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29May, 2009

MARLO MORGAN; Las voces del desierto. 1ª parte.

Escrito por: corto-cortes el 29 May 2009 - URL Permanente

En este libro, Las voces del desierto, publicado por ZETA Bolsillo (Ediciones B), Marlo Morgan cuenta la historia de una doctora americana con cincuenta años, que recién divorciada y con los hijos emancipados, acepta una oferta para ir a trabajar a Australia. Allí, colaborando con la medicina pública, desarrolla un programa para permitir a los jóvenes aborígenes una salida profesional y de ese modo evitar su autodestrucción (drogas) y la marginalidad.

Recibe, entonces, la noticia de que una tribu aborigen le ha concedido un premio. La recoge en el hotel un chico, Outa, de la tribu aborigen, que habla inglés y conduce un todoterreno, para llevarla al desierto. Ella empieza a sospechar que algo raro está ocurriendo, no era eso lo que esperaba. Llegan a un poblado aborigen donde le hacen desnudarse y queman todas sus pertenencias (tarjetas, anillos, ropas, dinero…).


Recuerdo que metí las joyas en un zapato. También hice algo que parece ser natural en las mujeres, aunque estoy segura de que no nos enseñan a hacerlo: coloqué la ropa interior escondida entre las demás prendas.

(...)

Mucho tiempo después comprendería que aquella liberación del apego a los objetos y ciertas creencias era un paso imprescindible en mi desarrollo humano hacia el ser.

La doctora se ve inmersa en una ceremonia ritual en la que es la protagonista y debe pasar unas pruebas. Superadas las pruebas es invitada a seguir al grupo aborigen en un “walkabout”, un paseo de tres meses por el desierto. Ella en un principio se niega:

Tengo responsabilidades, obligaciones, un alquiler, facturas sin pagar. Mis hijos. (...) No tengo madera de campista. ¿Soy una mujer de ciudad, de las que toma baños espumosos!

Se anima, y acepta ir con ellos:


De acuerdo, Dios. ¿Sé que tienes un peculiar sentido del humor, pero esta vez de verdad que no te entiendo!

Durante la travesía del desierto le ocurre de todo. Los aborígenes no llevan nada, ni comida, ni medicamentos. Come gusanos, se corta los pies...:


La mujer se sentó frente a mí, puso mis pies en su regazo, me frotó ungüento en las llagas hinchadas y entonó una canción. Le pregunté a Outa cual era su significado. “Le está pidiendo perdón a tus pies. Les dice que los aprecias mucho. Les dice que todo el mundo en el grupo aprecia tus pies, y les pide que se pongan fuertes y buenos. Hace sonidos especiales para curar heridas y cortes. También emite sonidos que extraen los fluidos de la hinchazón.”

Realmente noté que la quemazón, el escozor y el dolor de las llagas comenzaba a aplacarse.

30Abr, 2009

PARÍS por Klauss Mann.

Escrito por: corto-cortes el 30 Abr 2009 - URL Permanente

En la página 191 de la 1ª edición que ALBA publicó en 2007 de Cambio de rumbo, libro de memorias de Klaus Mann:


¿Por qué se enamora uno de esta ciudad de París? Pues por la palidez nacarada que transfigura a veces los árboles y las estatuas del Jardín de Luxemburgo; por la sagrada solidez con la que está plantada Nôtre Dame en la tierra de la Île de France; por el aroma de anís, vino tinto y Coty en los pequeños bistrots, y por la conmovedora elegancia del terciopelo raido con la que nos reciben ciertos restaurantes y cabarets como si fueran bellezas marchitas; por el mundillo del vicio de Montmartre, teatra y miserable, por las simpáticas pretensiones de Montparnasse; por la Madeleine y los ruidosos cafés de los grandes bulevares, por las encantadoras voces roncas de las putas y las duquesas (¡París, je t`aime!, canta la indestructible Mistinguette); por los deliciosos brioches y la soberbia mousse au chocolat (tampoco esta nada ma la creme de marrons) y por los Campos Elisios; por las galerías de arte de la Rue de la Boëtie y la absurda grandeza de la torre Eiffel, por la vista desde el Sacré Coeur; por las babas au rhum de Rumpelmeyer en la Rue de Rivoli, y por el maravilloso olor en Les Halles, donde muy de mañana las frutas y las verduras resplandecen y huelen mejor que las montañas luminosas y perfumadas de rosas, claveles, lilas y jacintos. Se ama París por la esbelta columna de la Plaza Vendôme, por los libros en rústica amarillos, los innumerables gatos y los innumerables monjes; se ama esta ciudad por los burdeles y por el Boulevard St. Germain y por los múltiples hoteles baratos y por que en todas partes te sirven vino en la comida, un petit vin rosé, incluso en la taberna más barata; es imposible no amar París, pues todo recuerda allí a Balzac (¿quién es ese joven allá en la barra, no se llama Rastignac?), a Luis XIV, a Offenbach, a Proust, a los Ballets Rusos, a Danton y a Heinrich Heine.

(...)

