03 Jul 2009

El Ángel Rojo.

Escrito por: Manuel el 03 Jul 2009 - URL Permanente

Melchor Rodríguez, uno de los héroes de la guerra. Anarquista, sindicalista, brevemente alcalde de Madrid, delegado general de Prisiones durante la guerra pero, sobre todo, una buena persona.

Se trata de uno de esos héroes semianónimos, del que no hablan los libros de texto y que debería ocupar un lugar importante en el estudio de la Guerra Civil, no todo fueron represalias y salvajadas por parte de ambos bandos, también hubo personas que destacaron por su bondad pero... ya se sabe... la sangre vende más.

Melchor nació en Sevilla, se quedó huérfano siendo todavía un niño de muy corta edad, la madre fue la única encargada del cuidado de la familia y las penurias económicas le obligaron a empezar a trabajar con 13 años. Posteriormente inició una carrera como torero, llegando a aparecer en “El Cossío” (la biblia de la tauromaquia). En 1921 abandona su voación y empieza a trabajar como chapista. Cuando aparece la Agrupación Anarquista de la Región Centro se afilia enseguida ( el carnet nº 3). Poco a poco va consiguiendo el respeto de sus compañeros y la lucha que inicia por los derechos de los reclusos le otorga el prestigio entre los sectores de izquierda, aunque también le cuesta visitarla como inquilino en algunos ocasiones.

Como ya sabemos en ambos bandos eran habituales “las sacas” o “los paseíllos” (las ejecuciones de los reclusos sin ningún tipo de juicio previo, ya hablamos de ellos al contar la historia de Rafael Sánchez Mazas . Melchor Rodríguez no podía consentir estos hechos. El 10 de noviembre es nombrado delegado de prisiones viéndose obligado a dimitir el 14 del mismo mes porque se veía incapaz de frenar la barbarie en las prisiones. El 4 de diciembre le restituyen en su cargo, esta vez con plenos poderes y es nombrado delegado general de prisiones. Su prioridad era evitar las ejecuciones y la represión que sufrían los presos acusados de fascistas (Paracuellos es un claro ejemplo).

Instauró una regla sencilla pero eficaz, los presos no podían ser sacados de la prisión desde las 7 de la tarde a las 7 de la mañana, con eso evitó los paseos nocturnos. En la cárcel Modelo de Madrid tuvo que intervenir personalmente para salvar la vida a personas tan alejadas de su ideología como Serrano Suñer (posteriormente miembro del gobierno franquista) o Ricardo Zamora.

El hecho más destacado se produjo tras que la aviación franquista bombardeara el aeródromo de Alcalá de Henares. Un grupo de milicianos se dirigieron a la prisión para tomar represalias sobre los presos, Melchor se enfrentó personalmente a ellos e incluso dio la orden de armar a los reclusos si la turba seguía con su empeño.

Tras la Guerra Civil fue condenado a 6 años de prisión, sólo cumplió uno gracias a los numerosos testimonios que explicaron como les había salvado la vida. Durante la dictadura sigue perteneciendo a la CNT clandestina y muere en 1972. Con Franco aún vivo a su entierro acuden personajes destacados del régimen junto a miembros de la CNT y tras su entierro fue entonado el himno anarquista “A las barricadas” sin ningún tipo de consecuencia.

Pdta: Visto los últimos comentarios en el blog voy a borrar algunos, me había prometido que no los moderaría pero no voy a permitir insultos.

09 May 2009

Febrer de 1939

Escrito por: Manuel el 09 May 2009 - URL Permanente

Les bombes continuaven caient per sobre. Els esclats eren continus però ja hi estava acostumat. Aprofitant la meva posició privilegiada vaig perdre un minut en mirar les cares que em rodejaven, que diferents a les de fa 2 anys! Les cares de pànic i els crits havien deixat pas al silenci i la frustració. Tots hi eren conscients, els nacionals segurament entrarien al dia següent a la ciutat per la diagonal. Potser era l’última nit de bombardeig però ningú mostrava signes d’alegria.

