Parte de la decisión que tomamos cuando...
sigue en
http://lefthandgod.blogspot.com/2012/01/wuterich-auditores-inc-abre-la-baja-en.html
Lo que nunca quisimos saber sobre nosotros y nunca nos atrevimos a dejar que otros preguntaran
25
Ene
2012
16
Ene
2012
Hay cosas que nos superan, que nos sobrepasan por los bordes como la leche cuando cuece demasiado. Nos superan porque nuestras mentes son incapaces de hacer los procesos de adaptación necesarios -¿adaptación?, ¿esa palabra no la borraron de los diccionarios?- para los cuales los ciudadanos occidentales atlánticos no tenemos ni la versatilidad, el gusto por el cambio ni, sobre todo, la humildad imprescindibles para ponerlos en marcha.
sigue en
http://lefthandgod.blogspot.com/2012/01/el-golfo-de-aden-nos-recuerda-que-es-la.html
15
Ene
2012
Toda comparación es odiosa o al menos esos dicen. Supongo que es odiosa para quien sale perdiendo en ella o para aquel que no encuentra otra forma de reafirmarse en lo que es que comparándose con los demás. Pero, en cualquier caso, por una vez y sin que sirva sin precedente, estoy de acuerdo con el tópico. La comparación es odiosa.
12
Ene
2012
19
Jun
2011
Hay ocasiones en las que hablar de lo conocido, de lo que se sabe, de lo que se siente, de aquello a lo que se está llamado a volver porque nunca se debió abandonar, es lo que más se demora, es lo que se evita con una reiteración obsesiva. Quizás porque hay guerras que sientes tuyas. Quizás porque duelen como todo, pero curan como nada.
Pero un demonio que clama por la responsabilidad, que aboga por la realidad, no puede ampararse en su dolor ni en sus recuerdos. Sólo una ciudad y una mujer han conseguido eso en este demonio escribiente. Nunca hablaré aquí de la mujer, aunque algunas defiendan que en estas líneas hablo para ella.
Así que, por eliminación y por definición, hoy toca, por fin y aunque escueza, hablar de Damasco, hablar de Siria.
Entre tanta guerra, entre tanta revolución y tanta represión, nosotros, los occidentales atlánticos que creemos estar a salvo de todo, hasta de nosotros mismos, pasamos algo por alto, ignoramos la esencia y la presencia de lo que está ocurriendo y de lo que aún está por ocurrir en las tierras del califato.
E gobierno de Siria, el centro de la actividad árabe, se desmorona -o se recompone, según se mire-, pero todo parece estar desajustado, ocurriendo a unos ritmos impropios de la situación. Pareciera que, incluso en esto, los sirios, los seculares defensores de ese califato eterno e histórico, están haciendo las cosas de otra manera. Más dolorosa, pero de otra manera.
Y es que, aunque la ferocidad de Bachad El Assad en aferrarse al poder hace que se parezca a Libia, Siria no es Libia; aunque la absoluta inoperancia de la diplomacia internacional y la pasividad del Occidente Atlántico hace que se asemeje a Yemen, Siria no es Yemen; aunque la furia de las gentes y su impulso resistente contra tanques y disparos hace que las imágenes de Jisr al-Shughur o cualquier otra malhadada localidad damacena se nos antojen como las de Túnez, Marrakech o El Cairo, Siria y lo que pasa en ella no es, ni será nunca como la antigua Cartago, las arenas de los dioses bereberes o la tierra de los viejos faraones.
Un solo detalle la hace diferente, un detalle que, entre tanta muerte, tanta sangre y tanto cambio a los que nos estamos acostumbrados, hemos pasado por encima. Un pequeño detalle que o no captamos o nos empeñamos en ocultar.
En Siría hay manifestaciones pero no hay portavoces, hay cambio pero no hay interlocutores, hay revueltas pero no hay organizadores. En Siria hay gobierno, un mal gobierno, pero no hay oposición. Ni siquiera una mala.
Y eso es lo que hace el fuego en el califato mucho más ardiente. Eso es lo que hace que las llamas que inundan el cielo de Damasco amenacen con quemarnos los bigotes a los que ahora parece que estamos a salvo aquí, en el mismo origen de ese y todos los conflictos.
Conocemos los rostros de las mujeres y hombres que han capitalizado la imagen de la revolución musulmana en la faz de Arabia y del Magreb. Conocemos a los jeques que se oponen al dictador yemení, a los intelectuales que plantaron cara al nepótico Mubarak y a los estudiantes que desafiaron al cleptócrata Ben Alí. Puede que todos nos parezcan iguales, puede que no entendamos lo que dicen y se nos antojen una pandilla de yihadistas -que todo el que grita, se queja o protesta en el mundo musulmán tiene que ser yihadista, por supuesto-. Pero existen, están ahí.
Les vemos con sus gafas occidentales y sus sonrisas o sus gestos adustos en los telediarios, en los periódicos. Si quisiéramos, podríamos identificarles. Pero en Siria no. En Siria nadie capitaliza los réditos de esa marea de riesgo y de agonía que ha puesto en marcha el pueblo del califato para librarse de lo que no quiere.
El Asad dice y repite que son yihadistas, pero no vemos mulahs, ayatolás ni nada por el estilo dirigiendo mensajes de ira, venganza y furia divina a las multitudes. Podemos imaginar que son demócratas, pero no vemos ningún sesuso hombre medio calvo o ninguna mujer con hijab hablando del futuro, la libertad y la paz.
No los vemos porque no los hay. Porque nosotros los hemos matado. Así de sencillo.
El régimen de El Asad era necesario para que los presidentes estadounidenses pudieran seguir recibiendo el dinero del lobby judío que precisaban para sus campañas. Era un régimen laico y moderno. Así que nosotros permitimos que depurara la oposición. La oposición yihadista cayó, la oposición nacionalista cayó y eso era bueno. Eso tranquilizaba a Occidente. E eso dejaba pasar el aire que Israel precisaba para respirar.
Pero en ese camino también cayeron los demócratas, también cayeron los opositores que criticaban al presidente por su naturaleza despótica, no por su renuncia a la guerra de dios, cayeron los que alzaban su voz contra los El Asad por su incapacidad para anteponer el gobierno al poder, no por las ansias de recuperar la gloria perdida ni Los Altos del Golán.
Esos también murieron, esos también.
Sigue en...
http://lefthandgod.blogspot.com/2011/06/siria-llora-la-oposicion-que-le-matamos.html
05
May
2011

