21Oct, 2009
40 CUMPLEAÑOS DE ANAGRAMA
Se cumplen estos dias los 40 años desde que don Jorge Herralde fundó su editorial, Anangrama.
Se ha escrito mucho en la prensa diaria y los blogs sobre el evento. Yo solo quiero felicitar a todos los que tiene algo que ver con la casa, en especial a Don Jorge, y poner unas letras.
Hace tiempo una amiga un poco tontita comentó que yo debía ser muy inteligente por que tenía muchos libros “amarillos de esos” en mi biblioteca. Dejando a un lado la estupidez de mi amiga la historia demuestra una vez más lo bien que Herralde ha conseguido posicionar sus productos, sus libros. En la mente de muchos un libro de Anagrama es garantía de buena literatura y de autores modernos e inteligentes. Y lo mejor es que a lo largo del tiempo sigue dándose la misma motivación emocional de compra en las nuevas generaciones. En la mente de los jóvenes de 20 años de hoy interesados por la cultura de vanguardia, se perciben estos libros con las mismas connotaciones que llevaban a los progres y modernos de los 80´s a comprarlos.
Un éxito de Marketing con pocas comparaciones posibles.
El maestro Arcadi Espada lo explica mejor que yo en su carta semanal del sabado 26 de septiembre en EL MUNDO:
Herralde ha sido el último maître à penser de la edición española, el único que, ¡con Lara!, puede presumir de que sus lectores compraban libros por la marca. Es decir, sin conocer al autor; o lo que a veces ha sido mucho peor, y realmente sorprendente: conociéndolos. Herralde, como cualquier editor, ha publicado libros mediocres y malos; pero su singularidad, característica de los editores de marca, ha sido la insistencia en algún autor irrisorio. Como es de ley en estos casos, los anagramáticos atribuíamos la insistencia a un defecto de percepción propio… y comprábamos el siguiente libro del irrisorio, tratando de mejorarla. No había manera; pero también así se fue llenando la caja.
Anagrama no consiguió su buena imagen con publicidad. Lo hizo con una cuidada selección de autores y ofreciendo calidad.
Fetichista como soy, de libros y de otras cosas, no podía decorar mis letras con mejor foto de Don Jorge Herralde que esta.

Coral Majo, Ana Bohigas y Jorge Herralde.
Foto: Colita.
30Jul, 2009
JOSÉ MORELLA; Asuntos propios.
Dice José Morella (Ibiza, 1972) en una entrevista:
Yo creo que la magia de lo literario está más en la lectura que en la escritura. El escritor es un enlace, o un intercesor, como lo llamaría Cortázar. Leyendo he tenido experiencias más reveladoras y profundas que escribiendo. Es el lector el que posa sobre un texto su experiencia de vida y, de ese modo, arma un sentido. El sentido nunca acaba de cerrarse, es como un bicho que no sabe estarse quieto. En realidad, lo que uno hace cuando lee es retocarse a sí mismo.
José Morella traductor y escritor acaba de publicar en Anagrama la novela Asuntos Propios en la que relata el enfrentamiento entre un padre y una hija. El padre quiere vivir en paz, disfrutar de las cosas simples y del amor con la que era su asistenta y la hija les hace la vida imposible. El autor escribe: “nuestro árbol genealógico está cargado de frutos extraños”. La hija es uno de esos “frutos extraños”. Familia, peleas generacionales, emigración y más.
Entrevista con Morella en:
http://latormentasomosnosotros.blogspot.com/

14May, 2009
HANIF KUREISHI; “Algo que contarte”. 2ª parte.
