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20May, 2009

JOHN CHEEVER; Diarios, 2.

Escrito por: corto-cortes el 20 May 2009 - URL Permanente

Vuelvo a abrir al azar los diarios de John Cheever (1912-1982) en la edición en castellano de EMECÉ.

Pág. 437. Finales de la década de los setenta.


La franqueza absoluta no es una de mis características, pero trataré de tenerla para describir la siguiente sucesión de acontecimientos. Solitario, con la soledad agravada por los viajes, los cuartos de hotel, la mala comida, las presentaciones de libros y la superficialidad de los besamanos, me enamoré de M. (*) en un cuarto de hotel de sordidez inusual. Su aire de seriedad y responsabilidad, las gafas de miope y su apostura serena despertaron en mí un amor profundo, y a la noche siguiente lo llamé desde California para expresarle mis sentimientos. Nos escribimos cartas de amor durante tres meses, y cuando volvimos a vernos, nos quitamos la ropa y nos comimos mutuamente la lengua. Nos encontramos dos veces más, una para pasar unas horas en un motel, la otra para pasar veinte minutos desnudos antes de una comida para directivos a la que yo estaba invitado. Durante un año seguí pensando en él, sumido en el mayor desconcierto. Creía que se me había revelado la homosexualidad y que iba a tener que pasar el resto de mi vida en triste convivencia con un hombre. Mi vida apareció retratada ante mí como una impostura sexual. Hace poco, cuando volvimos a encontrarnos, (…) creo que descubrí con verdadero placer que ninguno de los dos estábamos premeditados a agotar los papeles que representábamos. Recuerdo la aguda falta de interés con que contemplé su desnudez por la mañana. (…) Ronqué y me tiré pedos con tranquilidad y buen humor, lo mismo que él. Me encantaba sentirme libre de la censura y la responsabilidad que había sentido con algunas mujeres. (…). Estaba resuelto a no permitir que una sociedad procreadora destruyera este amor. Al comer con unos amigos que hablaban de su tediosa carrera libertina, pensaba: soy gay, soy gay, por fin me he liberado. Duró poco tiempo.

Interrogarse constantemente sobre los impulsos sexuales propios me parece autodestructivo. Uno puede sentirse excitado al ver una hoja de acabo, un manzano, un cardenal macho en una mañana de primavera, entre otras cosas. Debemos pensar que nuestros genitales, aunque profundamente arraigados en nuestra vida erótica y sentimental, suelen ser bastante irresponsables. Su discreción, higiene y gratificación depende de nosotros. Si no fuera por nuestra sensatez, su vida sería más breve que la de una mariposa.

(*) M. es Max Zimmer, un joven profesor a quien Cheever conoció durante una visita a la Utah University en 1977, poco después del final de su intermitente relación con la actriz Hope Lange. Cheever y Zimmer fueron amantes hasta la muerte del primero. Zimmer ofició como secretario, cocinero chofer y, por supuesto, amante y fue admitido en sus funerales por Mary Cheever y sus hijos como parte de la familia. Cheever lo consideró el hombre de su vida.

Esta nota aclaratoria, como el resto de notas del libro, está redactada por Rodrigo Fresán.

John Cheever se especializó en el relato, que publicó, en su mayoría, en la revista New Yorker.

Los libros de Cheever me producen tristeza pero no puedo dejar de leerlos.

Fuente: amsaw.org

19May, 2009

JOHN CHEEVER; Diarios. 1.

Escrito por: corto-cortes el 19 May 2009 - URL Permanente

Abro al azar los diarios del escritor John Cheever (Massachusets 1912- New York 1982)

Pág. 81. Estamos a finales de los años cuarenta del siglo XX.


