13 Oct 2010

LORD BYRON en Turquía.

Escrito por: Corto Cortés Smith el 13 Oct 2010 - URL Permanente

Enamorado como estoy de mi nueva ciudad de residencia, Estambul, busco libros donde se cuenten pasadas experiencias en estas tierras.

Editorial Nortesur editó en marzo de 2010 Byron un maravilloso librito escrito por Giuseppe Tomasi de Lampedusa, el autor de El gatopardo, que llevó luego al cine el gran Visconti. En solo 100 páginas el príncipe de Lampedusa recoge la vida de Byron con una ironía divertidísima. Nos sitúa, en el principio, en la época en la que le tocó vivir, luego nos cuenta quienes fueron sus antepasados más peculiares, entre ellos su padre, después nos resume su vida y, para finalizar nos habla de sus obras.

La gracia con la que escribe Lampedusa hace que a veces sueltes la carcajada. Con 20 años Byron, como todos los jóvenes artistas brítanicos, debía emprender un viaje por Europa. Como parte estaba en guerra solo quedaba España, Grecia y Turquía.

Pág. 32, escribe Lampedusa entrecomillando las palabras de Byron:


De Sevilla a Cádiz (“la ciudad bulle de bellas muchachas como Londres de solteronas”) y de Cádiz a Gibraltar, la caravana prosigue su estrafalario viaje. En Gibraltar se embarca hacia Malta, en donde Byron permanecerá largo tiempo. Entonces escribe: “Aquí he cogido disentería, lecciones de árabe y una amante”. La amante era la mujer del gobernador, la señora Spencer Smith, “Ella tiene grandes ojos de miope, lo que consigue otorgarle un aire sentimental.” Terminaron por irse también de Malta y pusieron rumbo hacia el Adriático: finalmente desembarcaron en Saranda, en las costas de Albania. Albania era entonces un país desconocido y tan lejano como pueda serlo hoy Afganistan [escrito a mediados del siglo XX]. Sus montañas, sus pastores con faldita y sus costumbres salvajes y violentas le recordaron a Byron la Escocia de su infancia, y se enamoró. En Ioánnina se hizo amigo de Alí Pachá, el gobernador turco, célebre ya por su valor y su crueldad, y que, gracias a Byron, vería asegurada su fama de forma duradera. Alí Pachá tiene una importancia notable en la formación (in)moral de Byron, que por primera vez encontraba a un hombre afin a su corazón: independiente, intrépido, voluptuoso y por encima de toda ley moral. El puritain refoulé (puritano reprimido) quedó fascinado. (…) En casa una de sus cartas exalta la magnanimidad, la audacia y la generosidad de ese jefe-bandido; y cuenta con complacido asombro como Alí Pachá tenía la costumbre de hacer asar en la parrilla a los enemigos que capturaba y que “la otra noche ordenó arrojar al lago a 15 mujeres de su harén”.

(…)

Pág. 37


En Constantinopla [luego llamada Estambul], a donde llegó en mayo de 1810, llevó una vida holgazana y despreocupada. Fue recibido por el sultán, “sobre cuyo rostro relucen todos los vicios ruines”. Remaba todos los días por el Bósforo, “suspendido entre el cielo azul y el agua verde”. Como de costumbre, desdeña las obras de arte: “Santa Sofía es una mala copia de San Pablo”.

PD: La casa dorada de Samarcanda comic de Hugo Pratt empieza con Corto Maltés en Rodas (Grecia) buscando un manuscrito de Lord Byron que Edward Trelawny escondió en la mezquita Kawalki. Quien sabe, lo mismo eso fue cierto. Lampedusa no lo cuenta en su libro pero...

Byron

Byron me recuerda a Corto Cortés aunque

este último tiene más clase.

Compartir

  • Eskup
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

Escribe tu comentario

Contacto:
casa.almohada@gmail.com

Fans

  • mireias28
  • Ivette  Durán Calderón
  • Alfredo Navarro Sánchez
  • Youssef Ettobi
  • vahotenue
  • reyzorra2
  • antitrasindependiente
  • Gallego Rey
  • destacado
  • nadiacontrerasavalos
  • notas-prensa
  • Francisco P. Aguado
  • paulamendez
  • mikecoslaw

Suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

Texto

Para contactar directamente con Corto:
casa.almohada@gmail.com