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02Oct, 2009

LA CAIDA DEL MURO DE BERLÍN; Vernon Walters. 3ª parte.

Escrito por: corto-cortes el 02 Oct 2009 - URL Permanente

Conociendo la carrera de Vernon Walters no extraña su alegría cuando en 1989, desde el helicóptero, ve la aglomeración, cerca del muro, en Berlín y piensa que la Guerra Fría está ganada. Él (sin entrar en la valoración ética de sus acciones) era uno de los que más había hecho para que se ganara.

Esto me hace volver al libro de Gonin y Guez (*), La caída del muro de Berlín. Alianza editorial, 2009. Felipe Sahagún dice en su reseña en El Cultural que se trata de una reconstrucción (¿historia novelada?) y como tal:


“Mezcla testimonios reales e imaginados, diálogos ciertos y posibles, verdades contrastadas y supuestas, pero el resultado final gana en intensidad y credibilidad. La versión fría de los hechos habría resultado una tesis doctoral más u otro libro aburrido, de carril. Así se ha conseguido una historia vibrante que va atrapando al lector hasta la apoteosis o clímax final.”

Rastreo en el libro donde relata la escena de Walters en el helicóptero. La encuentro en la página 358:

Rudolf Seiters (Ministro de Exteriores de la RFA) convoca a los embajadores de los principales aliados ( Inglaterra, Francia y EEUU) . Vernon Walters ya está pensando en su viaje a Berlín. Un avión lo espera en el aeropuerto:


Dos horas más tarde, bajo un sol radiante, a bordo de un helicóptero del ejército estadounidense, Vernon Walters sobrevuela la ciudad (Berlín) con alborozo. Multitudes, filas ininterrumpidas de coches convergen hacia verdaderos embudos. Todos los puntos de paso entre el este y el Oeste están abierto, incluso los que estaban condenados desde hacía años, pero no es suficiente. Ya no son los juerguistas de la noche anterior, sino familias enteras las que atraviesan el Muro. Poco a poco las principales arterias de Berlín Oeste se paralizan. La Kurfürstendamm ha sido cerrada a la circulación. Los Volkswagen y los Mercedes se ahogan en el torrente de los Trabant, que echan humo y avanzan renqueando. Se diría que toda la RDA se ha ido al Oeste.

Vernon Walters abre los ojos como platos. Pide al piloto que sobrevuele un punto, después otro. Kreuzberg, el Kurfürstendamm, Charlottenburg, Wedding, Schönenberg, los barrios de Berlín Oeste han sido tomados al asalto. Centenares de miles de visitantes que no vivían más que a unos pocos metros pueden por fin descubrir esta ciudad prohibida. El embajador saborea cada instante del espectáculo: ¡La Guerra Fría está ganada! Hace cuarenta años que vive para este momento.

En mayo de 1989, Walters, hombre siempre bien informado, ya había preguntado a sus hombres de la CIA en Alemania “¿Qué vamos a hacer cuando caiga el muro de Berlín?”

(*)Jean-Marc Gonin y Olivier Guez los autores de “La caída del muro de Berlín” son periodistas franceses, corresponsales de medios de comunicación de su país en aquellos meses de 1989 en Alemania.

General Vernon Walters

01Oct, 2009

LA CAIDA DEL MURO DE BERLÍN; Vernon Walters. 2ª parte.

Escrito por: corto-cortes el 01 Oct 2009 - URL Permanente

En la página 410 de Legado de cenizas de Tim Weiner (DEBATE) se relata cómo en 1983 Timothy Wells, veterano de Vietnam, herido en combate (que 10 años antes era guardiamarina en la embajada de Jartum, Sudan, cuando un comando palestino secuestró al embajador americano) fue tomado rehén por el gobierno de Mengistu en Etiopía y Walters consiguió rescatarlo.

Wells tenía como encargo de la CIA organizar a los grupos políticos opositores al gobierno contrario a los intereses de EEUU:


El 20 de diciembre de 1983, los matones de Mengistu irrumpieron en una reunión que celebraba Wells en una casa situada en un barrio de clase media-alta, y arrestaron a tres líderes de la oposición: un ayudante de setenta y ocho años del difunto emperador Hailé Selassié, un empresario de cincuenta años y su sobrino, un biólogo. Wells permaneció oculto durante dos días y dos noches en un armario donde se guardaba la propaganda, pero finalmente la guardia de Mengistu lo encontró. Entonces ataron a Wells de pies y manos, llevaros a los tres disidentes de nuevo a la casa y empezaron a torturarlos. Al oír sus gritos, Wells confesó que era agente de la CIA. Luego sus captores le vendaron los ojos, lo metieron en un coche y se lo llevaron de allí. El día de Nochebuena lo trasladaron en un coche a un piso franco situado al sur de la ciudad, en un lugar llamado Nazret. Durante las 5 semanas siguientes fue interrogado y golpeado constantemente: le fracturaron el cráneo y le dislocaron los hombros.