Tres anys molts durs, ja ni em recordava de quan la gent venia al metro per anar a casa d’un amic a sopar, o per això tan simple com anar treballar. Tres anys on el metro havia estat tancat gairebé tot el temps, on l’ús més important consistia en servir de refugi antiaeri, on podia olorar com les farinetes s’havien convertit en el plat nacional de Catalunya, on l’esperança havia deixat pas a la decepció...

El que més m’havia impressionat eren els gestos espontanis de solidaritat, mai oblidaré com un xiquet de sis anys que tan sols tenia un tros de pa per passar la nit el va voler cedir a una dona major que plorava a un cantó per la mort del fill al front, potser ell també havia perdut a algú, potser era la seva forma de dir-li que tot i els seus sis anys comprenia i compartia el dolor que patia.

Al principi les entrades al metro es tapiaven per evitar que les bombes entressin, més endavant van deixar de fer-ho, la por a morir sepultats era massa forta. Avui no era una excepció, l’entrada romania oberta el que ens permetia escoltar entre bomba i bomba com la gent marxava de la ciutat, el tràfec de gent a sobre nostre era continu, els cotxes, els carros, els camions... tots fugien de una ciutat que ja estava perduda. Em preguntava per què es quedava aquesta gent, jo no tenia opció, vaig donar un altre cop d’ull i em vaig adonar que estava rodejat de mares en els fills i de gent major, sembla que tampoc tenien alternativa.

Finalment va sonar l’alarma que ens indicava que el perill de les bombes ja havia passat, la gent poc a poc va marxar cap a casa, vaig veure com algú forçava un somriure, potser pensant que ara per fi tornaria una certa normalitat, tanmateix a la majoria li queien les llàgrimes conscients que tot estava perdut, que havien estat tres anys de patiment per acabar perdent la guerra. Què hi vaig fer jo? L’únic acte de rebel.lió que encara m’era possible, vaig decidir fondrem i apagar-me per sempre.

21 Abr 2009

George Orwell

Escrito por: Manuel el 21 Abr 2009 - URL Permanente

George Orwell (1903,-1950)

Nacido a principios del S. XX se trata sin duda de uno de los mejores escritores de su época, autor de libros tan conocidos como “Rebelión en la granja” y “1984” (El Gran Hermano). Sin embargo mi favorito es: “Homenaje a Catalunya” donde nos cuenta sus vivencias durante la Guerra Civil Española. ¿Sus vivencias? Sí, Orwell, al igual que otros muchos, vino a España para luchar contra el fascismo. La principal diferencia de su caso con la mayoría es que no formó parte de las Brigadas Internacionales sino que al entrar en el país con el carnet del Partido Laborista Independiente entró en las filas del P.O.U.M. (Partido Obrero de Unificación Marxista).

Las vivencias de Orwell durante la Guerra son muchas y se reflejan en su libro, habla de la persecución por parte de los comunistas, del socialismo libertario que se respiraba en Barcelona, de los enfrentamientos que se produjeron en la ciudad Condal por la ilegalización del P.O.U.M. de sus vivencias en el frente y del sentimiento de solidaridad que se respiraba a cada instante. Ahora nos centraremos en una de sus vivencias en el frente, el día que recibió un tiro en el cuello.

George fue mandado al frente de Aragón, allí pasó las penas y las calamidades típicas, frío, escasez de comida, aburrimiento y, sobre todo, la compañía de las ratas, a las que Orwell tenía fobia (de hecho, un día, mientras dormía, una rata le pasó por encima, ni cortó ni perezoso sacó su fusil y disparó contra el animal, el resto de compañeros de trinchera no sabía que pasaba y empezaron a disparar contra las posiciones franquistas que, a su vez, les devolvieron el fuego)

El día 20 de Mayo de 1937 les contaba a sus compañeros anécdotas sobre los burdeles parisinos, un francotirador franquista divisó su silueta y con gran pericia dió en la diana y atravesándole el cuello. Su primer pensamiento es que se ha acabado todo, notaba como la sangre brotaba de la yugular y empapaba su camisa. Los compañeros acuden rápido a auxiliarle y es trasladado a un hospital. Allí pasaría varias semana ingresado, los médicos dudaban que pudiese recuperar la voz y temían por la infección de su cuello provocada por la bala pero... pero los genios tienen dos ángeles de la guarda, poco a poco la recuperación fue avanzando y finalmente se recuperó de forma total, menos mal, nos hubiesen privado del disfrute de devorar cada uno de sus escritos.

