24 Feb 2009

EL VALOR DE UNA COLILLA.

Escrito por: libertadveinte el 24 Feb 2009 - URL Permanente

A veces se suelen utilizar algunas frases empleando la

palabra colilla.

Se dice: Es más chico que una colilla, se ha quedado tirado

como una colilla, o vale menos que una colilla.

Las dos primeras frases se pueden aceptar sin ningún reparo,

pero la de vale menos que una colilla no, por lo menos para

algunos niños de mi generación que corresponde a la posguerra.

En mi pueblo había bastantes niños a los que se les llamaba

colilleros, que días tras días, portando una lata de conservas

vacia, se recorrian las calles cogiendo colillas que metian dentro

de la lata, que una vez llena, las llevaban a varias personas

que se las compraban, y que una vez extraido el tabaco que

contenian, lo usaban para elaborar cigarrillos que después

vendian.

En mi barrio, al comprador le llamaban "El Navaja," no sé si

era mote o apellido. Lo sé porque fuí varias veces a su casa

con mi amigo Juan, al cual su padre le mandaba a comprar

cigarrillos. Este hombre también liaba tabaco normal, entonces

la pregunta que hacía era: ¿Del bueno o de colillas?

Mi padre que era un gran fumador, cuando podía, compraba

un cuarterón de contrabando, que era tabaco prensado, y que

me parece que entraba por el Protectorado marroquí. Este tabaco

tenía diferentes nombres, tales como: Cubanito, Los Tres

Reyes o Flor de Cuba, además de otros nombres que no recuerdo.

A medida que se lo iba fumando, guardaba las colillas, y cuando

se le acababa el cuarterón, las liaba y se las volvia a fumar.

Las colillas recogidas por esos niños descalzos y con unos

pantalones cortos que sujetaban con una cinta en bandolera,

sirvieron para que pudiesen seguir viviendo, ya que ese dinero

que conseguian, era empleado para comprar algunas sardinas

arenques, o la cola de un bacalao para darle gusto a un guiso

de arroz o en su defecto de trigo seml-molido.

Hoy habrá muchos hijos y nietos de esos niños colilleros que

sobrevivieron al hambre y a la calle, en aquellos interminables

inviernos, que entonces parecian que duraban un año.

Esos nietos, de los que habrá algunos con carreras universitarias,

si el abuelo se ha atrevido a contarle su vida, a lo mejor le han

dicho que no les relate más batallitas, sin saber que aquello

que el abuelo cuenta, más que una batalla, era una guerra a

cañonazos contra el hambre.

Aquellos niños, hoy abuelos, no tenían los problemas de sus

actuales nietos, como son, la hipoteca, la letra del coche, o

como reunir el dinero para irse un més de vacaciones. Su idea

única era sobrevivir.

Hoy, cuando tiramos una colilla al suelo, cosa que no se debe

hacer, sabemos que no hay detrás de nosotros ningún niño

que la recoja, lo que demuestra que algo hemos mejorado.

Si tienes un abuelo que te dice que ha sido colillero, no te

de verguenza de él, y presume ante tus amigos. Y a tus hijos

pequeños, diles que tu abuelo es un héroe más fuerte y más

valiente que Superman.

Mis abuelos, a los que no conocí, también lucharian lo suyo

para sacar su prole adelante, uno trabajando en el campo y

el otro haciendo canastos de cañas. De ambos me siento muy

orgulloso.

Así que les digo a los jóvenes de hoy: No lamentarse y luchar.

Comparemos nuestra vida con la de nuestros abuelos, y seguro

que encontramos.....algunas diferencias.

Salud.

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25 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Emilio Dominguez dijo

Interesante relato nos has dejado, cuanto comentas, es cierto y riguroso.También yo hace algunos años, he podido escuchar historias como la que relatas. Fueron años muy duros los de la postguerra.Conozco infinidad de relatos que tienen afinidad entre ellos de como tenía la gente que salir adelante debido a la carencia de tantas y tantas cosas de suma necesidad..Hoy por mal que vengan las cosas- me refiero a la dichosa crisis- no creo que se le pueda comparar en absoluto ni lo más minimo a los años referidos...Un saludo

Carisdul dijo

Acabo de mandarte un correo, estaba preocupada.
Ni siquiera he leído tu nueva entrada. Pera, la leo.