Sentado en las piedras frente a casa, mientras bebo whisky escocés y leo a Esquilo, pienso en nuestras aptitudes. Cómo recompensamos nuestros apetitos, conservamos la piel limpia y tibia y satisfacemos anhelos y lujurias. No aspiro a nada mejor que estos árboles oscuros y esta luz dorada. Leo griego y pienso que el publicista que vive enfrente tal vez haga lo mismo; que cuando la guerra nos da un respiro, hasta la mente del agente publicitario se inclina por las cosas buenas. Mary está arriba y dentro de poco iré a imponer mi voluntad. Ésa es la punzante emoción de nuestra mortalidad, el vínculo entre las piedras mojadas por la lluvia y el vello que crece en nuestros cuerpos. Pero mientras nos besamos y susurramos, el niño se sube a un taburete y engulle no sé que arseniato sódico azucarado para matar hormigas. No hay una verdadera conexión entre el amor y el veneno, pero parecen puntos en el mismo mapa.

El niño vomita. A la ciudad el domingo por la noche en busca de un antídoto. Para el drugstore de la esquina, la noche del domingo es la hora más gloriosa. Los competidores más prósperos están cerrados. Es la única tienda iluminada en toda la calle. El revoltijo del escaparate, un retrato de Pitágoras, Venus con corsé, irrigadores y perfumes, se prolonga al interior del local. Es como una tienda de antigüedades farmacéuticas, un depósito de mujeres de cartón que se embadurnan de bronceador, bosques de cartón que anuncian jabón con aroma de pino, anaqueles y cestos llenos de manteles de plástico y pistolas de juguete, y también una especie de hogar, porque la esposa del farmacéutico atiende un mostrador de bebidas; es una mujer limpia, de expresión temerosa, y en el estante que tiene detrás ha colocado fotografías de sus tres hijos, todos con uniforme.

Cuando salimos del drugstore cae la noche estival y la calle está casi desierta. En ese momento aparecen los gamberros de dos en dos, impregnados de olor a marihuana y aullando como lobosa la luna nueva. Nos parecen extraños, ¿Cómo incluirlos en el cuadro? Grecia, un niño envenenado, susurros en la cama. Realmente son extraños, depredadores, ciertamente peligrosos, ladrones de coches y rateros; ponen en peligro nuestras ideas más arraigadas, incluso nuestra autoestima, nuestros derechos de propiedad, nuestro poder de amar, nuestras leyes y placeres. Diría que nuestra única relación con ellos es el desdén o el desconcierto, pero deberían estar en los prados oscuros de un país sumido en los dolores del autodescibrimiento.

Volvemos de noche y por primera vez percibimos el aroma de la madreselva. El niño se siente mal, pero reanudamos nuestros susurros; apaga la luz. Entonces soñé que seducía a L.E., y créeme que fue difícil; y no comprendo la caprichosa lascivia de la mente adormilada.

Cuando John Cheever murió, dejó tras de sí veintinueve cuadernos de notas que empezó a escribir en los años cuarenta, y continuó durante más de tres decenios.
Tal como se revela en este libro, la esencia de Cheever fue, en realidad, un muestrario de ambigüedades. Quería a su familia, pero se sentía extremadamente solo; se odiaba por su afición a la bebida, pero durante gran parte de su vida dependió de ella; amaba a las mujeres, pero también a los hombres. La incongruencia entre sus impulsos significaba, por un lado, una desviación que él consideraba parte de la riqueza de la vida y, por otro, una contradicción que amenazaba con destruirlo.

Los diarios de John Cheever estan editados por EMECÉ , 2004, con notas de Rodrigo Fresán.

Fuente: EMECÉ.

02May, 2009

NEW YORK por JOHN CHEEVER; Biografía.

Escrito por: corto-cortes el 02 May 2009 - URL Permanente

Blake Bailey acaba de publicar en EEUU la biografía del escritor John Cheever. Con ese motivo Rodrigo Fresán escribe en Pagina 12 una reseña del libro. Se incluye un artículo, inédito en castellano, publicado por Cheever en la revista americana Esquire en su nº de julio de 1960. En el cuenta el traslado de su familia del centro de Nueva York ( Manhattan) a los suburbios. Aquí tienen un extracto:


Esa mañana el aire de Nueva York estaba lleno de música. Bessie Smith estaba cantando “Jazzbo Brown” desde una radio en el carrito de jugo de naranjas de la esquina. Bajando por Sutton Place, un hombre ciego estaba tocando “Make Believe” en trombón. La Quinta Sinfonía de Beethoven, con todas sus amenazas y revelaciones, salía de una ventana de un piso alto. Los hombres y las mujeres se asoleaban en la Segunda Avenida y la visión de la vida urbana parecía amigable, un lazo de imponderables, un riesgo compartido y al menos un gesto hacia la pacificación de la humanidad, porque, ¿cómo podía una especie que no fuera pacífica vivir en semejante congestión? Fredric March estaba sentado en un banco en Central Park. Igor Stravinsky estaba esperando que cambiaran las luces. Myrna Loy estaba saliendo del Plaza y en la Sexta E.E. Cummings estaba comprando bananas. Era tiempo de irse y me tomé un taxi. “No duermo”, me dijo el conductor. “Ya no duermo. No consigo descansar. ¡La primavera! No significa nada para mí. Mi esposa me dejó. Se juntó con este bombero, pero yo le dije: ‘Te voy a esperar, Mildred. Te voy a esperar, sólo es bestialismo lo que sentís por este hombre y te espero, dejo prendidos los fuegos del hogar.’” Era el idioma de la ciudad y una de sus muchas voces, porque, ¿dónde más en el mundo los extraños desnudan sus íntimos secretos con tanta urgencia y tanta velocidad? Y yo iba a extrañar esto.

Cheever: A Life por Blake Bailey Knopf, 2009 770 páginas.

Fuente: Página 12

20Abr, 2009

LAS HERMANAS MITFORD. 2ª parte.

Escrito por: corto-cortes el 20 Abr 2009 - URL Permanente

Diana Mitford, la segunda de las hermanas, se casó con el heredero de la rica familia dueña de la cerveza Guiness. Luego se divorció y mantuvo una relación con Oswald Mosley líder del partido fascista inglés. Se terminó casando con él. Unity Mitford, una de las hermanas a las que más le gustaba escandalizar, se hizo amiga de Hitler. Lo persiguió por Alemania hasta que el dictador nazi la invitó a formar parte de su círculo más cercano. Jessica Mitford simpatizó con la ideología contraria, el comunismo. Admirada por la valentía de un primo lejano, Esmond Romilly (sobrino de Winston Churchill) que se había marchado a España a defender la República con las Brigadas Internacionales en la Guerra Civil, se escapó de casa siendo muy joven y se marchó también a España a luchar contra el fascismo.

Durante la II Guerra mundial Esmond Romilly desaparece en el transcurso de un ataque aereo sobre Hamburgo. Al mismo tiempo han metido en la carcel, en Inglaterra, a Oswald Mosley y Diana Mitford por apoyar a Hitler. Churchill, a petición de Tom Mitford, permite que al menos estén en la misma carcel y Mosley pasa a ser el primer prisionero varón de la carcel de mujeres de Holloway. Jessica Mitford intentando saber algo del desaparecido Esmond consigue una entrevista en Washington con Churchill. Este le dice que lo que sabe es que su sobrino ha fallecido y para intentar compensar le cuenta el favor que ha hecho a su hermana Diana:


El primer ministro (Churchill) afirma que ha hecho todo lo posible para que su vida en prisión sea lo más confortable posible, y le ha concedido su mayor deseo, estar de nuevo cerca de Mosley. Además –añade- le ha puesto varias presas a su servicio, trabajando como doncellas. Jessica, que apenas ha tenido tiempo de darse cuenta de que ya no queda ninguna esperanza respecto a Esmond, da rienda suelta a su rabia: “Me parece escandaloso que esas dos personas que han traicionado a su país reciban un trato especial justo en el momento en que miles de jóvenes mueren a manos de los alemanes”. Jessica sale dando un portazo.

Nancy, tiempo después, le dijo a un periodista: “Compadezco a los hijos únicos. Es bueno tener hermanas cuando a una le toca enfrentar las más crueles circunstancias de la vida”. Cuando Jessica leyó esas declaraciones, comentó: “Yo creía que las más crueles circunstancias de la vida son las hermanas”.

Las hermanas Mitford está editado por CIRCE.

Diana y Unity Mitford con las tropas nazis de la SS en Nuremberg en sep. 1937.