Al dársele el alta Orwell decide abandonar el país y volver a casa. El 14 de junio por fin la recibe pero mientras vuelve a Barcelona el POUM es declarado ilegal por el Gobierno (el 16 de junio), decide esconderse de la policía comunista y así permanece del 20 al 22 de ese mes, por fin, el 23 de junio pasa la frontera francesa junto a su mujer.

Además del libro “Homenaje a Catalunya” hay otro (mucho menos conocido) de título: “Mi guerra civil española”, se trata de un compendio de cartas y anotaciones de Orwell, copióoahora una de esas cartas.

Carta a Cyril Connolly.

Sanatori Maurín. Sarriá, Barcelona. 8 de junio de 1937

Querido Cyril,

... Si puedo conseguir mi cartilla de inútil puedo estar en casa de aquí a una semana aproximadamente. Me han herido con malicia, aunque en verdad no es una herida muy mala, una bala atravesando el cuello que claro que debería haberme matado pero que sólo me ha producido dolores nerviosos en el brazo derecho y me ha quitado toda mi voz. Los médicos de aquí no están muy seguros de si conseguiré recuperar mi voz. Yo creo que sí, pues algunos días está mejor que otros, pero de cualquier modo quiero volver a casa y estar bajo un buen tratamiento. Estaba leyendo uno de tus artículos sobre España en un New Statesman de febrero. Es un punto a favor del New Statesman que es el único periódico, aparte de algunos desconocidos como el New Leader, donde un punto de vista que no sea el comunista ha llegado a publicarse. El reciente artículo de Liston Oak (Tras las barricadas de Barcelona) sobre los hechos de Barcelona estuvo muy bien equilibrado. Viví todo aquel asunto y sé qué mentiras eran la mayoría de cosas en los periódicos. Gracias también por anunciar públicamente que seguramente escribiría un libro sobre España, como haré claro, una vez este dichoso brazo esté bien. He visto cosas increíbles y por fin creo de verdad en el socialismo, cosa que no hacía antes. Por la general, aunque siento no haber visto Madrid, me alegra haber vivido en un frente relativamente poco conocido con anarquistas y gente del POUM en lugar de la Brigada Internacional, como hubiera ocurrido si hubiera venido con carnet del partido comunista en lugar del Partido Laborista Independiente. Una lástima que no subiste a nuestra posición a verme cuando estuviste en Aragón. Me hubiera gustado ofrecerte el té en una trinchera.

Tu amigo

Eric Blair (seudónimo de George Orwell).

14 Abr 2009

El presidio Frontón Beti Jai en Logroño. Verano de 1936

Escrito por: Manuel el 14 Abr 2009 - URL Permanente

"Aquí mejor que en la "Divina Comedia" podría ponerse a la entrada el cartel: "Dejad toda esperanza vosotros que entráis en este lugar". [...].

Me llamaron al vestíbulo donde recibí un colchón, una manta y cigarrillos. El resto de la tarde la pasé con Policarpo, al que todos llamábamos Poli. [...]. Al anochecer un suboficial gritó con toda la fuerza de sus pulmones:

- ¡Rancho, a formar!

Entró un pelotón del cercano cuartel de artillería con inmensos calderos. Cuando destaparon las coberturas vimos una masa fría y nauseabunda de garbanzos con patatas. Una expresión triste de las caras acompañó el comentario en las colas: "Otra vez frío". Posteriormente comprendería yo el significado profundo de aquellas palabras. EL rancho, aunque de pésima calidad, podía comerse cuando estaba caliente; frío, ni los presos más hambrientos se llevaban a la boca media docena de cucharadas.

