29Jul, 2009
GUERRA Y PAZ; Amor y violencia.
El periodista Ramón Lobo contaba recientemente en su blog
En Guerra y Paz de Liev Tolstoi se alternan escenas de guerra con escenas de la vida privada de las familias de los mismos personajes que paginas atrás estaban enfangados en la peor de las batallas. El contraste entre unas escenas y otras las hace aun más bellas. Los militares rusos capaces de matar, luego viven amores apasionados. Me quedo con las historias privadas, sobre todo las de amor, aunque soy consciente de que sin las escenas bélicas, las de amor no serían tan emocionantes.
Al principio de la 1ª parte del libro 2º (Pág. 438 de la edición de Taller de Mario Muchnik), el joven duque Nikolai Rostov, destinado en el batallón de Húsares, vuelve de permiso a la casa familiar en Moscú. El ejército ruso acaba de perder la batalla de Austerlitz. Su hermana Natasha, de 15 años, le cuenta que Sonia (prometida de Nikolai) y ella son tan amigas que se ha hecho una marca en el brazo con una regla metálica al rojo vivo como prueba imborrable de amistad. Natasha además le informa que no tiene que respetar la promesa que hizo a Sonia, que lo han hablado y que entienden que debe sentirse libre y no casarse obligado.
Natasha volvió a ponerse sobre las puntas de los pies y salió de la estancia como hacen las bailarinas, pero con esa sonrisa que solo tienen las jovencitas de quince años cuando son felices. Al encontrarse con Sonia en la sala, Rostov se ruborizó. No sabía como tratarla. La víspera, en el primer instante, se habían besado, con el júbilo de volverse a ver, pero ahora se daban cuenta de que no debían haberlo hecho. Él sentía que su madre, sus hermanas, todos, lo miraban con curiosidad y se preguntaban como iba a portarse con ella. Le besó la mano y la trató de usted, pero sus ojos, al encontrarse, se tutearon y se besaron con ternura. La mirada de Sonia pedía perdón por haberse atrevido a recordarle su promesa, mediante la embajada de Natasha, y le agradecía su cariño. Nikolái, también con la mirada, le agradecía su ofrecimiento de libertad y aseguraba que, de una manera u otra, nunca dejaría de amarla, porque eso era imposible.
Esto ocurre en la página 439 y uno se cree que el amor entre Nikolái y Sonia va a continuar creciendo a cada página. Pues al volver la hoja el lector se lleva la sorpresa de que Rostov se deja encandilar por la vida relajada y las juergas del Moscú que acoge al héroe de guerra y se olvida de Sonia al extremo de que se echa una amiguita con piso que visita por las noches. El joven duque Rostov y Sonia son muy jóvenes y a esas edades, en el siglo XIX como en el XXI, los amores son así.
Tolstoi describe con precisión y sensibilidad a sus personajes. Los hace reales y permite que un lector de 2009 se reconozca en ellos aunque deambulen por
La novela te hace mejor persona, entre otras cosas, por que permite al lector conocerse comprendiendo a sus congéneres.
El escritor Ignacio del Valle (Oviedo, 1972) responde en una entrevista:
1-¿Qué representa para Ignacio del Valle el conflicto bélico?
Un momento en el que caen todas las máscaras y cada uno se conoce a sí mismo.
2-¿Cuándo nació tu pasión por el tema de la guerra y sus aledaños?
En realidad mi pasión es por la condición humana, por sus deseos, frustraciones, odios y amores, ambiciones, sueños… en el corazón humano es donde se dirime todo, el bien y el mal, la verdad y la mentira, con toda la dimensión trágica y la vez cómica que puede alcanzar. Y ese conflicto existe tanto en medio de una guerra como en medio de un desayuno de pareja entre croasán y croasán.
Ignacio del Valle ha publicado en Alfaguara Los demonios de Berlín. 2009.
Las buenas novelas te ayudan a entenderte como persona, te permiten, por ejemplo, descubrirte como alguien capaz de lo mejor y de lo peor al mismo tiempo, de amar y de matar. Así somos. Y mucho más, por suerte o por desgracia.

28Jul, 2009
MARIO VARGAS LLOSA; Madame Bovary.