Fuente: aftermathnews.files.wordpress.com

06Abr, 2009

ME ACUERDO; Joe Brainard.

Escrito por: corto-cortes el 06 Abr 2009 - URL Permanente

Extraido de las primeras páginas del libro Me acuerdo de Joe Brainard editado por Sexto Piso.

Joe Brainard (1942-1994), escritor y artista grafico norteamericano.

www.joebrainard.org


Me acuerdo de la primera vez que me mandaron una carta en uno de esos sobres donde decía «Devolver a los cinco días a» y de que pensaba que a los cinco días tenía que devolver la carta.

Me acuerdo del gustillo que me daba trastear en los cajones de mis padres en busca de condones (marca Peacock).

Me acuerdo de cuando la polio era la cosa más terrible del mundo.

Me acuerdo de las camisas de vestir rosas y de las bolo ties.

Me acuerdo de cuando un niño me dijo que las hojas agrias con forma de trébol que solíamos comernos (con florecitas amarillas) tenían un sabor tan agrio porque los perros se mea-ban encima. Me acuerdo de que eso no impidió que siguiese comiéndolas.

Me acuerdo del primer dibujo que recuerdo haber hecho. Era una novia con un vestido con la cola muy larga.

Me acuerdo de mis primeras erecciones. Creía que tenía alguna horrible enfermedad o algo parecido.

Me acuerdo de la única vez que he visto a mi madre llorar. Me estaba comiendo una tarta de albaricoque

Me acuerdo de haber ido a una fiesta de «Vístete de tu personaje favorito» vestido de Marilyn Monroe.

Me acuerdo de lo mucho que tartamudeaba.

Me acuerdo de lo mucho que quería, en el instituto, ser guapo y popular.

Me acuerdo de cuando, en el instituto, si vestías de verde y amarillo los jueves significaba que eras gay.

Me acuerdo de cuando, en el instituto, tenía por costumbre meterme un calcetín en los calzoncillos.

Me acuerdo de cuando decidí hacerme pastor eclesiástico. No me acuerdo de cuando decidí no serlo.

Me acuerdo de que por mi quinto cumpleaños lo único que quería era un traje de noche de satén negro, de esos que dejan un hombro al aire. Me lo regalaron. Y me lo puse para mi fiesta de cumpleaños.

Me acuerdo de un niño al que cuidaba después de clase mientras su madre estaba trabajando. Me acuerdo de lo que disfrutaba castigándole por portarse mal.

Me acuerdo de jugar a los médicos en el cuarto ropero.

Me acuerdo de haber tirado las gafas al mar desde el ferry de la isla de Staten en una oscura noche de dramatismo y depresión.

Me acuerdo de que una vez me llené la cara de arañazos con mis propias uñas para que la gente me preguntara qué me había pasado y yo les contase que había sido un gato y ellos, claro está, sabrían que no había sido un gato.

.Joe Brainard

Fuente: www.culturevulture.net


23Feb, 2009

PAUL GAUGUIN; NOA NOA.

Escrito por: corto-cortes el 23 Feb 2009 - URL Permanente

El pintor francés pasó largas temporadas en Tahití y en las Islas Marquesas. Vargas Llosa lo cuenta, novelado, en El Paraíso en la otra Esquina. Entre dos de esas estancias, en 1894, escribió un cuaderno íntimo donde da testimonio de lo que aportó a su arte y a su pensamiento vivir en aquellas islas. Después, en 1896 ilustró su cuaderno con pinturas a la acuarela y grabados en madera. El cuaderno termina así:


“Necesitaba volver a Francia. Imperiosos deberes familiares me llamaban.

¡Adiós, tierra hospitalaria, tierra deliciosa, patria de libertad y de belleza! Parto con dos años más, rejuvenecido veinte años, más bárbaro también que a la llegada y, por tanto, más instruido. Si, los salvajes han enseñado muchas cosas al viejo civilizado, muchas cosas, esos ignorantes, de la ciencia de vivir y del arte de ser feliz.