Llegó la hora de acostarse. A la voz de mando cogimos nuestras colchonetas para extenderlas sobre el suelo en los sitios indicados. Entre cada dos filas de lechos dejábamos un angosto pasillo de acuerdo con las instrucciones recibidas de los cabos de varas. Las potentes bombillas del techo, que antes iluminaban los partidos de pelota, quedaban encendidas toda la noche. El fuerte reflejo hería los ojos con tal intensidad, que aún cerrándolos era difícil evitar la molesta impresión en la retina. Pero otras razones imepedían el sueño.

Hacia las diez un silencio profundo cubrió la cancha donde yacían unos novecientos hombres. Era la calma precursora de la hora de la "Saca". Pasarían unos treinta minutos cuando oímos el ruido de un motor acompañado del chirrido de frenos al parar frente a la puerta exterior. Un pelotón de "camisas azules" entró en la cancha por la puerta del fondo, formando en doble fila. El suboficial que dirigía la prisión voceó lentamente de una lista nombre tras nombre, hasta hacer un total de dieciocho libertades provisionales firmadas por Bellod, el gobernador civil. La firma de la autoridad parecía dar garantías de no tratarse de un asesinato colectivo, aunque el método era una mejora técnica de la "Ley de Fugas". [...].
Pero entonces no sabíamos la suerte fatal de los nombrados en la lista de saca, con la certeza que tendríamos poco después. Muchos, con la esperanza de poder defenderse en el supuesto juicio nocturno, salían confiados y la escena de la partida era corta. El ruido del camión al alejarse daba una tranquilidad relativa. Por los negros agujeros de las claraboyas del techo entraba la tristeza de la noche, cientos de ojos se clavaron en esos rectángulos, que al perder su negrura traían el sueño para la mayoría de los presos. A cualquier hora de la noche podría reaparecer el camión de la muerte, "el veintiocho", como era llamado allí, pero al amanecer, el crimen huía de la luz.

Pasada la tensión del momento me pareció estar en alguna tenebrosa caverna de la cual habían salido dieciocho figuras pálidas, algunas tan flacas que parecían espectros. Poco después tuve que ir a las letrinas. El espectáculo que contemplé hubiera despertado náuseas en cualquier estómago por fuerte y sentado que fuera. Dos pequeños lavabos y dos retretes formaban la instalación sanitaria en la planta baja. [...]. A las séis de la mañana un penetrante toque de trompeta nos puso en pie. Inmediatamente después de recoger las colchonetas y arrimarlas contra las paredes, comenzaron las faenas de limpieza. La capa de pelusas medio podridas, revuelta con papeles, escupitajos, colillas, tenía en algunos sitios varios centímetros de espesor. Un baldeo seguido con lenta sedimentación de polvo dejó el local preparado para otra jornada, la primera completa para mi."

Pdta y aclaración: El texto está sacado de otro blog (últimamente estoy muy vago pero hoy algo tenía que postear) la dirección original es ésta. Se trata de un extracto del libro "Las Sacas" de Patricio Escobal (a la izquierda) concretamente el relato de su primer día en prisión.

Pdta 2: 78º aniversario de la II República.

18 Mar 2009

Ricardo Zamora: Mito futbolístico y ejemplo “guerracivílistico”

Escrito por: Manuel el 18 Mar 2009 - URL Permanente

Ricardo Zamora (1901-1978) Foto sacada de: www.biografiasyvidas.com

La vida del Zamora futbolista es conocida por muchos aficionados al fútbol. Es uno de los mejores porteros de la historia, da nombre al premio para el portero menos goleado. Jugó en el Madrid, Barcelona y Espanyol entre otros. Consiguió la medalla de plata en los JJOO de Amberes.

Su vida personal es más desconocida, hoy hablaremos de ella.

A Zamora siempre le había gustado escribir, así publicó unas memorias en el ABC, después pasó a redactar las crónicas de los partidos en el diario YA (de la Editorial Católica), el 21 de junio de 1936 decide abandonar el fútbol jugando la final de la copa del Rey, que ganó el Madrid al Barcelona siendo él el jugador más destacado, para centrarse en su nueva aventura profesional. En la cena de celebración Zamora acaba su discurso con un: “¡Viva Valencia, el Madrid y España!”, un periodista añadió: "Y viva la República también", a lo que Zamora no contestó. En la cena coincidió con Josep Sunyol (cuya historia ya hemos contado en este blog). La guerra civil que empezó un mes después truncó sus ilusiones.