Carisdul dijo

Lo que te voy a contar no es para ponerme flores, yo tengo mis vivencias que por suerte me retratan tal cual soy y he sido, me gusta contarlas no para decir lo buena que he sido, ni lo buena que soy, sino porque estoy muy orgullosa de lo que ha sido mi vida, y muy orgullosa de mis padres y abuelos que me enseñaron a dar, más que a recibir, aunque no me advirtieron de que eso no era del todo bueno.
Me has hecho recordar tantas cosas. De pequeña por suerte entre mis amigas había niñas muy muy pobres, digo "por suerte" para mí, no para ellas, porque me dieron la oportunidad de valorar el esfuerzo de mis padres para nuestro bienestar, y el esfuerzo de mi abuelo para que no nos faltase de nada.
Una de mis amigas, a la que por desgracia he perdido la pista, tenía un padre alcohólico, que maltrataba a su madre, y a sus hermanos, y a ella, en esa época no había servicios sociales, ni la familia lo publicaba era una vergüenza, así que lo sufrían a escondidas cundo mi amiga llegaba a clase con un ojito rojo, y moratones en los brazos, siempre culpaba a sus hermanos que eran muy brutos, y la maestra aunque no se lo cría, no decía ni pún, todo lo contrarío, si podía la ignoraba, la iba apartando un poco más y más hasta que la pobre dejaba de acudir a clase. Las niñas no la querían, era my conflictiva, pero me quería con locura, siempre estaba pegadita a mí. Recuerdo que cuando llovía, se ponía una pelliza “Abrigo muy forrado” de su padre, porque no tenía ropa, y se reían de ella, yo lo sufría su vejación tanto como ella. Tengo tantas cosas que contar de mi infancia. A ver si me decido de una vez, en carisdul, y dejo de hacer la tonta.
Me gusta hablar con los muy mayores, sus historias nos engrandecen, siempre he aprendido de ellos, más que de cualquier libro, sus vivencias son la esencia de la vida.
Un abrazo, filosofo.
Sabes que te quiero de verdad, tanto como a mi agÜelo. jejejeje. Es broma, eres mu jovencillo todavía, ¿a que zi?Muaccccck.

Carisdul dijo

Seme ha olvidado.
En mi pueblo, avía un caradurilla, que se hacia el tonto, y llegaba a los bares y a to el mundo le decia. ---TÚ ARRO, YO ELA--- jajajajja,. Tú cigarro, yo candela, jajajja me lo contaba mi abuelo, y dice que después vendía los cigarros que les daban en otro pueblo, untó dinero sin trabajar, to el mundo por sus gracias le daban de todo, ropa, comida, tabaco, y vino jajjaja. ¡¡La mare que lo pario!!, qué listo era. Ahora los hay de guante blanco.

Nire dijo

¡Qué razón tienes! Me ha gustado mucho la historia, no conocía ese tipo de personajes y lo cuentas de una forma entrañable.

Saludos.

libertadveinte dijo

Gracias Emilio por tú visita.
La posguerra me cogió de muy niño, pero cada cosa de las que vi,
la tengo grabada en mi mente. Yo reconozco que tuve suerte porque
mi padre trabajaba todos los dias, cosa que muchos no podian hacer, y
la necesidades más perentorias las tenía cubiertas.
Años duros los de aquella generación que hasta casi los setenta no comenzó
a poder vivir con dignidad.
Salud.

libertadveinte dijo

Hola Caris.
Yo no soy filósofo, soy filosofeo.
Eso si, soy un chaval que ha visto algunas cosas.
Cuando era un chiquillo llevaba los ojos muy abiertos, pero ahora
los tengo que parecen dos puñalás en un capote..... eso es lo que
me decia mi madre.
A medida que va uno siendo más viejo, se acuerda de cosas de cuando
era pequeño, y eso que yo tengo una memoria malísima.
Bueno un besito para mi nieta malagueña.