(…)

Al final de las cinco semanas de tortura, los etíopes informaron a través de la embajada israelí en Nairobi de que tenían encarcelado a un agente de la CIA. En menos de 24 horas el presidente Reagan envió a su embajador especial, el general Vernon Walters, que en aquellos momentos se encontraba en África, a liberar a Wells.

El 3 de febrero de 1984, el ex subdirector de la central de inteligencia, de sesenta y siete años de edad y afligido por la gota, descendió torpemente de un avión en Addis Abeba, se metió en un coche y se dirigió a la embajada, respirando con dificultad el escaso aire de la ciudad, situada a 2.440 metros de altitud. “¿Qué va a decirle a Mengistu? Le preguntó O´Neill (de la CIA) . Walter le respondió. “El presidente de Estados Unidos desea tener de regreso al señor Timothy Wells”. No tenía ninguna intención de negociar.

Walters subió al palacio presidencial de Asmara, donde Mengistu le dio una clase de 3 horas sobre la historia de Etiopía. Wells fue liberado al día siguiente. Su cabello se había vuelto gris. Había dado a sus captores las identidades de los otros 4 miembros de la base de la CIA.

Mas información sobre Walters (artículo de F. Basterra en EL PAÍS):

  • Recibió en sus las estrellas de coronel, en 1960, de manos de los generales Eisenhower y De Gaulle.
  • Ha estado presente en todos los acontecimientos importantes desde la II Guerra Mundial. Entró en Roma con las tropas aliadas como ayudante del general Clark. Fue ayudante de Averell Harriman en la guerra fría. Asistió a la tensa entrevista entre el presidente Truman y un insubordinado general Mac Arthur en el Pacífico.
  • En 1958 estuvo a punto de ser linchado, en Caracas, junto con el entonces vicepresidente Nixon.
  • En 1964 era el agregado militar en Brasil cuando se produjo el golpe del Ejército que acabó con la democracia y el Gobierno Goulart. Las acusaciones sobre su participación en el golpe nunca pudieron ser probadas.
  • Entre 1985 y 1989 fue embajador de EEUU ante las Naciones Unidas.
  • Soltero, hablaba 7 idiomas.
  • Cuando fue embajador especial de Reagan visitó más de 100 paises.

Mañana 3ª y última parte.

Fuente; Debate, megustaleer.com

30Sep, 2009

LA CAIDA DEL MURO DE BERLÍN; Vernon Walters. 1ª parte.

Escrito por: corto-cortes el 30 Sep 2009 - URL Permanente

Felipe Sahagún es, junto con Luis Basset (El País), el mejor periodista sobre asuntos internacionales que escribe en los medios españoles. Leo en El Cultural, suplemento de EL MUNDO., la reseña que hace del libro La caída del muro de Berlín de Jean-Marc Gonin y Olivier Guez (*) publicado recientemente por Alianza editorial. (Para leer la reseña entera pinchar en el link al final del post).

Se cumple en pocos días el 20 aniversario de la caída del muro. El acontecimiento, visto en la distancia temporal, tuvo una gran relevancia. No voy a escribir aquello con lo que los periódicos nos machacaran el cerebro dentro de unas semanas. Solo quiero resaltar la figura histórica de un personaje secundario, Vernon Walters.

En la reseña de Felipe Sahagún me llama la atención lo siguiente:


¿Cómo se explica que la NVA, el ejército más poderoso de los satélites soviéticos, la Stasi, los servicios secretos más eficaces del Pacto de Varsovia, los 400.000 soldados del Ejército Rojo y los miles de agentes de la KGB desplegados en la RDA se vieran superados en pocos meses por la presión popular y, en vez del anunciado supermuro infranqueable de sensores, cámaras, detectores de infrarrojos y emisores móviles con los últimos microchips, los berlineses recuperaran -sin disparar un solo tiro- la unidad perdida tras la segunda guerra mundial?