El escritor peruano/español Mario vargas Llosa escribe interesantes ensayos sobre literatura. En 2008 Alfaguara ha publicado el último Viaje a la ficción sobre el autor uruguayo Juan Carlos Onetti. Yo tengo un cariño especial a
Escribe Vargas Llosa.
Siempre he tenido por cierta la frase que se atribuye a Oscar Wilde sobre un personaje de Balzac: «The death of Lucien de Rubempré is the great drama of my life» *. Un puñado de personajes literarios han marcado mi vida de manera más durable que buena parte de los seres de carne y hueso que he conocido. Aunque es verdad que cuando personajes de ficción y seres humanos son presente, contacto directo, la realidad de estos últimos prevalece sobre la de aquéllos —nada tiene tanta vida como el cuerpo que se puede ver, palpar—, la diferencia desaparece cuando ambos tornan a ser pasado, recuerdo, y con ventaja considerable para los primeros sobre los segundos, cuya delicuescencia en la memoria es sin remedio, en tanto que el personaje literario puede ser resucitado indefinidamente, con el mínimo esfuerzo de abrir las páginas del libro y detenerse en las líneas adecuadas. En ese círculo heterogéneo y cosmopolita, pandilla de fantasmas amigos que se renueva según las épocas y el humor —hoy mencionaría, deprisa, a: D’Artagnan, David Copperfield, Jean Valjean, el príncipe Pierre Bezukhov, Fabrizio del Dongo, a los terroristas Cheng y The Professor, a Lena Grove y al penado alto—, ninguno más persistente y con el cual haya tenido una relación más claramente pasional que Emma Bovary. Esa historia puede contribuir, quizás, a ilustrar con un ejemplo mínimo las relaciones tan discutidas y enigmáticas de la literatura y la vida. (…) En el verano de 1959 llegué a París con poco dinero y la promesa de una beca. Una de las primeras cosas que hice fue comprar, en una librería del barrio latino, un ejemplar de Madame Bovary en la edición de Clásicos Garnier. Comencé a leerlo esa misma tarde, en un cuartito del Hotel Wetter, en las inmediaciones del museo Cluny. Ahí empieza de verdad mi historia. Desde las primeras líneas el poder de persuasión del libro operó sobre mí de manera fulminante, como un hechizo poderosísimo. Hacía años que ninguna novela vampirizaba tan rápidamente mi atención, abolía así el contorno físico y me sumergía tan hondo en su materia. A medida que avanzaba la tarde, caía la noche, apuntaba el alba, era más efectivo el trasvasamiento mágico, la sustitución del mundo real por el ficticio. Había entrado la mañana —Emma y Léon acababan de encontrarse en un palco de la ópera de Rouen— cuando, aturdido, dejé el libro y me dispuse a dormir: en el difícil sueño matutino seguían existiendo, con la veracidad de la lectura, la granja de los Rouault, las calles enfangadas de Tostes, la figura bonachona y estúpida de Charles, la maciza pedantería rioplatense de Homais, y, sobre esas personas y lugares, como una imagen presentida en mil sueños de infancia, adivinada desde las primeras lecturas adolescentes, la cara de Emma Bovary. Cuando desperté, para retomar la lectura, es imposible que no haya tenido dos certidumbres como dos relámpagos: que ya sabía qué escritor me hubiera gustado ser y que desde entonces y hasta la muerte viviría enamorado de Emma Bovary.
*
« La muerte de Lucien de Rubempré es el drama de mi vida » . Lucien de Rubempré es un personaje de Las ilusiones perdidas de Balzac.

fuente foto: estereototal.com
23Jul, 2009
TRAVESURAS DE LA NIÑA MALA; Mario Vargas Llosa.
En este libro editado por Alfaguara en 2006, Vargas Llosa ( Arequipa, Peru 1936) relata los encuentros y desencuentros en diferentes ciudades ( Londres,Tokio, Paris, Madrid…) de una pareja a lo largo de más de 40 años. De paso se cuenta la vida bohemia en Paris, la de los hippies en Londres…Todos los libros de Vargas Llosa me gustan mucho pero éste es algo especial para mí. Estoy buscando en mi pasado que pudo ocurrirme y con quien para que este libro me llegue tan adentro. Buceo en mi diario a la caza de la experiencia que tanto me marcó y que hace que me identifique con lo leido en esta novela.
