- Críticas eliterarias
- Creación propia
- Curiosidades pseudoludoliterariolingüísticas
- Esos literatos
- humor
- Imágenes
24Feb, 2013
El persistente misterio de El misterio de Edwin Drood
♣ El 9 de Marzo de 1870 el escritor Charles Dickens acudió a los recintos privados de la reina Victoria para una lectura privada de su nueva obra, El misterio de Edwin Drood. El protagonista de esta novela inacabada (vaya, ya les he contado el final, qué pena), John Jasper, es un maestro de coro adicto al opio, que está obsesionado con la prometida de su sobrino y alumno, Edwin Drood. Este sobrino un buen día desaparece y hallan en el río su reloj y el alfiler de la camisa. Y ahí comienzo el misterio. Dickens le preguntó a la reina si quería conocer el final de la historia. La reina, que no quería estropearse la futura lectura, rechazó el ofrecimiento. Dickens murió menos de tres meses después, dejando inacabado El misterio de Edwin Drood. El misterio del título fue premonitorio pues Dickens no dejó notas, ni planes, ni pista alguna sobre el desenlace.
El público, que esperaba ansioso la continuación de la novela, quedó decepcionado. Hubo quien propuso que Wilkie Collins, amigo de Dickens, escribiese el final. Pero Collins declinó el ofrecimiento. A falta de continuadores oficiales de la novela, los hubo espurios, o lucubrados por simples impertinentes que se atrevieron a ello. El neoyorquino Orpheus C. Kerr adaptó y parodió la trama de Edwin Drood con el título de The Cloven Hoof, que se publicó en Gran Bretaña en 1871 como The Mystery of Mr E. Drood. En 1878 una escritora inglesa que se ocultaba bajo el pseudónimo de Gillan Vase, escribió otra continuación: The Great Mystery Solved. Pero lo más curioso respecto a esta obra inacabada es que el propio Dickens la pudo completar a través de un espiritista de Bratdeborough, Vermont, quien incluso se atrevió a relatar su siguiente novela póstuma, The Life and Adventures of Bockley Winkleheep.
El misterio ante El misterio de Edwin Drood no remitió con el paso del tiempo. Como sucediera que Edgar Allan Poe, para chasco de Dickens, le adivinase el final de Barnaby Rudge, incontables eruditos han intentado resolver el enigma de Edwin Drood á la Poe. Incluso Andrew Lang, poeta, traductor, escritor, biógrafo, mitólogo, editor (se llegó a sospechar que era un comité), junto con M. R. James, especialista inglés en historias de fantasmas, dieron su particular solución del enigma de Edwin Drood. Un enigma vivo por culpa de una prematura muerte. Viva en paz.
13May, 2012
Novela de baraja I
¨ La novela Juego de cartas (1964), del dramaturgo y narrador español Max Aub, está compuesta por una baraja de 104 naipes cuyo anverso está dibujado por el pintor imaginario Josep Torres Campalans (cuya biografía apócrifa fue publicada por Aub en 1958, estableciéndolo como uno de los creadores del cubismo, junto con George Braque y Picasso) y en cuyo reverso aparecen escritas cartas que van perfilando el retrato del difunto protagonista, Máximo Ballesteros. Los naipes se barajan y reparten entre los lectores-jugadores según unas instrucciones establecidas por el propio Max Aub, que concluyen con la indicación de que ganará el juego el que adivine quién fue verdaderamente Ballesteros.