Un informe de la Stasi del 1 de junio de 1989 estimaba el potencial máximo de la oposición en unos 2.500 individuos, agrupados en torno a un centenar de pequeñas asociaciones hostiles, relacionadas con las iglesias protestantes y todas ellas infiltradas y vigiladas estrechamente por los llamados “combatientes del frente invisible” de la policía secreta. La avalancha que bloqueó Berlín Occidental la noche del 9 de noviembre de 1989, tras forzar la apertura del muro, tal como la vio desde un helicóptero el entonces embajador estadounidense en la RFA, Vernon Walters, pasó del millón. “La Guerra Fría está ganada”, pensó el general retirado que lo había sido todo en los servicios secretos y diplomáticos estadounidenses, y que llevaba 40 años esperando ese momento.

¿Quién fue Vernon Walters (Nueva York 1917- 20029) ? En aquel momento histórico era el embajador de los EEUU en Alemania Occidental pero antes de aquello lo había sido todo en los servicios secretos y diplomáticos estadounidenses, como dice Sahagún.

Me viene a la mente de forma automática otro libro magnífico, Legado de cenizas, de Tim Weiner, editorial DEBATE, donde se relatan las operaciones secretas de la CIA, después de que en 2006 se desclasificaran gran parte de los informes que hasta el momento se guardaban con 7 llaves.

En el libro de Weiner, Walters aparece varias veces:

En la página 336 :


El general Walters había pasado la mayor parte de los últimos 20 años realizando misiones secretas para varios presidentes. Pero Helms (director de la CIA) no tuvo oportunidad de conocerle hasta que llegó para ocupar el puesto de nuevo subdirector de la central de inteligencia el 2 de mayo de 1972. “Yo acababa de regresar de dirigir una operación en la que la CIA no sabía nada –relataría más tarde el general Walters- Helms, que habría preferido a otra persona, dijo: “He oído hablar de usted, ¿Qué sabe de inteligencia?” Yo le respondí: “Bueno, he estado negociando con los chinos y los vietnamitas durante tres años, y he llevado clandestinamente a Henry Kissinger a París quince veces sin que usted ni nadie de la agencia supieran nada de ello”. Helms no pudo por menos que sentirse impresionado, pero pronto tendría buenas razones para preguntarse por la lealtad de su nuevo subordinado.

CONTINUA MAÑANA

http://www.elcultural.es/version_papel/LETRAS/25872/La_caida_del_Muro_de_Berlin_Cronica_de_aquel_hecho_inesperado_que_cambio_el_mundo


(*)Jean-Marc Gonin y Olivier Guez los autores de “La caída del muro de Berlín” son periodistas franceses, corresponsales de medios de comunicación de su país en aquellos meses en Alemania.

Fuente foto: fnac.libros.

26Feb, 2009

HACIA EL AMANECER; Michael Greenberg.

Escrito por: corto-cortes el 26 Feb 2009 - URL Permanente

"El 5 de julio de 1996 mi hija se volvió loca", así comienza Hacia el amanecer, memorias de Michael Greenberg (escritor y cronista de la ciudad de Nueva York) centradas en la enfermedad bipolar de su hija Sally.

Ayer salía a la venta el libro, editado por Seix Barral, y en EL PAÍS se publicaba la entrevista que Elvira Lindo hizo al autor.

Cuenta Lindo que:


“Sally no fue el primer miembro de la familia Greenberg que padeció un tipo de trastorno Mental. Antes que ella, el escritor creció con Steven, su hermano, un sociópata que vive escondiéndose de las miradas ajenas.

En el momento en que la enfermedad de Sally hace su violenta aparición, Michael siente algo parecido a la culpabilidad sanguínea, y es su madre, uno de los personajes más enigmáticos de esta historia, quien le quita esa idea de la cabeza de una manera brutal: "Sally y Steven", le dice, "no padecen el mismo tipo de locura. Steven es así porque yo no lo quise, no lo quise nunca", confiesa la madre en una conversación que hiela la sangre.

Lindo: ¿Qué tipo de reacción tuviste, le pregunto, cuando ella te reveló ese capítulo familiar tan perturbador?

Greenberg:"Mi madre es tan especial, una especie de Catherine Deneuve de Brooklyn..." -se ríe- "sí, entiendo lo que dices, una madre que no quiere a un hijo es considerada un monstruo, una mujer al estilo de April, la madre de Revolutionary road, pero yo sentí que confiándome esa experiencia tan dolorosa también para ella me estaba haciendo un gran favor, quería que yo me desprendiera de cualquier responsabilidad sobre la enfermedad de mi hija, deseaba dejarme claro que mi hermano estaba desquiciado a consecuencia de una falta total de amor y que, sin embargo, lo de mi hija era una enfermedad inevitable. A pesar del shock le estoy agradecido".