Comienza así:
I. Las chilenitas Aquél fue un verano fabuloso. Vino Pérez Prado con su orquesta de doce profesores a animar los bailes de Carnavales del Club Terrazas de Miraflores y del Lawn Tenis de Lima, se organizó un campeonato nacional de mambo en Ocurrieron cosas extraordinarias en aquel verano de 1950. Cojinoba Lañas le cayó por primera vez a una chica —la pelirroja Seminauel— y ésta, ante la sorpresa de todo Miraflores, le dijo que sí. Cojinoba se olvidó de su cojera y andaba desde entonces por las calles sacando pecho como un Charles Atlas. Tico Tiravante rompió con Ilse y le cayó a Laurita, Víctor Ojeda le cayó a Ilse y rompió con Inge, Juan Barreto le cayó a Inge y rompió con Ilse. Hubo tal recomposición sentimental en el barrio que andábamos aturdidos, los enamoramientos se deshacían y rehacían y al salir de las fiestas de los sábados las parejas no siempre eran las mismas que entraron. «¡Qué relajo!», se escandalizaba mi tía Alberta, con quien yo vivía desde la muerte de mis padres.

Fuente. Alfaguara.
16Jul, 2009
ISAK DINESEN; Cuentos de invierno.
La baronesa Karen Blixen (Dinamarca 1885-1962) se casó con su primo, se marcho a Kenia, y regentó una plantación de café. El matrimonio no funcionó y la danesa vivió una historia romántica con Denys Finch Hatton, cazador ingles afincado también en Kenia. En 1931 el cazador se estrelló con su avioneta. El fallecimiento de su amante unido a la caida del precio del café la obligó a volver a Dinamarca. Su intención era retornar a África, pero
Con diferentes seudónimos -el más frecuente fue el de Isak Dinesen- comenzó a publicar sus escritos. Siete cuentos góticos (1934) fue el libro que la dio a conocer como escritora. Otras publicaciones de
Lejos de Africa (Out of Africa) dio lugar a la película Memorias de África (Alfaguara) dirigida por Sydney Pollack e interpretada por Meryl Streep y Robert Redford.
En 1942 durante la ocupación nazi de Dinamarca escribió los relatos que se recogen en el libro Cuentos de Invierno (Alfaguara). Se trata del libro más escandinavo de la Blixen. Compuesto por narraciones líricas, intensas, agridulces y trágicas. El pez es uno de los mejores cuentos de este volumen.
Un par de párrafos de El Pez (Isak Dinesen):
Los pensamientos del rey siguieron desfilando sin encontrar solaz en ninguna parte. Recordó cómo, en los viejos tiempos, se le llenaba el corazón de placer ante la idea de la caza y el baile, los torneos, la venganza, los amigos y las mujeres. Lentamente, fue pensando en todo ello. Pero ¿en dónde iban ahora a buscar el vino que debía alegrarle? Ningún ser humano tenía poder para escanciárselo. Estaba tan solo en su reino de Dinamarca como cuando dormía y se sumergía en sus sueños. Hacía poco, había sostenido una larga y enconada lucha con sus poderosos vasallos, y había gozado pensando en la humillación infligida a todos ellos; no era el éxtasis, la miel en los labios de los tiempos pasados; pero para él había sido un juego que había merecido la pena jugar. Ahora, en el abrazo profundo, fresco, silencioso de la noche, y en presencia de aquella estrella de plata, las pruebas de fuerza con sus vasallos no eran ya sino vanidad, pasatiempo infantil. Las grandes fuerzas que había dentro de él exigían empresas más poderosas y tareas más completas. Pensó en las mujeres de su corte, con sus cuellos de cisne, que danzaban en el piso de su castillo. Le gustaba verlas bailar y oírlas cantar: en otro tiempo había encontrado placer en sus cuerpos hermosos, cuando las tenía desnudas en sus brazos; pero con ninguna de ellas habría yacido esta noche su corazón. El rey se afligió por su querida alma, a la que no podía alegrar. Este ardiente amor a su propia alma venía de su juventud; le recordaba noches primaverales de otros tiempos. Entonces no había sido sino mero anhelo de adolescente; ahora que conocía el mundo, le recorrió un profundo dolor. En la tierra, su alma no tenía amigos. Todos los demás seres humanos, sus campesinos y barones, sus soldados y sus hombres de ciencia, tenían a sus iguales en quienes confiar y con quienes alegrarse; pero ¿quién podía alegrar el alma de un rey? El rey elevó sus pensamientos al Dios de los cielos. Debía de estar tan solo como él; o más aún, puesto que era un rey más grande.