El hecho de escribir para el diario YA le supuso muchos quebraderos de cabeza, se le consideró monárquico y católico, dos de las peores cosas en el régimen republicano, así que no es de extrañar que acabase en la prisión ante el temor de que pasase al lado nacional y estos lo utilizasen como símbolo. Hay que hacer notar aquí una pequeña anécdota, en 1934 la selección española de Zamora se enfrentó a la selección alemana, los alemanes escucharon su himno con el saludo a su Führer, Ricardo, indignado, cuando empezaron los acordes del himno de Riego, levantó su puño izquierdo y lo vivió con intensidad, esa imagen fue utilizada con fines propagandísticos por los republicanos.

En la prisión coincidió con Monchín Triana, jugador del Madrid fusilado en Paracuellos, y organizaron partidos dentro de la cárcel. Poco después, gracias a las presiones políticas de las potencias extranjeras Zamora fue liberado, tuvo suerte,pocos días después se produjo una “saca” donde (según Rafael Luca de Tena) se ejecutaron a más de 3.000 presos.

Después de un tiempo de exilio en Francia vuelve a España, donde vuelve a trabajar en el diario Ya y también para el Marca, donde firma con el seudónimo de Amoraz.

Pdta: En El Larguero de 12/03/2009 José Antonio Martín 'Petón explicó que Zamora también fue preso durante el régimen franquista, lo he buscado por internet y no he encontrado ningún texto. A pesar de eso he decidido dejar el título así. Aquí podéis encontrar lo que explica Petón de Zamora (al principio, menos de 1 minuto): http://www.cadenaser.com/player.html?audioFile=20090313csrcsrdep_6.Aes

12 Mar 2009

LA PICARSECA MILITAR

Escrito por: Manuel el 12 Mar 2009 - URL Permanente

Hemos hablado mucho sobre como la Guerra Civil agudizó el ingenio a lo largo de todo el Estado, sobre todo en lo referente a buscar comida pero, también, se han puesto ejemplos de “estrategia militar” (como el famoso bombardeo con melones en Sevilla: http://lacomunidad.elpais.com/leyendasdelaguerra/2008/7/24/sevilla-1936-realidad-supera-ficcion- ) Hoy toca hablar de otra muestra de esta inventiva, también en Sevilla, que tiene como protagonista a Queipo de Llano (una breve anécdota, Queipo, durante la Guerra Civil, en sus alocuciones radiofónicas acababa con un Viva España, Viva la República).

General Queipo de Llano durante uno de sus discursos radiofónicos.

Vamos a situarnos, verano de 1936, el alzamiento está en sus primeras horas, en toda España se producen enfrentamientos entre las tropas que se mantienen fieles al gobierno republicano y las partidarias del golpe de estado. En muchas ciudades la movilización popular sofoca el intento, en otras acaba triunfando por ser mayoría los golpistas, en pocas, como en Sevilla, triunfan por pequeñas anécdotas o por el ingenio de los mandatarios nacionales.

Sevilla tenía pocas tropas destinadas, el alzamiento parecía condenado al desastre, se producen enfrentamientos en la ciudad. En un primer momento las fuerzas parecen igualadas. Pero de repente los republicanos asisten atónitos al desfile de camiones del ejército (afín a Franco), se sorprenden porque no creían que hubiesen más tropas en la ciudad, poco rato después ven pasar camiones de falangistas y, una hora después, de requetés. Muchos de los republicanos, conscientes de que no se pueden enfrentar a tantos hombres deciden abandonar la lucha y huir al monte, otros se esconden en sus casas, etc... Lo que no sabían es que la lucha no estaba pérdida, que esos camiones que tanto pavor les habían causado eran todos los mismos, con los mismos hombres.

Efectivamente, Queipo de Llano, consciente de la importancia de la psicología en la batalla, había ideado un plan. Utilizando siempre los mismos camiones iba “disfrazándolos” (ahora sería tuneándolos) para que parecieran de facciones distintas. De esta forma esperaba que ante la apariencia de una superioridad en número los republicanos desistieran de su lucha. No consiguió que lo hiciesen todos pero sí un número significante.