Lo que cuenta sobre su madre, esa confesión de no amar a su hijo, me lleva a dudar sobre si la enfermedad de Sally es biológica/química, en ese caso no habría responsabilidad de la familia, o si es producto de una cadena familiar de desamor. (Greenberg está divorciado de la madre de su hija). Soy consciente de que me faltan datos. Un divorcio, solamente, no desencadena una enfermedad mental. También sé que planteo, de nuevo, el viejo dabate entre los psiquiatras y los psicólogos: La enfermedad mental ¿tiene fundamentalmente causas biológicas o principalmente causas culturales?. También podría ocurrir que en este caso se diera una mezcla de las dos causas.

Acabo de comprar el libro. Para resolver mis dudas solo puedo leerlo. Espero llegar a una conclusión, que transcribiré aquí puntualmente.

04Feb, 2009

CHURCHILL y la CIA en Irán.

Escrito por: corto-cortes el 04 Feb 2009 - URL Permanente

Tim Weiner en su libro “Legado de Cenizas; La historia de la CIA” Debate 2008, cuenta, en su capítulo 8 titulado “El mayor triunfo de la CIA”, como la Central de Inteligencia derrocó al primer ministro iraní, Mossadeg, en 1953.

Winston Churchill, cuando más de 30 años antes fue Primer Lord del Almirantazgo (ministro de Marina), se había servido del petróleo iraní para modernizar la flota británica. Además ese combustible había permitido sanear la hacienda inglesa con la compra del 51% de la Compañía Anglo-Inglesa. El primer ministro iraní había nacionalizado el petróleo con lo que Churchill quería quitárselo de encima. Los ingleses conocían el país, los americanos no. Kim Roosvelt (nieto de Teddy Roosevelt, presidente de los EEUU), agente de la CIA, dirigió la operación junto con el espía británico Monty Woodhouse.

Los agentes de Mossadeg se enteraron de la conspiración y apunto estuvieron de abortar el golpe. Estaba previsto que un general de división iraní retirado, M. Zahedi, tomara el poder. Roosevelt había convencido al Sha para que diera su apoyo al nuevo primer ministro pero este, cuando vio que la operación se complicaba, se fue a Bagdad (Irak) buscando refugio. De allí voló a Roma donde en la época acababan todos los mandatarios extranjeros destituidos.

En 2006 se desclasificaron los documentos de la CIA referentes a aquella operación y se conoció una situación cómica que ocurrió en Roma. Allen Dulles, director de la CIA, confiando que el golpe de estado tendría éxito, se marchó de vacaciones. Los agentes de la CIA, cuando todo se torció, no sabían que hacer y no conseguían localizar a Dulles. Entonces no había teléfonos móviles. Dulles sabía que el Sha de Irán era pieza clave para que el golpe de estado triunfara. Por pura casualidad Dulles alargó sus vacaciones, ajeno a los problemas en Teherán, y voló a Roma. Allí se alojó en el hotel Excelsior. El mismo hotel que eligió el Sha fugitivo. Como el azar es puñetero los dos personajes vinieron a coincidir en la recepción del hotel. Dulles al ver al Sha de Persia, aguantando un repentino e intenso dolor de estómago, dijo “Después de usted, Majestad”.

El golpe de estado triunfó gracias al apoyo de facciones políticas opuestas a Mossadeg y a la ayuda de algunos líderes religiosos (entre los que el autor cita a un joven Jomeini).

Tras el triunfo del golpe de estado Kim Roosevelt fue a visitar a un debilitado (por su salud) Winston Churchill.

Busco este episodio en la biografía de Churchill escrita por Roy Jenkins y solo encuentro una breve referencia a la opinión del político inglés en contra de Mossadeg. Nada más en un libro de casi 1.000 páginas.Roy Jenkins, además de escritor, fue parlamentario inglés y, supongo, muy patriota. Tim Weiner es un periodista.

27Ene, 2009

CIA Y GUERRA FRIA.

Escrito por: corto-cortes el 27 Ene 2009 - URL Permanente

Durante el verano de 1953 podía haber desaparecido el mundo. Eisenhower (presidente de los USA) temía un Pearl Harbour nuclear causado por los rusos y la CIA, dirigida entonces por Allen Dulles, no le ofrecía datos que pudieran tranquilizarle. Muchas de las previsiones de la agencia resultaron inexactas.

En agosto la URSS probó en el desierto de Siberia su primera bomba de destrucción masiva. La Agencia de Inteligencia no sabía nada. No pudo informar por anticipado al presidente por que la prueba soviética les pilló totalmente fuera de juego. Dulles le informó solo 6 semanas después de la explosión. Eisenhower, al comprobar la total carencia de información, al darse cuenta de que la URSS podía tener solo 1 bomba nuclear o mil ( no lo sabían), se planteó si debía lanzar un ataque nuclear masivo contra Moscú.