La nueva novela de Hanif Kureishi, Algo que contarte, que publicó en abril de 2009 Anagrama comienza así:
Los secretos son mi moneda particular: trafico con ellos para vivir. Los secretos del deseo, de lo que la gente quiere de verdad, y de lo que más miedo le da. Los secretos de por qué el amor es difícil, el sexo complicado, la vida un dolor y la muerte tan cercana y no obstante aparcada bien lejos. ¿Por qué el placer y el castigo están estrechamente relacionados? ¿Cómo hablan nuestros cuerpos? ¿Por qué nos ponemos enfermos? ¿Por qué deseas fracasar? ¿Por qué es tan difícil soportar el placer? Una mujer acaba de salir de mi consulta. Dentro de veinte minutos llegará otra. Arreglo los cojines del diván analítico y me relajo en la butaca entre un silencio diferente, tomando un té, sopesando imágenes, frases y palabras de la conversación y también las vinculaciones y pausas entre ellas. Como hago con frecuencia estos días, empiezo a pensar en el trabajo, los problemas a los que me enfrento, y cómo todo esto se convirtió en mi vocación, mi disfrute y mi sustento. Me resulta todavía más misterioso al pensar que mi trabajo empezó con un crimen –hoy es el aniversario, pero ¿cómo se señala una cosa así?–, seguido de la marcha definitiva de Ajita, mi primer amor. Soy psicoanalista. En otras palabras, lector de mentes y de símbolos. Algunas veces me llaman loquero, curandero, detective, abrepuertas, rebuscabasuras, o simplemente charlatán de feria o farsante. Trabajo como un mecánico de coches, tumbado sobre la espalda, manejando las cosas de abajo, lo que hay bajo la historia fantasías, deseos, mentiras, sueños, pesadillas..., el mundo debajo del mundo, las palabras verdaderas bajo las falsas. Me tomo en serio las cosas intangibles más extrañas; me meto en sitios donde el lenguaje no puede entrar, o donde se detiene –lo «indescriptible»–, y además lo hago a primera hora de la mañana. Llamando al dolor con otras palabras, escucho a personas que hablan de cómo el deseo y la culpa les incomodan y aterrorizan, de los misterios que perforan un agujero en el yo y deforman e incluso dejan el cuerpo impedido, las heridas de la experiencia reabiertas por el bien del alma al ser reconstruida. En lo más profundo, la gente está más loca de lo que se quiere creer. Descubres que tienen miedo de ser comidos y que les alarma su deseo de devorar a otros. También imaginan, en el curso ordinario de las cosas, que van a explotar, implosionar, disolverse o ser invadidos. Su vida diaria está empapada de temores como que sus relaciones amorosas implican, entre otras cosas, un intercambio de heces y orina. A mí, ya antes de que todo esto empezase, siempre me gustó el cotilleo, un requisito esencial para mi trabajo. Ahora lo oigo y escucho en grandes cantidades, un río de efluvios humanos fluye hacia mi interior día tras día, año tras año. Como tantos otros modernos, Freud daba trato de privilegio a los detritos; se le podría considerar el primer artista de lo «encontrado», que extrae un significado de lo que normalmente se desecha. Es un trabajo sucio, esto de trabar conocimiento con lo humano tan de cerca.

Fuente : www.faber.co.uk y Anagrama.
13May, 2009
HANIF KUREISHI; “Algo que contarte”. 1ª parte.
Kureishi (Londres 1954) lleva treinta años escribiendo novelas, haciendo películas y escribiendo teatro. El libro que más fama le dio, y lo lanzó a la 1ª división internacional, fue El buda de los suburbios de 1990. Su novela El álbum negro relata el creciente desencanto y malestar de los jóvenes musulmanes que, nacidos en Gran Bretaña, tienen la nacionalidad inglesa pero no se sienten integrados en la sociedad de las islas y terminan radicalizándose. Cuando se publicó en 1995 nadie prestó atención al aviso. Cuando 10 años después explotaron las bombas en el centro de Londres muchos miraron atrás, hacia lo que ya contaba Kureishi en aquella novela.