Cuando dejé el muelle, en el momento de coger el mar, miraba por última vez a Tehura. Ella había llorado durante muchas noches. Cansada hoy y triste siempre, pero tranquila, se había sentado sobre la piedra, con las piernas colgando, rozando con sus pies largos y sólidos el agua salada. La flor que llevaba antes sobre su oreja había caído sobre sus rodillas, marchita.

En la distancia, otros como ella miraban, cansados, mudos, sin pensamientos, la gruesa humareda del navío que nos llevaba a todos, amantes de un día. Y desde la pasarela del navío, con anteojos, durante mucho tiempo nos pareció leer en sus labios, ese viejo discurso maorí:

“Vosotras, ligeras brisas del Sur y del Este

que os unís para jugar y acariciaros debajo de mi cabeza,

apresuraos para correr juntas a la otra isla;

encontraréis al que me ha abandonado,

sentado en la sombra de su árbol favorito.

Decidle que me habéis visto llorar”

La editorial Akal ha publicado en bolsillo Escritos de un Salvaje donde se reúne gran parte de los artículos, correspondencia y reflexiones sobre el arte de su época de Gauguin. Además incluye los apuntes para dos libros breves: Noa Noa y Antes y después. Este último con material autobiográfico.

NOA NOA significa, en maorí, Muy Perfumado.

20Feb, 2009

STEFAN ZWEIG; Libertad.

Escrito por: corto-cortes el 20 Feb 2009 - URL Permanente

Escribe Stefan Zweig en su libro "Castellio contra Calvino" editado por Acantilado y traducido por Berta Vias Mahou *

"Ningún pueblo, ninguna época, ningún hombre de pensamiento se libra de tener que delimitar una y otra vez libertad y autoridad, pues la primera no es posible sin la segunda, ya que, en tal caso, se convierte en caos, ni la segunda sin la primera, pues entonces se covierte en tiranía."

"El gran inquisidor" ( capítulo de los hermanos Karamazov) "de Dovstoievski demuestra con cruel dialéctica que, en el fondo, la mayoría de los hombres teme la propia libertad y que, de hecho, ante la agotadora variedad de los problemas, ante la complejidad y responsabilidad de la vida, la gran masa ansía la mecanización del mundo a través de un orden terminante, definitivo y válido para todos, que les libre de tener que pensar."

Fuente ; www.stefanzweig.eu

Friderike Zweig, primer mujer de Stefan, con al que estuvo casada 30 años, escribió unas memorias que ahora publica en España Papel de Liar con el título de "Destellos de Vida". En ellas cuanta sus años de infancia, su amistad y matrimonio con Zweig y la descomposición del mundo que vivieron en la Europa de aquella época.

Dice en su introducción:

"En este libro hablo de mí misma y del largo tiempo en que he vivido y en el que tantas, tantísimas cosas han cambiado. Habrá algunas que se antojen anticuadas, polvorientas; otras llevaran consigo el hálito del tiempo y darán fe de la época de incertidumbre en que vivimos. Yo, con todo, y a diferencia de mi esposo Stefan Zweig, jamás sufrí a perdida de la seguridad; la mía se encontraba y se encuentra en otro lugar; es intemporal..."

Suele ocurrir. En esas circunstancias las mujeres son más fuertes que los hombres. Stefan Zweig terminó suicidándose.

* Berta Vias Mahou acaba de publicar en Acántilado su primera novela que ha sido muy bien recibida por la crítica. Apetece leerla.

08Feb, 2009

MARCELLO MASTROIANNI; Memorias. y 2.

Escrito por: corto-cortes el 08 Feb 2009 - URL Permanente

En el libro que transcribe la voz de Marcello Mastroianni en el documental "Si ya me acuerdo" comienza el actor diciendo:

"Recuerdo un gran níspero.

Recuerdo mi asombro y fascinación al contemplar los rascacielos de Nueva York desde Park Avenue, a la hora del crepúsculo.

Recuerdo la cazuelita de aluminio a la que le faltaba un asa y donde mi madre freía los huevos.

Recuerdo a Clark Gable muy joven, en blanco y negro, de espaldas; luego se vuelve y sonríe...así. Un tunante irresistiblemente simpático. ¿Que película era? Quizá Sucedió una noche.

Recuerdo que una vez soñé que vivía en un dirigible. O quizás era una astronave.