El presidente se enfrenta a una inquietante paradoja: Para defender una forma de vida debían convertir los Estados Unidos en lo contrario de lo que defendían. Es decir, para defender la libertad, la justicia y la igualdad ante la ley, en definitiva, la democracia, debían convertirse en un país armado en exceso y limitador de los derechos individuales.

La junta de jefes de estado Mayor (los militares) le habían dicho: “debemos hacer lo que sea necesario aunque el resultado sea cambiar la forma de vida estadounidense. Podemos barrer el mundo entero si estamos dispuestos a adoptar el sistema de Hitler”

Para no continuar por ese camino Eisenhower potenció los servicios secretos.

Eisenhower ordenó a la CIA : “entrenar y equipar a organizaciones clandestinas capaces de realizar incursiones a gran escala o de montar una guerra sostenida en Alemania Oriental y los demás satélites de la unión Soviética”. La orden pedía también a la agencia que “alentara la eliminación de los funcionarios títere clave” de los estados cautivos de la URSS.

Ante una paradoja parecida a la de Eisenhower se encontraron George W, Bush y Dick Cheney el día después a los atentados del 11-S. de 2001.

Fuente: “Legado de cenizas. La Historia de la CIA” Debate por Tim Weiner. 2008.

Chuechill y Eisenhower.

08Ene, 2009

HISTORIA DE LA CIA; Tim Weiner.

Escrito por: corto-cortes el 08 Ene 2009 - URL Permanente

En la impresionante novela sobre la guerra de Vietnam “Árbol de humo” de Denis Jonson Mondadori aparece como uno de los personajes centrales el Coronel Sands. Es un héroe de la II guerra mundial que perteneciente a la CIA hace la guerra por su cuenta. No llega al extremo del personaje que encarnaba Marlon Brando en “Apocalipsis Now” pero si está un tanto descontrolado. El coronel Sands escribe un informe en el que propone un cambio sustancial dentro de la estructura de la central de Inteligencia. Critica que debido a la cadena de mando se termine informando lo que el mando político quiere oír. Ese mismo es, a juicio de Tim Weiner (periodista del New York Times y premio Pulitzer), el principal motivo del fracaso continuado durante 60 años de la CIA. Escribe Weiner en una Nota del Autor en su libro de ensayo Legado de Cenizas” (Historia de la CIA) que edita DEBATE:

El presente volumen recopila la historia de los primeros 60 años de la Agencia Central de Inteligencia estadounidense. En él se describe cómo el país más poderoso en toda la historia de la civilización occidental ha sido incapaz de crear un servicio de espionaje de primera línea, un fracaso que actualmente representa un peligro para la seguridad nacional de Estados Unidos.

Por “inteligencia” se entiende el conjunto de acciones secretas dirigidas a conocer o cambiar lo que ocurre en el extranjero. (…) Cualquier país que desee proyectar su poder fuera de sus fronteras ha de ser capaz de otear el horizonte, de saber lo que se avecina y de prevenir cualquier posible ataque contra su población. Debe anticiparse a la sorpresa. Sin un servicio de inteligencia fuerte los presidentes y generales pueden quedar tan ciegos como inútiles. Pese a ello, en toda su historia como superpotencia, Estados Unidos jamás ha contado con tal servicio.

La historia – escribía Edward Gibbon en su historia de la decadencia y caída del imperio romano – es poco más que el registro de los crímenes, locuras y desventuras de la humanidad. Los anales de la CIA estan llenos de locuras y desventuras, junto con actos de valentía e ingenio. (…) Los triunfos de la agencia han ahorrado sangre y dinero; sus errores han derrochado ambas cosas. Han resultado fatales para legiones de soldados y agentes estadounidenses; para los aproximadamente tres mil norteamericanos que murieron el 11 de septiembre de 2001, y para los otros tres mil que han muerto desde entonces en Irak y Afganistán. El crimen de consecuencias más duraderas no ha sido otro que la incapacidad de la CIA de llevar a cabo su misión fundamental: informar al presidente de los EEUU de lo que ocurre en el mundo”.

El libro comienza relatando lo que fue la OSS (antecedente de la CIA) durante la II guerra mundial. Estuvo comandada por el general Donovan del que su mano derecha cuenta algunas “ideas felices” como cuando mandó estudiar la posibilidad de atacar Tokio soltando miles de murciélagos que en su cola llevarían una bomba incendiaria. Un libro muy interesante.