25Abr, 2012
El turre de las novelas policiacas nórdicas
¨ Hasta hace 20 años a Suecia y los países nórdicos sólo se los conocía por su supuesta paz social, sus Nobel, sus rubias desinhibidas y su color cangrejo al ponerse bajo el sol hispano. Ahora se los conoce por las novelas policiacas. ¡Qué turre! Antes uno veía a esos países como paraísos de clima frío, pero ahora resulta que, de hacer caso a sus novelistas, están llenos de tarados, nazis, asesinos cruentos, psicópatas, patanes, sectas asesinas, policías corruptos o incompetentes y, eso sí, beben vino. No vodka, como debería ser, beben vino. Y hay grandes empresarios que delinquen, periodistas que investigan y tipas raras que son ases informáticos. Tal como pintan a sus países, dan ganas de no viajar a ellos. Pero estos tíos, con novelitas cutres, de patrón similar, como hechas en serie, han conquistado el mundo de la novela policiaca. Anda ya. Y nosotros, con nuestra empanada mental, apenas si hemos creado a Torrente. La de oportunidades que estamos perdiendo. Y ello a pesar de batir plusmarcas de corruptos por metro cuadrado, de políticos botarates y nazis, de empresarios incompetentes y policías que se esconden en cafés para escaquearse. Aquí sí que hay materia prima, pero falta esfuerzo, faltan brazos que le den a la tecla. Y cuando algunos esforzados nos ponemos a ello, nos rechazan todas las editoriales. Menudo panorama.
20Mar, 2011
Unamuno y las nivolas
§ Todo el mundo sabe de la ingeniosidad de Unamuno al denominar a sus novelas. ¿Cómo se le ocurriría semejante cosa? No es ningún misterio pues él mismo lo refiere en Niebla: “Pues le he oído contar a Manuel Machado, el poeta, el hermano de Antonio, que una vez le llevó a don Eduardo Benot, para leérselo, un soneto que estaba en alejandrinos o en no sé qué otra forma heterodoxa. Se lo leyó, y don Eduardo le dijo: "Pero ¡eso no es un soneto!...". "No, señor -le contestó Machado-; no es un soneto, es un... sonite." Pues así con mi novela, no va a ser novela, sino..., ¿cómo dije? ..., navilo..., nebulo, no, no; nivola, eso es, ¡nivola! Así nadie tendrá derecho a decir que deroga las leyes de su género... Invento el género, e inventar un género no es más que darle un nombre nuevo, y le doy las leyes que me place”. Así, con dos cojones, como diría el macho Reverte.
10Feb, 2011
El paradigma de la novela estaliniana
♣ El paradigma de la novela estaliniana bien podría ser Cómo se templó el acero, de Nikolai Ostrovski. En protagonista, un tal Pavka, es un bolchevique absolutamente comprometido primero en la Guerra Civil y luego, en los años veinte, en la construcción de molinos de acero. Este Pavka termina su vida vestido en harapos y tullido, desprovisto de sus miembros y por ello reducido a una existencia casi vegetativa. En semejante estado (lo que no pueda un bolchevique) se casa con una joven llamada Taya, dejando en claro que no habrá sexo entre ellos, que su única función será cuidar de él. Pavka es el paradigma del Nuevo Hombre Feliz del estalinismo: alguien que, incluso tullido, lo sacrifica todo por la construcción del socialismo. Curiosamente el destino del protagonista tiene muchos puntos de coincidencia con el del propio Ostrovski quien, a mediados de los años treinta, después de terminar su novela, se hallaba tullido y medio ciego. Como Ostrovski, Pavka, el protagonista, se redime al final de su escribiendo una novela sobre su vida.
04Sep, 2010
Clima de sospecha durante la Segunda Guerra Mundial
♣ Cleve Cartmill, un escritor de ciencia ficción, con motivo de un relato que publicó en la revista Astounding Science Fiction, recibió la visita del FBI. El motivo fue que su relato «Deadline», o, mejor dicho, la gráfica descripción que se hacía en él de la fisión atómica, era tan fiel a la realidad que los agentes sospecharon que se trataba de una filtración de secretos del Proyecto Manhattan. Cartmill logró persuadir a los intimidantes agentes del FBI que había extraído los detalles técnicos de artículos de divulgación científica aparecidos antes de la guerra. Los agentes, no sin ciertas reservas, dejaron de molestarle, pero durante algún tiempo siguieron vigilándole.