La última novela de Kureishi, Algo que contarte publicada por Anagrama en abril de 2009, ambientada en Londres, se centra en Jamal, un psicoanalista anglo-paquistaní que se enfrenta a ciertas preguntas sin resolver sobre su pasado. En el camino, su mejor amigo, Henry, se interesa en la hermana de Jamal, Miriam, una insignificante traficante de drogas y distribuidora de videos porno, entre otros ítems. Todos se dejan llevar por una ola de perversiones.
Kureishi, en una entrevista con The New York Times, describe la novela como "una crítica de la noción de placer ilimitado, un nuevo examen de la revolución sexual.¿Es esto lo que pensamos que seríamos en los años 60, cuando bailábamos con flores en el pelo y deseábamos una vida más erótica y más sexual?", dice: "Si la sociedad ya no te instala los valores, tu felicidad y tu placer dependen completamente de ti; tú tienes que trabajar y ganarte tus propios valores morales."
En los años 70, Kureishi hasta escribió pornografía literaria bajo el seudónimo de Antonia French. Preguntado por su interés en el tema responde: "Cuando yo era un muchacho y quería entrar en contacto con algo sexy o sucio, leía un libro. Hoy, la literatura pornográfica es un arte perdido, pero las imágenes sucias están disponibles en todas partes. La pregunta es: ¿Qué más necesita la gente para sentirse viva?"

Fuentes: Anagrama, adn,
03May, 2009
BROOKLYN FOLLIES; Paul Auster.
Los buenos libros no se me van de la cabeza. Me sigo acordando de este maravilloso libro de Auster. Transcribo aquí la entrada en mi diario personal de 3 de mayo de 2006:
El libro me ha gustado de principio a fin. Hacía tiempo que no me leía un libro tan rápido. Es corto, cierto es, pero aún así, suelo tomármelo con más calma. Es fácil de leer y ameno.
Aunque en un principio el protagonista central, pueda parecer un desganado por vivir, poco a poco, se va dando cuenta de cuanta y cuan buena vida le queda. Me cae simpático, por que, a pesar de intentar ser un cínico, tiene el buen corazón suficiente para seguir queriendo y ayudando a sus seres queridos recobrados (sus dos sobrinos, su sobrina-nieta y su hija), y hasta casi de enamorarse cuando ya no daba un duro por lo que le quedaba de vida.
El otro protagonista, su sobrino Tom, también tiene su punto: Es más noble, y de creencias más firmes. Olvida ese futuro tan prometedor que le auguraban para quedarse simplemente rodeado de libros, que es lo que de verdad siempre le ha gustado. Tiene un sueño (de una vida mejor y más plena), y le gustaría hacerlo realidad, aunque sabe que es prácticamente imposible.
Los dos son enamorados de la lectura y eso me emociona. Al principio del libro hay una frase que por si sola hace que el libro merezca la pena: 'Leer era mi válvula de escape, mi desahogo y mi consuelo, mi estimulante preferido: leer por puro placer, por la hermosa quietud que te envuelve cuando resuenan en la cabeza las palabras de un autor.'
C.C. mayo 2006
Lo maravilloso de Auster es que sus libros tienen cientos de frases como esta y muchos personajes tan sugerentes como los de este libro editado por Anagrama en 2006.

Sophie Auster, Paul Auster y Siri Hustvedt
Fuente: www.college.columbia.edu
31Mar, 2009
JOSÉ ANTONIO MARINA; Sentimientos.
José Antonio Marina en su libro "El Laberinto Sentimental" Anagrama, 1996:
La psicoterapia hace tiempo que se dio cuenta del protagonismo de las creencias en los dramas sentimentales.
(...)
Los libros de divulgación terapeutica -que en su mayor parte suelen se basura bibliográfica- repiten alégremente que todo cambiará si se cambia de manera de pensar. No se dan cuenta de que la estructura psicologica de una creencia no puede confundirse con la estructura psicológica de una opinión. Se puede cambiar de opinión como de peinado. El cambio de creencias es más dificil. Isaak M. Marks, un gran especialista en miedos, ha recordado que los fóbicos no se encuentran mejor cuando se les explica que sus preocupaciones no tienen base alguna. Las opiniones, incluso los conocimientos, se mueven en un territorio más superficial que las creencias.
