria. Pero Gabrielle Della Marca no se preocupa de esta polémica y retrata los últimos días del poeta entre sus paisanos de Macondo del Piamonte. Habiendo renunciado a los hexámetros, Petrarca se dedica a jugar al tute y al dominó en el casino del pueblo. Sus compañeros, que no saben leer, le relatan durante estas partidas una serie de historias verdes que Petrarca decide escribir. Pero se le adelantó un joven que allí había, apodado Bocaccio por que no podía tener la boca cerrada, quien publicó los relatos en un libro que tituló, nadie sabe por qué, el Pecamerón. Petrarca, al enterarse del adelanto, sufre un amago de envidia y cae enfermo sólo de pensar en las liras que recibirá su competidor por las historias. Petrarca muere al fin, y la gente del lugar tarda cuatro siglos en enterarse de que era un gran poeta. Libro que demuestra que no fue por azar que el escritor Della Marca consiguiera el premio Nobel de Física.
La editorial Grados, por gentileza de Mundadori, es quien edita este magnífico libro.
Lambert O’Really
Crítico de su majestad
03Jul, 2010
Críticas eliterarias VIII: B de Bodrio
B de Bodrio
de
Sue Grafitti
De nuevo Sue Grafitti nos aburre con una nueva entrega de su abecedario detectivesco. Después de A de Aburrido (su próxima entrega, lo más seguro, será C de Coñazo) este su nuevo libro es, como lo anuncia el título, un relato aburrido, coñazo, desacertado, enfermo..., y así podríamos continuar a lo largo de todo el abecedario. La historia no podía ser más traída por los pelos. La detective Pamela Cargo se hace cargo de un caso de infidelidad conyugal. El marido, un vendedor de colchones, debe visitar, por su profesión, numerosas alcobas y lechos conyugales. Nada más normal que en alguna de esas ocasiones, la compradora quiera probar la resistencia de los muelles con una sesión amatoria. Pero la mujer no entiende que su marido se entienda y tiende a la sospecha. Encarga a la detective Pamela Cargo que busque pruebas de la infidelidad de su marido. Pamela Cargo finge comprar un colchón y cuando el marido acude a instalárselo, seduce a éste y se lo lleva al catre. Las escenas han sido filmadas por una cámara oculta. Con la cinta de vídeo probatoria en la mano, la detective duda si entregárselo a su cliente, quien al fin y al cabo es la que paga, o quedársela. Y es que se ha encaprichado del marido. Compra otro colchón y, esta vez sin vídeo, lo prueban conjuntamente. Finalmente la detective entrega el vídeo a la esposa, pues necesita los honorarios para pagar los más de diez colchones que se amontonan en el garaje de su casa. Inútil búsqueda de Sue Grafitti por dar a la novela de misterio un toque feminista. El misterio, si lo hay, hay que buscarlo en las enormes ventas que alcanzan los libros de Sue Grafitti. Creemos que el libro merecía más haberse titulado P de Pikolín.
Lambert O’Really
Crítico de su majestad
Mi nombre: Lamberto.
Procedencia: Portugalete
Mantengo un blog algo irreverente: La oveja feroz (http://laovejaferoz.blogspot.com/)
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