libertadveinte dijo

Hola Snooper.
En esa historia verdadera, mi amigo Juanilllo como le llamaba, cuando
después de yo venir del colegio me iba a buscar para jugar al trompo, la
pelota o las canicas, que nosotros les llamábamos jugar a las bolas, cuando
yo aparecia con trozo de pan con aceite, inevitablemente le tenia que
dar, como decíamos entonces, dos o tres bocaditos.
Antes de hacer el servicio militar, le enseñé casi a leer porque practicamente
no habia pisado la escuela y queria poder leer las cartas que le enviaran.
Harian falta millones de kilometrosde celuloide para poder plasmar las vivencias
de cada uno de aquellos españoles que las sufrieron.
La vida fué así y así hay que contarla.
Salud.

gatita

gatita dijo

mi padre me contaba estas cosas y yo tambien he visto algo...me gusta como lo cuentas
besos

libertadveinte dijo

Gracias Gati.
Cuando se tienen un cierta cantidad de años, siempre hay cosas que contar.
Te puedes inventar cosas, pero la realidad siempre supera la ficción.
Como siempre, salud.

merhum dijo

Esa historia del día a día de la posguerra y de otras épocas no suele venir en los libros, preo son tan reales e importantes como las demás. Mis padres también me han contado muchas como la tuya. Desde hace unos 15 años hay una corriente de historiadores que están preocupándose por investigar y dar a conocer esa vida cotidiana, tanto de tiempos de guerra como de paz. Saludos

libertadveinte dijo

Saludos Merhum.
Habrá tantas personas que saben de hechos o anécdotas de aquella época,
que se llenarian muchos volúmenes de libros sin que se repitiese ninguna
historia, porque el hambre y las dificultades agudizan el ingenio.
Gracias por tú visita.
Salud.

Mariquilla. dijo

Hola pichita. ¿Tienes hora?

libertadveinte dijo

Si, las siete y diez.

Mariquilla. dijo

Actualmente, también hay muchas necesidades, no vayamos a pensar,…se contarán en tiempos venideros. Tiempo al tiempo.
Chao.

Mariquilla. dijo

Vale, la hora de un te que he encontrado muy bueno sin teina.

libertadveinte dijo

Yo ya me lo he tomado.

Mariquilla. dijo

Es que yo vengo de andar, vengo fundidita, cuatro kilómetros. Así estoy de buena.

libertadveinte dijo

Pues en mi casa cuando se funde una bombilla es que está mala.
¿Como es que tú estás tan buena?

Mariquilla. dijo

Por amor al deporte y a la dieta. Fundida es cansada, no esfoligada.

er perico

er perico dijo

?Joé, ezo de ezfoligada que é?

Lita Gomez dijo

la historia es buena , pero tu forma de contarla es mejos
besos

libertadveinte dijo

Hola Lita.
Como diria un mejicano, puritita realidad.
Gracias por visitarme.
Salud.

Carisdul dijo

tas invitao.

libertadveinte dijo

¿A qué me invitas?

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SOY UN ARBOL VIEJO, QUE HACE MUCHOS AÑOS FUI TRASPLANTADO DE LAS TIERRAS
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EN TODOS LOS TRASPLANTES EL ARBOL SUFRE, PORQUE AUNQUE CONSIGUE SALVAR
LAS RAICES MAS GRUESAS QUE LO SUJETARAN AL SUELO, TAMBIEN PIERDE MULTITUD
DE RAICES PEQUEÑAS, CAPILARES QUE SON LAS QUE ABSORBEN EL ALIMENTO FUNDA-
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TO EL.
AHORA MAS DEBIL POR EL PASO DEL TIEMPO, NO ESPERA COMO EL OLMO VERDECIDO
DE MACHADO EL MILAGRO DE LA PRIMAVERA. ESPERA PASAR LA VIDA DANDO SOMBRA
A LOS QUE ESTAN A SU LADO

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