(...)
Este siglo ha presenciado epidemias de crueldad que nos resulta dificil comprender. En la documentación del proceso de Nüremberg se menciona el caso de comandante del campo de concentración de Janvski, Willhaus que "por simple deporte y para entretenimiento de su mujer y su hija, solía disparar periódicamente desde el balcón de su despacho con un fusil automático sobre los reclusos que trabajaban en los talleres. Algunas veces prestaba el fusil a su mujer, que también disparaba. En algunas ocasiones, y para divertir a su hija de nueve años, Willhaus ordenaba lanzar al aire niños de dos a cuatro años mientras disparaba sobre ellos. Su hija aplaudía y gritaba: "¡Papá, hazlo otra vez!" Y él lo hacia de nuevo". ¿Como es posible tanta insensibilidad? Hay, por supuesto, otros elementos, pero uno de ellos es la creencia básica inculcada en esos sujetos. Si los judíos son tan solo homúnculos, no hay que sentir hacia ellos lo mismo que se siente hacia los seres humanos.
Durante el juicio que se siguió contra el teniente Calley, responsable de la matanza de My-Lay, un trágico suceso de la Guerra e Vietnam en el que se asesinó a hombres, mujeres y niños, el acusado se defendió diciendo: "Se me ordenó dirigirme hacia allá y destruir al enemigo. Era mi tarea de ese día. No me senté a pensar en la mujeres, hombres, niños. Todos eran clasificados por igual, y eso es lo que yo aprendí: a considerarlos estríctamente como enemigos" (T. Tiede, Calley: Solder or Killer?, Nueva York, Pinnacle Books, 1971, p.38).
Los sentimientos, continua Marina, femeninos y masculinos son un buen ejemplo del influjo de las creencias. Obran sobre diferencias biológicas, sin duda, pero introducen entendidos y malentendidos, espectativas, presione, juicios sociales, aprendizajes por observación, adoctrinamientos. Al final, nadie sabe ya lo que es natural y lo que es cultura.

30Mar, 2009
JOSE ANTONIO MARINA; El Laberinto Sentimental.
En 1996 Anagrama publica El Laberinto Sentimental . En este libro el filósofo y profesor José Antonio Marina intenta desbrozar ese complicado bosque que son los sentimientos.
Escribe Marina en la introducción:
A la gente le gusta sentir. Sea lo que sea”, escribió Virginia Woolf en su diario. Hay que darle la razón y escandalizarse después por habérsela dado. ¿Cómo vamos a desear sentir en abstracto, acríticamente, al por mayor, cuando sabemos que algunos sentimientos son terribles, crueles, perversos o insoportables? La contradicción existe y sospecho que irremediablemente. Nos morimos de amor, nos morimos de pena, nos morimos de ganas, nos morimos de miedo, nos morimos de aburrimiento, y a pesar de la eficacia letal de los afectos, la anestesia afectiva nos da pavor. Freud erró al pensar que todo lo que hace el ser humano lo hace para aliviar la tensión. No es verdad que aspiremos a esa tranquilidad beatífica. Queremos estar simultáneamente satisfechos e insatisfechos, ensimismados y alterados, en calma y en tensión. Bexton demostró con sus experimentos que somos incapaces de soportar la privación de estímulos mucho tiempo. Somos insaciables consumidores de emociones.
Marina se ha leído la bibliografía disponible, dice. Me parece imposible por que ¿qué libro de narrativa no habla de sentimientos, de alguno al menos?. Pero este autor es de fiar.