Hemingway, en una entrevista después de recibir el Nobel, dijo: “Como ganador del premio Nobel solo puedo lamentar que este reconocimiento no se haya concedido a Mark Twain ni a Henry James, hablando solo de mis compatriotas. Grandes escritores como ellos tampoco han recibido el premio. Yo hoy hubiera sido feliz –aun más feliz- si el premio se hubiera concedido a esa maravillosa escritora, Isak Dinesen” The New York Times Book Review, 7 de noviembre de 1954.
Otros escritores dijeron de ella:
«Mi historia de amor con Isak Dinesen duraría mientras yo tuviera ojos para leer» Orson Welles
«Su estilo fue único, el adecuado a una mente ingeniosa y compasiva» Lawrence Durrell
«Al leerla, conocí esa seguridad sublime que sólo un grandísimo escritor puede dar a un lector» Carson McCullers.
«Los cuentos de Isak Dinesen son vislumbres de una mente extraordinaria» Eudora Welty.
Aconsejo vistar la web www.karenblixen.com

Karen Blixen fotografiada por Peter Beard
Fuente foto:wrpfinart.
24Jun, 2009
LA SONRISA ETRUSCA; Jose Luis Sampedro.
Así comienza La sonrisa etrusca, Alfaguara (reedición de 2009):
En el museo romano de Villa Giulia el guardián de la Sección Quinta continúa su ronda. Acabado ya el verano y, con él, las manadas de turistas, la vigilancia vuelve a ser aburrida; pero hoy anda intrigado por cierto visitante y torna hacia la saleta de Los esposos con creciente curiosidad. «¿Estará todavía?», se pregunta, acelerando el paso hasta asomarse a la puerta. Está. Sigue ahí, en el banco frente al gran sarcófago etrusco de terracota, centrado bajo la bóveda: esa joya del museo exhibida, como en un estuche, en la saleta entelada en ocre para imitar la cripta originaria. Sí, ahí está. Sin moverse desde hace media hora, como si él también fuese una figura resecada por el fuego y los siglos. El sombrero marrón y el curtido rostro componen un busto de arcilla, emergiendo de la camisa blanca sin corbata, al uso de los viejos de allá abajo, en las montañas del Sur: Apulia o, más bien, Calabria. «¿Qué verá en esa estatua?», se pregunta el guardián. Y, como no comprende, no se atreve a retirarse por si de repente ocurre algo, ahí, esta mañana que comenzó como todas y ha resultado tan distinta. Pero tampoco se atreve a entrar, retenido por inexplicable respeto. Y continúa en la puerta mirando al viejo que, ajeno a su presencia, concentra su mirada en el sepulcro, sobre cuya tapa se reclina la pareja humana. La mujer, apoyada en su codo izquierdo, el cabello en dos trenzas cayendo sobre sus pechos, curva exquisitamente la mano derecha acercándola a sus labios pulposos. A su espalda el hombre, igualmente recostado, barba en punta bajo la boca faunesca, abarca el talle femenino con su brazo derecho. En ambos cuerpos el rojizo tono de la arcilla quiere delatar un trasfondo sanguíneo invulnerable al paso de los siglos. Y bajo los ojos alargados, orientalmente oblicuos, florece en los rostros una misma sonrisa indescriptible: sabia y enigmática, serena y voluptuosa.
Esta novela de Jose Luis Sampedro se publicó por primera vez en 1985 y fue el primer libro que puse en la estantería del salón en la Casa debajo de la almohada.
Quien disfrute leyendo sobre sentimientos no puede dejar este libro a un lado.

Fuente: Alfaguara.
02Jun, 2009
MAÑANA NO SERÁ LO QUE DIOS QUIERA; Luis Gª Montero.
El poeta Luis García Montero tiene la suerte de haber sido amigo del también poeta Angel Gonzalez. Este último falleció hace casi un año, pero antes permitió que Gª Montero le grabara las historias de su infancia, durante la guerra civil española. Ahora Alfaguara publica Mañana no será lo que Dios quiera, una novela basada en aquellas historias.