28
Mar
2011
¿Qué hubiese pasado si en la II Guerra Mundial los aliados hubiesen bombardeado las cámaras de gas o las líneas de ferrocarril que llevaron a millones de inocentes a la muerte en Auschwitz y otros campos de exterminio? No se podía. No sabíamos. Hubiésemos distraído recursos de otros frentes. No era una prioridad estratégica. Estas son algunas de las respuestas que se le han dado a esta difícil pregunta. En Auschwitz fueron asesinados más de un millón de hombres, mujeres y niños.24
Mar
2011

24
Mar
2011
Tropas y vehículos blindados procedentes de Arabia Saudí y Kuwait -ese mismo Kuwait que consideró una invasión el ataque del Irak de Sadam Husein- atraviesan el puente fronterizo con la isla de Bahréin y nadie dice nada. Arabia Saudí interviene militarmente y la comunidad internacional lo aprueba aplicando el antiguo silencio administrativo, el que concedía, no el que deniega
sigue en
http://lefthandgod.blogspot.com/2011/03/bahrein-y-el-problema-de-las-lentes.html
24
Ene
2011
De pequeño, cuando los héroes son buenos y los villanos son malos, yo leía al Corsario de Hierro. También leía otros comics pero el primero que me planteó una duda al respecto fue el Corsario de Hierro. La duda era muy sencilla ¿por qué el Corsario de Hierro era un héroe?

Porque pueden tenerse dudas sobre lo qué ocurrió, cómo ocurrió y hasta cuando ocurrió. Pero el GPS nos quita todas las dudas sobre dónde ocurrió. Y la respuesta a esa pregunta transforma a los soldados israelíes en los piratas somalíes del Golfo de Adén y transforma a sus jefes políticos y militares en el puñetero Corsario de Hierro.
Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):
0 comentarios