01 Oct 2008
Canciones de Guerra: Los campesinos.
Los campos heridos de tanta metralla,
los pueblos sangrantes de tanto dolor,
y los campesinos sobre la batalla,
para destrozar al fascismo traidor.
Dejando el arado tirado en la tierra,
tomando el fusil para pelear,
marchamos alegres hacia las trincheras,
para que en España haya libertad.
Somos los campesinos,
hoy somos los soldados.
¡Adelante!
Gritan nuestros fusiles,
gritan nuestros arados.
¡Adelante!
¡Adelante! ¡Adelante!
La sangre que corre valiente a diario
ha de ahogar un día en su tempestad
a los enemigos del proletariado,
y a los enemigos de nuestra unidad.
Ya llegará el día de nuestra victoria;
la Paz por el mundo se paseará,
talleres y campos cantando la gloria
de los que cayeron por la libertad.
Somos los campesinos,
hoy somos los soldados.
¡Adelante!
Gritan nuestros fusiles,
gritan nuestros arados.
¡Adelante!
¡Adelante! ¡Adelante!
27 Sep 2008
La Brigada de la Muerte

Por todos es sabido la violencia revolucionaria que se desencadenó en la Guerra Civil, en algunos sitios era residual, en otros, como Barcelona (donde los anarquistas habían ganado gran prestigio al ser los principales artífices de la derrota del fascismo) era bastante más acentuada.
En 1936 en la capital catalana y alrededores apareció el "autobus de la muerte". Un vehiculo pintado con calaveras y que transportaba a 40 hombres del sector más radical de la FAI (estos también llevaban pintado el símbolo de la calavera en el gorro y el pecho). Durante tres meses se dedicaron a ir de pueblo en pueblo limpiándolos de fascistas. Toni Orensanz en su libro: "L'òmnibus de la mort" (ed. Ara llibres), nos cuenta el paso de dicha caravana por su pueblo (Fresquet).
"En septiembre de 1936 se presentaron los brigadistas de la muerte en un autobús pintado con calaveras y en una sola noche mataron a 27 personas de derechas. Me llamó la atención que se desplazaran en autobús, lo que significaba que también cometían desmans en otros lugares, y que al dá siguiente el cabecilla del grupo hiciera un pregón para justificarse. Hablaba de haer justicia, y usaba el eufemismo de la limpieza".
El jefe de dicha Brigada era Pascual Fresquet, de la CNT de Sants. En un primer momento eran una brigada de investigación que tenían la misión de desenmascarar a los fascistas de la retaguardia. Evidente se excedieron en su labor.
Este exceso provocó que los miembros de la CNT en Barcelona llamaran a Fresquet para investigar sobre su actuación. La comisión (a pesar de no condenarle a muerte -cosa que sí que hicieron en otros excesos revolucionarios-) logró su objetivo ya que a partir de octubre de 1936 no tenemos más datos de la tristemente famosa: Brigada de la muerte.
Pdta: Toni Orensanz durante la investigación para el libro descubrió que una de las personas que acompañaban a Fresquet en el balcón del Ayuntamiento el día siguiente a la matanza era su abuelo. Claro ejemplo de la ley del silencio que se autoimpusieron muchos de nuestros antepasados ya que este hecho fue silenciado por su familia.
PDta 2: Las declaraciones del autor del libro están sacadas de una entrevista que le hicieron en "La Vanguardia".
18 Sep 2008
Canciones de Guerra: Falangista soy
Falangista soy,
Falangista hasta morir o vencer
y por eso estoy
al servicio de España con placer.
Alistado voy con la juventud
a la lid de nuestra fe
mi camisa azul y el escudo
con el yugo y el haz.
garantía son
en la España inmortal que triunfará.
Cuando se enteró mi madre
de que yo era de las JONS,
me dio un abrazo y me dijo:
¡Hijo mío de mi alma
así te quería yo!
Falangista valeroso
y con este patrimonio,
la Justicia, el Pan, la Patria
y una España Grande y Libre
que soñaba José Antonio.
Cuando estoy en las trincheras
dando la cara a muerte,
si muero sólo lo siento,
madrecita de mi vida
porque no volveré a verte.