Joaquín Sabina, amigo de los dos, aprovechó este libro para su discurso inaugural de la feria del libro de Madrid de este año. Dijo:
Cuando vi la portada de este libro [Mañana no será lo que Dios quiera, de Luis García Montero (Alfaguara)], lo primero que pensé fue que los editores habían reproducido un fotograma de la película El Chico, de Chaplin. Fíjense bien: la misma conmovedora cara de golfillo, la misma mirada entre pícara y desvalida, el mismo flequillo, la misma gorra enorme, los mismos pantalonazos. Y claro que era El Chico, pero no el de Chaplin sino el que alguna vez fue y siguió siendo, a su modo, hasta la muerte, el inolvidable Ángel González. Ese chico, ese guaje, ese golfillo del que no sabríamos nada si Luis García Montero no le hubiera puesto al amigo, al poeta, en su crepúsculo, una grabadora delante y un par de whiskys para cumplir casi un deber testamentario. Ángel se fue, maldita sea, hace ya más de un año, el tiempo que ha empleado Luis (¿quién podía hacerlo mejor?) en dar forma poética, novelada (y, sin embargo, asombrosamente fiel) a aquel río de palabras arrancado al último Ángel en tantas sobremesas del penúltimo mes de agosto en Rota. (…) Y así fue que el placer que me produjo empaparme de esa infancia, guiado por la varita mágica de García Montero, sólo es comparable al desmesurado hueco que nos dejó en el corazón Ángel González. ¡Qué libro! ¡Qué niño! ¡Qué familia! ¡Qué guerra! ¡Qué amargura! ¡Qué belleza! Es más, mucho más que una biografía, más, mucho más que un libro de poemas, definitivamente más que una novela.
Luis Gª Montero escribe en la introducción:
No sé si ustedes conocen a Ángel González. Es posible que hayan leído sus poemas, pero muy poca gente sabe la historia de su vida. Después de sufrir su guerra, de recorrer los prados y las calles de sus quimeras infantiles, de respirar el aire espeso de una adolescencia contaminada por los himnos, las delaciones y el bacilo de Koch, comprenderán mejor el tono bajo con el que habla de las cosas altas, el humor que utiliza para acercarse a los asuntos demasiado serios. Comprenderán que se negara a creer en la existencia de Dios, incluso después de haberlo visto. Comprenderán también ese extraño fenómeno que asombra a sus amigos, una enigmática disfunción biológica que se convierte en el milagro final de todas las fiestas. Cuando bebe, a Ángel González se le sube el alcohol a los pies. Ha aprendido a mantener fría la cabeza. Por lo que pueda ocurrir... Por lo que pueda decirse o callarse... Aunque sus pasos vacilan, su voz es más clara, más sobria. Las apostillas secas de Ángel caen sobre las estupideces incautas de las borracheras.
Para terminar unas palabras del propio Angel Gonzalez:
Extraña educación, en la que coincidían la libertad casi absoluta —la guerra, en algunos aspectos, deja en paz a los niños— y las servidumbres más humillantes. Pese a todas las limitaciones —enormes— que derivan de esas circunstancias, aprendimos muchas cosas importantes; a decir no (en voz baja, por supuesto, pero con inquebrantable terquedad); a no darnos nunca por vencidos a pesar de sabernos derrotados; a arrancar ilusiones de la desesperanza; a poner precio a la belleza —buscarla donde quiera que se esconda, viva o muerta— e incluso inventarla cuando tardaba en aparecer; a mantener vivo el espíritu de subversión bajo la costra de la sumisión; a ser escépticos y a establecer para siempre algunas diferenciaciones básicas: entre pureza y puritanismo (por ejemplo).
Montero, Gonzalez y Sabina.

Fuentes: Stilema.files.wordpress, Alfaguara.
22May, 2009
LOS BALDRICH; Use Lahoz 2ª parte.
Alfaguara publica en 2009 Los Baldrich, la segunda novela de Use Lahoz (Barcelona,1976). El autor nos cuenta una saga familiar desde 1920 hasta la actualidad. Continúo con algunos extractos de la novela:
El Madrid de los 80:
Y aquel Madrid era como una performance llena de luces y colores que se extendía sin horarios y paréntesis de la noche al día y viceversa, y se esforzaba en afinar estribillos y compases, de manera irreflexiva y urgente, como si la noche fuera el quirófano donde se opera de urgencias, y que se gritaba a sí misma: ”Y es que no puedo soportar estar así todos los días”.Todo era rápido. La misma prisa con la que se conseguían las dexis (*) en Tribunal estaba en las canciones, en las conductas.