Más adelante, para ilustrar como en muchas ocasiones el hombre es un campo de batalla donde unos sentimientos se enfrentan con otros, escribe:
Shakespeare, que se ganó la vida hablándonos –muy bien, por cierto- de los procesos sentimentales, nos proporciona muchos ejemplos de este dinamismo del balance. En el drama de su nombre, Ricardo III encuentra en una calle de Londres a lady Ana, que acompaña el féretro de su esposo asesinado por Ricardo. Al verle Ana le increpa con vehemente elocuencia: “¡Horrible demonio, en nombre de Dios, vete y no nos conturbes más!” Ricardo responde con lisonjas, fingiendo admiración y amor por lady Ana:”Vuestra belleza es la causa que me incitó en el sueño a emprender la destrucción del género humano con tal de que pudiera vivir una hora en vuestro seno encantador.” Ana recela, Ricardo insiste, ella desprecia, él se lamenta, Ana duda pero ya no rechaza, tan solo exclama: “¡ Quién conociera tu corazón!” Ricardo expresa su arrepentimiento y pide a lady Ana que le permita llevar el cadáver de su marido hasta la sepultura. La viuda acepta tan falaz ofrecimiento. Ricardo queda solo en escena sorprendido y orgulloso de su triunfo: “¡Yo, que he matado a su esposo y a su padre, logro cogerla en el momento de odio implacable en su corazón, con maldiciones en su boca, teniendo a Dios y a su conciencia y a ese ataúd contra mí! ¡Y yo sin amigos que amparen mi causa. A no ser el diablo en persona y algunas miradas de soslayo! ¿Y aun la conquisto? ¡El universo contra la nada!”

fuente: Anagrama.
03Mar, 2009
“EL LECTOR” y el escritor de blogs. 3ª parte.
Dentro de “El Lector” de Bernhard Schlink Anagrama 2009 una hombre graba en cintas la lectura de libros y los envía a una mujer que está recluida en la cárcel. La mujer le manda cartas comentándole dichos libros: “No me mandes nada más de este autor” o “Stefan Zweig lleva el rabo entre las piernas” El hombre nunca responde sus cartas, solo lee nuevos libros, en voz alta, y envía nuevas cintas a la mujer.
Leyendo estas páginas he pensado que escribir un blog sobre libros es muy parecido a lo que hacen los personajes de “El Lector”.
Uno comenta libros en el blog que cree van a interesar a alguien. Algunos de estos hipotéticos lectores hacen comentarios que, se quiera o no, influyen sobre el criterio para elegir nuevos libros. Como le ocurre a “El Lector”.
Llega el momento en que la mujer va a salir de la cárcel y el hombre se plantea si quiere volver a tener relación directa con ella. Mandar cintas y recibir comentarios por carta era cómodo. Compartir opiniones sobre libros no compromete como persona. El hombre no quiere que la mujer pase a formar parte de su vida, prefiere la imagen que tiene de ella. No quiere la realidad. El que ama los libros sabe que la realidad casi siempre defrauda.
La mujer se siente muy herida por el hecho de que el hombre no respondió sus cartas. Agradece las cintas pero el silencio del hombre la hace sentirse juzgada y despreciada.
El por qué el personaje de Schlink no responde a los comentarios de la mujer y el como termina esa relación, no lo voy a desvelar por que el libro es muy bueno y vale la pena leerlo.

13Feb, 2009
EL LECTOR; Bernhard Schlink 2ª parte
Michael de 15 años ha conocido a Hanna de 36 y han mantenido una relación sexual muy intensa durante varios meses. Hanna acaba de desaparecer sin dejar rastro.
Pag 80.Anagrama, octava edición de enero de 2009.