Pero sé que si me matan,
de la tierra en que yo muera,
se alzará como una espiga roja y negra,
de la pólvora y la sangre, mi bandera
11 Sep 2008
Los niños de nadie

Se habla mucho de “los niños de la guerra” Los que nacieron fuera de España de padres exiliados o refugiados republicanos y de los que se fueron juntos con sus padres. A ellos les llaman “Niños de la guerra”
Los huérfanos de los nacionales que quedaron en España; de ellos se ocupó el régimen de Franco para educarlos y ayudarles en su desgracias. A esos se le llaman “Huérfanos de guerra”
Pero nadie pensó nunca en los hijos de los republicanos que se quedaron huérfanos en España despreciados por el régimen de Franco y olvidados por la izquierda. Yo soy uno de ellos que aún estoy en vida y conservo mi memoria. Hasta cerca de mis doce años, andaba por la calle errante buscando por los suelos cáscaras de fruta para comer y esperando que alguien me diera un trozo de pan. Quizás mi delito fue ser hijo de un rojo y me castigaron con un sello detrás de mi partida de nacimiento para no tener derecho a nada. Por suerte la caridad cristiana se cruzó en mi camino y pude entrar en un “Hogar escolar de auxilio social”
En ese internado nos vestían de falangista y siempre a paso marcial nos deslazábamos cantando canciones fascistas. Para nuestros educadores era la manera de incorporarnos en sus filas y educarnos a sus ideas fascistas. Pero para muchos de mis compañeros esos uniformes eran solamente como un “pijama de raya” en un campo de concentración. No teníamos más remedio que soportar esa disciplina solo para medio comer y tener una cama con un colchón de paja para sobrevivir. Y yo siempre sin poder decir de quien era hijo por miedo que me expulsaran ya que entré sin documentación.
Yo habría podido aceptar la educación que me facilitaban y entrar fácilmente en sus filas. Pero para mi me era imposible olvidar que al terminar la guerra civil, llegaron a nuestra casa buscando a nuestro padre, destrozando los colchones con navajas y quitándonos todo lo que teníamos de valor para rehacer el tesoro de España que decían se llevaron los republicanos. Dándole a nuestra madre solamente unos días para desalojar nuestro hogar para dárselo a un mutilado de guerra (Un teniente de Franco) Pocos día después como no teníamos donde ir nos llevaron a comisaría y nos echaron de Barcelona. ¿Cómo podía yo olvidar eso a pesar de mis cuatro años de edad?
Lo más seguro es que cuando nos veían desfilar por las calles vestido de falangistas cantando canciones fascistas, todos creerían que éramos franquistas de corazón. Y eso no es cierto. Pero lo que más me duele es que es aún en la actualidad algunos de izquierda creen que lo éramos y nos culpan de fascistas. No somos nada más que unos huérfanos de nadie; porque nadie se acuerda de nosotros.
Yo he pedido a todos los medios de comunicación me permitan declarar públicamente lo ocurrido, pero nadie me da la oportunidad.
Posiblemente a pesar de decir que ahora hay democracia, aún no exista la libertad de la información. Y hasta me pregunto si la izquierda española no se ha contaminado del mismo virus que la extrema derecha (Quizás sea una enfermedad contagiosa).
Sin noticias nunca de mi padre durante mas de sesenta y seis años. Es solamente en el año 2005 que he encontrado por mi mismodonde está enterrado (Murió fuera de España y en la ocupación nazi) Pero nadie quiere decirme cual fue la causa de su muerte y porque en ese sitio. ¿Qué misterio quieren ocultarme? ¿Porque nuestro gobierno o el partido político de mi padre no me dice que fue lo que ocurrió?
Haría falta que alguien se acordara alguna vez de los NIÑOS DE NADIE ya que no hemos cometido ningún delito.
Pdta: Leí este comentario en otro blog de la comunidad (un gran blog: http://lacomunidad.elpais.com/memoria-historica/) y no pude evitar ponerme en contacto con el que lo escribió para ver si me daba autorización y publicarlo en el mio. Como podéis ver la respuesta fue afirmativa así que: Muchas gracias Antonio y suerte con tu lucha.