Nati explicándole a su hermano la separación de su pareja maltratadora:
A veces la gente hace cosas que no piensa y que no quiere…No hay que pensar en ello. Luego todo el mundo se arrepiente…, sólo que entonces la otra gente ya no puede perdonar más….- Nati Baldrich apagó el cigarro y arrugó la colilla en el cenicero. Luego colocó sus manos encima de las de Jaime-…, porque si perdonas y perdonas y perdonas ya no eres tú, y entonces tú ya no tienes ningún sentido. Son cosas que pasan, el amor es algo complicado, y a veces tan cruel que es mejor no saberlo. También se rompe y envejece y se vuelve feo como las personas. Algún día lo verás…
De la carta de Ignacio Párbole a su sobrino Jaime desde Argentina, explicándole la relación con su madre:
Otra vez será. Pero nada es nunca como esperamos. Ni la vida ni la muerte. La vida se mueve sola, y a menudo, eso que uno aguarda con entusiasmo le recibe a uno con indiferencia, sucede con algunas ciudades, con algunos cuerpos, con algunos corazones. Y “otra vez será” es todo lo que me quedó, y lo que me quedaría.
Uge de despedida:
Han sido unos años maravillosos. Nos pillamos los dedos por ser impacientes, pero también el placer nos mordió los labios. Ahora que la edad ha calmado ciertos hábitos sé que el tiempo es un gran juez que hasta mitiga los fracasos. No se cumplieron ni una décima parte de los sueños que tuvimos pero he terminado este libro, y a Nati y a mí nos quedan unas cuantas cartas por abrir. Gracias a ella, a su hijo y a Roger he podido escribir esta historia y sé lo que es llegar lejos en la vida porque sé lo que es una familia y quiénes son mis amigos. No olvido que el oro es tenerlos.
Me quedo con dos frases:
“No se cumplieron ni una décima parte de los sueños que tuvimos”.
“El oro es tenerlos” (referido a los amigos).
(*) Dexedrina, medicamento que, mezclado con alcohol, genera euforia. Durante la época de La Movida se consumió con bastante frecuencia.
Use Lahoz
Fuente: Revista de Letras y Alfaguara.
21May, 2009
LOS BALDRICH; Use Lahoz 1ª parte
Quien haya leído algo en este blog sabrá que me muero por una buena saga familiar. Los Baldrich de Use Lahoz, Alfaguara 2009, es de las mejores que he leído en los últimos años. ¿Que me ha gustado?: La historia, el cómo está contada, la definición de los personajes y lo bien que está engranada, la historia familiar, en el contexto histórico y social.
Cuenta, como dice bien el título, la historia de los Baldrich, desde 1920 en que nace Jenaro Baldrich hasta nuestros días.
Aprovechando las vidas de los Baldrich se tratan muchos y variados temas: el amor, la ambición, la soledad, la traición, el odio, las relaciones de pareja, las relaciones padres-hijos y hermanos, la incomprensión, la generosidad, la ternura…Es decir: La familia.
Relata, en paralelo y de fondo, la historia de España y un poquito también la de Argentina. Lahoz detalla cómo van evolucionando Barcelona y Madrid durante el siglo XX, haciendo referencia a los cambios sociales, políticos y económicos; y todo ello acompañado de la moda, la música y el fútbol de ese momento.
En la descripción de situaciones y personajes hay poesía, pero solo la justa. De ese modo el texto sigue siendo accesible a todo tipo de lector.
Los personajes principales son: Jenaro, casado con Sagrario; tienen 3 hijos: Jaime, Rodrigo y Nati, Charo, que es la asistenta de la casa de toda la vida, Ignacio Párbole que es primo de Jenaro y su amor platónico es Sagrario (se fue a Argentina), Nati, pareja de Roger (amigo de Jaime) y Uge que, amigo de Nati y Roger, es quien escribe la historia.