Por eso se ama París, no por las “aventuras”. Berlín, Shanghai y Nueva York son a lo mejor ciudades de aventuras, pero no París. París es extremadamente civilizado, escéptico, elegante, equilibrado, en absoluto excéntrico. La vida nocturna en El Cairo, Chicago, Budapest o Nápoles es “aventurera” es decir sucia y criminal; pero la vida nocturna de París es una parte integrante, natural y arónica, de la vida parisiense. ¿Hay bajos fondos en París? Quizás, pero no tienen un papel llamativo. En todo caso a nadie se le ocurriría que una decente prostituta y su diligente proxeneta forman parte de los “bajos fondos”. La esfera de lo sexual, en todos sus aspectos e incluso en sus más exóticas manifestaciones, se treta en esta ciudad con una mezcla de realismo, y de clemencia casi religiosa, característica de la relación que toda civilización madura mantiene con el Eros.

Klaus Mann

Hijo primogénito de Thomas Mann (premio Nobel de literatura, 1929), Klaus Mann nació en Múnich en 1906. Su primera colección de relatos, Vor dem Leben [Antes de la vida], y su primera obra teatral, Anja und Esther, vieron la luz en 1925. Un año después publica Novela de niños. Ya instalado en Estados Unidos publica: Mefisto (1936) y El volcán (1939). En 1942 publica sus memorias en inglés,The Turning Point, que al acabar la guerra revisaría y ampliaría en alemán, con el título de Cambio de rumbo(Der Wendepunkt). Se suicidó en 1949.

Fuente Alba.

27Abr, 2009

LÁZARO COVADLO; Las salvajes muchachas del partido.

Escrito por: corto-cortes el 27 Abr 2009 - URL Permanente

El autor de Las salvajes muchachas del partido, Candaya 2009, Lázaro Covadlo nace en Buenos Aires en 1935 y en 1975 se trasladó a vivir en España. En su libro, novela ( con nombres ficticios) la historia de su abuelo Baruj. El protagonista fue zapatero remendón, activista revolucionario, anarquista y proxeneta. Participó en la revolución rusa y en la guerra civil española junto a las brigadas internacionales.

Covadlo reflexiona sobre la ficción:


Un dolor emparentado con el llanto se introducía en la mente de Baruj cada vez que pensaba en Anna ( una antigua novia a la que rescata de una red de proxenetas que la raptó en Ucrania para prostituirla en Argentina) y en su desgraciada vida. Él no había vivido todos su padecimientos, pero podía imaginarlos. No es fácil imaginar el sufrimiento ajeno, pero casi siempre la representación que se tiene de lo que pasa por el corazón y la cabeza de los otros no es más que el reflejo de uno mismo. A veces, incluso, no deja de ser una manera de solazarnos con muestra propia imaginación, como cuando nos cuentan una historia de terror o asistimos a una proyección cinematográfica, lo descubro en mi mismo cuando pienso en mi abuelo Baruj y me da por suponerlo sintiendo esto o aquello, prácticamente sin más elementos que unas cuantas piezas sueltas, exiguas para armar una biografía fidedigna, pero más que suficientes para montar una historia a mi medida. De ahí mi sospecha de que la ficción nos cubre del principio al fin, y a la postre es el faro que ilumina la realidad.

Baruj Kowenski supera sus debilidades a base de reflexiones como la siguiente:


Un verdadero revolucionario no tiene mujer, ni familia, ni nada que pueda amarrarlo al mundo convencional; puede mentir, falsificar, traicionar, y no debe tener ningún freno moral propio de los valores burgueses, ya que todo es posible tratándose de la causa. Algo así había dejado establecido Netchaiev en su escrito titulado El catecismo revolucionario.

Covadlo intercala relatos de su propia vida entre las peripecias de su abuelo. El narrador también vivió una juventud “revolucionaria” en la Argentina de los años 60 solo que, en este caso, es relatada con mucha ironía:


Después fuimos al cine Lorraine especializado en Arte y Ensayo para ver la película de Eisenstein (El acorazado Potemkin) y no dejamos de sobarnos durante todo el tiempo que duró la proyección; más tarde follamos y dormimos en la habitación de Renata en casa de los padres de ella, que eran gente tolerante y liberada. Es que la militancia por momentos podía ser una verdadera fiesta y en ocasiones llegaba a convertirse en una maravillosa orgía, y, ¡cuanta música!, cuantas bellas canciones que cantábamos sentados en ronda, con el brazo sobre el hombro de la compañera, acariciándole cada tanto la teta cubierta por la lana del jersey, y yo con mi camiseta del Che.

Para saber más de este autor se puede visitar su magnífica pagina web, pinchad en su nombre , aquí abajo.

Cobadlo

Fuente: Editorial Candaya.