19Ago, 2010
La novela intoxica
ª El activo canónigo de Lugo, obispo de Jaca y luego arzobispo de Tarragona, Antolín López Peláez, fue uno de los fundadores de la Asamblea de la Buena Prensa (que celebró su primera reunión nacional en Sevilla, 1904) y un activo reformador de los seminarios que tuvo bajo su gobierno. Escribió este prelado una novelita edificante, Almas triunfantes, que firmó con el seudónimo de Norberto Torcal. En 1905, cuando todavía era ordinario de la diócesis jacetana, publicó un opúsculo, Los daños del libro, en el que extendía sus temores no ya sólo a los relatos sino a la misma imprenta. Decía, entre otras lindezas: “¡Y qué decir de las novelas, quinto poder del Estado (el cuarto era la prensa, como es bien sabido), si el propio Rousseau (“el misántropo grosero, el adulador incorregible, el hipócrita taimado”), Zola, Erça de Queiroz o el mismo Pío Baroja han subrayado los males que pueden ocasionar!” Le constaba al buen clérigo que en Zaragoza un vendedor de periódicos se echó desnudo a la calle, diciendo ser el nuevo redentor de la humanidad... por haber devorado hasta la intoxicación las novelas de León Tolstoi.
01Ago, 2010
Juan Rulfo y la gestación de Pedro Páramo
ª Juan Rulfo: “En mayo de 1954 compré un cuaderno escolar y apunté el primer capítulo de una novela que durante años había ido tomando forma en mí cabeza... Ignoro todavía de dónde salieron las intuiciones a las que debo Pedro Páramo. Fue como sí alguien me lo dictara. De pronto, a media calle, se me ocurría una idea y la anotaba en papelitos verdes y azules”.
27Abr, 2010
Cuando las novelas promovían leyes
ª Cuenta Arthur Miller que hubo un tiempo en que una novela, Las uvas de la ira, de John Steinbeck, estimuló al Congreso a aprobar una legislación destinada a mejorar las condiciones en los campamentos de trabajo eventual del Oeste de Estados Unidos, algo inconcebible en nuestros días, cuando es improbable que los congresistas conozcan la existencia de una novela determinada, y menos que se la tomen en serio y les sirva para modificar la legislación.
14Feb, 2010
Famosas adúlteras de la literatura
Emma Bovary (Gustave Flaubert, Madame Bovary)
Effi Briest (Theodor Fontane, Effi Briest)
Constance Chatterly (D. H. Lawrence, El amante de lady Chatterly)
Francesca Johnson (Robert James Waller, Los puentes de Madison)
Anna Karenina (Leo Tolstoy, Anna Karenina)
Luisa (José Maria Eya de Queiroz, El primo Basilio)
Sarah Miles (Graham Greene, El final de la aventura)
Edna Pontelier (Kate Chopin, The Awakening)
Hester Prynne (Nathaniel Hawthorne, La letra escarlata)
Thérese Raquin (Emile Zola, Thérese Raquin)
Cora Smith (James M. Cain, El cartero siempre llama dos veces)
La regenta (Leopoldo Alas Clarín, La regenta)
Molly Bloom (James Joyce, Ulises)
Kitty (W. Somerset Maugham, El velo pintado)
Marion Cole, (John Irving, Una mujer difícil)
Aviva, (Curt Leviant, Retrato de una mujer adúltera)
Mi nombre: Lamberto.
Procedencia: Portugalete
Mantengo un blog algo irreverente: La oveja feroz (http://laovejaferoz.blogspot.com/)
Tags
- Críticas eliterarias
- Creación propia
- Curiosidades pseudoludoliterariolingüísticas
- Esos literatos
- humor
- Imágenes
Enlaces
Últimos Comentarios
- Algunos quintetos famosos 1 comentario Anónimo
- ¿Sabía latín Ortega y Gasset? 2 comentarios Patricia Anónimo
- ¡Roba este libro! 4 comentarios lambgar juanma lambgar Jesus
- Semántica traicionera/gramática voluble 1 comentario trasindependiente
- Henry More y la cuarta dimensión 1 comentario Rosita Remedios
Texto
Wikipedia
Suscríbete
Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):