Al principio del libro, presentando a Jenaro Baldrich:
Jenaro Baldrich se asomó a la vida en 1920, en Tarragona, en la casa que luego vendería para comprar la de Valdorreix, por no seguir habitando el lugar dónde murió su padre, don Eustaqui Baldrich, y donde enfermó su madre, Cinta Campá. Cursó en los Maristas los estudios primarios, mostrándose listo con los curas, trivial en los deberes y en las fotografías, aguerrido y complaciente, ya ancho de hombros y de cabeza. Pasó por la infancia copiando lo mínimo de su hermano mayor, Gonzalo Baldrich, mucho más aplicado que él en los estudios. Jenaro aprendió en seguida a tirar piedras contra el muro de las lamentaciones de los gandules, jugando a policías y ladrones, escapando al río a pescar barbos, y faltando en más de una ocasión a la escuela, sin que ello implicara recibir castigo alguno.
Describiendo la adolescencia de los dos hermanos:
Los dos hermanos Baldrich ya tenían 16 y 15 años en 1966. Los granos que poblaban su rostro otorgaban un viso grotesco a su edad del pavo, y los primeros pelos en el bigote intimidaban al espejo. La curiosidad de la Charo empezó a descubrir en las sábanas de los chicos manchas adolescentes, sólidas, que arrugaban la tela y que llevaban el nombre de Guendalina.

Fuente: Alfaguara.
29Abr, 2009
TODOS LOS JÓVENES TRISTES Y LITERARIOS;Keith Gessen.
Esta primera novela de Keith Gessen ( Moscú, 1975), que acaba de editar en castellano Alfaguara, es la crónica de una parte de la generación de norteamericanos que en el año 2000 tenían entre 18 y 25 años. Son jóvenes cultos, que inician o terminan su formación universitaria en centros de élite como Harvard. Están informados e interesados por la actualidad internacional y la política de su país. Son idealistas, aun, y confían en que los políticos del partido demócrata, liderados por Clinton, van a conseguir cambiar el mundo Para ellos que Al Gore perdiera las elecciones contra George W.Bush fue una tragedia:
Pág. 43. Cuando dijeron que el padre de Lauren (Gore) había ganado las elecciones, le pedí a Liliam que se casara conmigo –fue de los más cursi, así como psicológicamente obtuso, pero no se me ocurrió nada mejor- y ella me dijo que sí. Se puso el anillo que le había comprado y añadió lo siguiente: - Sobre todo ahora que tenemos un presidente ecologista que asegurará el futuro de nuestros hijos. La besé. Cuando los resultados dieron la vuelta, nos quedamos pasmados. El diamante que se bamboleaba en su dedo ahora parecía falso.
La pérdida de las elecciones desencadena el ingreso en un sanatorio mental de otro de los personajes:
Pág. 53. Había estado muy deprimida y muy cabreada, le dijo ella, después de que los republicanos se hicieran con a Casa Blanca, pero había acabado ingresando en el sanatorio después de cargarse el televisor durante la toma de posesión. Era muy a principio de a era Bus, y su seguro médico lo cubría todo.
El conflicto palestino- israelí también tiene mucha presencia en el libro. Pero todos estos acontecimientos políticos, solo son un marco en el que se desarrollan los acontecimientos importantes y las preocupaciones (obsesivas a veces) de estos chicos: sus problemas con el sexo opuesto y su búsqueda de una identidad, de un lugar en el mundo que les ha tocado vivir.
Pág. 121. “A veces acabas como Lenin –decía- y a veces como Liebknecht” Karl Liebknecht fue el comunista alemán que murió en la cárcel junto a Rosa Luxemburgo tras el fracaso de su intento de hacerse con el poder en 1919. ¿Cómo era que Mark siempre acababa como Liebknecht? Había algo en él: en su compañía, las mujeres parecían estar ejercitando su virtud todo el tiempo, poniéndole a prueba. Siempre venían de relaciones, tan sexualmente potentes como moramente lamentables, que intentaban compensar, vaya usted a saber por qué, con Mark. - Todos los tíos con los que he salido desde que llegué aquí (Harvard) resultaron ser unos capullos de marca mayor –le dijo el otro día Leslie Devendorf mientras volvían en coche a casa de una fiesta del departamento de Historia y Mark , bastante borracho, se preguntaba si debía intentar besarla-. Solo quiere follar, follar y follar –decía Leslie sobre los hombres- Pero se acabó. Le sonrió con dulzura a Mark, y este negó con la cabeza, pasmado, y no intentó besarla.