Recuerdo las ilustraciones en color de La Domenica del Corriere. Y también Flash Gordon.

Recuerdo que Fellini me llamaba Snaporaz.

Recuerdo la agilidad tan elegante de Fred Astaire.

Recuerdo París, cuando nació mi hija Chiara.

Recuerdo a Greta Garbo mirandome los zapatos y diciendo:"Italian shoes?"

Recuerdo el silencio que se hizo en el restaurante chez Maxim´s cuando apareció Gary Cooper vestido con un esmoquin blanco.

Recuerdo el deseo de ver que será de este mundo, qué sucederá en el año 2000, y de estar allí y recordarlo todo como un viejo elefante, si, porque, lo recuerdo, ¡siempre he sido curioso, muy curioso!

Recuerdo mi primera noche de amor.

Si, ya me acuerdo..."

Tengo en la cabeza la imagen de Mastroianni en la entrañable pelicula "Ojos Negros" del director Nikita Mijailov. Para mi no hay actor más grande.

21Ene, 2009

CHURCHILL; 1937

Escrito por: corto-cortes el 21 Ene 2009 - URL Permanente

Durante 1937 Wiston Churchill continua escribiendo su libro "Malborough", biografia de un ilustre antepasado que se le ha extendido demasiado en tiempo y páginas, publica más de 60 artículos en prensa británica y norteamericana (muy bien pagados, por cierto) y continua mandando numerosas cartas a ministros y adversarios politicos. Como parlamentario pelea incansablemente contra el "appeasement" (contemporización): Churchill aboga por incrementar las fuerzas militares inglesas para hacer frente a los fascistas italianos y a los nazis alemanes.

A pesar de toda esta actividad no consigue lo que más desea: Volver a entrar en el gobierno. Ni Baldwin ni Chamberlain,su sucesor como primer ministro, cuentan con él (al menos en tiempo de paz).

Baldwin (primer ministro) comenta en una carta a Dr. Tom Jones su opinión sobre Churchill:

"Uno de estos días haré algunas observaciones sobre Wiston. Voy a decir que cuando Wiston nació un montón de hadas bajaron a su cuna para colmarlo con dones: imaginación, elocuencia, laboriosidad, habilidad...Entonces apareció un hada que dijo:"Nadie tiene derecho a disfrutar tantos dones" entonces lo agarró y lo sacudió de tal manera que de entre todos aquellos dones se le cayeron el del juicio y el de la cordura. Por eso al mismo tiempo que nos delitamos escuchándole en la Camara de los Comunes no seguimos sus recomendaciones".

Al llegar la guerra la situación cambió radicalmente.

Fuente:"Churchill" biografia por Ry Jekins editorial PAN BOOKS.(en inglés).

La editorial Península acaba de editar esta biografía en castellano.

Churchill celebra con su esposa, Clementine, sus 57 años de casados.

10Nov, 2008

CHURCHILL; La escritura como industria.

Escrito por: corto-cortes el 10 Nov 2008 - URL Permanente

La obra de Wiston Churchill es inmensa y por ella recibió el premio Nobel de Literatura. Sus escritos eran muy seguidos en Inglaterra y EEUU y por ellos recibió una buena cantidad de dinero. Churchill empezó escribiendo de puño y letra. Luego pasó a dictar sus obras. Mas tarde contrató a un equipo de documentación. El siguiente paso fue un corrector. Y al final un señor llegó a redactar una serie de artículos, firmados por el estadista británico, para periódicos americanos.

Todo esto lo cuenta Roy Jenkins en la biografía editada por Península que acaba de llegar a las librerías. Incluye las reproducciones de los cuadros pintados por Churchill de la edición inglesa. Todo un lujo.

En una entrevista, hace un año, a un escritor de "best-sellers" de intriga le preguntaron cuanto tiempo había tardado en escribir su último libro. El autor, sincero, respondió: "Mire mi nombre se ha convertido en una marca comercial. Yo ya no escribo mis libros, lo hace un equipo de redactores. Yo doy ideas pero escribir, lo hacen otros"

Churchill no llegó a ese extremo.