09 Sep 2008
Canciones de Guerra: En la plaza de mi pueblo
En la plaza de mi pueblo
dijo el jornalero al amo
"Nuestros hijos nacerán
con el puño levantado".
Esta tierra que no es mía
esta tierra que es del amo
la riego con mi sudor
la trabajo con mis manos.
Pero dime, compañero,
si estas tierras son del amo
¿por qué nunca lo hemos visto
trabajando en el arado?
Con mi arado abro los surcos
con mi arado escribo yo
páginas sobre la tierra
de miseria y de sudor.
04 Sep 2008
La Pastora. Un maqui hermafrodita.

Es sin duda el personaje más mítico de la comarca de “Els Ports” (Castellón). Mucho se ha escrito sobre él y algunos lo han hecho con bastante mala baba (evitaremos decir su nombre pero es fácil de adivinar navegando un poco por internet), simplemente expondré los hechos.
Teresa Pla Messeguer nació en Vallibona en 1917, lo hizo con una malformación genital lo que provocó que su padre le inscribiera como mujer para evitar los posibles malentendidos que se podían producir a lo largo de su vida (por ejemplo al hacer el servicio militar), a pesar de constar como mujer siempre se sintió un hombre hecho que él mismo explica contando una anécdota en una entrevista concedida a la revista: “El temps” en 1988 (cuenta como tuvo su primer sueño sexual a la edad de 13 años). A los 32 años cambió su nombre por Florencio al entrar en los maquis.
Al vivir en la sierra y trabajar en un mas cuando acabó la guerra mantuvo un contacto cercano con los maquis de la zona y ese contactó acabó desembocando en su unión a ellos. Unos maquis del lugar se refugiaron en una casa que solo se ocupaba en verano (“El Cabanil”) pero uno de ellos huyó (el “morellà”) y dio la voz de alarma de que se encontraban refugiados en ese emplazamiento, la guardia civil rodeó la casa, ante la negativa de los hombres de salir pacíficamente de ella le prendieron fuego. Al día siguiente detienen al amo de “El Cabanil” y nuestro protagonista se asusta ya que trabaja para él, a ese susto inicial se han de sumar las vejaciones que sufrirá una vez la Guardia Civil le aprese (lo desnudaron, lo examinaron, etc...) lo determinan para unirse a los maquis de la zona agrupados bajo las siglas AGLA (Agrupación de guerrilleros de Levante y Aragón). Se mantendría en esa formación durante 20 meses en los cuales según los rumores más malintencionados mató a más de 20 guardias civiles, 7 alcaldes y un ermitaño (hechos que siempre negó y que atribuye a “el cinctorrà”). Al ver que la victoria de la guerrilla era imposible deciden huir a Francia pero él se quedaría finalmente en Andorra donde viviría de su trabajo de pastor y de hacer un poco de contrabando. Tras ser delatado por un pequeño contrabandista que le debía dinero la policía andorrana lo entrega a la española. Se somete a dos juicios, uno en Tarragona y otro en Valencia (vulnerando uno de los principios básicos de cualquier Estado de Derecho: “non bis in idem”), lo condenan a 30 años de prisión en un sitio y a pena de muerte en el otro (pena que después sería conmutada por una de prisión).
Su paso por la cárcel también es digno de mención, al estar inscrito en el Registro Civil con sexo femenino lo envían a un penal de mujeres, la entrada con la cara llena de barba debió ser digna de ver. Allí lo mantienen recluido en un calabozo sin tener contacto con el exterior. Tras un examen por los forenses militares por fin es transferido a una prisión de hombres, pasará en ella 20 años tras los cuales se le da la libertad condicional.
Tras salir de prisión el 22 de septiembre de 1977 su primera meta es conseguir que le declaren hombre en el Registro Civil, hecho que finalmente consigue con la ayuda del señor Viñuesa (trabajador de penales).
Pdta: Si alguien tiene información de “El cinctorrà” agradecería mucho que me la hiciese llegar ;)
!--[if>!--[if>!--[if>!--[endif]-->!--[endif]-->!--[endif]-->29 Ago 2008
Canciones de Guerra: Yo tenía un camarada
Yo tenía un camarada.