"Estuve enfermo varios días. Hice todo lo posible para disimular delante de mis padres y mis hermanos. En la mesa hablaba un poco y comía otro poco, y cuando me daban nauseas conseguía llegar al lavabo sin que se notase nada. Seguí yendo al instituto y a la piscina. Allí pasaba las tardes en un rincón apartado, donde nadie me buscaba. Mi cuerpo echaba en falta a Hanna. Pero el sentimiento de culpa era aún peor que el síndrome de abstinencia físico. ¿Por qué cuando la vi allí mirándome no me levante enseguida y eché a correr hacia ella? Aquella brevísima escena se convirtío para mi en el símbolo de mi desinterés de los últimos meses, que me había hecho negarla y traicionarla. Y ella para castigarme, se había ido."
Comienza la segunda parte de la novela:
"Después de marcharse Hanna de la ciudad, estuve un tiempo buscándola por todas partes, hasta que me acostumbré a que las tardes carecieran de forma, y hasta que pude ver un libro y abrirlo sin preguntarme si sería una buena lectura para Hanna. Pasó un tiempo hasta que mi cuerpo dejó de añorarla;"
11Feb, 2009
EL LECTOR; Bernhard Schlink.
Empiezo a leer esta novela del escritor alemán Bernhard Schlink, que vuelve a editar en 2009 Anagrama, gracias a la película que protagonizan Ralph Fiennes y Kate Winslet (y dirige Stephen Daldry responsable de las maravillosas “Billy Elliot” y “Las horas”). Mejor dicho: La leo gracias a la crítica de la película que el gran Carlos Boyero publica en EL PAÍS desde el Festival de cine de Berlín. Al crítico la película lo deja frío, al contrario que la novela que ya ha leído.
Escribe Boyero:
“Todos los materiales parecían adecuados para que Daldry retratara ejemplarmente las sensaciones, las heridas y la desesperación que refleja la novela. (...) Está bien contada la relación sexual y el subterráneo o transparente amor entre un apasionado chaval de 15 años y una extraña y solitaria mujer de 36, la incertidumbre del precozmente iniciado ante esa amante imprevisible de la que no sabe casi nada y que le exige que le lea libros antes de consumar su abrasivo erotismo, la huida de ella y el reencuentro, la experiencia adolescente que va a marcar para siempre la amargada existencia del adulto, el retrospectivo sentimiento de culpa y la inconsolable soledad de alguien que formó parte de un engranaje criminal no por vocación sino para no tener que enfrentarse a sus traumáticas limitaciones. (...) Pero el resultado me deja frío, todo lo contrario que me ocurre con la novela”
El Lector cuenta la historia de un chico de 15 años que conoce a una mujer de 36 y mantienen relaciones sexuales. El adolescente se enamora de la mujer que desaparece sin aviso previo. Pasado el tiempo se vuelven a encontrar cuando la mujer es juzgada por un terrible crimen como colaboradora nazi.
En el inicio de la novela se describe a la perfección el momento de transición, del niño que deja de serlo.Michael acaba de hacer el amor por primera vez con Hanna y vuelve a cenar a casa donde toda la familia se sienta a la mesa:
“Tuve la impresión de que era la última vez que nos sentábamos todos juntos a la gran mesa redonda, bajo la gran lámpara de latón de cinco brazos y cinco bombillas, que era la última vez que hablábamos con tata familiaridad. Me pareció estar viviendo una despedida. Todavía estaba allí pero ya me había ido. Añoraba a mi madre, a mi padre y a mis hermanos, y al mismo tiempo anhelaba a una mujer”.
Me recuerda el inicio de la película “Mediterráneo” (dirigida por Giuseppe Tornatore) donde durante la II guerra mundial un barco italiano, con una tripulación de chicos entre los 20 y los 30 años, llega a una isla del mar Egeo. Se oye, al principio, una voz en off que dice “Los miembros de la tripulación estaban en esa edad en que uno no sabe si formar una familia o perderse por el mundo”. No es la misma edad pero es también un momento de transición.
Es muy difícil describir esos momentos de cambio. Y más aún hacerlo con pocas palabras. Bernhard Schlink lo hace con maestría.

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