A veces se triunfa por pequeños golpes de inspiración.

16 Feb 2009

Josep Sunyol: “El presidente mártir” o como un camino equivocado te cuesta la vida.

Escrito por: Manuel el 16 Feb 2009 - URL Permanente

Primero una breve pero necesaria biografía: Nació en 1898, murió en 1936, en la Sierra de Guadarrama, durante la Guerra Civil. Fue presidente del F.C. Barcelona elegido en 1935 y 3 veces diputado en las Cortes por Esquerra Republicana.

Lo tenía todo, no tanto por ser presidente del Barça (el interés de Franco por el fútbol surge sobre todo a partir de la década de los 50) sino por ser un “rojo-separatista”, ser rojo era malo, ser separatista era peor pero ser las dos cosas... si eras las dos cosas y te encontraban sólo te quedaba desear que la muerte fuese rápida.

Sunyol fue un personaje muy importante en Catalunya durante la República, buen orador, don de gentes, presidente del club más importante, presidente del Real Automóvil Club de Catalunya (RACC). Personaje prominente que no dudó en defender sus ideales durante la Guerra.

La historia de su muerte es simplemente increíble, de aquellas en las que descubrimos que el destino tiene un sentido del humor muy particular. Situémonos.

Agosto de 1936, apenas hace 1 mes del intento fallido de golpe de estado. Sunyol se dirige a Madrid con su chofer y un periodista por la Sierra de Guadarrama, está convencido que está en zona republicana y por eso luce con orgullo una bandera catalana en el coche, pero el chofer se había despistado un poco... Se encuentran con un control, momento que Sunyol aprovecha para estirar las piernas y sale del auto gritando “¡Viva la República!” craso error, esa zona no era republicana, era nacional. Cuando lo identificaron y descubrieron que era el presidente del Barcelona, diputado Republicano e independentista fusilaron a los integrantes del coche allí mismo, sin necesidad de juicio previo. La noticia de la muerte tardó una semana en llegar a Barcelona y causó un gran impacto en la población.

Video de Tv2 sobre la historia:



10 Feb 2009

TREGUA ENTRE LOS FRENTES

Escrito por: Manuel el 10 Feb 2009 - URL Permanente

Perdone, ¿es el enemigo? Pues que se ponga.

Así empezaba Gila mucho de sus números y esta historia es digna de empezar de igual forma. Es de aquellas que sorprenden, que hablan de la naturaleza humana (extraña naturaleza por cierto) y que son desconocidas.

Hemos de situarnos en cualquier punto de España entre 1936 y 1939, es decir, en la España de la Guerra Civil. Una vez estamos allí miramos a izquierda y derecha, a la izquierda la trinchera de los nacionales, a la derecha la de los republicanos. De ellas salen consignas animando al otro grupo para que se unan, se oyen cosas como: “Aquí comemos carne siempre que queremos” “No nos falta tabaco”, etc.. pero además de esa guerra psicológica un grito nos llama la atención. Sale de cualquiera de los bandos, es una petición de tregua durante un lapso de tiempo. De la otra trinchera se acepta dicho requerimiento y, asombrados, vemos como soldados y milicianos se reúnen en medio del campo de batalla y empiezan a intercambiar objetos, comida, tabaco, e incluso algunos hacen una improvisada partida de mus.

Sorprendidos nos acercamos a uno de los soldados que amablemente nos explica que esto es habitual, que son muchas semanas guardando la misma línea y ante los mismos enemigos y que, ya se sabe, el roce hace el cariño. Patidifusos nos quedamos. El buen hombre sigue con su explicación, dice que en campo abierto, lejos de los grandes núcleos urbanos, tienen escasez de casi todo y que lo que a unos les sobra a otros les falta, de ahí que cada cierto tiempo se reúnan para intercambiar víveres, que si una cajetilla de tabaco por una barra de pan, que si un trozo de cecina por una botellita de vino, etc.