!Nunca lo hallaré mejor!
Que en la gloriosa jornada
iba, firme la pisada,
al redoble del tambor.
¡Una bala, compañero!
-¿Para quién de los dos es?
Era el dialogo postrero,
y bajo el plomo certero
cayó tendido a mis pies.
Hace un esfuerzo, y en vano,
quiere mi mano estrechar.
-¡Duerme en paz, querido hermano!
La Patria quiere mi mano
para volver a atacar.
¡Gloria! ¡Gloria!
¡Gloria y victoria!
Con el cuerpo con el alma,
con las armas en la mano,
por la Patria.
Nuestros cantos, que vuelan,
el viento los lleva por ahí,
que en España, que en España,
empieza a amanecer.
21 Ago 2008
El Arzobispo de Toledo
Las cifras de los asesinatos de religiosos en la zona republicana siempre se han hinchado por el bando nacional. A pesar de las exageraciones hoy tenemos datos bastante fiables del número de muertes que se produjeron. Así Antony Beevor habla en su libro “La Guerra Civil Española” de:
13 Obispos
4.184 Sacerdotes
2.365 Religiosos
283 Monjas
El público extranjero de la época se sorprendía ante la represión contra los católicos, tenían en mente a la España de la Inquisición y del fervor religioso. No eran conscientes del importante papel político que siempre ha tenido la Iglesia en el Estado, hecho que provocaba que muchos no sólo la vieran como el “opio del pueblo” sino como un mecanismo de represión más (aunque fuera psicológica) de ahí el odio por parte de, por ejemplo, anarquistas.
Hoy vamos a viajar hasta Toledo, año 1936, la alegría recorre las calles de la ciudad por haber contenido la rebelión (sólo cercenada por la resistencia del Alcázar) y empiezan los disturbios, en medio de este caos un grupo de milicianos entran en la residencia del arzobispo, uno de estos hombres decide hacer una gracia, coger la ropa del primado y vestirse con ella a modo de carnaval “julístico”.
De esta guisa baja a la calle para continuar con su broma, no era consciente del claro clima anticatólico que respiraba la ciudad. Un miliciano borracho lo confunde con el verdadero primado y resuelve fusilarlo. Tras una larga discusión le convence de que no se trata de un religioso sino de un camarada que ha tenido una idea temeraria. Me imagino un diálogo de esta guisa.
Miliciano: Alto.
Primado: ¿Qué pasa camarada?
M: (enfadado y arrastrando las palabras por el alcohol) Yo no soy tu camagada ¿Qué crees que estás haciendo?
P: (sorprendido) Pasear...
M: (dirigiéndose a sus compañeros)Y lo dice tan tranquilo...
P: (empezando a mosquearse) Pero... ¿qué problema me ves?
M: ¿No sabes que ahora mandamos nosotros? Los de tu clase ya no son bienvenidos y bajar vestido de gala no es más que una provocación.
P: (se da cuenta de lo que pasa y muy tranquilo dice) Tranquilo camarada, yo soy miliciano como tú, lo que pasa es que hemos entrado en casa del primado y me he vestido así para hacer la broma.
M: Los cojones eres tú miliciano. Tú eres un puto religioso.
P: (con miedo porque ve que será difícil convencerle). Que sí compañero, que soy un proletario como tú, si quieres vamos hasta la sede de la milicia y lo comprobamos.
M: (desenfundado el arma) No, a ti te mato yo mismo.
P: (aterrorizado). Joder amigo, mira mis manos, sucias de grasa y llenas de callos, no son manos de un señorito.
Ahí me imagino que el miliciano borracho se empezó a dar cuenta de su error y no es difícil creer que acabarían la fiesta juntos y bañándose en alcohol.
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Canciones de Guerra: A las barricadas
14 Ago 2008
“Maqui” Una vida escondida.

Mi familia por parte materna, proviene de un pueblecito muy pequeño de la sierra granadina, aislado de cualquier núcleo urbano; la comarca cuenta con numerosos pueblos que no exceden de 100 habitantes, escondidos entre valles y laderas; donde la altitud y el frío hacen huella durante todo el año.
