Poema del Secreto
Puedo tocar tu mano sin que tiemble la mía, y no volver el rostro para verte pasar. Puedo apretar mis labios un día y otro día... y no puedo olvidar. Puedo mirar tus ojos y hablar frívolamente, casi aburridamente, sobre un tema vulgar. Puedo decir tu nombre con voz indiferente... y no puedo olvidar. Puedo estar a tu lado como si no estuviera, y encontrarte cien veces, así, como al azar... Puedo verte con otro, sin suspirar siquiera, y no puedo olvidar. Ya v...
Poema del domingo triste
Este domingo triste pienso en ti dulcemente y mi vieja mentira de olvido, ya no miente. La soledad, a veces, es el peor castigo… Pero, ¡qué alegre todo, si estuvieras conmigo! Entonces no querría mirar las nubes grises, formando extraños mapas de imposibles países; y el monótono ruido del agua no sería el motivo secreto de mi melancolía. Este domingo triste nace algo que es mío, que quizás es tu ausencia y quizás es ...
Tú dices que has vivido
Tú dices que has vivido, quizás. Puede ser cierto. No importa si eres joven ni importa tu vejez. Haber vivido, a veces significa haber muerto, porque a veces los hombres mueren más de una vez. La vida es poca cosa. Qué más da su medida, si el que vive más años no siempre vive más; porque un instante, a veces, llena toda una vida, y a veces ese instante no se vive jamás. Tú dices que has vivido, quizás. Yo no sé nada. No sé lo que te queda del tiempo que se fue...
Poema del fracaso
Mi corazón, un día, tuvo un ansia suprema, que aún hoy lo embriaga cual lo embriagara ayer; Quería aprisionar un alma en un poema, y que viviera siempre... Pero no pudo ser. Mi corazón, un día, silenció su latido, y en plena lozanía se sintió envejecer; Quiso amar un recuerdo más fuerte que el olvido y morir recordando... Pero no pudo ser. Mi corazón, un día, soñó un sueño sonoro, en un fugaz anhelo de gloria y de poder; Subió la escalinata de un palacio de oro ...
Poema del Renunciamiento
Pasarás por mi vida sin saber que pasaste. Pasarás en silencio por mi amor, y al pasar, fingiré una sonrisa, como un dulce contraste del dolor de quererte... y jamás lo sabrás. Soñaré con el nácar virginal de tu frente; soñaré con tus ojos de esmeraldas de mar; soñaré con tus labios desesperadamente; soñare con tus besos... y jamás lo sabrás. Quizás pases con otro que te diga al oído esas frases que nadie como yo te dirá; y, ahogando para siempre mi amor inadvert...
La sed insaciable
Decir adiós... La vida es eso. Y yo te digo adiós, y sigo... Volver a amar es el castigo de los que amaron con exceso. Amar y amar toda la vida, y arder y arder en esa llama. Y no saber por qué se ama... Y no saber por qué se olvida... Coger las rosas una a una, beber un vino y otro vino, y andar y andar por un camino que no conduce a parte a...
Oasis
Así como un verdor en el desierto, con sombra de palmeras y agua caritativa, quizás ser tu amor lo que me sobreviva, viviendo en un poema después que yo haya muerto. En ese canto, cada vez más mío, voces indiferentes repetirán mi pena, y tú has de ser entonces como un rastro en la arena, casi como una nube que pasas sobre un río... Tú serás para todos una desconocida, tú, que nunca sabrás cómo he sabido amarte; y alguien, tal vez, te bu...
Poema de la despedida
Te digo adiós, y acaso te quiero todavía. Quizá no he de olvidarte, pero te digo adiós. No sé si me quisiste... No sé si te quería O tal vez nos quisimos demasiado los dos. Este cariño triste, y apasionado, y loco me lo sembré en el alma para quererte a ti. No sé si te amé mucho... No sé si te amé poco; pero si sé que nunca volveré a amar así. Me queda tu sonrisa dormida en el recuerdo y el corazón me dice que no te olvidaré; pero, al quedarme s...
Poema de la culpa
Yo la amé, y era de otro, que también la quería. Perdónala Señor, porque la culpa es mía. Después de haber besado sus cabellos de trigo, nada importa la culpa, pues no importa el castigo. Fue un pecado quererla, Señor, y, sin embargo mis labios están dulces por ese amor amargo. Ella fue como un agua callada que corría ... Su es culpa tener sed, toda la culpa es mía. Perdónala Señor, tu que le diste a ella su frescura de lluvia y esplendor ...
Ya era muy viejecita
(acuarela mmjal) Ya era muy viejecita... Y un año y otro año se fue quedando sola con su tiempo sin fin. Sola con su sonrisa de que nada hace daño, sola como una hermana mayor en su jardín. Se fue quedando sola con los brazos abiertos, que es como crucifican los hijos que se van, con su suave manera de cruzar los cubiertos, y aquel olor a limpio de sus batas de holán. Déjenme recordarla con su vals en...
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