04Abr, 2009

CON LA INSURGENCIA, A PIE POR BIRMANIA

Escrito por: corto-cortes el 04 Abr 2009 - URL Permanente

Así comienza este maravilloso libro de viajes de Shelby Tucker editado por MELUSINA:


Hace unos años hice el camino a pie desde la China a la India, a través de la región de las montañas de Kachín, al norte de Birmania.* Me acompañaban un joven sueco llamado Mats y destacamentos de dos ejércitos que estaban en guerra con la junta militar que gobernaba ese país. La ruta nos llevó por lugares que no figuraban en los mapas, pero no éramos cartógrafos. Cada paraje albergaba una flora exuberante y diversa, en gran parte sin clasificar, pero no éramos botánicos. Desde la publicación de The Political Systems of Highland Burma, en 1954, de E.R. Leach, no se había hecho ningún estudio acerca de las tribus que habitaban la región y, sin embargo, no éramos antropólogos. Ni siquiera teníamos una tesis que preparar para un público harto ya de informes sobre muertes y atrocidades perpetradas en Birmania.

Al final, y como colofón a nuestro viaje, fuimos arrestados y detenidos por la policía india, bajo sospecha de tener «vínculos con el espionaje internacional» y de ser «agentes de la cia»; y os lo juro: tampoco éramos espías. Aún más, aparte de la natural curiosidad de dos viajeros que nunca en su vida habían visto un campo de amapolas en flor, no nos interesaba el comercio internacional de estupefacientes. El afán de aventura era el único motivo que teníamos para hacer nuestro largo camino a pie por Birmania. Nadie nos había brindado apoyo financiero y, por cierto, no teníamos la intención de escribir un libro. El mero hecho de haber emprendido una caminata a través de ese país con la mente puesta en unos hipotéticos lectores, habría estropeado tanto la aventura como el libro. Hasta la reciente apertura de la ruta terrestre que conduce a Kengtung vía Tachilek, los caminos que iban y venían de Birmania estaban cerrados para los extranjeros, y los visados que se otorgaban sólo permitían entrar y salir del país por el aire. Los viajes internos estaban restringidos a determinadas áreas que se hallaban bajo el control del ejército. Quizás fueron esas consideraciones las que espolearon nuestro espíritu aventurero: ¿Queríamos probar algo o probarnos a nosotros mismos? ¿Eran las opresivas leyes birmanas un anzuelo para tipos engreídos como nosotros? ¿Acaso no solía yo jactarme de que toda restricción era inaceptable para viajeros de verdad», a quienes todo les estaba permitido? Por eso, como Mats se mostraba indeciso sobre si acompañarme o no en la aventura, le pregunté: «¿Podrás vivir en paz contigo mismo si no cruzas Birmania a pie?»

* Desde 1989 el país se llama Myanmar.

En su libro Con la insurgencia. A pie por Birmania (2000), Tucker narra sus entrevistas con los productores de opio y con los líderes a ambos lados de la frontera, analizando en profundidad la guerra civil que ya dura medio siglo. Fue consejero general para el Gobierno de la Coalición Nacional de la Unión de Birmania y su informe para el Consejo Nacional de Seguridad de Estados Unidos fue determinante para que Washington considerara al Ejército birmano el principal protagonista en el negocio criminal de la producción y tráfico de drogas. Tres semanas después de su publicación, el periódico londinense Guardian lo consideró el mejor libro de viajes del Reino Unido de ese año.

Fuente: Melusina.

28Nov, 2008

HAL FOSTER y EL PRINCIPE VALIENTE.

Escrito por: corto-cortes el 28 Nov 2008 - URL Permanente

Hal Foster (Halifax, Canadá 1892-1982) fue el primer dibujante de Tarzán en comic. Comenzó a publicarse en 1929 en formato de tira cómica en varios periódicos estadounidenses. En 1937 inicia el dibujo de Príncipe Valiente que se publica también en periódicos.

El joven Foster se enamoró del mar y de la aventura: "Aprendí más a la orilla del mar que en el colegio. Creo que mi pelo aún huele a café, ron, brea, bacalao seco, fruta pasada, melaza y agua de bodega. Para alguna gente un buque de carga oxidado no es más que una máquina para transportar cosas de un sitio a otro, pero para mi es un aventurero extenuado que tuvo la suerte de ver más allá del horizonte que nos rodea a todos. La navegación siempre me confirmó que el mundo es redondo y los lugares lejanos existen: Penang, Mandalay, Zanzibar y el remoto Catay. Quizás haya más verdad en las palabras de Simbad qe en la Enciclopedia Británica."

En 1914 con su amigo Eric se lanza a buscar oro en el lago Winipeg y la bahía del Hudson. No tuvo éxito.

Con 44 años dedicaba 65 horas semanales a dibujar Príncipe Valiente.

Dice Foster: "Un verdadero dibujante necesita de talento literario, de una profunda formación artística y de amor por su trabajo."

La última página dibujada por Foster de Príncipe Valiente es la nº 2244 en 1980 cuando ya ha cumplido 87 años. Habían pasado 43 años desde la primera tira.

A partir de ese momento John Cullen Murphy pasa a ser responsable absoluto del dibujo. Foster sugirió finalizar la historia con una gran batalla en la que muriesen todos los personajes pero no se le hizo caso. En manos de Murphy y los que vinieron después la serie degeneró.

Los dibujantes de comic actuales no dibujan cada viñeta como si de un cuadro se tratara. El maestro Foster fué el último.

"Foster y Val" de Manuel Caldas está editado por DOLMEN