Aún sin recuperarnos del asombro el buen hombre se despide diciéndonos que la tregua ha acabado y que debe volver a su trinchera, le vemos encaminándose hacia ella mientras degusta un trozo de pan que por la cara que pone le está sabiendo a gloria. Una vez el campo está vacío una bala pasa silbando a nuestro lado, instintivamente nos lanzamos al suelo. Efectivamente, la tregua ha terminado y vuelven a dispararse como si la hora anterior nunca hubiese existido.

Pdta: Una recreación de estas treguas la podemos ver en la película “La Vaquilla”

27 Ene 2009

Yo me alisté para servir a España no para matar españoles.

Escrito por: Manuel el 27 Ene 2009 - URL Permanente

COLORES

Ni canción ni leyenda, hoy "nueva categoría", es un corto que recrea el encuentro entre un soldado franquista y uno republicano. Me ha parecido curioso así que lo cuelgo.

21 Ene 2009

Se desata la locura colectiva.

Escrito por: Manuel el 21 Ene 2009 - URL Permanente

Hemos hablado muchas veces del hambre de la guerra, incluso hemos copiado fragmentos del libro “Amb ulls de nena” que reflejan a la perfección la falta de alimentos y como afectaba eso a la vida cotidiana. Por lógica era mucho mayor en la ciudad que en los pueblos, en los pueblos siempre se puede sobrevivir de la pequeña agricultura, ganadería, etc... en la ciudad esto no es posible, se depende de los suministros, ya lleguen del interior o a través del mar. En Barcelona se celebraba con euforía la llegada de un barco con alimentos al puerto, no era extraño que fuesen torpedeados o abordados, por eso cuando llegaba comida al puerto la alegría se desataba.

Esta historia nos sitúa a principios de 1939, Catalunya está perdida y los republicanos van saliendo de sus ciudades mientras los nacionales van entrando poco a poco. Muchos autores y testigos se refieren a esa época como la de mayor libertad de la Guerra, se poducen vacíos de poder que son aprovechados por los ciudadanos.

Ante un vacío de poder parece que algunas personas están abocadas al desorden y el pillaje (o quizás no, pero desde luego es lo que ocurrió en 1939). La gente tenía hambre y decidió solventar dicho problema.

Centenares de almacenes fueron asaltados antes de la entrada de los sublevados, la gente entraba y cogía todo lo que podía con cualquier recipiente que encontrase, los sacos de trigo eran rajados por la mitad y los granos cubrían el suelo, todos se agachaban y peleaban por conseguir la mayor porción de comida, lo mismo pasaba con el resto de alimentos que los republicanos custodiaban para su reparto. Las patatas, el azúcar, la sal... probaron el suelo sucio de los almacenes.

Especial gravedad revistieron los hechos en Sabadell, ciudad industrial cercana a Barcelona. Todo empezó con los vecinos alrededor de una zapatería (la Noguès) que demandaban al propietario la venta de los zapatos almacenados al precio de 1 peseta por el par (aunque ya se sabía que la moneda emitida a partir del 18 de julio de 1936 no tendría valor en el régimen que se iba a implantar). Al principio todo transcurrió dentro de los cauces de la normalidad (o de la máxima normalidad posible) el tendero ofrecía los zapatos requeridos a través de una ventana pero la gente se descontroló, entraron por la fuerza en la tienda y cogieron todo aquello que quisieron.

Ese fue el principio de unos actos de auténtica locura colectiva, evidentemente asaltaron los almacenes oficiales pero, la parte que más nos ha sorprendido, también se dirigieron a los Hospitales de Sangre de la ciudad. En esos hospitales estaban los heridos de guerra, los enfermos “normales”, el personal sanitario, etc... Todos se llevaron un gran susto cuando vieron entrar a la turba. Los soldados sufrían en la cama mientras la muchedumbre les arrebataba las sábanas, los cojines, medicamentos, colchones, e incluso a algunos les arrebataron sus posesiones más privadas.

Estos actos de locura colectiva más o menos intensa se produjeron en todo el territorio del Estado, la guerra había acabado pero aún quedaban unas horas de libertad que algunos decidieron aprovechar.

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