Sierra Nevada (y en concreto la comarca de la Alpujarra) desde siglos atrás es escenario de la historia, de importantes y crueles batallas de la historia de nuestro país(un ejemplo: la rebelión de las Alpujarra, la última batalla sangrienta para expulsar a los “moros” de la mano del insurgente Aben Humeya de la península, el último lugar donde hicieron su fuerte). Se explica que las montañas se tiñeron de rojo.
La guerra civil tuvo también un papel destacado en dicha comarca. No hubo grandes invasiones militares, no hubo ni siquiera grandes despliegues del ejercito; los nacionales en su avance por la península se apoderaron de buena parte del territorio andaluz y granadino utilizando la presión, la sugestión, el miedo en las familias, el analfabetismo de la población y el control de movimientos gracias a los núcleos rurales pequeños gobernados por caciques.
Centraré esta parte de mi trabajo de historia de vida en una figura propia; Antonio Serafín Jiménez, tío de mi abuela materna, hermano de mi bisabuelo, y quizás la persona que más injusticias ha recibido en mi familia por parte del régimen franquista.
En el momento de explotar la guerra Antonio se encontraba ejerciendo el servicio militar, y dada su condición ideológica, se le presentaba una situación muy complicada. Fue su propio cabo del ejercito quien aconsejó a Antonio que huyese, y así lo hizo; desertó de su servicio militar y escapó a su casa. Poco duró su estancia en ella, días después de comenzar la guerra, el bando nacional ya había tomado dominaciones en el territorio andaluz gracias al rápido avance de las tropas del general Franco provenientes del norte de África.
Así, su propio pueblo, el casi perdido y olvidado en la inmensidad del territorio; ya no era un lugar seguro. Una palabra le perseguiría hasta el final de sus días, desertor. De esta forma fue como Antonio, como muchos hombres; tuvo que huir y esconderse en la sierra.
Antonio se escondió en la fría sierra granadina. Pasó escondido un largo tiempo, soportó años los fríos inviernos en la Alpujarra, la nieve, parte de su dieta se basaba en raíces y aquello que le podían hacer llegar a escondidas. Vivía en un constante peligro. No se tardó desde el propio pueblo, en dar el soplo del paradero de Antonio.
La familia tuvo que soportar las represalias de dicho soplo. La guardia civil, se presentó en casa del hermano de Antonio (mi bisabuelo) y sometió a la familia a duros e inmisericordes interrogatorios.
Nada. Nula información fue el resultado de los interrogatorios, pero sí muchas y dolorosas consecuencias. Mi bisabuelo recibió palizas, amenazas durante muchos años, y, sobre todo, la espalda de todos sus amigos, vecinos y compañeros. Raparon la cabeza al 0 a mi bisabuela y todavía ahora mi familia es recordada por el suceso.
Mi bisabuelo, en una de varias acciones arriesgadas de Antonio de acercarse al pueblo, intentó ayudarle llevándole algo de comida. De nuevo, el cacique impartió su justicia particular y detuvo a mi bisabuelo. Éste recibió una severa paliza que casi le costaría la vida. Antonio una vez más, consiguió escapar, a su vida en la intemperie.
Muchos años sin techo, aislado de comunicación, de información, de la sociedad. Aguantó lluvia, nieve, temperaturas bajo cero y soledad; justo donde hoy muchos esquían con sus equipos de centenares de euros. Hambre y tristeza, fue un peso demasiado duro de llevar para Antonio.
Se entregó, ya enfermo.
Nada se sabe que ocurrió después, no se sabe si ni siquiera lo hizo por su familia; lo único que se conoce es su muerte pocos días después de entregarse en Motril, y que allí sigue enterrado lejos de su pueblo, lejos de su familia y lejos de esos montes que le refugiaban la esperanza de esa libertad con la que tanto soñaba.
Alex Álvarez M.
Es un texto de un compañero de Hattrick que escribió sobre su abuelo, me parece tan perfecto que lo he publicado (con su permiso) sin añadir ni quitar una coma.
Otro día hablaremos de "La pastora" y trataremos un poco más el tema de los maquis.
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