Hay 1 artículo con el tag lilith en el blog Diario de un poeta maldito. Otros artículos en La Comunidad clasificados con lilith

31 Dic 2007

Lilith by Maria Sangüesa

Escrito por: leozelada el 31 Dic 2007 - URL Permanente

Yo, Lilith, que fui relegada al mundo de las sombras, hoy soy testigo de tu expulsión, Adán. Has sido arrojado de ese supuesto Paraíso, de la mano de mi rival, Eva, esa mala prolongación de tu cuerpo, esa mujer que es tan imperfecta de puro sometimiento y que hoy te ha jugado esa mala pasada, esa mujer que ha sido capaz de engañarte. Yo jamás te habría engañado

Los dos, Adán, éramos del mismo barro. Los dos, Adán, éramos iguales, hechos el uno para el otro. Tú eras mi horizonte, eras todo lo que podía desear, la medida exacta de mis sueños, vivía para ti. Podía adivinar tus deseos, tus pensamientos, y me adelantaba a ellos para hacerte feliz.

No lo conseguí, en lugar de amarme sin reservas comenzaste a inquietarte. Cuando hablábamos y notabas que mi pensamiento se adelantaba al tuyo te removías presa del desconcierto y me mirabas en silencio, con un brillo de reproche asomándose a tus pupilas, anegadas de desden.

Comencé a preguntarme a mí misma el motivo de tu desconfianza, no podía sospechar que necesitabas sentirte superior, simplemente por tu condición masculina. No podía comprender que no admitieras que yo, hembra al fin y al cabo, estaba hecha para contener tu simiente en mi vientre y proteger a nuestra estirpe con ese sentido que me hacía adelantarme a todo y que recibió el nombre de intuición.

Si tomabas alguna decisión sin contar conmigo me atrevía a discutir su validez, quería que supieras que no estabas solo, que la vida compartida hacía más llevaderas las responsabilidades, puesto que la palabra culpa resultaba inexistente. Éramos iguales. Te veía tan perfecto en mi amor que no podía advertir el alcance de esa perversidad, de esa insistencia en asumir el mando dentro un paraíso donde todo nos era dado sin esfuerzo.

Te atemorizaba incumplir el único precepto que nos había sido impuesto pero, al mismo tiempo, contemplabas las ramas, las hojas, los frutos del árbol prohibido.

Yo advertía tu deseo y buscaba alguna solución. Fue el joven Samael, el ángel más hermoso, quien me hizo observar que los frutos caían del árbol y se pudrían en el suelo. En la pulpa deshecha se veían unos granos oscuros.

-Son semillas, - me dijo Samael – si las recoges y las cubres de tierra tendrás, dentro de un tiempo, otros árboles iguales, pero libres de tabúes.

Recogí algunas semillas, cuidándome mucho de que no contuviesen ni un solo resto de aquella fruta adherido a su superficie. El ángel me indicó un lugar fresco y húmedo dónde pudieran crecer. Así podría ofrecerte lo que tanto ansiabas, sin incumplir el precepto.

Cuando regresé a tu lado, me increpaste por haberme alejado sin decirte nada, me acusaste de haber estado a solas con el bello Samael, le dijiste al Creador que yo había sido infiel, y yo grité ante tal injusticia, me rebelé ante aquellas indignas acusaciones y entonces fui castigada por haber osado alzar la voz ante vosotros.

El Creador te sumió en un sueño y de tu costilla, de tu cuerpo, hizo a esa mujer que ya no era barro de tu barro. Fuiste el único hombre que, por designio divino, trajo otro ser al mundo. Así, Eva, necesitando de ti para alumbrarse a la vida, contrajo una fuerte dependencia de ti.

Yo, Lilith, que había querido regalarte tus más ansiados deseos, pero libres de culpa, fui condenada. Y Samael me acompañó.

Los árboles crecieron frondosos y sanos, dieron frutos idénticos a ése que, hoy, te ha costado el Paraíso. No estaban lejos pero, en tu obsesión por aquel otro, fuiste incapaz de darte cuenta. Así nunca sabrás lo que hice por ti.

La compañera que elegiste te ha llevado a la desgracia. Aún no comprendo cómo se dejó engañar y te enredó en su juego, con lo fácil que hubiera sido plantar las semillas. Con lo sencillo que hubiera sido mirar, simplemente, hacia dónde yo planté aquellas que recogí con mis manos aquel día.

Te veo caminar encorvado por la culpa, ni fuerzas tienes para mirar a Eva, a quien no acusas.

Adiós, Adán, sabré de ti desde las sombras.

*Texto publicado en la antología Nueva Narrativa Hispanoamericana

Sobre este blog

Avatar de Leo Zelada

Diario de un poeta maldito

Leo Zelada, Lima,Perú (1970). Fundador del Grupo Neón. Estudió filosofía en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.Ha publicado los libros de poesía: Delirium Tremens (Lima, 1998), Diario de un Cyber-Punk (D.F. México, 2001),Opúsculo de Nosferatu a punto de amanecer (Lima, 2005), La Senda del Dragón(Madrid, 2008); La novela American Death Of Life (Lima, 2005) y la traducción de la antología Poética del Imperio Inka (Madrid, 2007).De 1983 a 1998 viajo a la aventura, mochila al hombro, desde Lima atravesando los andes, cruzando el Amazonas,la selva del Darien, El Caribe y Chiapas hasta llegar a Los Ángeles, Estados Unidos. Entrevistas y notas sobre su obra han salido en TV y diarios de España ( TVE, El País,suplemento Babelia, ABC, suplemento ABCD, La Razón , El Mundo y EFE) Francia, USA y Latinoamérica. Premio del Concurso Internacional de Poesía 0rpheu, Brasil,2001. Editor y compilador de la antología Nueva Poesía Hispanoamericana (Madrid, 2008). Según la prensa y la crítica literaria de España y América, es uno de los más importantes jóvenes escritores latinoamericanos. Actualmente reside en Madrid,España.

Blog oficial que se actualiza cada tres dias:

http://leozeladabrauliograjeda.blogspot.com/

ver perfil

Tags

Categorías

Amigos

  • anasb54

Ídolos

Suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

Twitter

Oops! Este módulo parece que todavía está sin configurar..

Flickr

Oops! Este módulo parece que todavía está sin configurar..