Keith Gessen ( Moscú, 1975) estudio en la universidad de Harvard. Es fundador y editor de la revista literaria n+1 . Ha colaborado como crítico para las revistas Slate, New York, Tha Atlantic Monthly y The New York Review of Books.

Fuente: Alfaguara.
28Abr, 2009
TOBIAS WOLFF; Relatos.
La editorial Alfaguara acaba de publicar en castellano Aquí comienza nuestra historia una recopilación de los mejores relatos del escritor estadounidense Tobías Wolff(Alabama, 1945). En el principio del libro el autor hace esta reflexión sobre la conveniencia de actualizar cuentos escritos hace tiempo:
El primero de estos relatos fue escrito hace unas tres décadas; el más reciente, el año pasado. Al preparar esta selección, tuve que enfrentarme a la siguiente cuestión: ¿debería presentar mis relatos en su forma original, sean de la añada que sean? ¿O debería permitirme la libertad de revisarlos acá y allá? Se podría defender perfectamente la primera posibilidad. Se diría que ya no soy el hombre que escribió un relato publicado hace veinticinco, diez, o incluso dos años, y que debería ser un albacea respetuoso y concederle al auténtico escritor, ahora desaparecido, el honor de mantener mis manazas lejos de su obra. Pero en eso hay un problema. ¿Cuál sería la «forma original» del relato? ¿El primer borrador de lo que pueden haber sido veinte borradores más? Seguro que no; nadie querría leer eso. ¿Nos referimos al relato cuando apareció por primera vez en una publicación? ¿O como se publicó en la primera edición de la colección a la que pertenece? Téngase en cuenta que antes de que la revista lo sacara, lo había leído una correctora, lápiz en mano, y que al menos algunas de sus sugerencias sobrevivieron a nuestras negociaciones, no porque me obligaran a ello, sino porque consideré que mejoraban el relato. Luego un editor lo examinó antes de contratar la colección, y sin duda tenía algo útil que decir. Y si el relato era elegido para una antología —como muchos, si no la mayoría de los incluidos aquí, lo fueron—, yo le habría dado todavía otro repaso por mi cuenta, y lo haría otra vez antes de que esa colección de relatos se editara en bolsillo. Lo cierto es que nunca he considerado mis relatos textos sagrados. Hasta el grado en que para mí todavía están vivos, me tomo un interés constante en dar a esa vida su mejor expresión. Eso responde a cierta inquietud estética, pero también lo considero una forma de cortesía. Si yo veo un pasaje torpe o superfluo, lo mismo le pasará al lector. Entonces, ¿por qué provocar su rechazo de un relato si yo podría haberlo evitado? Donde he considerado necesario mejorar algo, he respondido a esa necesidad lo mejor que he podido, por ahora. Tobias Wolff Agosto de 2007
Breves datos biográficos del autor
Dice el escritor estadounidense que una de las claves de su oficio es "la experiencia de primera mano". En más de una ocasión se ha referido a su padre como un mentiroso compulsivo. Al separarse sus padres, su hermano mayor, el también novelista Geoffrey Wolff, se marchó con él. Ambos han escrito sobre la querencia de su progenitor a tergiversar la realidad.
Tobias peregrinó con su madre por varias ciudades de Estados Unidos. En Concrete, Washington, ella volvió a casarse. Wolff falsificó las cartas de recomendación y su historial y consiguió que le aceptasen en un prestigioso internado, el Hill School de Pensilvania. "Era la única manera en que podía entrar. Fue un acto de desesperación. Suspendí matemáticas y me expulsaron. Me lo tenía merecido", asegura. Tras la expulsión se alistó al Ejército y luchó en Vietnam antes de licenciarse en Literatura en la Universidad Oxford. En su autobiografía Vida de este chico desveló su mentira adolescente. En En el ejército del faraón hizo un memorable recuento de la incertidumbre, el terror y el absurdo de su experiencia en la guerra.
Tobías Wolff ha publicado estos libros con Alfaguara:
· Aquí empieza nuestra historia (2009)
· Vieja escuela (2005)
· Cazadores en la nieve (2005)
· La noche en cuestión (2000)
· En el ejército del faraón (1997)
· Vida de este chico (1997)
· De regreso al mundo (1992)
· Ladrón de cuarteles (1992
Fuente; Babelia (EL PAÍS) y Alfaguara.

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